Reflexiones
entre amigos Revista semanal elaborada por: MOVIMIENTO DE ADORACION PERPETUA A.R.P.U. PARROQUIA DE SANTA MARIA LA REAL DE LA CORTE OVIEDO |
15
DE MAYO 2005 |
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DOMINGO
PENTECOSTÉS 2005 |
¡BIENVENIDO
SEÑOR OBISPO DON RAÚL! |
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Arzobispado
de Oviedo |
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Comunicado 22 de marzo de 2005 Don Cecilio Raúl Berzosa
Martínez, nuevo Obispo auxiliar de Oviedo La Santa Sede ha dado a conocer hoy, martes 22 de marzo,
que ha designado a don Cecilio Raúl Berzosa Martínez, profesor
de la Facultad de Teología del Norte de España, como Obispo
Auxiliar de Mons. Carlos Osoro Sierra. El preconizado nuevo Obispo es
natural de Aranda de Duero (Burgos) y tiene 47 años de edad lo
que le convierte en el obispo más joven de España. BIOGRAFÍA
El Rvdo. Cecilio Raúl Berzosa Martínez nació en Aranda
de Duero (Burgos) el 22 de noviembre de 1957. Ha desempeñado los siguientes cargos: 1982-1983:
Vicario parroquial de Medina de Pomar (Burgos). Actualmente es Profesor de Teología Dogmática en la Facultad Teológica del Norte de España (sedes de Burgos y de Vitoria) desde 1987 y Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas “San Jerónimo” de Burgos desde el 14 de enero de 2005.
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| COMUNICADO
DE MONS. RAUL BERZOSA AL PUEBLO DE DIOS QUE PEREGRINA EN ASTURIAS |
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Al recibir la comunicación del Santo Padre, mediante la cual se me invitaba a aceptar el ministerio episcopal, recordé sus mismas palabras en mi ordenación como presbítero, en Valencia, en el año 1982, donde nos animaba “a ser sacerdotes al servicio de la Iglesia universal; allí donde se nos necesitara”. Con esta actitud me presento ante vosotros. Vengo a aprender y a servir. Sí, ante todo quiero aprender de una Iglesia con rica tradición secular, pastoreada hoy con generosidad y con acierto por Don Carlos, y que, en la más genuina línea post-conciliar, por cuanto he podido leer y escuchar, ha apostado con decisión por las claves de la nueva evangelización. Así lo delata el Plan de Pastoral vigente “Convocados a Evangelizar”. Y vengo a servir, insertado en este presbiterio, y pidiendo a la Santina de Covadonga que me conceda ser “obispo de todos, con todos y para todos”. No os oculto que, durante mis últimos años,
como Vicario de Pastoral de Burgos, he tenido un doble lema: “Dejar
a Dios ser Dios” y “Vivir la libertad de los hijos de Dios”.
En otras palabras, entrega total e inseparable al Rey-Jesucristo y al
Reino. Sé que no son tiempos fáciles y, por ello, de nuevo,
a la Santina y a San Melchor de Quirós, pido para mí y para
todos nuestros ministros y agentes de pastoral que “sepamos siempre
leer los signos de los tiempos, para anunciar a Jesucristo y su Buena
Nueva” con nuevo ardor, con nuevos lenguajes y con nuevas expresiones,
siempre en fidelidad a la Tradición viva de la Iglesia. Del corazón de este joven obispo auxiliar nace una plegaria sincera: “!Ayudadme a ser buen pastor de todos! ¡Ayudadme a hacer presente a Jesucristo!”. El lema que he elegido, tomado de San Ireneo, ha sido: “La Gloria de Dios es que el hombre Viva” (Gloria Dei, Homo Vivens). Cuando me veáis vacilante, o débil o desanimado, pedid por mí y ofrecedme el don de vuestra vida cristiana coherente. Ya desde ahora os hago presentes a todos en la Eucaristía, y ruego al Espíritu saber gastarme en el heroísmo de la caridad cristiana, en comunión estrecha y profunda con vuestro querido Arzobispo y con mis hermanos en el episcopado y presbiterado». + Raúl Berzosa Martínez, |
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| Comunicado12
de mayo de 2005 |
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Veinte obispos en la ordenación de mons. Berzosa Veinte obispos de distintas diócesis de España, entre los que figura el presidente de la Conferencia Episcopal española, mons. Ricardo Blázquez, participarán el sábado próximo en la ordenación episcopal de mons. Raúl Berzosa Martínez como Obispo auxiliar de Oviedo. El rito, que comenzará a las 11,30 h. será presidido por el arzobispo mons. Carlos Osoro Sierra que actuará como oficiante principal y será asistido en los ritos de consagración del nuevo obispo por el arzobispo de Burgos, mons. Francisco Gil Hellín; el arzobispo emérito de Oviedo, mons. Gabino Díaz Merchán y el arzobispo emérito de Burgos mons. Santiago Acebes. El cardenal Francisco Alvarez y los antiguos auxiliares de Oviedo, mons. Sánchez y mons. Atilano Rodríguez, han confirmado también su asistencia, así como la práctica totalidad de los Vicarios generales de Castilla y León. La misa ordenación de mons. Berzosa será concelebrada por doscientos cincuenta sacerdotes, de los que casi un centenar lo acompañan desde su diócesis de origen. Más de medio millar de burgaleses participarán en la liturgia catedralicia. El nuevo Obispo saldrá de la Casa Sacerdotal diocesana a las 11,15 h. y llegará caminando hasta la catedral acompañado de su familia y de representantes de la archidiócesis. Ante el templo recibirá el saludo de las primeras autoridades del Principado y de Castilla y león. A la celebración tienen confirmada su asistencia
el Presidente del Principado de Asturias, don Vicente Alvarez Areces,
y el de Castilla y León, don Juan Vicente Herrera, además
de la Presidenta de la Junta General, doña. María Jesús
Alvarez; el Delegado del Gobierno, don Antonio Trevín, el Alcalde
de Oviedo de Oviedo, don Gabino de Lorenzo y el Presidente de la Diputación
de Burgos, don Vicente Orden Vigara, entre otras autoridades. Más adelante el texto papal señala la misión
del nuevo Obispo en una labor asociada a la del titular de la diócesis
mons. Osoro: “Apoyado en tan excelsos auxilios, procura poner todo
tu empeño en prestar una labor asociada a la de tu dignísimo
Ordinario, en el ministerio de apacentar la grey a él confiada”. |
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| PENTECOSTÉS
2005 |
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Dos
rasgos caracterizan principalmente al domingo de Pentecostés, desde
la historia: -Empezó siendo simplemente -y nunca dejó de serlo- el día "quincuagésimo" de Pascua, el último de la "Pentekoste", la solemne clausura de la Cincuentena pascual, coronación de las solemnidades pascuales. Resultaba normal en ese día -independientemente de la coincidencia cronológica apuntada en Hch 2, 1- una evocación particular del don del Espíritu a la Iglesia, porque ese don "lleva a plenitud el misterio pascual" (prefacio), es "la perfección del misterio pascual" (misal ambrosiano), es Pascua en plenitud, Comienzo de la Pascua granada después de la Pascua florida. |
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En él se culmina la glorificación del Señor Jesús.
La Iglesia, pues, que en la cincuentena pascual, de principio a fin, celebra
el misterio pascual en su totalidad (no como una sucesión lineal
de acontecimientos autónomos), no podía menos de conmemorar
al don del Espíritu conjuntamente con la Muerte, la Resurrección
y la Ascensión. -Desde finales del s. IV, "el día de Pentecostés" está marcado particularmente por la conmemoración de la venida del Espíritu sobre los apóstoles. Es un día en que la Iglesia dirige su atención de una manera especial a honrar a la tercera Persona de la Stma. Trinidad. |
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| Efusión
del Espíritu Santo y tiempo de la Iglesia |
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-El día de Pentecostés (al término de las siete semanas pascuales o cincuentena Pascual), la Pascua de Cristo se consuma con la efusión del Espíritu Santo que se manifiesta, da y comunica como Persona divina: desde su plenitud, Cristo, el Señor (cf. Hech 2,36), derrama profusamente el Espíritu (73 l). -En este día se revela plenamente la Santísima Trinidad. Desde ese día el Reino anunciado por Cristo está abierto a todos los que creen en Él: en la humildad de la carne y en la fe, participan ya en la comunión de la Santísima Trinidad. -Con su venida, que no cesa, el Espíritu Santo hace entrar al mundo en los “últimos tiempos”, el tiempo de la Iglesia, el Reino ya heredado, pero todavía no consumado (732). -Desde Pentecostés, en el que comienza el tiempo de la Iglesia, Cristo vive y actúa en ella(en sus hijos) y muy señaladamente por los sacramentos -El día de Pentecostés, por la efusión del Espíritu Santo, la Iglesia se manifiesta al mundo (cf. SC 6; LG 2). El don del Espíritu inaugura un tiempo nuevo en la “dispensación del Misterio”: el tiempo de la Iglesia, durante el cual Cristo manifiesta, hace presente y comunica su obra de salvación, de modo especial, mediante la liturgia de su Iglesia, “hasta que él venga” (1 Cor 11,26). Durante este tiempo de la Iglesia, Cristo vive y actúa en su Iglesia v con ella ya de una manera nueva, la propia de este tiempo nuevo. Actúa por los sacramentos; esto es lo que la Tradición común de Oriente y Occidente llama “la Economía sacramental”; ésta consiste en la comunicación (o dispensación) de los frutos del Misterio pascual de Cristo en la celebración de la liturgia “sacramental” de la Iglesia (1076). Perdón de los pecados. Cristo confirió su propio poder divino de perdonar los pecados a sus Apóstoles Al dar el Espíritu Santo a su Apóstoles, Cristo resucitado les confirió su propio poder divino de perdonar los pecados: “Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos” Jn 20,22-23) (976). -Cuando venga el, el Espíritu de la verdad, os enseñará toda la verdad (Juan, 16, 13) Hay dos facultades naturales, que suplen y aun superan a veces el estudio intelectual. En los animales es el instinto, admirable antena para detectar las verdades prácticas necesarias a cada especie. En los hombres es el sentido común, certero ojo clínico para fallar rectamente donde puede errar el estudio más erudito. También existe un magisterio interior del alma, más certero que la inteligencia mejor cultivada. Es la presencia del Espíritu Santo, prometida por Cristo y prolongada en los miembros de su Cuerpo Místico. Con este “sexto sentido”, sobrenatural, los cristianos que se dejan llevar por el soplo del Espíritu de verdad saben más y mejor que los hombres fiados sólo de las luces de su inteligencia. “El hombre animal no percibe las cosas del Espíritu.” La compleja ecuación de la vida humana individual y de la historia colectiva; los últimos porqués de las cosas, que barrenan intermitentemente nuestras almas como una fresadora; lo que es bueno y malo en cada momento, aunque aparezca distinto a la mirada superficial; todo eso es patrimonio de quien alberga en su alma el magisterio infalible del Espíritu Santo. |
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REALIZACIONES
DEL ESPÍRITU |
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| Pentecostés
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Una festividad universal de la iglesia, mediante la cual se conmemora el descendimiento del Espíritu Santo sobre los Apóstoles, a los cincuenta días después de la Resurrección de Cristo, en el festival judío llamado "festejo de las semanas" o Pentecostés (Ex., XXXIV, 22; Deut., XVI, 10). En algunos lugares es llamado el "domingo de blanco" ("whitesunday") debido a los ropajes blancos que son portados por aquellos que son bautizados durante la vigilia. Pentecostés ("Pfingsten" en alemán), es la denominación griega por "quincuagésimo", 50º., día después de la Pascua. Se trata de una festividad cristiana que data del siglo primero, aunque no hay evidencia de que haya sido observada tan antiguamente como la Pascua, el pasaje en Corintios I (xvi, 8) probablemente se refiere a una festividad judía. Esto no es sorprendente ya que el festejo originalmente duraba un sólo día y se realizaba en domingo. Además estaba muy estrechamente relacionada con la Pascua de manera que se podría tratar de una actividad en la terminación pascual. El hecho de que Pentecostés era una festividad que ya pertenecía a los tiempos apostólicos lo constata el séptimo de los fragmentos (interpolados) cuya autoría es atribuida a San Irineo. En Tertuliano (De bat., xix) el festival aparece como ya firmemente establecido. El Peregrino Gallic, da detallada cuenta de como esta festividad era observada de manera solemne en Jerusalén ("Peregin. Silvae", ed. Geyer, iv). Las Constituciones Apostólicas (V, xx, 17) señalan que Pentecostés tenía la duración de una semana, pero en Occidente no fue observada su ejecución de ocho días sino hasta fecha más tarde. De acuerdo a Berno de Reichenau (1048) fue un aspecto controversial la duración del festejo de Pentecostés. En la actualidad la fiesta tiene un rango similar al del Domingo de Resurrección o Pascua. Durante la vigilia, los catecúmenos eran bautizados, consecuentemente, las ceremonias del sábado eran similares a las observadas en Sábado Santo. El oficio de Pentecostés tiene sólo un nocturno, durante toda la semana. En la tercera hora tiene el "Veni Creator", el cual es cantado en lugar del himno de costumbre, debido a que en el tercera hora se considera que descendió el Espíritu Santo. La Misa completa tiene una secuencia de "Veni Sancte Spiritus", la autoría del cual se atribuye al Rey Roberto de Francia. El color del ropaje sacerdotal es rojo, como un símbolo de las lenguas de fuego que descendieron. En Italia fue costumbre que se lanzaran pétalos de rosas desde el cielo de las iglesias, simbolizando así el milagro de las lenguas de fuego, con base en ello, el domingo de Pentecostés es llamado en Sicilia y en otras regiones italianas, como Pascha Rosatum, nombre que proviene del uso de los ropajes rojos de la ocasión. En Francia la costumbre incluyó el toque de trompetas durante los servicios, con el objeto de recordar el sonido y estruendo que debió acompañar el descenso del Espíritu Santo. En Inglaterra, la nobleza se entretenía con carreras de caballos. En la actualidad el festival de Whitsun Ales es prácticamente obsoleto. Para los festejos de Pentecostés, los rusos llevan flores y ramas verdes en sus manos. F. G. Holweck Transcrito por Stuart French, hijo. Dedicado a Brenda Eileen Metcalfe French Traducido por Giovanni E. Reyes |
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| DON
EN TUS DONES ESPLÉNDIDO |
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El tiempo
pascual es el tiempo de la irrupción impetuosa del Espíritu
en el mundo. El Espíritu es la máxima donación de Dios.
Altissimi donum Dei. Es Dios mismo que se da sin medida, como un diluvio
de bendiciones y gracias, el baño de la regeneración y renovación
del Espíritu Santo, que El derrama sobre nosotros con largueza por
medio de Jesucristo”.(Tt 3, 5-6). Lo que realmente a Dios le gusta dar es el Espíritu. Nosotros te pedimos muchas cosas, pero Él nos da su Espíritu, la verdadera cosa buena que necesitamos (cf Lc 11, 9-13. Por eso debemos pedir con fuerte deseo e insistencia este Don para nosotros, para la Iglesia, para el mundo. ¡Ven, Espíritu Santo! Ven, Espíritu de Sabiduría, de entendimiento, de ciencia, líbranos de nuestras cegueras y tinieblas, de nuestras dudas e indecisiones, de nuestros fanatismos y prejuicios. |
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Llénanos de tu luz, gozosa luz, para que conozcamos la verdad, para que descubramos el misterio de la existencia, el misterio de cada persona y cada cosa, el misterio de Dios. Ven, Espíritu de fortaleza, para que venzamos nuestros miedos y debilidades, nuestros pesimismos y depresiones, nuestros apegos y ataduras, nuestras parálisis y turbaciones. Cólmanos de tu santa audacia para que lleguemos a ser libres. Ven, Espíritu de piedad y santo temor, no nos dejes caer en la autosuficiencia y el orgullo, en la ingratitud y el olvido, en falsos temores y escrúpulos, en desconfianzas y angustias, en la violencia y dureza de corazón. Danos un corazón humilde y misericordioso, benévolo y protector para los pequeños, confiado y agradecido para los mayores, para Dios. Ven, Espíritu de consejo, de prudencia, de tolerancia, de paciencia, ayúdanos a ser guía para el que duda, maestro para el que no sabe, sostén para el que vacila, estímulo para el inmaduro. Y enséñanos también a saber dudar, a dejarnos aconsejar, a pedir tu luz, a ser dócil a tus inspiraciones. Ven, Espíritu de consuelo, de gozo íntimo y alegría desbordante. Enjuga nuestras lágrimas, cura nuestras heridas, mitiga nuestros dolores, transforma nuestros sufrimientos y que sepamos llevar consuelo a los demás, transmitir a todos alegría y esperanza. Ven, Espíritu de amor, de ternura, de generosidad, de entrega. Haz arder nuestro corazón en tu santo fuego. Contágianos de tu misericordia. Tú, que eres Padre de los pobres, despójanos, haznos pobres para que sepamos amar. Tú, que eres comunión de Dios, pacifícanos para que vivamos la unidad. Dios-Amor, enséñanos a amar. |
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| El
Espíritu llena "toda la casa" |
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![]() (José Cristo Rey García Paredes, cmf. 13 de mayo 2005) Cuando los discípulos y discípulas están reunidos, cuando están en lo mismo, sea por miedo al mundo exterior, sea por encontrarse en oración y súplica, entonces se les aparece el Señor resucitado y, entonces precisamente, les es comunicado el don del Espíritu. La desgracia une; el enemigo exterior genera solidaridades interiores, hasta el sentimiento compartido de culpa genera compunción comunitaria. Cuando una comunidad se siente pequeña, atemorizada, pecadora y humilde, entonces se está preparando a recibir la Gracia. Es el Espíritu de Dios lo que más necesitan nuestras comunidades y las personas que las formamos. "No me quites, Señor, tu santo Espíritu", decimos cuando recitamos el salmo 51. ¿Qué es la Iglesia, la comunidad de creyentes, o cualquier comunidad dentro de ella, sin el don del Espíritu Santo? Pues un grupo atemorizado, triste, desesperanzado, deprimido, rutinario, endogámico, conservador, ritualista, inexpresivo. Cuando muchas personas están en un lugar con puertas y ventanas cerradas, el ambiente se vuelve irrespirable y maloliente. Eso nos ocurre cuando constituimos comunidades cerradas, desconectadas de la realidad. El acontecimiento de Pentecostés sorprendió a una comunidad que se estaba deteriorando a marchas forzadas y, quizá por eso, suplicaba a Dios. Dios y su Hijo resucitado Jesús hicieron valer su amor a la comunidad. Se hicieron presentes en medio de ella. El evangelista Juan nos dice que fue Jesús, mientras que el evangelista Lucas, autor de los Hechos de los Apóstoles nos dice que fue directamente el Espíritu Santo. El Señor resucitado y el Espíritu irrumpen en el espacio cerrado y agobiante del Cenáculo. Jesús sopló sobre ellos. Así como el Creador al inicio de la Creación sopló y el ser humano se volvió viviente. Así hace el Jesús recreador. Es una comunidad inquieta, sin paz. El Señor les transmite la paz y la alegría. Les transmite reiteradamente la paz. Y además les anuncia que enviará el Espíritu sobre ellos. Lo hace como el Creador. Soplando sobre ellos. Porque el Viento de Dios nace de la boca del Señor Resucitado. Jesús expira el Espíritu. El Espíritu es fuerza que acaba con los malos espíritus, en los discípulos y en los demás. Pentecostés es el inicio de la Gran Santificación del Mundo. Según el relato de los Hechos irrumpe el Espíritu en el Cenáculo como viento impetuoso, como ruido estruendoso, como llamaradas de fuego que se distribuyen y colocan sobre cada uno de los presentes. El Espíritu llena “toda la casa”. “Todos” quedan llenos del Espíritu. La escena está descrita con un simbolismo dinámico, intenso. El Espíritu lo remueve todo, lo enciende todo. Suscita estupor. Si el Señor resucitado transmite la paz, cuando sopla sobre los Discípulos el Espíritu, los hace entrar en la guerra: no he venido a traer la paz, sino la guerra; fuego he venido a traer a la tierra y ¿qué quiero sino que arda? De esta manera, el Espíritu del Señor desestabiliza la comunidad, le hace abrir ventanas y puertas, la lanza a la calle, a una misión que se inicia en Jerusalén pero llegará hasta los confines de la tierra, se inicia en aquel momento preciso pero durará hasta el fin de los tiempos. En Jerusalén se encuentra reunida otra comunidad pluricultural, una representación simbólica de todo el mundo: judíos piadosos provenientes de “todas” las naciones de la tierra: se mencionan 15 lugares de la tierra. Ellos oyen el ruido, el estruendo que el Espíritu produce en el Cenáculo. Acuden en masa y les entra el estupor. Después cada uno los escucha hablar en su lengua, proclamar las grandezas de Dios. Y es que la presencia del Espíritu se hace oir en toda la tierra, aunque todavía no se oiga la voz del enviado. Más tarde, cuando el enviado hable, cada uno escuchará aquel mensaje que lleva latente ya en su corazón: "lo escucharán en su propia lengua". Esto debe animar mucho a la Iglesia misionera. Ella puede entrar en cualquier pueblo, en cualquier cultura, en cualquier situación. Le será mucho más fácil de lo que se imagina entrar en cualquier situación cultural y hacerse entender. Da lo mismo que se trate de culturas asiáticas, africanas, americanas, europeas u oceoánicas, culturas juveniles o ancestrales.... Todos acudirán ante el rumor del Espíritu y todos entrarán en un estupor común. Cuando hable el mensajero sentirán que les habla de lo que ya llevan en el corazón. El Espíritu Santo hace posible la confesión “Jesús es Señor”, "Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida". El Espíritu es esa fuerza con la que el Padre-Abbá atrae a los hombres y mujeres hacia Jesús. El Espíritu se manifiesta y mueve a cada uno a su manera: hay diversidad de carismas, ministerios, energías. El Espíritu es concedido para bien de todos. El Espíritu hace que el cuerpo tenga diferentes miembros. Las diferencias enriquecen el cuerpo. Ser judío o no judío, esclavo o libre... siempre el mismo Espíritu. El Espíritu configura, anima el cuerpo de Jesús que todos formamos. Todos bebemos de Él. No temamos las diferencias; a lo que debemos temer es a la falta de comunión. ¡Esta no se consigue matando diferencias, sino haciéndolas con-vivir! Para aceptar las diferencias hay que ensanchar el espacio de la propia tienda. Para aceptar al mundo haby que abrir el corazón a todos los pueblos y etnias, como hace Jesús y el Abbá-Creador. Una iglesia de diferentes en comunión se convierte en símbolo de unidad y comunión para un mundo de diferencias enfrentadas y tantas veces irreconciliables. Confesar al Espíritu como el Espíritu del Amor es muy adecuado, en un tiempo en que somos conscientes de nuestras peculiaridades y tendemos a afirmarlas excesivamente sobre y en contra de los demás. Nuestra identidad más profunda está en el "todo". Ese "todo" que nos resulta incomprensible, inmanegable, que rompe nuestras formas de ver la realidad, que nos lleva a olvidarnos un poco de nosotros mismos. ¡Bendita fiesta de Pentecostés, la fiesta del Anti-Babel! ¡Bendita fiesta de la no-uniformidad! ¡Bendita fiesta de todos y para todos! ¡Bendito Espíritu de Dios que no es partidista, que afirma a unos y a otros y los obliga a entenderse y comunicarse! ¡Bendito Espíritu re-creador! Cuando el planeta tierra es la casa común, entonces el Espíritu llena la casa. |
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| “¡DUC
IN ALTUM!”, ¡BOGA MAR ADENTRO! (Laurentino) |
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Dedicada a los ordenandos de diáconos Proa a la mar, marinero, Boga, boga, “duc in altum”, que
en esta clase de pesca Marineros,
a la mar, En el piélago
bravío |
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| Los
Siete Dones del Espíritu Santo |
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Bendito Espíritu de Sabiduría, ayúdame a buscar a Dios. Que sea el centro de mi vida, orientada hacia Él para que reine en mi alma el amor y armonía. Bendito Espíritu de Entendimiento, ilumina mi mente, para que yo conozca y ame las verdades de fe y las haga verdadera vida de mi vida. Bendito Espíritu de Consejo, ilumíname y guíame en todos mis caminos, para que yo pueda siempre conocer y hacer tu santa voluntad. Hazme prudente y audaz. Bendito Espíritu de Fortaleza, vigoriza mi alma en tiempo de prueba y adversidad. Dame lealtad y confianza. Bendito Espíritu de Ciencia, ayúdame a distinguir entre el bien y el mal. Enséñame a proceder con rectitud en la presencia de Dios. Dame clara visión y decisión firme. |
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| Bendito
Espíritu de Piedad, toma posesión de mi corazón; inclinalo
a creer con sinceridad en Ti, a amarte santamente, Dios mío, para
que con toda mi alma pueda yo buscarte a ti, que eres mi Padre, el mejor
y más verdadero gozo. Bendito Espíritu de Santo Temor, penetra lo mas intimo de mi corazón para que yo pueda siempre recordar tu presencia. Hazme huir del pecado y concédeme profundo respeto para con Dios y ante los demás, creados a imagen de Dios |
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Ven, Espíritu Santo Oh, Espíritu Santo, ven, Danos el ansiado bien De Tu lumbre celestial; Padre del pobre clemente, De eternos dones la fuente, Luz para todo mortal. Supremo consolador, Huésped del alma, dulzor, Refrigerio en los rigores, Dulce tregua en la fatiga, Sana lo que se halla herido, Doblega la vanidad, Enardece la frialdad, Torna recto lo torcido. Bríndales la concesión De tu septiforme don A la grey que en Ti confía, Úngelos con la virtud, Dales éxito y salud, Y perdurable alegría. Amén. ¡Aleluya! |
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| V.
Envía tu Espíritu Santo creador. R. Y renovarás la
faz de la tierra. Oremos. ¡Oh Dios! Tu has instruido los corazones de tus fieles enviándoles la luz de tu Espíritu Santo. Concédenos, por el mismo Espíritu, valorar rectamente las cosas y disfrutar siempre de su ayuda. Por Cristo Nuestro Señor. R. Amen. |
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| MEDITACIÓN
DEL SEÑOR ARZOBISPO 2 DE jUNIO OPACIÓN-RETIRO CON LOS SACERDOTES (D. Carlos, Arzobispo) |
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Domingo de Pentecostés: 8 de junio de 2003 Texto: Jn 20, 19-23 La fiesta del Espíritu Santo, Pentecostés, es de las aportaciones y conmemoraciones más originales de la fe cristiana. No se conoce ninguna religión que tenca una celebración parecida. Nuestro mundo tremendamente materializado, que se caracteriza por la importancia que da a lo material, a lo pragmático, a lo sensitivo, siente ante esta fiesta o una cierta alucinación o un escepticismo tremendo. ¿Qué es eso del Espíritu Santo se pregunta la gente? Ante todo, debemos de decir que nos manifiesta que el Dios cristiano no es un ser ensimismado, mudo, alejado de la vida de los hombres. Es todo lo contrario, ya que opera, ama, transforma, vive dentro de la realidad del universo pero no se confunde con él. Está presente en la entraña más profunda del ser humano. La antropología cristiana es inconcebible sin esa presencia misteriosa. El Espíritu Santo es aliento y oxígeno de la vida cristiana. Es el Espíritu Santo quien marcó a la Iglesia para siempre. Pentecostés fue para los Apóstoles una profunda experiencia que los transformó, los cambió completamente. De unos hombres miedosos y vacíos, se convierten en unos hombres valientes y audaces, llenos de la fuerza de Dios que les bastaba para todo. Es el Espíritu quien les lleva a ir cada vez más lejos y con más fuerza, más allá de cualquier barrera. "Sin el Espíritu Santo, Dios queda lejos; Cristo pertenece al pasado; el Evangelio es letra muerta; la Iglesia, una organización más; la autoridad, un dominio; la misión, una propaganda; el culto, una evocación; el obrar cristiano, una moral de esclavos: Pero con el Espíritu Santo, el cosmos se eleva y gime en la infancia del Reino; Cristo resucita y el Evangelio es aliento de vida; la Iglesia es comunión Trinitaria, y la autoridad, servicio liberador; la misión es Pentecostés, y el culto, memoria¡ y anticipación; el obrar humano es realidad divina"(Uppsala 1968). PARA AYUDAR A LA ORACIÓN PERSONAL: Vamos a seguir sapiencialmente el texto evangélico y que sea esta Palabra de Dios quien nos ponga en situación de vivir siempre con la fuerza del Espíritu Santo: 1. Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana: sin el Espíritu Santo todo es de noche, no entendemos nada, nos quedamos en nosotros mismos, interpretamos todo desde nosotros. ¿Quién eres tú sin el Espíritu Santo? 2. Estaban los discípulos en casa, con las puertas cerradas: sin el Espíritu Santo, nuestra tendencia es a cerrar nuestra vida a Dios y a los demás. Cerrar las puertas de la vida es tremendo. No dejar entrar a nadie, querer construirme desde mí mismo, es sobrecogedor, ya que no hay salidas. La vida con las puertas cerradas, sin el Espíritu Santo que es apertura, comunión, amor, etc.; no tiene sentido, ni fuerza, ni densidad. ¿Cómo tengo las puertas de mi existencia con respecto a Dios y a los demás? ¿Por qué? 3. Por miedo a los judíos: desde nuestras fuerzas siempre nos entran los miedos. Sin el Espíritu Santo, que es la fuerza de Dios en nosotros, llegan siempre los miedos. No hay miedo, cuando hay Espíritu Santo. No hay miedo con la fuerza de¡ Espíritu Santo. ¿Tengo miedos? ¿Cuáles? ¿Por qué llegan a mi vida? 4. Se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros: Él es la Paz. Y la Paz es tenerlo todo. Cuando se le tiene a Él se tiene todo lo que un ser humano aspira a tener en la vida. Si se le recibe a Él se recibe el Espíritu Santo. Tengo tiempo para verle en medio de mi vida. ¿Cómo está Jesucristo en mí? ¿Interpreto la vida desde Él? 5. Se llenaron de alegría de ver al Señor: Es la alegría de sentir y de ver que Dios les quiere y les ama, que Dios cuenta con ellos, que Dios no pone ninguna condición, que a pesar de las que ellos y nosotros ponemos, Él no pone ninguna, nos quiere y nos ama. Es el Espíritu Santo quien nos lleva a la verdadera alegría. ¿Qué experiencia tengo de la alegría? ¿Saberme con la fuerza de Dios, me da alegría? ¿Cómo me sitúa en la historia, en la realidad cotidiana el Espíritu Santo? 6. Como le Padre me ha enviado, así también os envío yo: En el encuentro con el Señor se da la misión. No hay encuentro con Jesucristo si es que no nos lleva a la misión. La misión es esencial a la vida cristiana. No hay vida cristiana sin misión. Pero la misión hay que realizarla con la guía de¡ Espíritu Santo. ¿Cómo siento la misión en mi vida? ¿Cómo es mi pasión por la misión? ¿Quién me da conciencia de que estoy en la misión? ¿Qué fuerzas abundan más en mi vida para realizar la misión, mis ideas, mis opiniones, mis fuerzas ... ? 7. Exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: Recibid el Espíritu Santo: Abrir la vida a ese aliento de¡ Señor es una necesidad. Sin el aliento del Espíritu Santo todo es noche, cerrazón de la existencia a todo y a todos, no encontrar lo que llena la existencia humana y estar en fracaso tras fracaso, vivir en tristeza siempre y no saber hacia donde tenemos caminar o vivir el sin sentido de la vida. Recibe al Espíritu santo en tu vida y deja que Él ocupe todo tu ser. ¿Recibes al Espíritu Santo? ¿Te dejas guiar por Él? ¿Invocas la presencia del Espíritu Santo en tu vida? |
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ORACIÓN EN VERSO AL ESPÍRITU SANTO (Laurentino) No hay porvenir
más aciago Ningún
caminar es vago, Ven, ven
Espíritu Santo, |
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| BREVE
COMENTARIO ANTE LA FIESTA DE PENTECOSTÉS (Laurentino) |
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Decía el famoso obispo Fulton J.Sheen refiriéndose al su puesto de la no resurrección: “¿Es posible que Dios consintiera que la vida más noble que caminó por la tierra fuera impotente ante las perversas acciones de los hombres? ¿Qué debería pensar la humanidad de la naturaleza humana, si la cándida flor de una vida irreprensible fuera pisoteada por las claveteadas botas de los verdugos romanos y luego se marchitara sin remedio?' ¿Acaso la fetidez que despediría no sería mucho mayor debido a su prístino perfume, y nos haría odiar no solamente al Dios que no se preocupó de la suerte de la verdad y del amor, sino incluso a nuestros semejantes por haber participado en su muerte? Si tal es el fin de la bondad, ¿por qué ser buenos entonces? Si esto es lo que ocurre a la justicia, ¡viva entonces la anarquía!” Podemos argumentar algo parecido de la no venida del Espíritu Santo: ¿Es posible de que nos engañe Jesús cuando nos afirma que el Espíritu nos llevará hasta la verdad plena o que haremos las obras que Él hizo y aún mayores? ¿ No está pidiendo a gritos nuestro mundo: Ven, fuente del mayor consuelo, ante tanto antihistamínico, soledad y desconsuelo. Ven gozo que enjuga las lágrimas, fuente del mayor consuelo ante tantas amarguras y desgracias. Ven, mira el vacío del hombre, si tu le faltas por dentro, ante el vacío existencial que padecemos. Ven, entra hasta el fondo del alma, divina luz y enriquécenos, ante tanta frivolidad y superficialidad, que propaga tanta vaciedad. Ven, lava el poder del pecado; ven, riega la tierra en sequía; ven, sana el corazón enfermo; ven, lava las manchas; ven, infunde calor de vida en el hielo; ven, guía al que tuerce el sendero; ven, ven Espíritu, ven con tus dones y gracias, ven...ilumínanos y fortalécenos, VEN.... Amen.
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| El
movimiento perpetuo de la santa Ruah |
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¿Conocemos al Espíritu Santo? Con esta pregunta nos confronta -un año más- la festividad de Pentecostés. Jesús es el Señor de la historia y del universo. ¡Esa es la fe que confesamos! Pero, al mismo tiempo vemos, que la historia y el universo están rotos, fragmentados. Hay demasiada división como para confesar alegremente que estamos en el Reino de la Unidad, de la Paz, de la gran Reconciliación. Hay divisiones religiosas (diversas religiones, diversas confesiones cristianas, diversas y opuestas tendencias en la misma confesión...), divisiones políticas (causas de guerras frías y calientes), divisiones que nos hacen vivir la relación con la naturaleza de forma tensa, problemática, dramática (tifones, terremotos, desgracias ecológicas...). Hay divisiones que proceden del diábolo, de ese
poder misteriosos que nos divide y enfrenta. Hay unidades que son, así
mismo, diabólicas, porque se basan en la imposición de un
poder sobre los demás. Lo mismo hay que decir del Espíritu.
Es el Gran Diseminador y el Gran Unificador. Del Espíritu procede
la variedad, la diferencia, la pluralidad. Del mismo Espíritu procede
la fuerza de la unidad, de la comunión. Tanto la diseminación
como la comunión pueden ser experimentadas como acción del
Espíritu Santo. Pablo nos dice hoy que son muchos los carismas,
muchos los servicios, muchas las energías de las que disponemos.
Pero ¡uno solo es el Espíritu! El Espíritu no tiene genealogía, ni muerte,
ni principio ni fin. El Espíritu no aspira al reposo. El Espíritu
es absoluta libertad: no debe ser aprisionado en un origen, ni en un destino
final. El Espíritu va por un camino que no viene de ninguna parte,
ni va a ninguna parte. Lo único que podemos percibir del Espíritu
es su movimiento continuo, incesante, eterno. Así como un viento
invisible que despliega una fuerza considerable y arranca los árboles,
como un tifón incontrolable, como un mar embravecido... No obstante,
el Espíritu no es una fuerza ciega, es la fuerza del Reino de Dios,
la que cumple su voluntad. El Espíritu es la fuerza de la vida,
no de la muerte. El movimiento perenne del Espíritu tiene un efecto
en el mundo: la Vida. La libertad del Espíritu -"donde está
el Espíritu allí está la libertad"- no es arbitrariedad.
El Espíritu es promotor de libertades que se insertan unas con
otras en el movimiento que Él protagoniza. Lo importante no es
ser yo libre, sino serlo en la sinfonía de libertades. La experiencia
concreta de la libertad cristiana es el amor. Los carismas del Espíritu
han sido concedidos "para utilidad común". El carisma
de los carismas, el que sobrepasa a todos, es el amor. El amor es el Espíritu
derramado en nuestros corazones. Dios Padre nos ha dado las arras del
Espíritu para que podamos glorificarlos en sus imágenes
vivientes que son las mujeres y los hombres. Quien reconoce a sus hermanas
y hermanos, ese ¡conoce a Dios! La división no es necesariamente un proceso negativo.
Es una garantía contra la impaciencia. Los discípulos de
Jesús querían que se instaurara cuanto antes el Reino de
Dios. Jesús les pide paciencia. Nuestra impaciencia nos llevaría
a asumir funciones que no nos corresponden. Sólo los ángeles
de Dios, como dice el Apocalipsis, realizarán esta tarea. Dios
es un "dios paciente" (Rom 15,5). La paciencia engendra esperanza
en Jesús. El arte es espera. La inspiración resulta después
de la espera. Los tiranos, sin embargo, son aquellos que "pierden
la paciencia". Actúan sin inspiración. El humilde espera,
es paciente. El Espíritu conforta esta actitud. Por eso, el Espíritu
abre a la tolerancia. ¡Ese es el camino de la libertad plena! |
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Darán
el Premio Príncipe Felipe a las Hijas de la Caridad? |
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| Así
piensa el Papa Benedicto XVI... |
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La pobreza más profunda es la incapacidad de alegría. No podemos dar vida a otros sin dar nuestra vida. En realidad todos tenemos sed de infinito, de una libertad infinita, de una felicidad ilimitada. Toda la historia de las revoluciones de los últimos dos siglos sólo se explica así. La droga sólo se explica así. El hombre no se contenta con soluciones que no lleguen a la divinización. Las injusticias del mundo no son la última palabra de la historia. |
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Evangelizar quiere decir enseñar el arte de vivir. Dios no es el rival de nuestra vida, sino el garante de nuestra grandeza. El Evangelio está destinado a todos y no sólo a un grupo determinado, y por eso debemos buscar nuevos caminos para llevar el Evangelio a todos. Un antiguo proverbio reza: Éxito no es un nombre de Dios. La nueva evangelización debe actuar como el grano de mostaza y no ha de pretender que surja inmediatamente el gran árbol. En la historia de la salvación siempre es simultáneamente Viernes Santo y Domingo de Pascua. No podemos ganar nosotros a los hombres. Debemos obtenerlos de Dios para Dios. Todos los métodos son ineficaces si no están fundados en la oración. Convertirse significa dejar de vivir como viven todos; dejar de sentirnos justificados en actos dudosos, ambiguos o malos, por el hecho de que los demás hacen lo mismo. La conversión es la humildad de entregarse al amor del Otro, amor que se transforma en medida y criterio de mi propia vida. Sólo en Cristo y por Cristo el tema de Dios se hace realmente concreto. Quien omite la cruz, omite la esencia del cristianismo. No es verdad que la fe en la vida eterna quite importancia a la vida en la tierra. Al contrario, sólo si la medida de nuestra vida es la eternidad, también esta vida en la tierra es grande y su valor inmenso. Nuestras voces y textos dan gracias a Dios por nuestro Papa! Fr. Nelson M. Pd. Uno escucha con el corazón estos pensamientos, uno siente lástima de los que han calumniado a este hombre sin conocerlo en realidad.
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| Alexis
Carrel: Científico místico |
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por Primo Siena A los setenta años de la aparición de su famoso libro La incógnita del hombre, en el contexto de la cultura actual se aviva el mensaje humanista de ese científico, premio Nobel por la medicina en el lejano 1912. Giuseppe Sermonti - biólogo italiano de destacada trayectoria internacional, ya director de la <International School of General Genetics> (1978)- utilizando una elegante metáfora en un libro suyo del año 1974, comparaba la ciencia moderna a la manzana que al caer sorpresivamente de su árbol inspiró a Newton el principio de la gravitación universal de lo objetos, abriendo camino al tiempo de las abstracciones matemáticas y de las ciencias exactas. A la metafórica manzana de Newton, Sermonti oponía la manzana de Adán, representación del mito antiguo que en una visión de la cosmología tradicional define al hombre en su relación con el conocimiento universal simbolizado en el árbol bíblico del Bien y del Mal. Según una sabiduría tradicional, la cosmología (ciencia que escudriña el origen y las finalidades del mundo cósmico) y la filosofía (investigación radical y total de conocimiento) fueron estrechamente ligadas por un mismo hilo constituido por la visión unitaria de la realidad vital del mundo expresada en la Edad Media. Pero con el paso del tiempo la filosofía asumió, como denuncia Titus Burckhardt, los "rasgos solitarios, huraños" que la caracterizan hoy en día, mientras que la cosmología se fue reduciendo a simple descripción del universo visible; tanto es así que actualmente la ciencia y la filosofía - siempre en opinión de Burckhardt - son dos fragmentos de una entidad perdida, desarrollándose uno hacia la objetividad y el otro hacia la subjetividad. ¡Ahora bien!, ha sido precisamente un científico, el francés Alexis Carrel, galardonado en el lejano 1912 con el Premio Nobel por la Medicina y la Fisiología, el que ha planteado en las primeras décadas del siglo XX° el problema de recuperar la entidad perdida buscando nuevamente la confluencia entre cosmología y filosofía, ambas restituidas al auténtico y primario sentido olístico de las ciencias del conocimiento total y global del hombre y del mundo que lo rodea. Alexis Carrel durante la primera guerra mundial (1914-18) fue testigo de las atrocidades bélicas que él intentó de aliviar con la actividad de un hospital móvil de campaña denominado "Ambulancia Carrel". A pesar de estar familiarizado con el sufrimiento humano, como todo médico, la guerra - por la crisis de valores y las agitaciones sociopolíticas que desató sucesivamente - lo impactó fuertemente empujándolo a reflexionar sobre los recursos de las ciencias con la finalidad de encontrar un camino capaz de resolver las desarmonías fisiológicas, psíquicas, espirituales del hombre en el contexto agitado de los tiempos modernos. La "incógnita" del hombre La celebridad internacional alcanzada a solo treinta y nueve años de edad con el Premio Nobel, proporcionó al doctor Carrel la oportunidad de contactarse con las personalidades más connotadas de la cultura de su tiempo; y entre ellas especialmente Emile Boutroux, Henrí Bergson, Jacques Maritain, Luís Pasteur, Jean Lepine, Albert Einstein, Henrí Poincaré, Julian Huxley, Antoine Sertillanges. Con Sertillanges y Maritain en particular conversa entorno a la necesitad de enfrentar el desafío de la sociedad moderna según una perspectiva enfocada hacia el microcosmo humano reactualizando el socrático "gnosce te ispum", pero a la luz de la invocación agustiniana: "In interiore homine habitat veritas" . Esta línea conceptual constituirá el enfoque científico-olístico del libro Man, the Unknown que Alexis Carrel públicaba en Estados Unidos y contemporáneamente en Francia bajo el título L'Homme cet inconnu, poco tiempo antes del lanzamiento de Humanismo integral de Maritain. Pero, mientras que el libro del filósofo neotomista circula en las bibliotecas universitarias, en institutos religiosos y en reducidos círculos académicos, aquel del científico francés obtiene el éxito de un besteseller alcanzando en sólo tres años (1936-39) varias ediciones y la traducción a más de veinte idiomas. Abordando la incógnita del hombre, Alexis Carrel denuncia en su libro las alteraciones que afectan tanto al hombre moderno como a la sociedad industrial y tecnocratica responsable de la confusión que afecta la esencia constitutiva del ser humano, investigado sólo sectorialmente por la ciencia experimental moderna. En el prólogo advierte que e autor del libro no es un filósofo, sino sólo un científico quien busca la unidad y totalidad del conocimiento investigando en los laboratorios sobre los seres vivientes y reflexionando sobre los hombres para comprenderlos mejor: "por lo tanto - aclara - él no pretende de conocer sino aquellas realidades que la observación científica abarca". Pero para el doctor Carrel el campo de investigación científica no puede ignorar aquellos espacios que la ciencia experimental y sectorial moderna ha abandonado a la reflexión metafísica; por consiguiente el científico olístico debe investigar no sólo al hombre como entidad fisiológica, sino también a su espíritu como a su psique, a su mente como a su corazón, a su inteligencia como a su alma. Elaborando su diagnosis de la sociedad moderna, Alexis Carrel destaca que la civilización contemporánea se ha constituido según los caprichos de los descubrimientos científicos, los apetitos, los espejismos, las teorías, los deseos humanos, pero ignorando la verdadera naturaleza del hombre. Las expansión del confort, los avances tecnológicos han influenciado la organización política y económica del mundo actual, provocando alteraciones no siempre positivas en el hábitat del hombre contemporáneo, porque si los triunfos de la inteligencia han proporcionado al ser humano riquezas y comodidades, los valores morales han ido rebajándose, la razón práctica muchas veces ha borrado las creencias religiosas; y si la vida moderna ha liberado al hombre de muchas constricciones, al mismo tiempo ha suprimido la disciplina, el esfuerzo, las normas éticas desviándose hacia valores falsos que adulteran el buen éxito de la vida misma. Restablecer la dignidad humana en la plenitud de la persona ¡Ahora bien!, para resolver positivamente la incógnita del hombre hay que restablecer la dignidad humana en la plenitud de la persona individual debilitada por la civilización moderna. Muchos creen que las ciencias sociológicas y la economía política puedan aportar hoy en día una contribución decisiva para mejorar el conocimiento del hombre; pero - observa el doctor Carrel - se trata de ciencias parciales que sólo integrándose a los aportes de anatomía, fisiología, higiene, psicología, metapsíquica, pedagogía podrán estudiar al ser humano en su integralidad personal; es decir: como entidad constituida por un sistema fisio-químico, por un organismo viviente, un organismo psíquico, un universo espiritual. La concreta realización de este programa se dará sólo en el año 1941 con la organización en París de la "Fundación francesa para la investigación de los problemas del hombre" dirigida por el mismo Carrel y dotada de cuarenta millones de francos franceses de entonces por un decreto del gobierno del Mariscal Pétain. Pero la fundación tuvo vida breve en una Francia dividida entre zona ocupada por alemanes y zona administrada por el gobierno de Vichy, agobiada por el enfrentamiento militar entre resistentes gollistas y colaboracionistas. Después de la llegada en París de las tropas angloamericanas y gollistas de la "France Libre" (19 de junio de 1944), en el mes de agosto Alexis Carrel es destituido de su cargo e incluido en una lista de "colaboracionistas ilustres" más por acusaciones de adversarios envidiosos de su fama internacional que por su supuesta imprevisión política. El hecho fue la causa de su primer ataque al corazón. La muerte lo alcanza a los setenta y un año, el 5 de noviembre de 1944, ahorrándole la infamia de un juicio político inmerecido. En verdad, la adhesión del doctor Carrel al Mariscal Pétain no había asumido ningún matiz político específico, siendo más bien la expresión de un patriota francés que había manifestado lealtad a su patria envuelta en una dramática crisis político-militar. Como atestiguará su esposa Anne, ningún motivo que no fuera la fidelidad a su tierra natal empujo al doctor Carrel a regresar a Francia (1939) en el periodo más trágico de su trayectoria nacional, dejando en Nueva Cork tranquilidad personal, honores académicos y un alto estándar económico. Esta desinteresada elección de Alexis Carrel inducirá, cincuenta años después, hasta el presidente socialista Mitterand a reconocer la honestidad cívica e intelectual de su ilustre compatriota quien regresó a su patria perturbada por la guerra con el sólo propósito de entregarle un mensaje de esperanza resumido en un atrevido programa científico-espiritual proyectado hacia el futuro. Por cierto hay una admirable grandeza moral y espiritual en este hombre que deja todas la comodidades personales para compartir el destino dramático de sus compatriotas soportando por consiguiente pesados sacrificios físicos, porque la Francia de los años bélicos no proporcionaba ninguna de las mínimas comodidades necesarias para desarrollar una tranquila especulación intelectual y científica, ni ofrecía alimentación suficiente ni calefacción que pudiera mitigar la rigidez del invierno galo, lo que obligaba a Alexis Carrel a trabajar en su último programa científico con las piernas envueltas en una frazada para combatir el frío que él aborrecía. En los años noventa del siglo recién pasado se desencadenó en Francia una campaña de prensa para demonizar la memoria del doctor Carrel, intentando relacionar de modo arbitrario la eugenía voluntaria propiciada por el científico francés con el darwinismo social y el racismo biológico nazista. Acusaciones sectarias y falsas que son desmentidas por las mismas enseñanzas de Carrel, cuando él afirma que "el buen éxito de la vida individual es siempre posible a pesar de que algunos aspectos del individuo sean deficitarios, mientras que el mismo éxito es incompatible con la ausencia de una personalidad moral. Las reglas de una buena conducta de la vida individual deben, más allá del individuo, dirigirse a los otros individuos presentes y futuros. La salvación de uno no debe verificarse a cuesta de la salvación de otro. El éxito de la vida sobre la tierra depende del resultado de la vida de cada ser humano, del esfuerzo de cada uno.....El éxito de la vida colectiva se obtiene por medio del amor fraternal, por la supresión de las clases sociales, el acceso de todos a la propiedad, la posibilidad que cada uno pueda acceder a la vida espiritual: intelectual, estética, religiosa". La conducta de la vida entre abstracción y realidad El mensaje de esperanza que Alexis Carrel ha dejado como herencia para la posteridad, está resumido en las páginas de La conduit de la vie, el libro que él empezó a escribir en 1938 y que completó en su primera y última redacción en 1942. Fue editado póstumo en el año 1950, bajo el cuidado de su esposa Anne, por Plon en París con el título "Reflexions sur la conduite de la vie ". Retomando en "Reflexiones sobre la conducta de la vida" la temática abordada en "El Hombre, ese desconocido", Carrel denuncia tanto las abstracciones improductivas de las ideologías modernas, como la impericia del método científico analítico, responsables ambos de confundir las ciencias de la naturaleza que investiga la materia con la ciencia sintética que investiga al hombre. Fue así -destaca Carrel - que los filósofos utilitaristas y los ideólogos marxistas, ignorando el uso correcto de los conceptos operativos, confundieron una específica interpretación de la vida natural con la ciencia del hombre. Por efecto de ese error tanto el liberalismo iluminista como el marxismo proclamaron la primacía de lo económico sobre el humano y lo espiritual. Las reglas fundamentales de la vida están constituidas, según Carrel, por las leyes de la conservación de las especies de los seres vivientes y por la ley de la ascensión del espíritu. En estas leyes reside la causa de los distintos aspectos del proceso vital del hombre. La falta de equilibrio y las desarmonías que padece nuestra sociedad se debe gran parte al hecho que el espíritu haya sido rebajado al nivel de la inteligencia racional. La sociedad moderna ha cultivado la presunción de afirmar el dominio de la ciencia, fruto de observación racional, sobre el mundo de la materia y de los conceptos matemáticos por medio de la inteligencia, pero ha ignorado todas las demás actividades del espíritu que el lenguaje científico nunca ha podido describir satisfactoriamente: el arte, la acción, el sentimiento moral, el corazón, la audacia, la oración, el sentido de lo divino. Cada vez que la vida ha rehusado adecuarse a la ley de la ascensión del espíritu - aclara Carrel - la vida misma se ha desviado de su cauce normal. Esta despiadada diagnosis no induce todavía en Alexis Carrel la tentación del pesimismo; por el contrario su optimismo básico, sustentado por la fe cristiana, afirma en él la persuasión que el curso equivocado de los tiempos que vivimos puede revertirse por medio de un gran esfuerzo educativo dirigido a la restauración de la persona humana, tanto en sus componentes éticos y espirituales como en sus estructuras biopsíquicas; tarea esta propia de los educadores y, entre ellos, principalmente de los padres. Entonces hay que reactivar los valores básicos de una educación afirmada en la ley del esfuerzo y de la voluntad del educando: una educación corroborada además por el aporte de biología, eugenia voluntaria, higiene del espíritu porque - explica Carrel - sólo una educación conmensurada a los varios elementos de la persona integral podrá conducir nuevamente todo hombre -más allá de su extracción social, sexo, potencialidad biopsíquica y espiritual - hacia el camino real del buen éxito de la vida. En una de las últimas páginas de "Reflexiones sobre la conducta de la vida" - concluidas casi en articulo mortis - Alexis Carrel nos otorga su mensaje de esperanza con acentos líricos y una tensión moral que asimilan el científico al filósofo y al místico; quienes - en la espera de la venida del reino de Dios en el mundo terrenal - exaltan al hombre integral que expresa y resume en sí mismo "el atleta, el artista, el científico, el héroe y el santo que se adormece en la paz del Señor". Y más adelante, concluye: "La alegría es el signo que marca el triunfo de la vida. La ascensión del espíritu es el signo supremo del éxito alcanzado. El buen éxito de la vida se manifiesta por la plenitud de sus dones". Palabras que guardan, también hoy en día, una vigorosa y deslumbrante actualidad para una humanidad que, entre incertidumbre de todo tipo, va adentrándose en el laberinto de la postmodernidad. |
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| Ascensión
del Señor |
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La alegría del corazón Celebramos una de las fiestas más gozosas del Señor, aunque vaya un poco mezclada de cierta tristeza en el corazón de los Apóstoles que ven marcharse definitivamente a Jesús de su mundo visible. Pero Cristo vuelve alegre al Padre, y a los suyos no los deja solos. El Papa Benedicto XVI hace un bello comentario a este gran acontecimiento en su libro “Imágenes de la esperanza”. Y nada mejor que sus autorizadas palabras para comentar este acontecimiento de la Ascensión del Señor: En la historia de la ascensión de Cristo al cielo, el evangelista Lucas ha intercalado una observación que me sigue pareciendo asombrosa siempre que me la intento explicar teológicamente. Me refiero a lo que Lucas dice en su evangelio de que los discípulos estaban llenos de gran alegría cuando volvieron del monte de los Olivos a Jerusalén. Esto no concuerda en absoluto con nuestra psicología normal: la ascensión del Señor era la última aparición del resucitado; los discípulos sabían que ya no lo volverían a ver en este mundo. Ciertamente esta despedida no es comparable con la del Viernes Santo. Pues entonces Jesús aparentemente había fracasado, y, vistas desde allí, todas las esperanzas anteriores debían de parecer un gran error. La despedida del cuadragésimo día después de la resurrección tiene en sí, por el contrario, algo triunfal y esperanzado: esta vez Jesús no se ha marchado a la muerte, sino a la vida. No está vencido, sino que Dios le ha dado la razón. Así, sin duda alguna, hay razones para la alegría. Pero aunque el entendimiento y la voluntad se alegren, el sentimiento aún no tiene por qué sumarse a ellos necesariamente. Podría, en medio de la comprensión de la victoria de Jesús, sufrir por la pérdida de la cercanía humana. El miedo de quedar abandonado podría aumentar, sobre todo a la vista de la inmensa tarea que se tiene por delante: salir a lo desconocido y dar testimonio de Jesús ante un mundo que sólo podía ver en los discípulos a gente humilde, algo desquiciada, del país de los judíos. Pero allí está, nada disparatada, la palabra sobre la gran alegría de los que vuelven a casa. Nunca podremos explicar esta palabra del todo, lo mismo que tampoco podemos entender la alegría de los mártires: el canto de un Maximiliano Kolbe en el pabellón del hambre, la alegre alabanza a Dios que pronunció Policarpo en la hoguera, y lo mismo muchos otros. En los santos del amor al prójimo encontramos la misma gran alegría precisamente en los instantes en los que prestaron los servicios más difíciles a los enfermos y a los que sufrían –y, gracias a Dios, esto no son sólo historias del pasado- . Así, a partir de tales experiencias podemos barruntar algo de cómo la alegría de la victoria de Cristo, no sólo afecta al entendimiento, sino que se puede comunicar también al corazón, y únicamente así llega de verdad. Sólo cuando algo de eso brota también en nosotros mismos hemos entendido la fiesta de la Ascensión. Lo que en ella ha sucedido es la llegada de lo definitivo de la redención al corazón del hombre, de manera que el conocimiento se hace alegría (pgs. 53-54). Hoy contemplamos a Jesús junto al Padre y al Espíritu Santo, y junto a su Madre María, y todos los santos. Y esa mirada al cielo, nuestra meta definitiva, nos anima a seguir luchando por la verdad y el amor aquí en la tierra. Ya dijo El: Donde yo estoy quiero que estéis también vosotros. No pensar en el cielo nos priva de la alegría que nos produce la gran esperanza de estar algún día junto a Dios. Por eso la liturgia nos dice: Levantemos el corazón. Y nosotros respondemos: Lo tenemos levantado hacia el Señor. Parroquia de Santo Tomás de Aquino y Templo de
la Divina Misericordia (Murcia-España). Puedes solicitar oraciones
por tus necesidades. Las tendremos presentes ante el Cristo de la Divina
Misericordia. |
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en el Sostenimiento Económico de la Iglesia |
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![]() ![]() La Iglesia católica lleva más de dos mils años haciendo el bien. Transmite valores espirituales y humanos que redundan en beneficio de todos. Para seguir transmitiendo esos valores, la Iglesia necesita la colaboración personal y económica de los católicos y de todos aquellos que valoran el servicio que, la Iglesia, presta a la sociedad. Una forma de colaborar es poniendo la X en la casilla de la Iglesia católica en la Declaración de la Renta. Una parte de su financiación se lleva a cabo a través de la Asignación Tributaria. Si pones la X en la casilla de la Iglesia católica, de cada 6 euros de los impuestos que pagas a Hacienda, 0,03 céntimos de euro pasan a la Iglesia. Por tanto no tienes que pagar más. Tu aportación económica se destina al sostenimiento de las necesidades básicas de la Iglesia, éstas son: La atención espiritual y humana que presta a todo aquél que lo necesite, tanto de los católicos como de los que no lo son. El mantenimiento de cerca de 25.000 parroquias, lugares de culto y numerosos servicios sociales de todo tipo repartidos por toda la geografía española. La retribución de los sacerdotes, religiosos y seglares que dedican su tiempo a la atención espiritual, social y cultural a través de proyectos pastorales para adultos, jóvenes y niños. La evangelización y el desarrollo de los pueblos del Tercer Mundo. devolver
Si tu Declaración te sale a devolver, pon tambien la X porque no te van a devolver menos. |
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| HOY
ES PENTECOSTÉS Javier Leoz Sacerdote |
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| SOPLA
DONDE QUIERE |
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Podemos pensar que aquellos hombres a los que el Resucitado enviaba por aquellos mundos de Dios… eran distintos a nosotros. Podemos pensar que todos, sin excepción, vestían el traje de la perfección Podemos pensar que eran tan tocados y elegidos por Dios que no había resquicio alguno para la duda ni para la desesperanza, para el pecado o la deserción. Podemos pensar eso… y llegar a equivocarnos con esa imagen idílica de lo que fueron y, tal vez, no lo fueron tanto. Uno, cuando mira por la ventana de la Palabra de Dios, concluye que aquellos sobre los que el Espíritu descendía en aquel primer Pentecostés estaban tan traspasados de dudas como actualmente lo podemos estar nosotros. Tan llenos de miserias como de contradicciones nuestra misma vida. Tan condicionados por las debilidades como nosotros inmersos y atacados por el vacío espiritual que lo invade todo y lo penetra todo. 2000 años después de aquel tiempo inaugurado por el Espíritu Santo, el tiempo de la Iglesia, seguimos con las mismas luchas y con los mismos condicionantes para vivir como testigos del Resucitado. UNOS quieren vivir esa experiencia al margen de la iglesia. La ven como algo desfasado y cerrada en sí misma. Como que, hace tiempo, que dejó de escuchar la voz del Espíritu que le llama a la renovación personal y comunitaria. OTROS aún siendo conscientes de sus limitaciones y traiciones al espíritu del Evangelio, la queremos porque sabemos que si la Iglesia fuese perfecta y santa al cien por cien….no tendríamos cabida en ella y, porque la sentimos tan nuestra, trabajamos y nos desvivimos hasta la muerte por lo que es grande en ella: JESUCRISTO
Hoy, en Pentecostés, damos gracias a Dios por esta gran casa en
la que Una iglesia que se lanza al futuro sin miedo alguno sabiendo que lleva entre manos la mayor riqueza que el mundo puede esperar: EL EVANGELIO. Una iglesia
que habla sin tapujos, sin vergüenza y que, precisamente por ello,
su mensaje hará que salten chispas cuando puede más la sin
razón que el sentido común, la banalidad de las cosas que
la dignidad humana, el personalismo más que lo comunitario, el
cosmos mas que el propio hombre. Unos hombres y mujeres que llamaban la atención y que fueron formando esa gran familia que ha llegado hasta nuestros días. ¿Por qué hoy nuestra iglesia brilla más por el esplendor de su riqueza artística que por el estilo de vida que muchos cristianos no llevamos dentro de ella? A los cincuenta
días entonces, y 2004 años después, es un soplo que
nos viene bien para lanzarnos como iglesia a la conquista de ese mundo
tan duro para entender y comprender, vivir y amar las cosas de Dios. |
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| FELIZ
PASCUA DE PENTECOSTÉS CON MARÍA
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| VENID
Y VAMOS TODOS CON FLORES A PORFÍA, CON FLORES A MARÍA QUE
MADRE NUESTRA ES...
Hoy pedimos por intercesión de María : - Por El Papa Benedicto que inaugura su Pontificado. |
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