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Ave
verum |
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EL GRAN TESORO DE LA FE |
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En Jesús está su realización y su futuro
Catequesis en la Corte: Jueves y domingos
“NINGÚN JOVEN NI NIÑO SIN CATEQUESIS”
CONTACTA CON LA PARROQUIA
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Dice nuestro Arzobispo D. Carlos :
“Anunciar el Reino de Dios es anunciar
al Dios vivo y verdadero. Es tan urgente este anuncio que,
como dice San Ireneo, “Si
al hombre le faltara completamente Dios, el hombre cesaría
de existir”. La explicación que siempre se dio a
esta afirmación es que quien no conoce a Dios no conoce
al hombre, y quien se olvida de Dios destruye la humanidad
del hombre, ignorando su verdadera dignidad y grandeza.”
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¡Si
tuvierais fe...! |
| Evangelio |
| Lectura
del Santo Evangelio según San Lucas 17, 5-10 |
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En
aquel tiempo, los apóstoles dijeron al Señor:
-Auméntanos la fe.
El Señor contestó: -Si tuvierais fe como un granito de mostaza,
diríais a esa morera: «Arráncate de raíz y plántate
en el mar», y os obedecería. Suponed que un criado vuestro trabaja
como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién
de vosotros le dice: «En seguida, ven y ponte a la mesa»? ¿No
le diréis: «Prepárame de cenar, cíñete y
sírveme mientras como y bebo; y después comerás y beberás
tú»? ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque
ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: cuando hayáis hecho todo lo
mandado, decid: «Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos
que hacer».
Palabra
del Señor. |
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| Algunas
vivencias que me sugiere el evangelio y las lecturas de este
domingo |
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Los Apóstoles le piden a Jesús
que les aumente la fe porque no les era fácil vivirla
en aquel momento. Es un tópico decir que corren tiempos
difíciles para la fe. Nunca ha sido fácil creer
de verdad, pero la duda y la inseguridad parecen ser hoy constitutivo
normal de no pocos cristianos.
Hoy, cuando han caído tantos apoyos
sicológicos de una fe tradicional o heredada y hay menos
apoyos ambientales y sociales, hace falta una fe muy experimentada
y personalizada existencialmente.
La indiferencia y el rechazo a creer se
hace extensiva contra todo sistema o programa político,
social y económico. Surge el desencanto, el escepticismo
y la indiferencia en los adultos y sobre todo, en las nuevas
generaciones.
No es de extrañar que los discípulos hablen
de cantidad, pero Jesús habla de calidad; bastaría
un poquito de fe con tal que fuera auténtica.
Fe , vocablo muy corto
en letras, pero muy largo en significado y alcance; similar
a esos otros dos monosílabos: sí y no , breves
pero que pueden decidir toda una vida. No entendemos una fe
que nos salve por un voluntarismo pelagiano ni una fe desprovista
de obras (luteranismo).
No constituyen la fe algunos elementos
de religiosidad natural, como sentimientos, temores, instintos,
ritos y promesas por los que el hombre trata de ganarse “mágicamente” el
favor de Dios y adueñarse de lo divino, pero sin compromiso
personal y sin una conducta consecuente. Hay cristianos que
tienen una fe como un depósito seguro, pero muerto;
como una ideología hecha de tradiciones tales como patronazgos,
procesiones, fiestas y romerías.
La fe no es solo creer lo que no se ve,
ni tener un repertorio de creencias religiosas, ni es solamente
tener un conocimiento del evangelio, del catecismo, de Dios
y de Jesucristo, si no una experiencia de Dios y un fiarse
de Él.
La fe no es tener a Dios a nuestro servicio
y manipularle para nuestros intereses (Dios sabe cuales...)
sino ponernos nosotros plenamente a disposición de Dios,
fiándonos de Él y acatando su palabra y su voluntad.
La fe no es un estatuto de privilegiados,
ni droga alienante o anestesia, ni talismán mágico
para resolver los problemas sin costo adicional. Es el mayor
don de Dios, junto con la vida.
La fe es respuesta, entrega y adhesión
de la persona entera a Dios. Es una opción fundamental
y radical por Dios fiándose totalmente de Él;
un compromiso capaz de orientar toda nuestra vida: mente, corazón
y conducta al estilo de Jesús dando, si es preciso la
vida por Él como tantos mártires . Por eso la
fe es un modo nuevo de ver y entender la existencia y el mundo,
el hombre y las relaciones humanas, el amor y el trabajo, el éxito
y el fracaso, la vida y la muerte. Lo cual no obsta para que
le expongamos a Dios nuestros problemas, como un hijo se confía
a su padre.
La fe es don gratuito de Dios, un gran
tesoro, que hemos de pedirle continuamente. Nos da luz, alegría,
optimismo, fuerza, un estilo nuevo para enfrentarse a la vida.
Por eso la fe no es reaccionaria sino constructiva de un mundo
mejor.
La fe es muy exigente y delicada; como
el amor y la amistad, es vida y trato con Dios. La fe que no
se cultiva mediante el trato profundo con Dios en la oración,
acaba por morir y la fe que se va ejercitando en entrega consecuente
recibe de Dios el premio al que aluden los apóstoles
y Jesús en el Evangelio del día.
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¿CÓMO MEJORAR NUESTRA FE ?
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Orando en primer lugar. La oración es el alma de
la fe.
Escuchando o leyendo la Palabra de Dios (La Biblia y la
predicación de la Iglesia). Porque
la fe viene de escuchar y aceptar la Palabra de Dios,
según Pablo a los Romanos.
Actuando de acuerdo a la fe. “Actúa como si tuvieras
mucha fe, y terminarás teniendo mucha fe”
Preguntas para la semana:
1.¿He conocido a personas con mucha fe? ¿Cómo
me doy cuenta de ello?
2. ¿Qué estoy haciendo para aumentar mi
fe? |
CUALIDADES
DE LA FE |
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P. Antonio
Izquierdo |
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En los textos litúrgicos es posible descubrir algunas
de las cualidades que ha de poseer la fe vivida en situación.
1) Una fe basada en una profunda humildad.
Después de que
Jesucristo en el Evangelio ha resaltado la potencia de la fe, pone de manifiesto
que esa eficacia proviene de la convicción creyente de la propia pequeñez: "No
somos más que unos pobres siervos; sólo hemos hecho lo que
teníamos que hacer". ¿Qué es lo que tenemos que
hacer? Servir a Dios y hacer su voluntad.
2) Una fe esperanzada. Las tribulaciones,
los sufrimientos, las desgracias no podrán disminuir
en lo más mínimo nuestra espera y nuestra esperanza en la intervención
de Dios. No hay que dudar, porque la acción de Dios llegará. ¿Cuándo? ¿Cómo?
Hemos de dejar que Dios responda con plena libertad, con la seguridad de que
todo lo hace con justicia y para bien de los que ama.
3) Una fe testimoniada.
La fe es un don que Dios nos da, y es una tarea que Dios nos encomienda.
Como tarea la hemos de realizar día tras día, en las circunstancias
concretas, que a veces pueden ser arduas y difíciles. Una fe humilde,
esperanzada y martirial, la necesitamos también los cristianos de hoy,
en un ambiente muchas veces carente de fe, incluso hostil a ella.
Sugerencias pastorales
1. ¿Hasta cuándo? ¿Por qué? .
Estas preguntas acechan al hombre en momentos de peligro o de desgracia,
tanto personal como colectiva. Sobre todo, cuando el peligro se
abalanza sobre personas inocentes. Más todavía, si esas personas inocentes nos son conocidas o queridas. ¿Por
qué ese accidente de tráfico en que, sin propia culpa, murieron
dos amigos? ¿Por qué ese horrible cáncer, que va consumiendo
inexorablemente la vitalidad del esposo o de la esposa? ¿Qué he
hecho para que esa hija mía viva sumergida en el abismo de la droga? ¿Hasta
cuándo tendré que soportar todos los sufrimientos físicos
y morales que me produce este hijo minusválido? ¿Hasta dónde
he de ser paciente ante el mal carácter y los malos tratos de mi esposo? ¿Por
qué tengo esos dolores que me resultan inaguantables? Interrogantes
que, para muchos, quedan en suspenso. Y entonces se toman decisiones equivocadas
y tristes. "Es mejor morir a estar sufriendo tanto", y de ahí deriva
el suicido o la eutanasia, que es eufemismo de: "Prefiero el divorcio
a seguir siendo tratada injustamente", y te divorcias, en lugar de buscar
soluciones alternativas mejores, aunque más exigentes, y principalmente
más cristianas. "No vale la pena seguir creyendo. ¿Para
qué?", y te rebelas contra Dios, y abandonas tu fe y tu práctica
cristiana, porque Dios no se acomoda a tus gustos ni se deja manipular por
tu voluntad.
Pero también hay muchos, cristianos y no cristianos, que escuchan en
su conciencia una respuesta. La respuesta del humanismo, que ve en la aceptación
resignada del sufrimiento y de la desgracia un camino áspero, a veces
heroico, siempre noble, de humanización y elevación moral.
Está también la respuesta cristiana, que eleva el dolor, la prueba,
la angustia a un rango superior de redención, porque todo eso constituye
la propia cruz, que se funde misteriosamente con la cruz salvadora de Jesucristo. ¿Cuál
es tu respuesta personal e intransferible a tales interrogantes, que tarde
o temprano todos nos planteamos?
2. La fe continúa haciendo milagros . Hay "pequeños
milagros", ignorados, conocidos sólo por Dios, que se dan en la
vida diaria de muchos cristianos, de tus vecinos, de los fieles de tu parroquia.
El milagro del "perdón" sincero y franco. El milagro del "servicio" constante,
abnegado, desinteresado, motivado únicamente por el amor cristiano.
El milagro de la "consagración" al Dios de la belleza admirada
por muchos, de la cuenta millonaria en el banco, de la libertad para hacer únicamente
lo que Dios quiere. El milagro de la "fidelidad" a la palabra dada
al momento de recibir el sacramento del matrimonio o del orden sacerdotal.
El milagro de la "conversión" ante el testimonio de una persona
amiga o ante una experiencia fuerte en una iglesia o en un santuario. Existen
también hoy los "grandes milagros". Esos milagros que Dios
sigue realizando por intercesión de sus santos, hoy igual que en el
pasado, y que son requeridos para que un cristiano pueda ser beatificado o
canonizado. Se dan igualmente "grandes milagros", que Dios hace por
mediación de personas vivas, santas, y que no son públicos, porque
la santidad es siempre discreta y a Dios le agrada más que esas gracias
especiales queden dentro del círculo de los íntimos. Los pequeños
y grandes milagros son todavía signos con los que Dios sacude nuestra
conciencia, nos interpela, y desea seguir ofreciéndonos su salvación.
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FE/ DUDA
ORAR DESDE LA DUDA |
Jose Antonio Pagola
(Sin perder la dirección)
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Auméntanos la fe
En el creyente pueden surgir dudas que se refieren a uno u otro
punto del mensaje cristiano. La persona se pregunta cómo
ha de entender una determinada afirmación bíblica
o un aspecto concreto del dogma cristiano. Son cuestiones que
están pidiendo una mayor clarificación.
Pero hay personas que experimentan una duda más radical,
que afecta a la totalidad. Por una parte, sienten que no pueden
o no deben abandonar el cristianismo, pero, por otra, no se sienten
capaces de pronunciar con sinceridad ese «sí» total
que implica la fe. El que se encuentra en este estado suele experimentar,
por lo general, un malestar interior que le impide abordar con
paz y serenidad su situación. Puede sentirse también
culpable.
¿Qué ha podido pasar para llegar a esto? ¿Qué puede
hacer uno en estos momentos? Tal vez, lo primero es abordar positivamente
esta situación para vivir honestamente ante Dios.
La duda nos hace experimentar que no somos capaces de «poseer» la
verdad del cristianismo. Ningún hombre «posee» la
verdad última de Dios. Aquí no sirven las certezas
que manejamos en otros órdenes de la vida. Ante el misterio último
de la existencia hay que caminar con humildad y sinceridad.
La duda, por otra parte, pone a prueba mi libertad. En este
asunto de la fe nadie puede responder en mi lugar. Soy yo el
que me encuentro enfrentado a mi propia libertad y el que tengo
que pronunciar un «sí» o un «no».
Por eso, la duda puede ser un revulsivo para despertar de una
fe infantil y superar un cristianismo convencional. Lo primero
no es intentar encontrar respuesta a mis interrogantes concretos,
sino preguntarme qué orientación global quiero
dar a mi vida. ¿Deseo realmente encontrar la verdad? ¿Estoy
dispuesto a dejarme interpelar por la verdad del evangelio? ¿Prefiero
vivir sin buscar ninguna verdad?
En definitiva, la fe no está encerrada en las nociones seguras
ni en las definiciones bien explicadas. La fe brota del corazón
sincero del hombre que se detiene a escuchar a Dios. Como dice
el teólogo catalán E. Vilanova, «la fe no está en
nuestras afirmaciones o en nuestras dudas. Está más
allá: en el corazón... que nadie, excepto Dios, conoce».
Lo importante es ver si nuestro corazón busca a Dios o más
bien lo rehuye. A pesar de toda clase de oscuridades e incertidumbres,
si de verdad buscamos a Dios, siempre podemos decir desde el fondo
de nuestro corazón esa oración de los discípulos: «Señor,
auméntanos la fe.» El que ora así es creyente.
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FE BLOQUEADA |
Jose Antonio Pagola
(Buenas noticias) |
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En el curso de un diálogo con P. Ricoeur, publicado años
más tarde, G. Marcel hacía esta confesión: «Me
he encontrado durante años en la situación extremadamente
singular de un hombre que cree profundamente en la fe de los demás
y está perfectamente convencido de que esa fe no es ilusoria,
pero que, sin embargo, no se siente con fuerzas o con derecho para
hacerla propia».
Esta experiencia no es hoy tan rara como pudiera parecer. Son
bastantes los que aprecian la fe de sus amigos, incluso la envidian
quizás, pero sienten que, honradamente, no pueden adherirse
a esa misma fe.
Sienten que su fe está bloqueada. Falta una comunicación
real con Dios. No saben cómo encontrarse de nuevo con El.
Se les hace imposible toda relación. Algo parece haber muerto
en su corazón creyente.
Durante muchos años han vivido la fe como un deber. Hoy
la sienten, quizás, como un estorbo que les impide vivir
intensamente la experiencia humana. ¿Es posible desbloquear
esa fe amenazada de muerte? ¿Es posible descubrirla de nuevo
en el fondo de nuestro ser como una fuerza vital capaz de dinamizar
toda nuestra existencia? ¿Creer de nuevo en «esa dulce
y secreta intuición» (Rilke) de un Dios que no está lejos
de ningún viviente y cuya ternura salvadora puedo experimentar
yo mismo? Sin duda, todo lo que es importante en nuestra existencia
es siempre algo que va creciendo en nosotros de manera lenta y
secreta, como fruto de una búsqueda paciente y como acogida
de una gracia que se nos regala.
En concreto, nuestra fe puede comenzar a despertarse de nuevo
en nosotros, si acertamos a gritar desde el fondo mejor de nosotros
mismos lo que los discípulos gritan al Señor: «Auméntanos
la fe~.
Puede parecer una oración demasiado pobre, modesta y de
poco prestigio. Una oración dirigida a Alguien demasiado
ausente e incierto. Lo que importa es que sea humilde y sincera.
Cuando uno lleva mucho tiempo decepcionado por la «religión» y
distanciado interiormente de la Iglesia, cuando uno no puede creer
en Dios porque su silencio se le ha hecho ya demasiado impenetrable,
tal vez, sólo esta oración humilde puede devolvernos
a la fe viva.
Acosados por toda clase de dudas e interrogantes, este grito,
repetido sinceramente, puede hacernos dudar de nuestras propias
dudas y puede ayudarnos a descubrir de nuevo a Dios como fuente
de vida.
Lo que puede cambiar nuestro corazón no son las palabras o
las ideas, sino la comunicación con Aquel que está siempre
activo en lo secreto de los seres. Quizás el recogimiento
de este tiempo de otoño sea para algunos una invitación
callada a hacer la experiencia. |
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TENGO FE
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(Jn 20,29; Mc 9,14-29; Mt 17, 14-20; Lc
9, 37-41)
|
Por Emma-Margarita
R. A.-Valdés |
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Porque
te siento te sé,
y este saber
me une a Ti,
porque sé que estás
aquí
tengo puesta en Ti mi fe.
Es tan clara la evidencia
que has trascendido a mi vida,
y esta evidencia sentida
es certeza en mi conciencia.
Ahora gozo la emoción
de
tu amante compañía,
de tu
viva Eucaristía,
y eres en mí convicción. |
Eres palabra de amor,
eres luz, eres camino,
eres vida, eres destino,
eres
la Verdad, Señor.
Porque anhelo estar contigo
te
llamo con mi oración,
me integro
en tu creación
y de tu amor soy mendigo.
Es la fe mi salvación,
mi
fuerza, mi valentía,
mi esperanza,
mi alegría,
¡Tú llenas mi corazón!. |
| Vidriera de la basílica
del
Corazón de Jesús
en
Gijón, Asturias |
|
Catequesis
Festivas Populares para
domingos y fiestas
|
“Ciclo C. N. 48 26 de Septiembre de 2004, domingo XXVII del Tiempo
Ordinario” (P. Diego Muñoz S.J.)
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LETREROS |
PREGUNTAS Y RESPUESTAS |
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1: Domingo
XXVI del Tiempo Ordinario
2: FE (1ª Lectura) |
Pregunta: Nos dice hoy el Señor por el profeta Habacuc:
El injusto tiene el alma hinchada; pero el justo vive por la
fe. ¿Qué fe nos pide Dios en los momentos difíciles
de la vida personal, nacional o mundial?
Respuesta: Dios está con nosotros todos los días
hasta el fin del mundo. Dios oye y responde, pero no nos dice
cuándo y cómo nos va a responder. Dios respeta
la libertad de los hombres y da tiempo para que el malo se convierta
y el bueno sea ejercitado. Aunque parece que tarda, llegará la
victoria de Dios sobre los males personales y mundiales, aquí en
vida, o en la eternidad. Dichosos los que confían en el
Señor.
|
3: EVANGELIO (2ª Lectura)
|
Pregunta: Nos dice el apóstol
San Pablo: Toma parte en los duros trabajos del Evangelio
según la fuerza de Dios. ¿Qué significa
tomar parte en los trabajos del Evangelio?.
Respuesta: Todos podemos y debemos orar para
que todos se salven. Todos tenemos que seguir a Jesús,
haciendo siempre el bien y padeciendo el mal con amor. Todos
tenemos que ser luz del mundo y sal de la tierra.
|
|
4: FE |
Pregunta: Los apóstoles le pidieron
a Jesús: Auméntanos la fe. ¿Qué fe
pedimos hoy a Jesús?
Respuesta: Hoy te pedimos, Señor, fe
en tu amor, en tu providencia, en tu fidelidad a tu palabra,
en tu poder infinito, para atender las oraciones de los que te
invocan sinceramente.
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|
5: MORERA |
Pregunta: Nos dice Jesús: Si tuvierais
fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera:
Arráncate de raíz y plántate en el mar.
Y os obedecería. ¿Cuál es la gran petición
con fe que hay que hacer al Señor, una petición
tan difícil como el traslado al mar de una morera?
Respuesta: Señor, quita de mi corazón
el árbol de la muerte del odio y planta en mi alma un
gran amor a Dios y al prójimo por obra del Espíritu
Santo para gloria de Dios y a ejemplo de tu vida, pasión,
muerte y resurrección.
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6: SIERVOS |
Pregunta: Nos dice Jesús hoy: Cuando
hayamos hecho todo lo que teníamos que hacer, que digamos:
Somos unos pobres siervos, hemos hecho todo lo que teníamos
que hacer. ¿ Cómo debe ser nuestra actitud ante
la voluntad de Dios?.
Respuesta: Dios no necesita nada de nosotros,
ni tiene exigencias de amo dominador. Dios nos concede la gracia
de cumplir sus mandatos. No podemos exigir de Dios el premio
de nuestra fidelidad, sino reconocer que todo es don suyo y
nosotros somos unos pobres siervos.
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ORACIÓN
COMUNITARIA:
Después
de cada invocación, se puede hacer esta oración:
|
- Señor Jesús, el oír
y cumplir tu voluntad es tuyo, y hoy te digo
- Señor Jesús, el conocerte,
amarte y servirte es tuyo, y hoy te digo: "
- Señor Jesús, el perdón,
la misericordia y la paz, son tuyos, y hoy te digo :
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SEÑOR,
TODO ES DON DE TU BONDAD |
CANTO SEMITONADO O DANZA FESTIVA
POPULAR: |
Cuanto sé y
puedo, cuanto soy y tengo, todo es don tuyo, Jesús, y ya
sé de dónde vengo. |
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| A PROPÓSITO DEL EVANGELIO: |
TESTIMONIO VIVIENTE DE FE PRÓXIMO Y CERCANO
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Joaquín
Carlos F. Llaneza |
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La vida de los
muertos está en la memoria de los vivos (Marco Tulio Cicerón)
No es fácil escribir de alguien que se
va, y no lo es porque, entre otras cosas, corres el riesgo de
pasarte o de no llegar; pero asumo el riesgo y lo asumo consciente
de que quien esto escribe es un militante convencido de una opción
política diferente de aquella a la que pertenecía
Joaquín, y alguien que está en las antípodas de las políticas
que en ocasiones defiende o ejecuta el equipo de gobierno de nuestro Ayuntamiento,
pero también alguien que se pregunta: ¿es eso verdaderamente
importante?
Pues, francamente, creo que no, y lo creo absolutamente convencido
de que lo que cuenta no son los partidos o las siglas, sino las personas, y
en el caso de Joaquín, creo que el sentimiento unánime que se
respira es que era una buena persona; como decimos en Asturias, «un buen
paisanu». ¿Se
puede decir algo mejor de alguien? Creo que ése es el mejor epitafio.
Y en estos momentos de desconsuelo, eso debe ser motivo de alegría y
de orgullo para los suyos.
Con Joaquín me unieron varias cosas. Aparte
de tener el honor de representar a los ovetenses en esta Corporación,
nos unía un buen amigo común y eso sirvió para que el
respeto y, creo, aprecio mutuo fuera creciente. Joaquín defendía
muchos de los valores que yo también defiendo, y así, desde su
militancia política, o su participación en movimientos vecinales,
o desde su trabajo en la parroquia de la Tenderina, trabajó siempre
por procurar el bien de los demás y hacer la vida de los otros, un poco
mejor.
Compartía
también con Joaquín la creencia que desde unos planteamientos
de fe, se puede y se debe luchar por una sociedad más justa, más
solidaria, por una sociedad revolucionaria y transformadora, y aunque seguramente
nuestra visión de iglesia fuera diferente, eran más los puntos
en común
que la controversia. En fin, realmente es difícil hablar del que ya
no está É Pero mientras su familia, sus amigos, alimenten la
llama de su recuerdo, un poco de él permanecerá siempre entre
nosotros, y sobre todo, esos valores por los que trabajó, también
permanecerán
vivos.
Sé que a la familia, y especialmente a Marisa, su mujer, le quedará un
vacío enorme; pero no resisto la tentación de traer ese versículo
del Evangelio de Juan, que tantas veces habrán escuchado juntos en su
querida parroquia de la Tenderina: «El que cree en mí, aunque
muera vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás».
Carlos Fernández Llaneza es concejal del PSOE
en el Ayuntamiento |
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¡ Gracias,
Joaquín! |
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Anoche, como en
una especie de pesadilla, te lloraba con todo el sentimiento
y también con emoción. Son cosas de los sueños
y no se lo que duró. Mi impresión es que fue durante
bastante tiempo. Los sueños suelen reproducir los sentimientos
del corazón y tal vez otro llorar para dentro, sin manifestación
exterior ,que tuve al conocer la noticia de tu fallecimiento.
¿Cómo no te voy a llorar si el propio Señor
lloró por un amigo y tu eras para mí algo más
que un simple amigo?. Hace poco me habías recordado que, estando
yo en el seminario, viviste en mi casa paterna de Gijón cuando
estudiabas. Ello es comprensible dada la amistad y vecindad de mis
padres con los tuyos en esa bendita tierra de Turón que
nos vio nacer.
¿Cómo no te voy llorar si estaba orgulloso de ti por
tu sensatez, tu afabilidad, tu cariño, tu corazón...?
¿Cómo no te voy a llorar si fuiste todo un testimonio
de cristiano comprometido “hasta los tuétanos” con tu parroquia
de San Francisco Javier como responsable del Consejo Parroquial,
atendiendo a ancianos y emigrantes, en el servicio de salud del Principado,
como alcalde de barrio afrontando la problemática social de
ese barrio para ti tan querido y últimamente con toda la gente
de Oviedo desde tu cargo de Concejal de Centros Sociales y Participación
Ciudadana.?
¿Cómo no te voy a llorar pensando en tu edad de 56
años y en las muchas realizaciones que aún te faltaban
por desarrollar en esa madurez de la vida y a partir de ella. Tu
eras de esas personas que a veces comentamos que “no tenían
que morir nunca”?
No, no te voy a canonizar, eso me supera. Sencillamente quiero
reseñar aquí tu talante cristiano que te llevó,
por encomiable fe, desde la participación litúrgica hasta la participación
social e incluso a la política.
¡Que honra y que orgullo para los tuyos, para nuestra tierra
de Turón, para Marisa tu esposa, para tu hijo
Joaquín y su esposa Belén que, en su profunda pena,
les queda un testimonio tan honorable, tan imborrable y tan digno
de encomio! ¿Cómo no dedicarte este verso de martín
Descalzo que me aflora espontáneo:
“Morir, sólo es morir; morir se acaba.
Morir es una hoguera fugitiva.
Es cruzar una puerta a la deriva,
y
encontrar lo que tanto se buscaba”.
Joaquín: ¡Que Dios te bendiga y te acoja! ¡Que
acertemos a seguir tus pasos e inquietudes los que estamos comprometidos
en una labor evangelizadora en este tu mismo campo de actuación! ¡Que
los tuyos reciban el pésame más sentido y solidario
de todos sin excepción y que cunda tu ejemplo y no quede
en el olvido el hermoso testimonio de tu vida, que plasma en
realidad tantos deseos de la Iglesia en estos momentos! Amen
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Laurentino
Gómez
Montes, Párroco de Santa María la Real de la Corte.
Oviedo |
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DOMINGO XXVII DEL TIEMPO ORDINARIO
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| Si
tuvierais fe: |
Tiempos
difíciles para la fe. ¿Qué fe es buena
y sólida si, previamente o en alguna situación, no
ha sido probada?. E n algunos continentes nos hemos acostumbrado
a vivir una fe “entre celofanes”. Sin más complicaciones
ni más compromisos que el saber que Dios estaba ahí y
con una iglesia que, en más de una ocasión, ha sido
entendida como una especie de “estación de servicios”; me
sirvo cuando quiero, donde quiero y como quiero. Ahora es el momento de la verdad. Sobran bancos vacíos
en muchas iglesias y, en cambio, hacen falta (más
que nunca y urgentemente) cristianos y católicos comprometidos
en la causa y por la causa de Jesús: en la política
y en la economía, en la familia y en el círculo
de amistades, en la enseñanza y en la medicina, etc. Si la tuviésemos… lucharíamos a tiempo y destiempo
contra aquellos que pretenden reducir la vivencia de la fe a
un ámbito personal y
privado Si la tuviésemos… nos resistiríamos con todo el
vigor que ella nos aporta ante aquellas otras tendencias que
pretenden visionarla desde un concepto meramente popular o cultural Si la tuviésemos… daríamos ese paso del catolicismo
vergonzante y atrincherado a un cristianismo militante y activo,
sorprendente y cautivador, entusiasta y prometedor, rompedor
e inquietante Dejaríamos a un lado, aún cuando a veces sea necesario,
el aspecto íntimo de la fe para hacerlo público. ¿Acaso
el sol se ha creado para que esté permanentemente oculto
detrás de las nubes? ¿Acaso desde el laicismo, interesado
y trasnochado, se nos puede amordazar a los que sabemos que Dios
es una instancia superior a todos los que proyectan leyes y normas? El testimonio de nuestra vida ha de ser, además
de palabra, avalado con hechos y propuestas (no imposiciones
pero tampoco cesiones) para que el mensaje de Jesús
no sea recluido en la cómoda sacristía o “soltado” puntualmente
entre los cuatro muros blanqueados de una iglesia. Es apasionante el momento que estamos viviendo en nuestra iglesia.
Es el diálogo fe y cultura, Cristo y maligno, espiritualidad
y laicismo, iglesia y mundo. Lejos de infundirnos miedo o simple
temor, todo ello, nos debe de llevar a purificar esta iglesia
nuestra en la que muchos están pero no saben ni porqué están
ni en lo que creen ni porque creen. Es la hora de plantearnos
si nuestra fe es una fe sólida en Jesucristo o si, tal
vez, quedó dibujada y encorsetada en una religiosidad
que no es transformadora de la realidad personal ni
social. A pasionante, este momento crucial, y por supuesto
penetrado de un sano realismo y de optimismo. Seremos menos pero
más comprometidos y dispuestos a mojarnos hasta donde haga
falta por Cristo, con su Iglesia y arropados por la fuerza
del Espíritu Santo.
¿Tenemos fe? Como dice San Pablo… es el momento de tomar parte (y partido
también) en esta dura tarea, y un reto también, de guardar y
predicar el Evangelio. Javier Leoz |
| Si
tuvierais fe: |
| Si
tuvierais fe: |
| Si
tuvierais fe: |
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(fotografía
en el muelle de Gijón.-Asturias)
LA FE NO TIENE COLOR
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Hoy
el Señor nos habla en el Evangelio de FE. Si tuviéramos
fe como un granito de mostaza. ¡Qué pequeño
es el granito de mostaza! Pero a veces nuestra fe es mucho
más pequeña. No terminamos de fiarnos de Dios.
Acudimos a El, pero dejamos bien asegurada nuestra vida
y nuestras cosas por si acaso. Nuestro mundo de hoy, formado
por una mayoría de cristianos oficiales, está perdiendo
la fe a chorros. Han aparecido otros dioses que acaparan nuestra
atención. Y hemos abandonado la Palabra de Dios, la
doctrina cristiana, la práctica religiosa… En definitiva,
hemos traicionado al Señor por cuatro monedas, como
Judas. A los
católicos de toda la vida, instalados en nuestro cómodo
mundo occidental, nos están dando una humillante lección
de fe y entrega hermanos de otros países, de otros colores,
de distintas culturas, que han tenido que dejar el paganismo,
la increencia, sus religiones tribales, para abrazar al Cristo
amigo que un día se les cruzó en su camino y
creyeron en El. Y yo quiero ver en la foto de este domingo
un ejemplo de apertura a la llamada de Dios en un hermano que
tal vez miremos mal por su color. Para Dios todos somos iguales.
Los llamados países del tercer mundo están descubriendo
la fe cristiana, y se están entregando en cuerpo y alma,
muchos de ellos, al servicio de Dios. Los antiguos monasterios
que estaban cerrando por falta de vocaciones, están
siendo repoblados por cristianos y cristianas de razas exóticas.
Es muy frecuente contemplar jóvenes de tez morena, como
Tomás Racancoj, el sacerdote guatemalteco de la foto,
alegrando las envejecidas comunidades que ya habían
caído en la desesperanza de un futuro nada halagador. Si
tuviéramos fe como un granito de mostaza cambiaría
la Iglesia, y el mundo. Habría más alegría,
más ilusión, más proyectos de futuro.
Nuestras comunidades parroquiales y religiosas necesitan una
sabia nueva que les haga mirar con gozo a ese Dios que tenemos
a nuestro lado y no nos damos cuenta. Piensa
un poco es lo siguiente: El don de la fe permanece en el que
no ha pecado contra ella (cf. Concilio Trento: DS 1545) Pero, "la
fe sin obras está muerta"(St. 2,26): privada de
la esperanza y de la caridad, la fe no une plenamente el fiel
a Cristo ni hace de él un miembro vivo de su Cuerpo.
El discípulo de Cristo no debe sólo guardar la
fe y vivir de ella, sino también profesarla, testimoniarla
con firmeza y difundirla: "Todos vivan preparados para
confesar a Cristo delante de los hombres y a seguirle por el
camino de la cruz en medio de las persecuciones que nunca faltan
a la Iglesia" (LG 42; cf. DH 14). El servicio y el testimonio
de la fe son requeridos para la salvación: "Todo
aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también
me declararé por él ante mi Padre que está en
los Cielos, pero a quien me niegue ante los hombres, le negaré yo
también ante mi Padre que está en los Cielos"(Mt
10,32-33) Si tuvierais fe Dile
al Señor: CREO, PERO AUMENTA MI FE. Juan
García Inza |
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Los Santos Ángeles de la Guarda
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Angel de
mi guarda, mi dulce compañía, no me desampares ni
de noche ni de día,
hasta que me pongas en los brazos de Jesús, José y María.
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En la S. Biblia la palabra Ángel
significa "Mensajero". Un espíritu purísimo
que está cerca de Dios para adorarlo, y cumplir sus órdenes
y llevar sus mensajes a los seres humanos.
Ya en el siglo II el gran sabio Orígenes decía: "Los
cristianos creemos que a cada uno nos designa Dios un ángel
para que nos guíe y proteja".
Y se basa esta creencia en la frase del Salmo 90: "A sus ángeles
ha dado órdenes Dios, para que te guarden en tus caminos".
Y en aquella otra frase tan famosa de Jesús: "Cuidad
de no escandalizar a ninguno de estos pequeñuelos, porque
sus ángeles están siempre contemplando el rostro
de mi Padre Celestial". Y Judit en la Biblia al ser recibida
como libertadora de Betulia exclamaba: "El ángel del
Señor me acompañó en el viaje de ida, en mi
estadía allá , y en el viaje de venida".
En el Nuevo Testamento es tan viva la creencia de que cada uno
tiene un ángel custodio, que cuando San Pedro al ser sacado
de la cárcel llega a llamar a la puerta de la casa donde
están reunidos los discípulos de Jesús, ellos
creen al principio, que no es Pedro en persona y exclaman: "Será su ángel" (Hechos
12, 15).
Ya en el año 800 se celebraba en Inglaterra una fiesta
a los Ángeles de la Guarda y desde el año 1111 existe
una oración muy famosa al Ángel de la Guarda. Dice
así: "Ángel del Señor, que por orden
de su piadosa providencia eres mi guardián, custodiame en
este día (o en esta noche) ilumina mi entendimiento, dirige
mis afectos, gobierna mis sentimientos, para que jamás ofenda
a Dios Señor. Amen.
En el año 1608 el Sumo Pontífice extendió a
toda la Iglesia universal la fiesta de los Ángeles Custodios
y la colocó el día 2 de octubre.
Consejos de un santo: San Bernardo en el año 1010 hizo
un sermón muy célebre acerca del Ángel de
la Guarda, comentando estas tres frases: Respetemos su presencia
(portándonos como es debido). Agradezcámosle sus
favores (que son muchos más de los que nos podemos imaginar).
Y confiemos en su ayuda (que es muy poderosa porque es superior
en poder a los demonios que nos atacan y a nuestras pasiones que
nos traicionan).
San Juan Bosco narra que el día de la fiesta del Ángel
de la Guarda, un dos de octubre, recomendó a sus muchachos
que en los momentos de peligro invocaran a su Ángel Custodio
y que en esa semana dos jóvenes obreros estaban en un andamio
altísimo alcanzando materiales y de pronto se partió la
tabla y se vinieron abajo. Uno de ellos recordó el consejo
oído y exclamó: "Ángel de mi guarda!".
Cayeron sin sentido. Fueron a recoger al uno y lo encontraron muerto,
y cuando levantaron al segundo, al que había invocado al Ángel
Custodio, este recobró el sentido y subió corriendo
la escalera del andamio como si nada le hubiera pasado. Preguntado
luego exclamó: "Cuando vi que me venía abajo invoqué a
mi Ángel de la Guarda y sentí como si me pusieran por
debajo una sábana y me bajaran suavecito. Y después
ya no recuerdo más". Así lo narra el santo. |
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¡ Fe en
el cambio ! |
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(Por José Cristo
Rey) |
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Hay veces en las cuales creer, confiar se vuelve
difícil, demasiado difícil. Entonces solemos decir: ¡No
tengo fe para tanto! Nuestra fe se adecuada a la realidad terrible;
queda como agazapada, deprimida y angustiadamente suplicante. A
lo más que llegamos es a la resignación.
¿Podemos confiar en que una enfermedad mortal detectada
vaya a ser superada? ¿Qué fe puede tener el esposo
o la esposa que constatan cómo su pareja se va, se pierde
afectivamente, se aleja irreversiblemente? ¿Qué fe
mantener en un mundo tan incapaz de solucionar el problema del
hambre, de la penuria, de la pobreza? ¿Qué fe es
posible cuando los políticos no son capaces de desterrar
la violencia, la guerra, la muerte masiva, las amenazas...?
Cuanto más conocida nos resulta la realidad, menos razones
para esperar, para creer, para confiar en el cambio. ¿Existirán
los milagros, que puedan renovar nuestra fe? ¿Existirá la
justicia y la recompensa, pero no aquí, sino allá,
en el más allá? ¿Qué significa anunciar
el Evangelio de la Esperanza?
Seguimos siendo testigos mudos del horror: 18 muertos en la
explosión de una bomba en una mezquita en Pakistán,
muerte de 35 niños en Bagdad... Una vez más nos
hemos conmovido ante los gestos horrorizados, inconsolables de
los padres y las madres, ante los cuerpos exánimes de
los inocentes. No les han dejado seguir viviendo... cuando tenían
todos los derechos del mundo a ello. Lo peor es que ese crimen
quedará impune.
El grito del profeta Habacuc "Señor, ¿hasta
cuándo?" sigue teniendo vigencia hoy.
Asistimos ya a tantos funerales en tan poco tiempo. ¿Qué nos
está pasando? Jesús, apocalíptico en los últimos
meses de su vida, nos ofreció claves para mantener la
fe en tiempos como éste, para entender lo que pasa y para
actuar en consecuencia. Él mismo se sintió víctima
del Mal y de sus Redes de muerte. Jesús y todos sus sueños
de transformación y redención estuvieron bajo amenaza.
Para explicarlo todo, Jesús recurrió al lenguaje
apocalíptico. Habló del día de la "ira
y del furor de Dios". ¡Qué bien definió la
ira de Dios Paul Ricoeur cuando dijo que "la ira de Dios
es la tristeza de su amor"! Dios está triste, llora,
se conmueve... y por eso, se conmueven los cimientos del cosmos. ¡Todo
tiembla ante el estremecimiento divino!
Dios no es sólo misericordia hacia el criminal; es, ante
todo, compasión ante el inocente. Dios no deja impune
el Mal. Su brazo es fuerte y poderoso. Por eso, puede arrancar
montañas y lanzarlas al mar, puede maldecir las higueras
e impedir que den fruto, puede negar su bendición a quienes
se convierten en ejecutores del Mal.
Jesús nos pide tener un poco de fe: nos dice que entonces
una palabra nuestra podría arrancar una higuera, o una
montaña y lanzarla al mar. Ese es un gesto "apocalíptico";
una especie de juicio sobre la injusticia, de maldición
nacida de la tristeza del amor:
Tocó el segundo Ángel ...
Entonces fue arrojado al mar algo como una enorme montaña
ardiendo, y la tercera parte del mar se convirtió en
sangre (Apc 8,8).
Un Ángel poderoso
alzó entonces una piedra, como una gran rueda de molino,
y la arrojó al mar diciendo: «Así, de golpe,
será arrojada Babilonia, la Gran Ciudad, y no aparecerá ya
más.. » (Apc 18,21).
Se enrollan como un libro los cielos, y todo su ejército
palidece como palidece el sarmiento de la cepa, como una hoja
mustia de higuera. Porque se ha emborrachado en los cielos
mi espada...En vez de búfalos caerán pueblos,
y en vez de toros un pueblo de valientes. Se emborrachará su
tierra con sangre, y su polvo será engrasado de sebo.
Porque es día de venganza para Yahveh, año de
desquite del defensor de Sión. (Is 34,4-8).
Si tuviéramos fe, veríamos cómo nuestro
Dios llega, y llega pronto a re-establecer la justicia. Necesitamos
una fe absoluta, sin el menor resquicio de duda. Tal vez, si
el Reino todavía no llega, es porque no confiamos suficientemente,
porque no lo deseamos de verdad. Recemos los salmos con toda
la energía que estos tiempos duros nos piden.
No tienen futuro quienes nos quitan el futuro. Tampoco nosotros
nos construimos el futuro. Nuestro futuro está en las
manos de Dios. Pero Él nos lo ha prometido: llegará pronto
y nosotros debemos vigilar, estar atentos, acoger la venida,
porque en el momento en que menos pensemos llegará el
Hijo del Hombre y con él la Paz, la Felicidad, la Curación,
el Milagro de los Milagros, es decir, el Reino de Dios.
Pablo le dice a Timoteo que confíe, que evoque el carisma
recibido, que conserve el tesoro, que tenga presente la Visión.
Sí, ya tenemos ante nuestros ojos de fe, la Visión
que nos da esperanza, pero que también nos ayuda a evitar
ser colaboradores del Mal.
En este domingo bien haremos en ponernos decididamente en favor
de la Justicia, de la Paz, del Amor compasivo. En este domingo
bien estará que sintamos en nuestro corazón la
tristeza del Amor y hagamos duelo por tanto desagradecimiento
al Amor.
"Quien te cree, te crea". Tenemos capacidad creadora
si creemos. Necesitamos un aumento cualitativo de nuestra fe.
Ese aumento que nos llevará a nuestro sitio.
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lleva un trabajo que ya os podéis imaginar. pero merece la pena, por supuesto,
como podéis comprobar. Recibid una abrazo. Laurentino
P.D También la Cofradía
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