EUCARÍSTICA - REFLEXIONES ENTRE AMIGOS
Domingo 13 de junio
CORPUS CHRISTI
MOVIMIENTO DE ADORACION PERPETUA A.R.P.U.
PARROQUIA DE SANTA MARIA LA REAL DE LA CORTE. OVIEDO


Congreso Eucarístico Nacional
Comentario a los últimos documentos Eucarísticos.

Carta-Invitación al Congreso


Os invito a todos de corazón a la participación en el próximo Congreso.
Además de ser éste, año Santo Compostelano y poder hacer el jubileo, creo nos vendrán de maravilla unos días en el Seminario, a los pies del Apóstol Santiago, uno de los tres testigos privilegiados de tan notorios momentos en la vida del Señor.
Además con tema tan especial como es la Eucaristía, en momentos en que la Iglesia insiste, de modo especial, en la práctica de la Adoración al santísimo Sacramento.
Ya quisiera poder expresar todo lo inefable que siento en el corazón para convenceros de la conveniencia de vuestra participación, tanto a nivel personal como parroquial.
Con mi invitación encarecida, recibid un abrazo.


Fdo.:Laurentino, Consiliario
Se celebrará D.M. en Santiago de Compostela, del 12 (noche) al jueves 16 (mediodía)
Comentario a los últimos documentos Eucarísticos.
Para todos los Públicos.
Urge la reserva de plazas.
El precio por persona y día es de 42 Euros (7.000) pts.
 
Dirigir las inscripciones a : Consiliario General-Nacional. Parroquia de Sta María la Real de la Corte.-C/ San Vicente S/N 33003.Oviedo

La Eucaristía como presencia real


La fiesta del Corpus Christi nació para acentuar y resaltar la fe en la presencia real de Cristo en la Eucaristía. En realidad, se puede decir que sólo hay una presencia«real» que se expresa de diferentes maneras. Se puede distinguir: 
—la presencia de Cristo en la Iglesia; 
—su presencia en la Palabra; 
—y por fin su presencia en la Eucaristía. 
    En ningún caso se ha hablado de la presencia «real» en la Eucaristía como si los otros modos de presencia no lo fuesen también. Se trata más bien de una sola «presencia real», que se realiza según modos diferentes. En ningún caso tampoco, si se quiere conservar una visión total de la Eucaristía, se podrían separar unos de otros esos distintos modos de presencia.
   El Vaticano II subraya este hecho al afirmar que «Cristo está presente en la persona del ministro>>y sólo después en las especies consagradas.. Sino que, como ya posee su presencia por la fe y el amor, ha recibido el poder de hacerlo presente también en el pan y el vino. Y el fiel, en la comunión, recibe el Cristo que ya estaba en su corazón. 
    La Iglesia es el sacramento de Cristo: «sacramento universal de salvación». Su única vocación es precisamente estar resplandeciente de hermosura, sin mancha ni arruga, para que se transparente en su rostro el esplendor del Señor. 
   La Eucaristía, en fin, es el sacramento de la Iglesia. Ella reúne a una comunidad fraterna alrededor de una misma mesa para compartir un mismo amor. Tal es precisamente su misterio: comunión de amor en Cristo. 
  ¿Qué relación hay entre la Iglesia-sacramento y la Eucaristía-sacramento? Es muy simple. La Iglesia no es un octavo sacramento. Sino que como Cristo, y después de él, es el sacramento primordial (Ursakrament) de la salvación. Asume en ella los sietes sacramentos, que están subordinados a ella como sacramentos segundosPresencia de Cristo en la Palabra«Cristo está presente en la Palabra, pues él es quien habla cuando se leen en la Iglesia las sagradas Escrituras»23. Este es el tercer modo de presencia «real» de 
Cristo. Esta presencia no está ligada a la Eucaristía, como si Cristo sólo estuviera presente en la Palabra cuando la comunidad celebra la Cena. Pero justamente al compararla con la Eucaristía es cuando se descubre su realismo. Tenemos dos mesas: la de la Eucaristía y la de la Palabra. En aquélla Cristo está presente bajo las especies de pan y vino. En ésta, bajo el velo de las palabras. Y a la Palabra se debe la misma veneración que a la Eucaristía. El Vaticano II  lo afirma de esta forma deslumbrante: La Iglesia ha venerado la Sagrada Escritura, como lo ha hecho 
con el Cuerpo de Cristo, pues sobre todo en la sagrada liturgia, nunca ha cesado de tomar y repartir a sus fieles el pan de vida que ofrece la mesa de la palabra de Dios y del Cuerpo de Cristo.24 
Así pues, la Palabra es tan «venerable» como el Cuerpo Eucarístico de Cristo. La mesa de la Palabra, como la del altar, presentan al mismo y único Señor.

   

Adoración Perpetua A.R.P.U.
Es un movimiento de Iglesia, Católico, parroquial y diocesano, de ámbito universal, con personalidad jurídica propia, que, bajo la vigilancia y régimen de la Conferencia Episcopal Española, tiene por finalidad promover con la mayor intensidad la fe en la presencia real y permanente de Jesús en la Eucaristía y la adoración al Santísimo Sacramento en las parroquias (donde tiene su lugar de preferencia), templos, catedrales y otras comunidades eclesiales (colegios, seminarios, comunidades religiosas...). Laurentino, párroco de la Corte es el Consiliario General y Nacional de este Movimiento por nombramiento de la Conferencia Episcopal Española.

Vocabulario Eucarístico - Realidades Eucarísticas
¿Sabía usted...?
·         ¿Qué los videntes de Fátima visitaban con frecuencia a Jesús Sacramentado cada día antes de ir a la escuela, y que Jacinto dijo que era feliz allí con Jesús, que para qué iba a ir a la escuela, que pronto se iba a ir al cielo?
 

·         ¿Qué la Madre Teresa de Calcuta pasaba varias horas diarias ante el Santísimo Sacramento?

 

·         ¿Qué el P. Damián, apóstol de los leprosos, en la isla de Molokai fundó la adoración al Santísimo y que el sagrario era acompañado con gran concurrencia y que a su muerte Mahatma Gandhi llegó a decir: “el mundo de la política y del periodismo no puede ofrecernos un héroe de la talla del apóstol de Molokai, el padre Damián. Merecería la pena buscar en qué fuente se alimenta este heroísmo”?
·         ¿Qué las lecciones de perdón, de consuelo, de paciencia, de comprensión hacia los demás aprendidas a los pies de Jesús Sacramentado no se olvidan nunca?
·         ¿Que es dichosa la parroquia (párroco y feligreses) donde es práctica presente la visita al Santísimo?.
·         ¿Qué en el Sagrario está Jesús esperándome para compartir conmigo su amor por mí y por los demás?. ·         ¿Qué la visita al Santísimo es como el rocío que refresca y alimenta mansamente nuestro fervor y nuestra devoción a la Eucaristía?.

·         ¿Qué el sagrario es la fuente de la alegría, la paz, la ayuda incondicional a los hermanos?.

·         ¿Qué desde el sagrario Jesús nos ayuda a modelar y moldear nuestro corazón a semejanza del suyo?. ·         ¿Qué hay muchas personas que salen de las visitas al Santísimo con el deseo de hacer el bien y de compartir su alegría y su esperanza con todos.?.
·         ¿Qué es en el sagrario donde se puede oír a Jesús: “Ven y sígueme” a visitar enfermos, a los excluidos, a los tristes, a los que la vida ha apartado fuera de la hermandad y el cariño?. ·         ¿Qué para los siervos de Dios Práxedes e Isaac, tan vinculados a la Iglesia de la Corte la Eucaristía era algo imprescindible y fundamental para su ejemplar vida diaria?.

·         ¿Qué nuestra unión con Jesús en la Eucaristía es un medio capaz de hacernos participar en el ofrecimiento continuo que hace Jesús Hostia?.

·         ¿Qué la sierva de Dios Práxedes Fernández, vecina de la Calle Martínez Vigil, hizo su última comunión en la Iglesia de la Corte, su templo parroquial?

·         ¿Qué los Santos Mártires de Turón consumieron todas las especies eucarísticas, en el momento de su detención para el martirio para evitar la profanación? Tenían cientos de formas consagradas para la comunión de los niños al día siguiente que era primer viernes de mes.

·         ¿Qué en la biografía de muchos santos de relieve en la Iglesia tuvieron como base fundamental la adoración eucarística. Así, Sta. Teresa de Jesús, S. Juan de la Cruz, S. Antonio Mª Claret, etc.? ·        ¿Qué un hijo de Florentino Soria, el hoy dominico P.Soria introducía, siendo niño, en la “Iglesiona” (Iglesia del Sagrado Corazón)  de Gijón  las formas consagradas por Mosén Lles, cofundador de ARPU, para comunión de los allí prisioneros, embaladas en cápsulas de tanalgen, alegando que eran las medicinas para su papá, el profesor Florentino Soria, secretario de ARPU.
       

Los nombres de la Eucaristía
1.- EUCARISTÍA, porque es acción de gracias. Los términos hebreos con que se alude a ella evocan las bendiciones judías que proclaman -sobre todo durante la comida- las grandes obras de Dios: la creación, la redención y la santificación.
2.- LA CENA DEL SEÑOR, porque es memoria y celebración de la última y memorable Cena del Señor con sus apóstoles, donde instituyó la Eucaristía, significada en el trozo de pan, que será su cuerpo entregado por nosotros, y la copa de vino, que será su sangre derramada para nuestra salvación.
3.- EL BANQUETE DEL SEÑOR, porque se trata, como queda dicho, de la Cena última que el Señor celebró con sus apóstoles en la víspera de su pasión, y porque es anticipación del banquete de las Bodas del Cordero en la Jerusalén celestial.
4.- FRACCIÓN DEL PAN, porque este rito, propio del banquete judío, fue utilizado por Jesús cuando bendecía y distribuía en pan como cabeza de familia, sobre todo en la última Cena. En este gesto, le reconocerán los discípulos tras la resurrección y El les invitará también a ellos a partir el pan en su nombre.
5.- ASAMBLEA (Synaxis) porque la Eucaristía es celebrada en la Asamblea de los fieles, expresión visible de la Iglesia.
6.- SANTO SACRIFICIO porque actualiza el único sacrificio de Cristo Salvador e incluye la ofrenda de la Iglesia. Este santo sacrificio eucarístico es también llamado santo sacrificio de la Misa, sacrificio de alabanza, sacrificio espiritual, sacrificio puro y santo porque supera todos los sacrificios de la Antigua Alianza.
7.- SANTA Y DIVINA LITURGIA, porque toda la liturgia de la Iglesia encuentra su centro y su expresión más densa y plena en la celebración de este sacramento. En el mismo sentido se llama también "Santos Misterios".
8.- EL SANTÍSIMO SACRAMENTO, porque es el sacramento de los sacramentos. Con este nombre se designan las designan las especies eucarísticas guardadas en el sagrario.
9.- COMUNIÓN, porque en este sacramento nos unimos a Cristo que nos hace partícipes de su Cuerpo y de su Sangre para formar un solo cuerpo.
10.- SANTA MISA, porque la liturgia en la que se realiza el misterio de salvación se termina con el envío de los fieles ("missio") a fin de que cumplan la voluntad de Dios en la vida cotidiana.
** La Eucaristía es también llamada "pan de los ángeles", "pan del cielo", medicina de inmortalidad", "viático para el camino"...

La Eucaristía hoy
Ante la fiesta del Corpus

La Eucaristía es, ante todo, revelación y realización del amor de Dios, de su voluntad de alianza con el hombre de hoy, en este momento; esta revelación se produce a través de la entrega total de Jesús, que crea y consolida en nosotros la voluntad de despojarnos de nosotros mismos para pertenecer plenamente al Padre.

En cada Eucaristía se nos invita a preguntarnos:


-¿Qué me revela hoy el Padre de si mismo, de su amor ilimitado por mí en este momento?

-¿Qué me revela de mi mismo, de mi propio ser hecho para amar y para entregarme con Cristo y como Cristo?

-¿Qué me revela de los demás hombres que esperan ese amor y esa entrega?


Es en la Eucaristía donde comprendemos todas estas cosas, que Cristo presente hace presentes a nuestra vida. Es en la Eucaristía donde somos formados para las grandes decisiones, en la vida y en la historia, hechas según la voluntad del Padre, ya que al revelarnos el rostro del Padre nos inunda de un manantial de vida que está en la voluntad del Padre


Las definiciones de la Eucaristía
1.- Es Jesucristo mismo, "pan vivo bajado del cielo".
2.- Es el sacramento de la unidad, el vínculo de la caridad y la prenda de la inmortalidad.
3.- Es el corazón, la fuente y la cumbre de la vida de la Iglesia.
4.- Es memorial de la Pascua del Señor, rememoración y actualización de su sacrificio redentor. "Haced esto en memoria mía".
5.- Es el banquete y la fiesta del Señor, que nos invita, en la comunión de la Iglesia, a su Mesa, a nutrirnos de su Cuerpo y su Sangre.
6.- La Eucaristía hace la Iglesia y la Iglesia hace la Eucaristía.
7.- Es el sacramento del amor y de la caridad, signo y expresión del Cuerpo del Señor entregado y de su Sangre redamada para nuestra nuestra salvación y la de todos los hombres.
8.- Es la Mesa de la palabra, de la acción de gracias, de la alabanza y de la plegaria y del único alimento que nos salva.
9.- Es el sacramento de la presencia continuada y permanente del Señor en medio de nosotros. En la Eucaristía está real, verdadera y gloriosamente presente el Señor Resucitado.
10.- Es el sacramento cuyos signos esenciales son el pan de trigo y el vino de vid, que significan el trabajo del hombre y que, a su vez, dos realidades esenciales en la nutrición y vida humanas, que, tras la palabras sacramentales del ministro de la Eucaristía, se convierten substancial, admirable, real y misteriosamente en el Cuerpo y en la Sangre de Cristo. Es el misterio inefable y amoroso de la Transubstanciación.

Los frutos de la Eucaristia


1.- La Eucaristía acrecienta nuestra unión con Cristo. Recibir la Eucaristía en la comunión da como fruto la unión íntima con El: "Quien come mi carne y bebe mi sangre permanece en mi y yo en él".
2.- La Eucaristía conserva, acrecienta y renueva la vida de la gracia dada en el Bautismo. Este crecimiento de la vida cristiana necesita ser alimentado por la comunión eucarística, pan de nuestra peregrinación.
3.- La Eucaristía nos separa del pecado. El Cuerpo de Cristo que recibimos en la comunión es "entregado por nosotros" y la Sangre que bebemos es "derramada por muchos para el perdón de los pecados".
4.- La Eucaristía nos une a Cristo y, al mismo tiempo, nos purifica de los pecados cometidos y preservarnos de futuros pecados. Borra los pecados veniales y por la misma caridad que enciende en nosotros, nos preserva de futuros pecados mortales.
5.- La Eucaristía fortalece la caridad, reaviva nuestro amor y nos hace capaces de romper los lazos desordenados. Nos llena de vitalidad y de energía espiritual, al igual que el alimento sirve para restaurar la pérdida de fuerzas.
6.- La Eucaristía hace la Iglesia y consolida la unidad del Cuerpo Místico de Cristo, que es precisamente su Iglesia. Los que recibe la Eucaristía se unen más estrechamente a Cristo. Por ello mismo, Cristo une a todos los fieles en un sólo cuerpo: la Iglesia. La Eucaristía renueva, fortifica, profundiza la incorporación a la Iglesia realizada ya por el Bautismo.

   

El alma se serena
No estarás hoy sólo, Yo estaré contigo
¡Qué bien se está contigo,
Señor, junto al Sagrario!
¡Qué bien se está contigo… !
¿Por qué no vendré más?
Desde hace muchos años
vengo a verte a diario,
y aquí te encuentro siempre,
Amante solitario...
solo, pobre, escondido,
pensando en n-ú quizás...

Tú no me dices nada
ni yo te digo nada,
si ya lo sabes todo,
¿qué te voy a decir?
Sabes todas mis penas,
todas mis alegrías,
sabes que vengo a verte
con las manos vacías,
y que no tengo nada
que te pueda servir.

Siempre que vengo a verte
siempre te encuentro solo.
¿Será que nadie sabe,
Señor, que estás aquí?
¡No sé! Pero sé en cambio
que aunque nadie viniera,
aunque nadie te amara
ni te lo agradeciera,
aquí estarías siempre
esperándome a mí!

¿Por qué no vendré más ... ?
¡Que ciego estoy, qué ciego!
Si sé por experiencia
Que cuando a Ti me llego
Siempre vuelvo cambiado,
Siempre salgo mejor...
¿A dónde voy, Dios mío,
cuando a mi Dios no vengo?
Si Tú me esperas siempre,
si a Ti siempre te tengo,
si jamás me has cerrado
las puertas de tu amor..

Si jamás he sufrido,
si jamás he llorado,
Señor, sin que conmigo
llorases Tú también...

¿Por qué no vendré más,
Jesucristo bendito?
Si Tú lo estás deseando
si yo lo necesito...
Si sé que no sé nada
cuando no vengo aquí.
Si aquí me enseñarías
la ciencia de los santos,
esa ciencia bendita
que aquí aprendieron tantos
que fueron tus amigos
y gozan ya de Ti...

¿Por qué no vendré más?
si sé, yo Carmelita,
que Tú eres el modelo
que mi alma necesita,
que nada se hace duro
mirándote a Ti aquí.
El Sagrario es la celda
donde estás encerrado.
¡Qué pobre! ¡qué obediente!
¡qué manso! ¡qué callado!
¡qué solo! ¡qué escondido!
¡Nadie se fija en Ti!

¿Por qué no vendré más,
oh Bondad infinita?
¡Riqueza inestimable
que nada necesita
y que te has humillado
a mendigar mi amor!
¡Ábreme ya esa puerta,
sea ya ésa mi vida
olvidada de todos,
de todos escondida.
¡Qué bien se está contigo!
¡Que bien se está, Señor!

Por otros se recorren
a pie largos caminos,
acuden de muy lejos
cansados peregrinos
o pagan grandes sumas
que no han de recobrar.
Por Ti nadie pregunta,
de Ti nadie hace caso,
aquí, si alguno entra
sólo es como de paso...
Aquí eres Tú quien paga
si alguno quiere entrar..

¿Por qué no vendré más
si sé que aquí a tu lado
puedo encontrar, Dios mío,
lo que tanto he buscado?
Mi luz, mi fortaleza,
mi paz, mi único bien...
Si jamás he venido
que no te haya encontrado.

 

   

 Un hospital muy especial
(Enviado por José Luis Terán)


Hagámonos todos una revisión general…

Quizás todavía estemos a tiempo. Mejor dicho, lo estamos.
Fui al Hospital de Dios, a hacerme una revisión de rutina, y pude constatar que estaba muy enfermo.
Cuando Jesús me tomó la presión vio que estaba bajo de TERNURA.
Al medirme la temperatura, el termómetro registró 40 grados de EGOISMO.
Hizo un electrocardiograma y el diagnóstico fue que necesitaba varios bypasses de AMOR, porque mis venas estaban bloqueadas y no abastecían mi corazón vacío.
Pasé hacia la ortopedia, no podía caminar al lado de mis hermanos y tampoco podía abrazarles porque me había fracturado al tropezar con mi VANIDAD.
La resonancia magnética, reveló feas manchas de RENCOR, que había que hacer desaparecer a toda prisa. También me mostraron miopía, ya que no podía ver mas allá de las APARIENCIAS.
Cuando me quejé de sordera, Jesús me diagnosticó: sólo, con las PALABRAS VACIAS de cada día.
El médico de cabecera, después de examinar el conjunto de resultados dijo que estaba a punto de caer en un peligroso síndrome, que me estaba DESHUMANIZANDO, pero que aún estaba a tiempo de curarme.
GRACIAS A DIOS…porque las consultas son gratuitas.
Prometo al salir de aquí, usar solamente los remedios que me receta Dios…:

  • Al levantarme, tomaré un vaso de AGRADECIMIENTO.
  • Al llegar al trabajo, una cucharada sopera de BUENOS DIAS.
  • Cada hora, un comprimido de PACIENCIA y AMOR…
  • Desde luego que el mejor remedio que lo compendia y soluciona todo es la terapia eucarística aplicada con autenticidad y con frecuencia.


f.s.a. (Fiat secumdum artem = Hágase según arte) y durante 365 días.

   

Última hora
EL PAPA ANUNCIA UN AÑO DE LA EUCARISTIA A PARTIR DE OCTUBRE 2004

CIUDAD DEL VATICANO, 10 JUN 2004 (VIS).-Durante la celebración eucarística que presidió esta tarde en la basílica de San Juan de Letrán con motivo de la solemnidad del Corpus Christi el Papa anunció que de octubre de 2004 a octubre de 2005 se celebrará un Año de la Eucaristía.

Comentando las palabras de San Pablo a los Corintios "Cada vez que coméis este pan y bebéis este cáliz, anunciáis la muerte del Señor, hasta que venga", Juan Pablo II dijo en la homilía que quien participa en la cena del Señor "se une al misterio de su muerte, es más, se convierte en su 'heraldo'. Se da, por tanto, una íntima relación entre 'celebrar la Eucaristía' y anunciar a Cristo. Entrar en comunión con El, en el memorial de la Pascua, significa al mismo tiempo, convertirse en misioneros del acontecimiento que actualiza el rito; en un cierto sentido, significa hacerlo contemporáneo a toda época, hasta cuando el Señor vuelva".

"Desde que en Pentecostés el Pueblo de la Nueva Alianza 'comenzó su peregrinación hacia la patria celeste, este divino Sacramento ha marcado sus días, llenándolos de confiada esperanza'. Pensando precisamente en esto, he querido dedicar a la Eucaristía la primera encíclica del nuevo milenio y estoy contento de anunciar ahora un especial 'Año de la Eucaristía'. Comenzará con el Congreso Eucarístico Mundial, que se celebrará del 10 al 17 de octubre de 2004 en Guadalajara (México) y terminará con la próxima Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que se celebrará en el Vaticano del 2 al 29 de octubre de 2005, y cuyo tema será 'La eucaristía fuente y culmen de la vida y de la misión de la Iglesia'. Mediante la Eucaristía, la comunidad eclesial es edificada como nueva Jerusalén, principio de unidad en Cristo entre personas y pueblos diferentes".

El Papa señaló que "Cristo, 'pan vivo bajado del cielo' es el único que puede saciar el hambre del hombre en todo tiempo y en todo lugar de la tierra. Sin embargo, no quiere hacerlo solo y de este modo, como en la multiplicación de los panes, involucra a los discípulos. (...) Este signo prodigioso es una imagen del misterio de amor más grande que se renueva cada día en la Santa Misa: a través de los ministros ordenados, Cristo entrega su Cuerpo y su Sangre por la vida de la humanidad. Y cuantos se alimentan dignamente en su mesa, se convierten en instrumentos vivos de su presencia de amor, de misericordia y de paz".

Después de la misa, el Santo Padre presidió la procesión eucarística que recorrió la Via Merulana hasta la Basílica de Santa María la Mayor. Miles de personas acompañaron el Santísimo Sacramento, que fue transportado en un vehículo cubierto en el que también iba el Papa.


 ¿Qué estamos haciendo de la Eucaristía?
por José Cristo Rey


 

Tenemos una gran responsabilidad respecto a la Eucaristía: ¡transmitir a las próximas generaciones lo que, a su vez, nosotros hemos recibido! Lo que ocurre es que en el proceso de la tradición se van introduciendo elementos extraños, que no proceden de la tradición primera y genuina. Con el paso del tiempo y de las generaciones el misterio transmitido puede tomar otra forma, desfigurarse y... hasta resultar "irreconocible". Nuestra tarea en la transmisión del don a las próximas generaciones es dárselo renovado, lleno de vitalidad y autenticidad.
La gran cuestión que en este día eucarístico nos planteamos es: ¿se percibe en la celebración de nuestras Eucaristías que aquello que se hace presente es la Cena del Señor? Ante todo, "del Señor". Es decir, no es la "misa de" un grupo de cristianos u otro, de un presbítero u otro, de un obispo u otro, ni siquiera "del Papa", sino "del Señor". A Jesús, nuestro Señor, ¡sólo a Él! le corresponde el protagonismo. Él es el Señor de su Cena. Sí, Él es siempre el señor de su Cena, aunque quede relegado a un segundo puesto, aunque todo lo que esté aconteciendo durante la asamblea de la comunidad cristiana desvíe la atención de Él, aunque la homilía poco tenga que ver con su Palabra, aunque los rituales y los modos litúrgicos evoquen otros tiempos, pero no aquellos del Evangelio. Jesús es Señor de su Cena "ex opere operato", es decir, a pesar de todo. Pero ¡qué pena que eso pueda ocurrir y esté ocurriendo!

Cuando la Eucaristía se vuelve rutinaria....: entonces se celebra el Amor sin amor, la Presencia desde la ausencia del corazón y los pensamientos, el Misterio desde la más estricta obediencia a la ritualidad. "Ir a misa", o atenerse a las normas, pueden convertirse en expresiones políticamente correctas que suplantan lo que debería definirse como "un encuentro estremecido con el Dios que nos visita" o una auténtica experiencia de Pascua y aparición del Señor resucitado.

Cuando la Eucaristía se vuelve hierática...: entonces intentamos suplir el Misterio con nuestro amaneramiento litúrgico, la Presencia con gestos ausentes, medidos e inexpresivos, la Aparición pascual con un teatro frío, la Palabra de Dios "hoy" con discursos atemporales, teóricos, o tal vez tendenciosos.
Cuando la Eucaristía se vuelve banal...: entonces la Adoración del Señor es suplantada por un charloteo insustancial con los otros, el mensaje crítico de la Palabra por una ocasión para remachar nuestras ideas preconcebidas, nuestras concepciones políticas, la oración en una comunicación de intenciones.
La Eucaristía está siendo hoy tema de debate, no por cuestiones teológicas, como en los años 70, sino por el "modo" de celebrarla y de vivirla. Es necesario que hoy volvamos a la Eucaristía auténtica, a la Eucaristía de la Pascua y no a modos perecederos, que más tienen que ver con el imperio, el poder institucional, con la escenografía televisiva, que con Jesús de Nazaret, pobre entre los pobres, marginado entre los marginados, Señor tras la muerte y resurrección.

Cuando celebramos la Eucaristía "del" Señor...: entonces todo se vuelve transparente a su presencia, en la asamblea no hay primeros ni segundos puestos, rangos ni escalas, hombres y mujeres: el Señor nos ilumina a todos, está con todos nosotros: "con vosotros... con tu espíritu"; entonces la Palabra de Dios ofusca las palabras de los hombres; Dios y su Verbo se expresan, dicen, insinúan, manifiestan... mientras la Asamblea y también su presbítero escuchan estremecidos. El Señor aparece en la Palabra. No hay que echar una cortina de humo -¡de palabras nuestras!- para que desaparezca la Palabra y todos la olviden. Hay comentarios a la Palabra que en lugar de comentarla, la desplazan, la reducen al silencio. Hay comentarios que son adoración ante la Palabra y oración estremecida.

Cuando celebramos la Eucaristía "del Cuerpo y Sangre" del Señor...: entonces dejan de tener importancia otros cuerpos, las idas y venidas de los celebrantes, los lugares que ocupan, cómo se visten, qué gestos hacen, cómo canta el coro, qué instrumento es tocado, quiénes llevan las ofrendas o hacen las lecturas; entonces sólo el Cuerpo del Señor y su Sangre merecen nuestra adoración, nuestra contemplación, nuestro más profundo amor y respeto. Entonces se descubre de forma nueva que "todos" sin excepción y en comunión somos el Cuerpo de Cristo. La totalidad es sagrada. Cuando de verdad comemos el Cuerpo del Señor y bebemos su Sangre tenemos Vida en nosotros, quedamos divinizados, identificados con Jesús. Ese es el momento más íntimo, más estremecedor: la unión del Esposo divino con la Esposa humana, su comunidad.
Cuando celebramos la Eucaristía, punto cumbre de la iniciación cristiana....: reconocemos que hemos llegado aquí por pura gracia, por vocación, tras un proceso iniciático serio. No puede participar en el Misterio eucarístico cualquiera, como tampoco en el Misterio de un matrimonio, o en el desempeño de un cargo que requiere una larga carrera previa. Si la Eucaristía es la cumbre de la iniciación cristiana no podemos convertirla en el acontecimiento de todos, donde cualquiera puede participar, sin necesidad de ningún tipo de iniciación. Así se hace tantas veces, cuando la Eucaristía se convierte en acto oficial, representación pública y televisiva.

Cuando celebramos la Eucaristía.... "Dios está aquí.... el Amor de los amores": su presencia real lo ilumina todo. La misión se enciende. La comunión se hace fuerte. Comenzamos todos a tener un solo corazón, una sola alma, todo en común. Comulgar a Jesús se convierte en un regalo inmerecido, en una comunión con el Todo. Se comulga la Palabra, el Cuerpo y la Sangre: trinidad del don capaz de hacernos entrar en el más bello de los Misterios.
¿Qué estamos haciendo de nuestra celebración eucarística? Este es un gran día para pensarlo, discernirlo y para cambiar.

   

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El Movimiento ARPU con la colabiación de la Parroquia, elabora cada semana un CD que contiene las lecturas del domingo con ilustraciones en Power Point, así como una Revista en Word y otros contenidos de interés. Puede solicitarse en la parroquia

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