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| Lectura
del Santo Evangelio según San Mateo 3, 13 - 17 |
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En aquel tiempo, fue Jesús desde
Galilea al Jordán y se presentó a Juan para
que lo bautizara.
Pero Juan intentaba disuadirlo, diciéndole: -Soy yo el que necesito que
tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?
Jesús le contestó: -Déjalo ahora. Está bien que cumplamos
así todo lo que Dios quiere.
Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del
agua; se abrió el cielo y vio que el Espíritu de Dios bajaba como
una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz del cielo que decía:
-Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto.
Palabra
del Señor. |
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COMENTARIO |
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EL
BAUTISMO DEL SEÑOR
(Domingo después del 6 de enero - A
-, 9 enero 2005)
La última
festividad del tiempo de Navidad - Epifanía, el Bautismo
del Señor, ocupa el lugar del primer domingo del
tiempo ordinario, que es el extenso periodo de treinta y
cuatro semanas repartidas antes y después del ciclo
Cuaresma - Pascua. Durante este tiempo acompañaremos
a Jesús a lo largo de su "vida pública",
desde su comienzo al ser bautizado por Juan en el Jordán
hasta la víspera del comienzo de la Pasión
en Jerusalén. 
En este
año - A - nuestro guía será el Evangelio
según san Mateo, el cual, como lo hacen también
los otros dos sinópticos Marcos y Lucas, presentan
el ministerio público de Jesús a través
de una primera etapa en Galilea, seguida de un largo viaje
o "subida" a Jerusalén, para concluir su
obra. Todo ello tiene un prólogo en una primera estancia
de Jesús en tierras de Judea, donde es bautizado
por Juan y mantiene una lucha espiritual con Satanás
en el desierto (episodio este último que recordaremos
en el primer domingo de Cuaresma).
Con
el bautismo en el Jordán terminó el periodo
de la “vida oculta” de Jesús, unos treinta años
de existencia sencilla y trabajadora después de los
episodios de la infancia que han sido celebrados
en las pasadas fiestas.
El bautismo
administrado por Juan a Jesús en el Jordán
es un momento esencial para comprender el Evangelio. Los
apóstoles comenzaban la narración de los hechos
y dichos del Señor a partir de este acontecimiento (Segunda
lectura) , interpretándolo como la unción
mesiánica del que sería llamado por eso Cristo,
el Ungido por el Espíritu Santo, consagrado para
una misión predicha por los profetas, especialmente
por Isaías, con la figura del “Siervo de Dios” humilde,
paciente y redentor de la humanidad porque cargó con
sus pecados.
Los
cuatro evangelios relatan este episodio; y así, en
esta fiesta se proclaman tres textos fijos (Primera lectura,
Salmo y segunda lectura) y se añaden evangelios para
los tres ciclos conforme a los Sinópticos: Mateo
(ciclo A), Marcos (B) y Lucas (C).
Esta festividad
presenta la manifestación de Jesús como aquél
a quien hemos de escuchar y seguir, completando
en cada
tiempo de la historia su misión, porque hemos recibido
también su mismo Espíritu en la Iniciación
Cristiana; por lo que hemos de pedir la perseverancia
continua en el cumplimiento de nuestro compromiso bautismal
y en el acatamiento de la voluntad del Padre.
La misión
liberadora del pecado y de sus consecuencias pasa en cada
tiempo de Cristo a los cristianos. Como nos lo ha recordado
el Papa Juan Pablo II en su reciente mensaje para la Jornada
de oración por la paz: “Si es cierto que existe y
actúa en el mundo el “misterio de la impiedad” ( 2
Ts 2,7), no se debe olvidar que el hombre redimido
tiene energías suficientes para afrontarlo. Creado
a imagen de Dios y redimido por Cristo que se ha unido,
en cierto modo, con todo hombre , éste puede
cooperar activamente a que triunfe el bien. La acción
del “Espíritu del Señor llena la tierra” ( Sb 1,7).
Los cristianos, especialmente los fieles laicos, no pueden
esconder esta esperanza simplemente dentro de sí.
Tienen que manifestarla incluso en las estructuras del mundo
por medio de la conversión continua y de la lucha “contra
los poderes de este mundo de tinieblas, contra los espíritus
del mal” (Ef 6,12). 
“ Ningún
hombre, ninguna mujer de buena voluntad puede eximirse del
esfuerzo en la lucha para vencer al mal con el bien. Es una
lucha que se combate eficazmente sólo con las armas
del amor. Cuando el bien vence al mal, reina el amor
y donde reina el amor reina la paz. Es la enseñanza
del Evangelio, recordada por el Concilio Vaticano II: “La
ley fundamental de la perfección humana, y por ello
de la transformación del mundo, es el mandamiento
nuevo del amor” (Mensaje del 1 de enero de 2005, nn.
11 y 12).
Pero no es una
lucha de poder a poder ni con los mismos medios. Jesús,
hijo y siervo de Dios se humilla ante Juan y, siendo inmaculado,
se identifica con los pecadores. Es por ello un ejemplo de
humildad para los cristianos y para la propia Iglesia. Humildad
aunque en la liturgia podamos estar rodeados de signos ricos
que se refieren a la presencia adorable de Dios. Humildad
en el ejercicio del ministerio bajo el peso del poder y la
gloria del Salvador. Humildad ante el poder del mundo, con
el que no podemos ni debemos rivalizar, porque vamos a diferente
nivel.
El bautismo
del Señor es, finalmente, una gran epifanía
de la Trinidad: del Padre que muestra al Hijo ante el mundo
y lo consagra con el Espíritu.
En la manifestación – teofanía
- del Jordán la voz del Padre sobre Cristo: Este
es mi Hijo, el amado, mi predilecto (Mt 3, 17), debemos
sentirla como dichas también para cada uno de nosotros,
que en Bautismo nos hemos revestido de Cristo y hemos sido
incorporados a él. En la memoria del Bautismo que
hacemos en esta fiesta elevamos la gran acción de
gracias por nuestra filiación divina que hemos recibido
del Padre, por Cristo, bajo la acción del Espíritu
Santo. |
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Jaime
Sancho Andreu |
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OTROS COMENTARIOS |
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EN
UN PAÍS
CRISTIANO |
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Vivimos en un país
en el que la mayoría de la población está bautizada.
Ese dato, que a muchos puede llenar de orgullo ¿qué representa
a la hora de los hechos? Si la religión tiene algo
que ver con la vida de los pueblos, ese dato debería
notarse en algo más que en los resultados de las estadísticas. ¿En
qué se nota? |
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UN
PAIS DE BAUTIZADOS |
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Un país de
bautizados. Un país, el nuestro, en el que no estar
bautizado se consideraba no hace tanto tiempo no sólo
un pecado que ponía en peligro la salvación
eterna del sujeto en cuestión, sino también
un delito político que cerraba el paso al ejercicio
de determinadas funciones en la sociedad.
Hace veinte siglos, en otro país ribereño
del Mediterráneo en el que también se practicaba
el rito del bautismo, un Hombre, entonces no
se bautizaba a los niños, sino a las personas mayores)
llenó de
sentido ese gesto. |
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UN SIGNO DE MUERTE / VIDA
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... llegó Jesús
desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan
para que lo bautizara».
El bautismo era un signo que simbolizaba la
muerte y la nueva vida: los que se acercaban
a recibirlo querían indicar con el gesto
de sumergirse bajo el agua (se bautizaban en
un río o en una piscina, que allí quedaba
sepultada toda su vida de injusticia y de pecado;
querían significar la muerte del estilo
de vida que llevaban hasta ese momento y que
estaban dispuestos a abandonar. Salir del agua
significaba el compromiso de un comportamiento
nuevo basado en la justicia y la solidaridad.
Aquel Hombre, sin embargo, estaba totalmente
limpio y no tenía nada de qué arrepentirse;
así lo entendía Juan, el bautizador,
que se resistía a dejar que Jesús
se bautizara: «Soy yo quien necesita que
tú me bautices, y ¿tú acudes
a mí?» Pero el plan de Dios era
otro (a propósito, ¿por qué el
plan de Dios contradice tan a menudo los planes
de los hombres?), y el hombre Jesús estaba
dispuesto a cumplirlo fielmente hasta el final. |
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SOLIDARIDAD
Por un lado, y al contrario que los buenos de aquel tiempo,
quiso mezclarse con los pecadores («Acudía en
masa la gente... y él los bautizaba en el río
Jordán, a medida que confesaban sus pecados»,
ponerse al lado de la gente de mal vivir. Su gesto solidario
se repetirá en adelante, cada día, hasta su
muerte: vivirá y morirá acompañado de
ladrones, prostitutas, marginados..., que veían en
su mensaje el camino para construir una sociedad en la que
nadie tuviera que robar ni poner su cuerpo a la venta, en
la que nadie fuera excluido de la convivencia. (Que no se
asusten los buenos de nuestros días. No es que Jesús
sea solidario del pecado, no. Su solidaridad es con la persona
humana, en la que él cree porque sabe que todo ser
humano está llamado a hacerse hijo de Dios. Véase,
p. ej., MT 9,9-12). |
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¿UN
PAÍS DE BAUTIZADOS?
Un país de bautizados. ¿Un país de
personas dispuestas a jugarse el tipo para que nuestra sociedad
sea más justa, más fraterna, en la que lo más
fácil sea amar? ¿O un país pequeño-burgués
en el que ya se han perdido todas las ilusiones, en el que
la utopía se considera una ingenuidad?
Un país de bautizados. ¿Un país de
personas que son conscientes de que todos los hombres estamos
llamados a ser hermanos y que trabajan por que sea así? ¿O
quizá un país que, cómplice de los poderosos,
está empezando a consentir que se fabriquen y se vendan
armas a cambio de que los mayores puedan contar con algunos
juguetitos más?
Se supone que el bautismo de Jesús debía
ser el modelo para el bautismo de sus seguidores (aunque éstos
sí necesitarán morir a sus pecados, a su vida
injusta. Según esto, ¿es nuestro bautismo semejante
al de Jesús? ¿Es el nuestro un país
de bautizados? |
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LA FE, EXPERIENCIA PERSONAL
(J.A. Pagola) |
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No hemos de olvidar que la fe es siempre una experiencia
personal que no puede ser reemplazada por la obediencia
ciega a 10 que nos dicen otros. Desde fuera nos
pueden orientar hacia la fe, pero soy yo mismo quien
debo abrirme de manera confiada a Dios.
Por eso, la fe no consiste tampoco en aceptar,
sin mas, un determinado conjunto de formulas. Ser
creyente no depende primordialmente del contenido
doctrinal que se recoge en un catecismo. Todo eso
es muy importante, sin duda, para configurar
nuestra visión cristiana de la existencia.
Pero, antes que eso y dando sentido a todo, esta
ese dinamismo interior que, des de dentro, nos lleva
a amar, confiar y esperar siempre en el Dios revelado
en Jesucristo.
La fe no es tan poco un capital que recibimos
en el bautismo y del que luego podemos disponer
tranquilamente. No es algo adquirido en propiedad
para siempre. Ser creyente es vivir permanentemente
a la escucha del Dios de Jesucristo, aprendiendo
a vivir día a día de manera más
plena y liberada.
Esta fe no esta hecha solo de certezas. A 10 largo
de la vida, el creyente ha de aceptar también
vivir muchas veces en la oscuridad. Como decía
aquel gran teólogo que fue Romano Guardini, «fe
es tener suficiente luz como para soportar las oscuridades».
La fe esta hecha, sobre todo, de fidelidad. El verdadero
creyente sabe creer en la oscuridad 10 que ha visto
en momentos de luz. Siempre sigue buscando
a ese Dios que esta mas allá de todas nuestras
formulas claras u oscuras. El P. de Lubac escribía
que «las ideas que nosotros nos hacemos de
Dios son como las olas del mar sobre las cuales
el nadador se apoya para superarlas. Lo decisivo
es la fidelidad al Dios que se nos va manifestando
en su Hijo Jesucristo |
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LA OPCION POR LOS
POBRES, SGNO MESIÁNICO DETERMINANTE
OPCIÓN DE JESÚS
POR LOS POBRES
( IGNACIO LARRAÑAGA , o.c.) |
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Opción de Jesús por Los pobres
Vivir como Jesús, con predilecci6n por los pobres.
Vivi6 con el coraz6n y las manos abiertos al
pueblo desamparado. No sólo siente pena por
las turbas hambrientas, sino que se preocupa
por darles de comer. Para Jesús,
los favoritos
son siempre los pobres. Para ellos es el Reino.
Para ellos ha venido expresamente. Cuando los
discípulos
de Juan se presentaron ante Jesús preguntándole: ¿eres
Tú el que ha de venir o esperamos a otro? Jesús
respondió: yo no sé nada. Abran los ojos, vean
y saquen las deducciones. Lo que verán es esto: los
ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan
limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan
y los pobres son evangelizados. Los pobres son
atendid05 con preferencia. La deducción
que queda flotando es la siguiente: estas señales
son prueba de que el Mesías ha llegado ya y de que
yo -Jesús- soy el Mesías. 
Este criterio es valido hasta el fin del mundo. La Iglesia
no será la Iglesia mesiánica mientras 5US militantes
no atiendan a los pobres con preferencia. Una congregación
religiosa, una di6eesis, una parroquia... no serán
parte integrante de la Iglesia mesiánica mientras
sus miembros no se dediquen, con preferencia, a la atenci6n
de los pobres.
Ahora bien, ¿quiénes son los pobres? Son,
en primer lugar, aquellos que carecen de bienes económicos
y sociales, y estos, en una sociedad urbana como es la nuestra,
se acumulan en la periferia de las ciudades. La congregación
que se extiende en las grandes barriadas, de por sí,
tiene carácter mesiánico, podríamos
decir.
Pero ellos no son los únicos pobres. Es preciso
abrir el significado de esta palabra: pobres son aquellos
que carecen de polos de atracción o, dicho de otra
manera, aquellos que no son agradables según los cánones
del mundo o, como decía Teresa de Calcuta, «pobres
son aquellos que carecen de amor».
La vida funciona por polos de atracción. Esa persona
no tiene nada, pero tiene belleza: su belleza
será aquel
polo por el cual dicha persona será estimada,
admirada, rodeada, amada. No tiene belleza, pero
tiene encanto personal: el encanto hará que sea rodeada,
estimada, amada. No tiene ni belleza ni encanto, pero
tiene bondad: su bondad hará que sea amada y rodeada.
No tiene ni lo uno ni lo otro, pero puede tener,
por ejemplo, dinero o fama, que harán que sea admirada
y estimada. Pero, cuando no tenga ningún polo de atración, ¿quien
se le aproximará?, ¿quien la amara? Será abandonada,
olvidada. He ahí las dos palabras precisas para definir
a los pobres: olvidados y abandonados. O, como decía
la madre Teresa de Calcuta, “los carentes de amor».
¿ Quién se aproximara por gusto
a una viejecita de ochenta anos, a un demente...? ¿Quién
se aproximará a un leproso, a un neurótico
agresivo...? ¿ Quién es mas pobre que un indígena
de las selvas tropicales?
Las congregaciones que se dedican a los huérfanos,
a los enfermos, a muchachas desorientadas, sordomudos,
minusválidos, dementes, ancianos, misiones extranjeras,
etc., ciertamente, son congregaciones mesiánicas. |
DESEOS
PARA NUESTROS LECTORES
AL
COMIENZO DEL AÑO 2005 |
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¡¡¡Qué Dios te
bendiga!!!
AMEN
- aleluya |
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¿Tempestad
o Paloma?
José Cristo Rey García-Paredes |
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El
Bautismo de Jesús conmueve al cielo. Algo absolutamente
inesperado ocurre. Algún exegeta ha interpretado la
escena como acontecimiento "apocalíptico".
De hecho las imágenes empleadas por el Evangelista
("el cielo que se abre", la voz celestial que se
escucha, el Espíritu que desciende) nos hablan de
una Gran Revelación de Dios en la historia humana.
El Bautismo de Jesús conmueve al
cielo. ¿Por qué? Jesús quiso someterse
a un rito de conversión, como si fuera un pecador
más; quiso pasar por el agua de la muerte para renacer
de nuevo. En alguna ocasión Jesús dijo que
el bautismo que había de recibir, lo llenaba de angustia
y de ansiedad (Lc 12,50). Jesús quiere compartir nuestra
condición humana, sin exigir el mínimo privilegio,
el menor reconocimiento. Quiere compartir nuestra condición
y desea experimentar en sí mismo el cambio que nos
ofrece: el paso de la muerte a la vida. Esta
actitud de profunda y humilde solidaridad
conmueve al cielo.
Entonces se rasga el Cielo. El Abbá hace
escuchar su voz. No puede ocultar su secreto y lo revela por
vez primera en la historia del mundo: "Este es mi Hijo,
mi amado". ¿Conocía alguien que Dios, el
Dios de Israel, el Dios de la Alianza, tenía un hijo? ¿Podía
alguien imaginar que Dios había hecho nacer a su propio
Hijo en esta tierra y que ese hijo "natural" de
Dios era Jesús, el hijo de María? Si Jesús
fue concebido en esta tierra por obra del Espíritu Santo, ahora el Espíritu Santo se manifiesta descendiendo
sobre él como el Ave primordial de la Creación
y manifiesta también que Jesús ha sido engendrado
por obra suya.
Esta manifestación de Dios Trinidad
es el mayor misterio que hoy celebramos. Se produce
una conmoción
trinitaria, ante el Hijo humilde que se bautiza. El Abbá se
conmueve y grita "Hijo mío, te quiero". El
Espíritu se desprende y baja para posarse sobre Él
y llevarlo. El Hijo se encadena a nuestras cadenas, se introduce
en nuestra historia y se vuelve uno más. Su solidaridad
con nosotros es nuestra salvación. Cuando Dios Abbá diga "Hijo
mío" se acordará ya siempre de nosotros
y nos considerará "hijas e hijos suyos en el Hijo".
Y el Espíritu también descenderá sobre
nosotros para llenarnos de su energía vital y ayudarnos
a superar todas las amenazas de muerte y de pecado
que se ciernen sobre nosotros.
También Dios se conmueve ante nosotros
cuando pasamos por las aguas del Bautismo y de la
angustia . En estos días el Bautismo tiene un nombre terrible:
Tsunami. Esas olas inmensas han bautizado y han traído
muerte a miles y miles de hermanas y hermanos de Jesús.
Esas olas asesinas, esas aguas de muerte son para nosotros
misteriosas, incomprensibles. Parece más bien aguas
llevadas por Leviatán, el espíritu del mal y
de la muerte. Jesús bajo a las aguas de la muerte para
vencer a la muerte, para destrozar al Leviatán apocalíptico
que solo trae muerte y destrucción. Jesús puede
calmar las olas y hacer que no nos hundamos en la
muerte.
En la presentación de los textos de
este domingo he combinado los textos de la Escritura con las
imágenes desoladoras del tsunami que se nos ha llevado,
el día después de la Navidad, a más de
150.000 hermanas y hermanos inocentes. Contemplemos esas imágenes
y la Palabra de Dios y dejemos que nuestro Dios nos hable. 
Nuestra solidaridad y amor conmoverá al
Cielo. Dios estaba con aquellos que murieron bajo
las aguas. Nuestro Abbá no olvida la humanidad de sus Hijas e
Hijos en el Hijo. Lo que parece impotencia de Dios ante las
fuerzas del Leviatán será transformado por el
Hijo en Gracia, en Salvación, aunque no sepamos cómo.
Creamos. Bautizarse es hacer de toda la vida un acto de fe.
Con nuestros hermanos y hermanas y con Jesús ¡entremos
en las aguas! y esperemos la revelación apocalíptica
de nuestro Dios Trinidad para este tiempo. 
Está bien que hoy nos preguntemos,
antes de celebrar la Navidad, si estamos bloqueando
la llegada del Regalo de Dios, comenzando por nosotros mismos.
Podemos "nacer
de nuevo", como Nicodemo, pero tal vez, nuestra incredulidad
y pereza nos lo impida. Hay Evangelio, buena noticia
para todos. ¿Quién lo proclamará con credibilidad
y seducción? El Espíritu Santo nos está aconsejando "internamente".
Dediquemos un tiempo a escuchar su voz y dejarnos guiar por
ella. Al fin, como José, acogeremos el Don de Dios
en casa.  |
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El Ungido |
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1 ¿Qué es lo peculiar de Cristo? Nuestra
cultura, marcada por las nuevas mitologías de James
Bond, Rambo o Superman, busca las claves del éxito
en fortalezas singulares: una gran astucia, una ingeniería
impresionante, una energía sobrehumana, un valor incomparable. ¿Es
así en Cristo? ¿Cristo es Cristo porque tiene
una técnica mental, una tecnología única,
un saber esotérico o por qué? Esta fiesta del
bautismo del Señor nos conduce al corazón de
la respuesta: lo propio de Jesús es la Unción
que ha recibido. Un enunciado muy sencillo, que
sin embargo tiene consecuencias inmensas.
2 Si lo peculiar de Cristo fuera una técnica mental
entonces ser cristiano significaría ser mentalista.
Si lo peculiar de Cristo fuera una energía sobrehumana
entonces no habría diferencia entre ser cristiano
y ser un griego pagano, de aquellos que cantaban las gestas
de Aquiles o el ingenio de Ulises. Si lo peculiar de Cristo
fuera un saber escondido, esotérico, como lo plantean
autores como J. J. Benítez en nuestros días,
entonces ser cristiano es instruirse en unos misterios que,
como no han sido enseñados por la Iglesia, implican
que la Iglesia es una gigantesca farsa.
3 En sentido contrario: si lo peculiar de Cristo es la
unción del Espíritu Santo, y ese Espíritu
viene a habitar en nosotros, entonces ser cristiano es básicamente
participar del Espíritu de Jesús, cosa que
no suena nada discorde de lo que enseña Pablo: "porque
todos los que son guiados por el Espíritu de Dios,
los tales son hijos de Dios" (Rom 8,14). ¡Dios
Santo! Todo está en la acción del Espíritu
Santo en nosotros, y el primero, y quien ha inaugurado ese
camino para nosotros, es Jesucristo. |
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MISAS EN LA PARROQUIA DE LA CORTE:
Diario 7:30 (tarde).
Domingos y festivos: 11:30 y 12:30 |
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La del sitio donado por D. Pedro,
de Ovehosting para la
difusión del Evangelio:
www.arpucorte.com |
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Todo esto lleva un trabajo que ya os
podéis imaginar,
pero merece la pena, por supuesto, como podéis comprobar. Recibid
una abrazo. Laurentino |
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El
Movimiento ARPU con la colabiación de la Parroquia, elabora
cada semana un CD que contiene las lecturas del domingo con ilustraciones
en Power Point, así como una Revista en Word y otros contenidos
de interés. Puede solicitarse en la parroquia
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a la página principal |
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