EUCARISTÍA

reflexiones entre amigos

Revista semanal elaborada por:

MOVIMIENTO DE ADORACION PERPETUA A.R.P.U.
PARROQUIA DE SANTA MARIA LA REAL DE LA CORTE. OVIEDO

Domingo 01 de agosto de 2004
XVIII del Tiempo Ordinario


si quieres oir música de fondo, esta semana samba da minha terra, clickea este texto


Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 12,13-21.

El tema de las riquezas, del querer poseer por encima de todo, plantea a los creyentes, un gran dilema: Dios o el dinero.
Lo mismo que señalábamos en el domingo pasado del poder.
Son los grandes pecados que siempre los hombres han cometido.
Por eso, el pecado no es el fallo puntual, sino la actitud que tenemos frente a las cosas, las personas, las situaciones.
Por eso, el pecado está más en ese pensamiento de poder y de riqueza y no tanto en la circunstancia de tener más o menos, o de poseer el poder por un momento determinado.
Por eso, poseer temporalmente o poder temporalmente, son necesarios.

Ni poder absoluto, ni tener cuanto más. Eso.



En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús:
-Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia.

El le contestó:
-Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros?

Y dijo a la gente:
-Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes.

Y les propuso una parábola:
-Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: ¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha.

Y se dijo: Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: «Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años: túmbate, come, bebe, y date buena vida.

Pero Dios le dijo: Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado ¿de quién será?

Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios.

Palabra del Señor.

   

Comentarios al evangelio
 

1.- LA VANIDAD Y LA CODICIA COMO MALES SOCIALES

Primera lectura. Qo 1, 2; 2, 21-23

El tema de esta liturgia dominical es la vanidad y la codicia. Está introducido con una primera lectura del libro del Eclesiastés, donde el autor nos advierte contra la vanidad de nuestros proyectos, nuestro} trabajo lucrativo, y la vanidad de aquellos que acumulan bienes.

Segunda lectura. Col 3, 1-5. 9-11

En este texto 5. Pablo transmite una espiritualidad contra la codicia y la vanidad: somos miembros de Cristo resucitado, así que debemos abandonar las tendencias mundanas que destruyen nuestro crecimiento espiritual y nuestra resurrección interior. Así la fornicación, la vanidad, la codicia, etc.

Tercera lectura. Lc 12, 13-21

El peligro y total vanidad de la codicia es subrayada en la parábola del hombre rico que tenía una gran cosecha: se olvida completamente de la muerte, la eternidad y el sentido de la vida. Quiere acumular cosas materiales sin necesidad, y descuida el ser rico en los valores del Reino -aquellos valores que cuentan en el

209 momento de la muerte-. Tengamos también en mente que la codicia es hoy un pecado colectivo, practicada por países ricos y por grupos. Sucede que la codicia es una causa importante de la injusti­cia social, del hambre y la miseria para mucha gente.

Algunas preguntas para pensar durante la semana

1. ¿Cuál es mi Dios: el dinero o Jesucristo?

2. ¿Qué hago para compartir aquello de lo que no tengo realmente

Tercera lectura. Lc 10, 25-37

El tema del Evangelio es la práctica de la caridad con nuestros hermanos y hermanas; el segundo mandamiento, inseparable del amor de Dios. Jesús explica la práctica de la caridad fraterna no por medio de conceptos, sino por medio de hechos. Por lo tanto hoy leemos la parábola del buen samaritano, donde aprendemos quién es nuestro hermano, y cómo practicar la caridad. Algunos puntos importantes:

Primero . La fraternidad en la gente no es algo a dar por supuesto. Debe ser construida día tras día por la práctica de la misericordia. "Nos hacemos" hermanos y hermanas.

Segundo. La caridad cristiana es universal. No discrimina. El samaritano y el judío en la parábola se suponían enemigos y distan­ciados. Pero la misericordia es más fuerte que el prejuicio del samaritano.

Tercero. Amar a nuestros hermanos significa que estamos dis­puestos a la reconciliación y el perdón, como era el caso del samari­tano con respecto al judío herido.

Cuarto. Practicar la caridad significa salir de nuestros planes y nuestro egoísmo, aceptar sacrificios por el bien de los demás. La caridad cristiana no es buenos deseos.

Algunas preguntas para pensar durante la semana

1. Todo el mundo tiene prejuicios hacia personas y grupos. ¿Cuáles son mis prejuicios?

2. Fuera de mi familia, ¿qué sacrificios emprendo por el bien de los demás?

 
 


 

Comentarios de Pagola

Muchas cosas han cambiado en poco tiempo sobre nuestro pequeño planeta. Ha quedado atrás el enfrentamiento entre superpotencias. Al Este ya no hay enemigos sino aliados. Desacreditado el sistema marxista, conquistan el consenso universal, el mercado libre y la sociedad de consumo. Lo importante ahora es diseñar un nuevo orden internacional. Concentrar todos los esfuerzos en reconstruir nuestro viejo solar continental. Esa Europa comunitaria que se ha convertido en la meta hacia la que hay que avanzar con decisión.

Pero se olvida que, de nuevo, el gran perdedor es el Tercer Mundo. Según todos los indicios, los marginados de la tierra se quedan sin asidero ideológico y sin futuro revolucionario. Y, por otra parte, «solidaridad» es una palabra demasiado larga e incómoda para tener cabida en la vida trepidante de Occidente.

Ya cayó el muro de Berlín, y hemos de felicitarnos por ello, pero ese otro muro, el que separa al mundo pobre del mundo rico, está más alto y mejor vigilado que nunca. Ahí siguen boyantes el intercambio desigual, la extorsión financiera, el monopolio de la tecnología y de la información científica, el envío de residuos radiactivos y basuras peligrosas que nadie quiere. Sin embargo, apenas se habla ya de imperialismo, y es que ahora «los imperialistas» somos nosotros.

Por otra parte, comienza a tomar cuerpo en Europa un «apartheid» universal ante quienes no pertenecen a nuestra comunidad. Brotes de racismo, intolerancia y discriminación, cada vez más frecuentes, castigan a los intrusos que saltan el muro con el que tratamos de defender nuestra «Europa de los mercaderes».

Casi sin darnos cuenta, Occidente va cayendo en una alarmante mezquindad e insolidaridad. Nos preocupa el colesterol, y olvidamos el hambre y la miseria de ese Tercer Mundo, cada vez más molesto y desagradable.

Hablando recientemente de este «eclipse de la solidaridad», Mario Benedetti decía que «la propia Iglesia restringe su solidaridad a la parcela de las oraciones». Ciertamente no es así. Y para desmentirlo ahí están esos miles y miles de misioneros extendidos por todo el mundo conviviendo con los más pobres de la Tierra. Pero, tal vez, hay algo cierto en las palabras del escritor uruguayo. Mientras tantos misioneros se desviven por un desarrollo más humano del Tercer Mundo, nosotros nos contentamos a menudo con celebrar fechas como el Domund rezando una oración distraída o aquilatando el donativo que tranquilizará nuestra conciencia.

La parábola del rico insensato que vive acumulando riquezas y echando a perder su vida, puede estar dirigida directamente a nosotros. Nos preocupamos mucho por mejorar nuestro nivel de vida, pero, ¿no es una vida cada vez menos solidaria y, por tanto, menos humana?

 

 

ALGO MAS QUE UN SISTEMA

Lo que has acumulado, ¿de quién será?... Alguien ha dicho que «todos los hombres somos espontáneamente capitalistas». Lo cierto es que la sed de poseer sin límites no es exclusiva de una época ni de un sistema social, sino que descansa en el mismo hombre, cualquiera que sea el sector social al que pertenezca.

El sistema capitalista lo que hace es desarrollar esta tendencia innoble del hombre en lugar de combatirla y favorecer una convivencia más solidaria y fraterna.

Lo estamos viendo todos los días. El móvil que guía a la empresa capitalista es crear la mayor diferencia posible entre el precio de venta del producto y el costo de producción. Pero es que este móvil guía la conducta de casi toda la sociedad. El máximo beneficio posible y la acumulación indefinida de riqueza son algo aceptado por la mayoría de los cristianos como principio indiscutible que orienta su comportamiento práctico en la vida diaria.

Por otra parte, el capitalismo, lejos de promover la comunión y la solidaridad, favorece la dominación de unos sobre otros y tiende a crear y reforzar la lucha de clases.

Pero este mismo espíritu lo podemos observar ya en muchos «trabajadores» cuyos ingresos y régimen de gastos en nada ceden a los de los más aventajados capitalistas. Basta verlos gritar sus propias reivindicaciones ahondando cada vez más el abismo clasista que los separa de sus compañeros (?) en paro.

El replegamiento egoísta sobre los propios bienes, el consumo indiscriminado y sin límites, la lucha implacable por el propio bienestar, el olvido sistemático de las víctimas más afectadas por la crisis, son signos de una posición «capitalista» por muchas confesiones de «socialismo» que puedan salir de nuestros labios.

«El hombre occidental se ha hecho materialista hasta en su pensamiento, en una sobrevaloración morbosa del dinero y la propiedad, del poder y la riqueza» (·Bosmans-PH).

Se pretende llenar el vacío interior con la posesión de cosas. La codicia y el afán de poder son «drogas aprobadas socialmente».

Es nuestra gran equivocación. Lo ha gritado Jesús con firmeza contundente. Es una necedad vivir teniendo como único horizonte «unos graneros donde poder seguir almacenando cosechas». Es signo de nuestra gran pobreza interior.

Aunque no nos lo creamos, el dinero nos puede empobrecer. Vivir acumulando, puede ser el fin de todo goce humano, el fin de toda alegría de vivir, el fin de todo verdadero amor.

 

CITIUS - ALTIUS - FORTIUS

«Citius, altius, fortius», es el viejo lema latino de las olimpíadas: «Más rápido, más alto, más fuerte». Se ha dicho, sin duda para tener un consuelo previo ante los posibles fracasos deportivos, que «lo importante es participar». Es lo que, sin embargo, hay que intentar en la vida cristiana. Todos tenemos una tarea que realizar: la de vivir como Cristo vivió, la de aspirar a los auténticos valores. Ahí sí tenemos un reto y una meta en nuestra vida cristiana.

El que vive así, nunca podrá decir que todo es vaciedad y sólo vaciedad; sentirá en su corazón que merece la pena luchar y afanarse por buscar esos valores. Ojalá lo intentemos todos: «Citius, altius, fortius», «más rápido, más alto, más fuerte».

 

LA EXPERIENCIA DE LA VIDA COTIDIANA


La parábola que Jesús les propone para comprender a fondo esta situación humana recoge una experiencia de la vida cotidiana. Los seres humanos están dispuestos a amontonar riquezas, a transformar la realidad para preservarlas, para sentirse seguros y satisfechos con ellas. Sin embargo, no aprecian el valor de la vida misma. Sus apegos no les dejan ver otra cosa que sus propias ambiciones.

Nosotros experimentamos intensamente esta situación. El capitalismo, en su versión neoliberal, lleva a los seres humanos a convertirse en desaforados acumuladores de cosas y en maniáticos del trabajo lucrativo y la eficiencia comercial. En esta sociedad ya no hay espacio para valorar el ser humano como persona. Únicamente existen "clientes", mercado, compraventa, jefes, "hombres de éxito", la gente rica. La demás gente no cuenta...

Por esto, hoy se necesita con mayor urgencia proclamar las palabras de Jesús: "la vida no está en los bienes". La vida tiene valor en sí misma. Es un Don al que todos los seres humanos tienen derecho. Nuestro trabajo no puede ser únicamente la acumulación inconsciente e innecesaria de cosas, de dinero, de placeres. Nuestro trabajo debe ser humanizado. No puede estar en función del éxito comercial sino del crecimiento como personas. No puede ser sólo un mecanismo de sobrevivencia, sino, ante todo, un lugar de realización de un proyecto de vida orientado completamente a alcanzar la plenitud del ser humano a los ojos de Dios.

En el fondo, la situación que vivimos hoy no es de hoy. El capitalismo triunfante lleva ya cinco siglos. Dice Comblin que el cristianismo no ha logrado ponerle freno, y que quien se lo va a poner va a ser la naturaleza, los límites de la naturaleza: la dinámica expansiva, engullidora de recursos humanos, a la macroescala actual, hace ya previsible el agotamiento de los recursos, la desaparición de los bosques, la contaminación de la atmósfera, el agujero de la capa de ozono, la desaparición de las especies biológicas... Llega un momento en que el "tirar abajo los graneros para construir otros más grandes" ya no es viable: se topa con "los límites del crecimiento" (cfr. el famoso libro de MEADOWS, Los límites del crecimiento, Fondo de Cultura Económica, México 1972; y el que le continuó, Más allá de los límites del crecimiento, Ediciones El País, Madrid 1994). La parábola de Jesús, lamentablemente, resulta hoy aplicable no sólo a la desmedida codicia de algunos poderosos que gobiernan de facto nuestro mundo, sino al sistema mismo. ¿Quién pondrá el freno, la naturaleza (sus límites) o la historia (nuestra utopía)?

UN EJEMPLO : "En medio de una de las peores crisis económicas que México ha debido enfrentar jamás, el número de personas con un patrimonio superior a 1000 millones de dólares aumentó en los últimos años de 10 a 15. En 1996, su riqueza combinada era igual al 9% del Producto Interior Bruto del país". (PNUD, Informe 1997, pág. 98

El cristianismo, de hecho, no ha logrado detener al capitalismo en estos cinco últimos siglos. Cabe recordar aquí lo que algunos dicen: el cristianismo no ha cambiado a Occidente, porque Occidente ha cambiado al cristianismo. ¿Qué pensar?

 

PARA LA CONVERSIÓN PERSONAL

PARA LA CONVERSIÓN PERSONAL

-¿Nuestro trabajo nos dignifica como personas humanas o nos convierte en esclavos con sueldo?

-¿Nuestra comunidad cristiana es consciente de los desafíos que enfrenta ante una sociedad basada en el lucro, el placer y el confort?

-¿Somos conscientes de la mentalidad que nos impone casi sin querer el neoliberalismo?

Para la reunión de la comunidad o del círculo bíblico

-"Eviten toda clase de codicia": Relacionar el mensaje del evangelio de hoy con lo más nuclear de la ideología de la sociedad de hoy

-"El cristianismo no ha cambiado a Occidente, porque Occidente ha cambiado al cristianismo". ¿Qué pensar?

-Analizar la contraposición "cosas de arriba / cosas de abajo" que utiliza Pablo en la segunda lectura. Esa metáfora podría ser entendida dualísticamente en un enfoque no cristiano. ¿Cómo explicarían ustedes las cautelas que habría que tener para una correcta inteligencia del texto?

-¿Qué hacer para difundir una sensibilidad que evite hoy día el machismo en el lenguaje ["hombre" nuevo]?

 

HOY LE TOCA A LA

DIRECCIÓN ESPIRITUAL

(seguimos con las recomendaciones de práticas cristianas)

La dirección espiritual es la asistencia o ayuda positiva que una persona recibe de otra que está especialmente calificada, por educación, experiencia y santidad personal, para discernir la voluntad de Dios y la práctica de las virtudes Cristianas.   La dirección tiene como criterio la verdad revelada por Dios a la Iglesia Católica.  El proceso de dirección busca la aplicación de esta verdad a la vida personal contando siempre con la asistencia del Espíritu Santo, quién es el principal director de las almas.

La dirección espiritual debe partir de una búsqueda voluntaria de quién se compromete a progresar en la unión con Dios. La Iglesia, por su larga experiencia, reconoce la necesidad de la dirección espiritual ya que, como consecuencia del pecado, el hombre se confunde con facilidad, arrastrado por sus pasiones y con facilidad llega a justificar sus errores. El director espiritual, nos ayuda a ser objetivos, separándonos de los apegos que ciegan al alma, para poder ver con claridad la verdad aunque no nos guste. 

Tanto el director como el dirigido deben comprometerse a :

1 -Alimentar sus almas con la participación frecuente en los sacramentos.
2 -Buscar activamente la guía del Espíritu Santo a través de la oración.
3 -Guiarse por la revelación divina confiada al magisterio de la Iglesia Católica.
4 -Buscar la verdad cueste lo que cueste.
5 -Renunciar tanto a sus propios intereses como a los criterios del mundo sobre lo que es aceptable (el camino ancho que lleva a la perdición).

La dirección es el medio normal del que se sirve Dios para llevar a los hombres a la santidad y aún a la virtud sólida. Sin olvidar que el director del alma es el Espíritu Santo y que la santificación es obra de Dios, hay santos canonizados, gracias a su director espiritual.

A pesar de tener buena voluntad y deseos de perfección, a pesar de frecuentar los sacramentos y de ser cristianos generosos, muchos no llegan a la santidad por falta de buena dirección espiritual. San Buenaven­tura llega a decir que ni el mismo Papa puede exi­mirse de tener su director. Quien por propia voluntad se queda sin él difícilmente progresará en su vida sobre­natural.

Un buen director espiritual:

1. Nos ayudará a descubrir la Voluntad de Dios.

2. Nos sostendrá y estimulará en los desalientos y en las cobardías.

3. Corregirá nuestros descamines y nos prevendrá de los peligros,

4. Nos devolverá la paz en las turbaciones y temores.

5. Orientará nuestra acción apostólica.

5. Escuchará pacientemente y evitará que se caiga en el “direccionismo” o manipulación.

No olvidemos, sin embargo, que el director espiritual es sólo un guía. Cada uno permanece en definitiva sien­do el único responsable de sus actos y de sus decisiones ante Dios.

Ningún militante obrero cristiano puede prescindir de un director espiritual, «sabio, discreto y experimentado», al cual consulte con sencillez, sinceridad y docilidad, to­dos y cada uno de sus problemas de vida cristiana y de acción apostólica

 

La dirección espiritual es la formación individual y atención detallada y particularizada para formar el apóstol del Reino que hoy reclaman los tiempos y que esté a la altura que Dios en sus designios le tiene encomendada

Importancia del Director Espiritual:

  • Vocación universal a la santidad y vocación particular dentro de la Iglesia
  • Complejidad y riqueza de la formación cristiana que integra todos los diversos componentes de la vocación cristiana, así como las dimensiones de la persona
  • Vida del cristiano abierta hacia un futuro y unas metas por alcanzar en el campo de la formación, de la santificación, del apostolado y de las tareas y deberes confiados.
  • Guía para que conozca el camino y le oriente en su labor concreta.
  • Ayudar, iluminar, dar ánimos y apoyar en la toma de decisiones, sobre todo de índole vocacional
  • Es a la vez hombre de Dios, maestro, padre, amigo, hermano.

Características de la Dirección:

  • Nunca presionar ni en un sentido ni otro, dejar al orientando en plena libertad para decidir por sí mismo.
  • Postura acogedora y comprensiva.
  • Escuchar con atención, con comprensión, sin prisas, con simpatía, cálidamente.
  • Manifestar interés humano.
  • Crear una atmósfera de confianza
  • Cortesía, delicadeza, deferencia, atención, sentido de justicia, equidad, objetividad en los juicios y serenidad en las decisiones.
  • Interesarse sinceramente por cada uno, por sus cosas.
  • Participar de sus alegrías y sanos intereses.
  • Combinar evangélicamente la exigencia firme de una vida cristiana auténtica, con la suavidad, la humildad, la bondad, la delicadeza, la comprensión, la cordialidad, la afabilidad, la alegría y la unión de corazones.
  • Imitar a Cristo como el Buen Pastor.
  • Ofrecer ocasión para el encuentro cuando el alma atribulada no puede, no sabe o no se atreve a abrirse por sí misma.
  • Diálogo en la fe, dentro de la Iglesia
  • Dos personas que buscan, juntamente, conocer la voluntad de Dios en lo concreto de la vida
  • Encuentro entre tres términos: orientador, orientando y Espíritu Santo
  • Luz del Espíritu Santo sobre ambos para buscar la voluntad de Dios
  • No es sumisión cordial de uno a otro, sino la sumisión común a la acción del Espíritu Santo que da al orientador la gracia de estado necesaria para dirigir al otro en el plan y designios divinos.
  • El orientador moral está por el Magisterio de la Iglesia, por el Evangelio, por la apertura al Espíritu Santo y por el Reino de Cristo, y está en contra de todo lo que se oponga a ello.
  • Educar a los cristianos en el sentido de responsabilidad y madurez humana, cristiana y apostólica. Responsabilidad que es lo mismo que docilidad al Espíritu Santo, fidelidad al plan de Dios, generosidad en el seguimiento de Cristo, cooperación en la obra del Reino. Madurez que se alcanza no solo con medios humanos, sino sobre todo por los dones del Espíritu Santo, que da a las facultades humanas su máxima plenitud.

Intervención del director:

  • No impositiva
  • No pasiva
  • De iluminación y búsqueda en común
  • No neutra, sin compromiso

Beneficios para el director:

  • Se ejercita en la confianza en Dios.
  • Aprende a escuchar al orientando y al Espíritu Santo.
  • Es como un ejercicio espiritual

Requisitos del dirigido:

  • Auténtica humildad cristiana
  • Esfuerzo por imitar a Cristo

 

 

   

Carta del Señor Arzobispo

VERANO 2004

A quienes llegáis y estáis en Asturias os invito a la conversación, al silencio y a la oración

En este tiempo del verano deseo entrar en diálogo con todos los miembros de la Iglesia y con todas las personas de buena voluntad que queráis abrir el corazón a estas reflexiones estivales. Que la gracia y la paz de Jesucristo estén siempre en vuestra vida, acompañen vuestra existencia y os hagan imagen viva de su amor junto a todos los que comparten el día a día con vosotros.

El diálogo que os propongo en esta ocasión, para poder entrar en conversación con otros y con Dios, es muy sencillo. Os invito a abordar tres temas:

1) unas conversaciones de fundamento;
2) sobre el silencio y
3) sobre la oración:

1. Entra en conversación sobre temas que son de fundamento. Te propongo estos tres: sobre el vacío espiritual, la familia y la enseñanza de la religión.

•  Te sugiero que entres en la reflexión sobre el vacío espiritual que puede engendrar una cultura cuando en ella se da amnesia cultural, agnosticismo intelectual, anemia ética o asfixia religiosa.

¿Cómo ha de recorrer la Iglesia el camino por el que va con sus contemporáneos en esta situación? ¿Qué gran servicio debe hacer? ¿Qué humanismo verdadero debe prestar?.

Hoy hemos de proponer directamente a Jesucristo a los demás y vivir la fe sin reducciones de ningún tipo. Es la gran respuesta, la única que existe para superar el dramático vacío espiritual que hoy atenaza al ser humano. En este tiempo los cristianos hemos de tener la valentía y el coraje necesarios para superar dos graves tentaciones que nos rodean: la de disolvernos en medio del mundo, siendo una cosa más de las múltiples que existen y olvidando que somos « sal de la tierra y luz del mundo », o la de amurallarnos, encerrados en nosotros mismos, pero lejos del propio mundo que precisamente constituye la misión que nos ha dado el Señor: « Id al mundo entero y anunciad el Evangelio ». Muros y defensas que se levantan desde la ideologización de la fe, anclándonos siempre en algo que no es Jesucristo.

¿Cómo hacer hoy el camino? Tenemos que anunciar a Jesucristo como la novedad más grande, sin miramientos ni cortapisas. Hemos de ser testigos del Señor, hombres y mujeres de experiencia de encuentro con Él. Esta es la gran noticia que se tiene que conocer y hemos de hacerlo con, en y desde la Iglesia que el mismo Señor fundó.

•  Otra reflexión a la que te invito es a que valores y pongas en su lugar el matrimonio y la familia cristiana , esa comunidad de amor que tiene la misión de custodiar, revelar y comunicar el amor. Observa y sopesa bien esos cuatro cometidos fundamentales que tiene: la formación de una comunidad de personas, el servicio a la vida, la participación en el desarrollo de la sociedad y, también, en la vida y misión de la Iglesia. Es muy importante que en este momento histórico eduquemos la conciencia moral, que es precisamente la que hace a todo ser humano capaz de juzgar y discernir los modos más adecuados para realizarse según su verdad original y que, por tanto, se convierte en una exigencia prioritaria e irrenunciable. Dios ha creado al hombre a su imagen y semejanza, lo ha llamado a la existencia por amor y lo convoca al mismo tiempo al amor.

La institución matrimonial no es una ingerencia indebida de la autoridad o de la sociedad, sino exigencia interior del pacto de amor que encontramos en el proyecto original de Dios acerca del matrimonio y de la familia, y que encontramos inscrito en todas las culturas. El matrimonio no puede ser contraído más que por personas de diverso sexo: una mujer y un varón. Sepamos en este momento singular de nuestra historia fundamentar y ser fieles a los significados unitivo y procreativo de la sexualidad humana, desde la realidad antropológica de la diferencia sexual y desde la vocación al amor que nace de ella, abierta siempre a la fecundidad. Este concepto del verdadero matrimonio y del amor no está exento de comprensión a toda situación humana.

•  Medita sobre la enseñanza de la religión , tan sometida a debate en lo que se refiere a si debe estar o no presente en la formación de los niños y jóvenes en la escuela. Te hago estas preguntas: ¿qué pueden comprender tus hijos sin la religión? ¿Sin ella sería completa e integral su experiencia humana?.

Incide en esta reflexión que te propongo a través de una historia real. Se trata de la que Jean Juárez (1858-1914), autor de la «Historia socialista de la República francesa» , donde relata una experiencia que puede motivar nuestro discernir. Un día recibe una carta de su hijo que le pedía un certificado para ser eximido de la clase de religión. La respuesta fue contundente: «Amado hijo: me pides que te exima de cursar religión para parecer digno hijo de un hombre sin convicciones religiosas. Este certificado, amado hijo, no te lo envío ni te lo enviaré nunca. No es que desee que seas clerical, a pesar de que no hay peligro alguno. Cuando tengas edad suficiente para juzgar serás completamente libre, pero tengo un decidido interés en que tu instrucción y educación sean completas y no lo serían sin estudio de la religión…¿Cómo lo sería sin un conocimiento suficiente de las cuestiones religiosas, sobre las que todo el mundo discute?¿Querrías tú por ignorancia voluntaria, no poder decir ni una palabra sobre este asunto, sin exponerte a decir un disparate?...Y ¿qué comprenderás de la historia de Europa y del mundo entero después de Jesucristo, sin conocer la religión, que cambió la faz del mundo y produjo una nueva civilización?...Tengo que confesarlo, la religión está íntimamente unida a todas las manifestaciones de la inteligencia humana…Esta carta te sorprenderá. Pero, es necesario, hijo mío, que un padre diga siempre la verdad a sus hijos. Ningún compromiso me podría excusar si permitiese que tu instrucción fuera incompleta y tu educación insuficiente» .

¿Qué te parece? ¿Qué le dices a tus hijos? ¿Por qué? ¿Puedes eximirte de esta responsabilidad y de dar respuesta?.

2. Entra a experimentar el silencio . Haz silencio en tu vida y en tu corazón.

Busca espacios y lugares donde puedas escuchar esas grandes preguntas que en lo más hondo de tu vida siente todo ser humano. Ante la belleza del paisaje que admiras, sentado en tu casa o en cualquier lugar sin ruidos que a ti te ayude a hacer silencio, hazte estas o parecidas preguntas: ¿qué hago con mi vida? ¿Hacia donde camino? ¿Soy feliz? ¿Tiene dirección mi vida y qué busco para ponerla? A estas preguntas solamente se puede responder haciendo silencio en lo más profundo de nuestra existencia.

Te aseguro que el silencio cuesta, entre otras cosas porque da miedo experimentarlo. En el silencio siempre se escuchan preguntas y las que se perciben son las más importantes, las que atañen a la vida de verdad. El silencio no engendra esclavos, pues la esclavitud viene en el ruido, allí donde ya nos dan las respuestas construidas. En ocasiones, cuando se accede por primera vez a esta actitud silente, algunas personas experimentan cierto temor, pero pronto perciben que es auténticamente oxigenante para la vida humana. No estamos acostumbrados a entrar en el lugar donde la comunión con la existencia verdadera se hace posible, donde surgen las grandes preguntas y se dan las grandes respuestas que tantas veces hemos buscado fuera de nosotros.

En el silencio dijo “sí” la Virgen María, provocando el acontecimiento que cambió el sentido de la vida humana y de la historia. En aquél « hágase en mí según tu Palabra », cambió todo. Y se hizo en el silencio, porque es en esta actitud desde la que se escucha a Dios. Cuando el ser humano no tenía respuestas para nada importante, esta mujer excepcional que es la Santísima Virgen María, introdujo en este mundo con su “sí” la respuesta para todas las grandes y pequeñas preguntas del ser humano. Esa respuesta es Jesucristo.

Aprende a hacer silencio junto a María. Hay lugares que invitan a ello. Covadonga y la Santa Cueva son una muestra. De allí nadie parte sin haber entrado dentro de sí mismo, experimentado en su yo más íntimo llamadas, preguntas y respuestas.

3. Adéntrate en la oración, es decir, en el diálogo con Dios

El ser humano no puede vivir plenamente su existencia sin entrar en la órbita y en el horizonte que le hace ser y vivir plenamente según lo que es: hijo de Dios y, por ello, hermano de los hombres. Adentrarnos en este diálogo con Dios es algo muy sencillo. Lo hemos aprendido a través de la oración del Padrenuestro, una plegaria que salió de labios de Jesús y que Él quiso entregar a los discípulos como muestra de su actitud ante la vida.

El ser humano necesita saber que no está solo y que, además, es querido tal y como es. Decir Padrenuestro, es entrar en una forma de asumir la vida proporcionándole densidad y fundamento. No es una cuestión vana afirmar y experimentar que Dios me quiere y me ama. Ello me exige salir de mí mismo, olvidándome de todas esas cosas que distraen mi existencia impidiéndome ser lo que soy, hijo y hermano.

Como ves, la oración es algo muy sencillo. Tan sencillo como dejarse mirar y dejarse querer. Si es que nunca entraste en diálogo con Dios, pruébalo por una vez de esta manera: déjate mirar y déjate querer. No tengas miedo. Aunque no creas lo suficiente o pienses que tu mismo ni crees. Intenta vivir de esta manera y descubrirás que te encuentras en tu propia figura.

Si quieres dar un paso más, entra en alguna Iglesia y dialoga con Jesucristo presente en el Misterio de la Eucaristía. Allí en el silencio, déjate mirar y amar por Él. Quizá eres Zaqueo o el ciego de nacimiento, o la mujer pecadora o el fariseo o el publicano, o el samaritano que estás siendo apaleado y nadie te hace caso. No importa quien seas, sabes que Jesús se acerca a tu vida y te dice "¿qué quieres que haga por ti?".

Y si puedes, acércate con toda tu familia a realizar una visita este verano a la Santina en su Santa Cueva de Covadonga . Ten por seguro que allí escucharás lo más importante: "Haced lo que Él os diga" y podrás completar esta invitación. Junto a Ella aprenderás a tener conversaciones de fundamento, a entrar en el silencio y a hacer oración. Y todo porque en Covadonga, junto a la Santina, uno se hunde en la originalidad de su existencia y descubre lo que a menudo ni en libros, ni en reflexiones, ni en consideraciones bien construidas, puede llegar a ver: aquello que contemplamos y percibimos sólo a través de una experiencia de encuentro espiritual con María en Covadonga.

Con gran afecto, os bendice

 
 
 

Tlfno. de la parroquia de la Corte: 985 202555 - Tlfno. Párroco: 985 083555
Correo electrónico: parrocorteoviedo@telecable.es y adoracionarpu@telecable.es

Si me mandas tu correo, te mandaré gratuitamente la revista semanal y otros servicios

MISAS EN LA PARROQUIA DE LA CORTE:

Dicario 7:30 (tarde). Domingos y festivos: 11:30 y 12:30

NUESTRAS WEBS

La primera:

www.telecable.es/personales/arpucorte

-La del sitio donado por  D. Pedro, de Ovehosting  para la difusión del Evangelio: 

  www.arpucorte.com

-La de los niños:

www.arpucorte.com

Todo esto lleva un trabajo que ya os podéis imaginar. pero merece la pena, por supuesto, como podéis comprobar.

Recibid una abrazo.

Laurentino

P.D También la Cofradía vinculada a esta parroquia tiene su Web: www.cofradiadelsilencio.ya.st

El Movimiento ARPU con la colabiación de la Parroquia, elabora cada semana un CD que contiene las lecturas del domingo con ilustraciones en Power Point, así como una Revista en Word y otros contenidos de interés. Puede solicitarse en la parroquia

Vuelta a la página principal