portada
 s

EUCARISTÍA

reflexiones entre amigos

Revista semanal elaborada por:

MOVIMIENTO DE ADORACION PERPETUA A.R.P.U.
PARROQUIA DE SANTA MARIA LA REAL DE LA CORTE. OVIEDO

escudo
formas
 
   
23 de Enero de 2005
 

3er domingo del tiempo ordinario

   

Octavario de oración por la unidad de los Cristianos

 
         

 
Si quieres más música, clickea su nombre:
  Cascarudo
  Amor prohibido

FOTO DEL DÍA

 

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 4, 12 - 23
q
 

Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea. Dejando Nazaret se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que había dicho el Profeta Isaías:

«País de Zabulón y país de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló.»

Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:

-Convertíos, porque está cerca el Reino de los cielos.

[Paseando junto al lago de Galilea vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores. Les dijo:

-Venid y seguidme y os haré pescadores de hombres. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y pasando adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó también.

Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.

Recorría toda Galilea enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del Reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo.

Palabra del Señor

   
 

Consideraciones en torno al Evangelio del día. Hitos de Conversión

 

 

 

•  Conversión de todo lo que intenta desvirtuar e incluso invalidar nuestra adhesión al Señor. El “hombre viejo” que llevamos dentro, es esclavo de la soberbia autónoma, de la avaricia, de la lujuria, de la explotación al prójimo, del egocentrismo nefasto, en una palabra, se opone al “hombre nuevo” liberado por Cristo, que fue el Hombre – para- todos- los- demás.

•  El imperativo “Convertíos es buena nueva de liberación, es don de paz, de dicha, de esperanza...

•  La vocación es un toque de atención a nuestra condición de cristianos. ¿No tendremos dormida o muerta la fuerza original de nuestra vocación?¿No estaremos inmersos en un cristianismo sociológico de tradición y herencia familiar, más que más que de una opción personal consciente?

•  Nuestra vocación cristiana es al seguimiento del Señor y sus evangelización, es asimilación de los criterios y actitudes de Cristo de servicio ala Reino de Dios, a la verdad, al amor, a la justicia con preferencia especial a los más carentes o necesitados.

•  El tema de la unidad es de gran actualidad hoy como ayer. Necesitamos el dinamismo de conversión a la unidad. A nadie se le ocultan las tensiones internas que padecemos. La división deteriora la fecundidad, diezma las fuerzas y es un escándalo antitestimonial. Las legitimas diferencias merecen un respeto.

Hubo dos momentos señalados en la división de los cristianos: 1º El Cisma de Oriente en el siglo XI con Miguel Cerulario, patriarca de Constantinopla que dio origen en 1054 a la Iglesia ortodoxa. 2º Cisma de Occidente en el siglo XVI, con Martín Lutero en Alemania 1517 y Enrique VIII de Inglaterra (1539) que originó las Iglesias Protestantes.
s

LA FOTO COMENTADA

   
 

Domingo tercero del tiempo Ordinario (A)

 

ENCONTRAR A DIOS EN LA VIDA

 

      Jesucristo se va a la orilla del mar a buscar a sus colaboradores, a predicarles la conversión y a ofrecerles una nueva pesca: la de hombres para Dios. La Religión no está encerrada en las cuatro paredes de un templo, por muy bello, piadoso y artístico que sea.  La Religión nos lleva a encontrarnos con Dios allí donde El está, y El está en todas partes. Por eso debemos hacer el esfuerzo por unir FE Y VIDA. Dios está donde está el hombre, y el hombre debe estar donde está Dios. La casa de Dios  y tu casa deben estar unidas por el hilo conductor de la FE. Y toda una red, como la de los medios de comunicación, nos debe unir y ponernos en contacto unos con otros. Desterrar el individualismo y fomentar la fraternidad, la solidaridad.

      Te ofrezco un comentario acertado del Teólogo Cardenal:

Una tentación constante del hombre religioso: buscar a Dios al margen de la vida. La división de la realidad en dos ámbitos, el sagrado y el profano, hizo posible esa tentación. Hay en el mundo lugares, personas y tiempos sagrados en los cuales Dios espera al hombre. Los restantes lugares y tiempos son profanos y en ellos el hombre se encuentra sólo con otros hombres. Más aún: con no poca frecuencia se iba al templo para llevarle al «dios» toda clase de ofrendas con el fin de que se encuentre a gusto en su interior y no se le ocurra salir a la vida, desasosegando a sus devotos. Los profetas del Antiguo Testamento fueron muy enérgicos al condenar esa separación de la religión y la vida. Su mensaje, en resumen, venía a decir: sólo tiene derecho a buscar a Dios en el ámbito de lo sagrado quien se portó bien con su hermano en el ámbito de lo profano. He aquí algunos ejemplos:

«Yo detesto, desprecio vuestras fiestas, no me gusta el olor de vuestras reuniones solemnes. Si me ofrecéis holocaustos... no me complazco en vuestras oblaciones, ni miro a vuestros sacrificios de comunión de novillos cebados. ¡Aparta de mi lado la multitud de tus canciones, no quiero oír la salmodia de tus arpas! ¡Que fluya, sí, el juicio como agua y la justicia como arroyo perenne!» (Am 5, 21-24).

«¿A mí qué, tanto sacrificio vuestro? -dice Yahvé-. Harto estoy de holocaustos de carneros y de sebo de cebones; y sangre de novillos y machos cabríos no me agrada (...) No sigáis trayendo oblación vana: el humo del incienso me resulta detestable. No tolero falsedad y solemnidad. Aunque menudeéis la plegaria, yo no oigo. Vuestras manos están llenas de sangre: lavaos, limpiaos ... » (Is 1, 11-18).

Pero la verdadera revolución vino con Cristo. Ahora desaparece la raíz misma de la tentación: la división del mundo en un ámbito sagrado y otro ámbito profano.

Lo sagrado y lo profano no son fragmentos excluyentes del tiempo y del espacio, sino que todo es profano, y a la vez, todo es sagrado: profano para quien ve las apariencias externas, y sagrado para quien penetra en su profundidad.

Vistas las cosas desde Dios podríamos decir que no se deja encerrar en determinados espacios o tiempos. Quiere estar en el centro de la vida. Vistas las cosas desde el hombre podríamos decir que para el creyente no hay nada profano (aunque puede haber cosas profanadas).

La vida hecha liturgia

Aquella mujer samaritana que le preguntó a Cristo si el auténtico lugar sagrado donde Dios esperaba a los hombres era el templo de Jerusalén, como sostenían los judíos, o el monte Garizim, como creían ellos, recibió esta respuesta: «Créeme, mujer, que llega la hora en que ni en este monte, ni en Jerusalén adoraréis al Padre (... ) Llega la hora (ya estarnos en ella) en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad» (Jn 4, 21-24).

Así comentaba Orígenes:


Tú que sigues a Cristo y que le imitas, 
tú que vives de la palabra de Dios, 
tú que meditas en su ley noche y día, 
tú que te ejercitas en sus mandamientos, 
tú estás siempre en el santuario y nunca sales de él. 
Porque el santuario no hay que buscarlo en un lugar, 
sino en los actos, en la vida, en las costumbres. 
Si son según Dios, 
si se cumplen conforme a su mandato, 
poco importa que estés en tu casa o en la plaza, 
ni siquiera importa que te encuentres en el teatro; 
si sirves al Verbo de Dios, 
tú estás en el templo, 
no lo dudes»3.

       El Señor te pides que cambies las redes por otros instrumentos idóneos para pescar almas. Hoy hacen falta pescadores de almas que nadan perdidas por un mar embravecido y turbio. El Señor necesita tu arte y tu inquietud para llevar loa fe a la vida de aquellos que todavía no saben que Dios está muy cerca de ellos.

  Juan García Inza

s
 

COMENTARIO BREVE

w

          El tiempo ordinario nos ayuda a caminar con Jesús durante su vida terrena y a escuchar sus palabras y su mensaje: El evangelio de este domingo es una invitación a la conversión, “porque está cerca el Reino de los Cielos”.

        Tras haber recibido el Bautismo y haber sido “presentado” públicamente al pueblo de Israel por manos del bautista, Jesús exige la conversión, el cambio de vida.

        Pasan los días, los años de nuestra vida y ¿cuántas veces volvemos la vista atrás para ver en qué hemos cambiado o qué debemos mejorar en todos los aspectos? ¿Cuándo dedicamos un tiempo a pensar en nosotros mismos y en las consecuencias positivas o negativas que tiene nuestro modo de vida? Hoy se nos invita a esa conversión, porque seguro que si miramos en el fondo de nuestro corazón –o no tan en el fondo- podremos ver pequeños y grandes defectos que deberíamos cambiar.

¿Sabéis qué es lo mejor de todo? ¡Jesús no se fija en nuestros defectos para llamarnos! Al contrario, ha venido a llamar a los pecadores, en el fondo somos afortunados.

Afortunados como Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo; o Simón y Andrés… ¡Y tantos otros! Ellos fueron llamados por Jesús; e “inmediatamente” lo dejaron todo y lo siguieron. Es llamativo leer dos veces la misma palabra (inmediatamente); no se lo pensaron dos veces, lo dejaron todo por seguirlo. Por seguirlo y por acompañarle en su misión de predicar el Reino de Dios y la conversión por los pueblos y las sinagogas.

Sólo nos pide que cambiemos… que nos dejemos de mirar tanto nuestro ombligo y que seamos capaces de levantar la vista y ver toda la gente que hay a nuestro alrededor y que necesita que se vaya haciendo realidad ese Reino de Dios, que se instaure la justicia, que se viva en paz, que se extienda el amor…
 
 

CON JESUS, TODO, CAMBIA DE COLOR

s

Seguimos acompañando a ese Jesús que, más hoy que nunca, en la coyuntura económica, social, política y eclesial que nos toca vivir, brilla con la misma fuerza e intensidad con la que lo hizo en la noche de Navidad.

Sigue brillando, incluso a pesar de que muchos de nosotros nos podamos interrogar sobre tantas oscuridades que eclipsan la felicidad del mundo (maremoto del Sureste-Asiático, la división entre los cristianos). Entre otras cosas, sigue brillando, porque Jesús no nos dice que ir detrás de El sea tarea fácil sino que, exige además, una buena dosis de conversión y con personas intrépidas que sepan responder sin temor ni temblor a su llamada. a

El Señor, como entonces a Pedro, Andrés, Santiago y Juan,  inicia su vida pública con aquellos que sepan anteponer, en algunos momentos, la voz de Dios y sus propuestas a otros cantos de sirena que nos embelesan con cierta frecuencia en detrimento de nuestra fe.

El Reino de Jesús implica, además de otros aspectos, un apostar por llevar la luz a tantas situaciones de cortocircuito que se dan a nuestro alrededor. El otro día escuchaba en un programa radiofónico que, las futuras generaciones cristianas, comenzarán a despertar precisamente por la siembra que, aparentemente costosa y poco fructífera (catequesis, grupos, etc.,) habrá dejado huella en su ética y en su conciencia cristiana. Desde luego sólo con indiferencia podremos cosechar más indiferencia pero, con propuestas sólidas y convencidas, acompañadas de un trabajo entusiasta y sin desmayo, intentaremos que, el día de mañana, nuestros futuros cristianos miren con respeto al legado que les hemos dejado. ¿Estamos haciendo un esfuerzo en ese sentido o hace tiempo que conectamos el contestador automático, para Dios, con el “no estoy en casa o no le puedo responder”?

2. Estamos asistiendo, aunque algunos se resistan a verlo, a la debacle de una humanidad posmoderna que ha comenzado este tercer milenio cansada y agobiada. ¿Cómo hacerles llegar, a muchos amigos y conocidos nuestros,  el hecho de que Jesús es una Buena Noticia que sana y orienta con todas las consecuencias toda una vida?.

Cada día que amanece es un cúmulo de noticiarios negros, de jóvenes que han perdido la ilusión y el optimismo, el sentido y la luz permaneciendo en un túnel sin retorno. ¿Cómo podríamos hacerles vivir que, en la práctica religiosa, se encuentra un poco de luz y paz, futuro y respuestas?

Tal vez ha llegado el momento de dejar ciertas redes que han servido para llenar de alimento espiritual a las generaciones pretéritas pero inservibles para otras que nos demandan un afán más creativo para que nunca pueda más la paloma que el mensaje o la frondosidad más que el interior del bosque.

Por ello mismo, porque el mundo (cada día menos exigente consigo mismo y con lupa   en mano para con la iglesia) vive sometido a peligrosos contrastes y a serios apagones en las conciencias de muchas personas, ha llegado la hora “0” en la que todos (los padres con los hijos, los sacerdotes con sus fieles, los políticos con sus convicciones religiosas, etc.,) seamos capaces de dejar en la orilla las redes de la vergüenza y del individualismo (gran virus en nuestra iglesia).

Tal vez, el hoy y el ahora evangelizador, pasa por dejar a un lado las excusas y la pereza para seguir a Jesús con el convencimiento de que, hoy y aquí, hemos de dar como nunca testimonio de que pertenecemos no a un “club en extinción”  sino a una Iglesia que, contra viento y marea, sabe, mantiene y predica que el vivir según Dios implica no ceder al chantaje de los iluminados de turno. ¡Cuántos hombres han querido ser, a lo largo de la historia, «luz» para sus conciudadanos!, y a veces sólo se han quedado en unos iluminados, fundamentalistas, que para imponer sus ideas han acabado con todos sus detractores. A veces, incluso hasta con buena voluntad y todo.

En medio de todo ello con el Señor por delante y guiados por El, nos iremos preparando para que en un futuro, no muy lejano, podamos ir curando   enfermedades y cerrando cicatrices de muchas personas que sentirán el zarpazo de la soledad, del vacío espiritual o del relativismo de todo y en todo.

J. Leoz

s
 

Señor, no soy nada

d

¿Por qué me has llamado?
Has pasado por mi puerta
y bien sabes que soy pobre
y soy débil.
¿Por qué te has fijado en mí?

ME HAS SEDUCIDO, SEÑOR,
CON TU MIRADA.  ME HAS HABLADO
AL CORAZON Y ME HAS QUERIDO.
ES IMPOSIBLE CONOCERTE
Y NO AMARTE.
ES IMPOSIBLE AMARTE Y NO SEGUIRTE.
ME HAS SEDUCIDO, SEÑOR .

Señor, yo te sigo
y quiero darte lo que pides.
Aunque hay veces que me cuesta
darlo todo, Tú lo sabes; yo
soy tuyo.  Caminas, Señor,
junto a mí.

Señor, hoy tu nombre
es más que una palabra.
Es tu voz que hoy resuena
en mi interior, y me habla
en el silencio.

¿Qué quieres que haga por Tí?
s

COMIENZA LA SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

 

En este año, su preparación ha implicado un avance en la colaboración ecuménica

ss

CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 14 enero 2005 ( ZENIT.org ).- «Cristo, fundamento único de la Iglesia» es el lema de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos que se celebra en casi todo el mundo del 18 al 25 de enero.
Durante estos ocho días, muchos de los dos mil millones de cristianos participarán en encuentros de oración, inspirados en un texto que en esta ocasión se basa en una propuesta redactada por los miembros del comité teológico del Consejo Ecuménico de Iglesias de Eslovaquia.
Este año, la preparación de la Semana ha marcado un hito en la colaboración entre la Santa Sede y el Consejo Mundial de las Iglesias: por primera vez el texto ha sido publicado conjuntamente por la comisión «Fe y Constitución» de ese Consejo y por el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos.
La decisión ha sido anunciada por el obispo Brian Farrell, secretario del Consejo Vaticano, y por Samuel Kobia, secretario general del Consejo Mundial de las Iglesias.
El texto, preparado por el grupo ecuménico, plantea tres preguntas: «¿Cuál es el fundamento sobre el cual se construye la nueva “existencia” de sus Iglesias?»; «¿Existe un espacio de creencia en la unidad dentro del proceso de fe de las respectivas comunidades confesionales?»; «¿Cuáles son los medios para fortalecer el servicio de la Iglesia?»;
La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos concluye el 25 de enero, día en el que se celebra la conversión de san Pablo. En el Hemisferio Sur en ocasiones se celebra en otras fechas, frecuentemente en torno a Pentecostés.
La Comisión «Fe y Constitución» es la única entidad del Consejo Mundial de las Iglesias que cuenta con una representación de la Iglesia católica.
El Consejo agrupa a más de 340 iglesias, denominaciones y comunidades de iglesias en más de 100 países y territorios de todo el mundo que representan a unos 400 millones de cristianos, incluidas la mayoría de las iglesias ortodoxas, gran cantidad de denominaciones de tradiciones históricas de la Reforma Protestante como anglicanos, bautistas, luteranos, metodistas y reformados, así como muchas iglesias unidas e independientes.
La Iglesia católica no forma parte del Consejo, aunque mantiene relaciones de colaboración.
El texto completo de los materiales de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos puede leerse en la página web del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos .
ZS05011409

 

CRISTO, FUNDAMENTO ÚNICO DE LA IGLESIA (1 Cor 3,1-23)

Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales
18-25 de enero de 2005

 

Cada año, del 18 al 25 de enero, todos los cristianos somos convocados de manera muy especial para orar por la unidad. Aunque son muchos los aspectos que nos unen, todavía estamos separados unos de otros. Ante esta anómala situación, no podemos permanecer impasibles, como si no nos afectara o no tuviéramos nada que hacer. Al contrario: hemos de seguir fielmente a nuestro Señor Jesucristo que ha querido que la comunidad de sus discípulos, la Iglesia, fuera una sola cosa en Él.

1. Sentido de la oración por la unidad de los cristianos

La Semana de oración por la unidad nos interpela sobre la actual división, que contrasta con la voluntad de Jesucristo y que disminuye la capacidad evangelizadora de la Iglesia.

Al rezar por la unidad plena de los cristianos nos unimos a la oración de Jesús la víspera de su muerte: “No ruego sólo por éstos sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí, para que sean todos uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado” (Jn 17, 20-21). Jesucristo elevado al cielo intercede siempre ante el Padre por nosotros para que vivamos como hermanos. de

Al orar por la unidad de los cristianos reconocemos que en el corazón del ecumenismo está la súplica perseverante a Dios para que nos envíe su Espíritu de concordia y de paz. La oración nos hace disponibles para trabajar sin desmayos, a pesar de los obstáculos, según los planes de Dios, que quiere la unidad de sus hijos. La Semana de oración por la unidad de los cristianos, que ha sido desde su origen como un despertador de nuestra conciencia para sintonizar con la voluntad del Señor sobre su Iglesia y fermento del movimiento ecuménico, debe purificar nuestro corazón de prejuicios, otorgarnos humildad para reconocer nuestros fallos y disponernos a la reconciliación.

Cuando en la oración toman parte cristianos, aún separados pero que aspiran hondamente a la unidad plena y visible, adquiere el encuentro una significación particular; invitamos a que en la medida de lo posible se organicen entre las diversas confesiones cristianas estas celebraciones de oración. Orar juntos empuja hacia la concordia; recitar unidos el Padrenuestro expresa y fomenta la unidad de la fe. Jesucristo, que ha prometido estar con nosotros cuando nos reunimos en su nombre (cf. Mt 18,20), nos fortalece con su presencia para recorrer los caminos de la unificación.

2. “Cristo, fundamento único de la Iglesia”

Es el lema de este año para la Semana de oración por la unidad de los cristianos. Resume la respuesta de san Pablo a los fieles de Corinto, que por actitudes contrarias a la condición cristiana estaban divididos, apuntándose a grupos rivales con su líder a la cabeza (cf. 1 Cor 1, 10-4,21). Pablo, Pedro, Apolo y otros apóstoles son colaboradores del Señor y ministros del Evangelio, que han desarrollado diversas tareas en la comunidad; pero “nadie puede poner otro cimiento que el ya puesto, Jesucristo” (1 Cor 3,11). Los apóstoles deben ser servidores de Cristo y administradores fieles de los misterios de Dios (Cf. 1 Cor 4,1). El bien excelente de la unidad de la Iglesia ha necesitado desde el principio ser reafirmado sobre sus fundamentos y ser recordado en la exhortación cristiana frente a las disensiones y escándalos.

El que Jesucristo sea el único fundamento puesto por Dios (cf. Act 4, 11-12; Ef 2, 19-22; 1 Ped 2,4 SS), sobre el cual se edifica la Iglesia, significa que por El hemos recibido la salvación, que El es nuestra paz (Cf. Ef 2,14 SS) y que al margen de la unión con Jesucristo no puede afianzarse la unidad auténtica entre sus discípulos. Volviendo a Jesús, que es el Camino, la Verdad y la Vida (Cf. Jn 14,6), hallamos los cristianos la fuente y la base de nuestra concordia. Si confesamos por la fe al mismo Cristo, deben estar unidos en un mismo cuerpo. Nuestra unión será tanto más estrecha cuanto más unidos estemos todos con Jesucristo.

La Iglesia está inseparablemente unida a Cristo, como el rebaño a su pastor (Cf. Jn 10,16) y como el sarmiento a la vid (15,5), porque su identidad y su misión es la misma que Cristo le ha confiado. La fe en Jesucristo, presente en medio de nosotros, nos reúne a los cristianos en una comunidad de hermanos e hijos de Dios por el bautismo. df

No puede darse en el cristiano una disociación o disyuntiva entre Jesucristo y la Iglesia, como si para ser cristiano bastara con asumir el Evangelio solamente en el ámbito personal excluyendo la comunidad eclesial; ni tampoco sería correcto acentuar los aspectos organizativos de la Iglesia más que el Evangelio de Jesucristo, que ha de ser anunciado, celebrado y vivido personal y eclesialmente. Jesucristo continúa presente en la Iglesia, y ésta es su prolongación en la tierra. En este sentido se comprende cómo Jesucristo es su fundamento sobre el cual la Iglesia debe ser edificada.

3. Un edificio de piedras vivas

El Concilio Vaticano II nos señala que los Apóstoles construyeron la Iglesia sobre ese fundamento que le da solidez y cohesión (LG 6). Por ello, el cartel de este año nos presenta las piedras vivas, que somos todos los cristianos, y todos juntos, bien unidos y apoyados en Cristo, formamos la Iglesia. Es una llamada a todos los cristianos, para que cada uno mire el fundamento que pone, que no puede ser otro que el Hijo de Dios hecho hombre.

Estamos llamados, pues, a ahondar nuestras raíces en Jesucristo, que nos ha confiado el Evangelio en el que se contiene su mensaje de amor, de unidad, de paz, para después anunciarlo con nuestra vida y nuestras palabras. Por ello, necesitamos conocerlo y llevarlo a nuestra vida en privado y en público. El verdadero reto que tenemos todos los cristianos es conocer y comprender a la Iglesia desde Cristo y sólo desde El. Por ello, si ignoramos a Cristo y su mensaje, la imagen de la Iglesia queda totalmente desvirtuada.

El Papa Juan Pablo II nos ha recordado, en numerosas ocasiones, que Europa ha de revitalizarse mediante la vuelta a sus raíces. De manera especial lo ha recordado cuando se están poniendo los cimientos de la nueva Europa, que debe respirar con sus dos pulmones. También los cristianos estamos necesitados de descubrir nuestros orígenes, nuestras raíces, ir al fondo de nuestro ser cristiano. El camino de la unidad de los cristianos consiste en “ir juntos” hacia Cristo y hacia la unidad visible querida por El, de tal modo que la unidad en la diversidad brille en la Iglesia como don del Espíritu Santo, artífice de la comunión (Exhortación apostólica Ecclessia in Europa , 30).

 

4. La Eucaristía, sacramento de unidad de la Iglesia y escuela de paz

El presente Año de la Eucaristía es una oportunidad para entrar más intensamente en el dinamismo de unidad y de paz que la caracteriza.

Jesús murió para reunir a los hijos de Dios dispersos (Cf. Jn 11,52); y en la celebración eucarística ofrecemos a Dios “el sacrificio de la reconciliación perfecta”. Por esto, pedimos al Padre que al participar del banquete pascual de su Hijo, que es “sacramento de piedad, signo de unidad y vínculo de caridad” (San Agustín), nos conceda el Espíritu Santo para que desaparezcan los obstáculos en el camino de la concordia y la Iglesia sea en medio de los hombres signo de unidad e instrumento de paz.

La participación en la Eucaristía es fermento de unidad en la Iglesia y acicate de amor a los hermanos, y también impulso a la reunificación de todos los cristianos y a la pacificación de la humanidad entera.

“La Eucaristía no es sólo expresión de comunión en la vida de la Iglesia; es también proyecto de solidaridad para toda la humanidad... El cristiano que participa en la Eucaristía aprende de ella a hacerse promotor de comunión, de paz, de solidaridad en todas las circunstancias de la vida. La desgarrada imagen de nuestro mundo, que ha iniciado el nuevo milenio con el fantasma del terrorismo y la tragedia de la guerra, convoca más que nunca a los cristianos a vivir la Eucaristía como una gran escuela de paz” (Juan Pablo II, Carta apostólica Mane Nobiscum, Domine , 27).

Cristo, fundamento único de la Iglesia, está presente de manera singular en la Eucaristía como llamada a la unidad plena y visible de la Iglesia. En la mesa eucarística se acrecienta el deseo de unidad con todos los cristianos y de paz entre todos los hombres.

Os saludamos con todo afecto:

+ Ricardo, Obispo de Bilbao y Presidente
+ Agustín, Arzobispo de Valencia
+ Jesús, Obispo de Ávila
+ Esteban, Obispo auxiliar de Valencia

s

PUNTOS BÁSICOS Y COMUNES QUE DE HECHO NOS UNEN E IDENTIFICAN COMO CRISTIANOS

tres

- Fe en Dios Padre de nuestro Señor Jesucristo y Padre nuestro, a quien rezamos la oraci6n cornún de los hijos de Dios: el Padrenuestro que Jesús nos ensen6.

- Fe en Jesucristo, Hijo de Dios y Salvador nuestro, por quien tene­mos vida en Dios.

- Fe en el Espíritu Santo vivificante.

- EI misrno Evangelio, el rnismo Credo básicarnente, la rnisrna Bi­blia fundarnentalmente (cf.UR 3).

Todo nos esta diciendo que somos "hermanos separados" que debemos realizar una conversión ecuménica al Reino de Dios, cediendo cada uno un poco. Reconocernos hermanos pide tener un corazón limpio, pobre y humilde, dispuesto a ver en el otro la parte de ver­dad que a mi me falta (UR 4.7). Y Jesús nos dijo que antes de presentar nuestra ofrenda ante el altar hemos de reconciliarnos con nuestros hermanos para llegar a comer el mismo Pan de la Unidad en fraternidad de manos tendidas y corazones unidos (cf.Mt 5,23).
s

LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

1.-LA “TRAGEDIA” DE LA DIVISIÓN

Ante el “Octavario de Oración por la Unidad”(18-25 de Enero) no podemos menos de subrayar la espina clavada en el corazón de todo cristiano por “la tragedia” de la división y por desacuerdos profundos y perdurables en los seguidores de Jesucristo a lo largo de muchos siglos. El Evangelio ha sido proclamado a veces con un lenguaje no exento de contrastes y conflictos. Con nuestras divisiones hemos desgarrado, roto el cuerpo de Cristo.

El escándalo y el dolor es más punzante en estos momentos actuales que retan a unir y coordinar esfuerzos. La división va contra la esencia misma del cristianismo, de la Iglesia que es “Unidad en Comunión” y, por supuesto, contra el deseo de Jesús y la finalidad de su misión salvadora, “...que también ellos sean uno en nosotros para que el mundo crea que tu me has enviado” (Jn 17,21). Os señalo a continuación unas orientaciones, etapas y actitudes concretas de cara a la unidad. La base de la unidad no está en los acuerdos, los diálogos, la buena voluntad, las dinámicas de grupos o las discusiones interminables. La unidad nace de la fuerza del amor trinitario, que, acogido por los cristianos, los hace una sola cosa en Jesús, como Jesús es una sola cosa con el Padre.

•  ¿Por qué esta división? El orgullo, la desobediencia, la terquedad, la falta de diálogo, los intereses personales y sociopolíticos motivaron o influyeron bastante en la división.

El último siglo, sin embargo, se ha distinguido por la búsqueda de la unidad entre los cristianos; y el compromiso ecuménico ha empezado a dar unos frutos, difíciles de imaginar en el pasado y, por supuesto, no nos consideramos ya ni enemigos ni extraños, sino hermanos en Cristo.

•  La Iglesia de Cristo es “una”

Para los cristianos hay una singularidad única y absoluta (definitiva) de Cristo como el Verbo de Dios encarnado para la salvación de la humanidad. Es el único salvador y el único mediador de Dios encarnado para la salvación de la humanidad. En correspondencia con ello, hay una única Iglesia de Cristo; ella es icono de la Trinidad, comunión de las Personas divinas. La Iglesia vive la unidad como expresión de la voluntad de Cristo en su oración sacerdotal.

•  ¿Cuáles son las divisiones, en síntesis?

-En el siglo V, Concilio de Calcedonia (451) quedan separadas las iglesias sirio-oriental (asirio babilónica), Armenia, copta y etiope.

-En el siglo XI (1054) se da la separación entre las Iglesias del Oriente (bizantinas) y del Occidente (latino).

-Finalmente en el siglo XVI (1530) surgen las diversas Confesiones o Iglesias de la Reforma: luterana, reformada, protestantismo radical, anglicana.

2.-TERMINOLOGIA

- Cristianos son todos los que invocan al Dios Trino y confiesan a Jesús Señor y Salvador.

•  Ecumenismo viene del griego oikoumene . La oikoumene es el conjunto de todos los que viven la misma casa espiritual (1 Pe.2,5).

•  El movimiento ecuménico equivale a la búsqueda de la unidad pedida por Jesús.

•  Las tres grandes confesiones cristianas son el catolicismo, la Iglesia oriental ortodoxa y las Iglesias de la reforma o evangélicas.

3.-ETAPAS PARA UN ITINERARIO ECÚMENICO

- Oración.

- Escucha humilde de la Palabra.

•  Celebración fiel de la Eucaristía como “sacramento de unidad” (S.C.47)

•  Amor y sentido de Iglesia amada por Cristo. (Ef.5,25).

4.-ACTITUDES BASICAS DE CARA A LA UNION

•  Humildad y caridad.

•  Fidelidad a la propia fe.

•  Discernimiento de los dones del Espíritu Santo.

•  Amor a la verdad plena del misterio de Cristo.

•  Actitud de diálogo .

•  Mejorar las explicaciones y el lenguaje para no herir la fe de los demás.

•  Eliminar prejuicios y malentendidos .

•  Adoptar una actitud de perdón y comprensión.

•  Confianza plena en la acción de Cristo Resucitado y del Espíritu Santo

5.-¿QUÉ PODEMOS HACER NOSOTROS?

Decía EL Cardenal Mercier: “-para unirse hay que amarse, -para amarse hay que conocerse, -para conocerse hay que buscarse”

s

Año de la Eucaristía:
Indulgencia plenaria al participar en actos de culto al Sacramento

Según establece un decreto de la Penitenciaría Apostólica

CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 14 enero 2005 ( ZENIT.org ).- Juan Pablo II ha dispuesto que durante el Año de la Eucaristía se pueda alcanzar la indulgencia plenaria participando en actos de culto y veneración al Santísimo Sacramento, así como por rezar ante el sagrario las Vísperas y Completas del Oficio Divino.
Así lo establece un decreto de la Penitenciaría Apostólica, fechado el 25 de diciembre de 2004 y publicado este viernes por la Sala de Prensa de la Santa Sede, firmado por el cardenal James Francis Stafford y por el padre Gianfranco Girotti, O.F.M.. Conv., respectivamente penitenciario mayor y regente de la Penitenciaría Apostólica.
La disposición pontificia, indica el documento, tiene por objetivo «exhortar a los fieles, en el transcurso de este año, a un conocimiento más profundo y a un amor más intenso al inefable "Misterio de la fe" para que saquen frutos espirituales cada vez más abundantes».
El decreto recuerda que para poder alcanzar la indulgencia plenaria es necesario respetar las «condiciones habituales»: «confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Sumo Pontífice, con el alma totalmente desprendida del afecto a cualquier pecado».
En el Año de la Eucaristía --que comenzó en octubre de 2004 y concluirá en octubre de 2005, cuando se celebrará el Sínodo mundial de obispos sobre este Sacramento-- la indulgencia plenaria se concederá con dos motivos particulares.
En primer lugar, según el decreto, «cada vez que los fieles participen con atención y piedad en una ceremonia sagrada o en un servicio piadoso en honor del Santísimo Sacramento, expuesto solemnemente o conservado en el tabernáculo».
En segundo lugar, «al clero, a los miembros de los institutos de vida consagrada y de las sociedades de vida apostólica y a los otros fieles obligados por ley al rezo de la Liturgia de las Horas, además de los que están acostumbrados a rezar el Oficio Divino por pura devoción, cada vez que, al final de la jornada, recen ante el Señor presente en el sagrario, ya sea en común o de forma privada, Vísperas y Completas».
El decreto también prevé que puedan alcanzar la indulgencia plenaria aquellas personas que a causa de una enfermedad o de otras causas justificadas, no puedan participar en un acto de culto al Sacramento del Eucaristía en una iglesia u oratorio.
Estas personas podrán alcanzar la indulgencia si «hacen espiritualmente la visita con el deseo del corazón, con espíritu de fe en la presencia real de Jesucristo en el Sacramento del Altar, y rezan el Padre Nuestro y el Credo, añadiendo una invocación piadosa a Jesús Sacramentado (por ejemplo, «Bendito sea y alabado en todo momento el Santísimo Sacramento»).

Obviamente, en todos los casos, re requiere que respeten las condiciones establecidas para recibir la indulgencia plenaria.
«Si ni siquiera pudieran hacer esto --añade el decreto--, obtendrán la indulgencia plenaria si se unen con deseo interior a los que practican de forma ordinaria la acción prescrita para la indulgencia y si ofrecen a Dios misericordioso la enfermedad y los problemas de su vida, con el propósito de cumplir apenas sea posible las tres condiciones acostumbradas».
El decreto pide a los sacerdotes, sobre todo a los párrocos, que informen a los fieles sobre estas disposiciones y generosidad para «escuchar sus confesiones y, en los días que se determine según la utilidad de los fieles, para guiar a los fieles de forma solemne en las oraciones públicas ante Jesús sacramentado».
Por último, exhorta también a los fieles a «testimoniar abiertamente y a menudo su fe y veneración al Santísimo Sacramento».
Las disposiciones fueron aprobadas por el Santo Padre durante la audiencia concedida el 17 de diciembre al cardenal Stafford y al padre Girotti.
El decreto está en vigor durante el Año Eucarístico a partir de la fecha de su publicación en «L'Osservatore Romano», que tiene lugar en la edición italiana diaria este sábado 15 de enero.
El Catecismo de la Iglesia Católica, en el número 1471, explica que «la indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados, en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos».
El número 1479 añade: «Puesto que los fieles difuntos en vía de purificación son también miembros de la misma comunión de los santos, podemos ayudarles, entre otras formas, obteniendo para ellos indulgencias, de manera que se vean libres de las penas temporales debidas por sus pecados».
ZS05011403

DECRETO DE LA PENITENCIARÍA APOSTÓLICA ACERCA DE LAS INDULGENCIAS CONCEDIDAS DURANTE EL AÑO DE LA EUCARISTÍA 14.01.2 005

 

EL MÁS GRANDE DE LOS MILAGROS (Cf. Solemnidad del Ssmo. Cuerpo y Sangre de Cristo, Oficio de Lectura, segunda lectura) y el memorial supremo de la Redención realizada por N. S. Jesucristo mediante su sangre, la Eucaristía, en cuanto sacrificio y en cuanto sacramento, produce de modo indefectible la unidad de la Iglesia, la sostiene con la fuerza de la gracia sobrenatural, la inunda de alegría inefable y es una ayuda sobrenatural para alimentar la piedad de los fieles e impulsarles hacia el aumento, incluso hacia la perfección de su vida cristiana.
Por lo cual, movido por la solicitud hacia la Iglesia, el Sumo Pontífice Juan Pablo II, a fin de promover el culto público y privado hacia el Santísimo Sacramento, con la Carta Apostólica "Mane Nobiscum, Domine", del 7 de octubre de 2004, ha establecido que se celebrara en la Iglesia Universal un "Año dedicado a la Eucaristía".
A fin de exhortar a los fieles, en el curso de este año, a un conocimiento más profundo y a un amor más intenso hacia el inefable "Misterio de la fe", y para que alcancen siempre más abundantes frutos espirituales, el Santo Padre, en la Audiencia concedida a los abajo firmantes Moderadores de la Penitenciaría Apostólica, el día 17 de diciembre pasado, ha querido enriquecer con Indulgencias determinados actos de culto y de devoción hacia el Ssmo. Sacramento, indicados a continuación.

1. Se concede Indulgencia Plenaria a todos y a cada uno de los fieles, con los condiciones acostumbradas (Confesión sacramental, Comunión eucarística y oración por las intenciones del Sumo Pontífice, con el alma totalmente desprendida de afecto a cualquier pecado), cada vez que participen con atención y piedad a una función sagrada o a un ejercicio piadoso desarrollado en honor del Ssmo. Sacramento, expuesto solemnemente o guardado en el Sagrario.

2. También se concede, con las condiciones arriba recordadas, Indulgencia Plenaria al Clero , a los miembros de los Institutos de Vida Consagrada y de las Sociedades de Vida Apostólico y a los demás fieles obligados por ley al rezo de la Liturgia de las Horas, e incluso a quienes acostumbran a rezar el Oficio Divino por pura devoción, cada vez que, al final de la jornada, recen ante el Señor, presente en el Sagrario, ya sea en común o de forma privada, Vísperas y Completas.
Los fieles que, imposibilitados por enfermedad u otras causas justas de poder visitar el Ssmo. Sacramento de la Eucaristía en una iglesia u oratorio, podrán conseguir la Indulgencia Plenaria en su propia casa o donde se encuentren con motivo del impedimento si, con total rechazo de todo pecado, como ha sido dicho arriba, y con la intención de observar, en cuanto sea posible, las tres condiciones acostumbradas, hacen espiritualmente la visita con el deseo del corazón, con espíritu de fe en la presencia de Jesucristo en el Sacramento del Altar, y rezan el Padrenuestro y el Credo, añadiendo una piadosa invocación a Jesús Sacramentado (por ejemp lo,

"Sea alabado y adorado en todo momento el Smo. Sacramento").
Si ni siquiera pudieran hacer esto, obtendrán la Indulgencia plenaria, si se unen con deseo interior a los que practican de la forma ordinaria la acción prescrita para la Indulgencia, y si ofrecen a Dios Misericordioso las enfermedades y los problemas de la vida, teniendo también el propósito de cumplir, en cuanto sea posible, las tres condiciones acostumbradas.
Los sacerdotes que realizan un ministerio pastoral, sobre todo los párrocos, teniendo presentes las "Sugerencias y Propuestas" indicadas el 15 de octubre de 2004 por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, informen en el modo más conveniente a sus fieles de esta disposición de la Iglesia, préstense con ánimo pronto y generoso a escuchar sus confesiones y, en los días que se determinen para la utilidad de los fieles, hagan de modo solemne oraciones públicas a Jesús Sacramentado..
Por fin, al impartir la catequesis exhorten a los fieles a dar frecuente y claro testimonio de fe y veneración hacia el Ssmo. Sacramento, como se propone en la Concesión General IV del "Enchiridion Indulgentiarium"
teniendo presente también las otras concesiones del mismo Enchiridion: n. 7: Adoración y procesión eucarística, n. 8: Comunión eucarística y espiritual, n. 27: Primera Misa de los neo sacerdotes y celebraciones jubilares de Ordenación sacerdotal y episcopal..
El presente Decreto tiene vigor durante el Año Eucarístico, a partir del día mismo de su publicación en "L'Osservatore Romano".
Roma, en la Sede de la Penitenciaría Apostólica, 25 diciembre 2004, en la Solemnidad de la Navidad de Nuestro Señor Jesucristo.
Iacobus Franciscus Cardinalis Stafford Ioannes Franciscus Girotti. O.f.m.
conv.Penitenciario Mayor Regente

ORACIONES DE LA BEATA ALEJANDRINA

Oh Jesús mío, quiero que todos mis dolores, todas mis palpitaciones, toda mi respiración, todo el instante de este día

– sean actos de amor por tus Sagrarios.

Quiero que todos los movimientos de mis pies, de mis manos, de los labios, de la lengua, de los ojos, toda las lágrimas o sonrisas, toda la alegría o la tristeza, toda la tribulación, toda la distracción, todas las contrariedades o los disgustos

– sean actos de amor por tus Sagrarios.

Quiero que todas las palabras de las oraciones que recé y oiga rezar, toda las palabras que pronuncie y oiga pronunciar, todo lo que lea y oiga leer, que escriba o vea escribir, que cante y oiga cantar

– sean actos de amor por tus Sagrarios.

Quiero que todos los besos que de a tus imágenes y a las imágenes de ti y de mí querida Madre, y de tus santos y santas

– sean actos de amor por tus Sagrarios.

Oh Jesús, quiero que toda las gotas de lluvia que vienen del Cielo hasta la tierra, que toda el agua del mundo repartida en gotas, toda la arena del mar y todo aquello que el mar encierra

– sean actos de amor por tus Sagrarios.

Te ofrezco las hojas de los árboles y los frutos que contienen, las flores deshojadas pétalo a pétalo, los granos de las simientes que existen en el mundo, todo aquello que hay en los jardines, en los campos, en los valles, en los montes: todo te lo quiero ofrecer

– como actos de amor por tus Sagrarios.

Oh Jesús, te ofrezco el día y la noche, el calor y el frío, el viento, la nieve la luna y sus rayos, el sol, las estrellas del firmamento, mi dormir y mi soñar

– como actos de amor por tus Sagrarios.

Nuestras voces y textos alaban a Jesús en el Sacramento por antonomasia.

Fr. Nelson M.
s

FLORES DE AMOR

Ante las guerras, catástrofes, soledad, desesperación, podemos darle al mundo otro sentido y llenarlo de flores de amor.

El padre Eugenio García Siller de la Parroquia de San Miguel Arcángel en Chapultepec, México. Nos recuerda que somos una expresión del amor de Dios y al ser un amor, podemos regalar lo que nos pertenece. Por ello nos invita a que transformemos este mundo cubriéndolo de flores espirituales, de flores de amor. Ofreciéndole a Dios ese amor con que nos creo, esa flor espiritual en alguna de las obras que realicemos durante el día. Y cada día. Así le daremos al mundo un poco de nuestra esencia, de nuestra creación.

Esta cadena de flores comienza la noche del 5 de enero cuando muchos revivimos la tradición de la adoración de los reyes magos y queremos que de la vuelta al mundo las veces que sea necesario.

Una o varias flores al día para el mundo que nos acoge, para la humanidad que nos abraza y que sufre.

  1. Hoy adoraré Jesús presente en la eucaristía
  2. Hoy comulgaré para llevar amor a quienes me rodeen
  3. Hoy asistiré a misa para agradecerle su sacrificio
  4. Hoy perdonaré, dejando de juzgar a quien me dañó
  5. Hoy Rezaré un Padre Nuestro por los agonizantes
  6. Hoy rezaré el rosario por quienes mueren en Asia
  7. Hoy Sonreiré para descubrir a Cristo en mi vida
  8. Hoy no desayunaré por quienes tienen hambre
  9. Hoy sacrificaré un gusto o un vicio por los pobres
  10. Hoy daré una limosna pensando en Cristo
  11. Hoy guardare silencio 1 min. para escuchar a Jesús
  12. Hoy desearé los buenos días a 30 personas
   

flor

flor
Tlfno. de la parroquia de la Corte: 985 202555 - Tlfno. Párroco: 985 083555
Correo electrónico: parrocorteoviedo@telecable.es y adoracionarpu@telecable.es
Si me mandas tu correo, te mandaré gratuitamente la revista semanal y otros servicios
JC
MISAS EN LA PARROQUIA DE LA CORTE:
Diario 7:30 (tarde). Domingos y festivos: 11:30 y 12:30

NUESTRAS WEBS

 
La del sitio donado por  D. Pedro, de Ovehosting  para la difusión del Evangelio: 
www.arpucorte.com
 
-La de los niños:
www.arpucorte.com
Todo esto lleva un trabajo que ya os podéis imaginar, pero merece la pena, por supuesto, como podéis comprobar. Recibid una abrazo. Laurentino
También la Cofradía vinculada a esta parroquia tiene su Web:
www.cofradiadelsilencio.ya.st
El Movimiento ARPU con la colabiación de la Parroquia, elabora cada semana un CD que contiene las lecturas del domingo con ilustraciones en Power Point, así como una Revista en Word y otros contenidos de interés. Puede solicitarse en la parroquia
Vuelta a la página principal