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Revista semanal

BAUTISMO DEL SEEÑOR

CREER ES OTRA COSA: Epifanía del Señor

ORIENTARSE HACIA DIOS: Se pusieron en camino Mt 2, 1-12


No hay técnicas ni métodos que conduzcan de forma automática hacia Dios. Pero sí hay actitudes y gestos que pueden dispo­ner a las personas a la "visita de Dios" y preparar su encuentro con él. Más aún. Las palabras más bellas y los discursos más bri­llantes sobre Dios son inútiles si la persona no se abre personalmente a él. ¿Cómo?

Lo más importante para orientarse hacia Dios es invocarlo desde el fondo del corazón, a solas, en la intimidad de la propia conciencia. Es ahí donde uno se abre confiadamente al misterio de Dios o decide vivir solo, de forma atea, sin Dios. Pero, ¿se puede invocar a Dios cuando uno no cree en él ni está seguro de nada? Ch. Foucauld y otros increyentes iniciaron su búsqueda de Dios con esta invocación: +Dios, si existes, muéstrame tu rostro.+ Esta invocación humilde y sincera en medio de la oscuridad es, probablemente, uno de los caminos más puros para hacerse sensible al misterio de Dios.

También se orienta la persona hacia Dios cuando se pone a escuchar a quienes creen en él. Cada uno ha de vivir su propia experiencia religiosa, pero es enriquecedor escuchar a los grandes creyentes: Abraham, Moisés, los profetas y, antes que todos ellos, Jesús, el Enviado de Dios. Se puede también escuchar a amigos y seres queridos que viven hoy su fe de forma convencida y gozosa. Si uno se queda encerrado en su pequeño mundo, sin abrirse a las experiencias de los demás, corre el riesgo de ig­norar caminos de acercamiento al misterio.

Para orientarse hacia Dios es también importante eliminar de la propia vida aquello que, seguramente, no es compatible con él. Si uno, por ejemplo, tiene la pretensión de saberlo ya todo y de haber comprendido el misterio del mundo y del hombre, de la vida y de la muerte, es difícil que busque de verdad a Dios. Si urgido por el miedo o hundido en la desesperanza, uno vive encogido ¿cómo confiará en un Dios que le ama sin fin? Si alguien se en­cierra en su propio egoísmo y solo siente desamor y distancia­miento hacia los demás, ¿cómo podrá abrirse a un Dios que es solo amor? Hacia Dios es fundamental la constancia.

 

Perseverar en

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EPIFANIA

Ni eran tres, ni reyes, ni magos, en el sentido moderno de la palabra; ni seguían a una estrella (parece ser que era un cometa).

Hasta aquí, aún no he desmentido nada de lo que dice el Evangelio, y espero que nadie se enfade demasiado.

Pero es que con tanto “apócrifo”, los Evangelios auténticos han perdido su esencia más pura.

Unos locos que se ponen en camino, porque esperan encontrarse con alguien importante, tienen un mensaje para los cristianos del siglo XXI: hay que moverse, ponerse en marcha, si no queremos que nuestra vida se pierda en un mar de tonterías y nimiedades; de vacíos nunca llenos de consumismo, que es a lo que ha ido a parar la Epifanía, el mostrarse de Dios.

¿Hay que estar loco para hacer lo que hicieron estos astrónomos o astrólogos? Santos locos estos astrólogos.

Vale, pues sí.

Pero en nuestro mundo es preferible estar loco con la locura de Dios, que cuerdo con la cordura del mundo. Y esto no es mío, sino de San Pablo. Es necesario ir arreando el camello de tanta poltrona de conformismo que nos rodea.

Solemnidad de la Epifanía del Señor



Fuente: Catholic.net
Autor: P. Antonio Izquierdo

Sagrada Escritura Is 60, 1-6; Sal 71; Ef 3, 2-3. 5-6; Mt 2, 1-12

Nexo entre las lecturas

Jesucristo, desde su nacimiento, es un signo de contradicción para los hombres. Para unos, como los sabios que vienen de Oriente (evangelio) o como para Pablo, proveniente de la diáspora, es epifanía, manifestación fulgurante de su misterio (segunda lectura); epifanía prefigurada en la primera lectura, según la cual todos los pueblos se sentirán atraídos por la luz y la gloria de Jerusalén. Para otros, que viven en Jerusalén, capital del judaísmo, y que detentan la autoridad política (Herodes) o religiosa del pueblo judío (sacerdotes y maestros de la ley), Jesús, el Mesías, no es sino un rival peligroso (para Herodes) o un simple objeto de ciencia sagrada, sobre el que informan con la objetividad del experto (sacerdotes, escribas).

 

Mensaje doctrinal Actitudes paradigmáticas ante Jesús. Ya desde los comienzos mismos de su vida, y luego en todo el Evangelio, se hallan dos actitudes fundamentales de los hombres hacia Jesús: aceptación o rechazo. María, José, los pastores, los sabios de Oriente o Magos (evangelio de hoy), Simeón y la profetisa Ana aceptan la realidad y el misterio que envuelven a Jesús de Nazaret. El rey Herodes, los sacerdotes y maestros de la ley (evangelio), los betlemitas, toman una postura de rechazo. Desde los comienzos Jesús es una bandera discutida: unos, llenos de gozo, quieren llevarla siempre muy alta; otros, hostiles, quieren abajarla y destruirla. No es el caso, pero es fácil de percibir, que ya en el Antiguo Testamento éstas dos son las actitudes de los hombres ante Dios, que en el Nuevo Testamento son las posturas de los individuos y de los pueblos ante Jesucristo y ante la primitiva Iglesia, y que esas posturas han continuado en la historia hasta el presente. Quiera o no quiera el hombre, lo sepa o no lo sepa, la persona de Jesús tiene que ver con su vida, y no precisamente de un modo puramente accidental. Jesús es el parteaguas de la vida humana y de la historia. La razón está en que todo hombre en el fondo de su conciencia busca un Salvador, y el único verdadero Salvador es Jesucristo. Esta verdad no es un axioma filosófico ni una deducción silogística, sino una amorosa revelación de Dios "a los apóstoles y profetas" y a través de ellos a todos los hombres (segunda lectura). Los hombres pueden equivocarse en la búsqueda del Salvador, pueden incluso pensar y buscar otros salvadores, pero en cualquier caso a quien buscan, el blanco hacia el que dirigen la flecha de su corazón es Jesús de Nazaret, el Redentor del mundo.

De las actitudes a los hechos. Las actitudes conducen lógicamente a la acción. Los Magos descubren en el firmamento la estrella del Mesías, se ponen diligentemente en camino, vencen no pocas dificultades, y, ante el niño Jesús, se postran, le adoran y le ofrecen sus regalos: oro, incienso y mirra. Son hechos concretos con los que manifiestan su alegre aceptación. Ellos son los representantes de los pueblos gentiles, prefigurados en la primera lectura, tomada de Isaías: "A tu luz caminarán los pueblos, y los reyes al resplandor de tu aurora". Herodes se sobresalta, indaga, disimula sus intenciones, trama la muerte de ese niño. Los sumos sacerdotes y escribas, por su parte, muestran su conocimiento de la Escritura, limitándose simplemente a informar. A lo largo de la vida de Jesús y en los veintiún siglos de cristianismo, ¡cuántos millones de acciones a favor y en contra de Jesús, de rechazo y de aceptación! Ésta es una clave de valor extraordinario para leer y entender la historia de Occidente, pero también de Oriente: la historia universal. Los grandes derrocamientos y caída de los imperios, los grandes fenómenos de cambio de paradigma político, cultural o social, con todas las consecuencias que conlleva, los grandes movimientos ideológicos, ¿no reciben su luz más potente del "evento Cristo", rechazado por unos, aceptado por otros? Todos, pero especialmente los historiadores, debemos reflexionar sobre esta clave histórica.

 

Sugerencias pastorales

 

¡Atentos a los signos de Dios!

 

Los Magos vieron una estrella nueva en el firmamento, y ésta suscitó su interés y su búsqueda. Fue un signo que Dios les envió y no lo dejaron pasar sin más, sino que descifraron su sentido y se pusieron en marcha. En efecto, el año 7 a.C. se efectuó la conjunción de Júpiter y Saturno en la constelación Piscis. Júpiter representaba la soberanía universal, Saturno era la estrella del pueblo judío, y Piscis significaba el fin de los tiempos. Conclusión: en Judea ha nacido el rey universal, en la plenitud de los tiempos. ¡Atención, reflexión, acción! Hemos de estar atentos porque Dios va sembrando, día tras día, no pocos signos de su presencia y de su amor eficaz, en la pequeña realidad de nuestra vida y en los diversos acontecimientos de la historia local, nacional o internacional. Hemos de reflexionar porque se trata de signos, no de evidencias, y porque los signos por su misma naturaleza remiten a otra realidad más allá de ellos mismos. Una vez interpretado correctamente el signo, hemos de pasar, de la atención y de la reflexión a la acción, para que el signo de Dios fructifique en la tierra de los hechos concretos. Dios sigue hoy hablando al hombre con palabras y con acciones, quizás lo que suceda es que los hombres no estamos preparados para descifrar su lenguaje. Los mártires del siglo XX, ¿no son un signo de Dios? Dos millones de jóvenes reunidos en Roma para la Jornada Mundial y el Jubileo de la Juventud, ¿no es acaso una palabra significativa que Dios nos dirige? ¿Y los Movimientos eclesiales? ¿Y el renacer del espíritu religioso y del ansia de trascendencia?...

 

Un mundo con algo que ofrecer a Dios.

 

Cada año los cristianos celebramos la Navidad, la Epifanía. Dios se nos da, pequeño e impotente, sobre un pesebre o en manos de su Madre, María. Se nos da como Salvador, como Amor, como camino de vida, a todos sin excepción. ¿Qué ofrece, en cambio, el mundo al Salvador? ¿Qué le ofrecemos nosotros, cada uno de nosotros? ¿Tiene el mundo un poco más de paz que ofrecer a quien es llamado el "príncipe de la paz"? ¿Tiene el mundo algo más de solidaridad para con los más necesitados, sean individuos o naciones, para ofrecer a quien quiso hacerse en todo solidario con los hombres, menos en el pecado? ¿Ofrece el mundo más pan a los que tienen hambre, más medicinas a los que están enfermos, más ayuda para la educación a quienes no tienen posibilidades, sabiendo que "cuando lo hicisteis con uno de estos mis hermanos más pequeños conmigo lo hicisteis"? ¿Cuenta el mundo con más verdad, más honestidad, con más justicia para quien es la Verdad, para quien es el Justo por excelencia? El mundo, cada nuevo año, puede ofrecer muchas cosas buenas a Dios. Cada uno de nosotros es parte de ese mundo, y puede y debe contribuir para ofrecer "algo" a Dios.

La pregunta del hombre desde la Encarnación de Dios

Desde la Encarnación de Dios es normal la pregunta sobre el hombre.

 

Decía Pio XII. “Es necesario cambiar al mundo de selvático en humano y de humano en cristiano”.

Cristo se hace hombre para dignificar al hombre Dios en un cambio admirable ( Oh admirabile comercium).

A partir del hecho histórico de Jesús de Nazaret los interrogantes básicos sobre el hombre y la comunidad humana, están en la médula de la fe en Jesús y se iluminan desde la entraña de la religión revelada por Cristo: el cristianismo.

Ningún humanismo explicará debidamente al hombre y su aventura humana si lo cierra en su propia superación. Todo humanismo cerrado a la trascendencia, es decir, a Dios, traiciona al hombre mismo

"Populorum Progressio" de Pablo VI (1967):

Es un humanismo pleno el que hay que promover. ¿Qué quiere, decir esto sino el desarrollo integral de todo el hombre y de todos los hombres?

Un humanismo cerrado, impenetrable a los valores del espíritu y a Dios que es la fuente de ellos, podría aparentemente triunfar. Cierta­mente el hombre puede organizar la tierra sin Dios, pero "al fin y al cabo, ' sin Dios no puede menos de organizarla contra el hombre. El humanismo exclusivo es un humanismo inhumano" (H. de Lubac).

No hay, pues, más que un humanismo verdadero que se abre al Absoluto, en el reconocimiento de una vocación, que da la idea verdadera de la vida humana. Lejos de ser la norma última de los valores, el hombre no se realiza a sí mismo si no es superándose. Según la acertada expresión de Pascal, "el hombre supera infinitamente al hombre" (PP 42).

Es innegable que la Iglesia, a partir del Concilio Vaticano 11 y de su Constitución pastoral "Gaudium et Spes" (1965) ha acentua­do el aspecto humanista del cristianismo. En la clausura del Concilio, el Papa Pablo VI afirmaba:

"La Iglesia del Concilio se ha ocupado mucho del hombre. El humanismo laico y profano... en cierto sentido ha desafiado al Conci­lio. La religión del Dios que se ha hecho hombre se ha encontrado con la religión -porque como tal se presenta- del hombre que se hace dios... Podía haberse dado una condenación...Pero la conducta del samaritano ha sido la pauta de espiritualidad del Concilio: Una inmen­sa simpatía lo ha penetrado todo.

Vosotros, humanistas modernos, que renunciáis a la Trascendencia de lo Absoluto, atribuid al Concilio siquiera este mérito y reconoced nuestro nuevo humanismo: también nosotros, y más que nadie, somos promotores del hombre" (Alocución del 7-XII-1965, núm.8).

2. Humanismos en la historia del pensamiento

a) Qué es el Humanismo.-La palabra fue acuñada a partir de los "humanistas" del Renacimiento. Como doctrina, el humanis­mo es la interpretación del hombre en su ser y actuar, basada en el valor, dignidad y libertad de la persona humana. Hay que recono­cer que gracias al impulso humanista han avanzado las ciencias antropológicas o del hombre. La reflexión del humanismo sobre la aventura humana ha tenido sus aportaciones positivas, incluso de purificación de la fe cristiana lastrada por el paso de los siglos Aportaciones tales como: los valores del personalismo, la conquis­ta de la auténtica libertad y la iluminación del proceso de liberación humana. Pero también ha habido y hay fallos, especialmente en los humanismos ateos, cuyo común denominador es, paradójicamente, la negación final del hombre por una excesiva exaltación o deificación del mismo, que lo cierra a la Trascendencia del Absoluto que es Dios.

b) Etapas históricas del humanismo.-Históricamente pode­mos distinguir estas etapas en el itinerario del humanismo:

Cultural o renacentista: propia de los primeros humanistas desde mediados del siglo xv, que se movieron dentro de un esquema cultural cristiano. Es humanismo teísta.

-Antiteísta: que partiendo de la ideología de la revolución france­sa, finales del S.XVIII, alcanzó su cumbre en el S .XIX, coincidiendo con la revolución económica e industrial (L. Feuerbach, K. Marx y F. Nietz­sche, entre otros).

-Existencialista atea: ya en el siglo xx. Para salvar la libertad y dignidad del hombre niegan a Dios (J. P. Sartre y A. Camus, entre otros).

-Técnica o científica: que constituye el agnosticismo actual. El ateísmo ha dejado de ser reducto de minorías intelectuales, como en los siglos anteriores, para constituir una atmósfera de masas. Más que negar a Dios combatiendo su existencia, se prescinde de El.

3. El drama del humanismo ateo

Este enunciado es el título de un libro del teólogo francés Henri de Lubac (Madrid 1967; citado más arriba en el texto de PP 42 y en EN 55). El drama del humanismo ateo es precisamente la negación de lo único que conceptúa válido, es decir, del hombre; porque no le deja una ventana abierta a Dios. Algo que sí hace un humanismo religioso y cristiano del que hablaremos posteriormen­te; y uno de cuyos exponentes entre nosotros fue Miguel de Unamuno (1864-1936), que vivió personal y "agónicamente", pero en actitud abierta a Dios la tensión entre razón y corazón, fe y sentimiento trágico de la vida.

Podemos clasificar los humanismos ateos en optimistas y pesi­mistas, con las referencias a la mitología griega que les son queridas: Prometeo para los primeros y Sísifo para los segundos.

Humanismo optimista.-Es el que predominé en el S. XIX.

Su simbología preferida es el voluntarismo de Prometeo, héroe mitológico pero humano, que robó a Zeus el secreto del fuego y originó la primera gran civilización laica y terrena al margen de los dioses. Sus autores han influenciado enormemente el pensamiento Posterior; entre ellos hay que citar a los que P. Ricoeur llamó "maestros de la sospecha" atea sobre la religión como mero fruto del "deseo" de Dios por parte del hombre:

-Ludwig Feuerbach (1804-1872), con su obra decisiva: "La esen­cia del cristianismo".

-Karl Marx (1818-1883), para quien la fe en Dios y la religión son "ideología" que legitima los intereses de la clase social dominante. Como contrapartida, anuncia en su "Manifiesto comunista" (1848 " colaboración con F. Engels) y "El capital" (1865) el advenimiento de la sociedad y hombre nuevos.

Friedrich Nietzsche (1844-1900), para quien la religión es "hui­da" desde la vida a la hipocresía teológico. En su conocida obra "Así habló Zaratustra" proclama la muerte de Dios, rival del hombre, y el nacimiento del superhombre.

Sigmund Freud (1856-1936): para él la fe es "ilusión" causada por el narcisismo individual, y fruto del complejo colectivo de inferiori­dad de una humanidad todavía en etapa infantil.

b) Humanismo pesimista.-Como contrapartida, el humanis­mo del S. XX es pesimista. Sus autores, especialmente A. Camus, toman como referencia la superación del absurdo y la desespera­ción que representa el mito de Sísifo, condenado por los dioses del Olimpo a cargar la roca monte arriba para volver siempre a empezar la cuesta de nuevo. Es la alternativa amarga al voluntaris­mo de Prometeo. Los autores más destacados de esta corriente son:

Jean-Paul Sastre (1905-1980; premio Nóbel en 1964, que rehu­só). En sus obras "El ser y la nada", "La náusea", etc., basa su ateísmo humanista en la absoluta libertad del hombre; éste no puede ser libre si Dios existe. Lo que no obsta para que, aun en plena libertad, el hombre no sea más que una "pasión inútil" y su ambigua existencia acabe fundida en la nada.

Albert Camus (1913-1960; premio Nóbel en 1957). Obsesionado por el problema del mal (ver "La peste", "El mito de Sísifo", etc.) afirma que Dios no puede existir porque de hecho impera el mal en el mundo de los hombres y los niños inocentes sufren. (Eco de lo que escribió F. M. Dostoiesvski en "Los hermanos Karamazov.)

Sobre este fondo de perplejidad ante el "deseo de Dios", algo que origina absurda y desesperadamente la fe religiosa según los menciona­dos autores, abunda el marxista francés Roger Gauraudy, quien en 1965 escribía: "Mi sed no demuestra la existencia de la fuente".

Y el pensador también marxista Ernest Bloch comenta que la "fun­ción utópica" es absolutamente central en la existencia humana; pero el objeto de la "sed" no es Dios, sino el hombre que espera sin saber qué, aferrado en tenaz ateísmo al mito de Prometeo. Entre algunos marxistas actuales, como los anteriores, hay una corriente humanista menos materialista que la original del marxismo primitivo. De ahí el intento de diálogo por parte de diversos pensadores y grupos cristianos.

c) Agnosticismo técnico y científico.-El humanismo ateo actual, si es que merece el nombre de humanismo, está representa­do por el agnosticismo técnico y científico de nuestros días. La técnica y la ciencia especializada, positiva, verificada, es el único criterio válido; un valor que está incluso por encima del hombre. En el fondo se trata de un antihumanismo (EN 55,4).

Los paleontólogos, antropólogos y biólogos actuales estudian apasio­nadamente los vestigios arqueológicos del origen del hombre sobre la tierra y su árbol genealógico.

Barajan hipótesis y cifras de años que van desde los seis millones de años para los más antiguos homínidos; tres millones para el Australo­pithecu africano, en Tanzania; dos millones y medio' para el Homo hábilis ya en Europa; millón y medio para el Homo erectus,- medio millón para el Sinánthropus u Hombre de Pekín, China; trescientos mil años para el Homo sapiens, cuya inteligencia impulsa el progreso, especialmente mediante la caza y el fuego, diferenciándolo abiertamente de los animales; de cien mil a treinta y cinco mil años para el Hombre de Neandertal y Cromañón, con un cierto sentido religioso-funerario, aunque todavía caníbal; y finalmente, el Homo sapiens o moderno, dentro ya del Paleolítico superior, inventor del arte rupestre (p ej. en Altamira, Santander), agricultor y ganadero a lo largo de todo el Neolítico.

En la etapa actual del Hombre moderno hay todavía clasificaciones más o menos arbitrarias de los antropólogos que responden a las actividades humanas en que se plasma la inteligencia del hombre. Así distinguen horno fáber o artesano, oeconómicus, ludens. téchnicus. nuclearis, astronauta, etc.

En el larguísimo proceso de evolución ascendente de la Huma­nidad, medido por el desarrollo gradual de la masa encefálico o cerebro y, por consiguiente, de la inteligencia, el verdadero y máximo salto cualitativo se da por medio de la Encarnación de la Palabra de Dios, Cristo Jesús, en la raza humana. En Cristo el hombre llega a ser humano en plenitud e hijo de Dios. Sin esta apertura "vertical" a Dios no hay explicación humanista satisfacto­ria del hombre; éste se recuece en su redoma "horizontal", sin salida posible de sí mismo y de sus limitaciones evidentes.

4. Bases y características de un humanismo religioso

Un cristianismo humanista.-Comencemos afirmando que el cristianismo es humanista. "El cristianismo no es un humanismo”; pero sí tiene elementos humanistas, sí puede existir un humanismo que se adjetive cristiano.

La más alta dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la unión con Dios...al dialogo con Dios.

La transformación del mundo viene por la transformación del hombre en Hijo de Dios.

El humanismo del amor alcanza en el cristianismo categoría religiosa. Dios es amor; por eso el que no ama al hombre hermano, no conoce a Dios, y miente si dice amar a Dios; pues el primer y segundo mandamiento síntesis son semejantes y van tan unidos que al final de la vida Dios nos juzgará por el amor al hermano.

Reyes - tema de la fe
 

 

El mejor regalo al final ya del tiempo navideño. “Dios ha revelado en Cristo, para luz de los pueblos, el verdadero misterio de nuestra salvación; pues al manifestarse Cristo en nuestra carne mortal nos hace partícipes de la gloria de su inmortalidad”.

Itinerario para los peregrinos de la fe y de la esperanza.

La conducta de los astrólogos de oriente , buscando afanosamente a Dios sin más pista que la pálida luz de una rara estrella, los muestra como arquetipos para peregrinos de la fe y de la esperanza. Hoy es ocasión de hacer examen y revisión personal y comunitaria de nuestra fe.

Cuando Dios se revela al hombre, éste debe prestarle la obediencia de la fe (Rm 6,26), por la cual la persona se entrega entera y libremente a Dios" (DV 5).


a)Etapas de una fe responsable y madura.-La fe no es un tesoro adquirido de una vez para siempre, ni pertenencia para uso meramente individual. La fe madura y responsable tiene un itinerario que podemos dibujar en estas etapas:

1ª.- Alerta ante los signos de Dios en nuestro mundo y en nuestra vida personal. Son múltiples y hay que saber leerlos cada día, como los Magos de Oriente que vieron la estrella.

2ª.-Búsqueda para encontrar y reconocer a Dios, especialmente en los signos de la pobreza. Habrá que afrontar penalidades y renunciar a instalarnos cómodamente. Fue el camino de los Magos de Oriente y ha sido el de los convertidos de todos los tiempos. Nosotros quizá creamos tenerlo demasiado fácil. Cierto que la fe es un don gratuito de Dios, pero requiere un proceso y actitud de colaboración libre y personal. A Dios no lo tenemos asegurado, menos aún "domesticado". Por eso hay que repetir siempre con el Salmista: Tu rostro buscaré, Señor; no me ocultes tu rostro (Sal 27,8).

3ª.-Adoración y entrega ante el misterio fascinante de Dios que se nos revela, aunque sea bajo apariencia tan débil, impotente y sencilla como un bebé desvalido.

4ª.- Comunicación alegre y contagiosa de la Buena Noticia Hoy es la fiesta de la fe, de la vocación universal a la fe que nos salva. De ahí su dimensión misionera a nivel eclesial comunitario e individual. Propagandistas discretos, pero eficaces, de la luz recibida, para que los demás la vean y encuentren también a Cristo. Todos conocemos personas que lo necesitan. El Pueblo de Dios, lo Iglesia como comunidad, tiene una enorme responsabilidad misio­nera ante los millones de hombres, hermanos nuestros, que no conocen todavía a Cristo o que, conociéndolo teóricamente como los peritos que consultó Herodes, no lo siguen en la obediencia de la fe.

b)Con ilusión y alegría.-Necesitamos "la ilusión de reyes", la luz de la estrella y la alegría cristiana que nacen de la fe, para:

- vivir cada día con esperanza la salvación del Dios-entre nosotros;

-vencer la desilusión y el desencanto, tanto los jóvenes como los adultos y mayores;

-empezar cada mañana, desde nuestra profesión u ocupación, el trabajo por un mundo mejor, más hermoso y más fraternal;

-construir la fraternidad universal que responda a la salvación universal de Dios para el hombre;

-educar a los niños, adolescentes y jóvenes en la solidaridad, respeto y amor a nuestros semejantes, sean del color, estrato e ideología que sean;

-en una palabra, para mostrar al mundo la Iglesia como sacra­mento universal de salvación (LG 1.48).

La vocación cristiana es, por su misma naturaleza, una voca­ción misionera (lb. 17). Según eso, tenemos que evitar a toda costa la degradación cristiana, el oscurecimiento de la luz, y el desvirtuamiento de la sal y la levadura.

Testimonios y pensamientos sobre la fe
 

 

 

 

 

 

 

 

Decía Unamuno: “Maté mi fe por querer racionalizarla” Y también: “estoy enfermo y enfermo de “yoísmo”. “Tengo que vencer ese oculto orgullo, esa constante rebusca de mí mismo, ese íntimo y callado endiosamiento”. “Mi religión es buscar la verdad en la vida y la vida en la verdad...mi religión es luchar incesante e incansablemente con el misterio”. Con la razón buscaba un Dios racional que iba desvaneciéndose por ser pura idea...Y no sentía al Dios vivo, que habita en nosotros”. “Al rezar reconocía con el corazón a mi Dios, que mi razón negaba.” “ “En medio de la crisis más violenta tome una decisión: Entonces me refugie en la niñez de mi alma”. En su Diario poético había escrito estos conocidos versos:


 

 

 

 

Agranda la puerta

Autor: Miguel de Unamuno

Agranda la puerta, Padre,
porque no puedo pasar;
la hiciste para los niños.
Yo he crecido, a mi pesar.

Si no me agrandas la puerta,
achícame, por piedad,
vuélveme a la edad bendita
en que vivir es soñar.


A Dios se le acoge, no con el orgullo de adulto sino con la fe sencilla de niño, no con razón autosuficiente, sino con el corazón humilde del que busca la verdad.


Otro testimonio, éste de J.Antonio Pagola a propósito de la Epifanía:

Sería una ingenuidad pensar que nosotros estamos viviendo una época especialmente oscura, trágica y angustiosa. Esta oscuridad que atravesamos es uno de los rasgos del caminar del hombre por la tierra. A pesar de todos los fracasos y frustraciones, el hombre vuelve a recomponerse, vuelve a esperar, vuelve a ponerse en marcha en dirección a algo. Hay en el hombre algo que le llama una y otra vez a la vida y a la esperanza. Hay siempre una estrella que vuelve a encenderse. Para los creyentes esa estrella conduce siempre a Cristo. El mundo no es un caso desesperado que puede cambiar. El mundo está reconciliado con Dios y puede cambiar.



EPIFANÍA JAVIER LEOZ

 

Estamos tan habituados a las manifestaciones que, tal vez las más importantes, las que no meten ruido y más nos interpelan, pasan desapercibidas.

La Epifanía, la manifestación de Jesús a los hombres, es un momento entrañable y especial. Nos viene de fuera. De arriba, de lo alto. Tal revelación es imposible que haya sido orquestada y organizada desde abajo.

El Adviento (con Isaías, Juan Bautista a la cabeza, y con el “sí” de María como obediencia) hace tiempo que nos ha insistido que, Jesús, era el esperado desde siglos. El evocado por los profetas. El codiciado por hombres y mujeres que, sabiendo que del cielo venía, al cielo miraban.

Pero, esta Epifanía del Señor, no es una manifestación de cuatro ni para unos pocos. Es una iniciativa que quiere abarcar a todos. Sin distinción de ideas ni de continentes. Todos los años, en esta jornada, debiéramos de sentirnos “magos” convocados por el Señor para ofrecerle el incienso de nuestra oración, la mirra de nuestra fragilidad y el oro de nuestras personales conquistas. ¿Valora el hombre de hoy el hecho de que Dios le ofrezca una salvación general y sin distinciones? Posiblemente no. Por ello mismo, porque tal vez el el corazón del hombre ha perdido cierta sensibilidad a lo divino, Dios convoca esta "manifestación" para que no olvidemos su presencia, su Palabra, su estar ahí.

Ese don divino, que baja del cielo y es universal, necesita algo tan elemental como la fe. La fe es capaz de todo. Por la fe, los reyes, dejaron sus reinos para postrarse ante Dios nacido. Se dejaron guiar por la estrella. Se fiaron de ella (aún dándola  por perdida). Con todas las consecuencias y aún con peligros llegaron, se asomaron, vieron a Jesús, lo adoraron y ofrecieron sus regalos. ¿Por qué? Porque creyeron.

La manifestación de Dios es silenciosa. Es una propuesta que el hombre la ha de acoger libremente.

La manifestación de Dios hacia el hombre es humilde. No esperemos algo espectacular. La puerta, preferida por Jesús para que vayamos a contemplarle, es pequeña, estrecha y –por ella- pasa lo más justo y necesario: la fe. Lo demás, o queda fuera, o no podremos entrar con tanto trasto inservible.

La manifestación de Dios es clara. Quien apuesta por El ha de aprender a dar signos visibles de que lo ha acogido con verdad y sin adulteración.

La manifestación de Dios no lleva más pancarta que el amor. ¡Algo de esto debieron ver los Reyes cuando, dejando oropeles, palacios, siervos y riquezas, encontraron que el amor, en un Niño, todo aquello, y con creces, lo superaba!

La manifestación de Dios invita a buscar caminos para participar en ella. Los Magos encontraron una estrella. También nosotros, por la oración, la eucaristía, la contemplación, la caridad o la misma iglesia, vamos dando con esos “astros” que iluminan el camino de nuestra existencia para que no nos perdamos en la búsqueda y el encuentro personal con Cristo.

De la manifestación de Dios a todos los hombres, cuando se ha participado de verdad, se sale de ella por otros caminos. Vivir estos días de la Navidad, escuchar la Palabra de Dios, rezar en el silencio y en la intimidad, venerar al Niño Jesús, quedarnos extasiados ante la Sagrada Familia, etc., implica marcharnos luego, a las cosas de cada día, con diferente semblante. Con actitudes muy distintas. Con un corazón grande. Con las manos abiertas. Con el espíritu profundamente tocado por la mano divina.

También nosotros, como los Reyes Magos, nos tenemos que marchar a la vida de cada día por otros senderos. Siendo conscientes de que mil peligros intentarán acorralarnos y matar ese Niño que, la Navidad, ha puesto en el pesebre de nuestro corazón.

Al igual que aquellos regios personajes daremos, si es preciso, más vuelta (no rodeo) para salvar lo que consideramos es un patrimonio irrenunciable y que, nada ni nadie, podrá destruir: LA MANIFESTACION DE DIOS A UN PUEBLO QUE SIGUE CREYENDO, AMANDO Y

ESPERANDO EN EL.

Con esa seguridad, confianza y vivencia, nos quedaremos en esta fiesta de Epifanía.

Muchos hoy, como los letrados de entonces, no habrán reconocido en estos días de la Navidad esa presencia de Dios. Ojala que nosotros, aún viviendo a veces paganamente y alejándonos del brillo de la estrella, hallamos conseguido vibrar por dentro con el nacimiento de un Dios que goza diciéndonos que es para todos.

 

ORACION DE LA ESTRELLA

¿Dónde vas inquieta y misteriosa, estrella de Belén?

¿Por qué tu resplandor ilumina a los que tienen fe y

deja como están, a los que cerraron sus ojos al asombro?

¿Por qué, cuando más te necesitamos, te escondes

detrás de las nubes, y nos dejas en la incertidumbre?

Estrella, que expresas mensajes de adoración y convocatoria:

¿Hacia qué destino despunta el centro de tus destellos?

¿Quién es el autor de tu aparición repentina?

¿Por qué, en la noche, juegas a disimularte y asomas

cuando, el peligro, se aleja del que te quiere seguir?

Tú, estrella divina,

nos ayudas a descubrir el corazón de Dios

que late en un portal

a postrarnos ante Aquel que, siendo Dios,

se hace hombre

a ofrecer, entre miserias y debilidades,

la fortuna de nuestra fe

Eres, estrella celeste,

manifestación de un Dios

que guía al hombre hasta Jesús

sendero por el que caminan

los que elevan sus ojos hacia el Creador

luz para todo aquel,

que viviendo en la oscuridad,

busca nitidez para su fe

Eres, estrella que cruza el inmenso cielo,

dedo que señala al rey que todos esperan.

Eres, estrella que parpadea

con guiño de Dios,

veleta que nos revela

al rey humilde y oculto,

real, universal, rompiendo y saltando

las fronteras que los hombres vamos levantando

Estrella de Belén

eres signo de un acontecimiento

llamado a ser universal

eres tutor que lleva a un Dios escondido.

¡Párate, detente estrella divina y veloz!

Queremos vislumbrar, ya desde ahora,

a Aquel que profetas y reyes,

ángeles y pastores anunciaron y adoraron.

Gracias, Señor,

ya no necesitamos más estrellas

pues, bien sabemos,

que cuando hay LUZ

la LUZ ya no tiene estrellas.

Y, Tú, Señor,

eres luz que apaga y esconde

todas las demás estrellas.

Amén.

 

La mejor lotería,

la del Niño

(Laurentino)

 

Dios se ha hecho regalo, don

¡esto sí que es lotería!

¿Quieres que te toque Dios?,

la solución es jugar...;

juega el que ambiciona menos,

juega aquel que ora más,

juega quien se juzga indigno,

juega quien sabe esperar,

juega quien más lo desea,

y el que sabe confiar.

Si Dios toca..., lo que toca

es ya ganancia sin par.

Si Dios toca en la unidad

serás dichoso sin par;

si te toca la decena,

harás dicha en los demás;

si es que te toca centena,

tu premio será el amar;

si de Dios te toca el pleno

ya no necesitas más.

Dios no quiere

premios pobres...

no se quiere fraccionar,

quiere darte más y más.

Dios se hace don, regalo,

toca en decena, en centena

y también en unidad

Pero, Él quiere para ti

Gordo sin parcialidad:

ser Él tuyo todo entero

y de quien quiera jugar.

Tenemos suerte ganada,

¡Qué gran gordo es el del Niño,

mejor que el de Navidad!

 

Catequesis festiva popular para domingos y fiestas. EPIFANÍA DEL SEÑOR CICLO A B C


1.- Letrero: EPIFANIA DEL SEÑOR

2.- Letrero: MELCHOR

- Melchor, ¿qué significa para nosotros hoy que unos Magos vengan a adorar al Niño Jesús?

-Jesús vino al mundo /para salvarnos a todos los hombres / a todas las -razas / a todos los pueblos/ a los que eran judíos/ y a los que no pertenecían al pueblo de Dios.

3.- Letrero: GASPAR

- Gaspar, ¿cómo habéis hecho un viaje tan largo hasta encontrar a Jesús en Belén?

- Hemos hecho el viaje /con mucha confianza / en las señales de la naturaleza / y con mucha certeza en la Palabra de Dios / que anunciaba que el Salvador / nacería en Belén.

4.- Letrero: BALTASAR

- Baltasar ¿por qué vuestra alegría, al ver al Niño, a su madre María y a San José fue tan extraordinariamente grande?

- Porque lo más grande que ha sucedido en la tierra es que el Hijo de Dios /se ha hecho hombre/ para salvar a todos los hombres / y mujeres de la tierra.

5.- Letrero: SAN JOSE

- San José, ¿qué señales tenemos cada día de la presencia y cercanía de Jesús, nuestro Salvador?

- Todas las cosas buenas / que suceden cada día / son señales de amor / del corazón de Jesús.

- Y todos los sufrimientos que padecemos / son cruces / que nos unen a Cristo / que con su cruz / nos salvó a todos.

6.- Letrero: MARÍA

- María, ¿qué dones podemos ofrecer hoy a Jesús como reconocimiento de que es el Salvador único y universal?

- Podemos ofrecer a Jesús cinco dones, / que tienen como iniciales las cinco vocales: / amar a Jesús, / esperar en Jesús, / imitar a Jesús, / orar a Jesús / y unirse a Jesús para la salvación del mundo entero.

7.- Letrero: JESÚS

- Jesús, los Reyes Magos te adoraron, ¿cómo podemos nosotros adorarte hoy?

- Cuando deis de comer al hambriento, / de beber al sediento, / vestido al desnudo, / posada al peregrino, / y visitéis al enfermo y al encarcelado, / me dais la mejor adoración.

ORACIÓN COMUNITARIA

- Después de cada petición podéis repetir esta invocación:

TE ADORAMOS JESÚS Y TE BENDECIMOS.

- Como estás presente en el Sagrario: Te adoramos,...

- Como estás vivo en los pobres y necesitados: Te adoramos,...

- Como estás con nosotros todos los días de nuestra vida: Te adoramos,...

CANTO:

No tengo oro ni plata/ Jesús, te doy mi corazón/ para amarte y servirte/ más de lo que pide la razón.




EVANGELIO:

  "Tú eres mi Hijo amado, mi preferido."
Lectura del santo Evangelio según San Marcos. (Mc 1,6b-11.)
 En aquel tiempo proclamaba Juan: -Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco ni agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.
Por entonces llegó Jesús desde Nazaret de Galilea a que Juan lo bautizara en el Jordán. Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar hacia él como una paloma. Se oyó una voz del cielo: -Tú eres mi Hijo amado, mi preferido.
                                                                                                        Palabra del Señor




El bautismo de Jesús es una escena epifánica, que certifica una vez más la divinidad de Jesús. En este sentido el bautismo culmina el ciclo navideño: si la Navidad es la manifestación de Cristo en el ámbito humilde de Belén, y la Epifanía es la manifestación universal, a todos los pueblos, el Bautismo es la manifestación absoluta, en plenitud, de la divinidad de Cristo. De hecho, podríamos afirmar que, propiamente, el Bautismo es un eco o continuación de la fiesta de Epifanía, ya que completa su sentido con otra escena de tipo epifánico o teofánico.



,

INTENCIONES DEL PAPA

ENERO


GENERAL: Que el esfuerzo por conseguir la unión de los cristianos acreciente la reconciliación y la paz entre todos los pueblos de la tierra.

MISIONERA: Que los cristianos acojan con respeto y caridad a los emigrantes y reconozcan en ellos la imagen de Dios.

CONFERENCIA EPISCOPAL: Que los cristianos de todas las Iglesias y confesiones caminen hacia la unidad en la fe y

luchen juntos por la justicia y la paz.




ACTUALIZACIÓN


Al escuchar esta narración del bautismo de Jesús, como que no encontramos mucha relación a nuestra propia experiencia bautismal. Tal vez no recordemos haber visto los cielos abrirse, descender una paloma o haber escuchado la voz de Dios que se dirigiera a nosotros. Sin embargo, todo lo que sucedió con Jesús nos sucede a nosotros en nuestro bautismo. No esperemos ver manifestaciones "cósmicas" en nuestros bautismos, pero si debemos de estar conscientes que al participar del bautismo, nosotros recibimos la misma vida de Cristo, de su ser Hijo de Dios, Luz del mundo y hombre del Espíritu.
Cada uno de los bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu, es llamado a vivir no menos que lo que ha vivido Jesús en su experiencia entre nosotros. Recibimos en el bautismo la complacencia del Padre y la infusión de su Espíritu, la investidura y el espaldarazo de Dios que nos lanza y nos capacita para realizar las obras de Cristo y “aún mayores” y nos implica a ello.
Comenzamos el año preguntándonos sobre nuestro compromiso bautismal. Nadie tiene un libro con la historia de su vida, por lo que cada uno de nosotros tenemos que aprender a escribir nuestra propia historia. Una historia donde se reflejen los dones que hemos recibido, donde podamos vivirnos como hijos de Dios Padre, donde demos testimonio de la unción del Espíritu que hemos recibido.

Hoy celebramos otra epifanía de Jesús, epi-fanía significa super- manifestación al comienzo de su vida pública. Nuestra vida debe ser una participación de la misión de Jesús. Para esa tarea Dios nos dio y nos da, como a Jesús, la fuerza de su Espíritu




LA PISTA DE DIOS

(Bautismo del Señor)

 

 

En cierta ocasión, los miembros de una familia que regresaban de sus vacaciones de Navidad, encontraron su vivienda totalmente saqueada por los ladrones. Después de presentarse la policía en el lugar, y tras muchas preguntas a los dueños de la casa, comprobaron que no había indicios sobre el autor de tal suceso. Sólo, después de analizar minuciosamente, y con lupa, diversos objetos, comprobaron que existían diferentes, decisivas e importantes huellas. Horas más tardes, los ladrones, eran detenidos.

Dios, desde el día de nuestro Bautismo, dejó una huella indestructible que nada ni nadie la puede borrar. A simple vista, no se palpa, pero lo cierto es que, desde el Bautismo somos sus hijos, aunque a veces ni con microscopio se nos pueda observar.

Jesucristo, en este fin de Navidad, recibe la impronta, la autoridad, el sello, la marca de Dios. Es el inicio de su misión. Hoy, a orillas del río Jordán, Jesús toma sus credenciales para, rumbo al mundo, hablar con lenguaje de Dios y camino hacia el hombre hacerle entender y comprender, vivir y sentir que Dios se ha hecho carne en El para algo más que turrón, noche vieja, champán o villancicos: ha bajado para que nunca ya nos sintamos solos.

Por el Bautismo, Jesucristo, fue penetrado por la fuerza del Espíritu Santo y, por El, también nosotros –aparentemente invisible- formamos parte de esa gran familia de los hijos de Dios: la iglesia.

Tal vez, como aquellos ladrones, somos inconscientes de que Dios ha dejado huellas allá por donde ha pasado: se filtró por nuestro bautismo y nos reconocerá al final de los tiempos, por aquella semilla que se fue haciendo grande, en palabras y obras, allá donde estuvimos.

Hemos de tomar conciencia de nuestro Bautismo. Debiera de ser, este sacramento, importante y solemne en su celebración. En cada parroquia debiera de ser como un torrente por donde baja con fuerza y limpieza la Gracia de Dios a hombres y mujeres, niños y jóvenes que quieren amar, conocer y ser como Jesús.

El Bautismo del Señor nos recuerda, además,  nuestro propio Bautismo. Nuestra consagración y el punto de salida para ese gran maratón de vida cristiana que se inicia en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu. Ellos, los tres, son esa gran familia que nos empujan y nos alimentan para que no desfallezcamos ni abandonemos  esa carrera de vivir como hermanos, de escuchar la Palabra de Dios, meditarla y llevarla a nuestra propia existencia.

Ciertamente todos los días, por el Bautismo, Dios se va sumergiendo (no interfiriendo) en la vida de muchas personas que libremente –por lo menos aparentemente- abrazan la fe cristiana. Se sumergió en la vida de Cristo, la asumió y la utilizó para hacer presente su reino en medio del mundo: tú eres mi hijo amado, mi predilecto.

Dios, no es ningún ladronzuelo ni intervencionista. Nos pide adhesión y coherencia. Su huella, desde el día de nuestro bautismo, la iremos descubriendo por el hilo directo en la oración, fortaleciendo con el pan de la eucaristía, haciéndola visible en el compromiso en favor de los más necesitados o purificándola en los instantes de prueba y zancadillas a la fe.

La vida del bautizado, por estar inmersa en un mundo complicado y materialista, también corre un serio peligro de “ser desvalijada” por el relativismo, el falso gusto o el camino fácil que todo lo invade. También, en esas ocasiones, si nos detenemos y miramos al fondo de nosotros mismos, advertiremos que, la huella de nuestro Bautismo, sigue tan viva y operativa como el primer día. Es cuestión de preocuparnos por distinguir y cuidar “esas pistas” que Dios ha dejado en medio de nosotros para sentirnos queridos, amados y cuidados por El.

Jesús hoy inicia una misión. Fue consciente de lo que le avecinaba. ¿Lo somos nosotros o, el Bautismo, ha quedado como flor de un día y sin recorrer un solo centímetro de la misión a la que nos llamaba?

Hasta hoy nos deseábamos ¡feliz Navidad! ¿No sería bueno,  también hoy, decirnos unos a otros ¡feliz misión!?

No dejemos morir el Niño que Dios ha puesto en el centro de la historia de la humanidad.

Javier Leoz

 

Comentario sobre el Evangelio del día (tomando como base a B.Caballero)

 

Después de la intensa preparación con los evangelios del adviento y de las celebraciones Navideñas y de las últimas insistencias en nuestra correspondencia a la fe en el Jesús que vino a propiciar nuestro encuentro con Él, tocamos ahora el tema de nuestra condición de Cristianos.

El año pasado, con el Evangelio que tocaba, el de Mateo, insistí sobre la investidura de Cristo y su puesta de largo o comienzo de su vida publica con el aval del Padre y del Espíritu Santo en esta Epifanía. Epifanía significa etimológicamente manifestación.

Este ciclo litúrgico, el B, en el breve evangelio, de San Marcos, creo yo, es una oportunidad, por no decir invitación a reflexionar sobre el tema del bautismo, más que de modo teológico, a reflexionar sobre nuestra condición de bautizados.

Me fijo en dos facetas o incidencias: la ausencia de pecado y el bautismo de Espíritu Santo.

Este año y ciclo nos fijamos en el bautismo de Jesús como anuncio y tipo del bautismo, de nuestro bautismo en Cristo.


En las fuentes de nuestra identidad cristiana

a) Crisis de identidad: un mal de nuestro tiempo.-La sicología y psiquiatría actuales detectan, como una de las enfermedad más frecuentes y males mayores de nuestro tiempo, las crisis identidad personal, que surgen de la falta de aceptación de mismo y de las propias limitaciones por parte del individuo. Esto conduce a la frustración, por ignorancia del propio puesto y destino en la vida y en la sociedad, y desemboca en la ruptura de alteridad y del equilibrio en las relaciones con los demás.

Las consecuencias habituales de tal situación anímica son: las conductas neuróticas y las psicosis profundas que pueden degeneraar incluso en la esquizofrenia o desdoblamiento de personalidad: las crisis en la convivencia familiar y comunitaria o social; el comportamiento alienado que se expresa en la agresividad, la violencia o la evasión por medio de la droga, el sexo y el alcohol para superar la depresión, que en casos límite puede conducir incluso al suicidio,

b) Cristianos dimisionarios que no ejercen.-A nivel religioso también se advierte esta falta de identidad personal en muchos bautizados que no ejercen como tales, porque están en paro o excedencia voluntaria. La fiesta del Bautismo del Señor anuncia y verifica el bautismo en agua y Espíritu Santo que también nosotros hemos recibido; y es una oportunidad de gracia para revisar nuestro esquema personal de creyentes y su proyección a la práctica de la vida diaria, tanto a nivel individual como comunitario. Pues hay bautizados que ignoran por qué y para qué lo son, otros que ven su bautismo como una carga indeseable de la que no fueron ni se hacen responsables.

c) No imposición, sino oferta de gracia.-"Mis padres no r consultaron para bautizarme", dicen algunos. Es cierto; y también para darte la vida, que es el bien natural más grande que posees. Al nacer recibiste también un nombre y un apellido familiar que no has elegido y que, no obstante, te identifican personal y civilmenente para siempre. Pues bien, en el bautismo nuestros padres nos posibilitaron la vida en Dios y allí recibimos un nombre: cristiano, y un apellido: católico, como don gratuito. Todo esto nos identifica inevitable pero libre y gozosamente; pues no es carga impuesta, sino don y oferta de gracia, fruto de un amor grande que nos precedió y programó: el de nuestros padres y el de Dios. Aunque que después ha de haber una ratificación perso­nal adquirida, para asumir la responsabilidad de ser cristiano con la de ser persona y ciudadano.

Orientaciones actuales sobre el bautismo

a) El bautismo de los niños es el punto en que converge hoy día la problematica, tanto a nivel popular como teológico-pastoral. Sabemos por la historia que lo normativo en los siglos tempranos de la Iglesia fue el bautismo de adultos, como culminación de un proceso de conversión y de catequesis de la fe. Pero ya en el S.VI la costumbre generalizada era bautizar a los niños de los hogares cristianos. Práctica pastoral mantenida hasta nuestros días, y que se fundamenta en la fe de los padres y de la comunidad eclesial, de la que la familia es la primera célula como Iglesia doméstica que es (LG 11,2; AA 11,4.)

El simbolismo ritual del bautismo cristiano es expuesto por san Pablo en Rm 6,3-1 1. "Bautismo" es una palabra griega que significa inmersión en el agua. Este fue el rito habitual para administrar el bautismo en los primeros siglos de la Iglesia y que todavía conservan los Orientales, a diferencia de la Iglesia occidental o latina que más tarde lo sustituyó ó por la infusión del agua en la fuente bautismal (bautismo de infusión).

En uno y otro caso el bautismo cristiano es participación en el misterio pascual de Cristo, es decir, en su muerte y resurrección que el mismo Jesús repetidas veces llamó bautismo de fuego (Mc 10,38; Lc 12,49). Pues bien, dando un paso más adelante, el Apóstol refie­re los dos tiempos del bautismo clásico: inmersión en el agua y emer­sión o salida de la misma, a la muerte y sepultura con Cristo (in­mersión = muerte al pecado) y a la resurrección con El (emersión = vida nueva; cf. Pascua de Resurrección,C, 2,c.)

Conclusiones:

Creo nos sería hoy de gran provecho considerar que el bautismo es símbolo de nuestra identidad cristiana. Un cristiano aunque comparte la condición humana, desafíos, luchas...por el bautismo es llamado a vivir de otro modo, como corresponde a un “consagrado” por el Espíritu. Más aún, por el bautismo es llamado a luchar por un mundo más humano, una sociedad mejor. Y, además, por estar enraizado en el Reino de Dios y sus valores que van mucho más allá de la liberación o expectación puramente humana (Paternidad divina, filiación, justicia, paz, verdad, gracia, santidad, amor – entendido a la forma de Cristo- etc). Un cristiano bautizado sabe, o debe saber, que es Hijo de la iglesia, que las alegrías y problemática de la Iglesia son sus alegrías y preocupaciones, que los quehaceres y labor evangelizadora de la Iglesia es su propia tarea...

 
Comentarios entorno a las dos fiestas

Después de Navidad

LO DECISIVO: Luz verdadera que alumbra a todo hombre Jn 1, 1-18

Para conocer la actitud religiosa de las gentes no basta recu­rrir a los estudios sociológicos. A veces resulta incluso más es­clarecedor escuchar directamente a las personas y tratar de apro­ximarnos a lo que sucede en su conciencia. He aquí un mues­trario que refleja la "crisis religiosa" de no pocos

“La verdad es que no pienso mucho en estas cosas. La reli­gión apenas me dice nada. He dejado de ir a misa y no me resul­ta motivo de preocupación."

“Quizás haya Dios. No lo sé. Yo dejo esas cosas para la gente de iglesia. Nunca me ha interesado mucho la religión. Si hay Dios, pienso que me ayudará."

“Yo sigo yendo a misa casi todos los domingos. Así me ense­ñaron desde niño. No sabría decir exactamente por qué voy. No me hace daño. Supongo que me servirá de algo ante Dios, ¿no?”

“A veces pienso que me tendría que ocupar más de la religión y tomar más en serio a Dios, pero nunca tengo tiempo. Además no sabría por dónde empezar o qué hacen"

“La religión me parece bien. Pero yo estoy lleno de dudas. No entiendo cómo algunos pueden sentirse lo bastante seguros como para decir que creen. ¿Qué hay que hacer para creer?”

No es fácil definir la actitud religiosa de personas que sé ex­presan así. No se observa una negación rotunda de Dios. Tampo­co hay un interés vivo por él. Dios va quedando eclipsado poco a poco por otras preocupaciones. Más que rechazo a Dios, lo que se percibe es desinterés y apatía por lo religioso.

En estas personas se ha abierto una brecha profunda entre el mundo de la fe y su vida concreta de cada día. La comunicación con Dios ha quedado bloqueada en un determinado momento. Son más víctimas de un ambiente, que personas que han tomado una decisión. De niños, el ambiente los llevaba hacia la religión, hoy se ven arrastrados en dirección contraria.

Estas personas no van a encontrarse de nuevo con Dios leyen­do libros o buscando "pruebas" de fe. Tampoco van a escuchar su llamada siguiendo a través de la prensa las discusiones sobre los "anticonceptivos" o los nombramientos de obispos. Al con­trario, todo esto no hace muchas veces sino distraer y alejar de lo esencial.

El lugar donde se despierta la fe de la persona es su propia in­terioridad. Es ahí donde capta sus anhelos más hondos y donde se experimenta a sí misma necesitada de sentido y esperanza. Por otra parte, nadie vuelve a Dios si no lo escucha como algo en el fondo de su corazón.

El momento tal vez más decisivo es ése en el que, no se sabe cómo ni por qué, la persona percibe en su interior una luz dife­rente. No es una idea brillante que ha brotado de su inteligencia. No es un razonamiento nuevo sobre la vida humana. Es la luz que nace de Jesucristo, el Hijo encarnado de Dios. En él se nos revelan "la gracia y la verdad" de la existencia.



Preguntas para esta semana:

-¿En mi forma de pensar y actuar se me puede identificar como bautizado?.

- Dios tiene puestas en mi sus complacencias, a pesar de mi vida de pecado. ¿Soy consciente de que cada uno de los bautizados puede escuchar desde el fondo de su corazón le que el Padre le dijo a Cristo:”<Tu eres mi hijo amado”>?

 

Letrero 2:JUAN

Pregunta: ¿Qué proclamaba Juan en el Jordán?

Respuesta: Jesús es más que yo; yo no soy digno de desatarle las sandalias. Yo os bautizo con agua y Jesús os bautizará con Espíritu Santo.

 

Letrero 3:JESÚS

Pregunta: ¿Por qué Jesús llegó' de Nazaret de Galilea a que Juan le bautizara en el Jordán?

Respuesta: Jesús,Hijo de Dios, se ha hecho hombre, para salvar a todos los hombres, y,sin tener pecado, ha tomado sobre si todos los pecados, para quitar el pecado del mundo.

 

Letrero 4:ESPÍRITU SANTO

Pregunta: Juan, apenas salió' Jesús del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu Santo bajar hacia él como una paloma ¿cuál es el significado de esta visi6n?

Respuesta: Esta visi6n significa que todo lo que Jesús va a decir y hacer está en armonía con el Espíritu Santo. Y Jesús nos va a dar ejemplo de dejarse guiar por el Espíritu Santo, para ser hijos de Dios.

Letrero 5: VOZ

Pregunta: Dice el evangelio: se oyó una voz del cielo ¿de quien procede esta voz del cielo?

Respuesta: Esta voz del cielo es señal de la presencia de Dios Padre y nos enseña la unión divina entre el Hijo y el Padre, en la unidad del Espíritu Santo.

Letrero 6: PREFERIDO

Pregunta: La voz del cielo decía: “Tu eres mi hijo amado, mi preferido" ¿ se extiende la preferencia de Dios Padre a todos los hombres?

Respuesta: Dios ama de modo infinito a su Hijo hecho hombre. Y como Jesús es cabeza de la humanidad, el Padre dice a cada ser humano: Tú eres hijo, muy amado y preferido.

ORACION COMUNITARIA: Después de cada invocación, se puede hacer esta petición

PADRE NUESTRO, TE AMAMOS

-Como Jesús nos hace hijos de Dios, hoy rezamos:

-Como Jesús nos hace hermanos, hoy rezamos:

-Como Jesús nos conduce a la vida eterna, hoy rezamos:


ÉTICA EN INTERNET

 

 

 

I. Introducción 

II. Sobre Internet 

III. Algunas cuestiones preocupantes 

IV. Recomendaciones y conclusión 

I

INTRODUCCIÓN

1. « El cambio que hoy se ha producido en las comunicaciones supone, más que una simple revolución técnica, la completa transformación de aquello a través de lo cual la humanidad capta el mundo que le rodea y que la percepción verifica y expresa. El constante ofrecimiento de imágenes e ideas así como su rápida transmisión, realizada de un continente a otro, tienen consecuencias, positivas y negativas al mismo tiempo, sobre el desarrollo psicológico, moral y social de las personas, la estructura y el funcionamiento de las sociedades, el intercambio de una cultura con otra, la percepción y la transmisión de los valores, las ideas del mundo, las ideologías y las convicciones religiosas ».1

La verdad de estas palabras ha llegado a ser cada vez más evidente durante la última década. No se requiere ahora un gran esfuerzo de imaginación para concebir la tierra como un globo interconectado en el que bullen las transmisiones electrónicas, un planeta que se intercomunica cobijado en el silencio del espacio. La cuestión ética consiste en saber si esto está contribuyendo al auténtico desarrollo humano y ayudando a las personas y a los pueblos a ser fieles a su destino trascendente.

Y, desde luego, en muchos aspectos la respuesta es « sí ». Los nuevos medios de comunicación son poderosos instrumentos para la educación y el enriquecimiento cultural, para la actividad comercial y la participación política, para el diálogo y la comprensión intercultural; y, como subrayamos en el documento adjunto a éste,2 también sirven a la causa de la religión. A pesar de ello, esta medalla tiene su reverso: los medios de comunicación, que pueden usarse para el bien de las personas y las comunidades, también pueden usarse para explotarlas, manipularlas, dominarlas y corromperlas.

2. Internet es el último y, en muchos aspectos, el más poderoso de una serie de medios de comunicación —telégrafo, teléfono, radio y televisión— que durante el último siglo y medio ha eliminado progresivamente el tiempo y el espacio como obstáculos para la comunicación entre un gran número de personas.Tiene enormes consecuencias para las personas, para las naciones y para el mundo.

En este documento deseamos exponer el punto de vista católico sobre Internet, como un punto de partida para la participación de la Iglesia en el diálogo con otros sectores de la sociedad, especialmente otros grupos religiosos, con respecto al desarrollo y al uso de este admirable instrumento tecnológico. Actualmente hay muchas iniciativas buenas en Internet, con la promesa de otras muchas más, pero también se puede hacer mucho mal con su uso incorrecto. Que el uso sea correcto o incorrecto depende en gran medida de la elección. Para realizar esta elección, la Iglesia aporta dos elementos de gran importancia: su compromiso en favor de la dignidad de la persona humana y su larga tradición de sabiduría moral.3

3. Como sucede con otros medios de comunicación, la persona y la comunidad de personas son el centro de la valoración ética de Internet. Con respecto al mensaje comunicado, al proceso de comunicación y a las cuestiones estructurales y sistemáticas de la comunicación, « el principio ético fundamental es el siguiente: la persona humana y la comunidad humana son el fin y la medida del uso de los medios de comunicación social; la comunicación debería realizarse de persona a persona, con vistas al desarrollo integral de las mismas ».4

El bien común —« el conjunto de aquellas condiciones de la vida social que permiten a los grupos y cada uno de sus miembros conseguir más plena y fácilmente su propia perfección » 5— proporciona un segundo principio básico para la valoración ética de las comunicaciones sociales.Se ha de comprender en su totalidad, como un conjunto de las metas plausibles, por las que los miembros de una comunidad se comprometen juntos, y para cuya realización y sostén la comunidad existe. El bien de las personas depende del bien común de sus comunidades.

La virtud que dispone a la gente a proteger y promover el bien común es la solidaridad. No se trata de un sentimiento « superficial por los males de tantas personas », sino de « una determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno, porque todos somos verdaderamente responsables de todos ».6 Especialmente hoy, la solidaridad tiene una clara y fuerte dimensión internacional; es correcto hablar del bien común internacional, y es obligatorio trabajar por él.

4. El bien común internacional, la virtud de la solidaridad, la revolución en los medios de comunicación social, la tecnología de la información e Internet son importantes para el proceso de globalización.

En gran parte, las nuevas tecnologías conducen y sostienen la globalización, creando una situación en la que « el comercio y las comunicaciones ya no están limitados por las fronteras ».7 Esto tiene consecuencias muy importantes.La globalización puede acrecentar la riqueza y fomentar el desarrollo; ofrece ventajas como la « eficiencia y el incremento de la producción, (...) la unidad de los pueblos, y un mejor servicio a la familia humana ».8 Pero hasta ahora estos beneficios no se han distribuido equitativamente. Algunas personas, empresas comerciales y países han incrementado enormemente su riqueza, mientras que otros se han quedado rezagados.

Naciones enteras ya han sido excluidas de este proceso y se les ha negado un lugar en el nuevo mundo que se está formando. « La globalización, que ha transformado profundamente los sistemas económicos, creando posibilidades de crecimiento inesperadas, ha hecho también que muchos se hayan quedado al borde del camino: el desempleo en los países más desarrollados y la miseria en gran parte de los países del hemisferio sur siguen manteniendo a millones de mujeres y hombres al margen del progreso y del bienestar ».9

No está claro que incluso las sociedades que han entrado en el proceso de globalización lo hayan hecho por una elección plenamente libre e informada. En realidad, « muchas personas, especialmente las más pobres, la viven como una imposición, más que como un proceso en el que pueden participar activamente ».10

En muchas partes del mundo, la globalización está produciendo un rápido y amplio cambio social. No es unicamente un proceso económico, sino cultural, con aspectos positivos y negativos a la vez.« Los que están sometidos a él, a menudo ven la globalización como un torrente destructor que amenaza las normas sociales que los han protegido y los puntos de referencia culturales que les han dado una orientación en la vida. (...) Los cambios en la tecnología y en las relaciones laborales se están produciendo demasiado rápidamente para que las culturas puedan responder ».11

5. Una de las principales consecuencias del desconcierto de los últimos años ha sido que el poder ha pasado de los estados nacionales a las corporaciones transnacionales. Es importante impulsar y ayudar a estas corporaciones a usar su poder para el bien de la humanidad; y éste supone la necesidad de mayor comunicación y diálogo entre ellas y los organismos implicados, como la Iglesia.

Un compromiso decidido de practicar la solidaridad al servicio del bien común, dentro de las naciones y entre ellas, debería informar y guiar nuestro uso de la nueva tecnología de la información y de Internet.Esta tecnología puede ser un medio para resolver problemas humanos, promover el desarrollo integral de las personas y crear un mundo regido por la justicia, la paz y el amor.En la actualidad, mucho más que cuando la instrucción pastoral sobre las comunicaciones sociales Communio et progressio lo señaló hace más de treinta años, los medios de comunicación tienen la capacidad de hacer de cualquier persona, en cualquier lugar que se encuentre, un compañero « en los asuntos y dificultades que afectan a la humanidad entera ».12

Se trata de una visión sorprendente. Pero Internet puede ayudar a que se haga realidad —para las personas, los grupos, las naciones y la raza humana— sólo si se usa a la luz de claros y sólidos principios éticos, especialmente la virtud de la solidaridad. Actuar así representará una ventaja para todos, porque « hoy lo sabemos mejor que ayer: no estaremos nunca felices y en paz los unos sin los otros; y mucho menos los unos contra los otros ».13 Esto será una expresión de la espiritualidad de comunión, que es « capacidad para ver ante todo lo que hay de positivo en el otro, para acogerlo y valorarlo como regalo de Dios », así como capacidad para « saber “dar espacio” al hermano, llevando mutuamente la carga de los otros (cf. Ga 6, 2) y rechazando las tentaciones egoístas que continuamente nos acechan ».14

6. La difusión de Internet también plantea otras muchas cuestiones éticas concernientes a asuntos como la privacidad, la seguridad y confidencialidad de los datos, el derecho y la ley de propiedad intelectual, la pornografía, los sitios cargados de odio, la propagación de rumores y difamaciones disfrazados de noticias, y muchos más. Nos vamos a referir brevemente a algunas de ellos más adelante, aun reconociendo que requieren un análisis y una discusión continuos de todas las partes implicadas. No consideramos Internet fundamentalmente como una fuente de problemas, sino, más bien, como una fuente de beneficios para la raza humana. Pero estos beneficios sólo se lograrán plenamente si se resuelven los problemas que le son propios.

II

SOBRE INTERNET

7. Internet tiene un conjunto de características impresionantes. Es instantáneo, inmediato, mundial, descentralizado, interactivo, capaz de extender ilimitadamente sus contenidos y su alcance, flexible y adaptable en grado notable. Es igualitario, en el sentido de que cualquiera, con el equipo necesario y modestos conocimientos técnicos, puede ser una presencia activa en el ciberespacio, anunciar su mensaje al mundo y pedir ser oído. Permite a las personas permanecer en el anonimato, desempeñar un papel, fantasear y también entrar en contacto con otros y compartir. Según los gustos del usuario, se presta igualmente a una participación activa o a una absorción pasiva en « un mundo narcisista y aislado, con efectos casi narcóticos ».15 Puede emplearse para romper el aislamiento de personas y grupos o, al contrario, para profundizarlo.

8. La configuración tecnológica que implica Internet tiene una importante relación con sus aspectos éticos: la gente ha tendido a usarlo según como se había proyectado, y a proyectarlo para adaptar este tipo de uso. De hecho, este « nuevo » sistema se remonta a la década de 1960, los años de la guerra fría; fue concebido para frustrar un ataque nuclear, creando una red descentralizada de ordenadores que almacenaban datos vitales. La descentralización fue la clave del esquema, puesto que de este modo —ese fue el razonamiento—, la pérdida de uno o incluso muchos ordenadores no causaría la pérdida de los datos.

Una visión idealista del libre intercambio de información e ideas ha ejercido un loable influjo en el desarrollo de Internet. Con todo, su configuración descentralizada y el proyecto igualmente descentralizado del World Wide Web de finales de la década de 1980 demostraron que coincidía muy bien con la mentalidad opuesta a cualquier tentativa de reglamentación por la responsabilidad pública. Así, surgió un individualismo exagerado con respecto a Internet. Aquí, como se ha dicho, había un nuevo reino, la maravillosa tierra del ciberespacio, donde cualquier tipo de expresión estaba permitida y la única ley era la completa libertad de hacer cada uno lo que le pareciera. Por supuesto, esto significaba que la única comunidad cuyos derechos e intereses se debían reconocer verdaderamente en el ciberespacio era la comunidad de los partidarios de una libertad sin límites. Este modo de pensar sigue influyendo en algunos círculos, fundado en conocidos argumentos de libertad a ultranza que se usan también para defender la pornografía y la violencia en los medios de comunicación en general.16

Aunque los individualistas radicales y los empresarios constituyen obviamente dos grupos muy diferentes, hay una convergencia de intereses entre quienes buscan que Internet se convierta en un lugar apto para cualquier tipo de expresión, sin importar si es vil y destructiva, y quienes quieren que sea un vehículo de actividad sin trabas según un modelo neoliberal que « considera las ganancias y las leyes del mercado como parámetros absolutos, en detrimento de la dignidad y del respeto de las personas y los pueblos ».17

9. La explosión de la tecnología de la información ha incrementado la capacidad de comunicación de algunas personas y grupos favorecidos durante mucho tiempo. Internet puede servir a la gente en su ejercicio responsable de la libertad y la democracia, ampliar la gama de opciones realizables en diversas esferas de la vida, ensanchar los horizontes educativos y culturales, superar las divisiones y promover el desarrollo humano de múltiples modos. « El libre aluvión de imágenes y palabras a escala mundial no sólo está transformando las relaciones entre los pueblos a nivel político y económico, sino también la misma comprensión del mundo. Este fenómeno ofrece múltiples potencialidades, en otro tiempo impensables ».18 Cuando se basa en valores compartidos arraigados en la naturaleza de la persona, el diálogo intercultural facilitado por Internet y demás medios de comunicación social puede ser « un instrumento privilegiado para construir la civilización del amor ».19

Pero esto no es todo. « Paradójicamente, las fuerzas que podrían conducir a una mejor comunicación pueden llevar también a un mayor egocentrismo y a una mayor alienación ».20 Internet puede unir a la gente, pero también puede separar, con sospechas mutuas, a las personas y a los grupos divididos por ideologías, políticas, posesiones, raza, etnia, diferencias intergeneracionales e incluso religión. Ya se ha usado de modo agresivo, casi como un arma de guerra, y la gente habla del peligro del « ciberterrorismo ». Sería tristemente irónico que este instrumento de comunicación, con un potencial tan grande para unir a las personas, volviera a sus orígenes de la guerra fría y se convirtiera en un escenario de conflictos internacionales.

III

ALGUNAS CUESTIONES PREOCUPANTES

10. Cuanto se ha dicho hasta ahora entraña una serie de preocupaciones sobre Internet.

Una de las más importantes se refiere a lo que hoy se denomina « brecha digital », una forma de discriminación que separa a los ricos de los pobres, tanto dentro de las naciones como entre ellas, sobre la base del acceso o no a la nueva tecnología de la información. En este sentido, es una versión actual de la antigua brecha entre « ricos en información » y « pobres en información ».

La expresión « brecha digital » destaca el hecho de que tanto las personas como los grupos y las naciones deben tener acceso a las nuevas tecnologías para participar en los beneficios prometidos por la globalización y el desarrollo, y no quedarse rezagados ulteriormente. Es necesario « que la brecha entre los beneficiarios de los nuevos medios de información y expresión, y los que hasta ahora no han tenido acceso a ellos, no se convierta en otra persistente fuente de desigualdad y discriminación ».21 Hay que encontrar modos de lograr que Internet sea accesible a los grupos menos favorecidos, sea directamente, sea al menos conectándose con medios tradicionales de bajo coste. El ciberespacio debe ser un recurso de información completa y servicios accesibles a todos, y en una amplia gama de lenguas. Las instituciones públicas tienen la responsabilidad especial de establecer y mantener sitios de este tipo.

Mientras se perfila la nueva economía global, la Iglesia se preocupa de que « este proceso sea de la humanidad entera, y no sólo de una élite rica que controla la ciencia, la tecnología, la comunicación y los recursos del planeta », es decir, la Iglesia desea « una globalización que esté al servicio de toda la persona y de todas las personas ».22

A este respecto, es preciso tener presente que las causas y consecuencias de la brecha no son únicamente económicas, sino también técnicas, sociales y culturales. Así, por ejemplo, otra brecha de Internet va en perjuicio de las mujeres y también esta brecha se debe eliminar.

11. Nos preocupan en especial los efectos en la cultura de lo que está sucediendo en la actualidad. Las nuevas tecnologías de la información e Internet, precisamente como instrumentos poderosos del proceso de globalización, transmiten y ayudan a inculcar un conjunto de valores culturales —modos de pensar sobre las relaciones sociales, la familia, la religión y la condición humana—, cuya novedad y fascinación pueden cuestionar y destruir las culturas tradicionales.

El diálogo y el enriquecimiento intercultural son sin duda alguna muy deseables. En efecto, « el diálogo entre las culturas resulta hoy particularmente necesario si se considera el impacto de las nuevas tecnologías de la comunicación en la vida de las personas y de los pueblos ».23 Pero esto ha de ser un camino de doble sentido. Las culturas tienen mucho que aprender unas de otras y la imposición a escala mundial de puntos de vista y valores de una cultura a otra no significa diálogo, sino imperialismo cultural.

La dominación cultural es un problema particularmente serio cuando la cultura dominante transmite falsos valores, enemigos del verdadero bien de las personas y grupos. Tal como están las cosas, Internet, junto con los otros medios de comunicación social, está transmitiendo mensajes cargados de valores de la cultura secular occidental a pueblos y sociedades en muchos casos mal preparados para valorarlos y confrontarlos. Esto causa serios problemas, por ejemplo, en el ámbito del matrimonio y la vida familiar, que están experimentando « una crisis generalizada y radical » 24 en muchas partes del mundo.

La sensibilidad cultural y el respeto a los valores y creencias de los demás son indispensables en tales circunstancias. El diálogo intercultural, que « protege la diversidad de culturas como expresiones históricas diversas y valiosas de la unidad originaria de la familia humana (...) y salvaguarda la comprensión y comunión recíprocas »,25 es necesario para construir y mantener el sentido de solidaridad internacional.

12. La cuestión de la libertad de expresión en Internet es igualmente compleja y suscita otras preocupaciones.

Apoyamos enérgicamente la libertad de expresión y el libre intercambio de ideas. La libertad de buscar y conocer la verdad es un derecho humano fundamental,26 y la libertad de expresión es una piedra angular de la democracia. « El hombre, salvados el orden moral y el bien común, puede buscar libremente la verdad, declarar y divulgar su opinión (...) y, finalmente, informarse verazmente sobre los conocimientos públicos ».27 Y la opinión pública, « una expresión esencial de la naturaleza humana organizada en sociedad » exige absolutamente « la libertad de expresar ideas y actitudes ».28

A la luz de estas exigencias del bien común, deploramos las tentativas de las autoridades públicas de bloquear el acceso a la información —en Internet o en otros medios de comunicación social—, considerándola amenazadora o molesta, manipular al público con la propaganda y la desinformación, o impedir la legítima libertad de expresión y opinión. A este respecto, los regímenes autoritarios son con mucho los peores transgresores; pero el problema también existe en las democracias liberales, donde, a menudo, el acceso a los medios de comunicación para la expresión política depende de la riqueza, y los políticos y sus consejeros no respetan la verdad y la lealtad, calumniando a los opositores y reduciendo las cuestiones a dimensiones insignificantes.

13. En este nuevo entorno, el periodismo está sufriendo profundos cambios. La combinación de nuevas tecnologías y globalización « ha aumentado la capacidad de los medios de comunicación social, pero también ha acrecentado su exposición a las presiones ideológicas y comerciales »,29 y esto vale también para el periodismo.

Internet es un instrumento muy eficaz para trasmitir rápidamente noticias e información a la gente. Pero la competitividad económica y la índole del periodismo de Internet de funcionar las veinticuatro horas del día también han contribuido al sensacionalismo y a la circulación de rumores, a una mezcla de noticias, publicidad y espectáculo, y a una aparente disminución de los reportajes y comentarios serios. El periodismo honrado es esencial para el bien común de las naciones y de la comunidad internacional. Los problemas que se pueden apreciar actualmente en la práctica del periodismo en Internet demandan una rápida solución de parte de los mismos periodistas.

La enorme cantidad de información que conlleva Internet, en gran parte poco evaluda en cuanto a precisión e importancia, es un problema para muchos. Pero nos preocupa que la gente pueda usar la capacidad de la tecnología de almacenar información simplemente para levantar barreras electrónicas contra las ideas desconocidas. Esto no sería un desarrollo positivo en un mundo pluralista donde la gente necesita crecer en la comprensión mutua. Aunque los usuarios de Internet tienen el deber de hacer selección y tener autodisciplina, eso no se ha de llevar hasta el extremo de levantar un muro que los aísle de los demás. Las consecuencias del medio para el desarrollo psicológico y la salud requieren igualmente un estudio continuo, incluyendo la posibilidad de que la inmersión prolongada en el mundo virtual del ciberespacio pueda perjudicar a algunos. La tecnología proporciona muchas ventajas a la gente al permitirle « reunir informaciones y servicios elaborados exclusivamente para ella », pero también « plantea una cuestión inevitable: el público del futuro ¿podría convertirse en una vasta y fragmentada red de personas aisladas ... que interactúan con datos y no directamente unos con otros? ¿Qué sería de la solidaridad, o qué sería del amor, en un mundo como ese? ».30

14. Además de estas cuestiones, que guardan relación con la libertad de expresión, la integridad y precisión de las noticias, el intercambio de ideas e información, hay otra preocupación que nace de la mentalidad liberal en exceso. La ideología de libertad radical es errónea y nociva, al menos para legitimar la libre expresión al servicio de la verdad. El error reside en la exaltación de la libertad « hasta el extremo de considerarla como un absoluto, que sería la fuente de los valores. (...) De este modo, ha desaparecido la necesaria exigencia de verdad en aras de un criterio de sinceridad, de autenticidad, de ‘acuerdo con uno mismo' ».31 En esta forma de pensamiento no hay cabida para la auténtica comunidad, el bien común y la solidaridad.

IV

RECOMENDACIONES Y CONCLUSIÓN

15. Como hemos visto, el valor de la solidaridad es la medida del servicio que Internet presta al bien común. El bien común proporciona el contexto para considerar la cuestión ética: « Los medios de comunicación social se usan para el bien o para el mal? ».32

Muchas personas y grupos comparten la responsabilidad en esta materia; por ejemplo, las corporaciones transnacionales de las que hablamos antes. Todos los usuarios de Internet deben usarlo de un modo maduro y disciplinado, con propósitos moralmente buenos; y los padres deberían guiar y supervisar el uso que hacen de él sus hijos.33 Las escuelas y otras instituciones y programas educativos para niños y adultos deberían proporcionar formación con vistas al uso inteligente de Internet como parte de una educación completa en los medios de comunicación que no sólo incluye la capacitación técnica —primeras nociones de ordenador y otros conocimientos—, sino también la adquisición de una capacidad para evaluar de modo informado y sagaz los contenidos. Aquellos cuyas decisiones y acciones contribuyen a forjar la estructura y los contenidos de Internet tienen un deber especialmente grave de practicar la solidaridad al servicio del bien común.

16. Debería evitarse la censura previa de los gobiernos; « la censura (...) sólo se debería usar en los casos realmente extremos ».34 Pero Internet, al igual que otros medios de comunicación, no está exento de leyes razonables que se opongan a las palabras de odio, a la difamación, al fraude, a la pornografía infantil a la pornografía en general, y a otras desviaciones. La conducta delictiva en otros contextos es también conducta delictiva en el ciberespacio, y las autoridades civiles tienen el deber y el derecho de hacer cumplir las leyes. Hacen falta también nuevas leyes para afrontar delitos especiales en Internet, como la difusión de virus de ordenadores, el robo de datos personales almacenados en discos duros, y otros similares.

La reglamentación de Internet es deseable, y en principio la autorregulación es lo mejor. « La solución de los problemas nacidos de esta comercialización y de esta privatización no reglamentadas no siempre reside en un control del Estado sobre los medios de comunicación, sino en una reglamentación más avanzada, conforme a las normas del servicio público, así como en una responsabilidad pública mayor ».35 La implementación de códigos éticos puede ser muy útil, con tal de que tengan propósitos serios e impliquen a los representantes del público en su formulación y aplicación, y que, además de dar estímulos positivos a los comunicadores responsables, apliquen penas adecuadas por las violaciones, incluida la censura pública.36 A veces las circunstancias pueden exigir la intervención del Estado, por ejemplo creando para los medios de comunicación equipos de asesores que representen a todos los sectores de opinión de la comunidad.37

17. El carácter transnacional de Internet, su peculiaridad de tender puentes sobre las fronteras y su papel en la globalización exigen la cooperación internacional con vistas a la formación de criterios y al establecimiento de mecanismos para promover y proteger el bien común internacional.38 En cuanto a la tecnología de los medios de comunicación, como en referencia a muchas otras, « urge la equidad en el ámbito internacional ».39 Hace falta una acción decidida, tanto en el sector privado como en el público, para subsanar y, si es posible, eliminar la brecha digital.

Muchas cuestiones difíciles con respecto a Internet requieren el consenso internacional: por ejemplo, cómo garantizar la privacidad de las personas y los grupos que observan la ley, sin impedir que se aplique la ley y permitiendo que el personal de seguridad vigile sobre delincuentes y terroristas; cómo proteger el derecho de propiedad intelectual sin limitar el acceso de la gente a material de dominio público, y cómo definir el concepto mismo de « dominio público »—; cómo establecer y mantener amplios depósitos de información en Internet plenamente accesibles a todos sus usuarios en las diversas lenguas; cómo proteger los derechos de la mujer con respecto al acceso a Internet y otros aspectos de las nuevas tecnologías de la información. En particular, la cuestión de cómo superar la brecha digital entre ricos y pobres en información requiere una atención seria y urgente, en sus aspectos técnicos, educativos y culturales.

Existe hoy « un mayor sentido de solidaridad internacional » que ofrece en particular al sistema de las Naciones Unidas « una oportunidad única para contribuir a la globalización de la solidaridad, sirviendo de lugar de encuentro para los Estados y para la sociedad civil, y de punto de convergencia de los diversos intereses y necesidades. (...) La cooperación entre los organismos internacionales y las organizaciones no gubernamentales contribuirá a garantizar que los intereses de los Estados, por más legítimos que sean, y de los diversos grupos que existen dentro de ellos, no sean invocados o defendidos en perjuicio de los intereses o de los derechos de otros pueblos, especialmente de los menos prósperos ».40 A este respecto, esperamos que la Cumbre mundial de la sociedad de la información, cuya celebración está prevista para el año 2003, dé una contribución positiva a la discusión sobre estos asuntos.

18. Como hemos dicho antes, un documento —adjunto a éste— titulado La Iglesia e Internet habla específicamente sobre el uso de Internet por parte de la Iglesia y sobre el papel de Internet en la vida de la Iglesia. Aquí sólo deseamos subrayar que la Iglesia católica, juntamente con otras organizaciones religiosas, debería tener una presencia visible y activa en Internet, y ser interlocutora en el diálogo público sobre su desarrollo. « La Iglesia no pretende dictar estas decisiones y estas elecciones, sino que trata de proporcionar una verdadera ayuda, indicando los criterios éticos y morales aplicables a este campo, criterios que se encontrarán en los valores a la vez humanos y cristianos ».41

Internet puede dar una contribución muy valiosa a la vida humana. Puede fomentar la prosperidad y la paz, el crecimiento intelectual y estético, y la comprensión mutua entre los pueblos y las naciones a escala mundial.

También puede ayudar a hombres y mujeres en su continua búsqueda de autocomprensión. En todas las épocas, incluida la nuestra, la gente se formula las mismas preguntas fundamentales: «¿Quién soy? ¿De dónde vengo y a dónde voy? ¿Por qué existe el mal?¿Qué hay después de esta vida? ».42 La Iglesia no puede imponer sus respuestas, pero puede y debe proclamar al mundo las 0respuestas que posee; y hoy, como siempre, ofrece la única respuesta totalmente satisfactoria a los interrogantes más profundos de la vida: Jesucristo, que « manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la grandeza de su vocación ».43 Como el mundo contemporáneo, el mundo de los medios de comunicación, incluyendo Internet, ha sido conducido por Cristo, de manera incipiente pero verdadera, dentro de los límites del reino de Dios y puesto al servicio de la palabra de salvación. Sin embargo, « la espera de una tierra nueva no debe debilitar, sino más bien avivar la preocupación de cultivar esta tierra, donde crece aquel cuerpo de la nueva familia humana, que puede ofrecer ya un cierto esbozo del siglo nuevo ».44

Ciudad del Vaticano, 22 de febrero 2002, Fiesta de la Cátedra de San Pedro Apóstol.

John P. Foley
Presidente

Pierfranco Pastore
Secretario



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