Reflexiones
entre amigos Revista semanal elaborada por: MOVIMIENTO DE ADORACION PERPETUA A.R.P.U. PARROQUIA DE SANTA MARIA LA REAL DE LA CORTE OVIEDO |
SAGRADOS
CORAZONES |
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DOMINGO
6 DE JUNIO DE 2005 |
SAGRADO
CORAZÓN DE JESÚS EN VOS CONFÍO, CREO Y ESPERO! |
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SAGRADO CORAZÓN DE RIO DE JANEIRO |
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VIERNES DE LA TERCERA SEMANA DESPUÉS DE PENTECOSTÉS SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS Sentimientos de Cristo Jesús habla de su corazón para resumir sus actitudes internas manifestadas en su actuación externa: “aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón” (Mt 11,29). Los sentimientos de Cristo se van expresando de diversas maneras: compasión (Mt 15,32), admiración (Mt 8,10), gozo y agradecimiento (Lc 10,21), queja por incredulidad (Mt 15,8-9), tristeza (Mt 26,37-39), amistad (Jn 15,13-16), invitación a creer (Jn 20,27-29). ¡Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío! Eucaristía y Sagrado Corazón Fuente: Catholic.net Autor: P. Antonio Rivero LC La Eucaristía fue el regalo más hermoso y valioso del Sagrado Corazón de Jesús. La Eucaristía nos introduce directamente en el Corazón de Jesús y nos hace gustar sus delicias espirituales. En la eucaristía, como en la cruz, está el Corazón de Jesús abierto, dejando caer sobre nosotros torrentes de gracia y de amor. En la Eucaristía está vivo el Corazón de Cristo y en una débil y blanca Hostia, parece dormir el sueño de la impotencia, pero su Corazón vela. Vela tanto si pensamos como si no pensamos en Él. No reposa. Día y noche vela por nosotros en todos los Sagrarios del mundo. Está pidiendo por nosotros, está pendiente de nosotros, nos espera a nosotros para consolarnos, para hacernos compañía, para intimar con nosotros. Hay por lo tanto una relación estrechísima entre la eucaristía y el Sagrado Corazón. ¿Cuál es el mejor culto, la mejor satisfacción, la mejor devoción que podemos dar al Sagrado Corazón? Participando en la Eucaristía, Jesús recibe de nosotros el más noble culto de adoración, acción de gracias, reparación, expiación e impetración. Visitando al Santísimo Sacramento, vivo en cada Iglesia, el Sagrado Corazón de Jesús recibe adoración y amor de nuestra parte. Por eso está encendida la lamparita, símbolo de la presencia viva de ese Corazón que palpita de amor por todos. Damos culto al Corazón de Jesús, haciendo la comunión espiritual, ya sea que estemos en el trabajo, en el estudio, en la calle. Es ese recuerdo, que es deseo profundo de querer recibir a Cristo con aquella pureza, aquella humildad y devoción con que lo recibió la Santísima Virgen. Con el mismo espíritu y fervor de los santos. Haciendo Hora Santa, Jesús recibe también reparación. Cada pecado nuestro le va destrozando e hiriendo su divino corazón. Con la Hora Santa vamos reparando nuestros pecados y los pecados de la humanidad. Así se lo pidió Cristo a santa Margarita María de Alacoque en 1673 en Paray-Le-Monial (Francia). También los primeros viernes de cada mes son ocasión maravillosa para reparar a ese corazón que tanto ha amado a los suyos y que no recibe de ellos sino ingratitudes y desprecios. El culto al Sagrado Corazón de Jesús es la respuesta del hombre y de cada uno de nosotros al infinito amor de Cristo que quiso quedarse en la eucaristía para siempre. Que mientras exista uno de nosotros no vuelva Jesús a quejarse: “He aquí el Corazón que tanto ha amado y ama al hombre y en respuesta no recibo sino olvido e ingratitud”. Este culto eucarístico es la respuesta de correspondencia nuestra al amor del Corazón de Jesús, pues es en la eucaristía donde ese corazón palpita de amor por nosotros.
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| VUELVE
TUS OJOS DE AMIGO |
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| Vuelve tus ojos de amigo y de hermano e infunde e nosotros sentimientos de paz, de fraternidad, de fortaleza y de justicia todo ello, Señor, lo necesitamos como semillas divinas Camina por la senda donde, los que te seguimos, caemos donde los pies vacilantes se cansan y se resisten a seguir avanzando donde el rostro se arruga por los sinsabores y los tropiezos de la vida Piensa por aquellos a los que solamente nos preocupa lo inmediato por aquellos que sólo miramos lo humano en detrimento de lo divino por aquellos que nos perdemos al alejarnos de tu semblante afable y regio Bendice, Corazón de Jesús: a los que te buscan y se dan de bruces con el muro del escepticismo a los que dudan y se quedan encarcelados en sus propias incertidumbres a los que lloran y se ahogan en el mar de propias lágrimas a los que sufren y caen bajo el peso del madero de sus propias cruces Haz, Tú que eres hermano mayor de la gran familia de los cristianos, que nuestro corazón sea semejante al tuyo: -con los mismos sentimientos y con igual movimiento -hambriento de amor y lejos del odio -sediento de la verdad y matando la mentira -luchando por la justicia y venciendo las diferencias -sintiendo a Dios y alejado de la tibieza -soñando con el cielo pero sin olvidar los dramas de la tierra Que no olvidemos tus santas y siembre buenas promesas: -Tu pondrás paz en nuestras familias -Consuelo en las penas de cada jornada -Ayuda oportuna en nuestro existir y serenidad en el atardecer -Bendición de nuestros proyectos y perdón por nuestras incoherencias -Revelación a los más fríos para con la Fe y fortaleza para los débiles -Y acierto y soplo en la vida de nuestros sacerdotes Que tu imagen, Sagrado Corazón de Jesús, tenga y encuentre siempre un altar en cada uno cada uno de nuestros corazones: como ofrenda nuestra oración como pregón nuestra vida cincelada por tu Palabra y , como testamento, la seguridad de sabernos escritos y acuñados por tu mano en el gran libro de tu gran Corazón. Amén J.Leoz |
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| ¡NO
PERMITAS SEÑOR! |
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Porque es tarde, Corazón de Jesús, y en este ocaso de tu fiesta para mí ha anochecido no permitas que nunca más se nuble el día ni se haga para, los que te queremos, áspero el camino ¡NO DEJES SEÑOR QUE SE APAGUE LA LUZ! Como tantas veces se han eclipsado las sendas, los atajos y los caminos que preferí escoger al margen de Ti y de tu Palabra ¡QUE VEA LA LUZ SEÑOR! Como tantas veces al saludo del alba en campanas o en el repliegue del sol toda esta vega, estío, playa, montaña o llanos son testigos de tu impulso creador ¡NO DEJES SEÑOR! Porque, es tarde, porque tememos perderte las huellas que otros, antes que nosotros, marcaron y siguieron No nos dejes solos, Señor; quédate como peregrino por estas calles que saben de la grandeza y de la pobreza de los hijos de Dios y de sus miserias No nos dejes solos, Señor, acompaña la vida y las ilusiones de esta ciudad, pueblo, comunidad, parroquia, que en Tí siempre ha encontrado calor, respuesta y seguridad. ¡NO NOS DEJES SEÑOR! Sigue siendo esa brújula que orienta a la ciudad que duerme: a los hombres que estando despiertos se pierden y no se ven a los que esperan y viven atenazados por la ansiedad a los que creen pero viven acosados por mil dudas ¡QUEDATE CON NOSOTROS SEÑOR! Y perdona cuando en el horizonte de mi vida no dejé brillar tu rostro cuando al inicio de cada jornada olvidé regalarte un pensamiento porque en la enfermedad no encendí el cirio de la esperanza, cuando en la vida de cada día me deje arrastrar por el duro y frío vacío de las cosas ¡ACOMPAÑANOS SEÑOR! Y que te veamos en los acontecimientos de cada jornada en el hondo de estas tierras y en lo más alto de las cumbres de nuestros montes. Y que te veamos que, cuando sales desde el altar, hasta nuestras calles compartes y sientes nuestra condición de peregrinos. Quédate y cuando nos toque mudar de este mundo e ir contigo que nos presentemos ante Dios con el traje de la FE CON EL CORAZON LLENO DE FIESTA J.Leoz |
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| ¡HAZ
CORAZÓN DE JESÚS! |
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Un año más mirarte, Señor, es escuchar y sentir el latido de tu corazón. En esta tarde, cuando saltas de tu altar al puro asfalto, seguimos creyendo que, contigo, todavía es posible la esperanza en el mundo la presencia de Dios en medio de infinitos ruidos. El ayer, Señor, ya no tiene remedio el hoy, Señor, tu nos llamas a construirlo pero el futuro, teniéndote como garantía, es siembra de nueva vida y también de certezas. Que no pese, Señor, el paso del tiempo en nuestra vida que no puedan nunca los fracasos más que nuestro esfuerzo que no tiemblen nuestras manos que no se acobarde nuestro espíritu ante las dificultades que no caigamos aún teniendo piedras delante de nosotros. Que pueda más nuestra espera que las pruebas tu misericordia más que nuestras faltas tu abrazo más que nuestra distancia tu Evangelio más que nuestras palabras Tú, Corazón de Cristo, que nos haces hermanos a todos los que honramos y bendecimos tu nombre: -dános la riqueza de tu corazón -otórganos fuerza para seguir creyendo -inúndanos de los secretos más profundos de tu corazón -ilumínanos con el reflejo de tu rostro Haznos sentir en este día de tu fiesta en el misterio de esta tarde (noche) el paso del ayer al mañana el abandono de nuestra vieja condición el alejamiento de lo que nos impide ser felices el abrazo de tu amor Hoy, ante Ti, hoy y siempre decimos: UN SOLO SEÑOR UNA SOLA FE UN SOLO BAUTISMO UN SOLO DIOS Y PADRE Amén. J.Leoz |
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| ¡AYER
HOY Y SIEMPRE! |
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| (letra
con la música de fondo) ¡Majestad! |
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| Solemnidad |
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Una
persona con corazón es una persona profunda y a la vez cercana; entrañable
y comprensiva, capaz de sentir emociones a la vez que de ir al fondo de
las cosas y los acontecimientos.El corazón ha simbolizado para la gran mayoría de las culturas el centro de la persona, donde vuelve a la unidad y se fusiona la múltiple complejidad de sus facultades, dimensiones, niveles, estratos: lo espiritual. y lo material, lo afectivo y lo racional, lo instintivo y lo intelectual. |
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Una persona con corazón es no la dominada por el sentimentalismo sino la que ha alcanzado una unidad y una coherencia, un equilibrio de madurez que le permite ser objetivo y cordial, lúcido y apasionado, instintivo y racional; la que nunca es fría sino siempre cordial, nunca ciega sino siempre realista. Tener corazón equivale para el hombre antiguo a ser una personalidad integrada. En fin, el corazón es el símbolo de la profundidad y de la hondura. Sólo quien ha llegado a una armonía consciente con el fondo de su ser, consigue alcanzar la unidad y la madurez personales. Jesús, el hombre para los demás, tiene corazón porque toda su vida es como un fruto logrado y pingüe, un fruto suculento de sabiduría y santidad. Su corazón no es de piedra sino de carne (Ez 11,19). Su vida es un signo del buen amar, del saber amar. Pero sobre todo, Jesús en su corazón es la profundidad misma del hombre. En Él está la fuente del Espíritu que brota como agua fecunda hasta la vida eterna (Jn 7,37; 19,34).
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| CORAZON
DE CRISTO. Actitudes y sentimientos de Cristo Jesús habla de su corazón para resumir sus actitudes internas manifestadas en su actuación externa: “aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón” (Mt 11,29). Los sentimientos de Cristo se van expresando de diversas maneras: compasión (Mt 15,32), admiración (Mt 8,10), gozo y agradecimiento (Lc 10,21), queja por incredulidad (Mt 15,8-9), tristeza (Mt 26,37-39), amistad (Jn 15,13-16), invitación a creer (Jn 20,27-29). Costado o corazón abierto en la cruz En su costado abierto (como termino análogo de su corazón), el discípulo amado (que había reclinado su cabeza sobre su pecho: Jn 13,23-25) quiere resumir el símbolo de su amor sacrificial, al que hay que mirar con fe (Jn 19,34-37), para descubrir allí la fuente del “agua viva” (Jn 7,37-39). “Sangre” indica una vida donada en sacrificio; “agua” es el símbolo de a vida nueva en el Espíritu (cf. Jn 3,5; 7,39). Jesús resucitado, al aparecer a sus discípulos, comunicó el Espíritu Santo mostrando sus manos y su costado abierto (cf. Jn 20,20-22.27). “Del costado de Cristo, muerto en cruz, nació el sacramento admirable de la Iglesia entera” (SC 5). |
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En
la vida y enseñanza de la Iglesia La Iglesia ha ido viviendo y experimentando que el amor de Cristo excede todo conocimiento (Ef 3,19). Los Padres presentaban ese amor con el símbolo de su corazón. Desde la Edad Media, se fue generalizando la devoción al Corazón herido de Jesús, como término de un camino espiritual:,por sus pies (purificación) y sus manos (iluminación), entrar en su Corazón (unión). Desde las revelaciones privadas a Sta Margarita María de Alacoque (1647-1690), se hizo más popular esta devoción. El magisterio pontificio (e.g. enc. Haurietis aquas, de Pío XII, 1956) ha ido presentando a la comunidad eclesial algunos aspectos de esta devoción: naturaleza, objetivos, medios. Se ha hecho hincapié en el amor de C'risto simbolizado por su Corazón (en lenguaje bíblico), se ha descrito su amor (en armonía y, unidad: divino, humano, espiritual y sensible), se ha invitado a la respuesta de amor, confianza, reparación. El Corazón de Cristo es “la síntesis de todo el misterio de nuestra redención”, porque “a nuestro divino Redentor le clavó en la cruz la fuerza de su amor” (Pío XII, Haurietis aquas). El celo apostólico inspirado en el Corazón de Cristo En el campo apostólico, se ha instado a vivir el amor de Cristo al estilo de San Pablo: “El amor de Cristo nos apremia al pensar que, si uno murió por todos, todos por tanto murieron. Y murió por todos, para que ya no vivan para sí los que viven, sino para aquel que murió y resucitó por ellos” (1 Cor 5,14-15). Ordinariamente se ha unido ese anhelo apostólico al tema de la “sed” de Cristo (Jn 19,28). Referencias: Afectividad, corazón, Corazón de María, Cruz, Dios Amor, Jesucristo, pasión, sangre. Lectura de documentos: SC 5; GS 22; CEC 478, 2669; "Haurietis aquas" (Pío XII). MAS SOBRE EL CORAZÓN DE JESÚS En el Corazón de Cristo, el Hijo amado del Padre, podemos contemplar la compasión de Dios. Su ternura infinita. Y una de las cosas que más necesita el mundo y, creo que tal vez también, la Iglesia, es precisamente la TERNURA. La fiesta de hoy nos invita a contemplar la ternura del amor del Padre revelada en el rostro bellísimo de su Unigénito encarnado; una contemplación que se ha de convertir en testimonio del amor tierno que todos los cristianos estamos llamados a realizar entre sí y con todos los demás, incluso con los enemigos. Si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros. Estamos, pues, llamados a convertirnos en signo viviente de la ternura de Dios entre los hombres, haciéndonos como Él “compañeros de viaje de todos los que pasan dificultades”; haciendo posible que Dios siga poniendo su morada entre nosotros. “La compasión significa ir directamente a las gentes y lugares en que el sufrimiento es más agudo y construir allí un HOGAR“ (H. Nowen. La compasión en la vida cotidiana. Pág 39) Carlos Rocchetta en su libro Teología de la Ternura expone cómo necesitamos una Iglesia de la ternura y de la compasión, en constante conversión a los sentimientos del CORAZÓN de Cristo, al evangelio de la CRUZ; una Iglesia creíble, nacida de re-ofrecer al mundo la Salvación como fruto de aquel “corazón amante”. El Dios de Jesucristo nos pide a todos que nos hagamos, unos con otros y unos para otros, evangelizadores de su ternura, diciéndole sí a la vida, en la contemplación del mismísimo Corazón de Cristo, origen de toda ternura y meta de todo amor. Sólo en Cristo encontramos la posibilidad de vencer la tentación del orgullo y realizar el sentido de la ternura y de la compasión como acontecimiento de gracia para sí mismo, para la Iglesia y para la humanidad. La cruz del Gólgota destaca, bien alta, como el gran signo, único y decisivo, de la salvación del hombre. Entrañablemente
os abraza, Carolina |
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| Corazón
de María: su interioridad contemplativa |
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En el corazón de la Madre de Jesús encontraron acogida las palabras del Señor: las palabras del ángel (Lc 1,29), el mensaje de Belén (Lc 2,19), la profecía de Simeón (Lc 2,33), las palabras de Jesús niño (Lc 2,51)... Todo lo contemplaba en su corazón (Lc 2,19.51). La actitud de “contemplar” tiene el sentido de “confrontar” lo que está oyendo, o viendo, con otros datos de la Palabra de Dios, para comprender mejor su significado salvífico. Es la actitud sapiencial de los pobres de Yahvé. De esta contemplación en el corazón derivaban todas las actitudes, palabras y acciones de María. María es Virgen no sólo en su cuerpo, sino también y principalmente en toda su interioridad “corazón”), abierta a la declaración de amor por parte del Dios de la Alianza, sellada por la sangre de Cristo Esposo. En el corazón y en todo el ser de María entra plenamente la “palabra” de la nueva Alianza (Lc 1,38). Esa actitud es modelo de la respuesta que debe dar la Iglesia esposa: “Haced lo que lo os diga” (Jn 2,5; Ex 24,7). |
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| La “memoria” de la Iglesia En esta “memoria” de María, la Iglesia (al estilo del evangelista San Lucas) encuentra y actualiza no sólo los acontecimientos salvíficos meditados por ella, sino también la verdadera actitud del corazón nuevo, que se deja interpelar por la Palabra de Dios, a modo de “espada” que atraviesa el “alma” (Lc 2,35). Entonces la vida y las actitudes internas de María (y de la Iglesia) se relacionan íntimamente con Cristo, hasta compartir el “escándalo” de la cruz. La Iglesia se siente “asociada” a la hora de Cristo como María. La Iglesia entra en sintonía con las actitudes del Corazón de María cuando medita, con ella y como ella, los misterios de Cristo. Por esto, María, “acogiendo v meditando en su corazón acontecimientos que no siempre puede comprender, se convierte en el modelo de todos aquellos que escuchan la palabra de Dios y la cumplen (cf. Lc 11,28)” (VS 120). El “corazón” evoca todas las actitudes de la persona de María, especialmente su donación total a la obra salvífica. |
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| El
Magnificat mariano se hace oración contemplativo de la Iglesia, donde
“se vislumbra la experiencia personal de María, el éxtasis
de su corazón” (RMa 36). Por esto, “la Iglesia acude
al Corazón de María, a la profundidad de su fe expresada en
las palabras del magnificat” (RMa 37). Los “hitos” del itinerario de su Corazón. En el evangelio han quedado marcados los hitos de un itinerario contemplativo y misionero del Corazón de María. Son etapas de silencio meditativo (Le 1,29); de “sí” fiel a la palabra (Lc 1,38); de alabanza, agradecimiento, adoración (Lc 1,46ss); de servicio de caridad (Le 1,39); de instrumento del Espíritu Santo (Lc 1,41); de aceptación del misterio de Cristo (Lc 2,19.33.51); su asociación esponsal a Cristo para correr su n-usma suerte pascual (Lc 2,35; Jn 19,25-27). “María, con perfecta docilidad al Espíritu, experimenta la n'queza y universalidad del amor de Dios, que le dilata el corazón y la capacita para abrazar a todo el género humano” (VS 120). |
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Cuando
se dice que María “meditaba estas cosas en su corazón
(Lc 2,19.51), se describe la actitud relacional de volver a lo más
hondo del propio corazón, guiada por la luz del rostro de Dios
y por el Espíritu Santo. “María es la figura del orante,
prototipo de la contemplación” (RMa 33). Ella ”conservaba
todo esto en su corazón para meditarlo (cf. Lc 2,41.51)”
(LG 57). Esta actitud contemplativa de María se convierte en oración
de intercesión ante las necesidades de los hermanos, “cuando
en las bodas de Caná de Galilea, movida a núsericordia,
suscitó con su intercesión el comienzo de los milagros de
Jesús Mesías (cf. jn 2,1 -1 1” (LG 58). En el Corazón de María, “la mujer” que “estaba de pie junto a la cruz”(Jn 19,25ss), resonaron también las palabras de Jesús moribundo: el perdón (Lc 23,34), la promesa de salvación (Le 23,43), la sed (Jn 19,28), el abandono (Mt 27,46), la confianza total (Lc 23,46)... |
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| Con las palabras de Jesús, también entraron en su corazón los gestos redentores de su Hijo. Por esto, “guiada por el Espíritu, se consagró toda al ministerio de la redención de los hombres” (PO 18), “sufriendo profundamente con su Unigénito y asociándose con entrañas de madre a su sacrificio, consintiendo amorosamente en la inmolación de la víctima que ella misma había engendrado” (LG 58). El origen histórico de una devoción Los Santos Padres hablan con frecuencia del corazón de Cristo y de su Madre, atravesados por la misma espada (Orígenes). María es templo del Espíritu Santo y sede de la Sabiduría (cf. Le 1,35). Algunos santos han hecho hincapié en este mismo tema para presentar las actitudes hondas de Jesús y María (San Juan Eudes, San Antonio Mª Claret, etc.). Se recalca especialmente el amor materno de María, cuyo corazón “es la fuente y el principio de todas las prerrogativas que la adornan” (San Juan Eudes). La actitud devocional cristiana respecto al Corazón de María tuvo especial resonancia y divulgación después de las apariciones de la Virgen en Fátima (1917) y de la consagración del mundo y de la Iglesia al Corazón de María, en diversas ocasiones (a partir de 1942). Pío XII, al recordar esta consagración en la encíclica Haurietis aquas (sobre el Corazón de Jesús), afirma que “a la caridad y sufrimientos de Cristo estaban estrechamente asociados el amor y los dolores de su Madre”. La actitud devocional cristiana se expresa por medio de intimidad o relación de confianza filial, gratitud, reparación, colaboración... 1,a fiesta pasó al calendario universal (rito latino) en 1944. Actualmente se celebra el sábado de la tercera semana después de Pentecostés, inmediatamente después de la fiesta del Corazón de Jesús y en relación con ella. En los textos litúrgicos se recuerda que Dios ha preparado en el Corazón de la Virgen María una digna morada al Espíritu Santo” (colecta de la Misa). La relación con el “sábado” hace recordar el Cenáculo antes de Pentecostés (Hech 1,14) y, de modo especial, la “soledad” dolorosa (“espada”) de María antes de la resurrección del Señor. La “memoria” de la Iglesia misionera y madre Puesto que María “está en el corazón de la Iglesia” (Rma, 27), ésta depende de ella “el tacto singular de su corazón materno, su sensibilidad peculiar, su especial aptitud para llegar a todos aquellos que aceptan más fácilmente el amor misericordioso de parte de una madre” (DM 9). María es, para la Iglesia, “memoria” creyente, contemplativa, evangélica, pascual y materna. El Corazón de María, como “memoria” de la Iglesia, recuerda la misión de anunciar y comunicar a todos el misterio de la redención. De hecho, este misterio “se ha formado bajo el corazón de la Virgen de Nazaret, cuando pronunció su "fiat". Desde aquel momento este corazón virginal y materno al mismo tiempo, bajo la acción particular del Espíritu Santo, sigue siempre la obra de su Hijo y va hacia todos aquellos que Cristo ha abrazado y abraza continuamente en su amor inextinguible” (JUAN PABLO II, RH 22). Referencias: Asociación a Cristo, corazón, Corazón de Cristo, espiritualidad mariana, Magnificat, María memoria de la Iglesia, sábado. |
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Lectura del santo Evangelio según San Mateo 9,9-13. | |
| En
aquel tiempo, vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado al mostrador,
de los impuestos, y le dijo: -Sígueme. El se levantó y lo siguió. Y estando en la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaron con Jesús y sus discípulos. Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos: -¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores? |
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Jesús lo oyó y dijo: No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa «misericordia quiero y no sacrificios»: que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores. |
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| COMENTARIO
AL EVANGELIO JOSE ANTONIO PAGOLA |
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He venido a llamar a los pecadores Sin duda, son muchos hoy los que «pasan» de Dios y viven en una actitud de total indiferencia a cualquier llamada religiosa. Sus oídos se cerraron hace tiempo a toda invitación de la gracia. Pero también hay muchos hombre y mujeres en cuyo corazón el recuerdo de Dios permanece vivo. Un Dios, quizás olvidado y arrinconado con frecuencia, pero que no está ausente de sus conciencias. Pero bastantes de ellos no viven en paz con El. Dios les recuerda inmediatamente su vida pequeña, empobrecida por el egoísmo, la mediocridad y la búsqueda superficial del placer. Son creyentes que sienten necesidad de Dios, pero no se atreven a acercarse a El desde su conciencia de pecado. Todos tenemos la tentación de pensar que el pecado es algo que aleja a Dios de nosotros. Pocos creen en un Dios que se acerca a los hombres precisamente cuando nos ve más desorientados y necesitados de vida y de paz. Creemos en un Dios que mira complacido a quienes viven una existencia fiel pero cuyo rostro se enfurece y llena de ira frente a los pecadores. Hemos hecho de Dios una caricatura a nuestra imagen y semejanza. Lo imaginamos tan pequeño como nosotros. Alguien que ama exclusivamente a quienes le aman y que rechaza automáticamente a quienes le contrarían. Nos resulta difícil creer en un Dios grande, que ama a los hombres sin fin, no porque nos lo merezcamos sino porque lo necesitamos. Los creyentes hemos de recordar una y otra vez la actuación y las palabras de Jesús: «No tienen necesidad de médico los sanos sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos sino a los pecadores». Cometemos una grave equivocación cuando buscamos primeramente ocultar nuestro pecado, pacificar nuestra conciencia o justificar nuestra vida, para poder, en un segundo momento, presentarnos con una cierta dignidad ante Dios. Nuestro pecado, por muy grave que sea, no ha de ser nunca un obstáculo para acercarnos humildemente a Dios. Al contrario, pocas veces está el hombre tan cerca de Dios como cuando se reconoce pecador y acoge agradecido el perdón de Dios y su fuerza renovadora. En el interior mismo de nuestro pecado, podemos siempre encontrarnos con el Dios de Jesucristo que nos perdona, nos llama y nos invita a una vida mejor y a una felicidad mayor. |
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| X
domingo del tiempo ordinario Misericordia quiero... |
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Fe" y "Misericordia". Estas son las dos palabras que configuran la Liturgia de este décimo domingo del año. Así es como Jesús quiere que sea su Iglesia, su Comunidad: ¡un espacio donde la fe es fuerte, no se tambalea, está llena de esperanza; un ámbito donde la fe se convierte constantemente en fidelidad gozosa, donde no hay miedos, donde no se "mete miedo en el cuerpo" a nadie. Así es como Jesús quiere que sea su Iglesia: ¡un espacio para la misericordia! Un lugar donde hay perdón mutuo, donde hay reconciliación, donde nadie se siente superior a otro, donde los poderes se tornan misericordia. Y ¡cuánto necesitamos ambas cosas! En la Iglesia estamos nerviosos por las cuestiones de la pedofilia y las acusaciones que recibimos, estamos nerviosos por la especie de antipatía que despertamos en la sociedad civil. No se nos "aprecia". ¡Se acusa a los obispos! ¡Se nos abren procesos civiles! Malo sería reaccionar ante todo esto, "a la defensiva", "contra-atacando". A veces damos la impresión de ser un grupo más que tiene que luchar por sus intereses, en lugar de aparecer como el grupo que, olvidándose de sí, lucha por los intereses de los demás, por las víctimas, por los que sufren más que nosotros. ¿Qué mejor defensa que la fe, que la confianza en Dios y en los demás, que la misericordia? No tengamos miedo a nada. Me decía a mí una hermana religiosa que ya murió -anciana de años y de sabiduría- "¡hijo! y si pasa ¿qué pasa?" Puede pasar lo que pase, ¡nuestro Dios está con nosotros! ¡El nos defenderá! Si ponemos nuestra causa en sus manos, él actuará. Por eso, "misericordia quiero" nos vuelve a decir Jesús. ¡Seamos Iglesia de misericordia! También nos los vuelve a repetir Jesús: "Aprended de mi, que soy manso y humilde de corazón! |
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| No
vaciló en la fe Rom 4,18-25 El gran pecado de los discípulos de Jesús es siempre "la falta de fe". Esta falta de fe se manifiesta no tanto en el desconocimiento de la doctrina de la Iglesia, o de las verdades fundamentales de nuestra fe, sino, sobre todo, en la falta de confianza en Dios. Tendemos a ser muy desconfiados. En la desconfianza nos ataca el enemigo y nos vence. Cuando falta fe, cualquier tentación hace peligrar nuestra fidelidad. Abraham es un gran modelo de fe para nosotros. Se le acababan las oportunidades para ser padre, se le acababa el tiempo para recibir todo lo que Dios le había prometido… Podría haberse desesperado. "Tenía unos cien años… se dio cuenta de que su cuerpo estaba medio muerte y estéril el seno de Sara" y, sin embargo, "no vaciló en la fe". Hay muchas situaciones en la vida que harían vacilar nuestra fe, nuestra vocación. El matrimonio de no pocas personas no responde a lo que ellos soñaron y -al parecer- Dios les había prometido, la vocación al ministerio ordenado o a la vida consagrada tampoco resulta ser aquello que uno había soñado y -al parecer- Dios le prometía. Ante tal constatación, muchos pierden la paz, la paciencia y se dejan "tentar" por otras posibilidades… antes de perder el último tren. Sin embargo, quien confía en Dios verá al final que Dios nunca deja de cumplir sus promesas. |
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¡No
volver de nuevo a la mesa del dinero!Mt 9,9-13 |
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Mateo, el recaudador de contribuciones, fue elegido por misericordia. Jesús vio cómo le brotaba la misericordia de su corazón al verlo sentado en la mesa de los impuestos. ¡Qué fuerza tiene Jesús cuando se confronta con el poder del dinero! Hay mucha gente así, detrás de los grandes negocios que también hoy escuchan, escucharían la llamada de Jesús al seguimiento. No es el dinero lo que da la felicidad, lo que suscita las grandes vocaciones. Por eso, cuando entra mucho el dinero en cosas de fe -promesas económicas, bienestar económico para quien siga unas creencias- entramos en terreno resbaladizo. ¡No podéis servir a Dios y al dinero! En la Iglesia tenemos la tentación de volver a la mesa del recaudador de impuestos, en lugar de dejarla. Nuestra confianza en el dinero es mayor que nuestra fe. ¡Malo! cuando las iglesias disponen de fuertes y sólidas economías. ¡Malo! cuando buscamos paraísos fiscales y defraudamos económicamente a nuestra sociedad. Que en algunos lugares se hacen grandes negocios… es evidente. Hay lugares en la iglesia muy apetecidos, porque allí no falta el dinero. Hay grupos en la Iglesia que disponen de economías muy saneadas y muy discretamente protegidas. Resuena en este ámbito la doble palabra ¡Fe! ¡Misericordia! PRESENTACIÓN Los temas aquí tratados no son meras consideraciones piadosas como a veces sucede en estas devociones, sinó algo solido fundamentado en las fuentes de la Revelación y en el Magisterio de la Iglesia. Sobretodo en la Sagrada Escritura, como prueban la multitud de citas. El trabajo está realizado por el especialista en espiritualidad Juan essquerda Bifet, Catedrático de la Universidad Urbaniana de Roma y del que me honro por su amistad. Laurentino, Cura Párroco |
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| “ES
PERDONANDO COMO SE OBTIENE PERDON...” |
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Una de las dimensiones más sorprendentes y escandalosas del mensaje de Jesús es el anuncio de que su Dios es un Dios de amor incondicional y de misericordia sin límites. Un Dios que ofrece a todos su amor y su perdón, aun cuando no sea correspondido. Un Dios que ama incluso a los ingratos y a los perversos. Tal buena noticia desconcertó a los “piadosos” de su tiempo y llena de confusión a las personas de hoy que se esfuerzan en cumplir los mandamientos y hacerse agradables a Dios. ¿Cómo es posible que Dios ame también a los impíos, a los pecadores, a los explotadores y a los inicuos? Esta es precisamente la paradoja de su revolucionario mensaje: Dios sale en busca de la oveja extraviada y de la moneda perdida, corre al encuentro del hijo pródigo y se alegra más por un pecador arrepentido que por noventa y nueve justos que no necesitan conversión. Y en esta misma línea afirma Jesús: “No he venido a llamar a justos sino a pecadores”. ¿Cómo no sorprenderse ante tales palabras? Curiosamente todas las parábolas de Jesús sobre el perdón y la misericordia van dirigidas contra la dureza de corazón de las personas piadosas de su tiempo. Las parábolas del fariseo y el publicano y del hijo pródigo pretende mostrar que para agradar a Dios, además de ser fieles y virtuosos, debemos ser misericordiosos y estar dispuestos a perdonar “hasta setenta veces siete”, es decir, ilimitadamente es que hemos de procurar “ser misericordiosos como es misericordioso el Padre celestial” (Lc 6,36). Si Dios nos perdona de un modo tan ilimitado ¿cómo no perdonar también nosotros a quien nos ofende? El evangelio es tajante: “Si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, también a vosotros os perdonará vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis ... “Debemos, pues, vivir la experiencia de habérsenos perdonado radicalmente nuestras ofensas, a fin de sentirnos movidos a perdonar sin reticencias de ningún tipo y con el corazón liberado. En el momento supremo de la historia, lo que contará serán las obras de misericordia, que permitirán al Juez supremo y compasivo proclamar: “Venid, benditos de mi Padre, y recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo” (Mt 25, 34). ¿Qué significa esencialmente perdonar? significa tratar de excederse a sí mismo, dejando atrás la amargura y el deseo de venganza y ascender un escalafón más, desde el cual podamos ver de diferente manera al ofensor, el cual ya no será únicamente ofensor, sino que será también apertura infinita; será un hijo de Dios y un hermano nuestro en nuestra común humanidad ... Perdonarle significa impedir que pague las consecuencias de los actos ofensivos que ha perpetrado. Perdonar implica la capacidad de mantener el vínculo de la comunión, aun cuando la otra parte se cierre e incluso desaparezca. Es permitir que el amor fluya de nuevo. Apostar por esta positividad significa crear, mediante el perdón, las condiciones para una relación de convivencia fratema.Maestro, muchas veces y de muchos modos nos has perdonado incondicionalmente, como una Madre amorosa perdona al hijo de sus entrañas. Haz que sepamos también nosotros perdonar a quien nos ha ofendido, y que nunca dejemos de creer en la generosidad del corazón, capaz de perdonar aun cuando se sienta injustamente herido por las ofensas. Amén. L.Boff: La oración de San Francisco pgs 13 1 ss |
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A
PROPÓSITO DEL EVANGELIO DEL DOMINGO. EN TORNO A LA HOMILÍA
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1. La autoridad de Jesús La perícopa evangélica que hoy nos presenta la liturgia constituye el último eslabón de la cadena que el Evangelista Mateo construye en torno a la autoridad de Jesús y al modo de manifestarla. Atrás queda el modo de ejercerla ante la ley (sermón del monte), ante los demonios y enfermedades, así como de todo hombre y ante la creación, para desembocar en el modo como la ejerce ante el mismo pecado. Ese es el leit-motiv que viene sonando persistentemente en el evangelio de Mateo y que él relaciona directamente con el Reino, hasta tal punto que para este evangelista el Reino de los cielos llega a la tierra por los actos de autoridad de Jesús. |
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| Dentro de este marco, la escena en que Jesús se acerca a un hombre llamado Mateo –que estaba sentado al mostrador de los impuestos y, por tanto, desempeñando un oficio mal visto-, al que llama a seguirle (a ser uno de los suyos) y con el que a continuación comparte la mesa como signo de comunión (rodeado de otros muchos pecadores como él) confirma, con toda la carga de la autoridad que caracteriza a Jesús, que el rumor que venía de lejos("misericordia quiero y no sacrificios",) era auténtico, y que identificar lo que Dios más quiere con la misericordia es la visión adecuada. De ahí que la pregunta que lanzan los fariseos a los discípulos de por qué su maestro come con recaudadores y pecadores, tenga una respuesta inmediata: porque Dios es misericordioso. | ||
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2 "El Principio-Misericordia" Este encabezamiento alude a un excelente artículo de Jon Sobrino -"La Iglesia samaritana y el Principio-Misericordia"- en el que eleva a categoría de Principio el rasgo de la misericordia de Dios. Qué entiende por este Principio-Misericordia, lo formula en los siguientes términos: “Digamos que por "Principio-Misericordia " entendemos aquí un específico amor que está en el origen de un proceso, pero que además permanece presente y activo a lo largo de él, le otorga una determinada dirección y configura los diversos elementos del proceso. Ese "Principio-Misericordia " -creemos- es el principio fundamental de la actuación de Dios y de Jesús, y debe serlo de la Iglesia". Y, más adelante: “Para Jesús, la misericordia está en el origen de lo divino y de lo humano. Según ese principio se rige Dios y deben regirse los humanos, y a ese principio se supedita todo lo demás". Dos cosas pueden quedar claras: Que la misericordia -el ser misericordioso- no es un rasgo más, entre otros muchos, que podamos atribuir a Dios, sino el rasgo definidor de su ser y de su actuar, en el cual queda como envuelto todo lo demás que podamos decir de Él. Y que a la hora de descubrir no sólo su importancia, sino los rasgos que la caracterizan, tenemos que mirar a Jesús, intérprete perfecto de esa misericordia de Dios. Nosotros, hoy Sin duda que no estará en nuestro ánimo poner en entredicho -como los fariseos- la autoridad de Jesús ni el modo de ejercerla en clave de misericordia. Pero, si es así, fácilmente tendremos que corregir nuestra propia imagen de Dios, si es que todavía operamos con otra distinta a la de ese Dios-Misericordia. Y, sobre todo, tendremos que estar atentos a si es la misericordia el principio unificador de nuestra vida cristiana o si, por el contrario, todavía pretendemos ir hacia Dios por atajos que no encuentran en el camino a quienes Jesús alcanzó movido por ella: los pobres, los esclavizados, los enfermos, los pecadores... Nadie da lo que no tiene. Si mi corazón es más bien de piedra que de carne ... ; si mi mirada hacia Dios y hacia los hombres no es una mirada compasiva y llena de ternura...; si mis posturas son intransigentes, en vez de perdonadoras...; si mis intentos por cambiar las cosas pasan fácilmente por encima de las personas...; tendré que acudir urgentemente a Aquel que es la fuente de la misericordia y del perdón. Albino García Estébanez |
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| CON
TODO CARIÑO A QUIENES PIERDEN LA MISA DE LOS DOMINGOS |
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El hacer caso omiso de la misa de los domingos “trae de cabeza” a padres, esposos, amigos y por supuesto a todos los que queremos el bien y la dicha de personas allegadas y queridas. ¿Es para tanto? Como la fe es racional, podríamos dar muchas razones de orden sobrenatural e incluso humano. Hoy queremos hacer publicas en primera página las reflexiones del teólogo José A. Pagola, por cierto, nada sospechoso de retrogrado: |
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| UN PASO DECISIVO (En la Octava del Corpus Christi) | ||
| “El que come de este pan vivirá para siempre Jn 6, 51-59”. |
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![]() Uno de los hechos sociológicos más significativos de estos años y que más impacto tendrán en el futuro de Europa es, sin duda, el “distanciamiento religioso”. Un número de personas cada vez mayor se va distanciando de la experiencia religiosa que anteriormente había vivido. ¿Cómo se está produciendo este fenómeno que algunos llaman “revolución silenciosa”? ¿Qué sucede en esas personas que van abandonando la fe? Sin duda, el itinerario de cada persona es único, pero los estudios que se vienen realizando permiten describir algunas etapas fundamentales de ese distanciamiento. Por lo general, todo comienza con el abandono de la asistencia regular a la misa dominical. Las razones que se dan son de todo tipo. De hecho, se abandona la práctica habitual. La persona sigue afirmando “soy creyente, pero no practicante”. Esta situación va evolucionando hacia un alejamiento progresivo de la Iglesia. El no practicante se siente cada vez menos integrado en la comunidad cristiana. Pierde el contacto. Mira a la Iglesia cada vez más desde fuera. Es fácil entonces decir: “Creo en Jesucristo, pero no en la Iglesia”. Sin embargo, poco a poco, la persona va perdiendo el “sentido cristiano” de la vida. Su experiencia religiosa se va disolviendo. La fe no es reactualizada. El individuo se organiza su vida desde sus propias opciones e intereses. “Yo no hago daño a nadie. ¿Para qué necesito algo más?” En este momento se puede llegar ya a perder la fe en sentido estricto. La persona olvida totalmente a Jesucristo. Cada vez le resulta más extraño rezar. Ya no hay comunicación con un Dios personal. Cuando se le pregunta, la persona titubea: “No sé si creo o no. Tal vez, haya algo.” En muchos puede seguir creciendo la indiferencia religiosa y la apatía. Dios no interesa ya ni como planteamiento. La persona vive en un “ateísmo práctico”. El proceso ha terminado. Este esquema de distanciamiento, analizado por el Centro Service Incroyance et Foi de Montreal, pone de relieve un hecho ampliamente constatado en Europa. Está claro que no se puede identificar el abandono de la práctica religiosa con la increencia. Pero, de hecho, quien abandona la misa dominical da un paso decisivo hacia el deterioro y la pérdida progresiva de su fe. La fiesta del “Corpus” o fiesta de la Eucaristía nos recuerda una experiencia elemental. Quien no alimenta su fe, la va perdiendo. Quien no se encuentra nunca con otros creyentes para recordar el Evangelio, orar a Dios y reavivar su espíritu, terminará vaciando su vida de fe. |
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| ENTREVISTA
a José Cristo Rey García Paredes AUSENCIA DE DIOS EN ELHOMBRE Y EN LA CULTURA POSTMODERNA |
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| ¿Cómo describes tú la ausencia de Dios en el hombre y en la cultura postmoderna? Mi sensación no es de ausencia, sino de solapamiento, de ocultamiento... de secreta complicidad. La cultura postmoderna es heredera de una radical purificación de la experiencia de lo divino. ¿Qué hicieron los apasionados ateísmos del siglo XX, sino "purificar" nuestra imagen de Dios? Lo había expresado muy bien el finalmente cardenal De Lubac y, antes, teólogo discutido: “No hay concepto bajo el cual se oculte tanta hipocresía, como la idea de Dios"... Max, Freud, Nietzsche -como grandes maestros de la sospecha- nos han ayudado a purificar nuestras imágenes de Dios. Nos han puesto muy alto el listón para poder justificar nuestras experiencias de Dios. Quienes de verdad han entrado en la posmodernidad -"hay quienes todavía pertenecen a tiempos pasados"- no se quejan de la ausencia de Dios ni están aquejados de desafecto a lo divino. La posmodernidad invita a buscar a Dios no solo con la razón, sino también con la emoción, no solo con la Palabra sino también con el rito, no sólo en claves masculinas, sino también femeninas, no sólo en una religión sino en todas las religiones, no sólo en el espíritu sino también el cuerpo, no sólo en el cielo sino también en la tierra, no solo en la literatura religiosa, sino también en la profana, no solo en la seriedad sino también en el juego, no solo en la conversión sino también en la diversión. Dios está en la posmodernidad como una presencia omniabarcante. Da la impresión de estar fragmentada y de llegarnos con rostro politeísta o panteísta. Es algo así como la Revelación de Dios que se nos ofrece en un solo Libro (Biblia), pero que nosotros percibimos como muchos libros, del antiguo y del nuevo Testamento. Decía Gregory Bateson que lo sagrado es "la totalidad". ¿Dónde está Dios ausente en este tiempo posmoderno? ¿Cuáles son los signos de esta ausencia? ¿Ha entrado el ateísmo en la comunidad eclesial? Dios es negado allí donde hay un pensamiento único; allí donde alguien intenta suplantarlo y sentarse en su trono; allí donde se expulsa el amor, la compasión, la hospitalidad; allí donde la violencia se instaura como forma de reacción, sea la violencia física, sea la violencia espiritual. |
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Enseñanza
de la Religión católica en la escuela. Solicita la clase de religión moral y cristiana par tu hijo. El profesor de religión será: --sembrador de la buena noticia |
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“¡DUC IN ALTUM!”, ¡BOGA MAR ADENTRO! (Laurentino) |
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Dedicada a los ordenandos de presbíteros y de diáconos del 2005 Proa a la mar, marinero, Boga, boga, “duc in altum”, Marineros, a la mar, es
preciso faenar En el piélago
bravío |
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| LA
GRAN PROMESA: LA EUCARISTÍA |
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| Entre
las muchas y ricas promesas que Jesucristo hizo a los que fuesen devotos
de su Sagrado Corazón, siempre ha llamado la atención la que
hizo a los que comulgasen en honra suya nueve primeros viernes de mes seguidos.
Es tal, que todos la conocen con el nombre de la Gran Promesa. La Devoción al Corazón divino de Jesucristo se empezó a practicar, en su esencia, ya en los principios de la iglesia, pues los Santos tuvieron muy presente, al honrar a Jesucristo, que había manifestado su Corazón, símbolo de su amor en momentos augustos. Con todo, esta devoción, en su forma actual, se debe a las revelaciones que el mismo Jesucristo hizo a Santa Margarita María (1649-1690), sobre todo cuando el 16 de junio de 1657, descubriéndole su Corazón, le dijo: «He aquí este Corazón que ha amado tanto a los hombres, que no ha omitido nada hasta agotarse y consumirse para manifestarles su amor, y por todo reconocimiento, no recibe de la mayor parte más que ingratitudes, desprecios, irreverencias y tibiezas que tienen para mí en este sacramento de amor. » Juan Pablo
II: |
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| ¡Queridos
hermanos y hermanas! |
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| Historia
de la devoción |
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Acto
de Consagración al Inmaculado Corazón de María"
Oh, Virgen mía, Oh, Madre mía, yo me ofrezco enteramente a tu Inmaculado Corazón y te consagro mi cuerpo y mi alma, mis pensamientos y mis acciones. Quiero ser como tu quieres que sea, hacer lo que tu quieres que haga. No temo, pues siempre estas conmigo. Ayúdame a amar a tu hijo Jesús, con todo mi corazón y sobre todas las cosas. Pon mi mano en la tuya para que este siempre contigo. |
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Acto de Consagración al Inmaculado Corazón de María |
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| Papa Pío XII | ||
GENERAL:
Que con gestos de amor cristiano y fraterno nuestra sociedad salga al
encuentro de los millones de refugiados que se hallan en condiciones de
extrema pobreza y abandono. |
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CONGRESO EUCARÍSTICO NACIONAL ASTURIAS SEPTIEMBRE DE 2005 “SI CONOCIERAS EL DON DE DIOS (Jn 4,10)” Preside: Excmo y Rdmo D. Carlos Osoro Sierra, Arzobispo de Oviedo Organiza: El Movimiento de Adoración Perpetua; A.R.P.U con la colaboración de la diócesis, de grupos eucarísticos y de Oración, y de varias entidades del Principado de Asturias.
Actos a desarrollar en: OVIEDO- GIJÓN- COVADONGA 12-15 DE SEPTIEMBRE DE 2005 El
lugar de las ponencias es el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo LOS
QUE DESEEN PARTICIPAR DIRIGIRSE A
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