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| Lectura
del Santo Evangelio según San
Lucas 12,13-21. |
El tema de las riquezas, del querer
poseer por encima de todo, plantea a los creyentes, un gran dilema:
Dios o el dinero.
Lo mismo que señalábamos en el
domingo pasado del poder.
Son los grandes pecados que siempre
los hombres han cometido.
Por eso, el pecado no es el fallo puntual,
sino la actitud que tenemos frente a las cosas, las personas,
las situaciones.
Por eso, el pecado está más en
ese pensamiento de poder y de riqueza y no tanto en la circunstancia
de tener más o menos, o de poseer el poder por un momento
determinado.
Por eso, poseer temporalmente o poder temporalmente,
son necesarios.
Ni poder absoluto, ni tener cuanto
más.
Eso.
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En aquel tiempo,
dijo uno del público a
Jesús:
-Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo
la herencia.
El le contestó:
-Hombre, ¿quién me ha nombrado juez
o árbitro entre vosotros?
Y dijo a la gente:
-Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues
aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes.
Y
les propuso una parábola:
-Un
hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a
echar cálculos: ¿Qué haré?
No tengo donde almacenar la cosecha.
Y
se dijo: Haré lo siguiente: derribaré los
graneros y construiré otros más grandes,
y almacenaré allí todo el grano y el resto
de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: «Hombre,
tienes bienes acumulados para muchos años: túmbate,
come, bebe, y date buena vida.
Pero
Dios le dijo: Necio, esta noche te van a exigir la vida.
Lo que has acumulado ¿de quién
será?
Así será el que amasa riquezas para
sí y no es rico ante Dios.
Palabra
del Señor.
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Comentarios
al evangelio |
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1.- LA VANIDAD Y LA CODICIA COMO MALES
SOCIALES
Primera lectura. Qo 1, 2; 2, 21-23
El tema de esta liturgia
dominical es la vanidad y la codicia. Está introducido con una primera lectura del libro del
Eclesiastés, donde el autor nos advierte contra la vanidad
de nuestros proyectos, nuestro} trabajo lucrativo, y la vanidad
de aquellos que acumulan bienes.
Segunda lectura. Col 3, 1-5. 9-11
En este texto 5. Pablo
transmite una espiritualidad contra la codicia y la vanidad:
somos miembros de Cristo resucitado, así que
debemos abandonar las tendencias mundanas que destruyen nuestro
crecimiento espiritual y nuestra resurrección interior.
Así la fornicación, la vanidad, la codicia, etc.
Tercera lectura. Lc 12, 13-21
El peligro y total vanidad
de la codicia es subrayada en la parábola del hombre rico que tenía
una gran cosecha: se olvida completamente de la muerte, la
eternidad y el sentido de la vida. Quiere acumular cosas materiales
sin necesidad, y descuida el ser rico en los valores del Reino
-aquellos valores que cuentan en el
209 momento de la muerte-.
Tengamos también en mente
que la codicia es hoy un pecado colectivo, practicada por países
ricos y por grupos. Sucede que la codicia es una causa importante
de la injusticia social, del hambre y la miseria para mucha
gente.
Algunas preguntas para pensar durante la semana
1. ¿Cuál
es mi Dios: el dinero o Jesucristo?
2. ¿Qué hago
para compartir aquello de lo que no tengo realmente
Tercera lectura. Lc 10, 25-37
El tema del Evangelio
es la práctica
de la caridad con nuestros hermanos y hermanas; el segundo mandamiento,
inseparable del amor de Dios. Jesús explica la práctica
de la caridad fraterna no por medio de conceptos, sino por medio
de hechos. Por lo tanto hoy leemos la parábola del buen
samaritano, donde aprendemos quién es nuestro hermano,
y cómo practicar la caridad. Algunos puntos importantes:
Primero . La fraternidad
en la gente no es algo a dar por supuesto. Debe ser construida
día tras
día por la práctica de la misericordia. "Nos
hacemos" hermanos y hermanas.
Segundo. La caridad cristiana
es universal. No discrimina. El samaritano y el judío en la parábola
se suponían enemigos y distanciados. Pero la misericordia
es más fuerte que el prejuicio del samaritano.
Tercero. Amar a nuestros
hermanos significa que estamos dispuestos a la reconciliación y el perdón,
como era el caso del samaritano con respecto al judío
herido.
Cuarto. Practicar la
caridad significa salir de nuestros planes y nuestro egoísmo, aceptar sacrificios
por el bien de los demás. La caridad cristiana no es buenos
deseos.
Algunas preguntas para pensar durante la semana
1. Todo el mundo tiene
prejuicios hacia personas y grupos. ¿Cuáles son
mis prejuicios?
2. Fuera de mi familia, ¿qué sacrificios
emprendo por el bien de los demás?
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Comentarios
de Pagola |
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Muchas cosas han cambiado
en poco tiempo sobre nuestro pequeño planeta. Ha quedado
atrás el enfrentamiento entre superpotencias. Al Este
ya no hay enemigos sino aliados. Desacreditado el sistema marxista,
conquistan el consenso universal, el mercado libre y la sociedad
de consumo. Lo importante ahora es diseñar un nuevo orden
internacional. Concentrar todos los esfuerzos en reconstruir
nuestro viejo solar continental. Esa Europa comunitaria que se
ha convertido en la meta hacia la que hay que avanzar con decisión.
Pero se olvida que, de nuevo, el gran perdedor
es el Tercer Mundo. Según todos los indicios, los marginados
de la tierra se quedan sin asidero ideológico y sin futuro
revolucionario. Y, por otra parte, «solidaridad» es
una palabra demasiado larga e incómoda para tener cabida
en la vida trepidante de Occidente.
Ya cayó el muro de Berlín, y hemos
de felicitarnos por ello, pero ese otro muro, el que separa al
mundo pobre del mundo rico, está más alto y mejor
vigilado que nunca. Ahí siguen boyantes el intercambio
desigual, la extorsión financiera, el monopolio de la
tecnología y de la información científica,
el envío de residuos radiactivos y basuras peligrosas
que nadie quiere. Sin embargo, apenas se habla ya de imperialismo,
y es que ahora «los imperialistas» somos nosotros.
Por otra parte, comienza a tomar cuerpo en Europa
un «apartheid» universal ante quienes no pertenecen
a nuestra comunidad. Brotes de racismo, intolerancia y discriminación,
cada vez más frecuentes, castigan a los intrusos que saltan
el muro con el que tratamos de defender nuestra «Europa
de los mercaderes».
Casi sin darnos cuenta, Occidente va cayendo
en una alarmante mezquindad e insolidaridad. Nos preocupa
el colesterol, y olvidamos el hambre y la miseria de ese Tercer
Mundo, cada vez más molesto y desagradable.
Hablando recientemente de este «eclipse
de la solidaridad», Mario Benedetti decía que «la
propia Iglesia restringe su solidaridad a la parcela de las oraciones».
Ciertamente no es así. Y para desmentirlo ahí están
esos miles y miles de misioneros extendidos por todo el mundo
conviviendo con los más pobres de la Tierra. Pero, tal
vez, hay algo cierto en las palabras del escritor uruguayo. Mientras
tantos misioneros se desviven por un desarrollo más humano
del Tercer Mundo, nosotros nos contentamos a menudo con celebrar
fechas como el Domund rezando una oración distraída
o aquilatando el donativo que tranquilizará nuestra
conciencia.
La parábola del rico insensato que vive
acumulando riquezas y echando a perder su vida, puede estar dirigida
directamente a nosotros. Nos preocupamos mucho por mejorar nuestro
nivel de vida, pero, ¿no es una vida cada vez menos
solidaria y, por tanto, menos humana?
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ALGO MAS QUE UN SISTEMA |
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Lo que has acumulado, ¿de quién será?...
Alguien ha dicho que «todos los hombres somos espontáneamente
capitalistas». Lo cierto es que la sed de poseer sin
límites no es exclusiva de una época ni de un
sistema social, sino que descansa en el mismo hombre, cualquiera
que sea el sector social al que pertenezca.
El sistema capitalista lo que hace es desarrollar esta tendencia
innoble del hombre en lugar de combatirla y favorecer una convivencia
más solidaria y fraterna.
Lo estamos viendo todos los días. El móvil que
guía a la empresa capitalista es crear la mayor diferencia
posible entre el precio de venta del producto y el costo de
producción. Pero es que este móvil guía
la conducta de casi toda la sociedad. El máximo beneficio
posible y la acumulación indefinida de riqueza son algo
aceptado por la mayoría de los cristianos como principio
indiscutible que orienta su comportamiento práctico
en la vida diaria.
Por otra parte, el capitalismo, lejos de promover la comunión
y la solidaridad, favorece la dominación de unos sobre
otros y tiende a crear y reforzar la lucha de clases.
Pero este mismo espíritu lo podemos observar ya en
muchos «trabajadores» cuyos ingresos y régimen
de gastos en nada ceden a los de los más aventajados
capitalistas. Basta verlos gritar sus propias reivindicaciones
ahondando cada vez más el abismo clasista que los separa
de sus compañeros (?) en paro.
El replegamiento egoísta sobre los propios bienes,
el consumo indiscriminado y sin límites, la lucha implacable
por el propio bienestar, el olvido sistemático de las
víctimas más afectadas por la crisis, son signos
de una posición «capitalista» por muchas
confesiones de «socialismo» que puedan salir de
nuestros labios.
«El hombre occidental se ha hecho materialista hasta
en su pensamiento, en una sobrevaloración morbosa del
dinero y la propiedad, del poder y la riqueza» (·Bosmans-PH).
Se pretende llenar el vacío interior con la posesión
de cosas. La codicia y el afán de poder son «drogas
aprobadas socialmente».
Es nuestra gran equivocación. Lo ha gritado Jesús
con firmeza contundente. Es una necedad vivir teniendo como único
horizonte «unos graneros donde poder seguir almacenando
cosechas». Es signo de nuestra gran pobreza interior.
Aunque no nos lo creamos, el dinero nos puede empobrecer.
Vivir acumulando, puede ser el fin de todo goce humano, el
fin de toda alegría de vivir, el fin de todo verdadero
amor.
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CITIUS - ALTIUS - FORTIUS |
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«Citius, altius, fortius», es
el viejo lema latino de las olimpíadas: «Más
rápido, más alto, más fuerte». Se
ha dicho, sin duda para tener un consuelo previo ante los posibles
fracasos deportivos, que «lo importante es participar».
Es lo que, sin embargo, hay que intentar en la vida cristiana.
Todos tenemos una tarea que realizar: la de vivir como Cristo
vivió, la de aspirar a los auténticos valores.
Ahí sí tenemos un reto y una meta en nuestra
vida cristiana.
El que vive así, nunca podrá decir que todo
es vaciedad y sólo vaciedad; sentirá en su corazón
que merece la pena luchar y afanarse por buscar esos valores.
Ojalá lo intentemos todos: «Citius, altius,
fortius», «más rápido,
más alto, más fuerte».
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LA EXPERIENCIA DE LA VIDA COTIDIANA |
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La parábola que Jesús les propone para comprender
a fondo esta situación humana recoge una experiencia
de la vida cotidiana. Los seres humanos están dispuestos
a amontonar riquezas, a transformar la realidad para preservarlas,
para sentirse seguros y satisfechos con ellas. Sin embargo,
no aprecian el valor de la vida misma. Sus apegos no les dejan
ver otra cosa que sus propias ambiciones.
Nosotros experimentamos intensamente esta situación.
El capitalismo, en su versión neoliberal, lleva a los
seres humanos a convertirse en desaforados acumuladores de
cosas y en maniáticos del trabajo lucrativo y la eficiencia
comercial. En esta sociedad ya no hay espacio para valorar
el ser humano como persona. Únicamente existen "clientes",
mercado, compraventa, jefes, "hombres de éxito",
la gente rica. La demás gente no cuenta...
Por esto, hoy se necesita con mayor urgencia proclamar las
palabras de Jesús: "la vida no está en los
bienes". La vida tiene valor en sí misma. Es un
Don al que todos los seres humanos tienen derecho. Nuestro
trabajo no puede ser únicamente la acumulación
inconsciente e innecesaria de cosas, de dinero, de placeres.
Nuestro trabajo debe ser humanizado. No puede estar en función
del éxito comercial sino del crecimiento como personas.
No puede ser sólo un mecanismo de sobrevivencia, sino,
ante todo, un lugar de realización de un proyecto de
vida orientado completamente a alcanzar la plenitud del ser
humano a los ojos de Dios.
En el fondo, la situación que vivimos hoy no es de
hoy. El capitalismo triunfante lleva ya cinco siglos. Dice
Comblin que el cristianismo no ha logrado ponerle freno, y
que quien se lo va a poner va a ser la naturaleza, los límites
de la naturaleza: la dinámica expansiva, engullidora
de recursos humanos, a la macroescala actual, hace ya previsible
el agotamiento de los recursos, la desaparición de los
bosques, la contaminación de la atmósfera, el
agujero de la capa de ozono, la desaparición de las
especies biológicas... Llega un momento en que el "tirar
abajo los graneros para construir otros más grandes" ya
no es viable: se topa con "los límites del crecimiento" (cfr.
el famoso libro de MEADOWS, Los límites del crecimiento,
Fondo de Cultura Económica, México 1972; y el
que le continuó, Más allá de los límites
del crecimiento, Ediciones El País, Madrid 1994). La
parábola de Jesús, lamentablemente, resulta hoy
aplicable no sólo a la desmedida codicia de algunos
poderosos que gobiernan de facto nuestro mundo, sino al sistema
mismo. ¿Quién pondrá el freno, la naturaleza
(sus límites) o la historia (nuestra utopía)?
UN EJEMPLO : "En medio de una de las
peores crisis económicas que México ha debido
enfrentar jamás, el número de personas con un
patrimonio superior a 1000 millones de dólares aumentó en
los últimos años de 10 a 15. En 1996, su riqueza
combinada era igual al 9% del Producto Interior Bruto del país".
(PNUD, Informe 1997, pág. 98
El cristianismo, de hecho, no ha logrado detener al capitalismo
en estos cinco últimos siglos. Cabe recordar aquí lo
que algunos dicen: el cristianismo no ha cambiado a Occidente,
porque Occidente ha cambiado al cristianismo. ¿Qué pensar?
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PARA LA CONVERSIÓN
PERSONAL |
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PARA LA CONVERSIÓN PERSONAL
-¿Nuestro trabajo nos dignifica como personas humanas
o nos convierte en esclavos con sueldo?
-¿Nuestra comunidad cristiana es consciente de los
desafíos que enfrenta ante una sociedad basada en el
lucro, el placer y el confort?
-¿Somos conscientes de la mentalidad que nos impone
casi sin querer el neoliberalismo?
Para la reunión de la comunidad o del círculo
bíblico
-"Eviten toda clase de codicia": Relacionar el mensaje
del evangelio de hoy con lo más nuclear de la ideología
de la sociedad de hoy
-"El cristianismo no ha cambiado a Occidente, porque
Occidente ha cambiado al cristianismo". ¿Qué pensar?
-Analizar la contraposición "cosas de arriba /
cosas de abajo" que utiliza Pablo en la segunda lectura.
Esa metáfora podría ser entendida dualísticamente
en un enfoque no cristiano. ¿Cómo explicarían
ustedes las cautelas que habría que tener para una correcta
inteligencia del texto?
-¿Qué hacer para difundir una sensibilidad que
evite hoy día el machismo en el lenguaje ["hombre" nuevo]?
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HOY
LE TOCA A LA
DIRECCIÓN ESPIRITUAL
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(seguimos con las recomendaciones de práticas
cristianas)
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La dirección espiritual es la asistencia
o ayuda positiva que una persona recibe de otra que está especialmente
calificada, por educación, experiencia y santidad personal,
para discernir la voluntad de Dios y la práctica de las
virtudes Cristianas. La dirección tiene como criterio
la verdad revelada por Dios a la Iglesia Católica. El
proceso de dirección busca la aplicación de esta
verdad a la vida personal contando siempre con la asistencia del
Espíritu Santo, quién es el principal director de
las almas.
La dirección espiritual debe partir de una búsqueda
voluntaria de quién se compromete a progresar en la unión
con Dios. La Iglesia, por su larga experiencia, reconoce la necesidad
de la dirección espiritual ya que, como consecuencia del
pecado, el hombre se confunde con facilidad, arrastrado por sus
pasiones y con facilidad llega a justificar sus errores. El director
espiritual, nos ayuda a ser objetivos, separándonos de los
apegos que ciegan al alma, para poder ver con claridad la verdad
aunque no nos guste.
Tanto el director como el dirigido deben comprometerse a :
1 -Alimentar sus almas con la participación
frecuente en los sacramentos.
2 -Buscar activamente la guía del Espíritu Santo a través
de la oración.
3 -Guiarse por la revelación divina confiada al magisterio de la Iglesia
Católica.
4 -Buscar la verdad cueste lo que cueste.
5 -Renunciar tanto a sus propios intereses como a los criterios del mundo sobre
lo que es aceptable (el camino ancho que lleva a la perdición).
La dirección es el medio normal del que se sirve Dios para
llevar a los hombres a la santidad y aún a la virtud sólida.
Sin olvidar que el director del alma es el Espíritu Santo
y que la santificación es obra de Dios, hay santos canonizados,
gracias a su director espiritual.
A pesar de tener buena voluntad y deseos
de perfección,
a pesar de frecuentar los sacramentos y de ser cristianos generosos,
muchos no llegan a la santidad por falta de buena dirección
espiritual. San Buenaventura llega a decir que ni el mismo
Papa puede eximirse de tener su director. Quien por propia
voluntad se queda sin él difícilmente progresará en
su vida sobrenatural.
Un buen director espiritual:
1. Nos ayudará a descubrir la Voluntad
de Dios.
2. Nos sostendrá y estimulará en los desalientos
y en las cobardías.
3. Corregirá nuestros descamines y nos prevendrá de
los peligros,
4. Nos devolverá la paz en las turbaciones
y temores.
5. Orientará nuestra acción apostólica.
5. Escuchará pacientemente y evitará que se caiga
en el “direccionismo” o manipulación.
No olvidemos, sin embargo, que el director
espiritual es sólo
un guía. Cada uno permanece en definitiva siendo el único
responsable de sus actos y de sus decisiones ante Dios.
Ningún militante obrero cristiano puede prescindir de un
director espiritual, «sabio, discreto y experimentado»,
al cual consulte con sencillez, sinceridad y docilidad, todos
y cada uno de sus problemas de vida cristiana y de acción
apostólica
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La dirección espiritual es
la formación individual y atención detallada y particularizada
para formar el apóstol del Reino que hoy reclaman los tiempos
y que esté a la altura que Dios en sus designios le tiene
encomendada
Importancia del Director Espiritual:
- Vocación universal a la santidad y vocación
particular dentro de la Iglesia
- Complejidad y riqueza de la formación cristiana que
integra todos los diversos componentes de la vocación
cristiana, así como las dimensiones de la persona
- Vida del cristiano abierta hacia un
futuro y unas metas por alcanzar en el campo de la formación, de la santificación,
del apostolado y de las tareas y deberes confiados.
- Guía para que conozca el camino
y le oriente en su labor concreta.
- Ayudar, iluminar, dar ánimos y apoyar en la toma de
decisiones, sobre todo de índole vocacional
- Es a la vez hombre de Dios, maestro, padre, amigo, hermano.
Características de la Dirección:
- Nunca presionar ni en un sentido ni
otro, dejar al orientando en plena libertad para decidir por
sí mismo.
- Postura acogedora y comprensiva.
- Escuchar con atención, con comprensión, sin prisas,
con simpatía, cálidamente.
- Manifestar interés humano.
- Crear una atmósfera de confianza
- Cortesía, delicadeza, deferencia, atención,
sentido de justicia, equidad, objetividad en los juicios y
serenidad en las decisiones.
- Interesarse sinceramente por cada uno, por sus cosas.
- Participar de sus alegrías y
sanos intereses.
- Combinar evangélicamente la exigencia firme de una vida
cristiana auténtica, con la suavidad, la humildad, la
bondad, la delicadeza, la comprensión, la cordialidad,
la afabilidad, la alegría y la unión de corazones.
- Imitar a Cristo como el Buen Pastor.
- Ofrecer ocasión para el encuentro cuando el alma atribulada
no puede, no sabe o no se atreve a abrirse por sí misma.
- Diálogo en la fe, dentro de la
Iglesia
- Dos personas que buscan, juntamente, conocer la voluntad de
Dios en lo concreto de la vida
- Encuentro entre tres términos: orientador, orientando
y Espíritu Santo
- Luz del Espíritu Santo sobre
ambos para buscar la voluntad de Dios
- No es sumisión cordial de uno a otro, sino la sumisión
común a la acción del Espíritu Santo que
da al orientador la gracia de estado necesaria para dirigir al
otro en el plan y designios divinos.
- El orientador moral está por el Magisterio de la Iglesia,
por el Evangelio, por la apertura al Espíritu Santo y
por el Reino de Cristo, y está en contra de todo lo que
se oponga a ello.
- Educar a los cristianos en el sentido
de responsabilidad y madurez humana, cristiana y apostólica. Responsabilidad
que es lo mismo que docilidad al Espíritu Santo, fidelidad
al plan de Dios, generosidad en el seguimiento de Cristo, cooperación
en la obra del Reino. Madurez que se alcanza no solo con medios
humanos, sino sobre todo por los dones del Espíritu Santo,
que da a las facultades humanas su máxima plenitud.
Intervención del director:
- No impositiva
- No pasiva
- De iluminación y búsqueda en común
- No neutra, sin compromiso
Beneficios para el director:
- Se ejercita en la confianza en Dios.
- Aprende a escuchar al orientando y al
Espíritu Santo.
- Es como un ejercicio espiritual
Requisitos del dirigido:
- Auténtica humildad cristiana
- Esfuerzo por imitar a Cristo
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Carta del Señor Arzobispo
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VERANO
2004
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A
quienes llegáis y estáis en Asturias os invito a
la conversación, al silencio y a la oración |
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En
este tiempo del verano deseo entrar en diálogo con todos los
miembros de la Iglesia y con todas las personas de buena voluntad
que queráis abrir el corazón
a estas reflexiones estivales. Que la gracia y la paz de Jesucristo
estén siempre en vuestra vida, acompañen vuestra
existencia y os hagan imagen viva de su amor junto a todos los
que comparten el día a día con vosotros.
El diálogo que os propongo en esta
ocasión, para poder entrar en conversación con
otros y con Dios, es muy sencillo. Os invito a abordar tres
temas:
1) unas conversaciones de fundamento;
2) sobre el silencio y
3) sobre la oración:
1. Entra en conversación
sobre temas que son de fundamento. Te propongo
estos tres: sobre el vacío
espiritual, la familia y la enseñanza de la religión.
Te sugiero que
entres en la reflexión
sobre el vacío espiritual que puede engendrar
una cultura cuando en ella se da amnesia cultural, agnosticismo
intelectual, anemia ética o asfixia religiosa.
¿Cómo ha de recorrer la Iglesia el camino por
el que va con sus contemporáneos en esta situación? ¿Qué gran
servicio debe hacer? ¿Qué humanismo verdadero debe
prestar?.
Hoy hemos de proponer directamente a
Jesucristo a los demás
y vivir la fe sin reducciones de ningún tipo. Es la gran
respuesta, la única que existe para superar el dramático
vacío espiritual que hoy atenaza al ser humano. En este
tiempo los cristianos hemos de tener la valentía y el
coraje necesarios para superar dos graves tentaciones que nos
rodean: la de disolvernos en medio del mundo, siendo una cosa
más de las múltiples que existen y olvidando que
somos « sal de la tierra y luz del mundo »,
o la de amurallarnos, encerrados en nosotros mismos, pero lejos
del propio mundo que precisamente constituye la misión
que nos ha dado el Señor: « Id al mundo entero
y anunciad el Evangelio ». Muros y defensas que se
levantan desde la ideologización de la fe, anclándonos
siempre en algo que no es Jesucristo.
¿Cómo hacer hoy el camino? Tenemos que anunciar
a Jesucristo como la novedad más grande, sin miramientos
ni cortapisas. Hemos de ser testigos del Señor, hombres
y mujeres de experiencia de encuentro con Él. Esta es
la gran noticia que se tiene que conocer y hemos de hacerlo con,
en y desde la Iglesia que el mismo Señor fundó.
Otra reflexión
a la que te invito es a que valores y pongas en su lugar el matrimonio
y la familia cristiana , esa comunidad de amor que tiene
la misión de custodiar, revelar y comunicar el amor. Observa
y sopesa bien esos cuatro cometidos fundamentales que tiene:
la formación de una comunidad de personas, el servicio
a la vida, la participación en el desarrollo de la sociedad
y, también, en la vida y misión de la Iglesia.
Es muy importante que en este momento histórico eduquemos
la conciencia moral, que es precisamente la que hace a todo ser
humano capaz de juzgar y discernir los modos más adecuados
para realizarse según su verdad original y que, por tanto,
se convierte en una exigencia prioritaria e irrenunciable. Dios
ha creado al hombre a su imagen y semejanza, lo ha llamado a
la existencia por amor y lo convoca al mismo tiempo al amor.
La institución matrimonial no es una ingerencia indebida
de la autoridad o de la sociedad, sino exigencia interior del
pacto de amor que encontramos en el proyecto original de Dios
acerca del matrimonio y de la familia, y que encontramos inscrito
en todas las culturas. El matrimonio no puede ser contraído
más que por personas de diverso sexo: una mujer y un varón.
Sepamos en este momento singular de nuestra historia fundamentar
y ser fieles a los significados unitivo y procreativo de la sexualidad
humana, desde la realidad antropológica de la diferencia
sexual y desde la vocación al amor que nace de ella, abierta
siempre a la fecundidad. Este concepto del verdadero matrimonio
y del amor no está exento de comprensión a toda
situación humana.
Medita sobre la
enseñanza
de la religión , tan sometida a debate en lo
que se refiere a si debe estar o no presente en la formación
de los niños y jóvenes en la escuela. Te hago
estas preguntas: ¿qué pueden comprender tus hijos
sin la religión? ¿Sin ella sería completa
e integral su experiencia humana?.
Incide en esta reflexión que te propongo a través
de una historia real. Se trata de la que Jean Juárez (1858-1914),
autor de la «Historia socialista de la República
francesa» , donde relata una experiencia que puede
motivar nuestro discernir. Un día recibe una carta de
su hijo que le pedía un certificado para ser eximido de
la clase de religión. La respuesta fue contundente: «Amado
hijo: me pides que te exima de cursar religión para parecer
digno hijo de un hombre sin convicciones religiosas. Este certificado,
amado hijo, no te lo envío ni te lo enviaré nunca.
No es que desee que seas clerical, a pesar de que no hay peligro
alguno. Cuando tengas edad suficiente para juzgar serás
completamente libre, pero tengo un decidido interés en
que tu instrucción y educación sean completas y
no lo serían sin estudio de la religión…¿Cómo
lo sería sin un conocimiento suficiente de las cuestiones
religiosas, sobre las que todo el mundo discute?¿Querrías
tú por ignorancia voluntaria, no poder decir ni una palabra
sobre este asunto, sin exponerte a decir un disparate?...Y ¿qué comprenderás
de la historia de Europa y del mundo entero después de
Jesucristo, sin conocer la religión, que cambió la
faz del mundo y produjo una nueva civilización?...Tengo
que confesarlo, la religión está íntimamente
unida a todas las manifestaciones de la inteligencia humana…Esta
carta te sorprenderá. Pero, es necesario, hijo mío,
que un padre diga siempre la verdad a sus hijos. Ningún
compromiso me podría excusar si permitiese que tu instrucción
fuera incompleta y tu educación insuficiente» .
¿Qué te parece? ¿Qué le dices a
tus hijos? ¿Por qué? ¿Puedes eximirte de
esta responsabilidad y de dar respuesta?.
2. Entra a experimentar el silencio .
Haz silencio en tu vida y en tu corazón.
Busca espacios y lugares
donde puedas escuchar esas grandes preguntas que en lo más hondo de tu vida
siente todo ser humano. Ante la belleza del paisaje que admiras,
sentado en tu casa o en cualquier lugar sin ruidos que a ti te
ayude a hacer silencio, hazte estas o parecidas preguntas: ¿qué hago
con mi vida? ¿Hacia donde camino? ¿Soy feliz? ¿Tiene
dirección mi vida y qué busco para ponerla? A estas
preguntas solamente se puede responder haciendo silencio en lo
más profundo de nuestra existencia.
Te aseguro que el silencio cuesta, entre
otras cosas porque da miedo experimentarlo. En el silencio
siempre se escuchan preguntas y las que se perciben son las
más importantes, las que
atañen a la vida de verdad. El silencio no engendra esclavos,
pues la esclavitud viene en el ruido, allí donde ya nos
dan las respuestas construidas. En ocasiones, cuando se accede
por primera vez a esta actitud silente, algunas personas experimentan
cierto temor, pero pronto perciben que es auténticamente
oxigenante para la vida humana. No estamos acostumbrados a entrar
en el lugar donde la comunión con la existencia verdadera
se hace posible, donde surgen las grandes preguntas y se dan
las grandes respuestas que tantas veces hemos buscado fuera de
nosotros.
En el silencio dijo “sí” la Virgen María, provocando
el acontecimiento que cambió el sentido de la vida humana
y de la historia. En aquél « hágase en
mí según tu Palabra », cambió todo.
Y se hizo en el silencio, porque es en esta actitud desde la
que se escucha a Dios. Cuando el ser humano no tenía respuestas
para nada importante, esta mujer excepcional que es la Santísima
Virgen María, introdujo en este mundo con su “sí” la
respuesta para todas las grandes y pequeñas preguntas
del ser humano. Esa respuesta es Jesucristo.
Aprende a hacer silencio junto a María. Hay lugares que
invitan a ello. Covadonga y la Santa Cueva son una muestra. De
allí nadie parte sin haber entrado dentro de sí mismo,
experimentado en su yo más íntimo llamadas, preguntas
y respuestas.
3. Adéntrate en la oración, es decir,
en el diálogo con Dios
El ser humano no puede
vivir plenamente su existencia sin entrar en la órbita y en el horizonte que
le hace ser y vivir plenamente según lo que es: hijo de
Dios y, por ello, hermano de los hombres. Adentrarnos en este
diálogo con Dios es algo muy sencillo. Lo hemos aprendido
a través de la oración del Padrenuestro, una plegaria
que salió de labios de Jesús y que Él quiso
entregar a los discípulos como muestra de su actitud ante
la vida.
El ser humano necesita saber que no está solo y que,
además, es querido tal y como es. Decir Padrenuestro,
es entrar en una forma de asumir la vida proporcionándole
densidad y fundamento. No es una cuestión vana afirmar
y experimentar que Dios me quiere y me ama. Ello me exige salir
de mí mismo, olvidándome de todas esas cosas que
distraen mi existencia impidiéndome ser lo que soy, hijo
y hermano.
Como ves, la oración es algo muy sencillo. Tan sencillo
como dejarse mirar y dejarse querer. Si es que nunca entraste
en diálogo con Dios, pruébalo por una vez de esta
manera: déjate mirar y déjate querer. No tengas
miedo. Aunque no creas lo suficiente o pienses que tu mismo ni
crees. Intenta vivir de esta manera y descubrirás que
te encuentras en tu propia figura.
Si quieres dar un paso más, entra en
alguna Iglesia y dialoga con Jesucristo presente en el Misterio
de la Eucaristía.
Allí en el silencio, déjate mirar y amar por Él.
Quizá eres Zaqueo o el ciego de nacimiento, o la mujer
pecadora o el fariseo o el publicano, o el samaritano que estás
siendo apaleado y nadie te hace caso. No importa quien seas,
sabes que Jesús se acerca a tu vida y te dice "¿qué quieres
que haga por ti?".
Y si puedes, acércate
con toda tu familia a realizar una visita este verano
a la Santina en su Santa Cueva de Covadonga . Ten
por seguro que allí escucharás
lo más importante: "Haced lo que Él
os diga" y podrás completar esta invitación.
Junto a Ella aprenderás a tener conversaciones de fundamento,
a entrar en el silencio y a hacer oración. Y todo porque
en Covadonga, junto a la Santina, uno se hunde en la originalidad
de su existencia y descubre lo que a menudo ni en libros, ni
en reflexiones, ni en consideraciones bien construidas, puede
llegar a ver: aquello que contemplamos y percibimos sólo
a través de una experiencia de encuentro espiritual con
María en Covadonga.
Con gran afecto, os bendice
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del sitio donado por D.
Pedro,
de Ovehosting para
la difusión del Evangelio:
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-La de los
niños:
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Todo esto lleva
un trabajo que ya os podéis imaginar. pero
merece la pena, por supuesto, como podéis comprobar.
Recibid una abrazo.
Laurentino
P.D También la Cofradía
vinculada a esta parroquia tiene su Web: www.cofradiadelsilencio.ya.st
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El
Movimiento ARPU con la colabiación de la Parroquia,
elabora cada semana un CD que contiene las lecturas del domingo
con ilustraciones en Power Point, así como una Revista
en Word y otros contenidos de interés. Puede solicitarse
en la parroquia
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