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EUCARISTÍA

reflexiones entre amigos

Revista semanal elaborada por:

MOVIMIENTO DE ADORACION PERPETUA A.R.P.U.
PARROQUIA DE SANTA MARIA LA REAL DE LA CORTE. OVIEDO

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Domingo 12 de septiembre de 2004
XXIV del Tiempo Ordinario

  5 Septiembre, 2004

   

Si quieres oir música de fondo, clickea su nombre:

Jesu dulcis memoria
Santo Cristo (dia 14). Virgen de los Dolores (dia 14).

 

 

Cruz

A la luz de la cruz de cristo se encuentra un sentido a nuestro sufrimiento. Padre Marcial Maciel 

Casi todos vienen a mí para que les alivie la Cruz; son muy pocos los que se me acercan para que les enseñe a llevarla. San Pío de Pieltrecina

¡Cómo bendeciremos en la otra vida la bendita cruz!  Madre Maravillas de Jesús

Cristo crucificado que nos ha enseñado a descubrir en la cruz el camino de la fecundidad y de la paz. Quien desee perseverar debe amar la cruz. Padre Marcial Maciel 

Cuando recibas algún golpe fuerte, alguna Cruz, no debes apurarte. Por el contrario, con rostro alegre, debes dar gracias al Señor. San Josemaría Escrivá de Balaguer

Cuando venga el sufrimiento, el desprecio..., la Cruz, has de considerar: ¿qué es esto para lo que yo merezco? San Josemaría Escrivá de Balaguer

Después de las derrotas y las cruces, los hombres se vuelven más sabios y más humildes. Benjamín Franklin

Dios regala su propia corona de espinas a sus amigos Santa Bernardita Soubirous

El camino de la propia santificación es el santo misterio de la cruz. Madre Maravillas de Jesús

El cristianismo no inventó la cruz, sino el valor para soportarla  P. Plus

En la cruz..., ¿fue Cristo el que murió..., o fue la muerte la que murió en El?...
¡Oh qué muerte..., que mató a la muerte! San Agustín de Hipona

En la cruz es donde más se logra la unión con Cristo nuestro Bien. Madre Maravillas de Jesús

En la cruz está la vida y el consuelo. La cruz es el camino para el cielo. En la cruz está el Señor. Santa Teresa de Ávila

Esta vida es breve, el premio de lo que se hace en el ejercicio de la cruz es eterno. San Pío de Pieltrecina

Fuera de la Cruz no hay otra escalera por donde subir al cielo. Santa Rosa de Lima

Hay algunos que tendrían a un Cristo barato. Le tendrán sin la cruz. Pero el precio no va a bajar. Samuel Rutherford

Jesús nunca está sin la cruz, pero la cruz no lo está nunca sin Jesús. San Pío de Pieltrecina

La Cruz es la bandera de los elegidos. No nos separemos de ella y cantaremos victoria en toda batalla. San Pío de Pieltrecina

La cruz es un tesoro del cual no nos quiere privar este Rey nuestro, que conoce tan bien su valor. M. Maravillas de Jesús

La cruz no es para que la lleves al cuello, o la cuelgues de una pared; es para  que te dejes crucificar  Autor desconocido

La Cruz nunca aplasta. Si su peso te hace tambalear, su potencia te endereza. Subamos al Calvario llevando nuestra cruz, con la convicción que este camino abrupto nos conduce a la visión de nuestro dulcísimo Salvador. San Pío de Pieltrecina

La cruz permanece firme, mientras el mundo da vueltas. Lema cartujo

La mejor escuela es la contemplación de la cruz: solo así se aprende a amar, a perdonar, a sufrir, a ser plenamente humanos....

La redención de Cristo en la cruz fue total, del cuerpo, alma y espíritu: De los dolores corporales, de los pecados, y dándonos la paz.

Las obras de Dios tienen que llevar su sello, que es el de la cruz. Cuando Él lo quiera, todas las dificultades se desharán como la espuma. Madre Maravillas de Jesús

Lleva la cruz abrazada y apenas la sentirás; porque la cruz arrastrada es la cruz que pesa más. Saetilla carmelitana

Lleva tu cruz cantando y no suspirando. En todo mercado vale más una sonrisa que mil lamentos. Charles Lamb

Más nos acerca a Dios una temporadita de cruz que todos nuestros pobres esfuerzos. Madre Maravillas de Jesús

No es la cruz el signo de padecimiento: es el símbolo de la redención. Juan Pablo Duarte

No  hay prueba mayor de Dios que ese final de la Cruz. Pedro Casaldaliga

No creas que tu cruz es la más pesada: hay otras más difíciles de cargar. Zenaida Bacardí de Argamasilla

Normalmente sólo acepto cargar con la cruz cuando me veo totalmente derrotado Padre Carlos Carretto

Predicar hoy la cruz es comprometerse a hacer que cada día sea más difícil que haya seres humanos que crucifiquen a otros... Leonardo Boff

Que la cruz no te asuste. La más grande prueba de amor consiste en padecer por el amado; y si Dios, por tanto amor, sufrió tanto dolor, el dolor que se sufre por Él se vuelve amable en cuanto al amor. San Pío de Pieltrecina

Que siempre seamos amigos de la cruz, que nunca huyamos de Ella, porque quien huye de la cruz huye de Jesús y quien huye de Jesús nunca encontrará la felicidad. San Pío de Pieltrecina

Quien no carga su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo. Lucas 14, 27

Quienes odien la cruz, porque hizo sufrir a Cristo, que la amen, porque no sólo a nosotros, sino a Él mismo le procuró la gloria Blaise Pascal

Señor, que  compartir la cruz de los hermanos.

Señor, que sepa llevar la cruz de cada día.

Si Dios nos somete a una cruz muy pesada, y nos da la fuerza necesaria para soportarla con mérito, son signos inequívocos y únicos de su amor por nosotros. San Pío de Pieltrecina

Si no encuentro en la sangre derramada por Cristo razón suficiente para abrazar mi cruz, es porque aún no he aprendido a amar como el Señor me ama. Alicia Beatriz Angélica Araujo

Subamos al Calvario con la Cruz a cuestas. No dudemos. Nuestra ascensión terminará con la visión celeste del dulcísimo Salvador. San Pío de Pieltrecina

Sufro, sufro mucho pero no deseo para nada que mi cruz sea aliviada, porque sufrir con Jesús es muy agradable. San Pío de Pieltrecina

Viendo la inutilidad práctica de mi vida pensaba en Jesús en la cruz: también El estaba inmovilizado y no podía hacer lo que hizo en su vida pública... y, sin embargo, desde allí hizo lo más grande, redimirnos a los pecadores. Van Thuan, obispo vietnamita, preso 20 años

Vos sufrís, pero ¡ánimo!, porque esta es la porción que corresponde a las almas que han elegido la mejor parte del servicio: la cruz. San Pío de Pieltrecina

Yo amo la cruz, la cruz sola. San Pío de Pieltrecina

 

 

 


Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 15, 1-37


En aquel tiempo se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los letrados murmuraban entre ellos: -Ese acoge a los pecadores y come con ellos.
Jesús les dijo esta parábola: -Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles:-¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido. Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.
Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, reúne a las vecinas para decirles: -¡Felicitadme!, he encontrado la moneda que se me había perdido.
Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.
[También les dijo: Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: -Padre, dame la parte que me toca de la fortuna. El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país, que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos, y nadie le daba de comer. Recapacitando entonces, se dijo: -¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre! Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: «Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros».
Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo.
Su hijo le dijo: -Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo.
Pero el padre dijo a sus criados: -Sacad en seguida el mejor traje, y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto, y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.
Y empezaron el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Este le contestó:-Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud.
El se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: -Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado.
El padre le dijo: -Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo; deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.]

 

Palabra del Señor.

   

El pasaje del Evangelio que mejor refleja al pensamiento que Jesús tiene sobre Dios y la relación con los hombres. Casi nos dice Jesús que lo que de verdad importa de ser pecador, que todos los somos, es reconocerlo. Parece que ni siquiera el pecado importa. O sin el casi. Somos barro y el conoce con qué nos hizo y nuestra debilidad.
El pecado no es tan importante, solo la gracia del perdón.
Hay una anécdota de un pintor flamenco, que ante el reproche de su mujer por no confesar ni ir a misa, pintando casi todo lo que pintaba sobre tema religioso, responde: “hago bien mi trabajo, si Dios hace bien el suyo que es perdonar, no tendré problemas con él”. Más o menos, así lo leí.

Lo de interpretarlo os lo dejo a vuestra discreción


MEDITACIÓN SOBRE LA SANTA CRUZ PARA LA COFRADÍA DEL SILENCIO Y DE LA SANTA CRUZ
¿Por qué la cruz?
 

"Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre" (Mt 24,30). La cruz es el símbolo del cristiano, que nos enseña cuál es nuestra auténtica vocación como seres humanos.
Hoy parecemos asistir a la desaparición progresiva del símbolo de la cruz. Desaparece de las escuelas y de insignias y cadenas de solapa y cuello. Desaparece de las casas de los vivos y de las tumbas de los muertos, y desaparece sobre todo del corazón de muchos hombres y mujeres a quienes molesta contemplar a un hombre-Dios clavado en la cruz. Esto no nos debe extrañar, pues ya desde el inicio del cristianismo San Pablo hablaba de falsos hermanos que querían abolir la cruz: "Porque son muchos y ahora os lo digo con lágrimas, que son enemigos de la cruz de Cristo" (Flp 3, 18).
Unos afirman que es un símbolo maldito; otros que no hubo tal cruz, sino que era un palo; para muchos el Cristo de la cruz es un Cristo impotente; hay quien enseña que Cristo no murió en la cruz. La cruz es símbolo de humillación, derrota y muerte para todos aquellos que ignoran el poder de Cristo para cambiar la humillación en exaltación, la derrota en victoria, la muerte en vida y la cruz en camino hacia la luz.
Jesús, sabiendo el rechazo que iba producir la predicación de la cruz, "comenzó a manifestar a sus discípulos que Él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho...ser matado y resucitar al tercer día. Pedro le tomó aparte y se puso a reprenderle: '¡Lejos de ti, Señor, de ningún modo te sucederá eso!' Pero Él dijo a Pedro: ¡Quítate de mi vista, Satanás!¡...porque tus pensamientos no son de Dios, sino de los hombres!" (Mt 16, 21-23).
Pedro ignoraba el poder de Cristo y no tenía fe en la resurrección, por eso quiso apartarlo del camino que lleva a la cruz, pero Cristo le enseña que el que se opone a la cruz se pone de lado de Satanás.
Satanás el orgulloso y soberbio odia la cruz porque Jesucristo, humilde y obediente, lo venció en ella "humillándose a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz", y así transformo la cruz en victoria: "...por lo cual Dios le ensalzó y le dio un nombre que está sobre todo nombre" (Flp 2, 8-9).
Algunas personas, para confundirnos, nos preguntan: ¿Adorarías tú el cuchillo con que mataron a tu padre?

¡Por supuesto que no!
1º. Porque mi padre no tiene poder para convertir un símbolo de derrota en símbolo de victoria; pero Cristo sí tiene poder. ¿O tú no crees en el poder de la sangre de Cristo? Si la tierra que pisó Jesús es Tierra Santa, la cruz bañada con la sangre de Cristo, con más razón, es Santa Cruz.
2º. No fue la cruz la que mató a Jesús sino nuestros pecados. "Él ha sido herido por nuestras rebeldías y molido por nuestros pecados, el castigo que nos devuelve la paz calló sobre Él y por sus llagas hemos sido curados". (Is 53, 5). ¿Cómo puede ser la cruz signo maldito, si nos cura y nos devuelve la paz?
3º. La historia de Jesús no termina en la muerte. Cuando recordamos la cruz de Cristo, nuestra fe y esperanza se centran en el resucitado. Por eso para San Pablo la cruz era motivo de gloria (Gál 6, 14).

Nos enseña quiénes somos

La cruz, con sus dos maderos, nos enseña quiénes somos y cuál es nuestra dignidad: el madero horizontal nos muestra el sentido de nuestro caminar, al que Jesucristo se ha unido haciéndose igual a nosotros en todo, excepto en el pecado. ¡Somos hermanos del Señor Jesús, hijos de un mismo Padre en el Espíritu! El madero que soportó los brazos abiertos del Señor nos enseña a amar a nuestros hermanos como a nosotros mismos. Y el madero vertical nos enseña cuál es nuestro destino eterno. No tenemos morada acá en la tierra, caminamos hacia la vida eterna. Todos tenemos un mismo origen: la Trinidad que nos ha creado por amor. Y un destino común: el cielo, la vida eterna. La cruz nos enseña cuál es nuestra real identidad.

Nos recuerda el Amor Divino

"Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que todo el que crea en Él no perezca sino que tenga vida eterna". (Jn 3, 16). Pero ¿cómo lo entregó? ¿No fue acaso en la cruz? La cruz es el recuerdo de tanto amor del Padre hacia nosotros y del amor mayor de Cristo, quien dio la vida por sus amigos (Jn 15, 13). El demonio odia la cruz, porque nos recuerda el amor infinito de Jesús. Lee: Gálatas 2, 20.

Es signo de nuestra reconciliación

La cruz es signo de reconciliación con Dios, con nosotros mismos, con los humanos y con todo el orden de la creación en medio de un mundo marcado por la ruptura y la falta de comunión.

Es la señal del cristiano
Desde niños nos enseñaron que la señal del cristiano es la Santa Cruz porque con ella nos redimió y nos salvó Cristo. Nos enseñaron a signarnos al entrar en la Iglesia, al salir de casa, al comer y al dormir. “Nos signamos en la frente para que nos libre Dios de los malos pensamientos, en la boca para que nos libre Dios de las malas palabras y en el pecho para que nos libre Dios de las malas obras y deseos”.  Al ponernos de pie en la Santa Misa para el Evangelio nos signamos en la frente para grabar en nuestra memoria esas maravillosas enseñanzas, nos signamos en la boca para que evangelicemos y lo demos a conocer y nos signamos en el pecho para grabarlo en el corazón y en la existencia.
Cristo, tiene muchos falsos seguidores que lo buscan sólo por sus milagros. Pero Él no se deja engañar, (Jn 6, 64); por eso advirtió: "El que no toma su cruz y me sigue no es digno de mí" (Mt 7, 13).

Objeción:
La Biblia dice:"Maldito el que cuelga del madero...".
Respuesta: Los malditos que merecíamos la cruz por nuestros pecados éramos nosotros, pero Cristo, el Bendito, al bañar con su sangre la cruz, la convirtió en camino de salvación.

El ver la cruz con fe nos salva

Jesús dijo: "como Moisés levantó a la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado (en la cruz) el Hijo del hombre, para que todo el que crea en Él tenga vida eterna" (Jn 3, 14-15). Al ver la serpiente, los heridos de veneno mortal quedaban curados. Al ver al crucificado, el centurión pagano se hizo creyente; Juan, el apóstol que lo vio, se convirtió en testigo. Lee: Juan 19, 35-

Es fuerza de Dios
"Porque la predicación de la cruz es locura para los que se pierden... pero es fuerza de Dios para los que se salvan" (1 Cor 1, 18), como el centurión que reconoció el poder de Cristo crucificado. Él ve la cruz y confiesa un trono; ve una corona de espinas y reconoce a un rey; ve a un hombre clavado de pies y manos e invoca a un salvador. Por eso el Señor resucitado no borró de su cuerpo las llagas de la cruz, sino las mostró como señal de su victoria. Lee: Juan 20, 24-29.

Es la síntesis del Evangelio

San Pablo resumía el Evangelio como la predicación de la cruz (1 Cor 1,17-18). Por eso el Santo Padre y los grandes misioneros han predicado el Evangelio con el crucifijo en la mano: "Así mientras los judíos piden milagros y los griegos buscan sabiduría, nosotros predicamos a un Cristo crucificado: escándalo para los judíos (porque para ellos era un símbolo maldito) necedad para los gentiles (porque para ellos era señal de fracaso), mas para los llamados un Cristo fuerza de Dios y sabiduría de Díos" (1Cor 23-24).
Hoy hay muchos católicos que, como los discípulos de Emaús, se van de la Iglesia porque creen que la cruz es derrota. A todos ellos Jesús les sale al encuentro y les dice: ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria? Lee: Lucas 24, 25-26. La cruz es pues el camino a la gloria, el camino a la luz. El que rechaza la cruz no sigue a Jesús. Lee: Mateo 16, 24
Nuestra razón, dirá Juan Pablo II, nunca va a poder vaciar el misterio de amor que la cruz representa, pero la cruz sí nos puede dar la respuesta última que todos los seres humanos buscamos: «No es la sabiduría de las palabras, sino la Palabra de la Sabiduría lo que San Pablo pone como criterio de verdad, y a la vez, de salvación» (JP II, Fides et ratio, 23).

   
 

Por la cruz voy a la luz
(Laurentino)
 
Desde el día en que nací

como estrella a mi me guía

la cruz cual cáliz de amor,

distintivo y honra mía,

que me adiestra en el dolor

y me da  sabiduría.

La llevo sin rebeldía,

por la gracia del Señor,

como amable compañía,

con destreza y pundonor,

pues es el  signo entrañable

de mi cuna y mi provincia.

Cruz, oh cruz, ¡ que gran misterio!,

¡que gran signo, que alegría!

¡oh  gran regalo de Dios!

¡Cruz, grandiosa maravilla! ,

cruz de santos y de sabios

su  senda más preferida.

Que en tu entraña halle a Jesús

que por ti yo lo consiga

que me agarre a tu madero

con destreza y gallardía

 para  cruzar  el  sendero

que me conduzca a la Vida. Amen

   

HIJO-PRODIGO

JOSE ANTONIO PAGOLA

La parábola del hijo pródigo termina con la aparición de una figura siniestra, es el  hermano mayor. He aquí un hombre que no ha salido de casa, un hijo fiel y sumiso que  nunca ha desobedecido una orden de su padre. He aquí también un hombre que no sabe  nada de amor, que no comprende la alegría de su padre y que no quiere saber nada de su  hermano. A pesar de toda su obediencia, su justicia no vale un comino, pues, practicada al  margen del amor, es una justicia vacía. El es el representante neto de aquellos fariseos que  criticaban a Jesús porque andaba con los pecadores y comía con ellos. El es el  representante de todos aquellos que, después de tantos años de cristianismo, siguen  todavía bajo la ley y no han comprendido que el Evangelio es evangelio de perdón y  reconciliación y que Jesús ha venido precisamente al mundo para salvar a los pecadores.  Por eso sólo los engreídos de su propia justicia, los autosuficientes que creen no necesitar  del perdón de Dios se excluyen a sí mismos de la salvación. 

Frase evangélica: «He pecado contra el cielo y contra ti» 

Tema de predicación: LA MISERICORDIA DE DIOS 

1. El capítulo 15 de Lucas, formado por las tres llamadas «parábolas de la misericordia»,  va dirigido a los fariseos endurecidos y a los pecadores -descreídos o irreligiosos- que se  arrepienten y piden perdón. Responde a un grave problema debatido en tiempos de Jesús:  si ama Dios a los pecadores y a los paganos y cuáles son las exigencias para estar cerca  de Dios.

2. Las dos primeras parábolas, las de la oveja y la moneda perdidas, muestran que Dios  ama a todos, sea cual sea su conducta; en cambio, los fariseos desprecian a los pecadores,  porque éstos no observan la Ley.

3. El hijo pródigo, en cuanto hombre sin ley pero sensible a lo injusto, es figura de  pecadores y paganos; el hermano mayor endurecido, en cuanto hombre observante y  escrupuloso pero carente de misericordia, representa a los fariseos; y el padre  misericordioso es, naturalmente, Dios, la figura principal de la parábola, seguido por la del  hermano mayor y, finalmente, la del hijo pródigo. Los tres tienen actitudes distintas. El hijo  menor reconoce su error (Dios es padre bondadoso), el hermano mayor condena a su  hermano (Dios es juez vengativo), y el padre derrocha alegría con la acogida, el banquete y  la fiesta (Dios es pura misericordia).

JOSE ANTONIO PAGOLA
SIN PERDER LA DIRECCION

   
   
 

CAMINO

Son cada vez más las personas que, habiendo abandonado la práctica religiosa  tradicional, sienten sin embargo la nostalgia de Dios. Hay algo que desde lo más hondo de  su ser les invita a buscar el Misterio último de la vida.

Desearían encontrarse con un Dios Amigo, verdadera fuente de vida y alegría. Pero,  ¿dónde encontrar signos de su presencia? ¿Qué caminos seguir para iniciar su búsqueda?  ¿Qué novedad introducir en una vida superficial tan alejada de cualquier experiencia  religiosa? 

El primer camino puede ser la naturaleza. A pesar de los estragos que se han cometido  contra ella, el hombre puede vislumbrar todavía en el cosmos a su Creador. Ese universo  que nos rodea, escenario fascinante donde se refleja de mil formas la belleza, la fuerza y el  misterio de la vida, puede ser una invitación callada para orientar el corazón hacia aquel que  es el origen de todo ser. La llegada del otoño con sus colores teñidos de nostalgia y su  invitación al recogimiento, ¿no será para nadie presencia humilde del Misterio insondable? 

Otro camino para elevar nuestro espíritu hacia Dios puede ser la experiencia estética. El  disfrute de la belleza artística invita y remite hacia la absoluta belleza y gloria de Dios. En  medio de una vida tan agitada y dispersa que nos impide escuchar nuestros deseos y  aspiraciones más nobles, ¿no puede ser el goce musical una experiencia que cree en  nosotros un espacio interior nuevo e inicie un movimiento regenerador y una actitud más  abierta hacia el Misterio de Dios? 

Otro camino es, sin duda, el encuentro amoroso entre las personas. La amistad  entrañable, el disfrute íntimo del amor, el perdón mutuo, la confianza compartida son  experiencias que nos hacen saborear la existencia de una manera más honda, nos liberan  de la inseguridad, la soledad y la tristeza, y nos invitan a vislumbrar la ternura y acogida  incondicional de Dios. ¿No pueden nunca unos esposos disfrutar sus encuentros amorosos  presintiendo la plenitud insondable del que es sólo Amor? 

Para los cristianos, el primer camino es Jesucristo. Estoy convencido de que para muchos  que se han alejado de la Iglesia, conocer mejor a Jesús, leer sin prejuicios su mensaje,  dejarse ganar por su Espíritu y sintonizar con su estilo de vivir, puede ser el camino más  seguro para descubrir el verdadero rostro de Dios.

La parábola del hijo pródigo nos recuerda que todos vivimos demasiado olvidados de  Dios, estropeando nuestra vida de muchas maneras, lejos de aquel que podría introducir  una alegría nueva en nuestra existencia. Pero Dios está ahí, en el interior mismo de la vida,  nos espera y nos busca.

Más aún. Dios se deja encontrar hasta por quienes no se interesan por él. Recordemos  aquellas palabras sorprendentes del profeta Isaías. Así dice Dios: "Yo me he dejado  encontrar de quienes no preguntaban por mí; me he dejado hallar de quienes no me  buscaban. Dije: Aquí estoy, aquí estoy".

¿DONDE ESTA DIOS?

Jesús ha insistido, de muchas maneras, en la idea de que Dios es un Padre cuya bondad  no llegamos los hombres a sospechar. Ha utilizado toda clase de gestos, parábolas y  recursos para despertar en los hombres una confianza radical en Dios Padre.

Las parábolas que hoy escuchamos nos lo recuerdan de nuevo. Dios no puede «sufrir»  que el hombre se pierda. Y su mayor alegría es la vida, la felicidad y plenitud de los  hombres.

Pero, ¿es esto verdad? Probablemente, durante estos días de tragedia, han sido  bastantes los creyentes a los que ha atormentado una pregunta inevitable en lo secreto de  su corazón: ¿Dónde está ahora Dios? 

¿Cómo puede Dios «respirar» tranquilo, mientras sus hijos se ahogan en el agua, el barro  y la impotencia? Si Dios es realmente nuestro Padre y, al mismo tiempo, Señor del mundo,  ¿por qué no evita desgracias? ¿por qué se calla? ¿dónde se oculta? 

Quizás algunos han encontrado una respuesta y sospechan que todo esto no es sino un  castigo que Dios nos envía por nuestros pecados. Pero el Dios del que nos habla Jesús no  es un tirano que se lanza sobre los hombres para destruirlos a causa de sus pecados, sino  un Padre que sale al camino de todo hombre perdido para abrazarlo y celebrar su vuelta a  la vida.

Pero, entonces, ¿dónde está Dios? Precisamente en el corazón mismo de nuestro  sufrimiento. Dios no solamente ha sufrido por nosotros. Dios ha sufrido y sufre con  nosotros.

Dios no nos salva a los hombres arrancándonos del mundo y de los riesgos de esta vida  terrestre. Dios nos salva en el mundo, encarnándose en nuestra impotencia, nuestros  miedos y nuestro dolor.

Dios está en todo hombre que sufre. Ese silencio incomprensible de Dios no es el silencio  de alguien lejano e indiferente. Es el silencio de un Dios que sufre junto a nosotros y habita  desde dentro nuestro dolor.

La escena ha sido muy divulgada. Un niño judío se estremece con los estertores de la  muerte, colgado de una horca en un patio del campo de concentración de Auschwitz. De  pronto, se escucha el grito desesperado de un presidiario: «¿Dónde está Dios?~. Y otro  compañero de prisión responde casi susurrando: "Ahí, en la horca". Esta es la fe de los que  creemos en un Dios crucificado.

Esta cercanía de Dios no es algo inútil y estéril. No es tampoco una intervención poderosa  que rompe las leyes de la naturaleza para ahorrarnos riesgos y sufrimiento. Es la presencia  humilde, respetuosa y solidaria de un Padre que conduce misteriosamente la historia  dolorosa de los hombres hacia la Vida definitiva.

JOSE ANTONIO PAGOLA
BUENAS NOTICIAS

 
 

 


TODAS LAS CULPAS SON NUESTRAS
MONS. FULTON J. SHEEN
 
 

Podríamos llamar a la política un arrepentimiento aplazado. Es como limpiar el exterior de una taza para no tener que limpiar lo de dentro. A lo que hacen caso del comunismo les interesa convertir todos los males del mundo en económicos, con lo que evitan a sus víctimas la necesidad de una mejora moral. Todos preferimos buscar la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio. Las épocas que muestran un anormal interés por la reforma de la sociedad son con frecuencia las que menos se preocupan de la reforma del individuo. Los educadores que dicen que el mal no existe y que no hay más que estados complejos, son como los que opinan que el cuerpo no tiene más enfermedades que las imaginarias.

El hecho es que el egoísta piensa que todos son censurables, excepto él mismo. No es un deseo económico o de seguridad lo que hace a una persona antisocial, sino generalmente su deseo de imponerse a los otros. Hillair Belloc habló del hombre que llevaba un enorme tonel en un carro, de aldea en aldea, pidiendo a los compradores posibles lo que él pensaba que debía pedir. Al final dio la bebida a todos por nada. No tanto quería su ganancia como imponer a otros su deseo.
En la parábola del hijo pródigo, el menor riñe moralmente con su padre y luego desea la división de bienes. La división económica era una simple consecuencia de que su corazón había quedado al margen de su familia. La vida económica no debe ser una barrera que se oponga a la tradición del hogar, de la patria y de la religión. A veces la abundancia de lo material hace a los hombres creer que la felicidad puede encontrarse fuera más bien que dentro.
El hijo pródigo, después de sufrir hambre en un país extranjero, llegó a comprender el sentido de los valores cuando volvió a sí mismo. La realidad se impuso, y vio que nada le perturbaba sino su propio ser. Es esto se halla un hecho psicológico absorbente. Cuando un ególatra comienza a ver que merece censura, puede llegar a un momento de abierta rebelión. En esa fase no es inmoral en su proceder, mas sí antimoral y antirreligioso en sus actitudes, palabras y pensamientos. La vergüenza y un falso remordimiento le han enloquecido y siente el vívido martirio de las serpientes que anidan en su pecho. Mucha parte del fanatismo y los ataques que dirigen contra el decoro los agotados libertinos, parten de la primera apasionada reacción del alma contra la criminalidad observada, el vicio descubierto o el honor mancillado. La intolerable angustia de un egoísta herido es que no se siente azotado por látigos, sino por escorpiones. Ello le hace atacar a la moral, cosa ante la que, sin acusarle la conciencia, habría retrocedido horrorizado. De comprender mejor la naturaleza humana, veríamos que su odio a la bondad y a la decencia, por violento que sea, sólo indica que se odia a sí mismo. Espera durante algún tiempo una reforma interior y, si cree compensar con ello sus ultrajes a la verdad, se niega a admitirlo. Por la misma razón el comunismo, que significa odio a Dios, puede estar más cerca de la auténtica piedad que de la indiferencia del mundo occidental, al cual todo esto no le da frío ni calor y, por tanto, será rechazado del seno de Dios. Pocos infiernos son más profundos que aquellos que produce una egolatría decepcionada y una conciencia demasiado cargada cuando hierven juntos en la misma caldera.

Una de las clásicas historias de la antigüedad habla de Circe, que transformaba a los hombres en cerdos, o rebajaba la masculinidad al nivel de los brutos. Circe se muestra actualmente bajo el nombre de una psicología que reduce al hombre al nivel de un animal. Pero hubo un Ulises que obligó a la encantadora a devolver a sus compañeros su forma anterior. Nuestro mundo pedagógico y psicológico necesita de alguien que haga lo mismo, para devolver al hombre la conciencia de su identidad, convirtiendo el egoísmo en sensatez. La gracia de Cristo llevará a los pródigos desde la zahúrda a la casa del Padre.

(Fulton J. Sheen, Paz interior, ED. Planeta, Madrid, 1966, cap. 18, pp. 72-74)  

   
   
 

Catequesis Festivas Populares para domingos y fiestas

Ciclo C.N. 46 12 de Septiembre de 2004, domingo XXIV del Tiempo Ordinario” (P. Diego Muñoz S.J.)
LETREROS
PREGUNTAS Y RESPUESTAS

1: Domingo XIX del Tiempo Ordinario

2: ARREPINTIÓ (1ª Lectura)

Pregunta: Hoy leemos en el libro del Éxodo: Y el Señor se arrepintió de la amenaza que había pronunciado contra su pueblo. ¿Qué imagen de Dios nos presenta esta crónica del Éxodo?

Respuesta: Dios es siempre rico en misericordia y quiere la conversión del pecador y que viva en paz y gracia toda su vida. Moisés intercede ante Dios que acepta sus súplicas por el pueblo. Mucho puede la oración de unos para el bien de todos

3: PRIMERO (2ª Lectura)

Pregunta: Dice San Pablo: Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores y yo soy el primero. ¿Cuál es el primer pecador que tiene que convertir el apóstol?

Respuesta: El primero que tiene que convertirse a Dios cada día es el mismo apóstol y misionero. Y cada día hay que renovar la fe y el amor de Dios y del prójimo, y así ser modelo de los que han de creer en Jesús y alcanzar la vida eterna

 

4: COME

Pregunta: Los fariseos decían de Jesús: Ése acoge a los pecadores y come con ellos. ¿Por qué Jesús habla a los pecadores, les acoge y come con ellos?

Respuesta: Jesús, con su palabra, descubre su misericordia y compasión por la desgracia del pecador. Y como señal de su amor perdonador para despertar la confianza en su miseri­cordia, les recibe con alegría y se pone a su mismo nivel de amistad y come con ellos.

 

5: OVEJA

Pregunta: Dice Jesús en la parábola de la oveja perdida que habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan con­vertirse. ¿Qué lección nos da Jesús con esta parábola?

Respuesta: No podemos quedarnos tranquilos hasta que todos y cada una de las personas tengan la suerte de la cercanía, cuidados y alegrías del Buen Pastor, Jesús; que quiere para todos la salvación temporal y eterna.


6: MONEDA

Pregunta: Dice Jesús en la parábola de la moneda perdida que habrá alegría entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta. ¿Qué lección nos da Jesús en esta parábola?

Respuesta: El apóstol ha de buscar la conversión del pecador con el mismo ardor, constan­cia, eficacia y alegría, con los que la mujer busca la moneda perdida hasta que la encuentra. Y un solo pecador ya merece todos los desvelos, trabajos, lágrimas y oraciones, para que llegue a ser la alegría de los bienaventurados ángeles de Dios

ORACIÓN COMUNITARIA:

Después de cada invocación, se puede hacer esta oración:

JESÚS, CONVIÉRTEME A LA FE Y AL AMOR

- Señor Jesús, Señor Jesús, porque no sabemos lo que hacemos, hoy te pido:
- Señor Jesús, para que no sea tinieblas sino Luz del mundo, hoy te pido:
- Señor Jesús, para ser siempre apóstoles de tu corazón, hoy te pido:

   

“PADRE, HE PECADO CONTRA EL CIELO Y CONTRA TI; 
YA NO MEREZCO LLAMARME HIJO TUYO” (LC 15)

 

Es la figura del PADRE la que, tal vez, no resuena con excesiva fuerza en muchos momentos de nuestra vida:


Cuando nos sentimos dueños y señores de lo que acontece.

Al pensar que es más fácil vivir sin referencia a El y nos perdemos en una huída sin ton ni son con mucho ruido, errantes, pesarosos y sin horizonte.

Si creemos que el destino depende exclusivamente de los hilos humanos y nos revelamos cuando, ese mismo destino, nos devuelve mil y una bofetadas cruentas en el rostro de la felicidad que profesábamos.

   
Es la figura del PADRE la que, tal vez, tiene vigencia especial:

Cuando en el atardecer de nuestras locuras sentimos que una vida sin Dios son años sin vida.

Al rebobinar la película de nuestras correrías y ver las secuencias que nos han producido cicatrices y soledades, lágrimas y sufrimientos, desgarro y hasta divorcio con nuestra propia dignidad humana

Cuando echamos una mirada atrás y vemos humear la casa del Padre donde El sigue esperando, cociendo y tostando en el horno de su misericordia el pan del perdón y de la generosidad, del encuentro deseado o de unas faltas que (para el Padre) nunca existieron en el hijo.

Cuando en el roce con el mundo somos testigos de ingratitudes y de menosprecios y añoramos las caricias de la casa paterna, la palabra oportuna, el consejo certero o el abrazo de consuelo.

Cuando nos sentimos incomprendidos por aquellos de los cuales esperábamos tanto y nos dejaron enterrados, crucificados con el recuento y el recuerdo de nuestros defectos.

 

Siempre pensamos que la felicidad la podemos alcanzar fuera y lejos de nuestra propia casa. No somos unos impuros y otros puros ni, otros, plantas venenosas y otros  plantas perfumadas. Eso sí…Dios a todos trata por igual. ¡Qué matemática tan rara la de Dios!.

 


Dios respeta nuestra libertad. Sufre, estoy convencido,  al sentir y contemplar a este mundo nuestro tan de espaldas a El. No me cuesta esfuerzo imaginar a un Dios, con lágrimas en sus ojos,  al comprobar cómo la vieja Europa va alejándose montada en el Euro o muriendo en trenes de muerte, amenazada por la inseguridad o la ansiedad de los que tienen sed de sangre.

Sufre Dios,  pero deja que actuemos en libertad, e incluso a pesar de que muchos hagan dentellada o lancen pedradas contra la casa del Padre. Hoy el hombre, que escapa lejos de Dios, que vive embelesado en su propio rigor y sistema, siente de momento pocas ganas de volver hacia atrás.

¿Qué ocurrirá cuando el capital vacíe de falsas alegrías el corazón del hombre?

¿Qué ocurrirá cuando el hombre sienta que está arruinado porque gastó lo que aparentemente ganó?

¿Se acostumbrará el ser humano a cambiar el traje de señor por el de esclavo?

Esta tierra nuestra, será hija pródiga, el día en que le fallen sus esquemas, en el instante en que explote su arrogancia. Tarde o temprano su pensamiento será ocupado por lo que perdió y, cuando estuvo lejos, valoró y pidió: DIOS

En nuestros colegios y comunidades, parroquias y grupos se va a iniciar un nuevo curso apostólico. Todas iniciativas que se retoman son  un buen “buscador” para encontrar esas sendas de vuelta atrás y dar con los caminos que van derechos a la casa donde se vive más y mejor: la casa del Padre

Acaba el verano y nos adentramos en el otoño; ojalá nos despojemos de tanta hojarasca y vuelva a resurgir, con la ayuda del Señor, nuestro aprecio por las cosas de Dios.

Javier Leoz

 

LA FOTOCOMENTADA

Domingo 24 C

“PADRE, HE PECADO CONTRA EL CIELO Y CONTRA TI; 
YA NO MEREZCO LLAMARME HIJO TUYO”

 

En este domingo, en el que celebramos también EL DULCE NOMBRE DE MARÍA, meditamos la MISERICORDIA de Dios reflejada por Jesucristo en el Evangelio, en el que nos ofrece esas dos parábolas tan bellas: LA OVEJA PERDIDA y EL HIJO PRÓDIGO.

Una buena oportunidad para leer y saborear este Salmo, y después contemplar extasiados la conocida imagen del cuadro pintado por Rembrandt.

SALMO 32

EL RECONOCIMIENTO DEL PECADO
OBTIENE EL PERDÓN

Dichoso el que está absuelto de su culpa,

cuyo pecado ha sido sepultado.

Dichoso el hombre a quien el Señor

no le apunta ningún delito.

Mientras callé, se consumían mis huesos,

rugiendo todo el día,

porque día y noche tu mano

pesaba sobre mí.

Mi corazón se había vuelto como un haz de paja

en pleno calor del verano.

Te confesé mi pecado,

no te encubrí mi delito.

Yo dije: "!Confesaré

mi culpa al Señor!".

Y me absolviste de mi delito,

perdonaste mi pecado.

Por eso, que todo fiel te suplique

en el tiempo de la angustia:

aunque se desborden las aguas caudalosas,

nunca lo alcanzarán.

 

 

Tú eres mi refugio,

tú me libras de la angustia,

y me rodeas de canto de liberación.

-Te instruiré e indicaré el camino que has de seguir.

Con los ojos puestos en ti, seré tu consejero.

No seáis como caballos o mulos,

que no tienen ni rienda ni freno,

hay que avanzar para domarlos,

sin que se acerquen a ti.

Los malvados sufren muchas penas,

pero la misericordia rodea

al que confía en el Señor.

¡Alegraos justos en el Señor, regocijaos!

¡Gritad de alegría todos los rectos de corazón.

 

Este es un salmo de acción de gracias, pues el autor del texto canta agradecido que Dios lo ha perdonado. Por lo tanto es también un reconocimiento al gran regalo de Dios que es el perdón.

El salmista cuenta a otros su experiencia de sentirse perdonado y por lo tanto, amado por Dios. Esta experiencia se convierte así en una catequesis sobre el perdón que conlleva amor y misericordia.

Primeramente el salmista nos hace una introducción sobre la verdadera felicidad «dichoso el que está absuelto de su culpa», quien verdaderamente se siente libre, sin peso alguno. Pues, cuantas veces nos hemos sentido cargados de nuestros problemas, errores, esclavitudes, etc., y sentimos que hay algo que nos oprime, que hay algo que no nos deja encontrar la paz y la dicha. Y cuantas veces cuando alguien nos da el perdón, no solo de palabra, sino muchas veces con los gestos, con las actitudes, nos sentimos libres, sentimos una paz que nos lleva sin más a una felicidad serena. Pues así el salmista nos hace ver la fuente de donde emana la paz y la dicha de nuestra conciencia: EL PERDÓN.

El núcleo central nos presenta la situación del salmista antes de confesar su culpa, en esta parte podemos contemplar varias imágenes, una de ellas es el siguiente texto del salmo: «... se consumían mis huesos». Los huesos constituyen la estructura de la persona. Sin el perdón ésta está desestructurada, su vida pierde el equilibrio, el sentido de la vida.

También nos presenta el salmista otra imagen que nos muestra la confianza que deja el perdón en el corazón del hombre diciéndonos que: «aunque se desborden las aguas caudalosas, nunca lo alcanzarán» pues Dios es y será nuestro refugio.

Cabe destacar que este salmo nos muestra que al igual que el malvado, el justo también peca, la diferencia es que este pide perdón y vive dichoso pues se siente y es perdonado por Dios mientras que el malvado vive atormentado por su pecado pues no sabe pedir perdón.

Es maravilloso el rostro de Dios que nos ofrece este salmo. El rostro de la misericordia y del amor del Padre que perdona a su hijo, pues conoce sus limitaciones, sus debilidades, pero que sabe reconocerlos y que vuelve confiado a la casa de su Padre que le espera siempre con los brazos abiertos para darle su perdón y manifestarle así su amor.

En el Nuevo Testamento, Jesús hace suyo este rostro del Dios que libera a quien se acerca a él. Este es el caso de la pecadora arrepentida (Lc 7, 36-50) y del publicano que vuelve justificado a su casa (18, 9-14). El Jesús de Lucas revela a un Dios que perdona (puede verse el capítulo 15 entero de su evangelio). Pero, ante Jesús, también están los que son como «caballos y mulos irracionales», y por eso su pecado permanece (Jn 9, 41).

Juan García Inza
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P.D También la Cofradía vinculada a esta parroquia tiene su Web: www.cofradiadelsilencio.ya.st

El Movimiento ARPU con la colabiación de la Parroquia, elabora cada semana un CD que contiene las lecturas del domingo con ilustraciones en Power Point, así como una Revista en Word y otros contenidos de interés. Puede solicitarse en la parroquia

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