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Quiquiri |
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| No
podéis servir a Dios y al dinero |
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Cierto
día, el Cardenal Weisman discutía
con un inglés utilitarista sobre la existencia de Dios.
A los argumentos del gran sabio, respondía el inglés
con mucha flema: “No lo veo, no lo veo ”.
Entonces,
el Cardenal tuvo un rasgo ingenioso. Escribió en un papel
la palabra “Dios”, y colocó sobre ella una moneda: -“¿ Qué ves ?” –le
preguntó.
-“Una
moneda ” –respondió.
-“¿Nada
más ”? – insistió el
Cardenal.
Muy
tranquilo, el Cardenal quitó la moneda, y preguntó:
-“ Y
ahora, ¿qué ves? ”
-“ Veo
a Dios ” –respondió el inglés.
- ¿Y
qué es lo que te impide ver a Dios? ” –le
preguntó de nuevo el Cardenal.
Y el inglés se calló como un muerto. El dinero
y ciertas acciones que desarrollamos, a veces, nos impide ver
a Jesús. |
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| Lectura
del Santo Evangelio según San Lucas 16, 1-13 |
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En
aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: -[Un
hombre rico tenía un administrador y le llegó la
denuncia de que derrochaba sus bienes. Entonces lo llamó y
le dijo: -¿Qué es eso que me cuentan de ti? Entrégame
el balance de tu gestión, porque quedas despedido.
El administrador se puso a echar sus cálculos: -¿Qué voy
a hacer ahora que mi amo me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar
me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen
de la administración, encuentre quien me reciba en su casa.
Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo, y dijo al primero: -¿Cuánto
debes a mi amo?
Este respondió: -Cien barriles de aceite.
El le dijo: -Aquí está tu recibo; aprisa, siéntate y escribe «cincuenta».
Luego dijo a otro: -Y tú, ¿cuánto debes?
El contestó: -Cien fanegas de trigo.
Le dijo: -Aquí está tu recibo; escribe «ochenta».
Y el amo felicitó al administrador injusto por la astucia con que había
procedido. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su
gente que los hijos de la luz. Y yo os digo: Ganaos amigos con el dinero injusto,
para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas.]
El que es de fiar en lo menudo, también en lo importante es de fiar; el
que no es honrado en lo menudo, tampoco en lo importante es honrado. Si no fuisteis
de fiar en el vil dinero, ¿quién os confiará lo que vale
de veras? Si no fuisteis de fiar en lo ajeno, lo vuestro, ¿quién
os lo dará? Ningún siervo puede servir a dos amos: porque, o bien
aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al
primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al
dinero.
Palabra
del Señor. |
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¡dios-dinero!
- ¡Dios verdadero!
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| (Por
José Cristo Rey) |
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Es un "dios" no catalogado entre
los dioses. Es un dios que elude ser llamado por su propio
nombre y casi siempre aparece travestido con otros nombres
mucho más sublimes, poéticos. Pero ya lo expresó muy
bien nuestro Quevedo al decir: "Poderoso caballero es
don Dinero". Y nosotros podríamos añadir: "Omnipotente
dios Dinero".
El sentimiento que este dios suscita en el
corazón humano y que lo invade a todos los niveles
se llama "avaricia" o "codicia". San
Pablo decía que era una "idolatría" Hoy
la avaricia-codicia también se traviste y toma otros
nombres más políticamente correctos: inversión,
productividad, remodelación, crecimiento, consumo...
En el fondo, el ser humano se ve introducido en una espiral
que le exige seguimiento, entrega, hasta la propia vida.
Al final, resuenan las palabras de Jesús: "Todo
eso que has acumulado, ¿para quién será?
O esta otra traducción más moderna: "Todo
eso que has producido, ese crecimiento económico del
que te has enorgullecido, ese poder gustar muchas cosas que
el consumo te ofrece, ¿qué sentimiento dejan
en tu espíritu?
La espiral loca de la producción
y el consumo
El profeta Amós es muy sensible ante
un modelo económico en el que los productos son más
importantes que las personas, el afán de crecimiento
económico que la mejora del nivel de vida de los trabajadores.
Se dice que esa es la lógica de lo empresarial. Algunos
con un notable descaro e incluso desdén afirman: ¡que
no somos hermanitas de la caridad!
La imposición de este modelo empresarial
y económico crea ámbitos de ausencia total
de hospitalidad. ¡Sólo el dinero abre las puertas! ¡Sólo
el dinero permite que los servicios "nos sirvan"!
Casi nada es gratis; y lo que es se utiliza como cebo. La
codicia es tan fuerte que se busca la máxima rentabilidad,
la máxima ganancia. Hay límites legales, que
no se pueden transgredir impunemente, pero ¡qué felices
somos cuando medran los dineros, crecen los recursos, sin
pensar demasiado "a costa de qué"! Se justifica
la ganancia, por lo que después permite de crecimiento,
de expansión, de disfrute.
De este modo, el dios dinero es buscado,
anhelado, suplicado, adorado. Se vuelve necesario, imprescindible,
religante. Ante la posibilidad de obtener dinero, la gente
se estremece, alarga la mano, se humilla, renuncia a su propia
dignidad. Pocos son los que le plantan cara al dinero injusto.
Pocos son quienes no lo buscan, ni ponen en él su
corazón.
El dinero genera en torno a sí un
culto idolátrico. Es la idolatría de nuestro
tiempo. Quien ofrece dinero, obtiene votos; quien se presenta
adinerado recibe honor, gloria. Quien facilita el crecimiento
económico es bien visto en cualquier institución.
Hasta en el mismo culto a nuestro Dios se instaura este demonio
con pretensiones divinas: es penoso que se hable de "curas
peseteros", de "colegios de religiosos caros",
de iglesia que se enriquece a costa de... La verdad es que
todo el patrimonio monumental que tenemos tuvo que ser realizado
con inmensos recursos económicos: desde catedrales,
iglesias, hasta monasterios. Hoy en la iglesia no llegamos
a esos excesos. Pero sí que nos tienta el modelo empresarial
de nuestra sociedad y no tenemos imaginación y creatividad
suficiente para ensayar otro modelo alternativo, en el que
no quedemos atrapados en las redes de esta religión
idolátrica del dinero. Es una religión sin
corazón. Necesita guerra, terror, matanzas, catástrofes,
pornografía... De todo ese mal, obtiene beneficios.
La sabiduría de Jesús: ¿qué hacer
para que nos reciban en las moradas eternas?
La injusticia nos llega a todos. De una forma
u otra fallamos en nuestra administración. Un mundo,
cuya economía funcionase según el proyecto
de Dios, sería muy distinto del que ahora es. Y nuestra
forma de vivir y comportarnos quedaría enormemente
afectada por ello. Sin embargo, dentro del sistema injusto
nos vemos obligados a colaborar y a reproducir en pequeña
escala el macrosistema.
La pregunta que entonces nos viene a la mente
es la misma del administrador infiel: ¿qué he
de hacer para que cuando sea privado de mi administración
otros me acepten? ¿qué he de hacer para entrar
en las moradas eterna, en el Reino de Dios? Jesús
nos ofrece una escapatoria sagaz. Orientar en otro sentido
opuesta las finanzas injustas; utilizar el dinero para hacerse
amigos, para aliviar la situación de los demás.
La propuesta de Jesús no es ser pobre,
sino generoso; no es desposeerse de todo, sino darlo todo.
Jesús no nos quiere como rígidos ascetas, que
nada pueden compartir, sino como generosos repartidores de
todo lo que tenemos, hospitalarios servidores de toda persona
necesitada.
De la condición divina a la
condición instrumental
Se nos pide des-divinizar el dinero y a quienes
lo representan: desertar de la idolatría, matar en
nosotros toda forma de codicia, y apegarnos a nuestro Dios
solidario, cultivar las semillas de la generosidad y del
desprendimiento. Cuando el Dinero pasa de ídolo a
servidor, entonces recupera su condición de instrumento
para el bien, de necesaria mediación para enriquecer
a todos.
Nuestro Dios quiere que todos los hombres
se salven. Es posible vivir mucho mejor en la tierra. Por
eso, hay que orar. Que las promesas de Dios no implican que
abandonemos esta tierra, para cobijarnos en un supuesto cielo.
Las peticiones son éstas: ¡Venga a nosotros
tu Reino... así en la tierra como en el cielo... Danos
el pan...! ¡Ven, Señor Jesús! ¡Ven,
Espíritu Santo! Dios quiere hacer aquí su morada.
La nueva Jerusalén baja. La vieja Jerusalén
quería subir hasta el cielo y se convirtió en
morada de demonios. La nueva Jerusalén instaura aquí en
la tierra un nuevo sistema de comunión y solidaridad.
Va bajando poco a poco y en algunos lugares de la tierra
se hace presente. Dios hace nuevas las cosas. Ya lo notamos
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| Autor del texto: Beata
Madre Teresa de Calcuta. Texto enviado
por: Diego Palomeque. |
Para mí, Jesús
es: |
El Verbo hecho carne.
El Pan de la vida.
La Víctima sacrificada en la cruz por nuestros pecados.
El Sacrificio ofrecido en la Santa Misa por los pecados del
mundo y por los míos propios.
La Palabra, para ser dicha.
La Verdad, para ser proclamada.
El Camino, para ser recorrido.
La Luz, para ser encendida.
La Vida, para ser vivida.
El Amor, para ser amado.
La Alegría, para ser compartida
El Sacrificio, para ser dado a otros. |
El Pan de Vida, para que sea mi sustento.
El Hambriento, para ser alimentado.
El Sediento, para ser saciado.
El Desnudo, para ser vestido.
El Desamparado, para ser recogido.
El Enfermo, para ser curado.
El Solitario, para ser amado.
El Indeseado, para ser querido.
El Leproso, para lavar sus heridas.
El Mendigo, para darle una sonrisa.
El Alcoholizado, para escucharlo.
El Deficiente Mental, para protegerlo.
El Pequeñín, para abrazarlo. |
El Ciego, para guiarlo.
El Mudo, para hablar por él.
El Tullido, para caminar con él.
El Drogadicto, para ser comprendido en amistad.
La Prostituta, para alejarla del peligro y ser su amiga.
El Preso, para ser visitado.
El Anciano, para ser atendido.
Para mí, Jesús es mi Dios.
Jesús es mi Esposo.
Jesús es mi Vida.
Jesús es mi único Amor.
Jesús es mi Todo. |
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LA HISTORIA DE UN MÉDICO...
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Un hombre de cierta edad vino a la clínica
donde trabajo para hacerse curar una herida en la mano. Tenía
bastante prisa, y mientras se curaba le pregunté qué era
eso tan urgente que tenía que hacer. Me dijo que tenía
que ir a una residencia de ancianos para desayunar con su mujer
que vivía allí. Me contó que ella llevaba
algún tiempo en ese lugar y que tenía un Alhzeimer
muy avanzado. Mientras acababa de vendar la herida, le pregunté si
ella se alarmaría en caso de que él llegara tarde
esa mañana. "No, me dijo. Ella ya no sabe quién
soy. Hace ya casi cinco años que no me reconoce." Entonces
le pregunté extrañado: "Y si ya no sabe quién
es usted, ¿por qué esa necesidad de estar con ella
todas las mañanas?" Me sonrió, y dándome
una palmadita en la mano me dijo: "Ella no sabe quién
soy yo, pero yo todavía sé muy bien quién
es ella."
Tuve que contenerme las lágrimas mientras
salía y pensé: "Esa es la clase de amor que
quiero para mi vida." El verdadero amor no se reduce a lo
físico ni a lo romántico. El verdadero amor es la
aceptación de todo lo que el otro es, de lo que ha sido,
de lo que será y de lo que ya no es...
Nuestras voces y textos ensalzan
al amor verdadero!
Fr. Nelson M.
Pd. ¿Hay
amor verdadero en ti? ¿Lo has recibido, lo conoces, lo
das?
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Albert Einstein,
físico y matemático de origen alemán, Premio
Nobel de Física por su descubrimiento de la ley del efecto
fotoeléctrico, demostró matemáticamente que
a las tres dimensiones del espacio físico había que
añadir una cuarta dimensión: el concepto tiempo.
Ayudó a su encumbramiento su teoría general de la
relatividad, así como otras investigaciones sobre la teoría
cinética de los gases.
Einstein ha sido considerado, a nivel mundial, según estadísticas
publicadas por los medios de comunicación social, la persona
más importante del siglo XX. Quien fue secretario del Secretariado
para los No Creyentes de la Santa Sede, el doctor Jordán
Gallego Salvadores, dominico, fue quien me entregó el testimonio,
de su puño y letra, sobre la fe en Dios del gran científico
Albert Einstein. Al final publicamos la referencia. El físico
quiso dejar muy clara su posición respecto a su fe en Dios.
Manifestó:
«La generalizada opinión, según
la cual yo sería un ateo, se funda en un gran error.
Quien lo deduce de mis teorías científicas, no
las ha comprendido. No sólo me ha interpretado mal sino
que me hace un mal servicio si él divulga informaciones
erróneas a propósito
de mi actitud para con la religión. Yo creo en un Dios
personal y
puedo decir, con plena conciencia, que: en mi vida, jamás
me he suscrito a una concepción atea». Albert
Einstein. (Deutsches Pfarrblatt, Bundes-Blatt der Deutschen
Pfarrvereine, 1959, 11) .
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DOMINGO XXV DEL TIEMPO ORDINARIO
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Ante un panorama deshumanizador donde se promueve
el “cuanto más mejor a costa de lo que sea, como sea
y de quien sea” es interpelante el mensaje que Jesús nos
ofrece en este domingo: no se puede servir a Dios y al
dinero .
¿Los destinatarios?; Entonces los discípulos
y hoy nosotros. ¿Dónde está el centro de
nuestro interés?
No somos propietarios sino gerentes de lo mucho que Dios nos
regala. Ese es uno de los errores más arrogantes
de la actualidad: los nuevos dueños del mundo (políticos,
organismos internacionales, congresos y parlamentos) se consideran
reyes absolutos de la conciencia y de la ciencia, de la
cultura y de la moral, de la vida y hasta de la misma ética. ¿El
resultado?....una vertebración de todo y en todo que nos
puede llevar a creer en una ausencia total de Dios y, por lo
tanto, en un todo vale caiga quien caiga.
Es bueno, y hasta oxigenante, sentirnos administradores de nuestra
propia vida. En multitud de decisiones vamos apuntando asientos
positivos y negativos. Llegará un día en que el “Director” de
esa gran sucursal, que es la vida de todos los hombres y mujeres,
hará una auditoría de todo lo que reseñamos
e hicimos figurar en ella. Malo será que algunos apuntes
estén falseados a nuestro capricho.
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La
sociedad pone delante de nuestra retina mil telarañas que
nos impiden ver que la grandeza del hombre está en el ser
y no en el tener. Alguien dijo, con cierta razón, que el
mundo actual nos invita a convertirnos en una especie de pícaros, ladronzuelos
y avaros permanentes. Lo malo no es eso, lo más triste es
que nos acostumbremos a nacer, crecer y vivir así.
Esta parábola tiene una invitación: ser
guardias de todo lo que trabajamos y tenemos
Esta parábola tiene un fin: orientar nuestra riqueza
hacia un eterno interés supremo y eterno: Dios
Esta parábola tiene unos destinatarios: los que,
domingo tras domingo, nos sentamos en los bancos de la iglesia
para dar cuenta (ante el Dios del Sagrario o el Dios de la Cruz)
de todos y cada uno de los movimientos económicos, sociales,
afectivos, de pensamiento y de obra realizados durante la semana .
Comienzo de curso ; una nueva oportunidad para
poner al día esa gran cuenta que todos abrimos en el día
de nuestro bautismo.
Que la oración y la iniciativa de Dios, tal y como dice
San Pablo en la segunda lectura, sean dos puntales y puntuales
ayudas.
No me extraña que, en el contexto en que nos encontramos,
hayan surgido iniciativas como las de América donde en algunos
Monasterios se organizan retiros espirituales para ejecutivos y
directivos empresariales con un título: “ para servir
a Dios y al dinero ”. Parece lógico que
el hombre de negocios, enfrascado en una actividad frenética,
desee parar de vez en cuando para atender a Dios y preguntarse
qué está haciendo, qué sentido tiene lo que
hace y a dónde quiere ir.
Ya sería bueno también, que muchos cristianos, hiciéramos
un alto en el camino para recuperar el sentido profundo de todo
lo que hacemos, decimos y manejamos. |
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EL DIOS
DINERO |
Los
hombres de hoy nos hemos empeñado en derribar a Dios de
la cumbre más alta, para entronizar al nuevo dios de los
tiempos modernos: EL DINERO. Y el Dios Dinero es adorado
incondicionalmente casi por el mundo entero. Hoy todo se mueve
con dinero. Se compra y se vende la vida por dinero. Se hacen
guerras por dinero. Se machaca la dignidad humana por dinero.
Los templos nuevos de nuestro mundo materialista son la Bolsa,
los Bancos, los grandes almacenes, las bases de las mafias… Hoy
se valora al hombre por lo que tiene, y poco importa los quien
sea. Los genios, los artistas, los trabajadores honrados se pudren
en los rincones de los laboratorios, las bibliotecas, las fábricas,
el campo, etc. El dinero es ensalzado y apretado con avaricia
por las manos de los que no tienen corazón. Y los pobres
se mueren en los estercoleros contemplando al fondo las montañas
de oro de las ciudades ricas que no han sido hechas para ellos.
Y ahí están los niños de la calle, los niños
ratas que viven de la miseria que tiramos nosotros al contenedor
de la basura.
Y Cristo no
puede aprobar eso. Y en el Evangelio de hoy grita: NO PODÉIS
SERVIR A DIOS Y AL DINERO. Y que cada uno saque sus cuentas,
y vea lo que está valorando más en su vida.
Te
ofrezco estas frases por si te ayudan a reflexionar:
-El problema de ser pobre es que te ocupa todo el tiempo. Willem
de Kooning, pintor estadounidense de origen holandés
-No se pueden alimentar hambrientos con estadísticas. David
Lloyd George
-Yo me quejaba porque no podía comprarme zapatos,
hasta que conocí a un hombre que no tenía pies. Proverbio árabe
-La pobreza es para los ricos una ley de la naturaleza. Anónimo
-El pobre se arruina en el momento en que deja de
ser sobrio. Concepción
Arenal
-Las regiones subdesarrolladas del mundo son enormes campos
de concentración de la miseria y el hambre en épocas
de paz. Josué de
Castro
-El que no se posee a sí mismo es extremadamente
pobre. Ramón
Llull
-No es vergonzoso nacer pobre, lo es el llegar a serlo
por acciones torpes. Menandro
-La abundancia me hizo pobre. Ovidio
- Pobre no es el que tiene poco, sino
el que desea mucho. Séneca
-Llevo dentro de mí mismo un peso agobiante: el
peso de las riquezas que no he dado a los demás. Rabindranath
Tagore |
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Catequesis
Festivas Populares para
domingos y fiestas
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“Ciclo C.
N. 47 19 de Septiembre de 2004, domingo
XXV del Tiempo Ordinario” (P.
Diego Muñoz S.J.)
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LETREROS |
PREGUNTAS Y RESPUESTAS |
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1: Domingo
XXV del Tiempo Ordinario
2: POBRE
(1ª Lectura) |
Pregunta: Nos dice hoy el profeta Amos: escuchad esto, los
que exprimís al pobre, compráis por dinero al pobre. ¿Dios
toma como propia la causa del pobre?
Respuesta: El Señor no olvidará las injusticias
que se hacen con el pobre, en el trabajo mal pagado, en el olvido
de los miserables, en el engaño de los pesos de los comercios,
en los aumentos excesivos de los precios. Lo que hicisteis
con uno de mis hermanos más pequeños, conmigo lo
hicisteis.
|
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Pregunta: Nos dice el apóstol San Pablo: Quiero que los
hombres recen en cualquier lugar por todos los hombres. ¿Por
qué es tan importante que hombres y mujeres recen por
todos los hombres y mujeres del mundo entero?
Respuesta: Dios quiere que todos los
hombres se salven. Jesús
es el único mediador entre Dios y los hombres y mujeres
del mundo entero, pues se entregó en rescate por todos.
Con la oración pedimos para todos una vida digna, humana,
piadosa, sin ira ni divisiones, para que todos seamos una sola
familia, con destino a participar de la gracia de la familia
trinitaria en el cielo.
|
| 4:
MENUDO
|
Pregunta: Nos dice Jesús: El que es de fiar en lo menudo,
también en lo importante es de fiar. ¿Qué cosas
son algo menudo y qué es lo importante?
Respuesta: Es algo menudo; lo pequeño, lo pobre, lo sencillo,
lo fácil de cumplir: saludar, dar un vaso de agua, una
oración corta, un encargo fácil, visitar a un enfermo.
Es algo importante: buscar la gloria de Dios, rendir con los
dones recibidos, perseverar hasta el fin, la conversión
continua del propio corazón, la salvación temporal
y eterna del mundo entero.
|
| 5:
DINERO
|
Pregunta: Nos dice Jesús, Si no fuisteis de fiar en el
injusto dinero ¿quién os confiará lo que
vale de veras? ¿Cuándo negociamos mal con el dinero
a los ojos de Dios?
Respuesta: Hay fraudes, usuras, robos
en comercios, impago de letras o deudas; horas no trabajadas
son horas robadas. Y cuando no compartimos lo que tenemos en
forma de trabajo, limosna, cuota o inversiones. Al bien común
hay que colaborar con la fidelidad en pagar los impuestos debidos.
|
| 6:
DIOS
|
Pregunta: Nos dice hoy Jesús: No podéis servir
a Dios y al dinero. ¿Y cuándo servimos a Dios con
el dinero?
Respuesta: Servimos a Dios con lo que
somos, tenemos y podemos, cuando damos a cada uno lo suyo,
cuando ayudamos a llevar las cargas comunes con el abono fiel
de los impuestos, cuando compartimos lo que tenemos en la creación
de puestos de trabajo, cuando apoyamos con cuotas a caritas.
Y, cuando por un llamada de Dios, algunos son invitados a renunciar
a sus bienes, para vivir en pobreza, con los pobres y pobremente.
|
ORACIÓN COMUNITARIA:
Después de cada invocación,
se puede hacer esta oración:
¡
JESÚS,
ERES EL TESORO DE MI CORAZÓN!
|
- Señor Jesús, para que
no adoremos las cosas de este menudo, hoy te digo: "
- Señor Jesús, para que nos libres de la codicia
o idolatría, hoy te digo: "
- Señor Jesús, para que
con buenas obras almacenemos para la vida eterna, hoy te digo:
|
CANTO SEMITONADO O DANZA FESTIVA POPULAR: |
La ambición
es mi desgracia, la caridad es mí tesoro, dame, Señor,
un corazón
pobre, limpio, como el oro |
| |
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| |
Tlfno.
de la parroquia de la Corte: 985 202555 - Tlfno.
Párroco: 985 083555
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lleva un trabajo que ya os podéis imaginar. pero merece la pena, por supuesto,
como podéis comprobar. Recibid una abrazo. Laurentino
P.D También la Cofradía
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