Reflexiones
entre amigos Revista semanal elaborada por: MOVIMIENTO DE ADORACION PERPETUA A.R.P.U. PARROQUIA DE SANTA MARIA LA REAL DE LA CORTE OVIEDO |
26
DE JUNIO DE 2005 |
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DOMINGO
XIII 2005 |
"El
que no toma su cruz, no es digno de mí. |
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EVANGELIO
"El que no toma su cruz, no es digno de mí. El que os recibe a vosotros, me recibe a mí." Lectura del santo evangelio según san Mateo. (Mt. 10,37-42) En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: -El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mi no es digno de mí; y el que no toma su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará. El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado. El que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá paga de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, tendrá paga de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi discípulo, no perderá su paga, os lo aseguro. Palabra del Señor. |
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(Mt.
10, 37-42) El camino del discípulo no es sencillo, aunque
tiene sus recompensas; si recordamos, con cariño miró al joven
rico y éste se marchó triste porque era muy rico; pues me
imagino las caras de los apóstoles cuando escucharon estas palabras
de Jesús: cuanto menos, asombro; y probablemente algún comentario
entre ellos sobre quién sería capaz de cumplir todo eso. Tomar la cruz de Jesús es vivir del mismo modo que Él lo hizo, hasta las últimas consecuencias, incluida la muerte por los demás, el desgaste por los otros, sin esperar recompensa alguna. O bien buscamos nuestra propia gloria, nuestra recompensa, asegurar nuestra vida... o lo entregamos todo con tal de ganar a Cristo. Dejar padre, madre, hermanos o hermanas... Dejar aquello a lo que nos aferramos y que nos impide ser sus mensajeros y testigos. Y, es evidente que este evangelio no aboga por cortar los vínculos familiares; no es eso, y todos lo comprendemos. |
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Se trata de poner en nuestra escala de valores a Aquél que nos lo
ha regalado todo: también nuestra familia o la vida que tenemos. Buscamos la vida y las respuestas a nuestros interrogantes en multitud de medios: libros, sabios, futuristas... Y hasta creemos que por nuestros propios medios podemos encontrar una explicación sin recurrir al verdadero Creador. El que encuentre su vida la perderá, y el que la pierda por mí, la ganará para siempre. Luego queda el tema de cómo recibir a los que entregan su vida por los demás: tantos y tantos profetas o justos, o evangelizadores que emplean su tiempo en ayudar y difundir el Reino de Dios de un modo u otro (tampoco es necesario llevar ningún distintivo para saber quiénes procuran un mundo nuevo). Tendremos que ver de qué modo tratamos a los demás; porque sólo por el hecho de dar un vaso de agua, dijo Jesús, tendrás recompensa. Ahora a nosotros nos toca discernir si sólo a los discípulos de Jesús o a tantos otros inmigrantes que vienen de lejos a buscar una vida digna, que no tienen posada o algo que llevarse a la boca. Tal vez esos sean también, seguro que sí, esos pobrecillos de los que habla el evangelio y a los que debemos dar de beber y comer y vestir... Ser o no ser... digno de Jesús; ahí está la distinción entre un cristiano y alguien que no se ha encontrado con el Camino, la Verdad y la Vida. |
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| Al texto evangélico de hoy preceden las palabras terminantes de Jesús: | ||
“No he venido a sembrar paz en la tierra, sino espadas” y división entre los miembros de una misma familia (vv37-39). Y hoy nos dice: “El que quiera a su padre o su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que quiera a su hijo o a su hija más que mí, no es digno de mí. Y el que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará” (vv.37-39) Nos impresiona hoy este lenguaje de corte radical y e estilo profético, incisivo, casi rudo, sin matices ni atenuantes. E igualmente impactó a los oyentes de Jesús. El eco de sus palabras se prolongó en las primeras comunidades apostólicas en la que debieron circular como aforismos proverbiales. Por eso los cuatro evangelistas incluido Juan (12,25), narran estas sentencias de Cristo referentes a condiciones paradójicas para entrar en su discipulado y seguirle. -Los criterios de Jesús ante todo ¡Jesús no nos lo pone fácil, no! El evangelio de hoy empieza con unas frases muy fuertes, Jesús habla así, y da la impresión como si fuera un rival, un adversario de las personas que tenemos a nuestro lado, de las personas que nos sentimos llamados a amar más: nuestra familia. ¿Qué quiere decir esto? ¿acaso Jesús esta en contra de la familia, y nos pide que la dejemos de lado y no nos preocupemos de ella? Realmente, ¡nos resultaría muy extraño que Jesús nos pidiera semejante cosa! Sería inhumano... Jesús no nos pide que dejemos de lado a la familia, o que no nos preocupemos de ella. Pero sí nos advierte de los peligros que tenemos en nuestra familia y en las demás cosas que tenemos cerca y queremos. Jesús nos advierte de esto porque lo que él quiere, lo que él sí nos exige, es que, en todo lo que vivimos, en todo lo que hacemos, pongamos por encima de todo sus criterios: lo pongamos a él, a su Evangelio, por encima de todo. -¿Qué quiere decir amar a los padres o a los hijos más que a Jesús? ¿Qué querría decir, por ejemplo, amar al padre o a la madre más que a Jesús? Sería el caso, por ejemplo, de aquel hijo que ve claro que Jesús le pide que se haga sacerdote, o vaya a ayudar en un país del Tercer Mundo y, por miedo de lo que dirán sus padres lo deja correr. O -más simple- aquel hijo que ve que podría dedicar un tiempo a la semana a trabajar en algún servicio social o participar en un grupo de reflexión cristiana, y no lo hace porque sus padres lo quieren todo el día a su lado. Son ejemplos que no me invento, sino que se dan en la realidad. Es cierto que uno no debe marchar a un país del Tercer Mundo si sus padres son muy mayores y necesitan del hijo para que les sostenga. Pero es cierto también que los padres no deben ser obstáculo para que el hijo pueda realizar su propio seguimiento de Jesús. ¿Y que querría decir, por ejemplo, amar a los hijos o a las hijas más que a Jesús? Sería el caso, por ejemplo, de aquellos que tienen como única preocupación que sus hijos lo tengan todo, y estén muy preparados para tener buenos puestos en la sociedad, y se gastan mucho dinero en llevarlos a buenos colegios, y olvidan que parte de este dinero que gastan en sus hijos deberían gastarlo más bien en ayudar a otra gente que no tiene tantas posibilidades. O sería el caso también de aquellos que dan a los hijos todos los caprichos, y los maleducan haciéndoles creer que son más que los demás, y no les enseñan el desprendimiento, ni la generosidad, ni el deseo de que en el mundo todos seamos iguales. O el caso de aquellos que obsesionan a sus hijos con un espíritu competitivo, y los convencen de que sólo deben vivir para estudiar, y tratan de evitar que realicen actividades sociales o de Iglesia diciéndoles que «esto es perder el tiempo en tonterías». |
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PENSANDO
EN LA HOMILÍA DE HOY |
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El evangelio es la continuación de lo que Jesús dice a los apóstoles, a los enviados en la misión. Nos ofrece una serie de puntos de meditación importantes. Deberemos escoger. Por un lado, la centralidad de Jesucristo en la vida del cristiano: "El que quiere a su padre o a su madre... a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí". Una frase que no se debe leer en clave excluyente. El amor a Jesucristo no anula el amor a la propia sangre. La clave de lectura es la centralidad del Señor y la fe en el amor que nos tiene, fuente del amor que tenemos por los nuestros y por el prójimo. |
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| Un
segundo punto es el de la cruz: "El que no coge su cruz y me sigue
no es digno de mí". Aquí la cruz quiere decir asumir
el camino de Jesús en todo, con todas las consecuencias, también
la de la cruz, es decir, con la posibilidad de sufrir por fidelidad al
amor hasta el final. Evitemos, pues, una lectura de esta frase que consista
en adornar los sufrimientos de las personas. Otra cosa es que partamos
de la persona que sufre y veamos, a los ojos de la fe, una imagen de Cristo
crucificado que se identifica con todas las víctimas del mal y
de la muerte. Pero el sentido es fundamentalmente el primero. |
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Otro aspecto, común a los dos primeros que he enumerado, es el
del seguimiento de Jesús. El evangelio nos ofrece la imagen del
camino y la imagen del guía, a quien podemos seguir, que escoge
unas sendas, y, por lo tanto, rechaza otras.
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| PERDIENDO
ES COMO SE GANA |
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XIII DOMINGO TIEMPO ORDINARIO La sociedad nos invita a un triunfo rápido y a costa de lo que sea. Hay medios, métodos y empresas que están orientados precisamente a todo ello: conquistar la fama cuanto antes y, si puede ser bien remunerado, mejor que mejor. Y, en este inicio del verano, la Palabra del Señor nos recuerda que perdiendo muchas cosas (que ante el mundo pueden parecer importantes) son puntos para adquirir algo más definitivo en el más allá. El padre y la madre (de los cuales, nos habla en el Evangelio de hoy) tienen muchos rostros con diversos nombres, en la realidad que nos circunda: riquezas, ocio, placer, materialismo, hedonismo, relativismo, miedos, temores, etc. Son varias las cosas que nos atenazan y nos impiden servir con cierta generosidad o con desprendimiento a la causa de Jesús. El padre y la madre, son aquellos imanes que nos atraen y nos apartan del camino emprendido en el día de nuestro Bautismo. Es, en definitiva, la comodidad y el apego a muchas cosas que nos parecen imprescindibles para ser felices, lo que nos paraliza y nos impide valorar aquella ganancia de la que Jesús nos habla en este evangelio dominical. Cuando uno quiere a alguien, todo esfuerzo y sacrificio, le parece poco. Cuando a uno le es indiferente otra tercera persona, cualquier detalle, le parece un privilegio concedido injustamente. A Dios hay que llevarlo en el fondo de las entrañas. Cuando a Dios se le ama, la vida y las pequeñas renuncias de la vida cristiana, se contemplan desde otra óptica, con un trasfondo de felicidad y de fidelidad. Todos, en el día a día, podemos ir realizando un pequeño balance de aquello que damos a Dios y de aquello que Dios nos ofrece. Malo será que, el día de mañana, abriendo el diario de nuestras buenas obras, de nuestros ratos de oración, del trabajo en pro de la justicia, de la confianza y de la esperanza en Dios, nos encontremos con la gran sorpresa de que tenemos muy pocos asientos señalados a nuestro favor por haber estado entretenidos en “muchos padres y madres” que distrajeron nuestra existencia desde Dios y para Dios. ¿Perder para ganar? Ciertamente. Dios, en nosotros y a través de nosotros, invierte en el mundo de una forma original y desconcertante: hay que ir contracorriente. Comprando aquello que muchos desprecian y abrazando a aquellos que la sociedad rechaza. Para ello, claro está, es cuestión –muchas veces- de cerrar los ojos y de abrir el corazón. ¿Perder para ganar? Así es. Jesús nos deja unas pistas por las que podemos optar hacia esos grandes valores que, a pesar de las dificultades, perduran en el tiempo. Alguien dijo, con cierta razón, que los cristianos tenemos que aprender a “jugar en bolsa”. No precisamente en aquella que el mundo económico propone para enriquecerse abusivamente. El cristiano convencido, ha de estar dispuesto a perder de lo suyo (tiempo, bienes materiales, esfuerzo) para que un día Jesús pueda reconocernos como aquellos que se arriesgaron y arriesgaron abundantemente en su nombre y en favor de los demás. -Que los modos de ver las cosas sean los de Dios y no los nuestros -Que la voluntad a la hora de vivir, venga condicionada por la voluntad de Dios y no solamente por la nuestra -Que aquello que realicemos se corresponda con los planes de Dios y no exclusivamente con nuestra agenda personal -Que en el día a día, sepamos morir un poco a nuestro “yo” para que brote un poco Dios -Que en este verano, lejos de apartarnos de Dios, tengamos ganas y gusto por celebrar la eucaristía dominical o de buscar espacios para la contemplación personal. J.Leoz
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| Dar
un vaso de agua (José Antonio Pagola) |
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Cuando damos algo de verdad, nos experimentamos a nosotros mismos llenos de vida, desbordantes, con capacidad de enriquecer a otros, aunque sea en un grado muy modesto. "Sólo el amor hace que la vida merezca ser vivida. Sólo la ayuda a los demás procura la gran alegría de vivir" (K Tillmann). Dar significa estar vivo y ser rico. El que tiene mucho y no sabe dar, no es rico. Es un hombre pequeño, impotente, empobrecido, por mucho que posea. En realidad, sólo es rico quien es capaz de regalar algo de sí mismo a los demás y enriquecer a otros. Necesitamos todos escuchar con más atención y hondura las palabras de Jesús. No quedará sin recompensa ni siquiera el vaso de agua fresca que sepamos dar a un pobre sediento. Hemos de aprender a dar. Regalar lo que está vivo en nosotros y puede hacer bien a los demás. Dar nuestra alegría, nuestra comprensión, aliento, esperanza, acogida y cercanía. Muchas veces, no se trata de cosas grandes ni espectaculares. Sencillamente, "un vaso de agua fresca". Una sonrisa acogedora, un escuchar sin prisas, una ayuda a levantar el ánimo decaído, un gesto de solidaridad, una visita, un signo de apoyo y amistad. No lo olvidemos. En el fondo de la vida hay una gran fuerza que bendice, acoge y recompensa todo gesto de amor por pequeño que nos pueda parecer. Se llama Dios Nuestro Padre. |
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| A
PROPÓSITO DEL EVANGELIO DEL DÍA (Laurentino) |
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Yo no se llevar la cruz Yo no se llevar la cruz, En cruces crucificado Hoy, la fiesta de la Cruz Quiero encargarte una cruz Quiero una cruz a medida Quiero la cruz que tu quieras |
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| Recibir
a los "pobrecillos" |
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La segunda parte del texto evangélico se refiere a la actitud que debemos tener hacia quienes se ven obligados a huir o emigrar debido a la persecución. Jesús se identifica con toda persona que, por defender su derecho a ser interiormente libre y digno, debe recurrir a la ayuda y comprensión de otros para subsanar su necesidad de seguridad y subsistencia. «El que os recibe a vosotros, me recibe a mí... El que dé a beber aunque no sea más que un vaso de agua fresca a uno de esos pobrecillos..., no perderá su paga, os lo aseguro.» El siglo veinte, siglo de grandes adelantos técnicos, de democratización de la vida, de defensa de los derechos humanos, etc., es testigo, desgraciadamente, del drama de millares de personas que se ven obligadas a abandonar su país, su familia, su trabajo, su seguridad para encontrar, quién sabe dónde, un refugio más o menos seguro y una forma digna de vida. Ya se trate de los refugiados que huyeron de la Europa comunista, o de los palestinos, o de los vietnamitas, o de los negros sometidos al control blanco, o de los sudamericanos..., estamos ante una llaga cuya curación depende de todos. Años atrás eran los españoles los que buscaban refugio en otras tierras, bien por motivos políticos o bien por una situación de subsistencia. Hoy, al tener en el seno de nuestra comunidad a millares de "expatriados", podemos comprender más de cerca lo que en su época proclamara el Evangelio. Jesús reclama del hombre la entrega total..., pero no lo deja solo. El Cuerpo de Cristo, la comunidad cristiana, debe hacerse cargo de esos «pobrecillos» que, no importa ahora las circunstancias, reclaman aunque no sea más que un vaso de agua, que traducido puede significar: trabajo, techo, posibilidades de reorganizarse, atención de sus hijos, cuidados sanitarios, afecto, hospitalidad, educación, etc. Una vez más nos llama la atención la sensatez y el espíritu realista y concreto de los postulados evangélicos. No hay en sus páginas alta filosofía ni largas discusiones sobre los Derechos Humanos o sobre la Caridad cristiana... Pero sí hay un planteo claro y directo que exige, por contrapartida, una conducta coherente en las comunidades cristianas. ¿Seguiremos hablando de las barreras nacionales o raciales o culturales o religiosas? ¿Pondremos, una vez más, por delante los "graves intereses de nuestras comunidades" al interés supremo de la dignidad del hombre? ¿Cuál será la paga, entonces, de aquella comunidad que se llama cristiana a sí misma y que le niega al "Cristo pobrecillo" el elementalísimo derecho de vivir dignamente? Seguir a Cristo es el camino que hemos elegido. Quizá otros eligieron por nosotros ese camino. Hoy vamos aprendiendo todo lo que implica. El apóstol Pablo, en la lectura de hoy, lo dice a su modo: "Por el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte, para que, así como Cristo fue despertado de entre los muertos para la gloria del Padre, así también nosotros caminemos en una vida nueva..." El Evangelio de hoy nos mostró dos maneras de morir; es decir: dos formas de vivir.
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| A
los 80 confirmandos del año 2005-Frutos de confirmación.-Laurentino |
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Pertenecer al Señor, ser apóstoles en serio, amar a Dios con criterio, y de todo corazón, eso es confirmación. Consolidar el bautismo, Ser hijo fiel de la Iglesia, Personalizar la fe Amar al más desgraciado Seguir la voz del Espíritu |
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| FELICITACION
CORDIAL A LOS OCHENTA CONFIRMADOS |
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Queridos amigos: Me sale del alma una felicitación cordial, junto
con el pobre poema anterior, al considerar el gran derroche de gracia que
el Espíritu Santo vuelca sobre vosotros con motivo de la Confirmación.
Pienso lo siguiente: La confirmación según el catecismo oficial de la Iglesia, su recepción es necesaria par la plenitud de la gracia bautismal. Une a los bautizados más íntimamente a la Iglesia y los enriquece con una fortaleza especial del Espíritu Santo. De esta forma quedan obligados aún más, como auténticos testigos de Cristo, a extender y defender la fe con sus palabras y sus obras. Perpetúa, en cierto modo, en la Iglesia, la gracia de Pentecostés. La unción ilustra el nombre de “cristiano” que significa “ungido”. Significa la participación del bautizado en las funciones profética, sacerdotal y real de Cristo. Los que son ungidos, por la confirmación, participan más plenamente en la misión de Jesucristo y en la plenitud del Espíritu Santo que este posee, a fin de que toda su vida desprenda “el buen olor de Cristo”. Por medio de esta unción, el confirmado recibe “la marca”el sello del Espíritu Santo. El sello es símbolo de la persona, de su autoridad, de su propiedad. Este sello del Espíritu Santo marca la pertenencia total a Cristo, la puesta a su servicio para siempre, pero indica también la promesa de protección divina. El beso de paz significa y manifiesta la comunión eclesial con el Obispo y con todos los fieles. Lo efectos de la Confirmación: El efecto del sacramento es la efusión especial del Espíritu Santo, como fue concedida en otro tiempo a los Apóstoles el día de Pentecostés. Confiere crecimiento y profundidad a la gracia bautismal: nos introduce más profundamente en la filiación divina. Nos une más firmemente a Cristo; aumenta en nosotros los dones del Espíritu Santo; hace más perfecto nuestro vínculo con la Iglesia; nos concede una fuerza especial del Espíritu Santo para defender y difundir la fe mediante la palabra y las obras como verdaderos testigos de Cristo, para confesar valientemente el nombre de Cristo y para no sentir jamás vergüenza de la cruz. Perfecciona el sacerdocio común de los fieles recibido en el bautismo, y el confirmado recibe el poder la fe de Cristo públicamente, y como en virtud de un gran cargo. Os deseo de corazón que, a partir de hoy os consideréis Iglesia, de tal modo que las alegrías, las penas, lo triunfos de la Iglesia los veas como propios. Que en vuestra especial andadura recordéis que, ya desde el bautismo, estáis recibiendo el cúmulo de gracias de Jesucristo, de la Santísima Virgen y de los mejores hijos de la Iglesia, los Santos. Con cariño. |
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| "Aunque
no sea más Que un vaso de agua fresca" (Mt. 10,42) |
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Santos López, O.P. Es mucha la diferencia entre lo que le dio Eliseo a la sunarnita y "dar un vaso de agua". Esto último lo puede hacer cualquiera. Pues bien, a los ojos de Cristo, ambos regalos son importantes. La clave está en cómo se da. El quid de la cuestión es dar. La experiencia fructífera está en saber ser más feliz dando. La condición de donante debe ser algo envidiable para el cristiano. y esto sin títulos, sin diplomas, sin carnet, sabiéndolo sólo, a poder ser, quien lo da. Porque la alegría del dar raya con el éxtasis, pero esta alegría se derrama del "vaso" si se rompe el "secreto". Yo no tengo otra explicación a la serenidad que Cristo mostró en la cruz. Estaba fascinado, como si no le doliesen las heridas de los clavos, como si el gozo fuese mucho mayor que el dolor. y sin llegar a ejemplos tan perfectos de donación, un cristiano puede ser y estar normalmente feliz si adquiere una personalidad donante... Hay muchos ejemplos para demostrar esta verdad... La justicia estricta (conmutativa y distributiva) es una obligación que se impone. La fijan o deben fijar las leyes humanas, deben aplicarla los jueces, por ser justos, y saben de las circunstancias en que se imponen. Pero la Justicia que brota de la mente y el corazón nobles, esa la impone sólo el Amor. Y, si además es un amor cristiano, resulta que tiene doble mérito, y, por tanto, doble recompensa: la de sentirse bien y la de que "no perderá su paga". Y esto último lo asegura Cristo, que es como decir: "se da por descontado". "La limosna borra los pecados", nos dice el sabio Ben Sirac (Eclo. 3,30), pero Cristo va más allá, porque para Cristo el dar hace más digna a la persona, la hace incluso digna del reino (Mt. 25,34-40). Porque el que da se supone que es compasivo y misericordioso, cualidades que le asemejan a Dios mucho más. La palabra limosna hoy día debe traducirse por justicia distributiva, solidaridad, voluntariado; y así nos liberamos de tantos prejuicios históricos y culturales que arrastra esta palabra entre nosotros. Además, si la damos y la pedimos a los estados y a todas las organizaciones, estamos contribuyendo a un bien colectivo; y este bien colectivo redimirá en parte otros pecados colectivos también con mucha mala historia. Y para terminar, hay que decir que también sigue siendo válido aquello de que sacarás más provecho del dar si lo das en secreto (Mt. 6,4). |
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Recuerdo que una mano me llevaba y que, en la mano, un corazón latía, una savia caliente que subía por mis dedos y que me confortaba.
Recuerdo que mi madre la apretaba Y ella añadía
"No le busques fuera, |
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| EL
DOMINGO EN LA VIDA DE LOS CRISTIANOS |
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Victorio Lorente Sánchez EL DÍA DEL SEÑOR ESTÁ PARA... Dar culto a Dios, oyendo la Santa Misa. Descansar. Dedicar mayor tiempo, a los amigos, y a las personas que el Señor nos confía. ¿POR QUÉ IR A MISA EL DOMINGO? |
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| La Misa debe inyectar un espíritu misionero. Los presentes en la Iglesia fueron una parte, quizás mínima, de la población, y al terminar, no deben cerrarse en sí mismos. Son levadura en la masa | ||
| Sábado
29 de Junio de 2002. Solemnidad de San Pedro y San Pablo |
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![]() Queridos amigos: Cerramos esta última semana de junio con la solemnidad de San Pedro y San Pablo. Uno de los himnos de la Liturgia de las Horas hace una hermosa semblanza de ambos: Pedro, roca; Pablo, espada. Pedro, la red en las manos; Pablo, tajante palabra. Pedro, llaves; Pablo, andanzas. Y un trotar por los caminos Con cansancio en las pisadas. ¿No os llama la atención el hecho de que la liturgia celebre en un mismo día a estos dos apóstoles tan distintos? Tenemos elementos históricos suficientes para saber que entendieron y vivieron el seguimiento de Jesús con estilos diversos. Y, sin embargo, los recordamos juntos. ¿Qué significa esto? Cada uno de nosotros estamos llamados a buscar alguna respuesta. A mí me parece que con esta fiesta se nos invita a no separar dos formas de vivir el evangelio y de construir la iglesia. Pedro representa la referencia permanente a Cristo, como roca, la necesaria unidad de todas las comunidades de seguidores. Pablo simboliza la fuerza centrífuga, la esencial apertura de la iglesia más allá de sí misma, en una continua fidelidad al Espíritu que la empuja. Pero uno y otro han experimentado en carne propia que la gracia ha vencido a la ley. Uno y otro saben que Jesús no es patrimonio de los judíos circuncisos sino un tesoro para toda la humanidad. Uno y otro saben que la obediencia y la libertad son dos caras de la misma moneda. Y uno y otro han rubricado con su martirio la fidelidad a un amor que ha transformado sus vidas de principio a fin. Dos estilos, sí, pero también una misma pasión, y un mismo Cristo en el centro de sus corazones. Cuando pienso en Pedro no pienso sólo en el Obispo de Roma. Cuando pienso en Pablo no me limito a imaginar un propagador de la fe. Todos somos herederos de Pedro y de Pablo. Circula en todos nosotros sangre petrina y sangre paulina. En el supermercado de opiniones sobre Jesús, todos nosotros somos invitados a hacer nuestra la confesión de Pedro: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo". En la encrucijada de tentaciones, cada uno de nosotros somos invitados a hacer nuestra la confesión de Pablo: "He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe". Os deseo a todos un feliz final de mes y -para aquellos que las comenzáis- unas felices vacaciones. Vuestro amigo, Gonzalo Fernández , cmf (gonzalo@claret.org) |
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| XIII
Domingo del tiempo ordinario: 26 de junio de 2005 ¡En pie de misión! |
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No hay cristianismo sin misión. Toda persona bautizada es portadora de una misión, la misión misma de Jesús. Tenemos miedo de dar testimonio. Nos parece que es un atentado contra la libertad de los demás. Incluso a veces, juzgamos que dar testimonio nos vuelve fundamentalistas. ¡No es así! Quien da testimonio ofrece lo mejor de sí mismo a la persona con la que se encuentra. Lleva un tesoro, capaz de establecer relaciones de gran proximidad. Los testigos de Jesús no se avergüenzan de su Señor. Quien cultiva día a día su relación amorosa con Jesús, no puede impedir que se le note, que su experiencia se contagie. Este domingo nos pide que estemos en pie de misión,
en todo momento, en el espacio geográfico en el que vivimos. No
olvidemos que nuestro testimonio y servicio puede hacer milagros. |
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| Hospitalidad
fecunda 2 Rey 4,8-11.14-16ª |
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Esta hospitalidad le atrajo la gracia de Dios y le fue concedido el don de la fecundidad. Nuestro tiempo hace difícil la virtud de la hospitalidad.
No tenemos las condiciones sociales adecuadas para ser acogedores, hospitalarios
con los extranjeros, con las personas que Dios nos envía. Con ella nos vendrán todos los bienes. Sin hospitalidad
la vida no se regenera. ¡Cuánta falta de hospitalidad en
no pocas parejas! ¡Qué amor tan infecundo! ¡Cuánta
falta de hospitalidad nos hace incapaces de generar una nueva sociedad! |
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Morir
al pecado y vivir para Dios Rom 6,3-4.8-11 |
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Pablo interpreta la muerte de Jesús y la define como "muerte
al pecado". Si analizamos cómo y porqué Jesús
ió descubriremos qué significa "muerte al pecado".
Pablo interpreta la muerte de Jesús y la define como “muerte al pecado”. Si analizamos cómo y porqué murió Jesús descubriremos que significa “muerte al pecado”. Jesús murió porque no quiso identificarse con el sistema del templo de Jerusalén: "Habéis convertido la casa de mi Padre en cueva de bandidos". Jesús murió porque dijo que Él era el templo vivo de Dios y reivindicó para sí mismo la Presencia de la Gloria de Dios. Jesús murió porque le dijo al mismo Prefecto romano que su poder le venía de Dios. Jesús murió porque se puso de parte de los más pobres, de los leprosos, de los marginados sociales, de los pecadores. El bautismo nos solidariza con la vida de Jesús, con su forma de vivir y de actuar. El camino hacia la Vida, la vida del Reino de Dios, es un camino de muerte. Quien quiera ganar su vida la perderá. No es cuestión de ganar, sino de perder. Y no se trata de perder por perder, sino de perder para ganar. Jesús nos dice que si queremos entrar en la Vida, hemos de dejar cosas, muchas cosas, dárselas a los pobres y seguirlo hasta el Calvario. La muerte al pecado es muy dolorosa a veces. Nos hace
entrar en la noche oscura. Pero se nos promete que después de la
noche oscura, comenzará un largo amanecer y aparecerá la
Vida. |
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| Consejos
evangélicos para el Mensajero Mt 10,37-42 |
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Los comentarios a las lecturas de estas últimas páginas así
como las fotografías y dibujos son del gran teólogo y amigo
José Cristo Rey García Paredes.
JOSÉ CRISTO REY ES EL TEÓLOGO QUE APOYA
DESDE HACE VARIOS AÑOS AL MOVIMIENTO EUCARÍSTICO DE ADORACIÓN
PERPETUA ARPU Y, POR SUPUESTO, EL ALMA DE LOS CONGRESOS EUCARÍSTICOS
NACIONALES Jesús continúa su discurso apostólico,
según el evangelio de Mateo que estamos proclamando estos domingos.
Jesús continúa dando sus consejos a sus enviadas y enviados.
En algún momento de este discurso Jesús nos identifica con
el gran profeta Eliseo. Él fue capaz de abandonar a sus padres,
de olvidarse de sus propios intereses; quien lo acogió, se vió
recompensado por Dios. Esa figura de Eliseo, ilumina la identidad de cada
cristiano o cristiana cuando actúa como enviado y profeta de Jesús.
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| DIARIO
LA NUEVA ESPAÑA DE OVIEDO, MÉRCOLES 22 DE Junio de 2005 OVIEDO |
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![]() TVE retransmitirá la misa del próximo domingo desde la iglesia de la Corte La iglesia de Santa María La Real de la Corte, en una fotografía de archivo. El obispo auxiliar presidirá la celebración, con gaitas y el himno de la Santina E. F.-P. La segunda cadena de Televisión Española retransmitirá la misa del domingo 26 de junio desde la iglesia de Santa María La Real de la Corte, presidida por el obispo auxiliar, Raúl Berzosa. La misa comenzará a las 10.30 de la mañana y en ella participarán, encabezando la procesión de ofrendas, dos gaiteros, los hermanos Iñaki y Jonathan Sánchez, y el coro interparroquial, que interpretará el himno de la Virgen de Covadonga. Los preparativos para la retransmisión televisiva
comenzaron ya hace un mes. Laurentino Gómez comentó que
los técnicos de Televisión Española han tomado imágenes
de diversos lugares de la ciudad -el Fontán, el prerrománico,
el casco histórico, etcétera- y del interior del templo
benedictino, con las que se completará la emisión de la
eucaristía. El sábado, día 25, no habrá ninguna
actividad en la iglesia parroquial durante la mañana y hasta las
dos de la tarde, para no interferir en los ensayos. La misa, según Laurentino Gómez, durará aproximadamente una hora y durante ella el sacerdote confía en tener la ocasión de anunciar la celebración del Congreso Eucarístico, a partir del mes de septiembre en la capital asturiana. Laurentino Gómez opina que en la elección del templo para esta retransmisión han influido sus valores artísticos: el interés de un edificio de 1591, su imaginería y las pinturas de su retablo mayor. DIARIO EL COMERCIO DE OVIEDO, 22 DE JUNIO DE 2005 El día del Señor' retransmitirá en
directo el acto, en el que dos estudiantes ofrecerán un cuadro
de los Seminaristas Mártires Santa Maria La Real de La Corte acogerá el domingo
la retransmisión en directo de 'El día del Señor'.
El obispo auxiliar Raúl Berzosa presidirá la misa, que pondrá
fin a la etapa pastoral. Hace un mes, el equipo de TVE visitó Oviedo
para realizar tomas de la ciudad. Laurentino Gómez Montes, el párroco
de La Corte, aseguró ayer que estos días el montaje «trae
de cabeza» a toda la parroquia.
2005 AÑO DE LA EUCARISTÍA ¿Qué es la alegría? Es ese sentimiento o efecto del amor, dice santo Tomás. Pero hay tantas clases de alegría como clases de amor, unas más profundas, otras más superficiales. Está la alegría de quien ganó la lotería; la alegría de haber encontrado algo perdido, la alegría de tener un hijo, la alegría de una curación, la alegría de volver a ver a alguien querido, la alegría de haber recobrado la gracia y la amistad con Dios, la alegría de haber aprobado un examen, la alegría de estar enamorado, la alegría del casamiento, la alegría de una ordenación sacerdotal. El Evangelio está lleno de manifestaciones de alegría: La alegría por haberse encontrado con Jesús, la alegría de los pastores al ver al Niño, la alegría de Simeón, la alegría de los Magos, la alegría en el Tabor al ver a Jesús, la alegría de María Magdalena, la alegría de los discípulos de Emaús, la alegría de María: “Mi alma canta...”. Pero hay una alegría secreta e íntima en la eucaristía. Es fracción del pan, banquete. Nos encontramos en comunidad. La comida produce euforia. Quien participa de la misa debería experimentar esa euforia y alegría espiritual. Es el clima de la vida cristiana. ¡Nunca nos faltará! Por eso Jesús escogió el signo del vino y el vino alegra el corazón. Caná es el primer anuncio del Nuevo Testamento de la eucaristía: el agua se convirtió en vino. El vino alegra el corazón del hombre, dice la Sagrada Escritura. La parábola del festín es otro anuncio: “Venid y comed”. Cuando uno come está satisfecho y feliz. A un banquete va la gente feliz y risueña. La eucaristía es fuente de alegría porque festeja la Alianza que hizo Jesús con nosotros, porque es imagen del banquete celestial, porque da sentido a nuestros dolores ofrecidos al Señor. “Vuestra tristeza se convertirá en alegría” (Jn. 16, 20). Es una alegría que se abre a los demás, para compartir con ellos un gozo superior a los demás. “¿No
tienes dinero? ¿No tienes nada para regalar? ¡Qué
importa! No olvides que puedes ofrecer tu alegría, que puedes regalar
esa paz que el mundo no puede dar en tu lugar. Tus reservas de alegría
deberían ser inagotable. |
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