EUCARISTÍA

reflexiones entre amigos

Revista semanal elaborada por:

MOVIMIENTO DE ADORACION PERPETUA A.R.P.U.
PARROQUIA DE SANTA MARIA LA REAL DE LA CORTE. OVIEDO

Domingo 11 de julio de 2004
XV del Tiempo Ordinario


 

 

Cuadro de la Iglesia de la Corte hallado por casualidad en Méjicos

 


Lectura del Santo Evangelio según San Lucas (Lc 10, 25-37.)



¿Quién es mi prójimo?

En aquel tiempo se presentó un letrado y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba:-Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?
El le dijo: -¿Qué está escrito en la Ley?, ¿qué lees en ella?
El letrado contestó: -Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con todo tu ser. Y al prójimo como a ti mismo.
El le dijo: -Bien dicho. Haz esto y tendrás la vida.
Pero el letrado, queriendo aparecer como justo, preguntó a Jesús: -¿Y quién es mi prójimo?
Jesús dijo: -Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino, y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje, llegó a donde estaba él y, al verlo, le dio lástima, se le acercó, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente sacó dos denarios y dándoselos al posadero, le dijo:-Cuida de él y lo que gastes de más yo te lo pagaré a la vuelta. ¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los bandidos?
El letrado contestó: -El que practicó la misericordia con él.
Díjole Jesús: -Anda, haz tú lo mismo.

Palabra del Señor.

 

   

 

El aburrimiento es un pecado
Comentario (Lc 10, 25-37.) (Laurentino)
 

El aburrimiento es un pecado, y además tiene poco que ver con el amor. Porque el amor es creativo, es dulce, no conlleva estrés sino que relaja. Es el mejor de los vinos y la mejor de las medicinas. Quién ama sonríe y convierte cada circunstancia en un acto de amor. El amor es Alegría. Si. Y compasión y generosidad, y encuentro y bendición. El amor es todo esto que Jesús hizo, sin necesidad de explicación. Por eso el primer prójimo es todo aquel que te necesita. Así que llena tu alforja de gestos amables, que bajamos de Jerusalén a Jericó y vas a encontrar muchos heridos en el camino. Es este uno de los pasajes evangélicos más característicos y con más urgencia de práctica en nuestros días. El cristiano como Jesús encuentra muchos heridos tirados en la cuneta de la vida. (Laurentino).

 
 

 


  Parábola del Buen Samaritano

(envió Pepitina)

Jesús no le contesta en el plano teórico en que él se ha colocado, sino con un ejemplo práctico: la comúnmente llamada "parábola del buen samaritano".

La distancia entre Jerusalén v Jericó no es grande: unos 30 km.; pero la diferencia de altura sí es notable: 760 m. sobre el nivel del mar en Jerusalén y 250 bajo ese mismo nivel en Jericó. De ahí el verbo "bajaba".

A los dos primeros viandantes: el sacerdote y el levita que evitan al herido, quizá por creerlo muerto y librarse de la impureza ritual que para ellos constituía el tocar un cadáver, contrapone Jesús un tercero, que no es un laico israelita, como pediría la lógica. Pero Jesús no pretende una conclusión "anticlerical". Este tercero es precisamente un no-israelita, un extranjero, un discriminado, un tenido por casi hereje por los judíos, un samaritano. El no se preocupa de la ley ni del culto del templo de Jerusalén, al que representan y sirven los dos que le precedieron, ni se interesa por su propia seguridad como el doctor que interroga a Jesús. Pero es el único que demuestra un amor espontáneo y desinteresado, tierno y servicial, personal y eficaz.

Matiz cristológico. La parábola tiene un sabor cristológico, como expusieron muchos santos Padres. Dentro de todo el contexto del evangelio, vemos que Cristo es quien se hizo prójimo y compañero de todos. El es el buen samaritano que mostró al hombre caído -simbolizado en el herido de la parábola -, el amor de Dios Padre. Cristo es el sacramento vivo y personal de ese amor y entrega sin reservas.

San Pablo dice en la segunda lectura (Col1,15ss ) que "Jesús es imagen de Dios invisible" y coautor con El de la creación y de la redención humana.

 

Todo Hombre es mi prójimo
Comentario (Lc 10, 25-37.) (Laurentino)

No hay límites para el mandamiento del amor. Al concluir la parábola, Jesús devuelve la pregunta a su interlocutor: ¿Cuál de éstos tres te parece que se portó como prójimo (compañero) del que cayó en manos de los bandidos? El letrado contestó: El que practicó la misericordia con él. Y concluye Jesús: Anda, haz tú lo mismo.

En la pregunta de Jesús hay un cambio básico de impostación o perspectiva, que no radica tan sólo en la formulación de la demanda, ni es un mero juego lingüístico. Jesús viene a decir al doctor de la ley y a nosotros: Eres tú el que has de hacerte prójimo, es decir compañero, de todo hombre sin distinción alguna, porque toda persona es tu hermano. Por eso la pregunta correcta no es la del letrado: ¿Quién es mi prójimo?, para saber hasta dónde llega mi obligación, sino: ¿Quién está necesitando de mi amor, ayuda y solidaridad?, para que yo me convierta en su compañero.

"Mientras el doctor de la ley pregunta por el objeto del amor (¿a quién tengo que amar como compañero?), Jesús pregunta por el sujeto del amor (¿quién ha obrado como compañero?). El doctor de la ley piensa a partir de sí cuando pregunta: ¿dónde está el límite de mi deber? Jesús le dice: piensa a partir del que padece necesidad, colócate en su situación, reflexiona: ¿quién espera ayuda de ti? Entonces verás que no hay , límites para el mandamiento del amor" (J. Jeremías: O. c. 248).


 
 

 


  Amar es tener y dar vida

(envió Pepitina)

a) Amar es vivir .- Es importante destacar en el texto evangé­lico que ocupa nuestra atención la insistencia de Jesús en los verbos amar, hacer y vivir. Cuando al principio el letrado pregun­ta: ¿Qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?, después de contestarse él mismo con toda exactitud sobre el amor a Dios y al prójimo, Cristo le dice: haz esto y tendrás vida. Y luego le dice: “anda, haz tu lo mismo.

b) Es imposible un cristiano verdadero sin amor al herma­no.- La página evangélica de hoy es elocuente por sí misma; hermoso resumen de todo el evangelio de Jesús, porque amar al hermano es lo propio y característico del discípulo de Cristo. Es la práctica eficaz e indivisible del amor a Dios y al prójimo, sin restricciones ni exclusivismos, lo que define la religión que Jesús fundó " O s doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado. En esto conocerán que sois mis discípulos, si os amáis unos a otros" (Jn 13,34s). Cristo nos está enviando contínuamente al mundo en misión de amor, un amor que abre a la vida.

Este es, por tanto, el testimonio más directo y válido. Lo que cuenta para Jesús es el amor comprometido: "Venid, benditos de mi Padre...Lo que hicisteis con uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis" (Mt 25,40). De ahí que san Pablo afirmara: "Amar es cumplir la ley entera" (Rm 13,10). La religiosi­dad auténtica, "la religión pura e intachable a los ojos de Dios Padre es ésta: visitar huérfanos y viudas en sus tribulaciones, y no mancharse las manos con este mundo", escribía el apóstol Santiago (1.27). Y el apóstol san Juan: "Si uno tiene de qué vivir y viendo a su hermano pasar necesidad, le cierra las entrañas, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios?''(1Jn 3.17). Y concluye “si alguno dice. 'Amo a Dios', y aborrece a su hermano es un mentiroso. Pues quien no ama a su hermano a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve” (4,20).

 c) Amar es la sabiduría de la Vida , porque amar es vivir. Por eso el amor crea vida para el que ama y para el que es amado. Pero, desgraciadamente, de tanto oírlo y no practicarlo nos resbala y resulta manido el mandamiento del amor fraterno. Si no sirve como excusa para desentenderse del hermano el culto a Dios (sacerdote y levita de la parábola), mucho menos las ocupaciones, las prisas, la comodidad, el egoísmo y el dinero. Si nuestra única aspiración fuera el "vivir lo mejor posible” y no amáramos a los demás, no conseguiríamos más que no vivir ni como personas ni como creyentes. renunciando a la vida verdadera.

El que ama de verdad a Dios se toma muy en serio al hombre. Y el que quiere al hermano va por lo derecho sin dar rodeos ni excusas para pasar de largo junto al necesitado que se cruza en su camino, quienquiera que sea, haciendo caso omiso de su estamento social, lengua, raza, color, religión, partido o ideología. Esta es la lección de fraternidad universal, la aventura radicadle un amor indivisible, que nos enseña hoy Jesús con la parábola del buen Samaritano.

 


Breve comentario a las lecturas del domingo XV, C
 

Primera lectura. Dt 30, 10-14

El tema es la esencia de la religión cristiana: el amor a Dios y el amor al prójimo.

Segunda lectura. Col 1, 15-20

En un texto corto, S. Pablo elabora una "teología" sobre Cristo. Es significativa su afirmación de Cristo como plenitud de Dios; la verdadera imagen de Dios.

Por lo tanto el amor de Cristo es el amor de Dios, y el primer mandamiento de la ley recae en nuestra relación con Jesús.

Tercera lectura. Lc 10, 25-37

El tema del Evangelio es la práctica de la caridad con nuestros hermanos y hermanas; el segundo mandamiento, inseparable del amor de Dios. Jesús explica la práctica de la caridad fraterna no por medio de conceptos, sino por medio de hechos. Por lo tanto hoy leemos la parábola del buen samaritano, donde aprendemos quién es nuestro hermano, y cómo practicar la caridad. Algunos puntos importantes:

Primero . La fraternidad en la gente no es algo a dar por supuesto. Debe ser construida día tras día por la práctica de la misericordia. "Nos hacemos" hermanos y hermanas.

Segundo. La caridad cristiana es universal. No discrimina. El samaritano y el judío en la parábola se suponían enemigos y distan­ciados. Pero la misericordia es más fuerte que el prejuicio del samaritano.

Tercero. Amar a nuestros hermanos significa que estamos dis­puestos a la reconciliación y el perdón, como era el caso del samari­tano con respecto al judío herido.

Cuarto. Practicar la caridad significa salir de nuestros planes y nuestro egoísmo, aceptar sacrificios por el bien de los demás. La caridad cristiana no es buenos deseos.

Algunas preguntas para pensar durante la semana

1. Todo el mundo tiene prejuicios hacia personas y grupos. ¿Cuáles son mis prejuicios?

2. Fuera de mi familia, ¿qué sacrificios emprendo por el bien de los demás?

 
 

El buen samaritano

(Lc 10, 30-37.)


El mundo está lleno de buenos samaritanos…

Tu vecino es bueno, mi hermano,
no es el criminal que pinta la radio…

Gracias a tu vecino
tienes las carreteras… tus zapatos…
el teléfono… la misma radio.

Si no fuera por tu vecino,
que exprime gotas de amor al sudar,
¡ni una taza de café podrías tomar!

Un vecino plantó el café y lo recogió
otro, lo machacó y envasó…
otro más te lo ofrece en la tienda
y finalmente, tu vecino más cercano,
te lo ofrece en la mesa.

¡Y todavía más!:

La taza en la que te lo da,
también la hizo otro vecino.
Y la misma cucharilla...

... y el azúcar que le echas, también es polvo de sudor
de un vecino bueno¡que nunca te conoció!

Tanto quiere Dios que nos amemos, que lo "imprescindible" nos lo da por su mano
-el sol, el alma, el aire, los nardos…-

Pero lo que es sólo "necesario"
-el vestido… la comida… los teatros…
nos los da Dios a través de otro humano...

... para que ¡en justicia!
no tengamos más remedio que
amarlo


Pero Jesús ve las cosas de forma diferente:

Él es el buen samaritano, y nosotros el hombre herido y despojado.
Observa lo que sucedió:

Consideremos ahora la aplicación de esa historia:

El hombre fue:

  • despojado de sus ropas
  • herido y dejado medio muerto
  • robado
  • dejado inconsciente de su condición

Ve lo que hizo el samaritano:

  • vino
  • lo vio
  • se compadeció de él
  • no le hizo ningún reproche por estar en esa condición

Sin el consentimiento del hombre herido:

  • se acercó
  • echó aceite y vino en sus heridas
  • vendó sus heridas
  • lo puso sobre su cabalgadura
  • lo llevó al mesón
  • lo cuidó durante toda la noche
  • hizo provisión de dinero y de cuidado
  • pagó el coste
  • dejó un depósito en su favor
  • hizo provisión para sus necesidades futuras

Más tarde, ¡el hombre herido habría podido rehusar todo lo que se había hecho por él, y rechazar al samaritano!

Adán (y con él toda la raza humana):

  • fue despojado de sus vestiduras
  • fue herido, magullado y golpeado
  • fue dejado medio muerto
  • fue robado
  • fue dejado inconsciente de su verdadera condición

Entonces, Jesús:

  • vino
  • nos vio
  • tuvo compasión de nosotros
  • no nos reprochó nuestra condición
  • no nos presentó primeramente la ley

Sin que se lo pidiéramos, y sin pedir nuestro consentimiento:

  • se acercó
  • administró la salvación, no solamente hizo provisión
  • curó nuestras heridas con aceite y vino
  • vendó nuestras heridas
  • nos cuidó durante toda nuestra noche
  • hizo provisión para nuestras necesidades
  • nos puso bajo el cuidado de la iglesia
  • pagó todas nuestras deudas
  • hizo un depósito para nuestras futuras necesidades
 
 

Sin rodeos. Se le acercó (

José Antonio Pagola


No es necesario un análisis social muy profundo para descubrir las actitudes de autodefensa, recelo y evasión que adoptamos ante las personas que pueden perturbar nuestra tranquilidad.

Cuántos rodeos para evitar a quienes nos resultan molestos o incómodos. Cómo apresuramos el paso para no dejarnos alcanzar por quienes nos agobian con sus problemas, penas y sinsabores.

Se diría que vivimos en actitud de guardia permanente ante todo aquel que puede ser un peligro en potencia para nuestra felicidad.

Y cuando no encontramos otra manera mejor de justificar nuestra evasión ante los problemas y sufrimientos de personas que nos necesitan, siempre podemos recurrir al hecho de que «estamos muy ocupados».

Estar ocupados, activos, en movimiento constante, se ha convertido en algo que casi forma parte de nuestro mismo ser. Algo que nos encierra en nuestro pequeño mundo de preocupaciones y bloquea e impide nuestra relación amistosa y fraterna con quienes vamos encontrando en el camino de la vida.

Qué actualidad cobra la "parábola del samaritano" en esta sociedad de hombres y mujeres que corren cada uno a sus ocupaciones, se agitan tras sus propios intereses y gritan cada uno sus propias reivindicaciones.

Según Jesús, sólo hay una manera de «tener vida». Y no es la del sacerdote y el levita que ven al necesitado y «dan un rodeo» para seguir su camino, sino la del samaritano que camina por la vida con los ojos y el corazón bien abiertos para detenerse ante quien puede necesitar su cercanía.

Cuando se escuchan sinceramente las palabras de Jesús, sabemos que se nos llama a pasar de la hostilidad a la hospitalidad. Sabemos que se nos urge a vivir de otra manera, creando en nuestra vida y en nuestro corazón un espacio más amplio para quienes nos necesitan.

Sabemos que no podemos escondernos detrás de «nuestras ocupaciones» ni refugiarnos en hermosas teorías. Se ama a la humanidad cuando se ama a los hombres concretos que caminan a nuestro lado.

Quien ha comprendido la fraternidad cristiana, sabe que todos somos «compañeros de viaje» que compartimos una misma condición de fragilidad humana y nos necesitamos unos a otros.

Quien ha comprendido esto y vive atento a todo ser amenazado que encuentra en su camino, es un hombre que encuentra un gusto nuevo a la vida. Es un hombre que «heredará vida eterna".

 


Otro comentario de Pagola


Cada vez está más claro. No va a haber recuperación económica para todos, pues la reconversión se va a llevar a cabo, relegando en la pobreza a sectores que no podrán beneficiarse del bienestar material que se pretende conseguir. La «salida de la crisis» sólo va a ser para los más privilegiados, ya que se va a lograr hundiendo en el trabajo intermitente, el paro y la crisis aguda a los más débiles y desafortunados.

No todos caminamos hacia la misma Europa. Mientras unos lograrán instalarse en el bienestar europeo, otros se irán quedando en el camino, descolgados del progreso y sin posibilidad de disfrutar de él.

Una vez más se vuelve a repetir la parábola de Jesús. Junto al camino van quedando hombres y mujeres despojados, empobrecidos y maltratados. Y una vez más nos vemos obligados a escuchar la interpelación del evangelio: O seguimos tranquilos nuestro camino, como el sacerdote y el levita, «dando un rodeo» y abandonando a esa gente a su suerte, o actuamos como el «buen samaritano» comprometiéndonos activamente a resolver su necesidad.

Casi sin darnos cuenta, estamos cayendo en la práctica del «sálvese quien pueda». Cada uno busca hacerse un sitio en la nueva sociedad. Lo que importa es entrar en el sector «guay» de Europa, pues quien se instala ahí disfrutará de un «status» social cada vez mejor.

Poco a poco se va imponiendo una «cultura economicista» que hace crecer el individualismo exacerbado y la búsqueda ciega de seguridad material. No preocupa la suerte de los más débiles. «Competitividad», ésta es la palabra clave. Hay que luchar por los propios intereses. El prójimo sólo es un obstáculo e, incluso, un adversario potencial que me puede desbancar.

La parábola del Buen Samaritano es una llamada a sustituir la competitividad por esa solidaridad que, según Juan Pablo II, nos ha de hacer a todos responsables de todos. Tal vez hemos de empezar por aprender a mirar a Europa desde la perspectiva de los más débiles y marginados para sentir en nuestra propia carne la impotencia e inseguridad de los nuevos pobres. Es irritante que todavía se oiga decir entre nosotros que «el que no trabaja es porque no quiere» y que el problema de los desempleados es que «son unos vagos».

Pero hay que pasar a la acción. La solidaridad no es un sentimiento superficial de compasión, sino «la determinación firme y perseverante de empeñarse en el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno» (Juan Pablo 11).

En nuestra sociedad hay demasiado consumo inútil, superficial y egoísta. El cristianismo ha de recordar hoy a todos que el hombre no puede hacer con lo suyo lo que le dé la gana. Es injusto e inhumano seguir disfrutando sin límite alguno cuando estamos dejando a otros sin lo necesario para vivir con dignidad.

 


TE INVITAMOS DE CORAZÓN A UN ENCUENTRO-CONGRESO EUCARÍSTICO

 

Se trata de

  • un Año Santo Compostelano;
  • unos ejercicios blancos-eucarísticos;
  • un agradecimiento al Señor por tus eucaristías a partir de tu primera comunión;
  • una buena entrada para el año; eucarístico 2005 (Comienza en Octubre);
  • una sintonía con el sentir y deseos más recientes de la Iglesia.
 
 

UNA SONRISA SANA
Que tu paso por estas páginas de humor te deje una sonrisa limpia y una dulce sensación de alegría.
¡¡¡Dios te bendiga!!!

EN LA CALLE

Un señor camina tranquilo por la calle, cuando un inopinado peatón se le acerca y le da una palmada sobre el hombro.
-¡Mira a quién veo! ¿Cómo te va, hombre, Francisco! ¡Años que no nos vemos! Me parece que estás más flaco, ¿qué te ha pasado?
-Disculpe, señor, yo no me llamo Francisco sino Antonio...
-¿Cómo? ¿Te cambiaste también el nombre?

ENTRE AMIGOS

-¡Querido Richard! ¡Qué felicidad encontrarte! ¿No tendrías cien mil pesos para prestarme?
-No aquí en el bolsillo no los tengo.
-¿Y en la casa?
-Todos bien, gracias. ¡Hasta luego

GRAN COLECCION

* El dinero no trae la felicidad, pero cuando se va, se la lleva.
* El medico general es el que sabe que su paciente morirá. El médico especialista es el que sabe de qué.
* Los libros de medicina no deberían tener apéndice.
* Los psiquiatras están cobrando precios de locura.
* El eco siempre dice la última palabra.
* Recuerda siempre que eres único... lo mismo que todos los demás.
* El problema de los imparciales es que están sobornados por las dos partes.
* Para un erudito debe ser terrible perder el conocimiento.
* Sé bueno con tus hijos. Ellos elegirán tu ancianato.
* Hay tres tipos de personas: los que saben contar y los que no.
* Diplomacia es el arte de decir "bonito perrito"... hasta que puedas encontrar una piedra.

 

 


UN ENCUENTRO DE ORACIÓN, ARTE, CULTURA Y DIVERSIÓN

M U L T I F E S T I V A L D A V I D 2 0 0 4

Generación esperanza: éste es el título del Multifestival David 2004, un encuentro que se lleva a cabo todos los veranos y que reúne a artistas de todo tipo con un elemento en común: la ilusión por transmitir la Buena Noticia de Jesucristo a todos los rincones del mundo a través de su música, sus pinturas, sus fotografías…

El Multifestival David de este año se celebrará en la localidad asturiana de Los Cabos, del 8 al 11 de julio, y contará con un montón de actividades para todas las edades. Además, los niños de 0 a 10 años podrán disfrutar del Multifestival de los niños, y los adolescentes, de 11 a 17 años, del David Júnior.

Escuelas de oración, talleres, Seminarios con conferencias sobre la Esperanza, exposiciones de artes plásticas, ferias donde conocer iniciativas de ONG, movimientos, grupos parroquiales, conciertos con los cantantes de música religiosa más conocidos, una vigilia de oración el sábado por la tarde, o la Eucaristía el domingo a la 1 del mediodía, en la catedral de Oviedo y presidida por el arzobispo, monseñor Carlos Osoro, son sólo algunas de las cosas que os encontraréis en el Multifestival David 2004.

Para más información: Tel. 985 82 23 18.
Página web: www.multifestivaldavid.com

 

 
 

¿Qué le dijo el Papa al Presidente?


H ace tan sólo unos días, veíamos por televisión cómo nuestro Presidente del Gobierno, don José Luis Rodríguez Zapatero, visitaba, como tal, por primera vez al Papa Juan Pablo II. Unos días antes había estado el embajador español ante la Santa Sede, y aprovechando estos dos encuentros, el Papa quiso dejar claras algunas cuestiones importantes que nos afectan a todos los españoles.

Como algunos ya sabréis, el nuevo Gobierno que tenemos, desde hace sólo unos meses, quiere hacer varias reformas en las leyes que traerán muchas consecuencias y cambios en la sociedad.

Con algunas de ellas, la Iglesia católica no puede estar de acuerdo, porque considera que hay que proteger siempre a los más débiles e indefensos, como los enfermos, las personas mayores o los niños que todavía no han nacido. Estos últimos son especialmente importantes, porque no pueden comunicarse, no pueden demostrar que están vivos y son personas como cualquiera de nosotros, y por eso mucha gente se olvida de ellos. Si se amplía la ley del aborto, mucha gente podrá deshacerse de su hijo, y muchas veces, por falta de información, lo harán sin saber que ese niño está vivo como cualquiera de nosotros. La Iglesia piensa que, si se lucha por la paz, por el bienestar de las personas, porque todos tengamos comida, un techo bajo el que vivir y una educación buena, cosas muy importantes y necesarias, no se puede olvidar el derecho a nacer que tiene todo el mundo.

El Papa también le recordó al Presidente lo importante que es que todos los españoles tengamos una buena educación, con la asignatura de Religión, para que todos tengamos presente que el hombre es mucho más que las Matemáticas y la Lengua, que son necesarias, pero que no darán sentido a nuestra vida.

 


Tema de la semana:

De la discoteca, al monasterio de clausura

H ace diecisiete años, yo era una muchacha más de esas que apuran las horas de la noche entrando y saliendo en la discoteca y en los pubs. Por aquel entonces, Dios no era nadie para mí. La cuestión religiosa dormitaba, sin la más

remota sospecha de verse sobresaltada o perturbada, en alguna parte de mí misma. Me sentía bien. La cosa cambió cuando, no sé ni cómo, me vi formando parte de un grupo de jóvenes que semanalmente se reunían en el locutorio del convento de mi pueblo, en torno a una hermana que hablaba y dialogaba con ellas de Dios, de su propia vocación; en definitiva, de temas religiosos. Esos encuentros, sentadas todas alrededor de una pequeña mesa, al calor de un brasero, en la penumbra misteriosa de aquel sitio, comenzaron a inquietarme interiormente. Poco a poco, me iba haciendo consciente de que algo estaba cambiando en mi mundo interior; me experimentaba distinta, aunque no extraña ni rara. Comencé a hacerme preguntas que antes nunca me había planteado. Sentía cierta tensión. Aquello empezaba a ser bastante confuso y los sentimientos aparecían muy contradictorios. Cuando, por fin, pude poner nombre a toda esta m o v i da interior, llegó la decisión: cambiar el locutorio por el claustro, y la visita semanal por la permanencia definitiva. Después, pude darme cuenta de que todo aquello supuso una experiencia configuradora, que hizo que me enraizara en la convicción de que el Señor me llamaba a la aventura de decidir mi vida desde lo contemplativo. La vida contemplativa es encontrarse con Jesús, por el que antes has sido tú misma encontrada, ir tras Él, en lo más simple y cotidiano de la vida, ahondando en ello, reconociendo a Dios incluso en la rutina, en la monotonía de todos los días; contemplarlo no sólo en esos tiempos que dedicamos exclusivamente a la oración, sino en la simplicidad de lo que va aconteciendo, en el rostro de las hermanas, en el trabajo en el obrador, en el estudio y la formación, en la cruz de las limitaciones. Todo esto no es sino un proceso

que desemboca en la vida teologal, es decir, en la experiencia única de que Dios vaya siendo más Dios en ti y tú más

tú en Él. Hay una manera, o mejor aún, un talante existencial que contribuye a conservar el nivel de aceite con el que la llama de la lámpara contemplativa puede nutrirse y mantenerse encendida:

l El silencio, que en ningún caso es ausencia de lenguaje y comunicación. En un clima de silencio, la contemplativa o el contemplativo percibe de manera especial el lamento de la Humanidad que grita su sufrimiento, su angustia, su desvalimiento a causa de las injusticias practicadas de mil maneras por los fuertes, por los poderosos. En el lenguaje del silencio, una se hace capaz de diálogo con la única Palabra nacida del amor de Dios, permitiendo así que su vida sea solamente un eco de ella a través de lo que hace, piensa, dice y siente.

l La soledad, que no puede ser confundida con una actitud de aislamiento o de inhibición. Se trata de esa soledad habitada por Dios, en la que, misteriosamente, están presentes todos los hombres y mujeres que, sin tener un rostro concreto, sin conocer su dramática existencia, están ahí, junto a ti, y tú junto a ellos. Esto te hace consciente de que la soledad es una gracia que te posibilita estar espiritualmente cerca de quienes

geográfica, económica, étnica o culturalmente están lejos. Mirar a Jesucristo sin más gozo que el de mirarlo, y saberse mirada por Él a la manera de una madre que no espera nada de ese niño pequeño que contempla mientras duerme, y que, precisamente porque no espera nada de él, es capaz de darlo todo, de darse entera. Dios me ha hecho un gran regalo, nos ha hecho un gran regalo a todas las contemplativas y contemplativos del mundo: Dios nos ha llamado exclusivamente para permanecer, con todos, en Él.

María de Jesús Flores Rodríguez

 
 

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Todo esto lleva un trabajo que ya os podéis imaginar. pero merece la pena, por supuesto, como podéis comprobar.

Recibid una abrazo.

Laurentino

P.D También la Cofradía vinculada a esta parroquia tiene su Web: www.cofradiadelsilencio.ya.st

 

El Movimiento ARPU con la colabiación de la Parroquia, elabora cada semana un CD que contiene las lecturas del domingo con ilustraciones en Power Point, así como una Revista en Word y otros contenidos de interés. Puede solicitarse en la parroquia

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