Reflexiones
entre amigos Revista semanal elaborada por: MOVIMIENTO DE ADORACION PERPETUA A.R.P.U. PARROQUIA DE SANTA MARIA LA REAL DE LA CORTE OVIEDO |
10
DE ABRIL |
|
|
DOMINGO
TERCERO DE PASCUA |
Cuando
no puedas trotar, camina Cuando no puedas caminar, usa el bastón Pero nunca te detengas |
|
| SIN
HERENCIA RELIGIOSA |
||
................................... ..............................................Si quieres música haz click AQUÍ! |
|
“Se les abrieron los ojos y le reconocieron” (J.Antonio Pagola)
Si hoy a bastantes les cuesta creer
es porque nunca han tenido una experiencia una experiencia personal un
poco viva de Dios. Es significativo lo que está ocurriendo en los
jóvenes. Muchos De ellos están creciendo en medio de un
“vacío religioso” desolador. |
Jóvenes que se han quedado “sin herencia religiosa”
pues apenas han recibido, ni de la familia ni de la sociedad, experiencia
religiosa alguna. Según un profesor australiano, muchos de ellos
“ya no niegan ni dudan; simplemente, no tienen ni idea”. |
||
| .................................................. | ES
EL SEÑOR (Jn 21, 1-19) |
||
-Lo desconocido
se hace amigo ¡AL
AMANECER, UNA VEZ MÁS, JESÚS LO HACE TODO NUEVO! ¡ES EL SEÑOR! !A pie de
tierra, el Resucitado (que habla y bendice, indica y comparte) que ¡ES EL SEÑOR! Y la noche
que infundía temor y cólera, abatimiento y desesperanza
se transforma ¡ES EL SEÑOR! Y con el
Señor las cosas toman un cariz totalmente distinto. El trabajo
se convierte ¡ES EL SEÑOR! ¿Con
qué signos se acerca hoy el Resucitado hasta nosotros? ¡ES EL SEÑOR! Malo será
que, por estar tan pendientes del micrófono y de las luces, de
las flores y |
|||
| A propósito del Evangelio del día: AL PARTIR EL PAN |
|||
|
|
El
relato evangélico de hoy dice precisamente que aquellos dos discípulos
que, descorazonados y desengañados, caminaban hacia Emaús,
conocieron a Jesús al "partir el pan". Conocer a Jesús y cambiar el sentido de su ánimo, fue todo uno. La angustia desapareció y fueron conscientes de que, mientras caminaban con aquel desconocido que les iba explicando las Escrituras, sus corazones ardían. La reacción no se hizo esperar: se levantaron al instante y volvieron hacia Jerusalén, la misma ciudad que habían abandonado tristemente. Los cristianos tenemos un momento en el que partimos el pan y oímos las Escrituras: es la Misa. U/ CAMINO-EMAUS Y ¿se han fijado ustedes en los asistentes a las Misas de la mayor parte de nuestras iglesias? |
||
| -En
gran medida, llegan a la hora justa y se acomodan resignadamente, con mentalidad de acudir puntualmente para cumplir una obligación. -Escuchan con aire distraído, y mirando sin disimulo el reloj, el sermón que toca y que difícilmente podrían repetir al salir de la iglesia, porque posiblemente han aprovechado ese momento para pensar tranquilamente en algo que les interesaba mucho más que aquello que decía el predicador de turno. En defensa de los asistentes y en honor a la verdad, habría que decir que, en demasiadas ocasiones, esta actitud está plenamente justificada, porque un gran número de sermones no dicen nada a quienes los escuchan y aquellos que los dicen hacen gala de no poseer la mínima posibilidad de establecer contacto con el auditorio. -Muchos no participan en la partición del pan. -Casi todos, con la última bendición en los talones, abandonan la iglesia y cierran tranquilamente esa página dominical, para volverla a abrir el domingo siguiente, sin que, posiblemente, en sus vidas tenga la menor trascendencia. Habría, por tanto, que intentar seriamente que el cristiano viviese el encuentro semanal con Cristo como algo trascendente en su vida religiosa, como el momento más importante del día, ese momento que deje en cada uno de nosotros la misma impresión indeleble que el encuentro con Cristo dejó en los discípulos de Emaús y por las mismas causas. Caer en la indiferencia, y aun en el pesimismo, es algo que está al alcance de la mano. Renovar semanalmente el impulso que nos hace seguir a Jesucristo es algo importantísimo. Eso podría conseguir la Misa si la despojamos de su carácter jurídico para convertirla en un encuentro deseado y vivido que nos haga salir corriendo al mundo para contarle la gran nueva que los de Emaús dieron a los discípulos de Jerusalén: es cierto que Jesucristo ha resucitado. Y si esto es cierto, los cristianos no nos hemos equivocado al elegirlo a El como Señor de nuestra existencia y modelo de nuestra vida. Si es cierto que Jesús ha resucitado, podremos superar el pesimismo y el desaliento y encontrar, cada vez que nos encontremos con Cristo al partir el pan, la respuesta para tantas preguntas que, sin duda, se nos plantearán a nuestro alrededor y la fuerza para hacer realidad el contenido de esas respuestas. No creo que haya un ejemplo más palpable de lo que debieran ser nuestras Eucaristías que el relato evangélico de hoy. Cualquier parecido de este relato con la realidad que vivimos los domingos la mayor parte de los cristianos es, por desgracia, pura coincidencia. |
|||
En
torno a Emaus (Luc. 24,13-35) Laurentino |
|||
|
Tu te muestras como amigo de los que van de camino, de quienes siguen el sino de amarte y acompañarte. No puede, Señor, gozarte quien no va a ninguna parte, ni puede tampoco hallarte quien no parte ni comparte la hogaza de pan y el vino. Quédate,
Jesús, conmigo Cuando
me llegue la hora
Tarde añorada(Laurentino) Se
hace presente Jesús: |
|||
|
|||
| Carta
Pascual: Hoy les toca a los niños de primera Comunión |
|||
¿Os
parasteis a pensar por qué es día grande y feliz, y uno
de los más importantes |
|||
![]() |
Chistes
de niños: Niña, ¿eres tú la que tiene
una hermana muy bonita? - No, es mi hermana. Niño extraviado: -Pero dime, al menos, ¿cómo se llaman tus padres? -Papá y mamá. |
||
| A
su mesa nos convida |
|||
|
Dios me convida a su mesa con Él como codo a codo, ¡qué gran honor, que ocurrencia que se me entrega del todo en su gran manjar de vida!. Con este convite expresa su intimidad y su modo de extrema delicadeza, su grandeza y su decoro, hechos Palabra y Comida Laurentino |
|||
| .................................................. | COMENTARIO AL EVANGELIO DEL DÍA |
|
|
|
||
La
reunión no podía estar más animada. Los de Emaús
cuentan y no acaban. Llenos de miedo.-la presencia del resucitado disipa los
miedos. La ausencia |
||
| Tercer
Domingo de Pascua |
||
| De
nuevo se apareció Jesús a sus amigos, después de resucitar
y les saludo con las mismas palabras: ¡La paz sea con vosotros! Ellos seguían medio desconcertados. Jesús continuó diciendo: ¡No tengáis miedo. Soy yo. Si tenéis algo para comer vamos a compartirlo! Y comió con ellos un trozo de pescado a la brasa. Poco a poco iban aceptando que Jesús había resucitado y empezaban a quitarse miedos y tristezas. |
||
LA
SANGRE DE UN INOCENTE |
||
Anoche
Soñé Anoche soñé Y a la luz
del día Cuando los
hombres no luchamos; ¡Maldito
mercader de la muerte, |
|
|
| 3º
Domingo de Pascua por José Cristo Rey |
||
¿En favor de la vida? La Resurrección de Jesús nos trae una luz nueva que nos permite "ver" de un modo diferente. Esa luz denuncia las obras de las tinieblas. Como portavoz de la Resurrección, Pedro en uno de sus primeros discursos denunció al pueblo judío: ¡entregasteis al siervo del Dios de nuestros padres, lo rechazásteis, pedisteis en cambio el indulto de un asesino, hicisteis cambiar a Pilatos su decisión, cuando ya tenía decidido soltar a Jesús". Lo más duro que Pedro les dice es: "¡Matasteis al autor de la vida!". Pedro reconoce que este pueblo es un pueblo que asesina la Vida misma. Pedro se juega también la vida al ser tan claro. Sin embargo, se muestra enormemente comprensivo: "Lo hicisteis por ignorancia y vuestras autoridades lo mismo". Resuenan en estas palabras de Pedro, aquellas otras de Jesús un poco antes de morir: "¡Padre, perdónalos, pues no saben lo que hacen!". Con ésto se desvela un drama de cualquier ser humano: podemos ser asesinos, sin darnos cuenta. Y ¡benditos aquellos que nos lo hacen ver! Nos ocurre con frecuencia: mientras por una parte defendemos la vida, por otra nos brotan sentimientos asesinos hacia aquellas personas que no son de nuestro agrado o que nos amenazan. Para defender la vida -en todo momento y circunstancia- se hace necesaria una fuerte espiritualidad, una sensibilidad divina, que nos permita cuidar la vida en todas sus expresiones: en la natur aleza, en la humanidad, en la historia. Es probable que no pocos cristianos no se sientan demasiado apesadumbrados por las muertes de esta última y "exitosa" (según no pocos) guerra de Irak. Es probable que a no pocos apenas les quieten del sueño las ejecuciones sumarias de Cuba o los atentados suicidas y homicidas de Israel. ¡Estamos amenazados de muerte! ¡Estamos siendo solicitados, constantemente, a ser cómplices de unas muertes u otras! Quizá votemos a favor de ciertas muertes... ¡Eso sí! ¡Por ignorancia! La cuestión es: ¿y cómo salir de la ignorancia? Yo veo en nuestro mundo "demasiada ideología", de derechas y de izquierdas. Cuando una persona está ideologizada "no puede ver con claridad". La ideología nos hace ignorantes, arbitrarios, unilaterales, partidistas. Dios Padre no quiso dejar impune el gran crimen, el gran asesinato. No respondió matando, dando muerte. Fue más "Padre-Madre" que nunca: ¡dio la vida! Resucitó e inauguró con su Resucitado la resurrección de los muertos que nos ha sido prometida a todos nosotros. Jesús es la víctima de propiciación por nuestros pecados, por los pecados del mundo entero. Jesús, en cuya muerte hemos sido todos cómplices -de una u otra forma- es nuestra vida, nuestro perdón. Podemos estar "en Él", si creemos en Él, si lo acogemos en medio de nuestra ignorancia, si creemos en su presencia. El anuncio de Jesús resucitado sigue siendo un anuncio al que se le presta poca atención y poca fe. Nos parece -en el fondo- increíble. Quizá lo acogemos como metáfora, como deseo, como sueño bello... como justificación de nuestro sistema religioso. En el fondo de nuestro corazón, quedan las dudas: ¿habrá algo después de ésto? ¡quién sabe! Vivimos con más emoción el tiempo cuaresmal y de pasión, que el tiempo de la Pascua. Sin fe, la Pascua es como una celebración de la primavera o del mito del eterno retorno de las estaciones. Sin fe, la Pascua es un vestido blanco que nos ponemos, para después afrontar las tristezas que nos acometerán en un futuro previsible. La fe no es simplemente creer; es la experiencia de lo increíble. Es mística. Es una especie de cristo-patía. El Resucitado se muestra, entra en nuestro ser como una "Paita", como algo irresistible, como un contagio divino. Creer en la resurrección es tocar el cielo, es superar las dudas, es verlo todo "claro". Para ser testigo, no solo hay que saber, hay que experimentar. ¡Cuánto nos queda para poder contribuir a la fiesta de la Resurrección! |
||
![]()
![]()
![]()