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¡Ay
la noche de San Juan,
famosa noche de estío,
de hogueras y de tam tam,
de jolgorio y lo festivo,
singular pregón del plan,
que el Buen Padre y Señor mío,
preconiza con afán
e inaugura en Jesucristo!
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| Lectura
del Santo Evangelio según San Lucas (Lc 9, 51-62)
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Cuando
se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús
tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió
mensajeros por delante. De camino entraron en una aldea de Samaria
para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se
dirigía a Jerusalén. Al ver esto, Santiago y Juan,
discípulos suyos, le preguntaron: -Señor, ¿quieres
que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?
El se volvió y les regañó. Y se marcharon
a otra aldea. Mientras iban de camino, le dijo uno: -Te seguiré
a donde vayas.
Jesús le respondió: -Las zorras tienen madrigueras
y los pájaros nidos, pero el Hijo del hombre no tiene
dónde reclinar la cabeza.
A otro le dijo: -Sígueme.
El respondió: -Déjame primero ir a enterrar a
mi padre.
Le contestó: -Deja que los muertos entierren a sus muertos;
tú vete a anunciar el Reino de Dios.
Otro le dijo: -Te seguiré, Señor. Pero déjame
primero despedirme de mi familia.
Jesús le contestó: -El que echa mano al arado
y sigue mirando atrás, no vale para el Reino de Dios.
Palabra
del Señor.
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Tres
ejemplos para un seguimiento de Jesús según el
Evangelio del día
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El primero: "Maestro,
te seguiré adondequiera que vayas". Y Jesús
le muestra que su camino implica sacrificio y prontitud para aceptar
durezas y humillaciones.
El segundo: aquí Jesús toma la iniciativa. "Ven
conmigo". El presunto seguidor interpone una razonable causa
de retraso. Pero Jesús no la toma en cuenta: cuando es
Dios mismo que llama directamente, los retrasos son inaceptables.
Dios cuidará de los negocios aparentemente pendientes.
El tercero: "Seré tu seguidor, Señor, pero
primero déjame despedirme de mis familiares". Pero
Jesús lo reprende, no porque sea malo despedirse de los
suyos, sino porque percibía que el hombre estaba apegado
a su pasado y a su familia.
Algunas preguntas para pensar durante la semana:
1. -¿Te reconoces
a ti mismo en uno –o más- de los tres ejemplos del
Evangelio del día?
2. -¿En cual? ¿por qué?
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HACERSE
CRISTIANO |

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Sígueme
Ser cristiano no es tener fe sino irse haciendo creyente. Con frecuencia,
entendemos la vida cristiana de una manera muy estática y
no la vivimos como un proceso de crecimiento y seguimiento constante
a Jesús.
Sin embargo, en realidad, se es cristiano cuando se está
caminando tras las huellas del Maestro. Por eso, quizás deberíamos
decir que somos cristianos, pero, sobre todo, nos vamos haciendo
cristianos en la medida en que nos atrevemos a seguir a Jesús.
Para no pocos, la vida cristiana se reduce más o menos a
vivir una moral muy general que consiste sencillamente en «hacer
el bien y evitar el mal». Eso es todo. No han entendido que
el seguimiento a Jesús es algo mucho más profundo
y vivo, y de exigencias más concretas. Se trata de irnos
abriendo dócilmente al Espíritu de Jesús para
vivir como él vivió y pasar por donde él pasó.
Por eso, el cristiano no sólo evita el mal, sino que lucha
contra el mal y la injusticia como lo hizo Jesús, para eliminarlos
y suprimirlos de entre los hombres. No sólo hace el bien,
sino que lucha por un mundo mejor, adoptando la postura concreta
de Jesús y tomando sus mismas opciones. |
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1. De la radicalidad
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del seguimiento de
Cristo deja Él constancia en tres frases lapidarias que,
mientras va de camino, pronuncia en sendos encuentros de vocación,
no sabemos si fallida.
A uno que se ofrece espontáneamente a
seguirlo, Jesús no le asegura ventaja material alguna:
"Las zorras tienen madriguera y los pájaros nido,
pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza".
A otro, llamado por El
y que quiere ir primero a enterrar a su padre, le contesta: "Deja
que los muertos (espiritualmente) entierren a sus muertos (físicamente).
Tú vete a anunciar el Reino de Dios".
Finalmente, a un tercero
que pide una moratoria para despedirse de su familia, le dice:
"El que echa mano al arado y sigue mirando atrás,
no vale para el Reino de Dios".
En los tres casos el lenguaje de Cristo
habla cíe esfuerzo, urgencia, desprendimiento y ruptura
con todo, incluidos los lazos familiares; porque el seguimiento
no admite dilaciones, descuento,; ni rebajas. No es que Jesús
invalide el cuarto mandamiento, que afirma en otras ocasiones,
sino que establece un orden de prioridades; y lo primero es el
Reino. Optar por él, como en toda elección, supone
renunciar a lo demás.
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2. Nuestra vocación
es la libertad en Cristo |

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a)
Libres para amar.
Si a partir de ahora, en el evangelio
de Lc, la vida de Jesús se expresa como subida a Jerusalén,
es decir, como camino hacia la cruz, la vida del discípulo
se denominará "seguimiento". Esto es sencillamente
la vocación cristiana: llamada al seguimiento de Cristo
por el camino desnudo de la cruz y la abnegación, pero
sabiendo que al final de esta ruta de libertad se encuentra la
resurrección y la vida con El. Ciertamente Jesús
es radical, es decir, va a la raíz de las cosas, y nos
pide coherencia entre lo que decimos creer y la conducta diaria.
Su evangelio es exigente pero no inhumano, porque se sitúa
en la línea de la libertad y del amor.
Sobre la vocación cristiana, entendida sin reduccionismos,
hemos reflexionado en el quinto domingo ordinario de este año
C. Acentuemos ahora, con base en la segunda lectura, tomada de
la carta de san Pablo a los Gálatas - la carta magna de
la libertad cristiana-, que el seguimiento de Cristo, a pesar
de lo que conlleva de abandono de nuestras propias seguridades
y de ruptura total con el viejo modo de vivir (o precisamente
por eso), es, no obstante, vocación a la libertad. El discípulo
de Cristo, liberado por El del pecado, de la ley mosaica y de
toda ley como fin en sí misma, no tiene más límites
a su libertad que los que señalan el Espíritu, el
amor y el servicio fraterno, irreconciliables con el egoísmo,
el libertinaje y la vida sin ética ni religión.
b) El desafío
y el riesgo de la libertad cristiana.
"Para vivir
en libertad, Cristo nos ha liberado... Si os guía el Espíritu
no estáis bajo el dominio de la ley". Así empieza
y acaba la lectura apostólica de este domingo. Libertad:
tema siempre actual y valor supremo para el hombre. La vocación
común de los cristianos es la libertad que Cristo nos ha
conseguido. Pero, ¿no supone esto un riesgo? Efectivamente,
un riesgo y un desafío, como la vida misma; por eso no
deja de ser un atentado el suprimir la libertad, y un absurdo
el renunciar a ella.
"Hermanos: vuestra vocación es la libertad; andad
según el Espíritu y no realicéis los deseos
de la carne". La libertad en Cristo es para amar más
y mejor. Ya lo decía san Agustín: "Ama y haz
lo que quieras". Pero primero, ama; es la condición
básica. |
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BUSQUEDA/DESEO |
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Jose
Antonio Pagola |
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Hay cosas que son muy
claras si nos ponemos a seguir a Jesús. «La voluntad
de Dios no es un misterio por lo menos en cuanto atañe al
hermano y se trata del amor» (E. Kasemann).
Ciertamente es arriesgado y exigente seguir a Jesús. No se
puede servir a Dios y al dinero, no se puede echar mano al arado
y volver la vista atrás, puede uno quedarse sin apoyo alguno
donde reclinar su cabeza.
Pero es lo único que puede infundir verdadera alegría
a nuestra vida. Cuando el creyente se esfuerza por seguir a Jesús
día a día, va experimentando de manera creciente que
sin ese "seguir a Jesús", su vida sería
menos vida, más inerte, más vacía y más
sin sentido. |
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| FIESTAS:
San Juan Bautista >
jueves 24 de junio
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El nombre
"Juan" indica don de Dios ("Dios es benigno").
Con razón se dio este nombre al precursor de Cristo Juan
el Bautista) porque su nacimiento fue un don de Dios para sus
padres ya ancianos (Zacarías e Isabel). Su concepción,
su nacimiento, su misión y su martirio, fueron una gracia
especial de Dios en bien de todos. Fue santificado con la gracia
especial del Espíritu Santo, ya desde el seno de su madre,
después del saludo de María (cf. Lc 1,15.44). Se
preparó en el desierto con oración y penitencia.
Su misión era la de "preparar el camino al Señor"
(Jn 1,23).
Es el profeta del Altísimo (Lc 1,76), como síntesis
de los profetas anteriores y como enlace entre el Antiguo y Nuevo
Testamento. Su mensaje se centra en anunciar al Mesías
ya presente, como "Cordero que quita el pecado del mundo”
(Jn 1,29), llamando a un bautismo de penitencia (Hech 13,24) que
sería preludio del nuevo bautismo en el Espíritu
Santo, conferido por .Jesús (cf. Mc 1,8; Lc 3,16; Jn 1,33).
Jesús lo presentó al pueblo como mayor que un profeta
a modo de un nuevo Elías (cf. Lc 1,17), “enviado
para preparar los caminos” al Mesías (cf. Mt 11,9-15).
El prólogo del evangelio según San Juan lo presenta
como testigo cualificado: “Hubo un hombre, enviado por Dios:
se llamaba Juan. Éste vino... para dar testimonio de la
luz, para que todos creyeran por él” ( Jn 1,6-7).
La actitud del Bautista es de autenticidad, como transparencia
e instrumento: no se siente digno, sólo prepara el camino,
él no es el Cristo, anuncia al Señor ya presente,
su gozo es hacer que Cristo (“el Esposo”) sea conocido
y amado (“crezca”), mientras “disminuye”
(haciendo que sus discípulos pasen al grupo de Jesús),
quedando sólo como testigo cualificado.
Vive, pues, su “identidad” apostólica, sin
dudas "ni complejos, con el gozo de ser “el amigo del
Esposo” (Jn 3,29), cumpliendo su misión hasta el
“martirio”, con una muerte precursora de la de Jesús
(cf. Mc 6,28). Todo bautizado está llamado a ser el “precursor”
de Cristo, y, hasta cierto punto, ser un testigo “mayor”
que él (Mt 11,11).
Referencias: Adviento, visitación. |
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Comentario |
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- Se trata de una de las figuras
más gigantescas de todo el Nuevo Testamento, aunque se
le entronca también con el Antiguo.
- Tiene una función dramática,
ser precursor de Cristo anunciarle y señalarle pero no
formará parte del colegio de los apóstoles y además
les cederá a sus propios discípulos quedando el
la más extrema soledad.
- Su destino será la muerte
como el de todos los profetas que hacen honor a la verdad.
- Sabe disminuir y desaparecer
ante la gran figura de Cristo y para resaltarla sin rivales.
- Tuvo fama de santidad entre
las gentes que le seguían y a quienes bautizaba, pero
su mayor honra fue la de ser canonizado por el mismo Cristo
como “el mayor de los nacidos de mujer”.
- Cada hombre es un designio
de Dios. Escribía el Papa en su primera encíclica:
"El hombre tal y como ha sido querido por Dios, tal como
Él lo ha elegido eternamente, llamado, destinado a la
gracia y a la gloria, tal es precisamente cada hombre. El hombre
más concreto, el más real; éste es el hombre,
en toda la plenitud del misterio, del que se ha hecho partícipe
en Jesucristo, misterio del cual se hace partícipe cada
uno de los 4.000 millones de hombres vivientes sobre nuestro
planeta, desde el momento en que es concebido en el seno de
la madre.
- Los cristianos estamos llamados
a ser precursores del Mesías. Nosotros estamos llamados
para a serlo en estos momentos especiales. Las virtudes y valentía
de Juan Bautista son hoy imprescindibles, sobretodo el desprendimiento.
Hoy urge desprenderse de éxitos y aplausos, lo importante
es sembrar, no cosechar. Una consigna: “Que Él
crezca y yo disminuya”.
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EN TORNO A LA FIESTA
DE SAN JUAN
Luis González-Carvajal Santabárbara |
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Celebramos
hoy la Natividad de San Juan Bautista.
Si lo pensamos bien, esta fiesta tiene algo de extraordinario.
Como ya hizo notar San Agustín, San Juan
Bautista es el único santo del que no sólo celebramos
el día de su muerte (29 de agosto), sino también
su nacimiento (24 de junio). Meditemos, pues, hoy sobre el nacimiento;
que el año litúrgico nos ofrece pocas ocasiones
de hacerlo.
- *Cuando nació Juan, los vecinos y familiares
de Isabel vieron “que el Señor le
había hecho una gran misericordia, y la felicitaban”.
En cuanto se le soltó la lengua al padre, Zacarías,
también él “empezó a hablar bendiciendo
a Dios”. ¿El agradecimiento y el
asombro, proceden, quizás, del hecho de que la pareja era
estéril y ya de edad avanzada? Eso aumenta, sin duda, los
motivos de acción de gracias, pero si lo pensamos despacio
veremos que cualquier nacimiento es una bendición de Dios.
Cuando Eva dio a luz a Caín,
dijo: “He conseguido un varón con la ayuda del Señor
“ (Gen 4,1). Se negaba a ver en lo que había ocurrido
un fenómeno puramente biológico y pensaba que la
venida de un niño al mundo exige la “complicidad”
de Dios.
- *Como acabamos de escuchar, también
el Segundo Isaías afirma que el amor de
Dios se hizo presente en su vida cuando todavía
estaba gastándose en el seno de su madre: “Estaba
yo en el vientre, y el Señor me llamó;
en las entrañas maternas, y pronunció mi nombre”.
El Salmo Responsorial, como siempre, ha puesto voz al sentimiento
de agradecimiento que debemos experimentar por el don de la Vida:
Señor, “tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno. Te doy gracias, porque me has
escogido portentosamente.(...) No desconocías mis huesos,
cuando, en lo oculto, me iba formando”.
*Todo parece indicar, sin embargo, que los españoles
actuales no sabemos apreciar ya este regalo divino que es la capacidad
de engendrar nuevas vidas. ¡Qué lejos quedan esas
familias, de cuatro, cinco o más hijos! Hoy lo normal es
tener sólo dos hijos; e incluso uno solo y el perro. Nuestra
tasa de fecundidad era de 1, 19 hijos por mujer en 1999; muy por
debajo de la que se considera necesaria para garantizar el relevo
generacional a medio plazo (2, I) es ¡la más baja
del mundo! Y en esto Asturias está a la
cola de España. Sí influye la economía, ¿pero
es que antes estaban más ricos? |
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Es imposible saber de cuanta
riqueza humana nos estamos privando con esa patemidad/ matemidad
tan cicatera. Bernhard Háring, el teólogo
católico que más ha hecho por renovar la teología
moral en nuestro tiempo, escribe en sus “confesiones”:
“Hago el número once de doce hermanos”; mi madre
acogió con gozo cada uno de los doce hijos, que esperó
como don de Dios. Si hubiese- prevalecido entonces la visión
actual de la familia, con seguridad yo no habría nacido”.
Una primera lectura de esa brutal disminución de la natalidad
podría orientar la homilía hacia una crítica
del materialismo dominante. Una familia que prefiere un coche mejor
a un hijo será siempre una familia triste, aunque tenga confort.
Javier Gafo, el jesuita recientemente fallecido,
se preguntaba: “¿No. existe el peligro de convenir
la “paternidad responsable” en una “paternidad
confortable”, en la que se anteponen valores materiales muy
discutibles al valor mucho más importante de ser padre o
madre?”.
Pienso, sin embargo, que podríamos hacer una interpretación
más profunda de nuestra penuria de nacimientos. Hace ya bastantes
años Gregorio Marañón sugirió
que la explicación última es el tedio vital. Cuando
los hombres y las mujeres perciben que una vida así no merece
la pena vivirse, instintivamente limitan la natalidad. Y Emesto
Sábato -que no sé si habrá leído
a Marañón- escribía recientemente con melancolía:
Los jóvenes “ya no quieren tener hijos”. No cabe
escepticismo mayor. Así como los animales en cautiverio,
nuestras jóvenes generaciones no se arriesgan a ser padres.
Tal es el estado del mundo que les estamos entregando. ¿Pesimista?
La verdad es que cada vez hay más gente angustiada, deprimida,
que no encuentra sentido a la vida.
Al nacer Juan, los habitantes de Ain Karim -la
aldea de las montañas de Judá donde vivían
Isabel, y Zacarías-, se preguntaban: “¿Qué
va a ser de este niño?”. Naturalmente, la pregunta,
tratándose del precursor de Jesús, cobra un sentido
especial. Pero es una pregunta que deberíamos hacemos todos
nosotros cuando vemos a un recién nacido: ¿qué
mundo hemos preparado para él? ¿qué deberíamos
hacer para que este niño que acaba de nacer pueda desarrollarse
como persona y como creyente? |
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Del Himno de Laudes |
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Niño que, antes de
nacer,
reconoce a su Señor
y da saltos de placer
bien puede llegar a ser
su profeta y precursor.
Su nombre será San Juan
su morada los desiertos;
langostas serán su pan;
sobre el agua del Jordán,
verá los cielos abiertos.
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Preces (dia de San
Juan) |
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Tú que hiciste que Juan
saltara de gozo en el vientre de Isabel-haz que nos alegremos siempre
de tu venida a este mundo
Tú que, por las palabras y obras del Bautista, nos has señalado
el camino de la penitencia, - convierte nuestros corazones a la
observancia de los mandamientos de tu reino.
Tú que quisiste ser anunciado por boca de hombre, -envía
al mundo entero heraldos de tu evangelio.
Tú que quisiste ser anunciado por Juan en el Jordán,
para que se cumpliera así todo lo que Dios quería,
-haz que nos esforcemos sinceramente en el cumplimiento pleno de
la voluntad divina
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Catequesis
Festivas Populares para
domingos y fiestas
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“Ciclo
C - 27 de junio de 2004, domingo XIII del Tiempo Ordinario”
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| LETREROS |
PREGUNTAS
Y RESPUESTAS |
1: Domingo
XIII del Tiempo Ordinario
2: PROFETA (1ª Lectura)
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Pregunta:
Dice el libro de los Reyes: “Unge profeta a Eliseo, que
se levanto, marchó tras Elias y se puso a su servicio.
¿Cada ser humano está llamado por Dios para una
misión?
Respuesta: Dios llama a cada persona y le da
cualidades y fuerzas para la misión que le ha encomendado;
unas veces, será para servirle como profeta de Dios en
el pueblo cristiano; y otras, para servirle en las tareas familiares,
sociales, con fidelidad y totalidad de entrega a la voluntad
de Dios.
|
3: ESPÍRITU
(28 Lectura)
|
Pregunta:
Nos dice San Pablo: "andad según el Espíritu
y no realicéis los deseos de la carne". ¿Qué
es andar según el Espíritu?
Respuesta: Dios es amor y los que se dejan
guiar por el Espíritu de amor, no se contentan con cumplir
unos preceptos, sino que los sobrepasan con el amor a Dios y
al prójimo, como nos dio ejemplo el Señor Jesús.
|
4: JERUSALÉN
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Pregunta:
Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén.
¿Nuestra vida tiene también un término,
un sitio y una hora?
Respuesta: Es cierto que todos tenemos que
morir y no sabemos ni cuándo, ni cómo, ni donde.
Cada día, hora y sitio puede ser el último. Esto
no es para vivirlo con angustia, sino con alegría y aceptación
plena de la voluntad de Dios, que quiere que todos se salven
y que ninguno se condene.
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5: SÍGUEME
|
Pregunta:
Jesús a uno le dijo: Sígueme ¿Qué
avisos nos da Jesús hoy para seguirle cada día?
Respuesta: Seguirle no siempre es para una
mejora en la calidad de la vida, pues él no tiene dónde
reclinar la cabeza; seguirle no debe hacerse con retrasos o
demoras, ni con añoranzas o miradas hacia lo que hemos
dejado. El reino de Dios nos pide acogerlo con prontitud y amor
total.
|
6: REINO
|
Pregunta: Nos dice Jesús: "El que
echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para
el reino de Dios ¿Qué es el reino de Dios?
Respuesta: El reino de Dios es Dios, al que
amamos con todo el corazón; es Jesús, tesoro,
que para comprarlo hay que dejar todo lo demás; es la
vida de la gracia y la fraternidad universal, duradera y heroica
por obra del Espíritu Santo; es la vida eterna donde
estaremos siempre con el Señor.
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ORACIÓN COMUNITARIA:
Después de
cada invocación, se puede hacer esta oración:
JESÚS; FE, JUSTICIA Y AMOR
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- Señor
Jesús, que nos llamas a la fe y a la conversión,
hoy te pedimos:
- Señor Jesús, para que no adoremos a Dios y al
dinero, hoy te pedimos: " -
- Señor Jesús, para que no caigamos en la tentación,
hoy te pedimos:
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| El
tema de la semana: La prueba del dolor
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Fuente: Catholic.net
|
Autor: Alfonso
Aguiló
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«Yo siempre he sido considerado
en mi ambiente profesional —me decía no hace mucho
un viejo amigo— como una persona muy exigente. Me he exigido
siempre mucho a mí mismo y he exigido también
siempre mucho a los demás.
»Me costaba mucho comprender que había gente a
la que no le era posible seguir mi ritmo, y a veces, tengo que
reconocerlo, los maltrataba. Y en casa me pasaba un poco igual.
Echaba en cara las cosas a mi mujer y a mis hijos con muy poca
consideración.
»Y tuvo que venir la enfermedad, y luego aquellos problemas
serios en el trabajo, para que empezara a entender que la vida
no era tan simple como yo me la había planteado.
»La verdad es que he funcionado siempre como un triunfador,
rebosante de salud y de éxito profesional, y sin darme
casi cuenta menospreciaba a los demás. Pensaba que si
ellos no lograban lo que lograba yo, era simplemente porque
a ellos no les daba la gana esforzarse como yo lo hacía.
»Pensaba así hasta que empecé a sentir en
mis carnes todo ese sufrimiento, a notar en mi vida el peso
de esa carga: fue entonces cuando comencé a reparar en
que los demás también sufrían, que en la
vida hay mucho sufrimiento de muchas personas. Y comprendí
que pasar sin consideración por delante de ese dolor
es algo realmente indigno.
»He empezado a dormir mal, y ahora tengo mucho tiempo
para pensar. Al principio me enfadaba, pero pronto me di cuenta
de que con pataleos no arreglas nada: ni te duermes, ni resuelves
lo que te preocupa. Es curioso, pero antes yo era muy irascible,
y ahora en cambio me he vuelto bastante sereno y comprensivo.
Creo que esto que me ha pasado ha marcado como una nueva etapa
en mi vida.
»A mí, el dolor me ha curtido el alma, me ha hecho
entender un poco mejor a los demás. Antes, yo apenas
había tenido problemas serios, y juzgaba a los demás
con dureza y frialdad. Ahora, todo lo veo de modo distinto.
Ya no grito a mi secretaria ni me peleo con mi mujer o mis hijos.»
Recordando el relato de aquel joven y brillante ejecutivo, pensaba
en el distinto modo en que reciben las personas el dolor. En
cómo a unos les mejora, y a otros, en cambio, les desespera.
Y pensaba en la enseñanza que esta persona obtuvo: que
hay que comprender mejor a la gente, pues quienes nos rodean
son personas que también sufren, y eso siempre es duro;
y que hay gente que lo pasa mal —y quizá en parte
por culpa nuestra—, y que todo hombre debiera detenerse
siempre junto al sufrimiento de otro hombre, y hacer lo posible
por remediarlo.
El dolor es una escuela en donde se forman
en la misericordia los corazones de los hombres. Una escuela
que nos brinda la oportunidad de curarnos un poco de nuestro
egoísmo e inclinarnos un poco más hacia los demás.
Nos hace ver la vida de una manera especial, nos muestra un
perfil más profundo de las cosas.
El dolor nos lleva a reflexionar, a preguntarnos
por el sentido que tiene todo lo que sucede a nuestro alrededor.
El hombre, al recibir la visita del dolor, vive una prueba dentro
de sí: es como un pellizco que detiene el curso normal
de su vida, como un parón que le invita a reflexionar.
Por eso se ha dicho que toda filosofía y toda reflexión
profunda adquiere una especial lucidez en la cercanía
del dolor y de la muerte.
El dolor, si se sabe asumir, advierte al hombre del
error de las formas de vida superficiales, ayuda al
hombre a no alejarse de los demás, a no arrellanarse
en su egoísmo. El dolor nos vuelve más comprensivos,
más tolerantes, nos va curando de nuestra intransigencia,
nos perfecciona. Es, además, una realidad que llega a
todo hombre y que por tanto, en cierto sentido —como ha
señalado Enrique Rojas—, conduce a una suerte de
fraternización universal, ya que iguala a todos por el
mismo rasero.
Lo que hace feliz la vida del hombre no es la ausencia
del dolor, entre otras cosas porque se trata de algo
imposible. La vida no puede diseñarse desde una filosofía
infantil que quisiera permanecer ajena al misterio de la presencia
del dolor o del mal en el mundo. Y enfadarse o escandalizarse
ante esa realidad no conduce a ninguna parte. Aprender a convivir
con el dolor, aprender a tolerar lo malo inevitable, es una
sabiduría fundamental para vivir con acierto.
fuente: interrogantes.net
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| "A
la diócesis le tocó el gordo con la designación
de Carlos Osoro"
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Entrevista realizada a Ignacio
Alvargonzález para el diario La Nueva España, por Cuca
Alonso |
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-¿Qué
es para usted la fe?
-Vivir sabiendo que Dios está en mi vida. No es fácil
mantenerse a lo largo de la existencia, pero los momentos duros
sirven para acrecentar la fe. La sociedad actual no tiene estos
valores en alza.
-Se habla reiteradamente
de la retirada del Papa, ¿qué opina?
-Me parece bien que Juan Pablo II siga adelante si él quiere
hacerlo y considera que puede. He visto al Papa en cuatro ocasiones;
las dos últimas en Madrid, en la plaza de Colón,
y en Cuatro Vientos. En ésta me impresionó profundamente,
cómo habló al millón de personas que participaron,
demostrando lo estupenda que tiene la cabeza. La Iglesia no se
dirige con los pies, sino con una cabeza bien puesta. Tiene una
inmensa fortaleza interior y es evidente que quiere exprimir su
vida al servicio de la cristiandad. Pese a su vejez y deterioro
a nivel internacional se le respeta al máximo y su autoridad
moral está fuera de toda duda. Respecto a la guerra de
Irak, ha sido el primero en pedir una resolución de la
ONU.
-Se pretende excluir
de la Constitución europea cualquier referencia a su fundamento
cristiano...
-No entiendo esa cerrazón. Nadie pretende formar una Constitución
de tipo confesional, pero otra cosa es que se tenga en cuenta,
mencionándolo, el pasado que dio lugar a una forma de vida,
a una cultura común, la cristiana, que ha sustentado los
valores que hicieron grande a Europa. Tolerancia, solidaridad,
respeto a todos... La tradición cristiana es la que ha
marcado la pautas de vida y convivencia, como el descanso dominical,
las estructuras familiares, los puntales del arte, todo... Pero
sospecho que a alguien le sigue ofendiendo la verdad de Dios.
-Año santo
compostelano, ¿piensa ganar el jubileo?
-Ya lo he ganado, pero voy a repetir con una excursión
que está organizando la Hermandad de la Santa Vera Cruz.
¿Qué le voy a pedir al santo? Por la Iglesia asturiana.
La quiero y siempre se ruega por las cosas o personas que amamos.
Nuestra diócesis ha tenido mucha suerte con la designación
de Carlos Osoro como arzobispo; equivale al gordo de la lotería.
Es un hombre cercano a todo el mundo, que no tiene horarios, que
vive el Evangelio... Desde mi responsabilidad he podido ver cómo
demuestra un cariño especial hacia a Gijón, volcándose
con todo; ahí esta, por ejemplo, el tema de la basílica.
Gente así nos anima a seguir adelante.
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UNA
SONRISA SANA
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Que
tu paso por estas páginas de humor te deje una sonrisa limpia
y una dulce sensación de alegría.
¡¡¡Dios te bendiga!!!
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Ten presente que: “UN SANTO TRISTE...
ES UN TRISTE SANTO”
Hoy: LA EDAD DEL HOMBRE
Dicen que Dios creó al Burro y le dijo:
"Serás Burro, trabajarás de sol a sol, cargarás
sobre tu lomo lo que te pongan y vivirás 30 años".
El Burro contestó:
"Señor, seré lo que tú quieras, pero...,
30 años es mucho tiempo, ¿por qué no mejor
10 años?"
Y Dios creó al Burro.
Después Dios creó al Perro y le dijo:
"Serás Perro, cuidarás de la casa de los
hombres, comerás lo que te den y vivirás 25 años".
El Perro contestó:
"Señor, seré lo que me pidas, pero..., 25
años es mucho tiempo, ¿por qué no mejor
10 años?"
Y Dios creó al Perro.
Luego Dios creó al Mono y le dijo:
"Serás Mono, saltarás de árbol en
árbol, harás payasadas para divertir a lo demás
y vivirás 15 años".
El Mono contestó:
"Señor, seré todo lo que me pidas, pero...,
15 años es mucho tiempo, ¿por qué no mejor
10 años?".
Y Dios creó al Mono.
Y finalmente Dios creó al Hombre y le dijo:
"Serás Hombre, el animal más inteligente
de la Tierra, dominarás en mundo y vivirás 30
años".
El Hombre contestó:
"Señor, seré todo lo que me pidas, pero...,
30 años es POCO tiempo, ¿por qué no me
das los 20 que no quiso el Burro, los 15 que rechazó
el Perro y los 5 que no aceptó el Mono?".
Y Dios creó al Hombre.
Y así es que el Hombre vive 30 años como hombre,
luego se casa y vive 20 como un Burro, trabajando de sol a sol
y cargando sobre su espalda el peso de la familia; luego se
jubila y vive 15 años como un Perro, cuidando la casa,
comiendo lo que le dan, y termina viviendo 5 años como
un Mono, saltando de casa en casa de los hijos y haciendo payasadas
para divertir a los nietos.
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Toda una
Verdad... |
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La mujer salió de la
costilla del hombre...
No de los pies para ser pisoteada,
Ni de la cabeza para ser superior,
Sino del lado para ser igual...
Debajo del brazo para ser protegida
Y al lado del corazón para ser Amada...
No hagas llorar a una mujer...porque Dios cuenta sus lagrimas.
Autor desconocido.
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Pásalo a las mujeres
excepcionales y no olvides pasarlo a los hombres para que se enteren!!!
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| ¡Seguir
al Maestro y Pedagogo apocalíptico!
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| No
se es cristiano sin pasión. Vivir esto del cristianismo de
una manera fría, calculada, demasiado racionalista o práctica,
es imposible. Cuando así vivimos el cristianismo nos hemos
equivocado de puerta. Hemos entrado en otra cosa... pero no en la
"Casa de Jesús". |
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Jesús era un apasionado,
y, en cuanto tal, un maximalista. Jesús era un entusiasta,
y en cuanto tal proponía utopías. Jesús estaba
dispuesto a perder partidos, pero no el campeonato. Tenía
la moral muy alta, pero no era moralista. Elías había
sido un profeta que ya había anticipado algunos de estos
rasgos y que después se los transmitió a su discípulo
Eliseo.
Todo esto se aprecia en las lecturas de este domingo, que nos
invitan a entrar en el cristianismo auténtico y no en su
sucedáneo.
Cuando Jesús invita
al seguimiento lo hace como Maestro. Se trata de seguir al Maestro,
al que enseña no sólo teorías, sino prácticas
de vida, el arte de vivir y convivir; es el maestro de los sueños
y los símbolos, creador de utopías y taumaturgo
de imposibles.
Jesús es, por otra parte, el Maestro que no quiere tener
rivales: "Uno solo es vuestro Maestro" (Mt 23,8).
Por lo tanto, seguir a Jesús es seguir una forma de entender
la vida, el mundo, la historia; pero, al mismo tiempo, es seguir
al único maestro capaz de enseñar esa doctrina de
forma teórica y práctica y de obtener de su magisterio
discípulos y discípulas que "den mucho fruto".
Me llama la atención las veces que en el Evangelio los
discípulos y discípulas se dirigen a Jesús
con la bella expresión: ¡Maestro!
Cuando se tiene esto en cuenta,
se entienden mucho mejor las exigencias del seguimiento. Recordemos
que Jesús dijo en algunas ocasiones: "quien quiera
seguirme y no posponga a su padre y a su madre, a sus hermanos
y hermanas... etc. no puede ser mi discípulo". Y en
el evangelio de hoy, Jesús no quiere que su discípulo
se preocupe de su padre y ni siquiera que se despida de su familia.
Y es que Jesús no acepta que la conducta de sus discípulos
sea determinada por otras realidades que se conviertan, aunque
sea incidentalmente, en maestras de la vida, por muy sacrosantas
que sean, como la familia. La relación con la propia familia
(esposo o esposa, hijos o hijas, hermanos o hermanas), o el propio
grupo político, laboral, empresarial o religioso, no la
determinan las circunstancias, sino el único Maestro. Jesús
no acepta que sus discípulos pertenezcan a diversas escuelas.
El Maestro, sin embargo, le dice al joven discípulo -que
después no aceptó la invitación al seguimiento-
"si quieres entrar en la vida, honra a tu padre y a tu madre".
El Maestro también se quejó ante los Sacerdotes
del templo del descuido en la atención a los propios padres
que ellos provocaban al pedir ayudas económicas para el
culto del templo, sin tener en cuenta las necesidades de los propios
padres.
Jesús promete a quien
le sigue como único Maestro, que tendrá el ciento
por uno y la vida eterna. Pero seguirlo y seguir sus enseñanzas
es entrar en una escuela "exigente", donde uno va a
activar lo mejor de su persona y va a lograr vencer las resistencias
más profundas. En la escuela de Jesús uno va a aprender
a utilizar sus mejores recursos. Para esto será necesario
pasar por momentos difíciles, pero ¡no importa, viendo
el resultado! Habrá que echar por tierra cualquier idolatría,
desprenderse de todo lo que es vanidad y tontería, inconsistencia
y pura vaciedad. Habrá que abrirse a la vida que merece
la pena. También la mujer cuando va a dar a luz, sufre
dolores de parto. Pero ¡qué alegría la embarga,
después, cuando ha dado a luz una criatura!
El Maestro es el Hijo del hombre. Esto
quiere decir que es un Maestro en el arte de la Apocalíptica,
de la lucha contra las Bestias que esclavizan al mundo y lo amenazan
de muerte. Seguir al Maestro apocalíptico es, por una parte,
el máximo de seguridad porque con él "nada
hay que temer": el Maestro conoce perfectamente el arte de
la guerra apocalíptica y de la victoria sobre el Mal, nos
enseñará a colaborar con él y nos protegerá.
Pero, al mismo tiempo, el Maestro nos dice que el seguimiento
nos hará entrar en zonas turbulentas: "el hijo del
hombre no tiene dónde reclinar la cabeza", el mar
se embravecerá y parecerá que él y sus discípulos
van a perecer, pero ¡no hay nada que temer! Entregarán
la vida, pero no será para acabar, sino para dar vida al
mundo, porque quien coma la carne del Hijo del hombre tendrá
vida.
¡Seguir al Maestro es entrar en el
mundo nuevo, en las posibilidades inéditas, en la confianza
absoluta en las posibilidades salvadoras que Dios ofrece a la
humanidad!
Cuando en la Iglesia decimos "Magisterio", hemos de
pensar espontáneamente en el único Magisterio de
Jesús. Nada ni nadie puede suplantar al Jesús Maestro
único. Lo hacen presente quienes constantemente aluden
a Él, quienes le dan gloria a Él solo, quienes confían
más en las enseñanzas de Jesús que en sus
propias enseñanzas, quienes no desvirtúan el talante
apocalíptico del mensaje del Hijo del hombre.
Cuando en la Iglesia decimos "Magisterio" no sólo
pensamos en doctrinas, sino también en pedagogía,
en arte de enseñar. Igual que no alimenta bien a sus hijos
el padre o la madre que le dan excelentes elementos alimenticios,
pero sin preparárselos adecuadamente, lo mismo sucede cuando
ofrecemos una enseñanza para expertos, para polémicas
entre intelectuales. El Magisterio de Jesús era sintético,
parabólico, imaginativo, cordial, sumamente popular. Jesús
era un Maestro en el arte de la concisión y de los símbolos
que hacen pensar. Conocía los ritmos de la gente. Sabía
esperar los buenos resultados. No agobiaba. Comprendía.
Esperaba. Animaba. Jesús llamaba a la libertad. Era maestro
de hombres y mujeres libres. Yo me lo imagino como hombre sumamente
tolerante, abierto. Y, al mismo tiempo, como decidido liberador
cuando ve que la gente cae en trampas diabólicas. Me imagino
a sus discípulos y discípulas gozando de un ambiente
de libertad único, que no había experimentado ni
en sus familias, ni en las instituciones religiosas o políticas.
Con Jesús, el Maestro apocalíptico, sabían
percibir el aroma de la auténtica libertad.
No basta conocer, hay que practicar y hacer vida lo que se conoce.
Para ello hay que entrenarse adecuadamente y se necesita un buen
entrenador, un buen pedagogo. Necesitamos redescubrir al Jesús
"pedagogo" apocalíptico. Por eso, pidamos para
que el Magisterio de la Iglesia sea más pedagógico
y más apocalíptico, trasluzca mucho mejor el Magisterio
único de Jesús. Que parezca de verdad que ¡El
Maestro está aquí y te habla!
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Última
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Juan
Pablo II peregrinará a Lourdes del 14 al 15 de agosto
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CIUDAD DEL VATICANO,
jueves, 24 junio 2004 (ZENIT.org).- El viaje internacional número
104 de Juan Pablo II tendrá como objetivo el santuario
de la Virgen María de Lourdes del 14 al 15 de agosto, según
ha anunciado este jueves la Santa Sede.
Un comunicado de prensa emitido
por Joaquín Navarro-Valls, portavoz vaticano, explica
que con este viaje el Papa quiere celebrar el 150 aniversario
de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción.
La proclamación tuvo
lugar el 8 de diciembre de 1854 por el beato Papa Pío
IX, con la bula dogmática «Ineffabilis Deus».
Precisamente al aparecerse en
Lourdes el 11 de febrero de 1858, la Virgen María se
presentó a Bernadette Soubirous, según narra el
relato de las apariciones, como la «Inmaculada Concepción».
Fuentes de la presidencia de
Francia ya han hecho saber que el presidente Jacques Chirac
dará la bienvenida en Lourdes al Santo Padre, quien la
última vez que visitó ese país fue en 1997,
con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud.
Juan Pablo II fue el primer
Papa en visitar Lourdes entre el 14 y 15 de agosto de 1983 en
el Año Santo de la Redención. Otros pontífices
(Pío XI, Pío XII y Juan XXIII) habían visitado
el santuario siendo cardenales.
Todavía no se ha anunciado
el programa detallado de la visita, que tendrá el carácter
de «peregrinación», según confirmó
en días pasados monseñor Jacques Perrier, obispo
de Tarbes y Lourdes.
Fuentes de prensa en días
pasados informaron que el Santo Padre residir en la Residencia
de Notre-Dame, uno de los centros especializados en la acogida
de peregrinos enfermos o con discapacidades.
ZS04062403
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