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EUCARISTÍA

reflexiones entre amigos

Revista semanal elaborada por:

MOVIMIENTO DE ADORACION PERPETUA A.R.P.U.
PARROQUIA DE SANTA MARIA LA REAL DE LA CORTE. OVIEDO

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16 de Enero de 2005
 

2º domingo del tiempo ordinario

   

 
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  Agnus Dei
  Acostumbro

A veces la grandeza de un profeta es precisamente desaparecer para dejar paso a lo que viene detrás. En la proclamación del Evangelio no hay nadie imprescindible, y todos pueden compartir la misma misión. Sobre todo en la época actual de aceleración histórica, los cristianos hemos de estar abiertos a las nuevas realidades y dispuestos a superar nuestros viejos y venerables tinglados.

Lectura del Santo Evangelio según San Juan 1, 29 - 34
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En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó:

-Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquél de quien yo dije: «Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo.» Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel.

Y Juan dio testimonio diciendo:

-He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma y se posó sobre él.

Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo:

-Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo.

Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios .

Palabra del Señor.

   
 

P/ CASTIGO: UN GRAVE MALENTENDIDO

 

JOSE ANTONIO PAGOLA

 

El que quita el pecado

Son bastantes los cristianos que llevan en el fondo de su alma la caricatura de un Dios desfigurado que tiene muy poco que ver con el verdadero rostro del Dios que se nos ha revelado en Jesús.

Dios sigue siendo para ellos el tirano que impone su voluntad cap ri chosa , nos complica la vida con toda clase de prohibiciones y nos impide ser todo lo felices que nuestro corazón anhela.

Todavía no han comprendido que Dios no es un dictador, celoso de la felicidad del hombre , controlador implacable de nuestros pecados, sino una mano tendida con ternura, empeñada en "quitar el pecado del mundo".

Son bastantes los cristianos que necesitan liberarse de un grave malentendido . Las cosas no son malas porque Dios ha querido que sean pecado. Es, exactamente, al revés. Precisamente porque son malas y destruyen nuestra felicidad, son pecado que Dios quiere quitar del corazón del mundo.

A los hombres se nos olvida, con frecuencia, que, al pecar, no somos sólo culpables sino también víctimas.

Cuando pecamos, nos hacemos daño a nosotros mismos , nos preparamos una trampa trágica pues agudizamos la tristeza de nuestra vida, cuando, precisamente, creíamos hacerla más feliz.

No olvidemos la experiencia amarga del pecado. Pecar es renunciar a ser humanos, dar la espalda a la verdad, llenar nuestra vida de oscuridad. Pecar es matar la esperanza, apagar nuestra alegría interior, dar muerte a la vida. Pecar es aislarnos de los demás, hundirnos en la soledad, negar el afecto y la comprensión. Pecar es contaminar la vida, hacer un mundo injusto e inhumano, destruir la fiesta y la fraternidad.

Por eso, cuando Juan nos presenta a Jesús como "el que quita el pecado del mundo", no está pensando en una acción moralizante, una especie de «saneamiento de las costumbres».

Está anunciándonos que Dios está de nuestro lado frente al mal. Que Dios nos ofrece la posibilidad de liberarnos de nuestra tristeza, infelicidad e injusticia. Que, en Jesús, Dios nos ofrece su amor, su apoyo, su alegría, para liberarnos del mal.

El cristianismo sólo puede ser vivido sin ser traicionado, cuando se experimenta a Jesucristo como liberación gozosa que cambia nuestra existencia, perdón que nos purifica de nuestro pecado, respiro ancho que renueva nuestro vivir diario .

 
   
  OTROS COMENTARIOS
 

LA FE EN DIOS-AMOR, QUE HA ENVIADO SU HIJO AL MUNDO,
FUNDAMENTO DE LA CIVILIZACIÓN DEL AMOR

 

Y los pueblos caminarán a tu luz

Una civilización requiere un fundamento o principio supremo donde asentarse. En la civilizaci6n del amor ese principio es Dios, es decir, el Ser que es Amor y es origen y fin de todo por amor. Dios es la fuente de la bondad, de la verdad y de la justicia.

La negaci6n de Dios implica renunciar a asentarse en una base sólida, es construir sin cimientos, es navegar sin timón, es vivir en la tiniebla.   

Por todo ello la afirmación del Dios único es el cimiento donde puede construirse la civilización. Y ese Dios Único se nos ha revelado en su Hijo, luz del mundo (Jn 8,12). De ahí brotan los grandes pilares en que tiene que sustentarse la civilización:

- El valor de la persona humana (a imagen y semejanza de Dios)   

- El valor de la vida humana en su concepción, en su desa­rrollo y en su ocaso. ­

  - El valor de la familia como institución divina y quicio de la sociedad.

-La autoridad civil como institución que responde a la naturaleza social del hombre.

-La verdad como valor religioso y ético correspondiente a la dignidad del hombre.

-La libertad como liberación del pecado (esclavitud diabó­lica) y como facultad de elegir y obrar en conformidad con la condición de hijos de Dios.

- La justicia y el derecho como respeto a la condición de hombres-personas creadas por Dios a su imagen (derechos huma­ nos).

-La igualdad de todos los seres humanos, hombre o mujer, en sus distintas razas, lenguas, religión etc.

-El respeto a la Naturaleza como obra del Creador y destinada a todos los hombres y generaciones.

- El trabajo como deber y como derecho que brota de la dignidad de la persona humana y tiene en ella el principal punto de referencia

-EI reconocimiento de Dios y de su enviado Jesucristo es el que abre al hombre a una esperanza de vida como corresponde a su anhelo: la salvación eterna.
 

¡ESTE ES!

¡MIREMOS A CRISTO!

 
2 DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO: "Este es el cordero de Dios

Sería muy poco, o por lo menos incompleto, quedarnos con el Hombre de Dios o en el Dios-hombre de Belén.

Jesús no solamente es un líder destacado para gran parte de la humanidad ni, como algunos otros pretenden, sólo la bandera de ese gran ideal que el mundo, por sí mismo, es incapaz de alcanzar: JESUS ES SALVADOR DE TODO AQUEL QUE ACEPTA SU PALABRA, SU GRACIA.

No es suficiente observar a Jesús con ojos humanos. Con  Juan Bautista es necesario, si no queremos quedarnos a mitad de camino, contemplarlo desde la fe: VIENE A SALVARNOS CARGANDO CON LA FRAGILIDAD DE TODOS.

Alguien dijo, con cierta razón, que “Cristo está posando a fin de ver su retrato en cada discípulo”. Cada cristiano, cuando mira con los ojos del Bautista, está llamado a reproducir la imagen de Jesús en sus palabras, obras y actitudes. Es interpelado para  ser como aquella cámara fotográfica que dispara su flash para no perder detalle. Malo será, que sometidos a tanto activismo y relativismo moral, cuando no evangélico, dejemos pasar de largo  (dejando de revelar) ciertos detalles que en Jesús fueron esenciales para entender el por qué de su venida a nuestro mundo. O que, incluso, por la presión de ciertos intereses o lobbies, pasemos por alto aspectos fundamentales para la vida de un creyente porque, entre otras cosas, fueron también decisivos en la vida de Jesús. w

2. ¡ESTE ES!

Hay que saber disfrutar del paisaje en toda su profundidad. Hay que acercarse a Jesús, que va creciendo en Nazaret, sin dejar que nadie rompa ciertas imágenes que el evangelio nos trae de Jesús : El carga con nuestros pecados.

En la trayectoria de Juan Bautista, encontrarse con Jesús, supuso un motivo de admiración y de humildad. Cuando uno, fija sus ojos en Cristo, siente que su vida está llamada a la transformación  y al cambio. Muchos modelos nos ofrece el disparatado y loco escaparate de la sociedad que nos toca vivir. Lo malo, no es que existan, lo triste es el pensar que muchos cristianos  confunden el “ESTE ES” (de Jesús) con el “ESTO ES” (de la pura zafiedad, vacío y sin sentido).

 

3. En los ambientes en los que nos movemos (padres con hijos, educadores con alumnos, sacerdotes con fieles, etc.,) escuchamos constantemente aquello de: “nada es pecado porque, lo importante, es hacer el bien”. Cuando uno se centra en  sí mismo y se aleja de Dios piensa que son, sus obras, su ética, su código de conducta y su “ong” particular los que le procuran la salvación o los que le justifican en su conducta. Cuando uno contempla la persona de Jesús sabe que su vida necesita una transformación precisamente porque no siempre se hace lo que se debe.

Uno de los mayores peligros que podemos tener los cristianos (y también los no cristianos) es concluir que el mundo es un espejo de la perfección. Sólo escuchando la advertencia del Bautista “ESTE ES” podremos afirmar que, mirando a cara descubierta al Señor,  es cuando descubrimos que el único espejo que no engaña, que nos dice el cómo somos y la gloria a la que estamos llamados es precisamente Jesús.

Que el Señor, en este II DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO, nos ayude a no a mirar tanto hacia aquello que pensamos sino a pensar en aquello que a veces podemos correr el riesgo de olvidar: su venida al mundo para redimirnos del pecado y darnos una posibilidad de salvación en Dios.

¿Necesitamos salvación de algo?

¿Necesitamos ser salvados “por alguien” definitivamente o “por algo” que es pan para hoy y hambre para mañana?

J.Leoz
 

MIRANDO AL CORDERO DIVINO

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Si nuestro pensamiento se dirige al Cordero de Dios, quedará moldeado por la mano divina

Si nuestros ojos contemplan su ser divino, serán traspasados por su bondad y su misericordia

Si nuestro corazón vive con fe la presencia de Jesús, será un templo con un Dios vivo.

Si nuestro corazón adora a Aquel que viene en el nombre de Dios, sentirá la presencia de un Dios que habla y bendice

Si nuestros oídos escuchan la Palabra de Aquel que viene de lo alto, se convertirán en antenas de gracia divina

Si en el silencio meditamos las acciones del Cordero de Dios, será un motivo para hacernos semejantes hacia Aquel que sufrirá  y morirá en el Calvario

Poner, nuestros ojos, en Cristo es caer en la cuenta que estamos llamados por la contemplación de su figura a ser otros cristos, andar por donde él anduvo y mantenerlo siempre a la vista : ¡ESTE ES!

 

Este Jesús de Nazaret

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sin dinero ni armas, conquistó más millones de súbditos que Alejandro, César, Mohamed y Napoleón; sin ciencia ni aprendizaje, arrojó más luz sobre lo humano y lo divino que todos los filósofos y eruditos juntos; sin la elocuencia de las aulas, pronunció palabras de vida como las que jamás se oyeron antes, y tuvieron un efecto que sobrepasa lo que el orador o el poeta pueden alcanzar; sin haber escrito ni una sola línea, puso más plumas en acción, y proveyó más temas para sermones, oraciones, discusiones, libros, obras de arte y cantos de alabanza, que todo el ejército de grandes hombres de los tiempos antiguos y modernos juntos.

Nacido en un pesebre y crucificado como un malhechor, controla ahora los destinos del mundo civilizado, y regenta un imperio espiritual que comprende al menos una tercera parte de los habitantes de la tierra. Nunca hubo en este mundo una vida tan humilde, libre de pretensiones, exenta de toda ostentación externa, y sin embargo teniendo como resultado efectos tan extraordinarios en todas las edades, naciones y clases de hombres. Los anales de la historia no proveen ningún otro ejemplo de un éxito tan completo y prodigioso como ese, a pesar de la ausencia de esos poderes e influencia material, social, literaria y artística tan indispensables para el éxito de los seres humanos comunes. Cristo se erige, también en ese respecto, como el Uno y único entre todos los héroes de la historia, y nos presenta un problema irresoluble a menos que admitamos que él fue más que un mero hombre: el eterno Hijo de Dios” (The Person of Christ, Philip Scaff)
 

 

 

El gran encuentro con el señor  

(AÑO EUCARISTICO)

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Hoy hacemos mención a un ENCUENTRO, un encuentro muy especial, un encuentro con el Señor.

Como aquel que lo hace con un familiar, un conocido, como alguien que se encuentra con un amigo.

Y por otro lado como cuando debemos encontrarnos con alguien muy importante, para lo cual nos preparamos especialmente, porque será un Encuentro que MARCARÁ mi vida.

¿Y cómo nos encontramos con Dios?. Lo hacemos de una manera muy humana, CELEBRANDO LA EUCARISTIA.

Cuando en nuestra vida celebramos algo ¿qué hacemos?

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1º Nos detenemos, interrumpimos lo de todos los días para FESTEJAR (por ej. Un cumpleaños, boda, etc.)

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2º Hacemos MEMORIA y traemos al Presente, un acontecimiento que fue y es decisivo, en nuestra vida. ( por ej. En el aniversario de un matrimonio, recordamos el mismo, vemos fotos, etc.)

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3º Nos REUNIMOS COMUNITARIAMENTE (Invitamos a quienes tenemos más cerca, a quienes queremos y nos quieren).

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4º Por último utilizamos ciertos códigos RITUALES (las velas, la tarta, el canto del feliz cumpleaños, etc.).

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En la MISA es JESÚS el que nos INVITA a CELEBRAR... ss

Lo hacemos de la misma forma:

1º Interrumpimos nuestra semana y en el marco del Domingo nos detenemos y pensamos en lo que hemos vivido en los días anteriores.

2º Hacemos absolutamente actual el gran acontecimiento que nos da vida nueva y nos salva. "La Muerte y Resurrección de Jesucristo" (Misterio Pascual).

3º celebramos comunitariamente y participamos todos de lo que Jesús nos ofrece.

4º Lo hacemos a través de los ritos de la liturgia, con un lenguaje simbólico.

De esta manera tan simple y tan humana es que se produce este encuentro con Jesús

 

CUESTIONARIO

 

¿Cómo vivimos este gran encuentro con el Señor y con nuestros hermanos?

¿Lo hacemos de la misma manera y con el mismo interés que cuando festejamos algún acontecimiento en casa?

Hemos sido INVITADOS por Jesús nuestro Señor ¿Realmente comprendemos la trascendencia de e importancia de tal invitación?

¿Realmente vamos con ganas de festejar, de celebrar?.

Como una reflexión personal estas preguntas nos ayudarán a vivir de otra manera El gran ENCUENTRO con el Señor.

El AÑO EUCARISTICO puede contribuir, si es que queremos seguir celebrando la presencia del Señor en medio de nosotros, a valorar mucho más estos encuentros entre Jesús y la comunidad, entre Dios y nosotros sus hijos. J.Leoz

 

2005, Año de la Eucaristía y de María Inmaculada

Del 18 al 25:

Semana de oración por la Unidad de los cristianos

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Una Nueva Etapa.-
Celebraremos dentro de pocos días la Semana de Oraciones por la Unidad de los Cristianos. No hay sino una sola Iglesia y única, la Iglesia de Cristo, como nosotros que lo profesamos cada domingo durante el Credo: "Yo creo en la Iglesia, (que es) una..." Si nosotros miramos las cosas de una manera completamente espiritual, y es lo que conviene, cuando hablamos de religión, es suficiente de decir y creer que todos los Cristianos, sean los que fueren, están unidos entre ellos: El Espíritu Santo, que reposa sobre Cristo, realiza entre ellos su Unidad, por la Gloria del Padre! Este año por primera vez el texto de la Semana por la unidad de los cristianos ha sido preparado en común por el Consejo Pontificio para la Promoción de la unidad de los cristianos (Iglesia Católica) y la Comisión de Fe y Constitución (Consejo Ecuménico de las Iglesias). Esto significa una nueva etapa hacia la unidad de los cristianos .

DIOS CON NOSOTROS

Acabamos de vivir días de regalos en donde el REGALO que nos ha hecho el Abbá es su propio Hijo.

Y en ese regalo, que es Dios mismo, se nos ha dado todo, porque Dios es Padre, Madre, Hermano-Hermana, Esposo, Amigo, Maestro, Luz, Camino, Alimento, Fundamento, Verdad, Vida, Resurrección...

¡Es la feliz “Noticia” de la Navidad!

  

Dios se ha hecho todo para ti; ahora falta que tú lo hagas todo por Él. ¡El que ha hecho todo sin contar contigo, no te aplicará la salvación si tu no quieres! (San Agustín). g

 

Nos queda a nosotros acoger en fe y amor el “don” de Dios. Pero no sólo eso, también debemos hacernos “don” para los demás, de corazón y de verdad, y en actos significativos y testimoniales de amor: el amor perdona, acoge, comparte, comunica, se da en forma y entrega personal...

¡Todo un programa para el año recién estrenado!.

Con estos deseos y con sincero cariño

Laurentino

¡Cordero de Dios, que quitas el pecado!

José Cristo Rey García-Paredes

1La palabra "pecado" nos resulta cada vez más extraña. Y no es porque lo hayamos superado y vencido, sino porque esa palabra está perdiendo significado en nuestra sociedad globalizada y secular. Da la impresión de que nuestra humanidad no se siente culpable ante Dios, ante el mundo del misterio y religioso.

Por otro lado, hoy somos muy sensibles ante el mal moral o ético en múltiples formas: ante el crimen, el terror, la guerra, la violencia sexual, la violencia de género, el robo y la extorsión, la injusticia, la corrupción del poder, el perjurio, cualquier tipo de opresión y conculcación de los derechos humanos, la contaminación de la naturaleza, el maltrato de los animales, la insolidaridad etc. etc.

Podría parecer que nos olvidamos de Dios, que no nos interesa el bien porque Dios no nos interesa. 21Sin embargo, apreciamos a veces en la humanidad cómo, aunque aparentemente Dios no ocupe el primer lugar de nuestra atención, sin embargo, nos envuelven oleadas de amor, de solidaridad, de compasión. Quedamos admirados ante la reacción de solidaridad que en millones de personas y de todas las creencias han producido las desgracias del tsunami asiático. Descubrimos admirados cómo miles y miles de personas reaccionan manifestándose en contra de las declaraciones de guerra, o contra una injusticia palmaria. Vemos, incluso, cómo el arte, la música, la pintura, el cine, la arquitectura, la danza, nos llenan de serenidad, de sentimientos nuevos, nos hacen desear el bien en su perfección.

El Espíritu que tomó posesión total y sin medida de Jesús el día de su Bautismo, ese Espíritu actúa hoy en el mundo, porque el mismo Jesús nos lo transmitió. Cuando Jesús "expiró" en la Cruz, su Espíritu fue entregado a toda la tierra. Ese es el Espíritu que mueve a la humanidad siempre que ella busca los valores del Reino de Dios. 22

Aunque Dios no sea mencionado cuando los seres humanos hablamos del Mal y todas sus horribles formas, ciertamente que Dios se da por aludido. Él sabe muy bien que todo lo que aquí no funciona se debe a la falta de contacto con Él, con lo divino. Por eso, hasta en nuestro lenguaje decimos, cuando algo funciona bien o es excelente: ¡divinamente! Y lo contrario: "¿qué demonios pasa aquí?". Cuando perdemos las grandes oportunidades de hacer el bien, cuando nos pasa de largo la Gracia sin habernos dejado visitar por ella, entonces, nos apenamos, nos decepcionamos de nosotros mismos. Los italianos dirían: ¡peccato! Y es verdad: pecado es no abrir las puertas a la Gracia, que tantas veces nos visita.

23Jesús, poseído sin medida por el Espíritu, quita, barre el pecado del mundo. Por eso, el Mal no nos debe preocupar en exceso. Ya el himno a la caridad de Corintios 13, dice que el amor "no da importancia al mal". Quienes creemos en Jesús no tememos ni al pecado, ni a la muerte, porque sabemos que el Espíritu de Jesús es capaz de acabar con todo lo malo que nos amenaza.

Juan, el Bautista, vino renacer a Jesús cuando salía del agua: nacía Jesús de nuevo, del agua y del Espíritu. Y en ese hombre descubrió Juan al que "quita el pecado del mundo", al que "carga con el pecado" y lo elimina y desactiva. Juan Bautista descubre a Jesús bajo el símbolo del Cordero, no del León, ni de cualquier bestia. Para Juan Jesús es la mansedumbre en persona, la inocencia. Jesús es, además, cordero-víc24tima, es decir, cordero inmolado -según las palabras del Apocalipsis-. La violencia es vencida por la antiviolencia. Sólo los mansos poseen la tierra.

El Espíritu de Jesús llena la tierra. Sus llamaradas, sus ventoleras nos visitan de vez en cuando. Nada puede oponerse a su fuerza. Dejémonos bautizar en el Espíritu. Cada vez que el viento sople, que el agua se desborden, que la voz del Espíritu se escuche... ¡abramos nuestra vida al más bello y transformador bautismo!

LA FOTO COMENTADA

Segundo Domingo del tiempo Ordinario

EL Cordero que quita los pecados

    Seguimos contemplando a Juan el Bautista que está gozando con  la presencia de Aquel tan esperado. Venía tiempo predicando la inminente llegada del Reino. Anima a todos a preparar un camino al Señor. Y ¡por fin!, allí estaba, delante de él y de todos, el CORDERO DE DIOS QUE HABÍA VENIDO A QUITAR LOS PECADOS DEL MUNDO. 

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   ¡Que simpática resulta la imagen, o la presencia viva de un cordero! Es un animal manso, agradable en el trato, dócil, silencioso, agradecido…, y se deja sacrificar para ofrecer su tierna carne y su suave lana. Cristo es presentado como un CORDERO ESPECIAL. Los hebreos solían ofrecer corderos en el templo para expiar sus pecados. Pero al fin y al cabo era un puro animal, cuya sangre ya no limpiaba el alma. La humanidad necesitaba un sacrificio más importante, más sobrenatural. Y Jesucristo se pone en nuestras manos como CORDERO INMACULADO, para que lo ofrezcamos al Padre por nuestros pecados, y los de toda la humanidad. ¡Qué gesto de humildad, de generosidad y de amor el de Jesús!  El nos dice: Tómame a Mí, yo me ofrezco por ti, mi carne y mi sangre la derramaré sobre vuestros altares para que el perdón del Padre llegue a vosotros. No temas, sólo te pido una cosa: que te arrepientas de tus pecados. Después aquí me tienes a Mí para pagar por ellos. Pero para que valores mi presencia tienes que sentirte niño pequeño, necesitado, frágil. Yo estaré entonces a tu lado y sentirás el aliento de mi Espíritu.

        El amor siempre nos sorprende cuando menos lo esperamos.  Un joven muchacho estaba a punto de terminar la universidad. Le encantaban los coches, sobre todo los deportivos, y… hacía mucho tiempo que quería tener uno. Como sabía que su padre podía comprárselo, le dijo que era lo único que quería como premio por acabar la carrera. Cada día que pasaba esperaba ansioso una señal de su padre que le diera a entender que ya le había comprado el coche.

        Finalmente, la mañana del día que supo que por sin había aprobado todo, el padre lo llamó y le dijo lo orgulloso que se sentía de tener un hijo tan bueno y lo mucho que lo amaba. El padre tenia en sus manos una hermosa caja que le tendió con una sonrisa. Curioso y decepcionado por el tamaño del regalo, el joven abrió y encontró una Biblia con tapas de piel y su nombre grabado en letras de oro. El joven, enojado, le gritó a su padre diciendo: “¿¡Con todo el dinero que tienes y lo único que me das es esta Biblia!?”. Y dando un portazo, se fue de casa.

        Pasaron muchos años durante los cuales el joven se convirtió en un hombre de negocios con mucho éxito. Tenía una casa grande y hermosa, una mujer de la que estaba muy enamorada y dos preciosas hijas. Claro, los años también pasaron para su padre, que ya era un anciano muy enfermo. Entonces pensó en visitarlo: no le había vuelto a ver desde el día  que terminó la universidad. Pero, el mismo día que pensaba ir a verlo, recibió una llamada: su padre había muerto y él había heredado todas sus posesiones.

        Tenía que ir urgentemente a la casa de su padre para arreglar todos los trámites de la herencia. Cuando llegó, empezó a buscar documentos importantes y, en uno de los cajones, encontró la Biblia que hacía años su padre le había querido regalar. Con lágrimas en los ojos, la abrió y empezó a hojear sus páginas. Su padre, cuidadosamente, había subrayado una frase de San Mateo 7,11: “ Y si vosotros siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, cuanto más nuestro Padre celestial dará a sus hijos aquello que le pidan”.

        Mientras lo leía, un sobre cayó de la Biblia al suelo. Lo cogió, lo abrió y dentro encontró unas llaves de coche y la factura de un concesionario. En ella estaba escrita la fecha del día que terminó su carrera y las palabras: “TOTALMENTE PAGADO”.

         Esto mismo es lo que hizo, y sigue haciendo, Jesús por la humanidad: pagar por nuestras miserias, ofreciéndose como CORDERO DE DIOS QUE QUITA EL PECADO DEL MUNDO.  ¡Déjate querer, y confía en Dios! El perdón es lo que más vale en nuestra vida.

                                                       Juan García Inza

   

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