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Vuestra
paz descansará sobre ellos
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| Lectura
del Santo Evangelio según San Lucas (Lc 10, 1-12. 17-20.)
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En
aquel
tiempo designó el Señor otros setenta y dos, y
los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos
y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: -La
mies es abundante y los obreros pocos: rogad, pues, al dueño
de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino!
Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis
talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a
saludar a nadie por el camino.
Cuando entréis en una casa, decid primero: «Paz
a esta casa». Y si allí hay gente de paz, descansará
sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos
en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el
obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa.
Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que
os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: «Está
cerca de vosotros el Reino de Dios». Cuando entréis
en un pueblo y no os reciban, salid a la plaza y decid: «Hasta
el polvo de vuestro pueblo, que se nos ha pegado a los pies,
nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que está
cerca el Reino de Dios». Os digo que aquel día
será más llevadero para Sodoma que para ese pueblo.
Los setenta y dos volvieron muy contentos y le dijeron: -Señor,
hasta los demonios se nos someten en tu nombre.
El les contestó: -Veía a Satanás caer del
cielo como un rayo. Mirad: os he dado potestad para pisotear
serpientes y escorpiones y todo el ejército del enemigo.
Y no os hará daño auestrlguno. Sin embargo, no
estéis alegres porque se os someten los espíritus;
estad alegres porque vuestros nombres están inscritos
en el cielo.
Palabra
del Señor.
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(José
Antonio Pagola) |
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Pide Jesús
a sus discípulos que pasen por los pueblos y lugares contagiando
paz. Tarea nada fácil, pues sólo quien la posee
en su corazón puede comunicarla de verdad. Las vacaciones
son, sin duda, momento privilegiado para reconstruir esa paz interior,
a veces, tan maltrecha. He aquí algunas sugerencias para
quien quiera descansar de una manera diferente.
Experimentar el silencio. Tal vez sea bueno olvidarnos por unos
días de la TV y la radio. Nuestro espíritu lo agradecerá.
Mejor todavía si sabemos encontrar de vez en cuando algún
rincón tranquilo (la sombra de un bosque, la orilla de
un río, la paz de una ermita...) para «estar en silencio»,
sin prisas.
El silencio nos revelará muchas cosas. Descubriremos nuestra
agitación interior y nuestras tensiones. Sentiremos la
necesidad de vivir de otra manera. El silencio relajado es siempre
fuerza transformadora y fuente de paz.
Sentir nuestro cuerpo. La mayor parte del tiempo vivimos «en
nuestra cabeza», olvidados absolutamente de nuestro cuerpo,
crispado y tenso por las mil preocupaciones de cada día.
Hagamos una experiencia nueva al menos durante unos días:
sentir nuestro cuerpo, respirar conscientemente y con calma, tomar
conciencia de las diversas sensaciones, sentarnos de manera relajada,
pasear sintiendo nuestro caminar. Descubriremos con más
fuerza la alegría de sentirnos vivos.
Gustar la vida. Por lo general, tendemos a acumular en nuestro
interior las experiencias negativas, sin detenernos ante lo bueno
y bello de la vida.
¿Por qué no dedicar unos días a vivir más
despacio, gustando las cosas pequeñas y saboreando agradecidos
tantos placeres sencillos que ofrece el vivir diario? Quedaremos
sorprendidos de todo lo que se nos regala de manera constante.
Aprender a mirar. Casi siempre corremos por el mundo sin captar
apenas la vida que llena el cosmos y sin abrirnos al misterio
que nos envuelve.
Es bueno tomarse tiempo para aprender a mirar el entorno más
despacio y con más hondura. No se trata de afinar los sentidos,
sino de captar la vida que palpita dentro de las personas, los
seres y las cosas, y escuchar su eco en nosotros.
Sanar los recuerdos dolorosos. Para recuperar la paz es necesario
curar las heridas que nos hacen sufrir interiormente. Liberarnos
de los recuerdos dolorosos del pasado y de las amenazas del futuro.
Es un verdadero arte vivir plenamente el momento presente, aquí
y ahora. El creyente lo aprende desde la fe: el pasado pertenece
a la misericordia de Dios; el futuro queda confiado a su bondad.
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Sugerencias
para un verano más pleno |
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(Envió
Pepitina)(envió
Pepitina) |
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1.
No se ponga a dieta: cambie sus hábitos de alimentación.
Que su alimentación sea sana, equilibrada, completa, suficiente
y nada más que suficiente.
2. Camine todos los días al menos 20 minutos.
El paso debe ser decidido pero no agotador. Y muy importante: disfrute
el paisaje -por paisaje también entendemos el urbano-.
3. Dedique más tiempo a «perder el tiempo»
con su familia. Vean programas divertidos en la televisión,
jueguen...
4. Por cada crítica o regaño que
haga a cualquier persona (especialmente si se trata de sus hijos)
déles cinco mensajes positivos (de cariño,
estímulo, admiración...)
5. Lea al menos un libro por mes.
6. Dedique más tiempo a escuchar música,
ver películas, leer poesía, ir al teatro, a museos
o a escuchar conciertos. Alimente su espíritu con
la creatividad del ser humano
7. Cocine con frecuencia.
8. Abrace, bese y acaricie más a sus hijos,
a su esposo, a su esposa, a sus padres y a sus hermanos.
9. Tome un curso, aprenda algo nuevo, actualícese.
10. Fortalezca los lazos de amistad. Tenga más
amigos. Sea buen amigo, buena amiga.
11. Duerma bien.
12. Hagan oración en familia.
13. Busque más momentos de silencio para tener mayor
intimidad con Dios.
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Evon
/ Testigos sin alfombras |
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Jose Antonio Pagola
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Con
frecuencia, entendemos la evangelización de manera
excesivamente doctrinal. Llevar el evangelio sería dar
a conocer la doctrina de Jesús a quienes todavía
no la conocen o la conocen de manera insuficiente.
Si entendemos las cosas así, las consecuencias son evidentes.
Necesitamos, antes que nada, "medios de poder" con los
que poder asegurar la propagación de nuestro mensaje frente
a otras ideologías, modas y corrientes de opinión.
Además, son necesarios cristianos bien formados doctrinalmente,
que conozcan bien la doctrina y sean capaces de transmitirla de
la manera más persuasiva y convincente. Necesitamos estructuras,
técnicas y pedagogías adecuadas para propagar el
mensaje cristiano.
Por último, es importante el número de evangelizadores
que con los mejores medios lleguen a convencer al mayor número
de personas.
Todo esto es muy razonable y encierra, sin duda, grandes valores.
Pero, cuando se ahonda un poco en la actuación de Jesús
y en su acción evangelizadora, las cosas cambian bastante.
El Evangelio no es sólo ni, sobre todo, una doctrina. El
Evangelio es la persona de Jesús. La experiencia humanizadora,
salvadora, liberadora que comenzó con Jesús.
Por eso, evangelizar no es sólo propagar una doctrina sino
hacer presente en el corazón mismo de la sociedad y de
la vida humana la fuerza salvadora del acontecimiento y la persona
de Jesucristo. Y esto no se hace de cualquier manera.
Para hacer presente esa experiencia liberadora, los medios más
adecuados no son los de poder y dominio sino los medios pobres
de los que se sirvió el mismo Jesús. Solidaridad
con los más abandonados, acogida a cada persona, perdón,
creación de comunidad, ofrecer sentido a la vida...
Entonces, lo importante es contar con testigos en cuya vida se
pueda percibir la fuerza humanizadora que encierra la persona
de Jesús cuando es aceptada. Con ello no se rechaza la
importancia de la formación doctrinal, pero sólo
cuando está al servicio de la vida misma.
El testimonio tiene primacía absoluta. Las estructuras,
instituciones y técnicas son importantes en la medida en
que son necesarias para sostener la vida y el testimonio de los
creyentes.
Por eso, lo más importante no es tampoco el número
sino la calidad de vida de la comunidad que puede irradiar fuerza
evangelizadora.
Quizás debamos escuchar con más atención
las palabras de Jesús a sus enviados: «No llevéis
talega ni alforja ni sandalias».
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| Evangelio
del dia. Comentario
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(Lc 10, 1-12. 17-20) |
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Podríamos decir que el tema central
de este día es el anuncio del Reino de Dios.
Los discípulos son enviados por Jesús con ese
propósito, y aconsejados sobre cómo comportarse
en acuerdo con el Reino que ellos están por predicar.
Pues el ejemplo y comportamiento del evangelizador es esencial
para la credibilidad del anuncio.
"El Reino de Dios está cerca". Esta frase resume
el mensaje Apostólico y el mensaje de la Iglesia hoy.
Los profetas del Antiguo Testamento (se nos recordó en
la primera lectura) anunciaban un Reino por venir, a largo plazo,
con la aparición de Cristo.
Pero con Jesús y la Iglesia, ahora anunciamos un Reino
que ya está aquí, a la mano. Evangelizar, en último
sentido, es ayudar a la gente a reconocer la presencia del Reino
en sus vidas, y a actuar de acuerdo con ello.
Algunas preguntas para pensar
durante la semana:
1. ¿Puedes señalar personas, acontecimientos,
etc., donde se puede reconocer el Reino de Dios en acción?
2. ¿He hecho la elección crucial entre el Espíritu
del Reino y el Espíritu del mundo?
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| Anuncio
de Cristo y del Evangelio hoy
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Del libro de
B. Caballero “En las fuentes de la palabra” |
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1) Evangelización de la
increencia.
-La necesidad perenne de la evangelización, aun de los
ya bautizados, viene urgida por el fenómeno actual de la
increencia, que ha pasado del reducto de las minorías intelectuales
a ser patrimonio de masas (cf. Santiago Apóstol, B). Al
hombre actual, "instalado en la finitud" (E.Tierno),
le ronda el agnosticismo y el desencanto religioso, el pragmatismo
vital e incluso el rechazo positivo de Dios como rival del hombre
(cf. EN 55). Nada sufre tanto la crítica de la increencia
como la propia institución eclesial. Esto nos obliga a
revisar la imagen que de Dios, de Cristo y del Evangelio ofrecemos
los cristianos al mundo.
¿Cuál es la reacción de los creyentes al
desafío de la increencia? Ante los tiempos que corren,
en algunos se produce un repliegue por miedo, pesimismo o complejo
de acoso. Eso es olvidar la historia. Todos los tiempos han sido
difíciles para la fe, "tiempos recios", como
decía santa Teresa de Ávila. Otros, los más,
se dejan contagiar por los principios y actitudes en boga. Por
eso, aunque las estadísticas de confesión religiosa
son entre nosotros ampliamente favorables a la fe católica,
las encuestas y la experiencia demuestran que los criterios y
valores vitales de muchos que se dicen creyentes no son más
religiosos que los de quienes se declaran no creyentes (cf. EN
56).
La respuesta que se pide hoy al discípulo de Cristo es
tomar la situación de increencia como un reto y una oportunidad
que, al descubrir nuestras deficiencias, propicia una continua
conversión evangélica, personal y comunitaria, para
vivir y testimoniar mejor nuestro cristianismo. Para esto, antes
de nada, hemos de reconstruir nuestra propia identidad cristiana
y ahondar nuestra experiencia de fe mediante el contacto personal
con Dios. San Pablo decía: "Creí, por eso hablé"
(1Co 4,13). La base de la evangelización es la dimensión
personal de fe. El encuentro con Cristo resucitado es anuncio
de vida y salvación, en primer lugar para el creyente,
y después para aquellos con quienes éste se relaciona
(cf. J. Martín Velasco: Increencia y evangelización,
Santander 1988).
2) Evangelizar: misión de
todo cristiano.
-La misión evangelizadora de la Iglesia no es tarea exclusiva
de los pastores del Pueblo de Dios, ni monopolio de los misioneros
de vanguardia, ni mera celebración anual del Domund. Toda
la comunidad eclesial es misionera siempre y en todo lugar, todo
en ella ha de estar en función de la evangelización
de los que no conocen a Dios o están alejados de El. Todos
los cristianos podemos y ser evangelizadores -con tal que estemos
evangelizados nosotros mismos-, pues por los sacramentos de la
vida cristiana participamos de la misión profética
de Cristo (AA 3).
Hoy día no hace falta ir al tercer mundo para sentir la
urgencia del anuncio de Cristo. Hay campo de evangelización
muy cerca de nosotros, en nuestro propio entorno existencial:
así, los padres respecto de los hijos, los esposos entre
sí, los familiares, los vecinos, las amistades, los compañeros
de trabajo... Pero ¿cómo evangelizar? No hace falta
predicar sermones proselitistas. Hoy, más que de "conquista",
se habla de presencia y testimonio. Es este testimonio de los
cristianos lo que impacta y cuestiona al mundo incrédulo
y al hombre de hoy, harto de propaganda, palabrería y mesianismos
frustrantes.
Lo que más necesita hoy el Evangelio son testigos. Es verdad
que hemos de emplear todos los medios a nuestro alcance para inculturar
la fe (cf. Dom. 15,B,3,b), con tal que se avengan con las instrucciones
de Jesús en el evangelio de hoy: pobreza y solidaridad,
y no avasallamiento y poder. Pero, sobre todo, hacen falta testigos
personales de la fe, de Cristo y de la ternura de Dios (1.a lect.),
testigos humildes y poseídos de la fuerza del Espíritu,
que viene en ayuda de la humana debilidad. Aquí se abre
un amplio campo de acción a la misión evangelizadora
de los laicos “pues el Evangelio no puede penetrar profundamente
en la conciencia, en la vida y en el trabajo de un pueblo sin
la presencia activa seglares" (AG 21,1).
3) Líneas y sectores concretos
de evangelización
La situación presente reclama un compromiso global de toda
la comunidad cristiana en el empeño evangelizador, para
dar el paso de -una pastoral de conservación y cristiandad
a una Iglesia en perenne estado de misión, a fin de que
la fuerza del Evangelio penetre y vivifique las nuevas formas
culturales de nuestra sociedad. Sin intención exhaustiva
apuntamos estas líneas y sectores de actuación,
que se inspiran en las conclusiones del Congreso nacional de Evangelización
celebrado en Madrid en septiembre de 1985:
1. Necesitamos
un talante dialogal, es decir, una actitud
de acogida v discernimiento de los valores de la cultura actual
(GS 57s). Esto supone reconocer la presencia piriforme del Espíritu
de Cristo en nuestro mundo y momento actual, y vivir a fondo
la corresponsabilidad y la comunión eclesiales dentro
de una legítima pluralidad de acentos y opciones (LG
13,3). Aquí ayudará mucho un sólido estudio
teológico interdisciplinario.
2. Profesión y presencia públicas
de nuestra fe en Cristo, sin cerrarnos en ghetto ni
recluirnos, corno grupo y como personas, en la intimidad de
la pequeña comunidad o de la vida privada. Para eso:
hay que orientar a la evangelización de la vida de las
comunidades y movimientos especializados, potenciando el apostolado
de los laicos en toda su amplitud: sectores social, político
y de los medios de comunicación de masas (AG 21; EN 45).
3. Crear nuevas formas de presencia
testimonial y efectiva, especialmente en los ambientes
desvalidos y marginados, y en el espacio evangélico,
común a creyentes y no creyentes, de la afirmación
de lo humano: justicia, liberación y derechos de la persona.
Como apoyo y complemento de esta presencia en el mundo, se han
de revalorizar los espacios, tiempos y formas de oración
y vida contemplativa como testimonio de la
trascendencia y gratuidad absoluta del Dios vivo que salva al
hombre por Jesucristo y lo vivifica por su Espíritu.
4. Promover una pedagogía catequética
y evangelizadora de la religiosidad popular con
sus valores y posibilidades. Este punto es objeto de un desarrollo
más amplio en esta obra: Dom.15,B y Santiago Apóstol,
año C.
Conclusión:
Mensajeros de paz y alegría.
En el texto evangélico de hoy subyace la experiencia de la
primitiva comunidad cristiana que veía cómo el Reino
de Dios y su paz se extendían por el mundo de entonces, aunque
no sin dificultades. Esta alegría esperanzada y ardua ha
acompañado siempre y acompañará a la Iglesia
de todos los tiempos. Nuestra misión, hoy como ayer, es ser
mensajeros de la paz y alegría que para el hombre y mundo
actuales supone la evangelización, es decir, el anuncio testimonial
de Cristo y de su liberación.
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| Testigo
del martirio de un muchacho mexicano de catorce años
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El padre
Marcial Maciel recuerda el testimonio de José Sánchez
del Río
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CIUDAD DEL VATICANO, martes, 22 junio 2004 (ZENIT.org).-
Setenta y seis años después
sigue grabada en la memoria del padre Marcial Maciel, fundador
de los Legionarios de Cristo, el martirio de su amigo José
Sánchez del Río, a tan sólo catorce años,
del que él fue testigo presencial.
La Santa Sede promulgó este martes el decreto con el que
reconoce el martirio de este adolescente mexicano, nacido el 28
de marzo de 1913 en Sahuayo (Michoacán, México),
asesinado «por odio a la fe» el 10 de febrero de 1928,
según aclaró el cardenal José Saraiva Martins,
prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.
La familia de Marcial Maciel, que entonces tenía siete
años, había tenido que abandonar la casa de la localidad
de Michoacán, Cotija, precisamente a causa de la persecución
que se desencadenó en el país contra los católicos
tras la promulgación de leyes que negaban el derecho fundamental
a la libertad religiosa.
Maciel, que entonces tenía 7 años, recuerda que
José le invitó a escaparse con él a la Sierra
para unirse a los «cristeros», los católicos
que se rebelaron a las imposiciones del Gobierno central que llevaron
incluso a la suspensión del culto.
«Pocos días después de su fuga fue capturado
por las fuerzas del gobierno, que quisieron dar a la población
civil que apoyaba a los cristeros un castigo ejemplar»,
recuerda el fundador.
«Le pidieron que renegara de su fe en Cristo, so pena de
muerte. José no aceptó la apostasía. Su madre
estaba traspasada por la pena y la angustia, pero animaba a su
hijo», añade.
«Entonces le cortaron la piel de las plantas de los pies
y le obligaron a caminar por el pueblo, rumbo al cementerio --recuerda--.
Él lloraba y gemía de dolor, pero no cedía.
De vez en cuando se detenían y decían: "Si
gritas 'Muera Cristo Rey'" te perdonamos la vida. "Di
'Muera Cristo Rey'". Pero él respondía: "Viva
Cristo Rey"».
«Ya en el cementerio, antes de disparar sobre él,
le pidieron por última vez si quería renegar de
su fe. No lo hizo y lo mataron ahí mismo. Murió
gritando como muchos otros mártires mexicanos "¡Viva
Cristo Rey!"».
«Estas son imágenes imborrables de mi memoria y de
la memoria del pueblo mexicano, aunque no se hable muchas veces
de ellas en la historia oficial», concluye el padre Maciel.
ZS04062207
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Testimonios
de nuevos adoradores
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:::
Hola mi nombre es ELBA y mi país
es CHILE, soy de la ciudad de IQUIQUE,
esto queda al norte de mi país y me ha gustado mucho su página
ya que comparto con ustedes en la adoración al santísimo,
que desde hace bastante tiempo yo lo hago aquí, en la catedral
de nuestra ciudad, donde cada día jueves estoy desde las
11 de la mañana hasta la 1 de la tarde, o sea dos horas estoy
en el Santísimo, orando y conversando en silencio con EL
SEÑOR. También son varias las personas que lo hacemos
porque todos los días jueves el santísimo está
expuesto durante todo el día, donde adentran y salen personas
para hacer adoración. En especial a mí me hace mucho
bien y salgo con una paz tan grande… Todo lo que hago llena
mi espíritu y salgo con más fuerza para afrontar los
problemas del diario vivir. Les pediría por favor si me pueden
enviar vía e-mail oraciones para hacerlas en el santísimo.
Desde ya las infinitas gracias y que EL SEÑOR LAS
BENDIGA SIEMPRE junto a MAMITA MARIA. ELBA
::: Hola soy ANA
CECILIA MONTES SIERRA
Parroquia San Juan Bautista/ Lima - Perú
Día Jueves / 4 a 6 pm
::: Nombre: Ángela Oliver Moreno
Parroquia: Virgen Madre c/. Pedroches en Zarzaquemada Leganés
Madrid España.
Días comprometidos: Martes y viernes de 6,30 a 7,30.
Ángela Oliver moreno c/. Rioja nº 102 6º B 28915
Leganés (Madrid) (España) tel.. 912283766
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| UNA
SONRISA SANA
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| Que
tu paso por estas páginas de humor te deje una sonrisa limpia
y una dulce sensación de alegría.
¡¡¡Dios te bendiga!!!
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Ten
presente que: “UN SANTO TRISTE... ES UN TRISTE SANTO”
GRAN COLECCIÓN
* Un día sin sol es como... ya sabes, noche.
* Persona muy ocupada busca relación seria para el 18 de
Mayo del año en curso, a las 22:30 horas.
* El dermatólogo es el único médico que puede
dar diagnósticos superficiales.
* Está bien ser abstemio, pero con moderación.
* Ahorro debería escribirse sin h, para economizar una letra.
* Al seis lo inventaron en un dos por tres.
* Nunca hay que pegarle a un hombre caído, puede levantarse.
* Antes sufría de amnesia, ahora no me acuerdo.
* He oído hablar tan bien de ti, que creía que estabas
muerto.
* Hay que trabajar ocho horas y dormir ocho horas, pero no las mismas.
* ¿Cuál es el animal que después de muerto
da muchas vueltas? El pollo asado.
* Las tortugas viven alrededor de 450... metros.
* A los ahorcados se les hace un nudo en la garganta.
* Cuando un médico se equivoca, lo mejor es echarle tierra
al asunto.
* El mago hizo un gesto y desapareció el hambre, hizo otro
gesto y desapareció la injusticia, hizo otro gesto y se acabó
la guerra. El político hizo un gesto y desapareció
el mago.
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| El
tema de la semana
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Se ha puesto de moda,
en los últimos años,
divulgar las podredumbres del clero, con regodeo en los detalles
escabrosos. Son siempre casos aislados, que no hacen sino confirmarnos
la debilidad de la naturaleza humana; estamos hechos de barro –los
curas no son una excepción– y acechados por las pasiones
más oscuras y mezquinas. Pero en la exposición de
estos casos excepcionales nunca descubro el deseo legítimo
de denunciar un atropello, sino más bien una viscosa inquina
anticlerical, un afán por extender la mancha de la sospecha
a quienes diariamente ejercen, desde la discreción y el anonimato,
su vocación de servicio. Empieza a ser frecuente que se estrenen
películas protagonizadas por curas pederastas o represores,
o por monjas sádicas que desahogan sus más bestiales
apetitos con las pupilas que se hallan bajo su protección;
son, casi siempre, películas burdas y caricaturescas, inspiradas
por el más aciago resentimiento, que invariablemente son
jaleadas por quienes reparten las bendiciones en el cotarro cultural.
En cambio, nadie se preocupa de dedicar una película a los
muchos curas y monjas que han agotado sus vidas educando niños,
consolando enfermos, haciendo más respirables los días
de quienes vivían a su alrededor. Lo mismo podría
predicarse de los medios de comunicación, empeñados
en propagar a los cuatro vientos los deslices de tal o cual cura
que equivocó su misión o sucumbió a las tentaciones
de la carne; en cambio, no se preocupan de aproximar a su público
los desvelos de tantos miles de curas y monjas que, desde una parroquia
de barrio, un hospital o una choza escondida en cualquier paraje
extramuros del atlas, calcinan su salud en el cumplimiento de aquella
encomienda del Nazareno: «Porque tuve hambre y me disteis
de comer; tuve sed, y me disteis de beber; peregrino fui, y me acogisteis;
estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; preso,
y vinisteis a verme». A estos curas y monjas –que, por
lo demás, constituyen una inmensa mayoría– nadie
les presta su voz, quizá porque la virtud no vende en el
mercado de la carnaza, quizá porque su ejemplo callado, su
heroísmo silencioso, refuta esa imagen siniestra que se pretende
ofrecer de la Iglesia.
A veces, recibo cartas de estos curas y monjas
que alegremente se desgastan en beneficio del prójimo, sin
aguardar ninguna recompensa terrenal. Hoy quiero traer a este rincón
de papel y tinta el testimonio de dos de ellos que a buen seguro
hubiesen preferido mantenerse en el anonimato. Sor Antonia Azpilicueta,
de la Congregación de Hermanas de la Caridad de Santa Ana,
me escribe desde Zaragoza, donde ahora reside después de
haberse paseado por Ruanda, El Congo, Costa de Marfil, Ghana y Filipinas:
«Te podría hablar de la hermana Mari Cruz, que ha venido
a morir a casa, después de haber sido infectada por el sida
en Ruanda. O de Angelita, que murió en Ghana muy joven, entregada
a la causa de los más perdidos. O de las hermanas Carmen
y Alfonsina, asesinadas por bombas-lapa. O de las hermanas Rosa
y Sagrario, secuestradas en Ruanda y que, al no poder volver a ese
país, hoy viven en una selva del Congo, entregando la vida
a jirones. Y más y más, anónimos para la noticia
y el mundo del ruido y la farándula». Don Manuel Garrido,
cura de pueblo, me escribe desde la comarca de La Cabrera, en León:
«Apenas quedamos cuatro pelagatos. Es una tragedia. En la
misa del Gallo de la pasada Nochebuena, estábamos en la iglesia
unas quince personas, todas de edad provecta, y hacía tanto
frío que casi hacía daño respirar, casi dolía
el aire en los pulmones. Pero después vino la primavera.
No hace mucho todavía, subía yo las escaleras del
campanario para tocar a la misa y convocar así a la media
docena que estaban en el pueblecito más o menos disponibles
para ir. Y, cuando ya iba a empuñar las cadenas, cantó
el cuco. Era una mañana soleada y cálida. ¿Se
imagina usted? Esas dos únicas notas, las más musicales
y melancólicas que se puedan soñar. Yo convocaba a
un puñado de personas medio inválidas y él
llamaba a todo el mundo, a todo un mundo que se fue».
Queridos don Manuel
y sor Antonia:
el mundo no se irá del todo, mientras alienten personas
como ustedes. Gracias por seguir existiendo.
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| Fiesta
semanal |
| San
Pedro y San Pablo, apóstoles (29 de junio)
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Fotografía del lienzo del
presbiterio de la Corte |
El día de hoy es para
nosotros sagrado, porque en él celebramos el martirio
de los santos Pedro y Pablo. Estos daban testimonio en su vida
de lo que habían visto, y con un desinterés absoluto,
dieron a conocer la verdad hasta morir por ella. (S. Agustín)
Pedro, el primero de los apóstoles, que amaba ardientemente
al Señor, oyó de él estas palabras: Tú
eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia.
La piedra no es Pedro, sino la fe que él profesó:
“Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo”
¿Cómo expresas hoy tu fe? ¿en
qué consiste? ¿darías la vida por lo que
crees?
Pero no pienses que estos santos nacieron ya así. Siempre
me emociona y conmueve recorrer el camino de fe vivido por Pedro.
De muchas maneras se sintió Pedro salvado por el Señor,
desde su presunción primera, pasando por su negación
triple, hasta su, también triple declaración de
amor a orillas del lago... Salvado en lo más íntimo
de su ser, sobre todo del orgullo y de la confianza en sus propias
fuerzas. La primera lectura narra cómo Pedro experimenta
de nuevo la salvación, la liberación de la prisión.
La Iglesia, su comunidad de referencia, oraba insistentemente
a Dios por él, corría peligro de muerte. Dios
escucha esta oración comunitaria, todavía no había
completado Pedro la misión que se le tenía reservada...
Pablo es uno de los prototipos, especie de paladín de
los grandes conversos, se convierte después de haber
perseguido a la Iglesia de Dios con la cual se identificó
el mismo Cristo. También el Señor libra a Pablo
de numerosos peligros y le dio fuerzas para anunciar íntegro
el mensaje cristiano. La 2ª lectura rebosa humildad, que
es la verdad, y confianza, lo dice todo sobre la vida y misión
de Pablo: he combatido bien mi combate, he mantenido la
fe, me aguarda la corona merecida... a él la gloria por
los siglos.
¿Podremos decir lo mismo al final de nuestros días?
Procuremos imitar la fe de estos apóstoles, su vida,
sus trabajos, su sufrimiento, su doctrina, su confianza.
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Pedro, roca;
Pablo, la espada;
Pedro, la red en las manos; Pablo, tajante palabra.
Pedro, llaves; Pablo andanzas.
Y un trotar por los caminos con cansancio en las pisadas.
Cristo tras los dos andaba; a uno lo tumbó en Damasco y al
otro lo hirió con lágrimas.
Roma se vistió de gracia: crucificada la roca, y la espada
muerta a espada.
Amén |
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