| Congreso
Eucarístico Nacional
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| Comentario
a los últimos documentos Eucarísticos.
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Carta-Invitación
al Congreso
Os invito a todos de corazón a la participación en el
próximo Congreso.
Además de ser éste, año Santo Compostelano y poder
hacer el jubileo, creo nos vendrán de maravilla unos días
en el Seminario, a los pies del Apóstol Santiago, uno de los
tres testigos privilegiados de tan notorios momentos en la vida del
Señor.
Además con tema tan especial como es la Eucaristía, en
momentos en que la Iglesia insiste, de modo especial, en la práctica
de la Adoración al santísimo Sacramento.
Ya quisiera poder expresar todo lo inefable que siento en el corazón
para convenceros de la conveniencia de vuestra participación,
tanto a nivel personal como parroquial.
Con mi invitación encarecida, recibid un abrazo.

Fdo.:Laurentino, Consiliario
| Se celebrará
D.M. en Santiago de Compostela, del 12 (noche) al jueves 16 (mediodía)
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Comentario a los últimos documentos Eucarísticos.
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| Para
todos los Públicos. |
Urge la reserva de plazas. |
| El precio
por persona y día es de 42 Euros (7.000) pts. |
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| Dirigir
las inscripciones a : Consiliario General-Nacional.
Parroquia de Sta María la Real de la Corte.-C/ San Vicente
S/N 33003.Oviedo |
| La
Eucaristía como presencia real |
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La
fiesta del Corpus Christi nació para acentuar y resaltar
la fe en la presencia real de Cristo en la Eucaristía.
En realidad, se puede decir que sólo hay una presencia«real»
que se expresa de diferentes maneras. Se puede distinguir:
—la presencia de Cristo en la Iglesia;
—su presencia en la Palabra;
—y por fin su presencia en la Eucaristía.
En ningún caso se ha hablado de la presencia «real» en la Eucaristía
como si los otros modos de presencia no lo fuesen también.
Se trata más bien de una sola «presencia real», que se realiza
según modos diferentes. En ningún caso tampoco, si se quiere
conservar una visión total de la Eucaristía, se podrían separar
unos de otros esos distintos modos de presencia.
El Vaticano II subraya este hecho al afirmar que «Cristo
está presente en la persona del ministro>>y sólo
después en las especies consagradas.. Sino que, como
ya posee su presencia por la fe y el amor, ha recibido el poder
de hacerlo presente también en el pan y el vino. Y el fiel,
en la comunión, recibe el Cristo que ya estaba en su corazón.
La Iglesia es el sacramento de Cristo: «sacramento universal
de salvación». Su única vocación es precisamente estar resplandeciente
de hermosura, sin mancha ni arruga, para que se transparente
en su rostro el esplendor del Señor.
La Eucaristía, en fin, es el sacramento de la Iglesia. Ella
reúne a una comunidad fraterna alrededor de una misma mesa
para compartir un mismo amor. Tal es precisamente su misterio: comunión
de amor en Cristo.
¿Qué relación hay entre la Iglesia-sacramento y la Eucaristía-sacramento?
Es muy simple. La Iglesia no es un octavo sacramento. Sino
que como Cristo, y después de él, es el sacramento primordial
(Ursakrament) de la salvación. Asume en ella los sietes
sacramentos, que están subordinados a ella como sacramentos
segundosPresencia de Cristo en la Palabra«Cristo está presente
en la Palabra, pues él es quien habla cuando se leen en
la Iglesia las sagradas Escrituras»23. Este es el tercer
modo de presencia «real» de
Cristo. Esta presencia no está ligada a la Eucaristía, como
si Cristo sólo estuviera presente en la Palabra cuando
la comunidad celebra la Cena. Pero justamente al compararla
con la Eucaristía es cuando se descubre su realismo. Tenemos
dos mesas: la de la Eucaristía y la de la Palabra. En aquélla
Cristo está presente bajo las especies de pan y vino. En
ésta, bajo el velo de las palabras. Y a la Palabra se debe
la misma veneración que a la Eucaristía. El Vaticano II lo afirma
de esta forma deslumbrante: La Iglesia ha venerado la Sagrada
Escritura, como lo ha hecho
con el Cuerpo de Cristo, pues sobre todo en la sagrada liturgia, nunca
ha cesado de tomar y repartir a sus fieles el pan de vida que ofrece
la mesa de la palabra de Dios y del Cuerpo de Cristo.24
Así pues, la Palabra es tan «venerable» como el Cuerpo Eucarístico
de Cristo. La mesa de la Palabra, como la del altar, presentan
al mismo y único Señor.
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Adoración
Perpetua A.R.P.U.
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Es un movimiento de Iglesia,
Católico, parroquial y diocesano, de ámbito universal,
con personalidad jurídica propia, que, bajo la vigilancia
y régimen de la Conferencia Episcopal Española,
tiene por finalidad promover con la mayor intensidad la fe en
la presencia real y permanente de Jesús en la Eucaristía
y la adoración al Santísimo Sacramento en las
parroquias (donde tiene su lugar de preferencia), templos, catedrales
y otras comunidades eclesiales (colegios, seminarios, comunidades
religiosas...). Laurentino, párroco de la Corte es el
Consiliario General y Nacional de este Movimiento por nombramiento
de la Conferencia Episcopal Española.
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| Vocabulario
Eucarístico - Realidades Eucarísticas
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| ¿Sabía
usted...? |
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¿Qué los
videntes de Fátima visitaban con frecuencia a Jesús Sacramentado
cada día antes de ir a la escuela, y que Jacinto dijo que era
feliz allí con Jesús, que para qué iba a ir a la escuela, que
pronto se iba a ir al cielo?
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·
¿Qué la Madre
Teresa de Calcuta pasaba varias horas diarias ante el Santísimo
Sacramento?
|
·
¿Qué el P.
Damián, apóstol de los leprosos, en la isla de Molokai fundó la
adoración al Santísimo y que el sagrario era acompañado con gran
concurrencia y que a su muerte Mahatma Gandhi llegó a decir: “el
mundo de la política y del periodismo no puede ofrecernos un héroe
de la talla del apóstol de Molokai, el padre Damián. Merecería
la pena buscar en qué fuente se alimenta este heroísmo”? |
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| ·
¿Qué las lecciones
de perdón, de consuelo, de paciencia, de comprensión hacia los demás
aprendidas a los pies de Jesús Sacramentado no se olvidan nunca? |
·
¿Que es dichosa
la parroquia (párroco y feligreses) donde es práctica presente
la visita al Santísimo?. |
·
¿Qué en el
Sagrario está Jesús esperándome para compartir conmigo su amor por
mí y por los demás?. |
·
¿Qué la visita
al Santísimo es como el rocío que refresca y alimenta mansamente
nuestro fervor y nuestra devoción a la Eucaristía?. |
|
·
¿Qué el sagrario
es la fuente de la alegría, la paz, la ayuda incondicional a los
hermanos?. |
·
¿Qué desde
el sagrario Jesús nos ayuda a modelar y moldear nuestro corazón
a semejanza del suyo?. |
·
¿Qué hay muchas
personas que salen de las visitas al Santísimo con el deseo de hacer
el bien y de compartir su alegría y su esperanza con todos.?. |
| ·
¿Qué es en
el sagrario donde se puede oír a Jesús: “Ven y sígueme” a visitar
enfermos, a los excluidos, a los tristes, a los que la vida ha apartado
fuera de la hermandad y el cariño?. |
·
¿Qué para los
siervos de Dios Práxedes e Isaac, tan vinculados a la Iglesia de
la Corte la Eucaristía era algo imprescindible y fundamental para
su ejemplar vida diaria?. |
·
¿Qué
nuestra unión con Jesús en la Eucaristía es un medio capaz de
hacernos participar en el ofrecimiento continuo que hace Jesús
Hostia?. |
·
¿Qué la sierva
de Dios Práxedes Fernández, vecina de la Calle Martínez Vigil,
hizo su última comunión en la Iglesia de la Corte, su templo parroquial? |
| ·
¿Qué los
Santos Mártires de Turón consumieron todas las especies eucarísticas,
en el momento de su detención para el martirio para evitar la
profanación? Tenían cientos de formas consagradas para la comunión
de los niños al día siguiente que era primer viernes de mes. |
·
¿Qué en la
biografía de muchos santos de relieve en la Iglesia tuvieron como
base fundamental la adoración eucarística. Así, Sta. Teresa de Jesús,
S. Juan de la Cruz, S. Antonio Mª Claret, etc.? |
·
¿Qué un hijo
de Florentino Soria, el hoy dominico P.Soria introducía, siendo
niño, en la “Iglesiona” (Iglesia del Sagrado Corazón) de Gijón
las formas consagradas por Mosén Lles, cofundador de ARPU, para
comunión de los allí prisioneros, embaladas en cápsulas de tanalgen,
alegando que eran las medicinas para su papá, el profesor Florentino
Soria, secretario de ARPU.
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| Los
nombres de la Eucaristía
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1.- EUCARISTÍA,
porque es acción de gracias. Los términos hebreos
con que se alude a ella evocan las bendiciones judías que
proclaman -sobre todo durante la comida- las grandes obras de
Dios: la creación, la redención y la santificación.
2.- LA CENA DEL SEÑOR, porque es memoria y celebración
de la última y memorable Cena del Señor con sus
apóstoles, donde instituyó la Eucaristía,
significada en el trozo de pan, que será su cuerpo entregado
por nosotros, y la copa de vino, que será su sangre derramada
para nuestra salvación.
3.- EL BANQUETE DEL SEÑOR, porque se trata, como queda
dicho, de la Cena última que el Señor celebró
con sus apóstoles en la víspera de su pasión,
y porque es anticipación del banquete de las Bodas del
Cordero en la Jerusalén celestial.
4.- FRACCIÓN DEL PAN, porque este rito, propio del banquete
judío, fue utilizado por Jesús cuando bendecía
y distribuía en pan como cabeza de familia, sobre todo
en la última Cena. En este gesto, le reconocerán
los discípulos tras la resurrección y El les invitará
también a ellos a partir el pan en su nombre.
5.- ASAMBLEA (Synaxis) porque la Eucaristía es celebrada
en la Asamblea de los fieles, expresión visible de la Iglesia.
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6.- SANTO SACRIFICIO porque actualiza el único
sacrificio de Cristo Salvador e incluye la ofrenda de la Iglesia.
Este santo sacrificio eucarístico es también llamado
santo sacrificio de la Misa, sacrificio de alabanza, sacrificio
espiritual, sacrificio puro y santo porque supera todos los sacrificios
de la Antigua Alianza.
7.- SANTA Y DIVINA LITURGIA, porque toda la liturgia de la Iglesia
encuentra su centro y su expresión más densa y plena
en la celebración de este sacramento. En el mismo sentido
se llama también "Santos Misterios".
8.- EL SANTÍSIMO SACRAMENTO, porque es el sacramento de los
sacramentos. Con este nombre se designan las designan las especies
eucarísticas guardadas en el sagrario.
9.- COMUNIÓN, porque en este sacramento nos unimos a Cristo
que nos hace partícipes de su Cuerpo y de su Sangre para
formar un solo cuerpo.
10.- SANTA MISA, porque la liturgia en la que se realiza el misterio
de salvación se termina con el envío de los fieles
("missio") a fin de que cumplan la voluntad de Dios en
la vida cotidiana.
** La Eucaristía es también llamada "pan de los
ángeles", "pan del cielo", medicina de inmortalidad",
"viático para el camino"... |
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| La
Eucaristía hoy
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Ante la fiesta del Corpus
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La Eucaristía
es, ante todo, revelación y realización del amor
de Dios, de su voluntad de alianza con el hombre de hoy, en este
momento; esta revelación se produce a través de
la entrega total de Jesús, que crea y consolida en nosotros
la voluntad de despojarnos de nosotros mismos para pertenecer
plenamente al Padre.
En cada Eucaristía se nos invita
a preguntarnos:
-¿Qué me revela hoy el Padre de si mismo,
de su amor ilimitado por mí en este momento?
-¿Qué me revela de mi mismo, de mi propio ser hecho
para amar y para entregarme con Cristo y como Cristo?
-¿Qué
me revela de los demás hombres que esperan ese amor y esa
entrega?
Es en la Eucaristía donde comprendemos todas estas cosas,
que Cristo presente hace presentes a nuestra vida. Es en la Eucaristía
donde somos formados para las grandes decisiones, en la vida y
en la historia, hechas según la voluntad del Padre, ya
que al revelarnos el rostro del Padre nos inunda de un manantial
de vida que está en la voluntad del Padre
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| Las
definiciones de la Eucaristía
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1.- Es Jesucristo mismo,
"pan vivo bajado del cielo".
2.- Es el sacramento de la unidad, el vínculo de la caridad
y la prenda de la inmortalidad.
3.- Es el corazón, la fuente y la cumbre de la vida de
la Iglesia.
4.- Es memorial de la Pascua del Señor, rememoración
y actualización de su sacrificio redentor. "Haced
esto en memoria mía".
5.- Es el banquete y la fiesta del Señor, que nos invita,
en la comunión de la Iglesia, a su Mesa, a nutrirnos
de su Cuerpo y su Sangre.
6.- La Eucaristía hace la Iglesia y la Iglesia hace la
Eucaristía.
7.- Es el sacramento del amor y de la caridad, signo y expresión
del Cuerpo del Señor entregado y de su Sangre redamada
para nuestra nuestra salvación y la de todos los hombres.
8.- Es la Mesa de la palabra, de la acción de gracias,
de la alabanza y de la plegaria y del único alimento
que nos salva.
9.- Es el sacramento de la presencia continuada y permanente
del Señor en medio de nosotros. En la Eucaristía
está real, verdadera y gloriosamente presente el Señor
Resucitado.
10.- Es el sacramento cuyos signos esenciales son el pan de
trigo y el vino de vid, que significan el trabajo del hombre
y que, a su vez, dos realidades esenciales en la nutrición
y vida humanas, que, tras la palabras sacramentales del ministro
de la Eucaristía, se convierten substancial, admirable,
real y misteriosamente en el Cuerpo y en la Sangre de Cristo.
Es el misterio inefable y amoroso de la Transubstanciación.
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| Los
frutos de la Eucaristia |
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1.- La Eucaristía acrecienta nuestra
unión con Cristo. Recibir la Eucaristía en la
comunión da como fruto la unión íntima
con El: "Quien come mi carne y bebe mi sangre permanece
en mi y yo en él".
2.- La Eucaristía conserva, acrecienta y renueva la vida
de la gracia dada en el Bautismo. Este crecimiento de la vida
cristiana necesita ser alimentado por la comunión eucarística,
pan de nuestra peregrinación.
3.- La Eucaristía nos separa del pecado. El Cuerpo de
Cristo que recibimos en la comunión es "entregado
por nosotros" y la Sangre que bebemos es "derramada
por muchos para el perdón de los pecados".
4.- La Eucaristía nos une a Cristo y, al mismo tiempo,
nos purifica de los pecados cometidos y preservarnos de futuros
pecados. Borra los pecados veniales y por la misma caridad que
enciende en nosotros, nos preserva de futuros pecados mortales.
5.- La Eucaristía fortalece la caridad, reaviva nuestro
amor y nos hace capaces de romper los lazos desordenados. Nos
llena de vitalidad y de energía espiritual, al igual
que el alimento sirve para restaurar la pérdida de fuerzas.
6.- La Eucaristía hace la Iglesia y consolida la unidad
del Cuerpo Místico de Cristo, que es precisamente su
Iglesia. Los que recibe la Eucaristía se unen más
estrechamente a Cristo. Por ello mismo, Cristo une a todos los
fieles en un sólo cuerpo: la Iglesia. La Eucaristía
renueva, fortifica, profundiza la incorporación a la
Iglesia realizada ya por el Bautismo.
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| El
alma se serena
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| No
estarás hoy sólo, Yo estaré contigo
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| ¡Qué
bien se está contigo,
Señor, junto al Sagrario!
¡Qué bien se está contigo
!
¿Por qué no vendré más?
Desde hace muchos años
vengo a verte a diario,
y aquí te encuentro siempre,
Amante solitario...
solo, pobre, escondido,
pensando en n-ú quizás...
Tú no me
dices nada
ni yo te digo nada,
si ya lo sabes todo,
¿qué te voy a decir?
Sabes todas mis penas,
todas mis alegrías,
sabes que vengo a verte
con las manos vacías,
y que no tengo nada
que te pueda servir.
Siempre que vengo
a verte
siempre te encuentro solo.
¿Será que nadie sabe,
Señor, que estás aquí?
¡No sé! Pero sé en cambio
que aunque nadie viniera,
aunque nadie te amara
ni te lo agradeciera,
aquí estarías siempre
esperándome a mí!
¿Por qué
no vendré más ... ?
¡Que ciego estoy, qué ciego!
Si sé por experiencia
Que cuando a Ti me llego
Siempre vuelvo cambiado,
Siempre salgo mejor...
¿A dónde voy, Dios mío,
cuando a mi Dios no vengo?
Si Tú me esperas siempre,
si a Ti siempre te tengo,
si jamás me has cerrado
las puertas de tu amor.. |
|
Si jamás he sufrido,
si jamás he llorado,
Señor, sin que conmigo
llorases Tú también...
¿Por qué no vendré
más,
Jesucristo bendito?
Si Tú lo estás deseando
si yo lo necesito...
Si sé que no sé nada
cuando no vengo aquí.
Si aquí me enseñarías
la ciencia de los santos,
esa ciencia bendita
que aquí aprendieron tantos
que fueron tus amigos
y gozan ya de Ti...
¿Por qué
no vendré más?
si sé, yo Carmelita,
que Tú eres el modelo
que mi alma necesita,
que nada se hace duro
mirándote a Ti aquí.
El Sagrario es la celda
donde estás encerrado.
¡Qué pobre! ¡qué obediente!
¡qué manso! ¡qué callado!
¡qué solo! ¡qué escondido!
¡Nadie se fija en Ti!
¿Por qué
no vendré más,
oh Bondad infinita?
¡Riqueza inestimable
que nada necesita
y que te has humillado
a mendigar mi amor!
¡Ábreme ya esa puerta,
sea ya ésa mi vida
olvidada de todos,
de todos escondida.
¡Qué bien se está contigo!
¡Que bien se está, Señor! |
| Por
otros se recorren
a pie largos caminos,
acuden de muy lejos
cansados peregrinos
o pagan grandes sumas
que no han de recobrar.
Por Ti nadie pregunta,
de Ti nadie hace caso,
aquí, si alguno entra
sólo es como de paso...
Aquí eres Tú quien paga
si alguno quiere entrar..
¿Por qué
no vendré más
si sé que aquí a tu lado
puedo encontrar, Dios mío,
lo que tanto he buscado?
Mi luz, mi fortaleza,
mi paz, mi único bien...
Si jamás he venido
que no te haya encontrado.
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Un
hospital muy especial |
|
(Enviado por José Luis Terán) |
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Hagámonos
todos una revisión general…
Quizás todavía estemos a tiempo.
Mejor dicho, lo estamos.
Fui al Hospital de Dios, a hacerme una
revisión de rutina, y pude constatar que estaba muy enfermo.
Cuando Jesús me tomó la
presión vio que estaba bajo de TERNURA.
Al medirme la temperatura, el termómetro registró
40 grados de EGOISMO.
Hizo un electrocardiograma y el diagnóstico fue que necesitaba
varios bypasses de AMOR, porque mis venas estaban bloqueadas y
no abastecían mi corazón vacío.
Pasé hacia la ortopedia, no podía caminar al lado
de mis hermanos y tampoco podía abrazarles porque me había
fracturado al tropezar con mi VANIDAD.
La resonancia magnética, reveló feas manchas de
RENCOR, que había que hacer desaparecer a toda prisa. También
me mostraron miopía, ya que no podía ver mas allá
de las APARIENCIAS.
Cuando me quejé de sordera, Jesús
me diagnosticó: sólo, con las PALABRAS VACIAS de
cada día.
El médico de cabecera, después de examinar el conjunto
de resultados dijo que estaba a punto de caer en un peligroso
síndrome, que me estaba DESHUMANIZANDO, pero que aún
estaba a tiempo de curarme.
GRACIAS A DIOS…porque las consultas son gratuitas.
Prometo al salir de aquí, usar solamente los remedios que
me receta Dios…:
- Al levantarme, tomaré un vaso de AGRADECIMIENTO.
- Al llegar al trabajo, una cucharada sopera
de BUENOS DIAS.
- Cada hora, un comprimido de PACIENCIA
y AMOR…
- Desde luego que el mejor remedio que lo compendia
y soluciona todo es la terapia eucarística aplicada con
autenticidad y con frecuencia.
f.s.a. (Fiat secumdum artem = Hágase según arte)
y durante 365 días.
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| Última
hora
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| EL PAPA ANUNCIA
UN AÑO DE LA EUCARISTIA A PARTIR DE OCTUBRE 2004 |
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CIUDAD DEL VATICANO, 10 JUN 2004 (VIS).-Durante
la celebración eucarística que presidió
esta tarde en la basílica de San Juan de Letrán
con motivo de la solemnidad del Corpus Christi el Papa anunció
que de octubre de 2004 a octubre de 2005 se celebrará
un Año de la Eucaristía.
Comentando las palabras de San Pablo
a los Corintios "Cada vez que coméis este pan y
bebéis este cáliz, anunciáis la muerte
del Señor, hasta que venga", Juan Pablo II dijo
en la homilía que quien participa en la cena del Señor
"se une al misterio de su muerte, es más, se convierte
en su 'heraldo'. Se da, por tanto, una íntima relación
entre 'celebrar la Eucaristía' y anunciar a Cristo. Entrar
en comunión con El, en el memorial de la Pascua, significa
al mismo tiempo, convertirse en misioneros del acontecimiento
que actualiza el rito; en un cierto sentido, significa hacerlo
contemporáneo a toda época, hasta cuando el Señor
vuelva".
"Desde que en Pentecostés
el Pueblo de la Nueva Alianza 'comenzó su peregrinación
hacia la patria celeste, este divino Sacramento ha marcado sus
días, llenándolos de confiada esperanza'. Pensando
precisamente en esto, he querido dedicar a la Eucaristía
la primera encíclica del nuevo milenio y estoy contento
de anunciar ahora un especial 'Año de la Eucaristía'.
Comenzará con el Congreso Eucarístico Mundial,
que se celebrará del 10 al 17 de octubre de 2004 en Guadalajara
(México) y terminará con la próxima Asamblea
Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que se celebrará
en el Vaticano del 2 al 29 de octubre de 2005, y cuyo tema será
'La eucaristía fuente y culmen de la vida y de la misión
de la Iglesia'. Mediante la Eucaristía, la comunidad
eclesial es edificada como nueva Jerusalén, principio
de unidad en Cristo entre personas y pueblos diferentes".
El Papa señaló que "Cristo,
'pan vivo bajado del cielo' es el único que puede saciar
el hambre del hombre en todo tiempo y en todo lugar de la tierra.
Sin embargo, no quiere hacerlo solo y de este modo, como en
la multiplicación de los panes, involucra a los discípulos.
(...) Este signo prodigioso es una imagen del misterio de amor
más grande que se renueva cada día en la Santa
Misa: a través de los ministros ordenados, Cristo entrega
su Cuerpo y su Sangre por la vida de la humanidad. Y cuantos
se alimentan dignamente en su mesa, se convierten en instrumentos
vivos de su presencia de amor, de misericordia y de paz".
Después de la misa, el Santo Padre
presidió la procesión eucarística que recorrió
la Via Merulana hasta la Basílica de Santa María
la Mayor. Miles de personas acompañaron el Santísimo
Sacramento, que fue transportado en un vehículo cubierto
en el que también iba el Papa.
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¿Qué
estamos haciendo de la Eucaristía? |
por
José Cristo Rey |
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Tenemos una gran responsabilidad respecto a la Eucaristía:
¡transmitir a las próximas generaciones lo que, a su
vez, nosotros hemos recibido! Lo que ocurre es que en el proceso
de la tradición se van introduciendo elementos extraños,
que no proceden de la tradición primera y genuina. Con el
paso del tiempo y de las generaciones el misterio transmitido puede
tomar otra forma, desfigurarse y... hasta resultar "irreconocible".
Nuestra tarea en la transmisión del don a las próximas
generaciones es dárselo renovado, lleno de vitalidad y autenticidad.
La gran cuestión que en este día eucarístico
nos planteamos es: ¿se percibe en la celebración de
nuestras Eucaristías que aquello que se hace presente es
la Cena del Señor? Ante todo, "del Señor".
Es decir, no es la "misa de" un grupo de cristianos u
otro, de un presbítero u otro, de un obispo u otro, ni siquiera
"del Papa", sino "del Señor". A Jesús,
nuestro Señor, ¡sólo a Él! le corresponde
el protagonismo. Él es el Señor de su Cena. Sí,
Él es siempre el señor de su Cena, aunque quede relegado
a un segundo puesto, aunque todo lo que esté aconteciendo
durante la asamblea de la comunidad cristiana desvíe la atención
de Él, aunque la homilía poco tenga que ver con su
Palabra, aunque los rituales y los modos litúrgicos evoquen
otros tiempos, pero no aquellos del Evangelio. Jesús es Señor
de su Cena "ex opere operato", es decir, a pesar de todo.
Pero ¡qué pena que eso pueda ocurrir y esté
ocurriendo!
Cuando la Eucaristía se vuelve rutinaria....: entonces se
celebra el Amor sin amor, la Presencia desde la ausencia del corazón
y los pensamientos, el Misterio desde la más estricta obediencia
a la ritualidad. "Ir a misa", o atenerse a las normas,
pueden convertirse en expresiones políticamente correctas
que suplantan lo que debería definirse como "un encuentro
estremecido con el Dios que nos visita" o una auténtica
experiencia de Pascua y aparición del Señor resucitado.
Cuando la Eucaristía se vuelve hierática...: entonces
intentamos suplir el Misterio con nuestro amaneramiento litúrgico,
la Presencia con gestos ausentes, medidos e inexpresivos, la Aparición
pascual con un teatro frío, la Palabra de Dios "hoy"
con discursos atemporales, teóricos, o tal vez tendenciosos.
Cuando la Eucaristía se vuelve banal...: entonces la Adoración
del Señor es suplantada por un charloteo insustancial con
los otros, el mensaje crítico de la Palabra por una ocasión
para remachar nuestras ideas preconcebidas, nuestras concepciones
políticas, la oración en una comunicación de
intenciones.
La Eucaristía está siendo hoy tema de debate, no por
cuestiones teológicas, como en los años 70, sino por
el "modo" de celebrarla y de vivirla. Es necesario que
hoy volvamos a la Eucaristía auténtica, a la Eucaristía
de la Pascua y no a modos perecederos, que más tienen que
ver con el imperio, el poder institucional, con la escenografía
televisiva, que con Jesús de Nazaret, pobre entre los pobres,
marginado entre los marginados, Señor tras la muerte y resurrección.
Cuando celebramos la Eucaristía "del" Señor...:
entonces todo se vuelve transparente a su presencia, en la asamblea
no hay primeros ni segundos puestos, rangos ni escalas, hombres
y mujeres: el Señor nos ilumina a todos, está con
todos nosotros: "con vosotros... con tu espíritu";
entonces la Palabra de Dios ofusca las palabras de los hombres;
Dios y su Verbo se expresan, dicen, insinúan, manifiestan...
mientras la Asamblea y también su presbítero escuchan
estremecidos. El Señor aparece en la Palabra. No hay que
echar una cortina de humo -¡de palabras nuestras!- para que
desaparezca la Palabra y todos la olviden. Hay comentarios a la
Palabra que en lugar de comentarla, la desplazan, la reducen al
silencio. Hay comentarios que son adoración ante la Palabra
y oración estremecida.
Cuando celebramos la Eucaristía "del Cuerpo y Sangre"
del Señor...: entonces dejan de tener importancia otros cuerpos,
las idas y venidas de los celebrantes, los lugares que ocupan, cómo
se visten, qué gestos hacen, cómo canta el coro, qué
instrumento es tocado, quiénes llevan las ofrendas o hacen
las lecturas; entonces sólo el Cuerpo del Señor y
su Sangre merecen nuestra adoración, nuestra contemplación,
nuestro más profundo amor y respeto. Entonces se descubre
de forma nueva que "todos" sin excepción y en comunión
somos el Cuerpo de Cristo. La totalidad es sagrada. Cuando de verdad
comemos el Cuerpo del Señor y bebemos su Sangre tenemos Vida
en nosotros, quedamos divinizados, identificados con Jesús.
Ese es el momento más íntimo, más estremecedor:
la unión del Esposo divino con la Esposa humana, su comunidad.
Cuando celebramos la Eucaristía, punto cumbre de la iniciación
cristiana....: reconocemos que hemos llegado aquí por pura
gracia, por vocación, tras un proceso iniciático serio.
No puede participar en el Misterio eucarístico cualquiera,
como tampoco en el Misterio de un matrimonio, o en el desempeño
de un cargo que requiere una larga carrera previa. Si la Eucaristía
es la cumbre de la iniciación cristiana no podemos convertirla
en el acontecimiento de todos, donde cualquiera puede participar,
sin necesidad de ningún tipo de iniciación. Así
se hace tantas veces, cuando la Eucaristía se convierte en
acto oficial, representación pública y televisiva.
Cuando celebramos la Eucaristía.... "Dios está
aquí.... el Amor de los amores": su presencia real lo
ilumina todo. La misión se enciende. La comunión se
hace fuerte. Comenzamos todos a tener un solo corazón, una
sola alma, todo en común. Comulgar a Jesús se convierte
en un regalo inmerecido, en una comunión con el Todo. Se
comulga la Palabra, el Cuerpo y la Sangre: trinidad del don capaz
de hacernos entrar en el más bello de los Misterios.
¿Qué estamos haciendo de nuestra celebración
eucarística? Este es un gran día para pensarlo, discernirlo
y para cambiar. |
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