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EUCARISTÍA

reflexiones entre amigos

Revista semanal elaborada por:

MOVIMIENTO DE ADORACION PERPETUA A.R.P.U.
PARROQUIA DE SANTA MARIA LA REAL DE LA CORTE. OVIEDO

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Webmaster:
José Solís.

 

Domingo 3 de octubre de 2004
XXVII del Tiempo Ordinario

   

  Si quieres oir música de fondo, clickea su nombre:

 

Ave verum
  EL GRAN TESORO DE LA FE  
 

En Jesús está su realización y su futuro

Catequesis en la Corte: Jueves y domingos

 

“NINGÚN JOVEN NI NIÑO SIN CATEQUESIS”

CONTACTA CON LA PARROQUIA

 

Dice nuestro Arzobispo D. Carlos :

“Anunciar el Reino de Dios es anunciar al Dios vivo y verdadero. Es tan urgente este anuncio que, como dice San Ireneo, “Si al hombre le faltara completamente Dios, el hombre cesaría de existir”. La explicación que siempre se dio a esta afirmación es que quien no conoce a Dios no conoce al hombre, y quien se olvida de Dios destruye la humanidad del hombre, ignorando su verdadera dignidad y grandeza.”

 
 

¡Si tuvierais fe...!

Evangelio
Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 17, 5-10

        En aquel tiempo, los apóstoles dijeron al Señor: -Auméntanos la fe.
El Señor contestó: -Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: «Arráncate de raíz y plántate en el mar», y os obedecería. Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: «En seguida, ven y ponte a la mesa»? ¿No le diréis: «Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo; y después comerás y beberás tú»? ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: «Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer».

 

Palabra del Señor.

   
 

Algunas vivencias que me sugiere el evangelio y las lecturas de este domingo

Laurentino

•  Los Apóstoles le piden a Jesús que les aumente la fe porque no les era fácil vivirla en aquel momento. Es un tópico decir que corren tiempos difíciles para la fe. Nunca ha sido fácil creer de verdad, pero la duda y la inseguridad parecen ser hoy constitutivo normal de no pocos cristianos.

•  Hoy, cuando han caído tantos apoyos sicológicos de una fe tradicional o heredada y hay menos apoyos ambientales y sociales, hace falta una fe muy experimentada y personalizada existencialmente.

•  La indiferencia y el rechazo a creer se hace extensiva contra todo sistema o programa político, social y económico. Surge el desencanto, el escepticismo y la indiferencia en los adultos y sobre todo, en las nuevas generaciones.

No es de extrañar que los discípulos hablen de cantidad, pero Jesús habla de calidad; bastaría un poquito de fe con tal que fuera auténtica.

•  Fe , vocablo muy corto en letras, pero muy largo en significado y alcance; similar a esos otros dos monosílabos: sí y no , breves pero que pueden decidir toda una vida. No entendemos una fe que nos salve por un voluntarismo pelagiano ni una fe desprovista de obras (luteranismo).

•  No constituyen la fe algunos elementos de religiosidad natural, como sentimientos, temores, instintos, ritos y promesas por los que el hombre trata de ganarse “mágicamente” el favor de Dios y adueñarse de lo divino, pero sin compromiso personal y sin una conducta consecuente. Hay cristianos que tienen una fe como un depósito seguro, pero muerto; como una ideología hecha de tradiciones tales como patronazgos, procesiones, fiestas y romerías.

•  La fe no es solo creer lo que no se ve, ni tener un repertorio de creencias religiosas, ni es solamente tener un conocimiento del evangelio, del catecismo, de Dios y de Jesucristo, si no una experiencia de Dios y un fiarse de Él.

•  La fe no es tener a Dios a nuestro servicio y manipularle para nuestros intereses (Dios sabe cuales...) sino ponernos nosotros plenamente a disposición de Dios, fiándonos de Él y acatando su palabra y su voluntad.

•  La fe no es un estatuto de privilegiados, ni droga alienante o anestesia, ni talismán mágico para resolver los problemas sin costo adicional. Es el mayor don de Dios, junto con la vida.

•  La fe es respuesta, entrega y adhesión de la persona entera a Dios. Es una opción fundamental y radical por Dios fiándose totalmente de Él; un compromiso capaz de orientar toda nuestra vida: mente, corazón y conducta al estilo de Jesús dando, si es preciso la vida por Él como tantos mártires . Por eso la fe es un modo nuevo de ver y entender la existencia y el mundo, el hombre y las relaciones humanas, el amor y el trabajo, el éxito y el fracaso, la vida y la muerte. Lo cual no obsta para que le expongamos a Dios nuestros problemas, como un hijo se confía a su padre.

•  La fe es don gratuito de Dios, un gran tesoro, que hemos de pedirle continuamente. Nos da luz, alegría, optimismo, fuerza, un estilo nuevo para enfrentarse a la vida. Por eso la fe no es reaccionaria sino constructiva de un mundo mejor.

•  La fe es muy exigente y delicada; como el amor y la amistad, es vida y trato con Dios. La fe que no se cultiva mediante el trato profundo con Dios en la oración, acaba por morir y la fe que se va ejercitando en entrega consecuente recibe de Dios el premio al que aluden los apóstoles y Jesús en el Evangelio del día.

   
 

¿CÓMO MEJORAR NUESTRA FE ?

 

 

Orando en primer lugar. La oración es el alma de la fe.

Escuchando o leyendo la Palabra de Dios (La Biblia y la predicación de la Iglesia). Porque

la fe viene de escuchar y aceptar la Palabra de Dios, según Pablo a los Romanos.

Actuando de acuerdo a la fe. “Actúa como si tuvieras mucha fe, y terminarás teniendo mucha fe”

Preguntas para la semana:

1.¿He conocido a personas con mucha fe? ¿Cómo me doy cuenta de ello?

2. ¿Qué estoy haciendo para aumentar mi fe?

CUALIDADES DE LA FE
 
P. Antonio Izquierdo

En los textos litúrgicos es posible descubrir algunas de las cualidades que ha de poseer la fe vivida en situación.


1) Una fe basada en una profunda humildad. Después de que Jesucristo en el Evangelio ha resaltado la potencia de la fe, pone de manifiesto que esa eficacia proviene de la convicción creyente de la propia pequeñez: "No somos más que unos pobres siervos; sólo hemos hecho lo que teníamos que hacer". ¿Qué es lo que tenemos que hacer? Servir a Dios y hacer su voluntad.


2) Una fe esperanzada. Las tribulaciones, los sufrimientos, las desgracias no podrán disminuir en lo más mínimo nuestra espera y nuestra esperanza en la intervención de Dios. No hay que dudar, porque la acción de Dios llegará. ¿Cuándo? ¿Cómo? Hemos de dejar que Dios responda con plena libertad, con la seguridad de que todo lo hace con justicia y para bien de los que ama.


3) Una fe testimoniada. La fe es un don que Dios nos da, y es una tarea que Dios nos encomienda. Como tarea la hemos de realizar día tras día, en las circunstancias concretas, que a veces pueden ser arduas y difíciles. Una fe humilde, esperanzada y martirial, la necesitamos también los cristianos de hoy, en un ambiente muchas veces carente de fe, incluso hostil a ella.


Sugerencias pastorales

1. ¿Hasta cuándo? ¿Por qué? . Estas preguntas acechan al hombre en momentos de peligro o de desgracia, tanto personal como colectiva. Sobre todo, cuando el peligro se abalanza sobre personas inocentes. Más todavía, si esas personas inocentes nos son conocidas o queridas. ¿Por qué ese accidente de tráfico en que, sin propia culpa, murieron dos amigos? ¿Por qué ese horrible cáncer, que va consumiendo inexorablemente la vitalidad del esposo o de la esposa? ¿Qué he hecho para que esa hija mía viva sumergida en el abismo de la droga? ¿Hasta cuándo tendré que soportar todos los sufrimientos físicos y morales que me produce este hijo minusválido? ¿Hasta dónde he de ser paciente ante el mal carácter y los malos tratos de mi esposo? ¿Por qué tengo esos dolores que me resultan inaguantables? Interrogantes que, para muchos, quedan en suspenso. Y entonces se toman decisiones equivocadas y tristes. "Es mejor morir a estar sufriendo tanto", y de ahí deriva el suicido o la eutanasia, que es eufemismo de: "Prefiero el divorcio a seguir siendo tratada injustamente", y te divorcias, en lugar de buscar soluciones alternativas mejores, aunque más exigentes, y principalmente más cristianas. "No vale la pena seguir creyendo. ¿Para qué?", y te rebelas contra Dios, y abandonas tu fe y tu práctica cristiana, porque Dios no se acomoda a tus gustos ni se deja manipular por tu voluntad.
Pero también hay muchos, cristianos y no cristianos, que escuchan en su conciencia una respuesta. La respuesta del humanismo, que ve en la aceptación resignada del sufrimiento y de la desgracia un camino áspero, a veces heroico, siempre noble, de humanización y elevación moral.
Está también la respuesta cristiana, que eleva el dolor, la prueba, la angustia a un rango superior de redención, porque todo eso constituye la propia cruz, que se funde misteriosamente con la cruz salvadora de Jesucristo. ¿Cuál es tu respuesta personal e intransferible a tales interrogantes, que tarde o temprano todos nos planteamos?

2. La fe continúa haciendo milagros . Hay "pequeños milagros", ignorados, conocidos sólo por Dios, que se dan en la vida diaria de muchos cristianos, de tus vecinos, de los fieles de tu parroquia. El milagro del "perdón" sincero y franco. El milagro del "servicio" constante, abnegado, desinteresado, motivado únicamente por el amor cristiano. El milagro de la "consagración" al Dios de la belleza admirada por muchos, de la cuenta millonaria en el banco, de la libertad para hacer únicamente lo que Dios quiere. El milagro de la "fidelidad" a la palabra dada al momento de recibir el sacramento del matrimonio o del orden sacerdotal. El milagro de la "conversión" ante el testimonio de una persona amiga o ante una experiencia fuerte en una iglesia o en un santuario. Existen también hoy los "grandes milagros". Esos milagros que Dios sigue realizando por intercesión de sus santos, hoy igual que en el pasado, y que son requeridos para que un cristiano pueda ser beatificado o canonizado. Se dan igualmente "grandes milagros", que Dios hace por mediación de personas vivas, santas, y que no son públicos, porque la santidad es siempre discreta y a Dios le agrada más que esas gracias especiales queden dentro del círculo de los íntimos. Los pequeños y grandes milagros son todavía signos con los que Dios sacude nuestra conciencia, nos interpela, y desea seguir ofreciéndonos su salvación.

 

FE/ DUDA 

ORAR DESDE LA DUDA

Jose Antonio Pagola
(Sin perder la dirección)

Auméntanos la fe

En el creyente pueden surgir dudas que se refieren a uno u otro punto del mensaje cristiano. La persona se pregunta cómo ha de entender una determinada afirmación bíblica o un aspecto concreto del dogma cristiano. Son cuestiones que están pidiendo una mayor clarificación.

Pero hay personas que experimentan una duda más radical, que afecta a la totalidad. Por una parte, sienten que no pueden o no deben abandonar el cristianismo, pero, por otra, no se sienten capaces de pronunciar con sinceridad ese «sí» total que implica la fe. El que se encuentra en este estado suele experimentar, por lo general, un malestar interior que le impide abordar con paz y serenidad su situación. Puede sentirse también culpable.

¿Qué ha podido pasar para llegar a esto? ¿Qué puede hacer uno en estos momentos? Tal vez, lo primero es abordar positivamente esta situación para vivir honestamente ante Dios.

La duda nos hace experimentar que no somos capaces de «poseer» la verdad del cristianismo. Ningún hombre «posee» la verdad última de Dios. Aquí no sirven las certezas que manejamos en otros órdenes de la vida. Ante el misterio último de la existencia hay que caminar con humildad y sinceridad.

La duda, por otra parte, pone a prueba mi libertad. En este asunto de la fe nadie puede responder en mi lugar. Soy yo el que me encuentro enfrentado a mi propia libertad y el que tengo que pronunciar un «sí» o un «no».

Por eso, la duda puede ser un revulsivo para despertar de una fe infantil y superar un cristianismo convencional. Lo primero no es intentar encontrar respuesta a mis interrogantes concretos, sino preguntarme qué orientación global quiero dar a mi vida. ¿Deseo realmente encontrar la verdad? ¿Estoy dispuesto a dejarme interpelar por la verdad del evangelio? ¿Prefiero vivir sin buscar ninguna verdad?

En definitiva, la fe no está encerrada en las nociones seguras ni en las definiciones bien explicadas. La fe brota del corazón sincero del hombre que se detiene a escuchar a Dios. Como dice el teólogo catalán E. Vilanova, «la fe no está en nuestras afirmaciones o en nuestras dudas. Está más allá: en el corazón... que nadie, excepto Dios, conoce». Lo importante es ver si nuestro corazón busca a Dios o más bien lo rehuye. A pesar de toda clase de oscuridades e incertidumbres, si de verdad buscamos a Dios, siempre podemos decir desde el fondo de nuestro corazón esa oración de los discípulos: «Señor, auméntanos la fe.» El que ora así es creyente.
   

FE BLOQUEADA

Jose Antonio Pagola
(Buenas noticias)
 

En el curso de un diálogo con P. Ricoeur, publicado años más tarde, G. Marcel hacía esta confesión: «Me he encontrado durante años en la situación extremadamente singular de un hombre que cree profundamente en la fe de los demás y está perfectamente convencido de que esa fe no es ilusoria, pero que, sin embargo, no se siente con fuerzas o con derecho para hacerla propia».

Esta experiencia no es hoy tan rara como pudiera parecer. Son bastantes los que aprecian la fe de sus amigos, incluso la envidian quizás, pero sienten que, honradamente, no pueden adherirse a esa misma fe.

Sienten que su fe está bloqueada. Falta una comunicación real con Dios. No saben cómo encontrarse de nuevo con El. Se les hace imposible toda relación. Algo parece haber muerto en su corazón creyente.

Durante muchos años han vivido la fe como un deber. Hoy la sienten, quizás, como un estorbo que les impide vivir intensamente la experiencia humana. ¿Es posible desbloquear esa fe amenazada de muerte? ¿Es posible descubrirla de nuevo en el fondo de nuestro ser como una fuerza vital capaz de dinamizar toda nuestra existencia? ¿Creer de nuevo en «esa dulce y secreta intuición» (Rilke) de un Dios que no está lejos de ningún viviente y cuya ternura salvadora puedo experimentar yo mismo? Sin duda, todo lo que es importante en nuestra existencia es siempre algo que va creciendo en nosotros de manera lenta y secreta, como fruto de una búsqueda paciente y como acogida de una gracia que se nos regala.

En concreto, nuestra fe puede comenzar a despertarse de nuevo en nosotros, si acertamos a gritar desde el fondo mejor de nosotros mismos lo que los discípulos gritan al Señor: «Auméntanos la fe~.

Puede parecer una oración demasiado pobre, modesta y de poco prestigio. Una oración dirigida a Alguien demasiado ausente e incierto. Lo que importa es que sea humilde y sincera.

Cuando uno lleva mucho tiempo decepcionado por la «religión» y distanciado interiormente de la Iglesia, cuando uno no puede creer en Dios porque su silencio se le ha hecho ya demasiado impenetrable, tal vez, sólo esta oración humilde puede devolvernos a la fe viva.

Acosados por toda clase de dudas e interrogantes, este grito, repetido sinceramente, puede hacernos dudar de nuestras propias dudas y puede ayudarnos a descubrir de nuevo a Dios como fuente de vida.

Lo que puede cambiar nuestro corazón no son las palabras o las ideas, sino la comunicación con Aquel que está siempre activo en lo secreto de los seres. Quizás el recogimiento de este tiempo de otoño sea para algunos una invitación callada a hacer la experiencia.
   
 

TENGO FE

(Jn 20,29; Mc 9,14-29; Mt 17, 14-20; Lc 9, 37-41)

Por Emma-Margarita R. A.-Valdés

Vidriera de la basílica del Corazón de Jesús en Gijón, Asturias

Porque te siento te sé,
y este saber me une a Ti,
porque sé que estás aquí
tengo puesta en Ti mi fe.

Es tan clara la evidencia
que has trascendido a mi vida,
y esta evidencia sentida
es certeza en mi conciencia.

Ahora gozo la emoción
de tu amante compañía,
de tu viva Eucaristía,
y eres en mí convicción.

Eres palabra de amor,
eres luz, eres camino,
eres vida, eres destino,
eres la Verdad, Señor.

Porque anhelo estar contigo
te llamo con mi oración,
me integro en tu creación
y de tu amor soy mendigo.

Es la fe mi salvación,
mi fuerza, mi valentía,
mi esperanza, mi alegría,
¡Tú llenas mi corazón!.

Vidriera de la basílica del
Corazón de Jesús en
Gijón, Asturias
 

Catequesis Festivas Populares para domingos y fiestas

Ciclo C. N. 48 26 de Septiembre de 2004, domingo XXVII del Tiempo Ordinario” (P. Diego Muñoz S.J.)
LETREROS
PREGUNTAS Y RESPUESTAS

1: Domingo XXVI del Tiempo Ordinario

2: FE (1ª Lectura)

Pregunta: Nos dice hoy el Señor por el profeta Habacuc: El injusto tiene el alma hinchada; pero el justo vive por la fe. ¿Qué fe nos pide Dios en los momentos difíciles de la vida personal, nacional o mundial?

Respuesta: Dios está con nosotros todos los días hasta el fin del mundo. Dios oye y responde, pero no nos dice cuándo y cómo nos va a responder. Dios respeta la libertad de los hombres y da tiempo para que el malo se convierta y el bueno sea ejercitado. Aunque parece que tarda, llegará la victoria de Dios sobre los males personales y mundiales, aquí en vida, o en la eternidad. Dichosos los que confían en el Señor.

3: EVANGELIO (2ª Lectura)

Pregunta: Nos dice el apóstol San Pablo: Toma parte en los duros trabajos del Evangelio según la fuerza de Dios. ¿Qué significa tomar parte en los trabajos del Evangelio?.

Respuesta: Todos podemos y debemos orar para que todos se salven. Todos tenemos que seguir a Jesús, haciendo siempre el bien y padeciendo el mal con amor. Todos tenemos que ser luz del mundo y sal de la tierra.

4: FE

Pregunta: Los apóstoles le pidieron a Jesús: Auméntanos la fe. ¿Qué fe pedimos hoy a Jesús?

Respuesta: Hoy te pedimos, Señor, fe en tu amor, en tu providencia, en tu fidelidad a tu palabra, en tu poder infinito, para atender las oraciones de los que te invocan sinceramente.

5: MORERA

Pregunta: Nos dice Jesús: Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: Arráncate de raíz y plántate en el mar. Y os obedecería. ¿Cuál es la gran petición con fe que hay que hacer al Señor, una petición tan difícil como el traslado al mar de una morera?

Respuesta: Señor, quita de mi corazón el árbol de la muerte del odio y planta en mi alma un gran amor a Dios y al prójimo por obra del Espíritu Santo para gloria de Dios y a ejemplo de tu vida, pasión, muerte y resurrección.

6: SIERVOS

Pregunta: Nos dice Jesús hoy: Cuando hayamos hecho todo lo que teníamos que hacer, que digamos: Somos unos pobres siervos, hemos hecho todo lo que teníamos que hacer. ¿ Cómo debe ser nuestra actitud ante la voluntad de Dios?.

Respuesta: Dios no necesita nada de nosotros, ni tiene exigencias de amo dominador. Dios nos concede la gracia de cumplir sus mandatos. No podemos exigir de Dios el premio de nuestra fidelidad, sino reconocer que todo es don suyo y nosotros somos unos pobres siervos.

ORACIÓN COMUNITARIA:

Después de cada invocación, se puede hacer esta oración:

- Señor Jesús, el oír y cumplir tu voluntad es tuyo, y hoy te digo

- Señor Jesús, el conocerte, amarte y servirte es tuyo, y hoy te digo: "

- Señor Jesús, el perdón, la misericordia y la paz, son tuyos, y hoy te digo :

 

SEÑOR, TODO ES DON DE TU BONDAD

CANTO SEMITONADO O DANZA FESTIVA POPULAR:

Cuanto sé y puedo, cuanto soy y tengo, todo es don tuyo, Jesús, y ya sé de dónde vengo.

   

A PROPÓSITO DEL EVANGELIO:

TESTIMONIO VIVIENTE DE FE PRÓXIMO Y CERCANO

 

Joaquín
Carlos F. Llaneza

Concejal Carlos Fernández Llaneza. / foto de J. DÍAZ en El Comercio

La vida de los muertos está en la memoria de los vivos (Marco Tulio Cicerón)

No es fácil escribir de alguien que se va, y no lo es porque, entre otras cosas, corres el riesgo de pasarte o de no llegar; pero asumo el riesgo y lo asumo consciente de que quien esto escribe es un militante convencido de una opción política diferente de aquella a la que pertenecía Joaquín, y alguien que está en las antípodas de las políticas que en ocasiones defiende o ejecuta el equipo de gobierno de nuestro Ayuntamiento, pero también alguien que se pregunta: ¿es eso verdaderamente importante?
Pues, francamente, creo que no, y lo creo absolutamente convencido de que lo que cuenta no son los partidos o las siglas, sino las personas, y en el caso de Joaquín, creo que el sentimiento unánime que se respira es que era una buena persona; como decimos en Asturias, «un buen paisanu». ¿Se puede decir algo mejor de alguien? Creo que ése es el mejor epitafio. Y en estos momentos de desconsuelo, eso debe ser motivo de alegría y de orgullo para los suyos.
Con Joaquín me unieron varias cosas. Aparte de tener el honor de representar a los ovetenses en esta Corporación, nos unía un buen amigo común y eso sirvió para que el respeto y, creo, aprecio mutuo fuera creciente. Joaquín defendía muchos de los valores que yo también defiendo, y así, desde su militancia política, o su participación en movimientos vecinales, o desde su trabajo en la parroquia de la Tenderina, trabajó siempre por procurar el bien de los demás y hacer la vida de los otros, un poco mejor.
Compartía también con Joaquín la creencia que desde unos planteamientos de fe, se puede y se debe luchar por una sociedad más justa, más solidaria, por una sociedad revolucionaria y transformadora, y aunque seguramente nuestra visión de iglesia fuera diferente, eran más los puntos en común que la controversia. En fin, realmente es difícil hablar del que ya no está É Pero mientras su familia, sus amigos, alimenten la llama de su recuerdo, un poco de él permanecerá siempre entre nosotros, y sobre todo, esos valores por los que trabajó, también permanecerán vivos.
Sé que a la familia, y especialmente a Marisa, su mujer, le quedará un vacío enorme; pero no resisto la tentación de traer ese versículo del Evangelio de Juan, que tantas veces habrán escuchado juntos en su querida parroquia de la Tenderina: «El que cree en mí, aunque muera vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás».

Carlos Fernández Llaneza es concejal del PSOE en el Ayuntamiento

   
 

¡ Gracias, Joaquín!

Anoche, como en una especie de pesadilla, te lloraba con todo el sentimiento y también con emoción. Son cosas de los sueños y no se lo que duró. Mi impresión es que fue durante bastante tiempo. Los sueños suelen reproducir los sentimientos del corazón y tal vez otro llorar para dentro, sin manifestación exterior ,que tuve al conocer la noticia de tu fallecimiento.

¿Cómo no te voy a llorar si el propio Señor lloró por un amigo y tu eras para mí algo más que un simple amigo?. Hace poco me habías recordado que, estando yo en el seminario, viviste en mi casa paterna de Gijón cuando estudiabas. Ello es comprensible dada la amistad y vecindad de mis padres con los tuyos en esa bendita tierra de Turón que nos vio nacer.

¿Cómo no te voy llorar si estaba orgulloso de ti por tu sensatez, tu afabilidad, tu cariño, tu corazón...?

¿Cómo no te voy a llorar si fuiste todo un testimonio de cristiano comprometido “hasta los tuétanos” con tu parroquia de San Francisco Javier como responsable del Consejo Parroquial, atendiendo a ancianos y emigrantes, en el servicio de salud del Principado, como alcalde de barrio afrontando la problemática social de ese barrio para ti tan querido y últimamente con toda la gente de Oviedo desde tu cargo de Concejal de Centros Sociales y Participación Ciudadana.?

¿Cómo no te voy a llorar pensando en tu edad de 56 años y en las muchas realizaciones que aún te faltaban por desarrollar en esa madurez de la vida y a partir de ella. Tu eras de esas personas que a veces comentamos que “no tenían que morir nunca”?

No, no te voy a canonizar, eso me supera. Sencillamente quiero reseñar aquí tu talante cristiano que te llevó, por encomiable fe, desde la participación litúrgica hasta la participación social e incluso a la política.

¡Que honra y que orgullo para los tuyos, para nuestra tierra de Turón, para Marisa tu esposa, para tu hijo

Joaquín y su esposa Belén que, en su profunda pena, les queda un testimonio tan honorable, tan imborrable y tan digno de encomio! ¿Cómo no dedicarte este verso de martín Descalzo que me aflora espontáneo:

“Morir, sólo es morir; morir se acaba.
Morir es una hoguera fugitiva.
Es cruzar una puerta a la deriva,
y encontrar lo que tanto se buscaba”.

Joaquín: ¡Que Dios te bendiga y te acoja! ¡Que acertemos a seguir tus pasos e inquietudes los que estamos comprometidos en una labor evangelizadora en este tu mismo campo de actuación! ¡Que los tuyos reciban el pésame más sentido y solidario de todos sin excepción y que cunda tu ejemplo y no quede en el olvido el hermoso testimonio de tu vida, que plasma en realidad tantos deseos de la Iglesia en estos momentos! Amen

 
Laurentino Gómez Montes, Párroco de Santa María la Real de la Corte. Oviedo

 

DOMINGO XXVII DEL TIEMPO ORDINARIO

 

 

 

Si tuvierais fe:

Tiempos difíciles para la fe. ¿Qué fe es buena y sólida si, previamente o en alguna situación, no ha sido probada?. E n algunos continentes nos hemos acostumbrado a vivir una fe “entre celofanes”. Sin más complicaciones ni más compromisos que el saber que Dios estaba ahí y con una iglesia que, en más de una ocasión, ha sido entendida como una especie de “estación de servicios”; me sirvo cuando quiero, donde quiero y como quiero.

Ahora es el momento de la verdad. Sobran bancos vacíos en  muchas iglesias y, en cambio, hacen falta (más que nunca y urgentemente) cristianos y católicos comprometidos en la causa y por la causa de Jesús: en la política y en la economía, en la familia y en el círculo de amistades, en la enseñanza y en la medicina, etc.

Si la tuviésemos… lucharíamos a tiempo y destiempo contra aquellos que pretenden reducir la vivencia de la fe a un ámbito personal y privado

Si la tuviésemos… nos resistiríamos con todo el vigor que ella nos aporta ante aquellas otras tendencias que pretenden visionarla desde un concepto meramente popular o cultural

Si la tuviésemos… daríamos ese paso del catolicismo vergonzante y atrincherado a un cristianismo militante y activo, sorprendente y cautivador, entusiasta y prometedor, rompedor e inquietante

Dejaríamos a un lado, aún cuando a veces sea necesario, el aspecto íntimo de la fe para hacerlo público. ¿Acaso el sol se ha creado para que esté permanentemente oculto detrás de las nubes? ¿Acaso desde el laicismo, interesado y trasnochado, se nos puede amordazar a los que sabemos que Dios es una instancia superior a todos los que proyectan leyes y normas?

El testimonio de nuestra vida ha de ser, además de palabra, avalado con hechos y propuestas (no imposiciones pero tampoco cesiones) para que el mensaje de Jesús no sea recluido en la cómoda sacristía o “soltado” puntualmente entre los cuatro muros blanqueados de una iglesia.

Es apasionante el momento que estamos viviendo en nuestra iglesia. Es el diálogo fe y cultura, Cristo y maligno, espiritualidad y laicismo, iglesia y mundo. Lejos de infundirnos miedo o simple temor, todo ello, nos debe de llevar a purificar esta iglesia nuestra en la que muchos están pero no saben ni porqué están ni en lo que creen ni porque creen. Es la hora de plantearnos si nuestra fe es una fe sólida en Jesucristo o si, tal vez, quedó dibujada y encorsetada en una religiosidad que no es transformadora de la realidad personal ni social.

A pasionante, este momento crucial, y por supuesto penetrado de un sano realismo y de optimismo. Seremos menos pero más comprometidos y dispuestos a mojarnos hasta donde haga falta por Cristo,  con su Iglesia y arropados por la fuerza del Espíritu Santo.

¿Tenemos fe? Como dice San Pablo… es el momento de tomar parte (y partido también) en esta dura tarea, y un reto también, de guardar y predicar el Evangelio.

Javier Leoz
Si tuvierais fe:
Si tuvierais fe:
Si tuvierais fe:
   

(fotografía en el muelle de Gijón.-Asturias)

 

LA FE NO TIENE COLOR

 

                   Hoy el Señor nos habla en el Evangelio de FE. Si tuviéramos fe como un granito de mostaza.  ¡Qué pequeño es el granito de mostaza! Pero a veces nuestra fe es mucho más pequeña. No terminamos de fiarnos de Dios. Acudimos a El, pero dejamos bien asegurada nuestra  vida y nuestras cosas por si acaso. Nuestro mundo de hoy, formado por una mayoría de cristianos oficiales, está perdiendo la fe a chorros. Han aparecido otros dioses que acaparan nuestra atención. Y hemos abandonado la Palabra de Dios, la doctrina cristiana, la práctica religiosa… En definitiva, hemos traicionado al Señor por cuatro monedas, como Judas.

         A los católicos de toda la vida, instalados en nuestro cómodo mundo occidental, nos están dando una humillante lección de fe y entrega hermanos de otros países, de otros colores, de distintas culturas, que han tenido que dejar el paganismo, la increencia, sus religiones tribales, para abrazar al Cristo amigo que un día se les cruzó en su camino y creyeron en El. Y yo quiero ver en la foto de este domingo un ejemplo de apertura a la llamada de Dios en un hermano que tal vez miremos mal por su color. Para Dios todos somos iguales. Los llamados países del tercer mundo están descubriendo la fe cristiana, y se están entregando en cuerpo y alma, muchos de ellos, al servicio de Dios. Los antiguos monasterios que estaban cerrando por falta de vocaciones, están siendo repoblados por cristianos y cristianas de razas exóticas. Es muy frecuente contemplar jóvenes de tez morena, como Tomás Racancoj, el sacerdote guatemalteco de la foto, alegrando las envejecidas comunidades que ya habían caído en la desesperanza de un futuro nada halagador.

         Si tuviéramos fe como un granito de mostaza cambiaría la Iglesia, y el mundo. Habría más alegría, más ilusión, más proyectos de futuro. Nuestras comunidades parroquiales y religiosas necesitan una sabia nueva que les haga mirar con gozo a ese Dios que tenemos a nuestro lado y no nos damos cuenta.

         Piensa un poco es lo siguiente: El don de la fe permanece en el que no ha pecado contra ella (cf. Concilio Trento: DS 1545) Pero, "la fe sin obras está muerta"(St. 2,26): privada de la esperanza y de la caridad, la fe no une plenamente el fiel a Cristo ni hace de él un miembro vivo de su Cuerpo. El discípulo de Cristo no debe sólo guardar la fe y vivir de ella, sino también profesarla, testimoniarla con firmeza y difundirla: "Todos vivan preparados para confesar a Cristo delante de los hombres y a seguirle por el camino de la cruz en medio de las persecuciones que nunca faltan a la Iglesia" (LG 42; cf. DH 14). El servicio y el testimonio de la fe son requeridos para la salvación: "Todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los Cielos, pero a quien me niegue ante los hombres, le negaré yo también ante mi Padre que está en los Cielos"(Mt 10,32-33)

Si tuvierais fe

         Dile al Señor: CREO, PERO AUMENTA MI FE.

                                                           Juan García Inza

 

 

 

 

 


Los Santos Ángeles de la Guarda

2 de Octubre

 

Angel de mi guarda, mi dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día, 
hasta que me pongas en los brazos de Jesús, José y María.

En la S. Biblia la palabra Ángel significa "Mensajero". Un espíritu purísimo que está cerca de Dios para adorarlo, y cumplir sus órdenes y llevar sus mensajes a los seres humanos.

Ya en el siglo II el gran sabio Orígenes decía: "Los cristianos creemos que a cada uno nos designa Dios un ángel para que nos guíe y proteja".

Y se basa esta creencia en la frase del Salmo 90: "A sus ángeles ha dado órdenes Dios, para que te guarden en tus caminos". Y en aquella otra frase tan famosa de Jesús: "Cuidad de no escandalizar a ninguno de estos pequeñuelos, porque sus ángeles están siempre contemplando el rostro de mi Padre Celestial". Y Judit en la Biblia al ser recibida como libertadora de Betulia exclamaba: "El ángel del Señor me acompañó en el viaje de ida, en mi estadía allá , y en el viaje de venida".

En el Nuevo Testamento es tan viva la creencia de que cada uno tiene un ángel custodio, que cuando San Pedro al ser sacado de la cárcel llega a llamar a la puerta de la casa donde están reunidos los discípulos de Jesús, ellos creen al principio, que no es Pedro en persona y exclaman: "Será su ángel" (Hechos 12, 15).

Ya en el año 800 se celebraba en Inglaterra una fiesta a los Ángeles de la Guarda y desde el año 1111 existe una oración muy famosa al Ángel de la Guarda. Dice así: "Ángel del Señor, que por orden de su piadosa providencia eres mi guardián, custodiame en este día (o en esta noche) ilumina mi entendimiento, dirige mis afectos, gobierna mis sentimientos, para que jamás ofenda a Dios Señor. Amen.

En el año 1608 el Sumo Pontífice extendió a toda la Iglesia universal la fiesta de los Ángeles Custodios y la colocó el día 2 de octubre.

Consejos de un santo: San Bernardo en el año 1010 hizo un sermón muy célebre acerca del Ángel de la Guarda, comentando estas tres frases: Respetemos su presencia (portándonos como es debido). Agradezcámosle sus favores (que son muchos más de los que nos podemos imaginar). Y confiemos en su ayuda (que es muy poderosa porque es superior en poder a los demonios que nos atacan y a nuestras pasiones que nos traicionan).

San Juan Bosco narra que el día de la fiesta del Ángel de la Guarda, un dos de octubre, recomendó a sus muchachos que en los momentos de peligro invocaran a su Ángel Custodio y que en esa semana dos jóvenes obreros estaban en un andamio altísimo alcanzando materiales y de pronto se partió la tabla y se vinieron abajo. Uno de ellos recordó el consejo oído y exclamó: "Ángel de mi guarda!". Cayeron sin sentido. Fueron a recoger al uno y lo encontraron muerto, y cuando levantaron al segundo, al que había invocado al Ángel Custodio, este recobró el sentido y subió corriendo la escalera del andamio como si nada le hubiera pasado. Preguntado luego exclamó: "Cuando vi que me venía abajo invoqué a mi Ángel de la Guarda y sentí como si me pusieran por debajo una sábana y me bajaran suavecito. Y después ya no recuerdo más". Así lo narra el santo.
 

¡ Fe en el cambio !

(Por José Cristo Rey)

Hay veces en las cuales creer, confiar se vuelve difícil, demasiado difícil. Entonces solemos decir: ¡No tengo fe para tanto! Nuestra fe se adecuada a la realidad terrible; queda como agazapada, deprimida y angustiadamente suplicante. A lo más que llegamos es a la resignación.

¿Podemos confiar en que una enfermedad mortal detectada vaya a ser superada? ¿Qué fe puede tener el esposo o la esposa que constatan cómo su pareja se va, se pierde afectivamente, se aleja irreversiblemente? ¿Qué fe mantener en un mundo tan incapaz de solucionar el problema del hambre, de la penuria, de la pobreza? ¿Qué fe es posible cuando los políticos no son capaces de desterrar la violencia, la guerra, la muerte masiva, las amenazas...?

Cuanto más conocida nos resulta la realidad, menos razones para esperar, para creer, para confiar en el cambio. ¿Existirán los milagros, que puedan renovar nuestra fe? ¿Existirá la justicia y la recompensa, pero no aquí, sino allá, en el más allá? ¿Qué significa anunciar el Evangelio de la Esperanza?

Seguimos siendo testigos mudos del horror: 18 muertos en la explosión de una bomba en una mezquita en Pakistán, muerte de 35 niños en Bagdad... Una vez más nos hemos conmovido ante los gestos horrorizados, inconsolables de los padres y las madres, ante los cuerpos exánimes de los inocentes. No les han dejado seguir viviendo... cuando tenían todos los derechos del mundo a ello. Lo peor es que ese crimen quedará impune.

El grito del profeta Habacuc "Señor, ¿hasta cuándo?" sigue teniendo vigencia hoy.

Asistimos ya a tantos funerales en tan poco tiempo. ¿Qué nos está pasando? Jesús, apocalíptico en los últimos meses de su vida, nos ofreció claves para mantener la fe en tiempos como éste, para entender lo que pasa y para actuar en consecuencia. Él mismo se sintió víctima del Mal y de sus Redes de muerte. Jesús y todos sus sueños de transformación y redención estuvieron bajo amenaza.

Para explicarlo todo, Jesús recurrió al lenguaje apocalíptico. Habló del día de la "ira y del furor de Dios". ¡Qué bien definió la ira de Dios Paul Ricoeur cuando dijo que "la ira de Dios es la tristeza de su amor"! Dios está triste, llora, se conmueve... y por eso, se conmueven los cimientos del cosmos. ¡Todo tiembla ante el estremecimiento divino!

Dios no es sólo misericordia hacia el criminal; es, ante todo, compasión ante el inocente. Dios no deja impune el Mal. Su brazo es fuerte y poderoso. Por eso, puede arrancar montañas y lanzarlas al mar, puede maldecir las higueras e impedir que den fruto, puede negar su bendición a quienes se convierten en ejecutores del Mal.

Jesús nos pide tener un poco de fe: nos dice que entonces una palabra nuestra podría arrancar una higuera, o una montaña y lanzarla al mar. Ese es un gesto "apocalíptico"; una especie de juicio sobre la injusticia, de maldición nacida de la tristeza del amor:

Tocó el segundo Ángel ... Entonces fue arrojado al mar algo como una enorme montaña ardiendo, y la tercera parte del mar se convirtió en sangre (Apc 8,8).

Un Ángel poderoso alzó entonces una piedra, como una gran rueda de molino, y la arrojó al mar diciendo: «Así, de golpe, será arrojada Babilonia, la Gran Ciudad, y no aparecerá ya más.. » (Apc 18,21).

Se enrollan como un libro los cielos, y todo su ejército palidece como palidece el sarmiento de la cepa, como una hoja mustia de higuera. Porque se ha emborrachado en los cielos mi espada...En vez de búfalos caerán pueblos, y en vez de toros un pueblo de valientes. Se emborrachará su tierra con sangre, y su polvo será engrasado de sebo. Porque es día de venganza para Yahveh, año de desquite del defensor de Sión. (Is 34,4-8).

Si tuviéramos fe, veríamos cómo nuestro Dios llega, y llega pronto a re-establecer la justicia. Necesitamos una fe absoluta, sin el menor resquicio de duda. Tal vez, si el Reino todavía no llega, es porque no confiamos suficientemente, porque no lo deseamos de verdad. Recemos los salmos con toda la energía que estos tiempos duros nos piden.

No tienen futuro quienes nos quitan el futuro. Tampoco nosotros nos construimos el futuro. Nuestro futuro está en las manos de Dios. Pero Él nos lo ha prometido: llegará pronto y nosotros debemos vigilar, estar atentos, acoger la venida, porque en el momento en que menos pensemos llegará el Hijo del Hombre y con él la Paz, la Felicidad, la Curación, el Milagro de los Milagros, es decir, el Reino de Dios.

Pablo le dice a Timoteo que confíe, que evoque el carisma recibido, que conserve el tesoro, que tenga presente la Visión. Sí, ya tenemos ante nuestros ojos de fe, la Visión que nos da esperanza, pero que también nos ayuda a evitar ser colaboradores del Mal.

En este domingo bien haremos en ponernos decididamente en favor de la Justicia, de la Paz, del Amor compasivo. En este domingo bien estará que sintamos en nuestro corazón la tristeza del Amor y hagamos duelo por tanto desagradecimiento al Amor.

"Quien te cree, te crea". Tenemos capacidad creadora si creemos. Necesitamos un aumento cualitativo de nuestra fe. Ese aumento que nos llevará a nuestro sitio.

 

   
 

flor

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