XXXII
domingo del tiempo
ordinario |
| Lectura
del Santo Evangelio según San Lucas 20, 27-38 |
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En aquel tiempo, se acercaron a Jesús
unos saduceos, que niegan la resurrección [y le
preguntaron: Maestro, Moisés
nos dejó escrito: «Si
a uno se le muere su hermano, dejando
mujer pero sin hijos, cásese con la viuda y dé descendencia
a su hermano.» Pues bien había siete hermanos:
el primero se casó y murió sin hijos. Y
el segundo y el tercero se casaron
con ella, v así los
siete murieron sin dejar hijos. Por último murió la
mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de
cuál de ellos será la mujer? Porque los
siete han estado casados con ella.]
Jesús les contestó:
-En esta vida hombres y mujeres se casan;
pero los que sean juzgados dignos de la vida futura y
de la resurrección de entre los muertos, no se
casarán. Pues ya no pueden morir, son como ángeles;
son hijos de Dios, porque participan en la resurrección.
Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo
indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor: «Dios
de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob».
No es Dios de muertos sino de vivos: porque para él
todos están vivos.
Palabra
del Señor. |
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| ¿RESURRECCIÓN
o REENCARNACIÓN? |
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En la medida en que los hombres vamos perdiendo una fe
que dé esperanza y sentido a nuestra vida, nos resulta
más fácil abusar de la muerte.
Basta estar atento a la realidad de cada día
para constatar, con pena, cómo crece de manera
incontenible lo que K Marti ha llamado «el mutuo
asesinato». Los hombres nos matamos unos a otros
en las guerras, en el tráfico, en la lucha por
nuestros propios intereses. Nos estamos acostumbrando
a buscar una solución eficaz a nuestros problemas
acudiendo rápidamente a la supresión del
adversario.
Entre nosotros, son bastante los que defienden y apoyan
sin demasiadas reservas una política en la que
se utilice el asesinato de otro hombre en la medida en
que su ejecución pueda ser rentable y eficaz para
la propia estrategia.
Son muchos más todavía los que aprueban
con una frialdad desconcertante la muerte de quienes
no han nacido todavía y piensan que el aborto
es la solución mejor y más eficaz para
resolver la tragedia que se encierra detrás de
cada madre que aborta.
Pero, nos matamos también unos a otros, cuando
no reaccionamos ante el tráfico de droga que está destruyendo
a nuestros jóvenes, cuando permitimos situaciones
que arrastran a algunos al suicidio, cuando abandonamos
a los ancianos a su soledad empujándolos prematuramente
hacia la muerte.
Naturalmente, no todo puede ser juzgado de la misma
manera. Pero, todo esto, ¿no nos está indicando
que en la conciencia social está muriendo poco
a poco el amor a la vida y la defensa apasionada de todo
viviente?
Es ahora cuando los creyentes tenemos que recordar
más que nunca que creer en la resurrección
es mucho más que «cultivar un optimismo
barato en la esperanza de un final feliz».
El Dios en el que creemos "no es un Dios de muertos
sino de vivos". Cuando uno ha quedado «cogido» por
la fuerza de la resurrección de Jesús,
descubre en Dios a un Padre apasionado por la vida y
comienza a amar y defender la vida de una manera nueva.
El creyente siente que, ya desde ahora y aquí mismo,
se nos llama a la resurrección y la vida. Por
eso, toma partido por la vida allí donde la vida
es lesionada, ultrajada y destruida.
El que cree en la resurrección ama la vida,
la defiende, la hace crecer, lucha siempre para que sea
más humana, hermosa, sana y feliz. «La resurrección
se hace presente y se manifiesta allí donde se
lucha y hasta se muere por evitar la muerte que está a
nuestro alcance» (·Castillo-JM).
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JOSE ANTONIO PAGOLA. BUENAS
NOTICIAS |
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Es difícil
en nuestro días encontrarse con personas seriamente
interesadas por la vieja teoría de la reencarnación
e, incluso, con cristianos que no entienden muy bien por
qué el cristianismo habla de resurrección y
no de reencarnación.
Sin embargo, la fe en la resurrección de los muertos
supone algo totalmente nuevo y original frente a la reencarnación
de las almas que se afirma en la religiosidad hindú,
en el budismo o en las doctrinas griegas de la metempsicosis.
Según la visión hindú, las almas van
emigrando constantemente (sam-sára = pasar a través),
encarnándose una y otra vez en vidas sucesivas. Y
son las acciones buenas o malas (karma) las que
deciden cómo
va a ser la próxima reencarnación.
De esta manera, la realidad es una sucesión de nacimientos
y muertes donde las almas se van degradando o purificando
hasta alcanzar tal vez un día la reintegración
en la totalidad del Ser Absoluto. Ese nirvana difícil
pero no imposible del que habla el budismo. Esta manera de
ver la realidad tiene consecuencias profundas y se distancia
radicalmente de la fe cristiana. Según esta concepción
oriental, la identidad individual de cada persona se eclipsa
y el cuerpo queda privado de valor. En realidad, los individuos
surgen por una disgregación del ser, pueden reencarnarse
en diversos cuerpos, pero lo importante es que vuelvan a
reintegrarse en el Gran Todo.
La visión cristiana es diferente. En la raíz
de todo está un Dios Creador que, movido por su amor
infinito, crea la vida de cada persona con un valor absoluto
y singular. Cada individuo es un ser libre querido por Dios
por sí mismo y llamado a encontrar un día su
realización plena corpóreo-espiritual en un
diálogo amoroso con él.
Por otra parte, según la doctrina reencarnacionista,
el mal es una realidad física (la caída del
individuo en la materia). Por eso, la salvación consiste
en una especie de proceso mecánico de depuración
que, a través de sucesivas reencarnaciones dirigidas
por el karma, conduce de nuevo a la matriz original del Ser
Absoluto.
Los cristianos vemos las cosas de otra manera. El hombre
es un ser libre que puede rechazar a Dios rompiendo su relación
personal con él. Por eso, la salvación se produce,
no por medio de un mecanismo de reintegración, sino
a través de una conversión personal a Dios.
Así, pues, para los cristianos, la realidad no es
algo indefinido donde la muerte es una especie de espejismo
y donde las almas circulan constantemente del más
allá al más acá y viceversa, sobre el
fondo inmutable y frío del Ser Absoluto.
Nosotros creemos en un Dios que crea la vida y nos
la regala amorosamente a cada uno como valor absoluto. La
muerte puede acabar con nuestra condición biológica
actual, pero no puede extinguir la vida que nos llega desde
Dios. El Creador de la vida es más fuerte que la muerte.
Dios no es «un Dios de muertos, sino de vivos».
El nos resucitará para la vida eterna. Esta esperanza
es «la roca de nuestro corazón». |
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| Domingo
XXXII del Tiempo Ordinario |
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Estamos inmersos
en una semana del mes de noviembre donde, todavía
aún hoy, en muchas parroquias tenemos diversas celebraciones
con un recuerdo confiado y esperanzado por aquellos
seres queridos nuestros que se durmieron con la certeza de
que un día habrían de resucitar. Llama la atención como en ciertas encuestas , tal
vez maquilladas e interesadas, un porcentaje de católicos
manifiestan no creer en la resurrección. Es grave
la conclusión de esta encuesta: |
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Grave
porque no dejamos a Dios ni esa opción de resucitarnos y que es fruto de su
fidelidad para con nosotros: ¿Creéis?...yo
os resucitaré. |
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Grave
porque esa encuesta no está sensatamente
respondida por cristianos. Un cristiano cree, espera y
se mueve por el valor de la Resurrección. Estamos
ante los saduceos de los nuevos tiempos: personas religiosas
pero que no creen en la Resurrección. |
Sólo Dios es capaz de reconstruir
y reconstituir lo aparentemente imposible para el
hombre por muchas encuestas que a pie de calle se hagan
sobre las verdades eternas. En todo caso , esa cuestión,
habría que planteársela al mismo Dios: ¿estás
seguro de que Tú nos podrás un día
levantarnos del silencio y del absurdo al que la muerte
nos sometió?. |
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Creer en la resurrección es
fiarse hasta la última coma de lo que Jesús
nos dijo. No creer en ella es poner en tela de juicio tantos
testimonios de aquellos hombres y mujeres que vivieron
e incluso lucharon porque creyeron a pies juntillos en
el acontecimiento de la Resurrección de Cristo como
preámbulo y anuncio de la ellos y de la nuestra
también. |
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Creer en la resurrección,
además de preocuparnos, nos debe de ocupar de lleno
el corazón: la intuición de saber que Jesús
cumplirá lo que el prometió. Siempre recuerdo
un texto de aquel autor donde decía; “ qué injusto
sería que las obras del hombre permaneciesen en
el espacio y en el tiempo mientras, su mentor y autor que
es el hombre, se esfumase para siempre”. Y es así. ¿O
acaso no es más importante el hombre que construye
que las obras que él levanta? |
Al final del abismo Dios, que no
permite que ninguno ni nada de lo suyo se pierda, nos
revela que su poder es grande, determinante y fulminante
sobre la muerte. A nosotros no nos queda sino esperar
y creer en ello. |
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¿Tanto sacrificio y esfuerzo
supone el abrir un poco el corazón a esa realidad
misteriosa hacia la cual nos encaminamos guiados por la
fe de los hijos de Dios? --¿Tan difícil nos
resulta pensar que hay un SER que lo trasciende todo y
que es capaz de restaurarlo todo (cenizas humanas incluidas)
y de recuperar lo que ni el mundo ni la ciencia por sí mismos
pueden llegar hacerlo? |
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¿Tan cerrados
estamos a lo que a nuestros sentidos o puro pragmatismo
escapa? |
Desde el momento
en que nacemos comenzamos a vivir y a morir. Contamos
los días vividos y descontamos los que quedan por
disfrutar. Pero, en medio de todo ello, qué bueno
sería que fuésemos cayendo en la cuenta que
nuestra vida, por tener un valor divino y sagrado, no
puede caer inutilmente y para siempre al fondo de una
fosa sino al surco de la tierra y , después de
un tiempo, salir y amanecer a la voz de Dios disfrutando
eternamente en su presencia sin más necesidades
para ser felices que el contemplar su rostro. |
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¡¡Qué grande
es cerrar los ojos soñando con Dios y qué grande
debe ser abrirlos contemplando su semblante¡¡
¿No es gratificante pensar que, si somos el
cuerpo de Cristo en la tierra estamos
llamados a su misma suerte?
¿Crees esto? |
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J. Leoz |
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Se ha roto la noche.
Ha gritado el ángel la noticia:
"No está aquí, ha resucitado".
Y renace en todos la esperanza.
Quien se agarra a Ti
no irá al abismo.
Quien pone en Ti su confianza
no quedará defraudado.
Tú has saltado la barrera del silencio
y has devuelto la promesa cumplida
a los que habíamos puesto nuestros ojos en Ti.
Contigo no se va a la muerte.
Contigo sólo es posible la vida.
Contigo no se va a la nada.
Contigo se acaba siempre en un encuentro.
Tú eres el Dios de la Vida.
Tú eres el Dios de la resurrección.
El que crea en Ti
no morirá jamás.
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| RESPUESTA A LA PALABRA: |
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1. Queramos reconocerlo o no, toda
nuestra vida es una preparación para la muerte. Desde
que nacemos ya empezamos a morir un poco. Como dice San Pablo, " Por
todas partes llevamos en nuestra persona la muerte de Jesús " (Bib.LatAm.
II Cor. 4, 10 ). Algo así como decían los antiguos
: "Quotidie morimur " i.e., "cada día
morimos un poco ". Un día más que acumulamos
aquí y un día menos para el encuentro final
con Dios. Los Predicadores antiguos nos presentaban los conceptos
de nuestra partida hacia la eternidad para inspirarnos a
una mayor fidelidad. La meditación sobre La muerte,
el infierno, el juicio final y la gloria han sido siempre
conceptos muy sobrios y muy saludables para ayudarnos a entender
nuestra propia identidad como seres redimidos, pero limitados
y finitos, seres que están invitados al Banquete del
reino. Estos conceptos valen no para meter miedo a la gente,
sino para intensificar el amor a Dios que ha hecho tanto
por enseñarnos este mundo nuevo, en salvación
total. A veces la gente pierde la noción de donde
están, o hacia dónde van, y es necesario un
algo en el camino, un tiempo que uno dedica a unos ejercicios
espirituales para descubrir de nuevo las PRIORIDADES de nuestra
vida. Sin tratar de ser masoquistas, pero siendo realistas,
dándonos cuenta de lo que es Dios, de quién
es Jesús al que seguimos como discípulos, del
cual es su mensaje y cual es nuestro puesto y nuestra tarea
a realizar en la vida. Todo aparentemente tan sencillo y
al mismo tiempo tan difícil de realizar en la vida
y de poner en práctica. Las distracciones y tentaciones
a seguir otras maneras de vivir, a oír voces de otros
profetas, nos conducen a la ignorancia, a la tristeza, a
la ausencia del verdadero Dios. Hay muchos ídolos
que compiten por nuestro tiempo, e incluso por nuestra alma.
( Aquí el Predicador puede preguntar cuáles
son algunos de estos ídolos ). Pero solo Dios nos
promete, nos espera, y nos colma la esperanza de la vida
y libertad total.
2. La Palabra de Dios ilumina el caminar por la vida, sobre todo cuando la vida
nos trae una dosis bien grande de sufrimiento. El proyecto finalizador de Dios
no se ve realizado en las personas debido a la imperfección humana, y
también a su condición de pecado inmersa en cada uno de nosotros.
A veces en la vida uno se puede sentir solo y hasta abandonado cuando el sufrimiento
adquiere una alta intensidad, o cuando ha habido traiciones, muertes, engaños,
que hacen su presencia en la vida, incluso de los que son muy fieles. No se ve
el sentido de esta presencia de sufrimiento cuando uno cree en la Providencia
de Dios sobre sus hijos. Pero Dios permite el sufrimiento y el dolor, la cruz
en una palabra, para que nuestra Fe se pruebe y haya una mayor conexión
con Jesús que ha sufrido por nosotros. No hay falta de amor o abandono
de la Providencia. Las persecuciones de aquellos primeros cristianos en tiempo
de Antíoco Epífanes, y más tarde en las persecuciones de
los Emperadores Romanos, los cristianos las aprovecharon como oportunidades de
crecimiento y perseverancia en el amor y la fe. La Palabra de Dios viene a iluminar
las vidas en las cuales las tinieblas del sufrimiento o de la cruz hacen su aparición.
Lo único que se nos pide a todos aquellos que somos discípulos
de Jesús, es que en tiempos de sufrimiento y de cruz " uno pueda
ser fiel ". E incluso esa disponibilidad a la gracia de la Fidelidad a Dios
en tiempos de torbellinos y tormentas, es en sí, una gracia, un don de
Dios. El sufrimiento también nos hace solidarios con la mayor parte del
mundo que porta una cruza tan pesada o más que la nuestra. Su sufrimiento
debe ser abrazado por nosotros, en solidaridad humana y espiritual. Porque todos
caminamos juntos hacia el Mundo Nuevo, que Jesús nos ha venido a ofrecer.
3. Los cristianos viven hoy el drama del que vive su mundo. No son extraños
ante este mundo. Pero como discípulos del Maestro Jesús, tienen
en Él su modelo de vida. Cristo no fue extraño a su propio mundo,
sino que vivió en medio de los altibajos de su tiempo, de las alegrías
y de las penas, de la vida y de la muerte. Como consecuencia de esa encarnación
en la vida diaria de las personas, Jesús ahora vive de la misma manera.
Involucrado e interesado en nuestras vidas. Pero ya lo hace desde otro ángulo.
Jesús ha resucitado de entre los muertos, y este hecho es tan significativo
para el seguidor y discípulo de Jesús, que este evento glorioso
ilumina el devenir humano y alimenta la esperanza de que ya todo ha cambiado,
ya ahora vivimos en medio de un mundo que ha sido redimido, de un mundo que camina
hacia la liberación total, hacia " el mundo nuevo", que deja
entrever el Evangelio de hoy incluso en medio de sus tintes de final cataclísmico.
En ese mundo nuevo algún día, cuando el Padre, lo haya decretado
desde la eternidad, Jesús, el Ungido, el Cristo, el Hijo de Dios, vendrá y
reinará. Ahora todavía los cristianos vivimos la condición
terrestre de Jesús, y no su condición gloriosa, de resurrección.
Pero ya estamos desde aquí construyendo un mundo nuevo, un mundo en el
cual el mensaje de esperanza, de liberación, de salvación, que
Jesús nos trae como legado del Padre, empieza a ser vivido, a ser construido.
Los cristianos se comprometen con los valores evangélicos de amor, de
justicia y de paz, concretizada en las múltiples ocasiones y oportunidades
que nos trae la vida. El mundo nuevo que se avecina al final de los tiempos es
un mundo real, del REINO, que va ya fermentando en su proceso de afincamiento
en los corazones de la humanidad hasta que llegue la Parousía final, el
triunfo final, le venida final, la personal y
la universal. Cristo es el Principio y el Fin, el Alpha y la Omega. Su reino
a construir es el proceso entre ambos términos que culmina con la plenitud
del mismo en el Reino de los cielos.
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C O N C L U S I Ó N
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1. Hay que vivir la realidad de Jesús,
en su persona y en su mensaje, en nuestra vida para así poder
construir su Reino en este mundo. Hay todavía tanto
por hacer. El final no debe estar muy cerca. Hay oprimidos,
ignorantes, discriminados, extranjeros que se les niega
lo básico para su vida, emigrantes que son mirados
con recelo como ciudadanos de segunda clase, a quien podemos
explotar, pero no respetar con derechos íntegros.
Hay falta de Fe, de Amor, de Justicia. Hay violencia, terror,
odios, racismos, materialismos.... Pero en medio de todo
este reino de oscuridad, el cristiano adopta una actitud
de esperanza. Ya no todo es igual El Bien ha vencido al
mal. El NUEVO MUNDO sigue su proceso, hasta la Parusía
final. El discípulo es la presencia encarnada de
ese Reino. Hasta que su proceso llegue a su fin. Entonces
Cristo reinará.
2. " ¿Qué haríamos si solo nos quedara un día
de vida para el Final?. Los cristianos viven su vida como si cada día
fuera el Primero, el Único y el Último día. A través
del Evangelio de hoy se nos invita a la vigilancia continua y total. Hoy, nuestra
presencia aquí en esta reunión eucarística contribuye a
fomentar y construir ese Reino Nuevo, ese MUNDO NUEVO. La Eucaristía que
comemos nos alimenta y nos da fuerza para seguir construyendo ese Reino de justicia,
de amor y de paz. Hasta el final de los tiempos. |
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Isidoro V. Vicente,
O.P., Houston, Texas |
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Trigésimo Segundo
Domingo Ordinario C |
2M 7,1-2.9-14: Martirio
de los hermanos Macabeos: Dios nos resucitará.
2Ts 2,15-3,5: El Señor
os dé fuerzas para todo lo bueno.
Le 20,27-38: Dios no es Dios
de muertos, sino de vivos.
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DIOS
DE VIVOS |
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1.
La fe en la resurrección de los muertos
a) Una consulta malintencionada
b) Respuesta
de Jesús a los saduceos
2. La muerte no tiene la última palabra
Dios nos ha preparado por Cristo un destino
de vid
E1 hombre no es un ser para la muerte,
sino para la vida
3. El creyente es persona de optimismo y alegre esperanza
a) Porque ama la vida y a los hermanos
b) Con optimismo y alegre esperanza
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1.
La fe en la resurrección de los muertos
Una consulta malintencionada.- En la primera
lectura y en el evangelio de hoy tenemos un mensaje bíblico
sobre la resurrección de los muertos, artículo
del Credo que profesamos continua mente, pero del que no
extraemos todo su alcance paya la vida presente y la futura.
Como leemos en la primera lectura (2M 7,Iss ), esa
fe en la resurrección para la vida mantuvo en
pie a los siete hermanos Macabeos y a su madre en el momento
del martirio durante la persecución religiosa del
rey seléucida de Siria, Antíoco IV Epífanes (167-164
a.C.). Es la primera vez que en el AT se afirma explícitamente
la resurrección de los muertos (y se repite en 12,43s).
Igualmente cl libro del profeta Daniel, contemporáneo
de estos acontecimientos, menciona claramente la resurrección
(12,2s), y el libro de la Sabiduría (50 a.C.) habla
de la inmortalidad (3,Iss). Verdad tardía, por tanto,
en la historia de la revelación veterotestamentaria.
2. La muerte no tiene la última palabra
a) Dios nos ha preparado por Cristo un destino
de vida, porque no es Dios de muertos, sino de vivos. Toda
la Biblia es un testimonio de fe en el Dios de la vida y
amigo de la vida. Aunque la existencia del cristiano, como
la del resto de los hombres, es una trama de preocupaciones,
miserias, tentaciones, luchas y dificultades, el amor que
Dios nos tiene y nos ha manifestado en Cristo es "un
consuelo permanente y una gran esperanza", como dice
san Pablo en la segunda lectura (2Ts 2,15ss). El
Señor es fiel, da fuerzas para todo lo bueno y protege
del mal al que se acoge a El.
La máxima aspiración del hombre es la inmortalidad;
por eso se resiste a morir por completo. Los padres buscan
perpetuarse en sus hijos, el escritor en sus libros, el político
en la estima del pueblo, el fundador de una obra en la misma.
Si después de esta vida no hubiera nada, el hombre
se sentiría íntimamente frustrado; efectivamente,
la vida humana sería una "pasión inútil",
y el hombre un ser para la nada, como aseguró el existencialismo
nihilista (J. P. Sartre).
¡Pero no! La muerte no tiene la última palabra
ni es el final del camino. Ya lo dijo san Pablo: “ SI
Cristo no ha resucitado, vuestra fe no tiene sentido, seguís
con vuestros pecados, y los que murieron con Cristo, se
perdieron. Si nuestra esperanza en Cristo acaba con esta
vida, somos los hombres más desgraciados. ¡Pero
no! Cristo resucitó de entre los muertos. el primero
de todos" (1 Co 15,17ss). La certeza de nuestra resurrección
radica en Cristo resucitado. Si El murió para hacernos
hijos de Dios v darnos vida nueva por su Espíritu,
esta vida no puede ser perecedera, sino definitiva y eterna.
Tal es la fe de la Iglesia: "Esperamos la resurrección
de los muertos y la vida del mundo futuro" (Credo).
b) El hombre no es un ser para la muerte, sino
para la vida.- Si nuestra existencia está unida
a Cristo en una muerte como la suya, lo estará también
en una resurrección como la suya (Rm 6,5). Por eso
podemos cantar con el Salmista: "No he de morir; yo
viviré para contar las hazañas del Señor" (Sal
118,17). Mas para el discípulo de Cristo creer en
la vida eterna supone creer primeramente en la vida presente,
porque toda actitud de menosprecio o rechazo de ésta
cuestiona la credibilidad de aquélla.
Si nos preguntamos cuál fue la filosofía
de Jesús ante la vida presente y la futura, hay que
buscar la respuesta a partir de su encarnación en
la raza humana. Al asumir nuestra naturaleza con un compromiso
total, valoró todo lo terreno en su justa medida.
La vida tiene valía en si misma; y, aunque los valores
humanos no son absolutos, ni únicos, ni definitivos,
hay que asumirlos, apreciarlos y potenciarlos como hizo
Jesús: valores corno la verdad y la libertad, la salud
y el amor, el dinero y, la economía, la justicia y
la liberación social, la promoción del nivel.
y calidad de vida, la cultura y la realización de
hombre como persona. |
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3.
El creyente es persona de optimismo y alegre esperanza
a) Porque ama la vida y a los hermanos.- La
esperanza de nuestra resurrección debe hacerse
realidad operativa en el mundo de los hombres por la práctica
de las bienaventuranzas, es decir, por la conducta y el
testimonio de los que aman al hermano en vez de odiarlo,
de los que lo liberan en vez de oprimirlo, de quienes
lo promocionan en vez de explotarlo. Ese amor al hermano
se muestra eficaz allí donde. frente a la desilusión,
el fatalismo y la increencia, se abren al hombre posibilidades
de vida y de plenitud personal en la libertad, la justicia
y la fraternidad. Es precisamente la fe en la vida eterna
lo que da valor, hondura y luz al quehacer de la vida
presente. Creer en la resurrección es apostar por
la vida presente y por el hombre. "Nosotros hemos
pasado de la muerte a la vida; lo sabemos porque amamos
a los hermanos. El que no ama permanece en la muerte" (Un
3,14).
b) Con optimismo y alegre esperanza.- El
mensaje y anuncio de las realidades últimas, lejos
de sumirnos en el terror, debe alentar en nosotros la
alegría de la esperanza por el triunfo definitivo
con Cristo. Incorporados como estamos a El por la fe y
los sacramentos, su destino es el nuestro. Así no
hay lugar para el miedo y el derrotismo. Es la fe quien
diluye el miedo cuando éste llama a nuestra puerta.
Como decía Martín L. King: "Los temores
normales y las fobias que se expresan en una angustia
neurótica, pueden ser curados por la psiquiatría.
Pero el miedo a la muerte, al no-ser y a la nada, expresado
en la angustia existencial, sólo puede ser curado
por una fe religiosa positiva".
El cristiano auténtico es un optimista por definición,
por necesidad diríamos. Pues, por lo que se refiere
al pasado, confía en Dios, padre amoroso que perdona
al hijo pródigo. Por lo que respecta al futuro,
tiene fe en Alguien que es más fuerte que él
para vencer la miseria, el mal y la muerte. Y, por lo
que toca al presente, el creyente afronta la vida con
fe, a pesar de ser la existencia un reto continuo a todos
los niveles: crecimiento y madurez. personal, relaciones
con los demás, mantenimiento y armonía de
la propia familia, ámbito laboral y proyección
social.
El creyente acepta estos desafíos con alegría,
optimismo y confianza en Dios, y repite para sí lo
que decía el apóstol Pablo: "Olvidándome
de lo que queda atrás y lanzándome hacia
lo que está por delante, corro hacia la meta para
ganar el premio al que Dios, desde arriba, me llama en
Cristo Jesús" (Flp 3,13s). Mas, para resucitar
con Cristo, el primero de la lista, hemos de morir libremente
y por amor con El y como El, que llegó a la gloria
de la resurrección no sin pasar antes por la cruz
y la muerte.
Cristo lo dijo y en El se cumplió: Si el grano de
trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si
muere da mucho fruto (Jn 12,24). El bautizado en Cristo
tiene en sí la semilla de eternidad, es un ser para
la vida nueva en Dios mediante una muerte diaria y continua
al hombre viejo, pecador, insolidario y caduco, hasta dar
alcance a la meta de la liberación final que es
la Vida en plenitud. |
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| JUGANDO
A MORIR |
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"Sueño", lo más normal es
sentenciar que sueño es la muerte. Pero, conviene
insistir en que no se trata de una dormición
de la que uno jamás despierta, sino que tiene un
despertar eterno.
Es válida la sentencia del poeta portugués
Herculano, al inscribirse en su tumba del Monasterio
de Belén en Lisboa: "¿Dormir? Sólo
duerme el frío cadáver. El alma vuela a
refugiarse a los pies del Omnipotente." Pero es incompleta.
Porque un día también despertará el
cuerpo para no volver a dormir jamás.
Señor, enséñanos a pensar con frecuencia
en el prodigio de nuestro destino final, cuando el polvo
de nuestros restos mortales realice la resurrección
del ave fénix, no en poética leyenda, sino
en maravillosa verdad.
Señor, en esta época en que se amalgama
el sibaritismo más refinado del cuerpo humano,
con la ignorancia más lamentable de su meta
trascendente, enséñanos que nuestra carne
es portadora de valores eternos, más allá de
las estrechas fronteras de la materia.
Señor, no debemos quedarnos a mitad de camino
en nuestro aprecio cristiano del cuerpo, cuidándolo
con amor como parte integrante de nuestra personalidad,
sino que también debemos pensar en ese misterio
glorioso que será su despertar eterno.
Señor, ante la concepción pagana de la muerte,
enséñanos a exclamar con Teresa de Lisieux: "No
muero; entro en la Vida." |
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Nuestra vocación a vivir para siempre
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P
rimera lectura. 2M 7,1-2. 9-14
El
tema de esta liturgia es la resurrección .
En esta lectura del Antiguo Testamento encontramos ya
una creencia explícita, en estos hermanos perseguidos
que sufrieron martirio, en la vida después de la
muerte y en la resurrección. Por esta esperanza
entregaron sus vidas antes de renunciar a la fe de sus
Padres.
Segunda lectura. 2Ts 2, 15-3, 5
S. Pablo reza para que los cristianos tengan esperanza.
La esperanza cristiana es primeramente sobre la promesa
de Cristo de resurrección y vida, sólo secundariamente
sobre progreso humano en esta vida. Influido por el secularismo,
el hombre moderno tiende a concebir la Esperanza de modo
inverso.
Tercera lectura. Lc 20, 27-38
Leemos en este Evangelio sobre una discusión
entre Jesús y algunos jefes que no creían
en la resurrección. Los jefes quieren atrapar a
Jesús con una pregunta capciosa, pero el Señor
aprovecha la pregunta para poner énfasis en el
significado de la resurrección. El Evangelio nos
recuerda que nuestra resurrección de entre los
muertos es coherente con la naturaleza de Dios. Dios es
Dios de vida. Dios es Dios de los vivos. No hay nada increíble
en la resurrección; con respecto a Dios es
como la creación. La primera creación y
la resurrección son parecidas: son transmisión
de vida.
En la creación, la vida es temporal; en la resurrección
la vida es para siempre. Si creemos en el Dios de la Creación,
estamos obligados a creer en el Dios de la Resurrección.
Algunas preguntas para pensar durante la semana
- ¿Cuál es mi reacción ante
la muerte?
- 2. ¿Cuáles son mis verdaderas
esperanzas?
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José Manuel Feito, párroco de Miranda
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Escucha allá en el fondo.
¿No
recuerdas tu despertar incierto cara al alba?
Hemos
pasado a nado a «la otra orilla»
-Aún
redoblan muy lejos las campanas-.
Te podría hoy decir, con estas manos
tan llenas de palabras,
que existe tierra firme,
un continente
detrás de la Esperanza.
Hoy sería muy fácil.
Mas tu mismo
has surcado esta mar encabritada.
Tierra
firme. Ya ves. ¡Quién lo creyera!
... ¡y
que haya dudado tu plegaria... !
¡Pisa fuerte!
Resuena
el suelo pertinaz bajo tu planta.
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¡Es tierra firme! Sí.
Aquí no hay barro,
casi, casi no hay agua
sino la que saltó a
la vida eterna
desde el fondo del alma.
Aquí ya no habrá más
turbias angustias,
ni suspiros ni lágrimas.
Sólo
un amor inmenso
junto a la mar de las Eternas Playas. Si volviera la vida a su destierro,
buscarías
la aurora deseada
por el cauce profundo de esta tierra
donde
brilla una espléndida mañana
de Dios. Hoy ya lo ves...
Aprieta fuertemente tus dos plantas
contra
el suelo de luz. ¡Es tierra firme...
y has perdido
la fé y la esperanza ! |
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ORACIÓN |
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¡Venid y veréis! dijiste a tus apóstoles
Señor
Haz que sepamos disfrutar de estos momentos
de
tranquilidad y de contemplación
de
oración y de escucha
de paz y de interioridad.
Haz, Señor, que no renunciemos
a estos oasis de esperanza y de fortaleza
que
son los momentos de adoración eucarística.
Que entendamos que, estar delante de Tí,
no
es una obligación sino una necesidad
para
el que quiera estar en comunión
contigo
para todo el que desee trabajar por tu Reino
para
todo aquel que quiera ser fuerte en medio de lo débil.
Tú, Señor, que te retiraste en
la soledad
para comprender y entender la voluntad del Padre
danos
el don de la oración
para gustar y saborear
estos
momentos de gloria y de eternidad
en nuestro estar contigo
Amén.
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MANIFIESTO DE EDUCADORES AUTOGESTIONARIOS
ESCUELA - SOCIEDAD - ESTADO
No entendemos ese distintivo de escuela pública
y escuela privada... ¿A que se llama escuela publica? ¿A
la estatal? ¿Acaso no es publica toda escuela?
1.-Defendemos el derecho de la Sociedad frente
al Estado , el cual no puede ser el más
poderoso propietario privado. El Estado sólo sirve
a la Sociedad si es un Estado coordinador, no un Estado
Subordinador. Su función no es, pues, estatalizadora,
sino socializadora. Usurpa el poder colectivo cuando para
convertirse en superpotencia o suprapoder despotencia a
la sociedad, sometiéndola a la impotencia.
.-ESCUELA - SOCIEDAD.
2.-No teniendo la sociedad el poder que debiera, es obligación
de los educadores, como parte de la sociedad especialmente vocacionada para
esclarecer la verdad, ir devolviendo a la sociedad lo que le pertenece ,
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| Foto cómica
- Ironías
de la vida |
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Sin palabras. Vale más una imagen que todas las
palabras que puedan ocurrirse.
Esta foto suscita abundancia de chistes.
Vivir para ver. Se hace esto en el capitolio, que era
residencia de los papas en el verano.
¡Parece mentira! Cuando quieren saltar dieciocho
siglos y no hacer mención del cristianismo, firman
ante, y bajo la presidencia de la imagen monumental del
Papa Inocencio X (1644-1655) dando la bendición “urbi
et orbi” |
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Declaraciones públicas del piloto Fernando Alonso
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- Por cierto,
aquí estamos en casa de Ayrton Senna (cuyos restos
mortales descansan cerca del circuito, en
el cementerio de Morumbí). Él se declaraba
una persona muy religiosa. ¿Lo es usted?
R: No.
P: ¿Cree en Dios?
R: No.
P: ¿Es agnóstico? ¿Ateo?
R: No sé lo que soy... pero no creo . |
| Carta
al piloto Fernando Alonso |
(Carta
de D. Salvador) |
Mi admirado Fernando:
La verdad es que me ha dolido una manifestación
tan íntima, tan personal y tan inoportuno e indiscreta
que hiciste a la prensa desde el GP de Brasil,
al decir: «No
creo en Dios».
Soy un admirador tuyo. Cuando mi trabajo lo permite,
sigo con gran interés y emoción tus valientes
salidas, tus adelantamientos en pista, tu serenidad,
tu talento de campeón. ¿Sabes de quién
has recibido todo esto? De ese Dios en quien
no crees. Tú eres un espejo y un ídolo para
los niños,
para la juventud, para los mayores. Pero sólo Dios
es Dios. Los ídolos, los espejos, se caen, se rompen,
desaparecen. Dios, no. Es inmutable, infinito,
omnipotente y eterno. Pero lo más atractivo, al
menos para mí, es que Dios es un Padre que nos
ama con locura a cada hombre, porque «Dios es Amor».
Aunque no creas en Él, te ama, te comprende, te
perdona siempre. Dios, Fernando, es la explicación
de todo. Dejando a un lado a Dios, dejamos todo
sin explicación
(la vida, la familia, el trabajo, los coches
Fórmula
1, la muerte, la justicia, etcétera). Sin Dios
nada tiene sentido.
La fe en Dios no carece de fundamento. Nuestro
entendimiento natural tiene por objeto natural
inmediato lo que pertenece a la naturaleza (y
Dios está más
allá y por encima de la naturaleza) pero podemos
conocer a Dios por sus huellas, por sus manifestaciones,
por las cosas creadas, porque las cosas no se
hacen solas, alguien las creó, las hizo. Los coches
tan perfectos que utilizas ¿se hacen solos? La
Biblia (seguro que la tienes en tu casa de Oviedo)
comienza así: «En
principio creó Dios el cielo y la tierra...».
Me gustaría charlar personalmente contigo
sobre ese Dios Padre bueno en quien dices no
creer, porque quizá tu problema principal no es
de fe sino de otras cosas. No obstante, quiero
decirte que los argumentos de la existencia de Dios no
son demostraciones del tipo de los experimentos
de las ciencias naturales;
suponen algo más que el funcionamiento de
los ojos o de los oídos; requieren una reflexión
serena, sin prejuicios, sin modas y una apertura
sincera de esa Verdad que es Dios. Dice Santa
Teresa de Ávila: «Dios
es tan grande que vale la pena buscarle durante
toda la vida». Fernando, te espero
y deseo que sigas triunfando. Ahora que ha terminado
el Mundial, reflexiona con la almohada y verás cómo
son ciertas las palabras de uno de los hombres
más inteligentes, más «golfos»,
y más santos de la historia, San Agustín: «Para
el que quiera creer, tengo mil argumentos; para el
que no quiera creer, no tengo ninguno». Un gran abrazo
desde tu Oviedo.
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Salvador Tejedor
Melero, párroco de la Manjoya y capellán del
Hospital Monte Naranco |
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EN EL AÑO EUCARÍSTICO ADORAMOS
AL SEÑOR |
El gozo de estar junto a Ti
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Venir
a Visitarte, me llena el alma de alegría
inmensa
porque es venir a conversar con el Amigo
porque es venir y colmarse de luz,
de paz, serenidad, brío y fuerza
Venir a visitarte, y postrarme a tus pies
es para mí causa de gran honra,
pues me siento más favorecido que si uno de los grandes
de este mundo me concediera audiencia
y me otorgara toda clase de favores.
Y es natural que mi alma se dilate en esta experiencia santa
al sentirme cerca de Tí, Jesús Eucaristía,
al experimentar lo que me amas
y que te agrada que venga a visitarte.
¡Que gozo! ¡Que
alegría! ¡ Que inmenso júbilo
poder estar aquí en tu presencia! Jesús Eucaristía.
|
Es la satisfacción de quien sabe que está junto
a su
Redentor, cerca de Aquel que todo lo puede,
todo lo sabe y que desea curar nuestros males,
aliviar nuestras heridas y derramar
su consuelo en nuestros corazones.
Es un gozo que supera toda alegría humana, porque
simplemente es el gozo de Dios, que se comunica
con plenitud a nuestras almas.
¡Gracias, Jesús Eucaristía!
Mil gracias por
concederme esta alegría privilegiada y profunda de
vivir estos momentos de oración cerca de Tí,
bajo el influjo de tu amor gigantesco que
nos ama, nos purifica y nos santifica.
¡Un momento cerca de Tí, vale más que miles de
años lejos de tu transformadora presencia.
¡Te amo, Jesús Eucaristía! y gracias por permitirme
vivir estos momentos cerca de Tí. |
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| REFLEXION |
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La situación en la
que nos desenvolvemos diariamente nos hace
caer en la cuenta de que, a penas, hay espacios
para el silencio y el encuentro con uno mismo. También,
transportándolo
a Dios, el estrés y las prisas que llevamos han dado
al traste con algo tan elemental como esencial
en la vida de un cristiano: el estar junto
a Aquel al que se ama, Dios. |
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Contemplar este Año Eucarístico
es saber que, la adoración a la eucaristía,
es como ponerse en la playa a tomar el sol. Parece que, a
simple vista, sus efectos no se hacen notar pero, al paso
de unas horas, nuestro rostro se broncea. Contemplar y venerar
la eucaristía es buscar una brisa que nos viene de
Dios en la fuerza transformadora y bronceadora para el alma
a través de Cristo en el altar. ¿Hay algo mejor? |
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!!!QUÉDATE
SEÑOR¡¡¡ |
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· En lo aparentemente invisible del
pan y del vino. Quédate...
· En las prisas y en los agobios
que nos alejan de Tí. Quédate....
· En nuestra contemplación
a la Eucaristía. Quédate...
· En nuestra incapacidad para
detenernos y amarte. Quédate...
· En las situaciones de agotamiento
e incredulidad. Quédate...
· En nuestra frialdad y tibieza
para las cosas de Dios. Quédate....
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¡Venid y veréis! dijiste
a tus apóstoles Señor
Haz que sepamos disfrutar de estos
momentos
de tranquilidad y de contemplación
de
oración y de escucha
de paz y de interioridad.
Haz, Señor, que no renunciemos
a estos oasis de esperanza y de fortaleza
que son los momentos de adoración
eucarística.
Que entendamos que, estar delante de
Tï,
no es una obligación sino una
necesidad
para el que quiera estar en comunión
contigo
para todo el que desee trabajar por
tu Reino
para todo aquel que quiera ser fuerte
en medio de lo débil. |
Tú, Señor,
que te retiraste en la soledad
para comprender y entender la voluntad
del Padre
danos el don de la oración
para gustar y saborear
estos momentos de gloria y de eternidad
en nuestro estar contigo
Amén. |
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LA FOTO COMENTADA |
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DOMINGO
32 C |
Hemos vivido
durante mucho tiempo una religiosidad un poco fúnebre.
Demasiada seriedad y tristeza en nuestras practicas religiosas
y celebraciones. A Dios lo hemos asociado durante mucho
tiempo con el mal, al acudir a El sólo en los momentos
duros y crueles de la vida. Incluso le hemos echado la culpa
de todo lo malo que brota a nuestro alrededor. Y Jesucristo
vino a traernos la alegría de vivir. Quiero que
tengáis vida, y la tengáis en abundancia…No
quiero la muerte del pecador, sino que se arrepienta y vida… Yo
soy la Vida… Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos… Dice
el señor.
El Reino de los Cielos es la fiesta eterna de
la vida. En él disfrutamos de la compañía
entrañable de Aquel que dio, y da, la vida a todo
lo que existe. Y Cristo murió en la Cruz para que
nosotros viviéramos. Por eso el Reino de Dios es
el Reino de la GRACIA. Y la Gracia es la
presencia de Dios en nosotros para que vivamos felices. No
tengáis
miedo, Yo estoy con vosotros… Te basta Mi Gracia…¡Levántate
y anda!... Joven, a ti te lo digo: ¡Levántate!...
Haz esto y vivirás… Son palabras que Jesucristo
va diciendo en distintos momentos para que
caigamos en la cuenta que El ha venido a traernos la VIDA.
Y cuando decimos en el Padrenuestro venga a nosotros
Tu Reino, es
lo mismo que decir: VENGA A NOSOTROS TU VIDA.
QUE TÚ VIVAS
EN MÍ.
La religión vivida así, con el Señor
como Dueño de mi Vida, y Vida de mi Amor, es una
maravilla. Pero nos empeñamos en adormilarnos y no
gozar del trato directo y grato con el Dios. Y de esa manera
no entendemos nada, ni convencemos a nadie. Creo que hace
falta que caiga sobre nuestras parroquias, grupos, comunidades,
obras, individuos…una lluvia intensa de optimismo, de gozo,
de esperanza, de alegría. Que nos vean sonreír
cuando estamos con Dios, y cuando estamos con los demás.
Que ofrezcamos la auténtica cara del cristianismo,
y dejemos la tristeza para los que se empeñan en
hacer de sus vidas una miseria.
Dios es Dios de vivos. Intenta siempre estar vivo/a,
y acércate a los que están muertos, y diles
con energía apostólica: ¡Dios te quiere
vivo! ¡Levántate y anda! Dios es la vida. Goza
de ese don que El te ha regalado |
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7
de noviembre de
2004 |
|
(Por José Cristo
Rey) |
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¡ La fe en la resurrección
no es de todos ! |
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Lo
peor no es la falta de fe en la resurrección,
sino que el tema no interese. Nuestro mundo se está configurando
de tal manera que no deja espacios para pensar en cuestiones
como "¿qué hay después de todo ésto?".
Hay personas curiosas, especulativas que dedican su tiempo
a pensar en esto. El tema de la reencarnación, trasmigración,
resurrección, es -a veces- objeto de conversación.
Si algún libro o artículo lo pone de moda,
se convierte también en tema de conversación
o debate; pero ¡pasada la moda, pasado el tema! |
 |
Los
saduceos eran, en tiempos de Jesús, los representantes
de esta mentalidad. No les interesaba el tema de la resurrección
de los muertos. Con una cierta ironía y sorna le presentan
a Jesús un caso hipotético. Su razonamiento parece
-valga la redundancia- ¡razonable! Si según la ley
de Moisés, uno debe casarse con la mujer del propio hermano,
cuando éste ha muerto sin dejar descendencia; si la hipotética
historia nos dice que eran siete hermanos y los siete murieron
(¿referencia a los siete hermanos Macabeos, que creían
en la resurrección?), entonces, en ese mundo de la resurrección, ¿de
quién será esposa? ¿cuál de los siete
hermanos gozará del título de esposo legítimo?
Jesús podría haber respondido: ¡del
primero! Pero, no quiso entrar en esa cuestión. Aprovechó la
oportunidad para contraponer este mundo y el venidero. En éste
se manifiesta que somos hijos de nuestros padres y que esa generación
nos hace "mortales". En el otro mundo se manifestará que
somos hijos de Dios y que esa generación nos hace inmortales.
Aquí el matrimonio es necesario para que haya descendencia...
que al fin y al cabo se verá abocada a la muerte. Allá el
matrimonio no es necesario, porque toda paternidad y maternidad
corresponderá al Dios que dará vida eterna a sus
hijos e hijas. |

|
Jesús exalta y canta la paternidad-maternidad
de su Abbá. Y les replica a los mismos saduceos diciendo
que el mismo Moisés habló del Dios Vivo y no de
un "dios de muertos". Quien tiene experiencia de la
cercanía de Dios, sabe que está tocando la vida
eterna.
Cuando Pablo se propuso hablar de la Resurrección
de los muertos en el areópago de Atenas, se rieron de él
y le dijeron que otro día lo escucharían. Quizá algo
parecido nos ocurra a nosotros. Hay personas que no tienen el
horizonte de la resurrección en su vida, o al menos ese
horizonte no influye en su forma de pensar, en sus decisiones,
en sus actuaciones. |
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Creer
en la resurrección de los muertos no es un dogma para
el "más allá". Es fe para el "acá".
Es creer en que la vida de ahora es iniciación de la
vida eterna y nada ni nadie será capaz de destruirla
de manera definitiva.
La falta de esperanza de la que adolecemos
tantas veces en la iglesia y en la sociedad, surge precisamente
de la pobre fe en la resurrección, que es lo mismo
que decir, en no creer que somos -¡todas y todos!- hijos
del Dios de vivos. Hay quienes critican a la Iglesia y a sus
ministros inmisericordemente, como si estuviéramos
dejados de la mano de Dios. Hay personas que envejecen en
su malhumor hacia todo y con ello manifiestan que no tienen
horizonte de resurrección. ¡Qué pena!
Lo difícil es ser hoy testigos de la
Resurrección. Tal vez el buen humor, la alegría,
la serenidad, la fe en la lentitud de Dios, nos devolverá el
optimismo y llegaremos a decir, con una cierta ironía: "Y
si pasa... ¿qué pasa?" |
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Y, como remate...
UNA SONRISA SANA
|
Que
tu paso por esta sección
de humor te deje una sonrisa limpia y una
dulce sensación
de alegría.
¡¡¡Dios
te bendiga!!!
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" Estad alegres en
el Señor..." (San Pablo)
Ten presente que: “ UN SANTO TRISTE... ES UN TRISTE SANTO” |
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En la librería
-¿Tienen tarjetas de San Valentín
de esas que pone "Tú eres mi único amor"?
Sí,
señor. Aquí tiene una.
-No, una no. Quiero una docena, por favor.
En el restaurante
-¡Está bien! ¡Si no tienen
liebre, tendrán
gato al menos! -dice un señor que está muy enfadado
porque ya no queda su plato preferido.
-Mire, señor... -responde con calma el camarero-, si
tuviéramos gato, hace tiempo le habríamos traído
liebre.
Firmeza paternal
-¡Papá, papá! ¡Llévame
al zoo!
-¡De eso nada, Paquito! -el progenitor
adopta una pose muy digna-. ¡Si quieren verte, que vengan
a casa!
Humor mejicano
-María, tráeme el antídoto contra las
víboras.
-¿Qué pasó, Pancho? ¿Que ya te
picó? -No, pero la veo acercarse, no más.
VACACIONES
Marcho unos días de vacaciones. sólo
te pido que me riegues los
geranios.
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Tlfno.
de la parroquia de la Corte: 985 202555 - Tlfno. Párroco: 985
083555
Correo electrónico: parrocorteoviedo@telecable.es y adoracionarpu@telecable.es
Si me mandas tu correo, te mandaré gratuitamente la revista semanal
y otros servicios
MISAS EN LA PARROQUIA DE LA CORTE:
Diario 7:30 (tarde). Domingos y festivos: 11:30
y 12:30
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Nota del webmaster:
Para cualquier comentario acerca
de la página web
podéis dirigiros a:
José Solís. |
-La del sitio
donado por D. Pedro, de Ovehosting para la difusión
del Evangelio:
www.arpucorte.com
-La de los niños:
www.arpucorte.com
Todo esto lleva
un trabajo que ya os podéis imaginar. pero merece la pena, por
supuesto, como podéis comprobar. Recibid una abrazo. Laurentino
P.D También
la Cofradía vinculada a esta parroquia tiene su Web: www.cofradiadelsilencio.ya.st
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El
Movimiento ARPU con la colabiación de la Parroquia, elabora
cada semana un CD que contiene las lecturas del domingo con ilustraciones
en Power Point, así como una Revista en Word y otros contenidos
de interés. Puede solicitarse en la parroquia
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a la página principal |
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