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Jesu
dulcis memoria |
| Santo
Cristo (dia 14). Virgen de los Dolores (dia 14). |
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Cruz
A la luz de la cruz de cristo se encuentra
un sentido a nuestro sufrimiento. Padre Marcial Maciel
Casi todos vienen a mí para que
les alivie la Cruz; son muy pocos los que se me acercan para
que les enseñe a llevarla. San Pío de Pieltrecina
¡Cómo bendeciremos en la
otra vida la bendita cruz! Madre Maravillas de Jesús
Cristo crucificado que nos ha enseñado
a descubrir en la cruz el camino de la fecundidad y de la
paz. Quien desee perseverar debe amar la cruz. Padre Marcial
Maciel
Cuando recibas algún golpe fuerte,
alguna Cruz, no debes apurarte. Por el contrario, con rostro
alegre, debes dar gracias al Señor. San Josemaría
Escrivá de Balaguer
Cuando venga el sufrimiento, el desprecio...,
la Cruz, has de considerar: ¿qué es esto para
lo que yo merezco? San Josemaría Escrivá de
Balaguer
Después de las derrotas y las cruces,
los hombres se vuelven más sabios y más humildes.
Benjamín Franklin
Dios
regala su propia corona de espinas a sus amigos Santa Bernardita Soubirous
El camino de la propia santificación
es el santo misterio de la cruz. Madre Maravillas de Jesús
El cristianismo no inventó la cruz, sino el valor para soportarla P.
Plus
En la cruz..., ¿fue Cristo el que
murió..., o fue la muerte la que murió en El?...
¡Oh qué muerte..., que mató a la muerte! San Agustín
de Hipona
En la cruz es donde más se logra
la unión con Cristo nuestro Bien. Madre Maravillas
de Jesús
En la cruz está la vida y el consuelo.
La cruz es el camino para el cielo. En la cruz está el
Señor. Santa Teresa de Ávila
Esta vida es breve, el premio de lo que
se hace en el ejercicio de la cruz es eterno. San Pío
de Pieltrecina
Fuera de la Cruz no hay otra escalera
por donde subir al cielo. Santa Rosa de Lima
Hay algunos que tendrían a un Cristo
barato. Le tendrán sin la cruz. Pero el precio no
va a bajar. Samuel Rutherford
Jesús nunca está sin la
cruz, pero la cruz no lo está nunca sin Jesús.
San Pío de Pieltrecina
La Cruz es la bandera de los elegidos.
No nos separemos de ella y cantaremos victoria en toda batalla.
San Pío de Pieltrecina
La cruz es un tesoro del cual no nos quiere
privar este Rey nuestro, que conoce tan bien su valor. M.
Maravillas de Jesús
La
cruz no es para que la lleves al cuello, o la cuelgues de
una pared; es para que te dejes crucificar Autor
desconocido
La Cruz nunca aplasta. Si su peso te hace
tambalear, su potencia te endereza. Subamos al Calvario llevando
nuestra cruz, con la convicción que este camino abrupto
nos conduce a la visión de nuestro dulcísimo
Salvador. San Pío de Pieltrecina
La cruz permanece firme, mientras el mundo
da vueltas. Lema cartujo
La mejor escuela es la contemplación de la cruz: solo así se
aprende a amar, a perdonar, a sufrir, a ser plenamente humanos....
La redención de Cristo en la cruz
fue total, del cuerpo, alma y espíritu: De los dolores
corporales, de los pecados, y dándonos la paz.
Las obras de Dios tienen que llevar su
sello, que es el de la cruz. Cuando Él lo quiera,
todas las dificultades se desharán como la espuma.
Madre Maravillas de Jesús
Lleva la cruz abrazada y apenas la sentirás;
porque la cruz arrastrada es la cruz que pesa más.
Saetilla carmelitana
Lleva tu cruz cantando y no suspirando. En todo mercado vale más
una sonrisa que mil lamentos. Charles Lamb
Más nos acerca a Dios una temporadita
de cruz que todos nuestros pobres esfuerzos. Madre Maravillas
de Jesús
No es la cruz el signo de padecimiento:
es el símbolo de la redención. Juan Pablo Duarte
No hay prueba mayor de Dios que
ese final de la Cruz. Pedro Casaldaliga
No creas que tu cruz es la más
pesada: hay otras más difíciles de cargar.
Zenaida Bacardí de Argamasilla
Normalmente
sólo acepto cargar con la cruz cuando me veo totalmente derrotado Padre Carlos Carretto
Predicar hoy la cruz es comprometerse
a hacer que cada día sea más difícil
que haya seres humanos que crucifiquen a otros... Leonardo
Boff
Que la cruz no te asuste. La más
grande prueba de amor consiste en padecer por el amado; y
si Dios, por tanto amor, sufrió tanto dolor, el dolor
que se sufre por Él se vuelve amable en cuanto al
amor. San Pío de Pieltrecina
Que siempre seamos amigos de la cruz,
que nunca huyamos de Ella, porque quien huye de la cruz huye
de Jesús y quien huye de Jesús nunca encontrará la
felicidad. San Pío de Pieltrecina
Quien no carga su cruz y me sigue, no
puede ser mi discípulo. Lucas 14, 27
Quienes
odien la cruz, porque hizo sufrir a Cristo, que la amen,
porque no sólo a nosotros, sino a Él mismo
le procuró la gloria Blaise Pascal
Señor, que compartir la cruz
de los hermanos.
Señor, que sepa llevar la cruz
de cada día.
Si Dios nos somete a una cruz muy pesada,
y nos da la fuerza necesaria para soportarla con mérito,
son signos inequívocos y únicos de su amor
por nosotros. San Pío de Pieltrecina
Si no encuentro en la sangre derramada
por Cristo razón suficiente para abrazar mi cruz,
es porque aún no he aprendido a amar como el Señor
me ama. Alicia Beatriz Angélica Araujo
Subamos al Calvario con la Cruz a cuestas.
No dudemos. Nuestra ascensión terminará con
la visión celeste del dulcísimo Salvador. San
Pío de Pieltrecina
Sufro, sufro mucho pero no deseo para
nada que mi cruz sea aliviada, porque sufrir con Jesús
es muy agradable. San Pío de Pieltrecina
Viendo la inutilidad práctica de
mi vida pensaba en Jesús en la cruz: también
El estaba inmovilizado y no podía hacer lo que hizo
en su vida pública... y, sin embargo, desde allí hizo
lo más grande, redimirnos a los pecadores. Van Thuan,
obispo vietnamita, preso 20 años
Vos sufrís, pero ¡ánimo!, porque esta es la porción
que corresponde a las almas que han elegido la mejor parte
del servicio: la cruz. San Pío de Pieltrecina
Yo
amo la cruz, la cruz sola. San Pío de Pieltrecina |
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| Lectura
del Santo Evangelio según San Lucas 15, 1-37 |
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En
aquel tiempo se acercaban a Jesús los publicanos y los
pecadores a escucharle. Y los fariseos y los letrados
murmuraban entre ellos: -Ese acoge a los pecadores y come con
ellos.
Jesús les dijo esta parábola: -Si uno de vosotros tiene cien
ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo
y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, se
la carga sobre los hombros, muy contento; y al llegar a casa, reúne
a los amigos y a los vecinos para decirles:-¡Felicitadme!, he encontrado
la oveja que se me había perdido. Os digo que así también
habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que
se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.
Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una
lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra?
Y cuando la encuentra, reúne a las vecinas para decirles: -¡Felicitadme!,
he encontrado la moneda que se me había perdido.
Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de
Dios por un solo pecador que se convierta.
[También les dijo: Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos
dijo a su padre: -Padre, dame la parte que me toca de la fortuna. El padre
les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo
menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su
fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por
aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad.
Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país,
que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse
el estómago de las algarrobas que comían los cerdos, y nadie
le daba de comer. Recapacitando entonces, se dijo: -¡Cuántos jornaleros
de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre!
Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: «Padre,
he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame
como a uno de tus jornaleros».
Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos,
su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al
cuello y se puso a besarlo.
Su hijo le dijo: -Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco
llamarme hijo tuyo.
Pero el padre dijo a sus criados: -Sacad en seguida el mejor traje, y vestidlo;
ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado
y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto,
y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.
Y empezaron el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver
se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a
uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Este le contestó:-Ha
vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado
con salud.
El se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba
persuadirlo. Y él replicó a su padre: -Mira: en tantos años
como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has
dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese
hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero
cebado.
El padre le dijo: -Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo
mío es tuyo; deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba
muerto, y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.]
Palabra
del Señor. |
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El
pasaje del Evangelio que mejor refleja al pensamiento que
Jesús
tiene sobre Dios y la relación con los hombres. Casi
nos dice Jesús que lo que de verdad importa de ser
pecador, que todos los somos, es reconocerlo. Parece que
ni siquiera el pecado importa. O sin el casi. Somos barro
y el conoce con qué nos hizo y nuestra debilidad.
El pecado no es tan importante, solo la gracia del perdón. Hay
una anécdota de un pintor flamenco, que ante el reproche
de su mujer por no confesar ni ir a misa, pintando casi todo
lo que pintaba sobre tema religioso, responde: “hago bien
mi trabajo, si Dios hace bien el suyo que es perdonar, no
tendré problemas
con él”. Más o menos, así lo leí.
Lo de interpretarlo
os lo dejo a vuestra discreción |
MEDITACIÓN
SOBRE LA SANTA CRUZ PARA LA COFRADÍA DEL SILENCIO Y DE
LA SANTA CRUZ |
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| ¿Por
qué la cruz? |
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"Entonces
aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre" (Mt
24,30). La cruz es el símbolo del cristiano, que nos
enseña cuál es nuestra auténtica vocación
como seres humanos.
Hoy parecemos asistir a la desaparición progresiva del símbolo
de la cruz. Desaparece de las escuelas y de insignias y cadenas de solapa y cuello.
Desaparece de las casas de los vivos y de las tumbas de los muertos, y desaparece
sobre todo del corazón de muchos hombres y mujeres a quienes molesta contemplar
a un hombre-Dios clavado en la cruz. Esto no nos debe extrañar, pues ya
desde el inicio del cristianismo San Pablo hablaba de falsos hermanos que querían
abolir la cruz: "Porque son muchos y ahora os lo digo con lágrimas,
que son enemigos de la cruz de Cristo" (Flp 3, 18).
Unos afirman que es un símbolo maldito; otros que no hubo tal cruz, sino
que era un palo; para muchos el Cristo de la cruz es un Cristo impotente; hay
quien enseña que Cristo no murió en la cruz. La cruz es símbolo
de humillación, derrota y muerte para todos aquellos que ignoran el poder
de Cristo para cambiar la humillación en exaltación, la derrota
en victoria, la muerte en vida y la cruz en
camino hacia la luz.
Jesús, sabiendo el rechazo que iba producir la predicación de la
cruz, "comenzó a manifestar a sus discípulos que Él
debía ir a Jerusalén y sufrir mucho...ser matado y resucitar al
tercer día. Pedro le tomó aparte y se puso a reprenderle: '¡Lejos
de ti, Señor, de ningún modo te sucederá eso!'
Pero Él dijo a Pedro: ¡Quítate de mi vista, Satanás!¡...porque
tus pensamientos no son de Dios, sino de los hombres!" (Mt 16, 21-23).
Pedro ignoraba el poder de Cristo y no tenía fe en la resurrección,
por eso quiso apartarlo del camino que lleva a la cruz, pero Cristo le enseña
que el que se opone a la cruz se pone de lado de Satanás.
Satanás el orgulloso y soberbio odia la cruz porque Jesucristo, humilde
y obediente, lo venció en ella "humillándose a sí mismo,
obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz", y así transformo la
cruz en victoria: "...por lo cual Dios le ensalzó y le dio un nombre
que está sobre todo nombre" (Flp 2, 8-9).
Algunas personas, para confundirnos, nos preguntan: ¿Adorarías
tú el cuchillo con que mataron a tu padre?
¡Por supuesto que no!
1º. Porque mi padre no tiene poder para convertir un símbolo de derrota
en símbolo de victoria; pero Cristo sí tiene poder. ¿O tú no
crees en el poder de la sangre de Cristo? Si la tierra que pisó Jesús
es Tierra Santa, la cruz bañada con la sangre de Cristo, con más
razón, es Santa Cruz.
2º. No fue la cruz la que mató a Jesús sino nuestros pecados. "Él
ha sido herido por nuestras rebeldías y molido por nuestros pecados, el
castigo que nos devuelve la paz calló sobre Él y por sus llagas
hemos sido curados". (Is 53, 5). ¿Cómo puede ser la cruz signo
maldito, si nos cura y nos devuelve la paz?
3º. La historia de Jesús no termina en la muerte. Cuando recordamos
la cruz de Cristo, nuestra fe y esperanza se centran en el resucitado. Por eso
para San Pablo la cruz era motivo de gloria (Gál 6, 14).
Nos enseña quiénes somos
La cruz, con sus dos maderos, nos enseña quiénes somos y cuál
es nuestra dignidad: el madero horizontal nos muestra el sentido de nuestro caminar,
al que Jesucristo se ha unido haciéndose igual a nosotros en todo, excepto
en el pecado. ¡Somos hermanos del Señor Jesús, hijos de un
mismo Padre en el Espíritu! El madero que soportó los brazos abiertos
del Señor nos enseña a amar a nuestros hermanos como a nosotros
mismos. Y el madero vertical nos enseña cuál es nuestro destino
eterno. No tenemos morada acá en la tierra, caminamos hacia la vida eterna.
Todos tenemos un mismo origen: la Trinidad que nos ha creado por amor. Y un destino
común: el cielo, la vida eterna. La cruz nos enseña cuál
es nuestra real identidad.
Nos recuerda el Amor Divino
"Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único
para que todo el que crea en Él no perezca sino que tenga vida eterna".
(Jn 3, 16). Pero ¿cómo lo entregó? ¿No fue acaso
en la cruz? La cruz es el recuerdo de tanto amor del Padre hacia nosotros y del
amor mayor de Cristo, quien dio la vida por sus amigos (Jn 15, 13). El demonio
odia la cruz, porque nos recuerda el amor infinito de Jesús. Lee: Gálatas
2, 20.
Es signo de nuestra reconciliación
La cruz es signo de reconciliación con Dios, con nosotros mismos, con
los humanos y con todo el orden de la creación en medio de un mundo marcado
por la ruptura y la falta de comunión.
Es la señal del cristiano
Desde niños
nos enseñaron
que la señal del cristiano es la Santa Cruz porque con
ella nos redimió y nos salvó Cristo. Nos enseñaron
a signarnos al entrar en la Iglesia, al salir de casa, al comer
y al dormir. “Nos signamos en la frente para que nos libre
Dios de los malos pensamientos, en la boca para que nos libre
Dios de las malas palabras y en el pecho para que nos libre
Dios de las malas obras y deseos”. Al ponernos de pie
en la Santa Misa para el Evangelio nos signamos en la frente
para grabar en nuestra memoria esas maravillosas enseñanzas,
nos signamos en la boca para que evangelicemos y lo demos a
conocer y nos signamos en el pecho para grabarlo en el corazón
y en la existencia.
Cristo, tiene muchos falsos seguidores que lo buscan sólo por sus milagros.
Pero Él no se deja engañar, (Jn 6, 64); por eso advirtió: "El
que no toma su cruz y me sigue no es digno de mí" (Mt 7, 13).
Objeción: La Biblia dice:"Maldito el que cuelga
del madero...".
Respuesta: Los malditos que merecíamos la cruz por
nuestros pecados éramos nosotros, pero Cristo, el Bendito, al bañar
con su sangre la cruz, la convirtió en camino de salvación.
El ver la cruz con fe nos salva
Jesús dijo: "como Moisés levantó a la serpiente en
el desierto, así tiene que ser levantado (en la cruz) el Hijo del hombre,
para que todo el que crea en Él tenga vida eterna" (Jn 3, 14-15).
Al ver la serpiente, los heridos de veneno mortal quedaban curados. Al ver
al crucificado, el centurión pagano se hizo creyente; Juan, el apóstol
que lo vio, se convirtió en testigo. Lee: Juan 19, 35-
Es fuerza de Dios
"Porque la predicación de la cruz es locura para los que se pierden...
pero es fuerza de Dios para los que se salvan" (1 Cor 1, 18), como el centurión
que reconoció el poder de Cristo crucificado. Él ve la cruz y confiesa
un trono; ve una corona de espinas y reconoce a un rey; ve a un hombre clavado
de pies y manos e invoca a un salvador. Por eso el Señor resucitado no
borró de su cuerpo las llagas de la cruz, sino las mostró como
señal de su victoria. Lee: Juan 20, 24-29.
Es la síntesis del Evangelio
San Pablo resumía el Evangelio como la predicación de la cruz
(1 Cor 1,17-18). Por eso el Santo Padre y los grandes misioneros han predicado
el Evangelio con el crucifijo en la mano: "Así mientras los judíos
piden milagros y los griegos buscan sabiduría, nosotros predicamos a
un Cristo crucificado: escándalo para los judíos (porque para
ellos era un símbolo maldito) necedad para los gentiles (porque para
ellos era señal de fracaso), mas para los llamados un Cristo fuerza
de Dios y sabiduría de Díos" (1Cor 23-24).
Hoy hay muchos católicos que, como los discípulos de Emaús,
se van de la Iglesia porque creen que la cruz es derrota. A todos ellos Jesús
les sale al encuentro y les dice: ¿No era necesario que el Cristo padeciera
eso y entrara así en su gloria? Lee: Lucas 24, 25-26. La cruz es pues
el camino a la gloria, el camino a la luz. El que rechaza la cruz no sigue
a Jesús. Lee: Mateo 16, 24
Nuestra razón, dirá Juan Pablo II, nunca va a poder vaciar el
misterio de amor que la cruz representa, pero la cruz sí nos puede dar
la respuesta última que todos los seres humanos buscamos: «No
es la sabiduría de las palabras, sino la Palabra de la Sabiduría
lo que San Pablo pone como criterio de verdad, y a la vez, de salvación» (JP
II, Fides et ratio, 23). |
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| Por la cruz voy a la luz |
| (Laurentino) |
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Desde
el día en que nací
como
estrella a mi me guía
la
cruz cual cáliz de amor,
distintivo
y honra mía,
que
me adiestra en el dolor
y me
da sabiduría.
La
llevo sin rebeldía,
por
la gracia del Señor,
como
amable compañía,
con
destreza y pundonor,
pues
es el signo entrañable
de
mi cuna y mi provincia.
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Cruz,
oh cruz, ¡ que gran misterio!,
¡que
gran signo, que alegría!
¡oh gran
regalo de Dios!
¡Cruz,
grandiosa maravilla! ,
cruz
de santos y de sabios
su senda
más preferida.
Que en
tu entraña halle a Jesús
que por
ti yo lo consiga
que me
agarre a tu madero
con destreza
y gallardía
para cruzar el sendero
que me
conduzca a la Vida. Amen |
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JOSE
ANTONIO PAGOLA |
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La parábola del hijo pródigo termina con la aparición
de una figura siniestra, es el hermano mayor. He aquí un
hombre que no ha salido de casa, un hijo fiel y sumiso que nunca
ha desobedecido una orden de su padre. He aquí también
un hombre que no sabe nada de amor, que no comprende la
alegría de su padre y que no quiere saber nada de su hermano.
A pesar de toda su obediencia, su justicia no vale un comino,
pues, practicada al margen del amor, es una justicia vacía.
El es el representante neto de aquellos fariseos que criticaban
a Jesús porque andaba con los pecadores y comía
con ellos. El es el representante de todos aquellos que,
después de tantos años de cristianismo, siguen todavía
bajo la ley y no han comprendido que el Evangelio es evangelio
de perdón y reconciliación y que Jesús
ha venido precisamente al mundo para salvar a los pecadores. Por
eso sólo los engreídos de su propia justicia, los
autosuficientes que creen no necesitar del perdón
de Dios se excluyen a sí mismos de la salvación.
Frase evangélica: «He pecado contra el cielo y
contra ti»
Tema de predicación: LA MISERICORDIA DE DIOS
1. El capítulo 15 de Lucas, formado por las tres llamadas «parábolas
de la misericordia», va dirigido a los fariseos endurecidos
y a los pecadores -descreídos o irreligiosos- que se arrepienten
y piden perdón. Responde a un grave problema debatido
en tiempos de Jesús: si ama Dios a los pecadores
y a los paganos y cuáles son las exigencias para estar
cerca de Dios.
2. Las dos primeras parábolas, las de la oveja y la moneda
perdidas, muestran que Dios ama a todos, sea cual sea su
conducta; en cambio, los fariseos desprecian a los pecadores, porque éstos
no observan la Ley.
3. El hijo pródigo, en cuanto hombre sin ley pero sensible
a lo injusto, es figura de pecadores y paganos; el hermano
mayor endurecido, en cuanto hombre observante y escrupuloso
pero carente de misericordia, representa a los fariseos; y el
padre misericordioso es, naturalmente, Dios, la figura
principal de la parábola, seguido por la del hermano
mayor y, finalmente, la del hijo pródigo. Los tres tienen
actitudes distintas. El hijo menor reconoce su error (Dios
es padre bondadoso), el hermano mayor condena a su hermano
(Dios es juez vengativo), y el padre derrocha alegría
con la acogida, el banquete y la fiesta (Dios es pura misericordia).
JOSE ANTONIO PAGOLA
SIN PERDER LA DIRECCION |
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Son cada vez más las personas que, habiendo
abandonado la práctica religiosa tradicional,
sienten sin embargo la nostalgia de Dios. Hay algo que desde
lo más hondo de su ser les invita a buscar el
Misterio último de la vida.
Desearían encontrarse con un Dios Amigo,
verdadera fuente de vida y alegría. Pero, ¿dónde
encontrar signos de su presencia? ¿Qué caminos
seguir para iniciar su búsqueda? ¿Qué novedad
introducir en una vida superficial tan alejada de cualquier
experiencia religiosa?
El primer camino puede ser la naturaleza. A pesar
de los estragos que se han cometido contra ella, el hombre
puede vislumbrar todavía en el cosmos a su Creador.
Ese universo que nos rodea, escenario fascinante donde
se refleja de mil formas la belleza, la fuerza y el misterio
de la vida, puede ser una invitación callada para orientar
el corazón hacia aquel que es el origen de todo
ser. La llegada del otoño con sus colores teñidos
de nostalgia y su invitación al recogimiento, ¿no
será para nadie presencia humilde del Misterio insondable?
Otro camino para elevar nuestro espíritu
hacia Dios puede ser la experiencia estética. El disfrute
de la belleza artística invita y remite hacia la absoluta
belleza y gloria de Dios. En medio de una vida tan agitada
y dispersa que nos impide escuchar nuestros deseos y aspiraciones
más nobles, ¿no puede ser el goce musical una
experiencia que cree en nosotros un espacio interior
nuevo e inicie un movimiento regenerador y una actitud más abierta
hacia el Misterio de Dios?
Otro camino es, sin duda, el encuentro amoroso
entre las personas. La amistad entrañable, el
disfrute íntimo del amor, el perdón mutuo, la
confianza compartida son experiencias que nos hacen saborear
la existencia de una manera más honda, nos liberan de
la inseguridad, la soledad y la tristeza, y nos invitan a vislumbrar
la ternura y acogida incondicional de Dios. ¿No
pueden nunca unos esposos disfrutar sus encuentros amorosos presintiendo
la plenitud insondable del que es sólo Amor?
Para los cristianos, el primer camino es Jesucristo.
Estoy convencido de que para muchos que se han alejado
de la Iglesia, conocer mejor a Jesús, leer sin prejuicios
su mensaje, dejarse ganar por su Espíritu y sintonizar
con su estilo de vivir, puede ser el camino más seguro
para descubrir el verdadero rostro de Dios.
La parábola del hijo pródigo nos
recuerda que todos vivimos demasiado olvidados de Dios,
estropeando nuestra vida de muchas maneras, lejos de aquel
que podría introducir una alegría nueva
en nuestra existencia. Pero Dios está ahí, en
el interior mismo de la vida, nos espera y nos busca.
Más aún. Dios se deja encontrar
hasta por quienes no se interesan por él. Recordemos aquellas
palabras sorprendentes del profeta Isaías. Así dice
Dios: "Yo me he dejado encontrar de quienes no preguntaban
por mí; me he dejado hallar de quienes no me buscaban.
Dije: Aquí estoy, aquí estoy".
¿DONDE ESTA DIOS?
Jesús ha insistido, de muchas maneras,
en la idea de que Dios es un Padre cuya bondad no llegamos
los hombres a sospechar. Ha utilizado toda clase de gestos,
parábolas y recursos para despertar en los hombres
una confianza radical en Dios Padre.
Las parábolas que hoy escuchamos nos lo
recuerdan de nuevo. Dios no puede «sufrir» que
el hombre se pierda. Y su mayor alegría es la vida,
la felicidad y plenitud de los hombres.
Pero, ¿es
esto verdad? Probablemente, durante estos días de tragedia,
han sido bastantes los creyentes a los que ha atormentado
una pregunta inevitable en lo secreto de su corazón: ¿Dónde
está ahora Dios?
¿Cómo puede Dios «respirar» tranquilo,
mientras sus hijos se ahogan en el agua, el barro y la
impotencia? Si Dios es realmente nuestro Padre y, al mismo
tiempo, Señor del mundo, ¿por qué no
evita desgracias? ¿por qué se calla? ¿dónde
se oculta?
Quizás algunos han encontrado una respuesta
y sospechan que todo esto no es sino un castigo que Dios
nos envía por nuestros pecados. Pero el Dios del que
nos habla Jesús no es un tirano que se lanza sobre
los hombres para destruirlos a causa de sus pecados, sino un
Padre que sale al camino de todo hombre perdido para abrazarlo
y celebrar su vuelta a la vida.
Pero, entonces, ¿dónde está Dios?
Precisamente en el corazón mismo de nuestro sufrimiento.
Dios no solamente ha sufrido por nosotros. Dios ha sufrido
y sufre con nosotros.
Dios no nos salva a los hombres arrancándonos
del mundo y de los riesgos de esta vida terrestre. Dios
nos salva en el mundo, encarnándose en nuestra impotencia,
nuestros miedos y nuestro dolor.
Dios está en todo hombre que sufre. Ese
silencio incomprensible de Dios no es el silencio de
alguien lejano e indiferente. Es el silencio de un Dios que
sufre junto a nosotros y habita desde dentro nuestro
dolor.
La escena ha sido muy divulgada. Un niño
judío se estremece con los estertores de la muerte,
colgado de una horca en un patio del campo de concentración
de Auschwitz. De pronto, se escucha el grito desesperado
de un presidiario: «¿Dónde está Dios?~.
Y otro compañero de prisión responde casi
susurrando: "Ahí, en la horca". Esta es la
fe de los que creemos en un Dios crucificado.
Esta cercanía de Dios no es algo inútil
y estéril. No es tampoco una intervención poderosa que
rompe las leyes de la naturaleza para ahorrarnos riesgos y
sufrimiento. Es la presencia humilde, respetuosa y solidaria
de un Padre que conduce misteriosamente la historia dolorosa
de los hombres hacia la Vida definitiva.
JOSE ANTONIO PAGOLA
BUENAS NOTICIAS
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| TODAS
LAS CULPAS SON NUESTRAS
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MONS.
FULTON J. SHEEN |
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Podríamos llamar a la política un arrepentimiento aplazado.
Es como limpiar el exterior de una taza para no tener que limpiar
lo de dentro. A lo que hacen caso del comunismo les interesa
convertir todos los males del mundo en económicos, con
lo que evitan a sus víctimas la necesidad de una mejora
moral. Todos preferimos buscar la paja en el ojo ajeno que la
viga en el propio. Las épocas que muestran un anormal
interés por la reforma de la sociedad son con frecuencia
las que menos se preocupan de la reforma del individuo. Los educadores
que dicen que el mal no existe y que no hay más que estados
complejos, son como los que opinan que el cuerpo no tiene más
enfermedades que las imaginarias.
El hecho es que el egoísta piensa que todos son censurables, excepto él
mismo. No es un deseo económico o de seguridad lo que hace a una persona
antisocial, sino generalmente su deseo de imponerse a los otros. Hillair Belloc habló del
hombre que llevaba un enorme tonel en un carro, de aldea en aldea, pidiendo a
los compradores posibles lo que él pensaba que debía pedir. Al
final dio la bebida a todos por nada. No tanto quería su ganancia como
imponer a otros su deseo.
En la parábola del hijo pródigo, el menor riñe moralmente
con su padre y luego desea la división de bienes. La división económica
era una simple consecuencia de que su corazón había quedado al
margen de su familia. La vida económica no debe ser una barrera que se
oponga a la tradición del hogar, de la patria y de la religión.
A veces la abundancia de lo material hace a los hombres creer que la felicidad
puede encontrarse fuera más bien que dentro.
El hijo pródigo, después de sufrir hambre en un país extranjero,
llegó a comprender el sentido de los valores cuando volvió a sí mismo.
La realidad se impuso, y vio que nada le perturbaba sino su propio ser. Es esto
se halla un hecho psicológico absorbente. Cuando un ególatra comienza
a ver que merece censura, puede llegar a un momento de abierta rebelión.
En esa fase no es inmoral en su proceder, mas sí antimoral y antirreligioso
en sus actitudes, palabras y pensamientos. La vergüenza y un falso remordimiento
le han enloquecido y siente el vívido martirio de las serpientes que anidan
en su pecho. Mucha parte del fanatismo y los ataques que dirigen contra el decoro
los agotados libertinos, parten de la primera apasionada reacción del
alma contra la criminalidad observada, el vicio descubierto o el honor mancillado.
La intolerable angustia de un egoísta herido es que no se siente azotado
por látigos, sino por escorpiones. Ello le hace atacar a la moral, cosa
ante la que, sin acusarle la conciencia, habría retrocedido horrorizado.
De comprender mejor la naturaleza humana, veríamos que su odio a la bondad
y a la decencia, por violento que sea, sólo indica que se odia a sí mismo.
Espera durante algún tiempo una reforma interior y, si cree compensar
con ello sus ultrajes a la verdad, se niega a admitirlo. Por la misma razón
el comunismo, que significa odio a Dios, puede estar más cerca de la auténtica
piedad que de la indiferencia del mundo occidental, al cual todo esto no le da
frío ni calor y, por tanto, será rechazado del seno de Dios. Pocos
infiernos son más profundos que aquellos que produce una egolatría
decepcionada y una conciencia demasiado cargada cuando hierven juntos en la misma
caldera.
Una de las clásicas historias de la antigüedad habla de Circe, que
transformaba a los hombres en cerdos, o rebajaba la masculinidad al nivel de
los brutos. Circe se muestra actualmente bajo el nombre de una psicología
que reduce al hombre al nivel de un animal. Pero hubo un Ulises que obligó a
la encantadora a devolver a sus compañeros su forma anterior. Nuestro
mundo pedagógico y psicológico necesita de alguien que haga lo
mismo, para devolver al hombre la conciencia de su identidad, convirtiendo el
egoísmo en sensatez. La gracia de Cristo llevará a los pródigos
desde la zahúrda a la casa del Padre.
(Fulton J. Sheen, Paz interior, ED.
Planeta, Madrid, 1966, cap. 18, pp. 72-74)
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Catequesis
Festivas Populares para
domingos y fiestas
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“Ciclo C.N. 46 12 de Septiembre de 2004, domingo
XXIV del Tiempo Ordinario” (P.
Diego Muñoz S.J.)
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LETREROS |
PREGUNTAS Y RESPUESTAS |
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1: Domingo
XIX del Tiempo Ordinario 2: ARREPINTIÓ (1ª Lectura) |
Pregunta:
Hoy leemos en el libro del Éxodo: Y el Señor
se arrepintió de la amenaza que había pronunciado
contra su pueblo. ¿Qué imagen de Dios nos
presenta esta crónica del Éxodo?
Respuesta:
Dios es siempre rico en misericordia y quiere la conversión
del pecador y que viva en paz y gracia toda su vida. Moisés
intercede ante Dios que acepta sus súplicas por
el pueblo. Mucho puede la oración de unos para el
bien de todos
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Pregunta:
Dice San Pablo: Jesús vino al mundo a salvar a
los pecadores y yo soy el primero. ¿Cuál
es el primer pecador que tiene que convertir el apóstol?
Respuesta:
El primero que tiene que convertirse a Dios cada día
es el mismo apóstol y misionero. Y cada día
hay que renovar la fe y el amor de Dios y del prójimo,
y así ser modelo de los que han de creer en Jesús
y alcanzar la vida eterna
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| 4: COME |
Pregunta:
Los fariseos decían de Jesús: Ése
acoge a los pecadores y come con ellos. ¿Por qué Jesús
habla a los pecadores, les acoge y come con ellos?
Respuesta:
Jesús, con su palabra, descubre su misericordia
y compasión por la desgracia del pecador. Y como
señal de su amor perdonador para despertar la confianza
en su misericordia, les recibe con alegría
y se pone a su mismo nivel de amistad y come con ellos.
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| 5: OVEJA |
Pregunta:
Dice Jesús en la parábola de la oveja perdida
que habrá más alegría en el cielo
por un solo pecador que se convierta que por noventa
y nueve justos que no necesitan convertirse. ¿Qué lección
nos da Jesús con esta parábola?
Respuesta:
No podemos quedarnos tranquilos hasta que todos y cada
una de las personas tengan la suerte de la cercanía,
cuidados y alegrías del Buen Pastor, Jesús;
que quiere para todos la salvación temporal y eterna.
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| 6: MONEDA |
Pregunta:
Dice Jesús en la parábola de la moneda perdida
que habrá alegría entre los ángeles
de Dios por un solo pecador que se convierta. ¿Qué lección
nos da Jesús en esta parábola?
Respuesta:
El apóstol ha de buscar la conversión del
pecador con el mismo ardor, constancia, eficacia y
alegría, con los que la mujer busca la moneda perdida
hasta que la encuentra. Y un solo pecador ya merece todos
los desvelos, trabajos, lágrimas y oraciones, para
que llegue a ser la alegría de los bienaventurados ángeles
de Dios
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ORACIÓN COMUNITARIA:
Después de cada invocación,
se puede hacer esta oración:
JESÚS, CONVIÉRTEME
A LA FE Y AL AMOR
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- Señor
Jesús, Señor Jesús, porque no sabemos lo
que hacemos, hoy te pido:
- Señor Jesús, para
que no sea tinieblas sino Luz del mundo, hoy te pido:
- Señor Jesús, para
ser siempre apóstoles de tu corazón, hoy te pido:
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“PADRE,
HE PECADO CONTRA EL CIELO Y CONTRA TI;
YA
NO MEREZCO LLAMARME HIJO TUYO” (LC 15)
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Es la figura del PADRE la que, tal vez, no
resuena con excesiva fuerza en muchos momentos de nuestra
vida:

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Cuando
nos sentimos dueños y señores de lo que acontece.
Al pensar que es
más fácil vivir sin referencia a El y nos perdemos
en una huída sin ton ni son con mucho ruido, errantes,
pesarosos y sin horizonte.
Si creemos que el
destino depende exclusivamente de los hilos humanos y nos revelamos
cuando, ese mismo destino, nos devuelve mil y una bofetadas
cruentas en el rostro de la felicidad que profesábamos. |
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Es la figura del
PADRE la que, tal vez, tiene vigencia especial:
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Cuando en el
atardecer de nuestras locuras sentimos que una vida sin Dios
son años
sin vida.
Al rebobinar la película
de nuestras correrías y ver las secuencias que nos han
producido cicatrices y soledades, lágrimas y sufrimientos,
desgarro y hasta divorcio con nuestra propia dignidad humana
Cuando echamos una
mirada atrás y vemos humear la casa del Padre donde
El sigue esperando, cociendo y tostando en el horno de su misericordia
el pan del perdón y de la generosidad, del encuentro
deseado o de unas faltas que (para el Padre) nunca existieron
en el hijo.
Cuando en el roce
con el mundo somos testigos de ingratitudes y de menosprecios
y añoramos las caricias de la casa paterna, la palabra
oportuna, el consejo certero o el abrazo de consuelo.
Cuando nos sentimos
incomprendidos por aquellos de los cuales esperábamos
tanto y nos dejaron enterrados, crucificados con el recuento
y el recuerdo de nuestros defectos. |
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Siempre pensamos que la felicidad la
podemos alcanzar fuera y lejos de nuestra propia casa. No somos
unos impuros y otros puros ni, otros, plantas venenosas y otros plantas
perfumadas. Eso sí…Dios a todos trata por igual. ¡Qué matemática
tan rara la de Dios!.
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Dios respeta nuestra libertad. Sufre,
estoy convencido, al sentir y contemplar a este mundo nuestro
tan de espaldas a El. No me cuesta esfuerzo imaginar a un Dios,
con lágrimas en sus ojos, al comprobar cómo
la vieja Europa va alejándose montada en el Euro o muriendo en trenes de muerte, amenazada por la inseguridad
o la ansiedad de los que tienen sed de sangre.
Sufre Dios, pero deja que actuemos en libertad, e incluso a pesar de que muchos hagan dentellada o lancen pedradas
contra la casa del Padre. Hoy el hombre, que escapa lejos de
Dios, que vive embelesado en su propio rigor y sistema, siente
de momento pocas ganas de volver hacia atrás.
¿Qué ocurrirá cuando el capital vacíe
de falsas alegrías el corazón del hombre?
¿Qué ocurrirá cuando el hombre sienta que está arruinado
porque gastó lo que aparentemente ganó?
¿Se acostumbrará el ser humano a cambiar el traje de
señor por el de esclavo?
Esta tierra
nuestra, será hija pródiga, el día en que
le fallen sus esquemas, en el instante en que explote su arrogancia.
Tarde o temprano su pensamiento será ocupado por lo que
perdió y, cuando estuvo lejos, valoró y pidió:
DIOS
En nuestros colegios y comunidades, parroquias y grupos se va a iniciar
un nuevo curso apostólico. Todas iniciativas que se
retoman son un buen “buscador” para encontrar esas sendas
de vuelta atrás y dar con los caminos que van derechos
a la casa donde se vive más y mejor: la casa del Padre
Acaba el verano y nos adentramos en el otoño; ojalá nos
despojemos de tanta hojarasca y vuelva a resurgir, con la ayuda
del Señor, nuestro aprecio por las cosas de Dios.
Javier Leoz |
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| LA
FOTOCOMENTADA |
Domingo
24 C |
“PADRE,
HE PECADO CONTRA EL CIELO Y CONTRA TI;
YA NO MEREZCO
LLAMARME HIJO TUYO” |
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En
este domingo, en el que celebramos también EL DULCE NOMBRE
DE MARÍA, meditamos la MISERICORDIA de Dios reflejada
por Jesucristo en el Evangelio, en el que nos ofrece esas dos
parábolas tan bellas: LA OVEJA PERDIDA y EL HIJO PRÓDIGO.
Una
buena oportunidad para leer y saborear este Salmo, y después
contemplar extasiados la conocida imagen del cuadro pintado
por Rembrandt.
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SALMO
32
EL
RECONOCIMIENTO DEL PECADO
OBTIENE EL PERDÓN

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Dichoso el que está absuelto
de su culpa,
cuyo pecado ha sido sepultado.
Dichoso el hombre a quien el Señor
no le apunta ningún delito.
Mientras callé, se consumían
mis huesos,
rugiendo todo el día,
porque día y noche tu mano
pesaba sobre mí.
Mi corazón se había
vuelto como un haz de paja
en pleno calor del verano.
Te confesé mi pecado,
no te encubrí mi delito.
Yo dije: "!Confesaré
mi culpa al Señor!".
Y me absolviste de mi delito,
perdonaste mi pecado.
Por eso, que todo fiel te suplique
en el tiempo de la angustia:
aunque se desborden las aguas caudalosas,
nunca lo alcanzarán.
|
Tú eres mi refugio,
tú me libras de la angustia,
y me rodeas de canto de liberación.
-Te instruiré e indicaré el
camino que has de seguir. Con los ojos puestos en ti, seré tu
consejero.
No seáis como caballos o
mulos,
que no tienen ni rienda ni freno,
hay que avanzar para domarlos,
sin que se acerquen a ti.
Los malvados sufren muchas penas,
pero la misericordia rodea
al que confía en el Señor.
¡Alegraos justos en el Señor,
regocijaos!
¡Gritad de alegría
todos los rectos de corazón. |
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Este es un salmo de acción
de gracias, pues el autor del texto canta agradecido que Dios lo
ha perdonado. Por lo tanto es también un reconocimiento
al gran regalo de Dios que es el perdón.
El salmista cuenta a otros su experiencia de
sentirse perdonado y por lo tanto, amado por Dios. Esta experiencia
se convierte así en una catequesis sobre el perdón
que conlleva amor y misericordia.
Primeramente el salmista nos hace una introducción
sobre la verdadera felicidad «dichoso el que está absuelto
de su culpa», quien verdaderamente se siente libre, sin peso
alguno. Pues, cuantas veces nos hemos sentido cargados de nuestros
problemas, errores, esclavitudes, etc., y sentimos que hay algo
que nos oprime, que hay algo que no nos deja encontrar la paz y
la dicha. Y cuantas veces cuando alguien nos da el perdón,
no solo de palabra, sino muchas veces con los gestos, con las actitudes,
nos sentimos libres, sentimos una paz que nos lleva sin más
a una felicidad serena. Pues así el salmista nos hace ver
la fuente de donde emana la paz y la dicha de nuestra conciencia:
EL PERDÓN.
El núcleo central nos presenta la situación
del salmista antes de confesar su culpa, en esta parte podemos
contemplar varias imágenes, una de ellas es el siguiente
texto del salmo: «... se consumían mis huesos».
Los huesos constituyen la estructura de la persona. Sin el perdón ésta
está desestructurada, su vida pierde el equilibrio, el sentido
de la vida.
También nos presenta el salmista otra
imagen que nos muestra la confianza que deja el perdón en
el corazón del hombre diciéndonos que: «aunque
se desborden las aguas caudalosas, nunca lo alcanzarán» pues
Dios es y será nuestro refugio.
Cabe destacar que este salmo nos muestra que
al igual que el malvado, el justo también peca, la diferencia
es que este pide perdón y vive dichoso pues se siente y
es perdonado por Dios mientras que el malvado vive atormentado
por su pecado pues no sabe pedir perdón.
Es maravilloso el rostro de Dios que nos ofrece
este salmo. El rostro de la misericordia y del amor del Padre que
perdona a su hijo, pues conoce sus limitaciones, sus debilidades,
pero que sabe reconocerlos y que vuelve confiado a la casa de su
Padre que le espera siempre con los brazos abiertos para darle
su perdón y manifestarle así su amor.
En el Nuevo Testamento, Jesús hace suyo
este rostro del Dios que libera a quien se acerca a él.
Este es el caso de la pecadora arrepentida (Lc 7, 36-50) y del
publicano que vuelve justificado a su casa (18, 9-14). El Jesús
de Lucas revela a un Dios que perdona (puede verse el capítulo
15 entero de su evangelio). Pero, ante Jesús, también
están los que son como «caballos y mulos irracionales»,
y por eso su pecado permanece (Jn 9, 41).
Juan
García Inza
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ya os podéis imaginar. pero merece la pena, por supuesto,
como podéis comprobar. Recibid una abrazo. Laurentino
P.D También la Cofradía
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