EUCARISTÍA

reflexiones entre amigos

Revista semanal elaborada por:

MOVIMIENTO DE ADORACION PERPETUA A.R.P.U.
PARROQUIA DE SANTA MARIA LA REAL DE LA CORTE. OVIEDO

Domingo 27 de junio de 2004
XIII del Tiempo Ordinario y San Juan Bautista


 

 

 

 

 

¡Ay la noche de San Juan,
famosa noche de estío,
de hogueras y de tam tam,
de jolgorio y lo festivo,
singular pregón del plan,
que el Buen Padre y Señor mío,
preconiza con afán
e inaugura en Jesucristo!

 

   

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas (Lc 9, 51-62)


Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante. De camino entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén. Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron: -Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?
El se volvió y les regañó. Y se marcharon a otra aldea. Mientras iban de camino, le dijo uno: -Te seguiré a donde vayas.
Jesús le respondió: -Las zorras tienen madrigueras y los pájaros nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza.
A otro le dijo: -Sígueme.
El respondió: -Déjame primero ir a enterrar a mi padre.
Le contestó: -Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios.
Otro le dijo: -Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia.
Jesús le contestó: -El que echa mano al arado y sigue mirando atrás, no vale para el Reino de Dios.

Palabra del Señor.

   

Tres ejemplos para un seguimiento de Jesús según el Evangelio del día

 

El primero: "Maestro, te seguiré adondequiera que vayas". Y Jesús le muestra que su camino implica sacrificio y prontitud para aceptar durezas y humillaciones.
El segundo: aquí Jesús toma la iniciativa. "Ven conmigo". El presunto seguidor interpone una razonable causa de retraso. Pero Jesús no la toma en cuenta: cuando es Dios mismo que llama directamente, los retrasos son inaceptables. Dios cuidará de los negocios aparentemente pendientes.
El tercero: "Seré tu seguidor, Señor, pero primero déjame despedirme de mis familiares". Pero Jesús lo reprende, no porque sea malo despedirse de los suyos, sino porque percibía que el hombre estaba apegado a su pasado y a su familia.
Algunas preguntas para pensar durante la semana:

1. -¿Te reconoces a ti mismo en uno –o más- de los tres ejemplos del Evangelio del día?
2. -¿En cual? ¿por qué?

HACERSE CRISTIANO

Sígueme
Ser cristiano no es tener fe sino irse haciendo creyente. Con frecuencia, entendemos la vida cristiana de una manera muy estática y no la vivimos como un proceso de crecimiento y seguimiento constante a Jesús.
Sin embargo, en realidad, se es cristiano cuando se está caminando tras las huellas del Maestro. Por eso, quizás deberíamos decir que somos cristianos, pero, sobre todo, nos vamos haciendo cristianos en la medida en que nos atrevemos a seguir a Jesús.
Para no pocos, la vida cristiana se reduce más o menos a vivir una moral muy general que consiste sencillamente en «hacer el bien y evitar el mal». Eso es todo. No han entendido que el seguimiento a Jesús es algo mucho más profundo y vivo, y de exigencias más concretas. Se trata de irnos abriendo dócilmente al Espíritu de Jesús para vivir como él vivió y pasar por donde él pasó.
Por eso, el cristiano no sólo evita el mal, sino que lucha contra el mal y la injusticia como lo hizo Jesús, para eliminarlos y suprimirlos de entre los hombres. No sólo hace el bien, sino que lucha por un mundo mejor, adoptando la postura concreta de Jesús y tomando sus mismas opciones.

 

1. De la radicalidad

del seguimiento de Cristo deja Él constancia en tres frases lapidarias que, mientras va de camino, pronuncia en sendos encuentros de vocación, no sabemos si fallida.
A uno que se ofrece espontáneamente a seguirlo, Jesús no le asegura ventaja material alguna: "Las zorras tienen madriguera y los pájaros nido, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza".

A otro, llamado por El y que quiere ir primero a enterrar a su padre, le contesta: "Deja que los muertos (espiritualmente) entierren a sus muertos (físicamente). Tú vete a anunciar el Reino de Dios".

Finalmente, a un tercero que pide una moratoria para despedirse de su familia, le dice: "El que echa mano al arado y sigue mirando atrás, no vale para el Reino de Dios".

En los tres casos el lenguaje de Cristo habla cíe esfuerzo, urgencia, desprendimiento y ruptura con todo, incluidos los lazos familiares; porque el seguimiento no admite dilaciones, descuento,; ni rebajas. No es que Jesús invalide el cuarto mandamiento, que afirma en otras ocasiones, sino que establece un orden de prioridades; y lo primero es el Reino. Optar por él, como en toda elección, supone renunciar a lo demás.

2. Nuestra vocación es la libertad en Cristo

a) Libres para amar.

Si a partir de ahora, en el evangelio de Lc, la vida de Jesús se expresa como subida a Jerusalén, es decir, como camino hacia la cruz, la vida del discípulo se denominará "seguimiento". Esto es sencillamente la vocación cristiana: llamada al seguimiento de Cristo por el camino desnudo de la cruz y la abnegación, pero sabiendo que al final de esta ruta de libertad se encuentra la resurrección y la vida con El. Ciertamente Jesús es radical, es decir, va a la raíz de las cosas, y nos pide coherencia entre lo que decimos creer y la conducta diaria. Su evangelio es exigente pero no inhumano, porque se sitúa en la línea de la libertad y del amor.
Sobre la vocación cristiana, entendida sin reduccionismos, hemos reflexionado en el quinto domingo ordinario de este año C. Acentuemos ahora, con base en la segunda lectura, tomada de la carta de san Pablo a los Gálatas - la carta magna de la libertad cristiana-, que el seguimiento de Cristo, a pesar de lo que conlleva de abandono de nuestras propias seguridades y de ruptura total con el viejo modo de vivir (o precisamente por eso), es, no obstante, vocación a la libertad. El discípulo de Cristo, liberado por El del pecado, de la ley mosaica y de toda ley como fin en sí misma, no tiene más límites a su libertad que los que señalan el Espíritu, el amor y el servicio fraterno, irreconciliables con el egoísmo, el libertinaje y la vida sin ética ni religión.

b) El desafío y el riesgo de la libertad cristiana.

"Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado... Si os guía el Espíritu no estáis bajo el dominio de la ley". Así empieza y acaba la lectura apostólica de este domingo. Libertad: tema siempre actual y valor supremo para el hombre. La vocación común de los cristianos es la libertad que Cristo nos ha conseguido. Pero, ¿no supone esto un riesgo? Efectivamente, un riesgo y un desafío, como la vida misma; por eso no deja de ser un atentado el suprimir la libertad, y un absurdo el renunciar a ella.
"Hermanos: vuestra vocación es la libertad; andad según el Espíritu y no realicéis los deseos de la carne". La libertad en Cristo es para amar más y mejor. Ya lo decía san Agustín: "Ama y haz lo que quieras". Pero primero, ama; es la condición básica.

  BUSQUEDA/DESEO

Jose Antonio Pagola

  Hay cosas que son muy claras si nos ponemos a seguir a Jesús. «La voluntad de Dios no es un misterio por lo menos en cuanto atañe al hermano y se trata del amor» (E. Kasemann).
Ciertamente es arriesgado y exigente seguir a Jesús. No se puede servir a Dios y al dinero, no se puede echar mano al arado y volver la vista atrás, puede uno quedarse sin apoyo alguno donde reclinar su cabeza.
Pero es lo único que puede infundir verdadera alegría a nuestra vida. Cuando el creyente se esfuerza por seguir a Jesús día a día, va experimentando de manera creciente que sin ese "seguir a Jesús", su vida sería menos vida, más inerte, más vacía y más sin sentido.
 

FIESTAS:
San Juan Bautista > jueves 24 de junio

El nombre "Juan" indica don de Dios ("Dios es benigno"). Con razón se dio este nombre al precursor de Cristo Juan el Bautista) porque su nacimiento fue un don de Dios para sus padres ya ancianos (Zacarías e Isabel). Su concepción, su nacimiento, su misión y su martirio, fueron una gracia especial de Dios en bien de todos. Fue santificado con la gracia especial del Espíritu Santo, ya desde el seno de su madre, después del saludo de María (cf. Lc 1,15.44). Se preparó en el desierto con oración y penitencia. Su misión era la de "preparar el camino al Señor" (Jn 1,23).
Es el profeta del Altísimo (Lc 1,76), como síntesis de los profetas anteriores y como enlace entre el Antiguo y Nuevo Testamento. Su mensaje se centra en anunciar al Mesías ya presente, como "Cordero que quita el pecado del mundo” (Jn 1,29), llamando a un bautismo de penitencia (Hech 13,24) que sería preludio del nuevo bautismo en el Espíritu Santo, conferido por .Jesús (cf. Mc 1,8; Lc 3,16; Jn 1,33).
Jesús lo presentó al pueblo como mayor que un profeta a modo de un nuevo Elías (cf. Lc 1,17), “enviado para preparar los caminos” al Mesías (cf. Mt 11,9-15). El prólogo del evangelio según San Juan lo presenta como testigo cualificado: “Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Éste vino... para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él” ( Jn 1,6-7).
La actitud del Bautista es de autenticidad, como transparencia e instrumento: no se siente digno, sólo prepara el camino, él no es el Cristo, anuncia al Señor ya presente, su gozo es hacer que Cristo (“el Esposo”) sea conocido y amado (“crezca”), mientras “disminuye” (haciendo que sus discípulos pasen al grupo de Jesús), quedando sólo como testigo cualificado.
Vive, pues, su “identidad” apostólica, sin dudas "ni complejos, con el gozo de ser “el amigo del Esposo” (Jn 3,29), cumpliendo su misión hasta el “martirio”, con una muerte precursora de la de Jesús (cf. Mc 6,28). Todo bautizado está llamado a ser el “precursor” de Cristo, y, hasta cierto punto, ser un testigo “mayor” que él (Mt 11,11).
Referencias: Adviento, visitación.

Comentario
Bouguerau: La Virgen, Jesús y Juan
  • Se trata de una de las figuras más gigantescas de todo el Nuevo Testamento, aunque se le entronca también con el Antiguo.
  • Tiene una función dramática, ser precursor de Cristo anunciarle y señalarle pero no formará parte del colegio de los apóstoles y además les cederá a sus propios discípulos quedando el la más extrema soledad.
  • Su destino será la muerte como el de todos los profetas que hacen honor a la verdad.
  • Sabe disminuir y desaparecer ante la gran figura de Cristo y para resaltarla sin rivales.
  • Tuvo fama de santidad entre las gentes que le seguían y a quienes bautizaba, pero su mayor honra fue la de ser canonizado por el mismo Cristo como “el mayor de los nacidos de mujer”.
  • Cada hombre es un designio de Dios. Escribía el Papa en su primera encíclica: "El hombre tal y como ha sido querido por Dios, tal como Él lo ha elegido eternamente, llamado, destinado a la gracia y a la gloria, tal es precisamente cada hombre. El hombre más concreto, el más real; éste es el hombre, en toda la plenitud del misterio, del que se ha hecho partícipe en Jesucristo, misterio del cual se hace partícipe cada uno de los 4.000 millones de hombres vivientes sobre nuestro planeta, desde el momento en que es concebido en el seno de la madre.
  • Los cristianos estamos llamados a ser precursores del Mesías. Nosotros estamos llamados para a serlo en estos momentos especiales. Las virtudes y valentía de Juan Bautista son hoy imprescindibles, sobretodo el desprendimiento. Hoy urge desprenderse de éxitos y aplausos, lo importante es sembrar, no cosechar. Una consigna: “Que Él crezca y yo disminuya”.
EN TORNO A LA FIESTA DE SAN JUAN
Luis González-Carvajal Santabárbara

Celebramos hoy la Natividad de San Juan Bautista. Si lo pensamos bien, esta fiesta tiene algo de extraordinario. Como ya hizo notar San Agustín, San Juan Bautista es el único santo del que no sólo celebramos el día de su muerte (29 de agosto), sino también su nacimiento (24 de junio). Meditemos, pues, hoy sobre el nacimiento; que el año litúrgico nos ofrece pocas ocasiones de hacerlo.
- *Cuando nació Juan, los vecinos y familiares de Isabel vieron “que el Señor le había hecho una gran misericordia, y la felicitaban”. En cuanto se le soltó la lengua al padre, Zacarías, también él “empezó a hablar bendiciendo a Dios”. ¿El agradecimiento y el asombro, proceden, quizás, del hecho de que la pareja era estéril y ya de edad avanzada? Eso aumenta, sin duda, los motivos de acción de gracias, pero si lo pensamos despacio veremos que cualquier nacimiento es una bendición de Dios. Cuando Eva dio a luz a Caín, dijo: “He conseguido un varón con la ayuda del Señor “ (Gen 4,1). Se negaba a ver en lo que había ocurrido un fenómeno puramente biológico y pensaba que la venida de un niño al mundo exige la “complicidad” de Dios.
- *Como acabamos de escuchar, también el Segundo Isaías afirma que el amor de Dios se hizo presente en su vida cuando todavía estaba gastándose en el seno de su madre: “Estaba yo en el vientre, y el Señor me llamó; en las entrañas maternas, y pronunció mi nombre”.
El Salmo Responsorial, como siempre, ha puesto voz al sentimiento de agradecimiento que debemos experimentar por el don de la Vida: Señor, “tú has creado mis entrañas, me has tejido en el seno materno. Te doy gracias, porque me has escogido portentosamente.(...) No desconocías mis huesos, cuando, en lo oculto, me iba formando”.
*Todo parece indicar, sin embargo, que los españoles actuales no sabemos apreciar ya este regalo divino que es la capacidad de engendrar nuevas vidas. ¡Qué lejos quedan esas familias, de cuatro, cinco o más hijos! Hoy lo normal es tener sólo dos hijos; e incluso uno solo y el perro. Nuestra tasa de fecundidad era de 1, 19 hijos por mujer en 1999; muy por debajo de la que se considera necesaria para garantizar el relevo generacional a medio plazo (2, I) es ¡la más baja del mundo! Y en esto Asturias está a la cola de España. Sí influye la economía, ¿pero es que antes estaban más ricos?

  Es imposible saber de cuanta riqueza humana nos estamos privando con esa patemidad/ matemidad tan cicatera. Bernhard Háring, el teólogo católico que más ha hecho por renovar la teología moral en nuestro tiempo, escribe en sus “confesiones”: “Hago el número once de doce hermanos”; mi madre acogió con gozo cada uno de los doce hijos, que esperó como don de Dios. Si hubiese- prevalecido entonces la visión actual de la familia, con seguridad yo no habría nacido”.
Una primera lectura de esa brutal disminución de la natalidad podría orientar la homilía hacia una crítica del materialismo dominante. Una familia que prefiere un coche mejor a un hijo será siempre una familia triste, aunque tenga confort. Javier Gafo, el jesuita recientemente fallecido, se preguntaba: “¿No. existe el peligro de convenir la “paternidad responsable” en una “paternidad confortable”, en la que se anteponen valores materiales muy discutibles al valor mucho más importante de ser padre o madre?”.
Pienso, sin embargo, que podríamos hacer una interpretación más profunda de nuestra penuria de nacimientos. Hace ya bastantes años Gregorio Marañón sugirió que la explicación última es el tedio vital. Cuando los hombres y las mujeres perciben que una vida así no merece la pena vivirse, instintivamente limitan la natalidad. Y Emesto Sábato -que no sé si habrá leído a Marañón- escribía recientemente con melancolía: Los jóvenes “ya no quieren tener hijos”. No cabe escepticismo mayor. Así como los animales en cautiverio, nuestras jóvenes generaciones no se arriesgan a ser padres. Tal es el estado del mundo que les estamos entregando. ¿Pesimista? La verdad es que cada vez hay más gente angustiada, deprimida, que no encuentra sentido a la vida.
Al nacer Juan, los habitantes de Ain Karim -la aldea de las montañas de Judá donde vivían Isabel, y Zacarías-, se preguntaban: “¿Qué va a ser de este niño?”. Naturalmente, la pregunta, tratándose del precursor de Jesús, cobra un sentido especial. Pero es una pregunta que deberíamos hacemos todos nosotros cuando vemos a un recién nacido: ¿qué mundo hemos preparado para él? ¿qué deberíamos hacer para que este niño que acaba de nacer pueda desarrollarse como persona y como creyente? 
  Del Himno de Laudes
 

Niño que, antes de nacer,
reconoce a su Señor
y da saltos de placer
bien puede llegar a ser
su profeta y precursor.
Su nombre será San Juan
su morada los desiertos;
langostas serán su pan;
sobre el agua del Jordán,
verá los cielos abiertos.

  Preces (dia de San Juan)
  Tú que hiciste que Juan saltara de gozo en el vientre de Isabel-haz que nos alegremos siempre de tu venida a este mundo
Tú que, por las palabras y obras del Bautista, nos has señalado el camino de la penitencia, - convierte nuestros corazones a la observancia de los mandamientos de tu reino.
Tú que quisiste ser anunciado por boca de hombre, -envía al mundo entero heraldos de tu evangelio.
Tú que quisiste ser anunciado por Juan en el Jordán, para que se cumpliera así todo lo que Dios quería, -haz que nos esforcemos sinceramente en el cumplimiento pleno de la voluntad divina
  

Catequesis Festivas Populares para domingos y fiestas

“Ciclo C - 27 de junio de 2004, domingo XIII del Tiempo Ordinario”
LETREROS
PREGUNTAS Y RESPUESTAS

1: Domingo XIII del Tiempo Ordinario


2: PROFETA (1ª Lectura)

Pregunta: Dice el libro de los Reyes: “Unge profeta a Eliseo, que se levanto, marchó tras Elias y se puso a su servicio. ¿Cada ser humano está llamado por Dios para una misión?
Respuesta: Dios llama a cada persona y le da cualidades y fuerzas para la misión que le ha encomendado; unas veces, será para servirle como profeta de Dios en el pueblo cristiano; y otras, para servirle en las tareas familiares, sociales, con fidelidad y totalidad de entrega a la voluntad de Dios.
3: ESPÍRITU (28 Lectura)
Pregunta: Nos dice San Pablo: "andad según el Espíritu y no realicéis los deseos de la carne". ¿Qué es andar según el Espíritu?
Respuesta: Dios es amor y los que se dejan guiar por el Espíritu de amor, no se contentan con cumplir unos preceptos, sino que los sobrepasan con el amor a Dios y al prójimo, como nos dio ejemplo el Señor Jesús.
4: JERUSALÉN
Pregunta: Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. ¿Nuestra vida tiene también un término, un sitio y una hora?
Respuesta: Es cierto que todos tenemos que morir y no sabemos ni cuándo, ni cómo, ni donde. Cada día, hora y sitio puede ser el último. Esto no es para vivirlo con angustia, sino con alegría y aceptación plena de la voluntad de Dios, que quiere que todos se salven y que ninguno se condene.
5: SÍGUEME
Pregunta: Jesús a uno le dijo: Sígueme ¿Qué avisos nos da Jesús hoy para seguirle cada día?
Respuesta: Seguirle no siempre es para una mejora en la calidad de la vida, pues él no tiene dónde reclinar la cabeza; seguirle no debe hacerse con retrasos o demoras, ni con añoranzas o miradas hacia lo que hemos dejado. El reino de Dios nos pide acogerlo con prontitud y amor total.
6: REINO

Pregunta: Nos dice Jesús: "El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios ¿Qué es el reino de Dios?
Respuesta: El reino de Dios es Dios, al que amamos con todo el corazón; es Jesús, tesoro, que para comprarlo hay que dejar todo lo demás; es la vida de la gracia y la fraternidad universal, duradera y heroica por obra del Espíritu Santo; es la vida eterna donde estaremos siempre con el Señor.
ORACIÓN COMUNITARIA:
Después de cada invocación, se puede hacer esta oración:
JESÚS; FE, JUSTICIA Y AMOR
- Señor Jesús, que nos llamas a la fe y a la conversión, hoy te pedimos:
- Señor Jesús, para que no adoremos a Dios y al dinero, hoy te pedimos: " -
- Señor Jesús, para que no caigamos en la tentación, hoy te pedimos:
 
 

El tema de la semana: La prueba del dolor
Fuente: Catholic.net

Autor: Alfonso Aguiló


«Yo siempre he sido considerado en mi ambiente profesional —me decía no hace mucho un viejo amigo— como una persona muy exigente. Me he exigido siempre mucho a mí mismo y he exigido también siempre mucho a los demás.
»Me costaba mucho comprender que había gente a la que no le era posible seguir mi ritmo, y a veces, tengo que reconocerlo, los maltrataba. Y en casa me pasaba un poco igual. Echaba en cara las cosas a mi mujer y a mis hijos con muy poca consideración.
»Y tuvo que venir la enfermedad, y luego aquellos problemas serios en el trabajo, para que empezara a entender que la vida no era tan simple como yo me la había planteado.
»La verdad es que he funcionado siempre como un triunfador, rebosante de salud y de éxito profesional, y sin darme casi cuenta menospreciaba a los demás. Pensaba que si ellos no lograban lo que lograba yo, era simplemente porque a ellos no les daba la gana esforzarse como yo lo hacía.
»Pensaba así hasta que empecé a sentir en mis carnes todo ese sufrimiento, a notar en mi vida el peso de esa carga: fue entonces cuando comencé a reparar en que los demás también sufrían, que en la vida hay mucho sufrimiento de muchas personas. Y comprendí que pasar sin consideración por delante de ese dolor es algo realmente indigno.
»He empezado a dormir mal, y ahora tengo mucho tiempo para pensar. Al principio me enfadaba, pero pronto me di cuenta de que con pataleos no arreglas nada: ni te duermes, ni resuelves lo que te preocupa. Es curioso, pero antes yo era muy irascible, y ahora en cambio me he vuelto bastante sereno y comprensivo. Creo que esto que me ha pasado ha marcado como una nueva etapa en mi vida.
»A mí, el dolor me ha curtido el alma, me ha hecho entender un poco mejor a los demás. Antes, yo apenas había tenido problemas serios, y juzgaba a los demás con dureza y frialdad. Ahora, todo lo veo de modo distinto. Ya no grito a mi secretaria ni me peleo con mi mujer o mis hijos.»
Recordando el relato de aquel joven y brillante ejecutivo, pensaba en el distinto modo en que reciben las personas el dolor. En cómo a unos les mejora, y a otros, en cambio, les desespera. Y pensaba en la enseñanza que esta persona obtuvo: que hay que comprender mejor a la gente, pues quienes nos rodean son personas que también sufren, y eso siempre es duro; y que hay gente que lo pasa mal —y quizá en parte por culpa nuestra—, y que todo hombre debiera detenerse siempre junto al sufrimiento de otro hombre, y hacer lo posible por remediarlo.
El dolor es una escuela en donde se forman en la misericordia los corazones de los hombres. Una escuela que nos brinda la oportunidad de curarnos un poco de nuestro egoísmo e inclinarnos un poco más hacia los demás. Nos hace ver la vida de una manera especial, nos muestra un perfil más profundo de las cosas.
El dolor nos lleva a reflexionar, a preguntarnos por el sentido que tiene todo lo que sucede a nuestro alrededor. El hombre, al recibir la visita del dolor, vive una prueba dentro de sí: es como un pellizco que detiene el curso normal de su vida, como un parón que le invita a reflexionar. Por eso se ha dicho que toda filosofía y toda reflexión profunda adquiere una especial lucidez en la cercanía del dolor y de la muerte.
El dolor, si se sabe asumir, advierte al hombre del error de las formas de vida superficiales, ayuda al hombre a no alejarse de los demás, a no arrellanarse en su egoísmo. El dolor nos vuelve más comprensivos, más tolerantes, nos va curando de nuestra intransigencia, nos perfecciona. Es, además, una realidad que llega a todo hombre y que por tanto, en cierto sentido —como ha señalado Enrique Rojas—, conduce a una suerte de fraternización universal, ya que iguala a todos por el mismo rasero.
Lo que hace feliz la vida del hombre no es la ausencia del dolor, entre otras cosas porque se trata de algo imposible. La vida no puede diseñarse desde una filosofía infantil que quisiera permanecer ajena al misterio de la presencia del dolor o del mal en el mundo. Y enfadarse o escandalizarse ante esa realidad no conduce a ninguna parte. Aprender a convivir con el dolor, aprender a tolerar lo malo inevitable, es una sabiduría fundamental para vivir con acierto.
fuente: interrogantes.net


"A la diócesis le tocó el gordo con la designación de Carlos Osoro"
Entrevista realizada a Ignacio Alvargonzález para el diario La Nueva España, por Cuca Alonso
-¿Qué es para usted la fe?
-Vivir sabiendo que Dios está en mi vida. No es fácil mantenerse a lo largo de la existencia, pero los momentos duros sirven para acrecentar la fe. La sociedad actual no tiene estos valores en alza.
-Se habla reiteradamente de la retirada del Papa, ¿qué opina?
-Me parece bien que Juan Pablo II siga adelante si él quiere hacerlo y considera que puede. He visto al Papa en cuatro ocasiones; las dos últimas en Madrid, en la plaza de Colón, y en Cuatro Vientos. En ésta me impresionó profundamente, cómo habló al millón de personas que participaron, demostrando lo estupenda que tiene la cabeza. La Iglesia no se dirige con los pies, sino con una cabeza bien puesta. Tiene una inmensa fortaleza interior y es evidente que quiere exprimir su vida al servicio de la cristiandad. Pese a su vejez y deterioro a nivel internacional se le respeta al máximo y su autoridad moral está fuera de toda duda. Respecto a la guerra de Irak, ha sido el primero en pedir una resolución de la ONU.
-Se pretende excluir de la Constitución europea cualquier referencia a su fundamento cristiano...
-No entiendo esa cerrazón. Nadie pretende formar una Constitución de tipo confesional, pero otra cosa es que se tenga en cuenta, mencionándolo, el pasado que dio lugar a una forma de vida, a una cultura común, la cristiana, que ha sustentado los valores que hicieron grande a Europa. Tolerancia, solidaridad, respeto a todos... La tradición cristiana es la que ha marcado la pautas de vida y convivencia, como el descanso dominical, las estructuras familiares, los puntales del arte, todo... Pero sospecho que a alguien le sigue ofendiendo la verdad de Dios.
-Año santo compostelano, ¿piensa ganar el jubileo?
-Ya lo he ganado, pero voy a repetir con una excursión que está organizando la Hermandad de la Santa Vera Cruz. ¿Qué le voy a pedir al santo? Por la Iglesia asturiana. La quiero y siempre se ruega por las cosas o personas que amamos. Nuestra diócesis ha tenido mucha suerte con la designación de Carlos Osoro como arzobispo; equivale al gordo de la lotería. Es un hombre cercano a todo el mundo, que no tiene horarios, que vive el Evangelio... Desde mi responsabilidad he podido ver cómo demuestra un cariño especial hacia a Gijón, volcándose con todo; ahí esta, por ejemplo, el tema de la basílica. Gente así nos anima a seguir adelante.

UNA SONRISA SANA
Que tu paso por estas páginas de humor te deje una sonrisa limpia y una dulce sensación de alegría.
¡¡¡Dios te bendiga!!!

Ten presente que: “UN SANTO TRISTE... ES UN TRISTE SANTO”

Hoy: LA EDAD DEL HOMBRE


Dicen que Dios creó al Burro y le dijo:
"Serás Burro, trabajarás de sol a sol, cargarás sobre tu lomo lo que te pongan y vivirás 30 años".
El Burro contestó:
"Señor, seré lo que tú quieras, pero..., 30 años es mucho tiempo, ¿por qué no mejor 10 años?"
Y Dios creó al Burro.
Después Dios creó al Perro y le dijo:
"Serás Perro, cuidarás de la casa de los hombres, comerás lo que te den y vivirás 25 años".
El Perro contestó:
"Señor, seré lo que me pidas, pero..., 25 años es mucho tiempo, ¿por qué no mejor 10 años?"
Y Dios creó al Perro.
Luego Dios creó al Mono y le dijo:
"Serás Mono, saltarás de árbol en árbol, harás payasadas para divertir a lo demás y vivirás 15 años".
El Mono contestó:
"Señor, seré todo lo que me pidas, pero..., 15 años es mucho tiempo, ¿por qué no mejor 10 años?".
Y Dios creó al Mono.
Y finalmente Dios creó al Hombre y le dijo:
"Serás Hombre, el animal más inteligente de la Tierra, dominarás en mundo y vivirás 30 años".
El Hombre contestó:
"Señor, seré todo lo que me pidas, pero..., 30 años es POCO tiempo, ¿por qué no me das los 20 que no quiso el Burro, los 15 que rechazó el Perro y los 5 que no aceptó el Mono?".
Y Dios creó al Hombre.
Y así es que el Hombre vive 30 años como hombre, luego se casa y vive 20 como un Burro, trabajando de sol a sol y cargando sobre su espalda el peso de la familia; luego se jubila y vive 15 años como un Perro, cuidando la casa, comiendo lo que le dan, y termina viviendo 5 años como un Mono, saltando de casa en casa de los hijos y haciendo payasadas para divertir a los nietos.

Toda una Verdad...

La mujer salió de la costilla del hombre...
No de los pies para ser pisoteada,
Ni de la cabeza para ser superior,
Sino del lado para ser igual...
Debajo del brazo para ser protegida
Y al lado del corazón para ser Amada...
No hagas llorar a una mujer...porque Dios cuenta sus lagrimas.

Autor desconocido.

 

Pásalo a las mujeres excepcionales y no olvides pasarlo a los hombres para que se enteren!!!


¡Seguir al Maestro y Pedagogo apocalíptico!
No se es cristiano sin pasión. Vivir esto del cristianismo de una manera fría, calculada, demasiado racionalista o práctica, es imposible. Cuando así vivimos el cristianismo nos hemos equivocado de puerta. Hemos entrado en otra cosa... pero no en la "Casa de Jesús".

 

Jesús era un apasionado, y, en cuanto tal, un maximalista. Jesús era un entusiasta, y en cuanto tal proponía utopías. Jesús estaba dispuesto a perder partidos, pero no el campeonato. Tenía la moral muy alta, pero no era moralista. Elías había sido un profeta que ya había anticipado algunos de estos rasgos y que después se los transmitió a su discípulo Eliseo.
Todo esto se aprecia en las lecturas de este domingo, que nos invitan a entrar en el cristianismo auténtico y no en su sucedáneo.
Cuando Jesús invita al seguimiento lo hace como Maestro. Se trata de seguir al Maestro, al que enseña no sólo teorías, sino prácticas de vida, el arte de vivir y convivir; es el maestro de los sueños y los símbolos, creador de utopías y taumaturgo de imposibles.
Jesús es, por otra parte, el Maestro que no quiere tener rivales: "Uno solo es vuestro Maestro" (Mt 23,8).
Por lo tanto, seguir a Jesús es seguir una forma de entender la vida, el mundo, la historia; pero, al mismo tiempo, es seguir al único maestro capaz de enseñar esa doctrina de forma teórica y práctica y de obtener de su magisterio discípulos y discípulas que "den mucho fruto". Me llama la atención las veces que en el Evangelio los discípulos y discípulas se dirigen a Jesús con la bella expresión: ¡Maestro!

Cuando se tiene esto en cuenta, se entienden mucho mejor las exigencias del seguimiento. Recordemos que Jesús dijo en algunas ocasiones: "quien quiera seguirme y no posponga a su padre y a su madre, a sus hermanos y hermanas... etc. no puede ser mi discípulo". Y en el evangelio de hoy, Jesús no quiere que su discípulo se preocupe de su padre y ni siquiera que se despida de su familia. Y es que Jesús no acepta que la conducta de sus discípulos sea determinada por otras realidades que se conviertan, aunque sea incidentalmente, en maestras de la vida, por muy sacrosantas que sean, como la familia. La relación con la propia familia (esposo o esposa, hijos o hijas, hermanos o hermanas), o el propio grupo político, laboral, empresarial o religioso, no la determinan las circunstancias, sino el único Maestro. Jesús no acepta que sus discípulos pertenezcan a diversas escuelas.
El Maestro, sin embargo, le dice al joven discípulo -que después no aceptó la invitación al seguimiento- "si quieres entrar en la vida, honra a tu padre y a tu madre". El Maestro también se quejó ante los Sacerdotes del templo del descuido en la atención a los propios padres que ellos provocaban al pedir ayudas económicas para el culto del templo, sin tener en cuenta las necesidades de los propios padres.

Jesús promete a quien le sigue como único Maestro, que tendrá el ciento por uno y la vida eterna. Pero seguirlo y seguir sus enseñanzas es entrar en una escuela "exigente", donde uno va a activar lo mejor de su persona y va a lograr vencer las resistencias más profundas. En la escuela de Jesús uno va a aprender a utilizar sus mejores recursos. Para esto será necesario pasar por momentos difíciles, pero ¡no importa, viendo el resultado! Habrá que echar por tierra cualquier idolatría, desprenderse de todo lo que es vanidad y tontería, inconsistencia y pura vaciedad. Habrá que abrirse a la vida que merece la pena. También la mujer cuando va a dar a luz, sufre dolores de parto. Pero ¡qué alegría la embarga, después, cuando ha dado a luz una criatura!

El Maestro es el Hijo del hombre. Esto quiere decir que es un Maestro en el arte de la Apocalíptica, de la lucha contra las Bestias que esclavizan al mundo y lo amenazan de muerte. Seguir al Maestro apocalíptico es, por una parte, el máximo de seguridad porque con él "nada hay que temer": el Maestro conoce perfectamente el arte de la guerra apocalíptica y de la victoria sobre el Mal, nos enseñará a colaborar con él y nos protegerá. Pero, al mismo tiempo, el Maestro nos dice que el seguimiento nos hará entrar en zonas turbulentas: "el hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza", el mar se embravecerá y parecerá que él y sus discípulos van a perecer, pero ¡no hay nada que temer! Entregarán la vida, pero no será para acabar, sino para dar vida al mundo, porque quien coma la carne del Hijo del hombre tendrá vida.

¡Seguir al Maestro es entrar en el mundo nuevo, en las posibilidades inéditas, en la confianza absoluta en las posibilidades salvadoras que Dios ofrece a la humanidad!
Cuando en la Iglesia decimos "Magisterio", hemos de pensar espontáneamente en el único Magisterio de Jesús. Nada ni nadie puede suplantar al Jesús Maestro único. Lo hacen presente quienes constantemente aluden a Él, quienes le dan gloria a Él solo, quienes confían más en las enseñanzas de Jesús que en sus propias enseñanzas, quienes no desvirtúan el talante apocalíptico del mensaje del Hijo del hombre.
Cuando en la Iglesia decimos "Magisterio" no sólo pensamos en doctrinas, sino también en pedagogía, en arte de enseñar. Igual que no alimenta bien a sus hijos el padre o la madre que le dan excelentes elementos alimenticios, pero sin preparárselos adecuadamente, lo mismo sucede cuando ofrecemos una enseñanza para expertos, para polémicas entre intelectuales. El Magisterio de Jesús era sintético, parabólico, imaginativo, cordial, sumamente popular. Jesús era un Maestro en el arte de la concisión y de los símbolos que hacen pensar. Conocía los ritmos de la gente. Sabía esperar los buenos resultados. No agobiaba. Comprendía. Esperaba. Animaba. Jesús llamaba a la libertad. Era maestro de hombres y mujeres libres. Yo me lo imagino como hombre sumamente tolerante, abierto. Y, al mismo tiempo, como decidido liberador cuando ve que la gente cae en trampas diabólicas. Me imagino a sus discípulos y discípulas gozando de un ambiente de libertad único, que no había experimentado ni en sus familias, ni en las instituciones religiosas o políticas. Con Jesús, el Maestro apocalíptico, sabían percibir el aroma de la auténtica libertad.


No basta conocer, hay que practicar y hacer vida lo que se conoce. Para ello hay que entrenarse adecuadamente y se necesita un buen entrenador, un buen pedagogo. Necesitamos redescubrir al Jesús "pedagogo" apocalíptico. Por eso, pidamos para que el Magisterio de la Iglesia sea más pedagógico y más apocalíptico, trasluzca mucho mejor el Magisterio único de Jesús. Que parezca de verdad que ¡El Maestro está aquí y te habla!

 

 

 


Última hora
Juan Pablo II peregrinará a Lourdes del 14 al 15 de agosto
CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 24 junio 2004 (ZENIT.org).- El viaje internacional número 104 de Juan Pablo II tendrá como objetivo el santuario de la Virgen María de Lourdes del 14 al 15 de agosto, según ha anunciado este jueves la Santa Sede.

Un comunicado de prensa emitido por Joaquín Navarro-Valls, portavoz vaticano, explica que con este viaje el Papa quiere celebrar el 150 aniversario de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción.

La proclamación tuvo lugar el 8 de diciembre de 1854 por el beato Papa Pío IX, con la bula dogmática «Ineffabilis Deus».

Precisamente al aparecerse en Lourdes el 11 de febrero de 1858, la Virgen María se presentó a Bernadette Soubirous, según narra el relato de las apariciones, como la «Inmaculada Concepción».

Fuentes de la presidencia de Francia ya han hecho saber que el presidente Jacques Chirac dará la bienvenida en Lourdes al Santo Padre, quien la última vez que visitó ese país fue en 1997, con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud.

Juan Pablo II fue el primer Papa en visitar Lourdes entre el 14 y 15 de agosto de 1983 en el Año Santo de la Redención. Otros pontífices (Pío XI, Pío XII y Juan XXIII) habían visitado el santuario siendo cardenales.

Todavía no se ha anunciado el programa detallado de la visita, que tendrá el carácter de «peregrinación», según confirmó en días pasados monseñor Jacques Perrier, obispo de Tarbes y Lourdes.

Fuentes de prensa en días pasados informaron que el Santo Padre residir en la Residencia de Notre-Dame, uno de los centros especializados en la acogida de peregrinos enfermos o con discapacidades.
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