Reflexiones entre amigos
Revista semanal elaborada por:
MOVIMIENTO DE ADORACION PERPETUA A.R.P.U.
PARROQUIA DE SANTA MARIA LA REAL DE LA CORTE
OVIEDO

1º de Mayo 2005

SAN JOSÉ OBRERO

Inicio
Quiénes somos
Contáctanos
DOMINGO 6º PASCUA 2005

...................................................


“Benedicto XVI afirmó que el diagnóstico sobre la amoralidad del siglo XXI sigue en pie. Pero en lugar de anatemizar la falta de valores, apeló al amor de Cristo para llenar ese vacío”.

Lectura del santo Evangelio según San Juan 14,15-21.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

-Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Yo le pediré al Padre que os dé otro Defensor que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis porque vive con vosotros y está con vosotros.

No os dejaré desamparados, volveré. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis, y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy con mi Padre, vosotros conmigo y yo con vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama, lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él.
No los dejaré huérfanos


Nos encontramos en el final del tiempo de Pascua. No obstante, el texto que hoy leemos, en el evangelio, pertenece al discurso de despedida que Jesús pronuncia durante la Última Cena. En ese momento íntimo, promete a sus discípulos no dejarlos huérfanos.

Pero la promesa de quedarse con ellos está supeditada a una prueba de fidelidad: que cumplan sus mandamientos libremente y por amor.

Con ese pacto compromete la presencia del Espíritu Santo y la permanencia del Dios de la vida entre los hombres, otorgándoles, así, a sus discípulos, el don de la vida plena.

La presencia de Cristo hoy, en la Iglesia, se manifiesta por medio del Espíritu Santo. Por eso, podemos preguntarnos en qué medida el espíritu de Jesús habita en nuestra comunidad y en nuestra vida personal, porque puede suceder que a pesar de los sacramentos, especialmente el de la confirmación, el Espíritu Santo siga siendo un ilustre ausente en la vida de los cristianos.

De todos modos, Cristo, hoy, se instala en la comunidad por medio de signos visibles: cuando la Eucaristía es el centro de la actividad litúrgica y de la devoción; cuando Jesús, presente en la Eucaristía, recibe la visita de los fieles; cuando, en la comunidad, reinan la alegría y la comunión; cuando las obras de caridad abundan más que la organización; y cuando, fundamentalmente, nos queremos y nos respetamos como hermanos.

El Señor se quedó con nosotros; sin embargo, nosotros solemos elegir, tanto personal como comunitariamente, vivir alejados de su presencia.

El Señor no nos dejó huérfanos, pero, para nuestra desgracia, podemos vivir como tales.

P. Aderico Dolzani, ssp.

EL ARTE DE VIVIR

JOSE ANTONIO PAGOLA-BUENAS NOTICIAS

El Espíritu de la verdad.

Nunca los cristianos se han sentido huérfanos. El vacío dejado por la muerte de Jesús ha sido llenado por la presencia viva del Espíritu del resucitado. Este Espíritu del Señor llena la vida del creyente. El Espíritu de la verdad que vive con nosotros, está en nosotros y nos enseña el arte de vivir en la verdad. Lo que configura la vida de un verdadero creyente no es el ansia de placer ni la lucha por el éxito ni siquiera la obediencia estricta a una ley, sino la búsqueda gozosa de la verdad de Dios bajo el impulso del Espíritu.

El verdadero creyente no cae ni en el legalismo ni en la anarquía, sino que busca con el corazón limpio la verdad. Su vida no está programada por prohibiciones sino que viene animada e impulsada positivamente por el Espíritu.

Cuando vive esta experiencia del Espíritu, el creyente descubre que ser cristiano no es un peso que oprime y atormenta la conciencia, sino que es dejarse guiar por el amor creador del Espíritu que vive en nosotros y nos hace vivir con una espontaneidad que nace no de nuestro egoísmo sino del amor.

Una espontaneidad en la que uno renuncia a sus intereses egoístas y se confía al gozo del Espíritu. Una espontaneidad que exige regeneración, renacimiento y reorientación continua hacia la verdad de Dios.

Esta vida nueva en el Espíritu no significa únicamente vida interior de piedad y oración. Es la verdad de Dios que genera en nosotros un estilo de vida nuevo enfrentado al estilo de vida que surge de la mentira y el egoísmo.

Vivimos en una sociedad donde a la mentira se la llama diplomacia, a la explotación negocio, a la irresponsabilidad tolerancia, a la injusticia orden establecido, a la sensualidad amor, a la arbitrariedad libertad, a la falta de respeto sinceridad.

Esta sociedad difícilmente puede entender o aceptar una vida acuñada por el Espíritu. Pero es este Espíritu el que defiende al creyente y le hace caminar hacia la verdad, liberándose de la mentira social, la farsa de nuestra convivencia y la intolerancia de nuestros egoísmos diarios.

Se ha dicho que el cristiano es un soldado sometido a la ley cristiana. Es más exacto decir que el cristiano es un «artista». Un hombre que bajo el impulso creador y gozoso del Espíritu aprende el arte de vivir con Dios y para Dios.

A - Domingo VI de Pascua

Fuente: Catholic.net -Autor: P. Octavio Ortíz
Sagrada Escritura:
Primera: Hc 8,5-8.14-17
Salmo 65
Segunda: 1Pe 3,15-18
Evangelio: Jn 14,15-21

Nexo entre las lecturas

"Yo rogaré al Padre y Él les enviará otro Consolador que esté siempre con ustedes". Esta frase del Evangelio unifica la liturgia de la Palabra de este Domingo previo a Pentecostés. La Iglesia primitiva -como nosotros ahora- ha vivido una larga experiencia de Cristo Resucitado y hoy se le anuncia su partida del Señor. Pero Cristo no la deja sola. Desvela el misterio Trinitario y promete la presencia de un defensor y consolador: el Espíritu Santo. (EV) Este discurso de despedida del Señor nos hace crecer en la esperanza cristiana y exclamar, junto con el salmista, que el evento de Pentecostés es una "obra admirable" y que toda la tierra ha de aclamar al Señor pues ha hecho prodigios por los hombres. Así los samaritanos, apóstatas del judaísmo, serán admitidos por la acción del Espíritu Santo en la nueva comunidad obrando su Pentecostés sin acepción de personas, bastando sólo su conversión y aceptación de la Palabra de Dios . (1L) También este abogado defensor hará que los perseguidos veneren a su Señor desde su corazón y den testimonio cumpliendo el mandamiento del Señor, amando a sus verdugos como Cristo los ha amado, padeciendo con sencillez, respeto y paz de conciencia.(2L)

Mensaje doctrinal

1. El Paráclito.

La liturgia quiere, al igual que Cristo en la última Cena, preparar el evento de Pentecostés desvelando la identidad y misión del Espíritu Santo. En el contexto de su partida, Cristo promete la presencia del Paráclito. Profundicemos en la persona del Espíritu Santo, el gran desconocido como decía H.U. von Balthasar.

La teología nos enseña que el Espíritu Santo es el amor absoluto de Dios, es la comunión de amor ente el Padre y el Hijo, lo más íntimo que hay en Dios (Patrística latina).También es la manifestación externa de Dios (Patrística griega), viento impetuoso y luz fulgurante, invisible. Es quien nos hace conocer el misterio de Dios y nos introduce en la comprensión de la revelación del Padre, dada por Jesús, Hijo de Dios hecho hombre.

Cristo en este Evangelio expresa al Espíritu Santo con la palabra Paráclito, que viene del griego parakletos. Ella contiene varias acepciones que explican mejor la función de la Tercera Persona de la Trinidad. La traducción literal sería "uno llamado de cerca", por tanto alguien que es llamado a ayudar y de ahí se tradujo al latín en advocatus, abogado. Otra acepción que nos ilumina es la de "interceder, apelar, suplicar". Por tanto, El Espíritu Santo es un intercesor, un portavoz, un protector amigo. La acepción más conocida es "Consolador" Por último tiene la acepción de designar la acción de exhortación y enardecimiento que se encuentra en la predicación de los primeros cristianos.

El contexto forense de la época era diferente al actual. No era sólo la persona que aducía pruebas a favor de la parte defendida, sino sobre todo, es una persona de gran categoría y ascendiente ante el juez. Una persona influyente en la sociedad por su autoridad moral y por su poder.

Apliquemos estas acepciones a nuestra homilía.

El Paráclito es un testimonio en defensa de Jesús y su portavoz frente a sus enemigos. Lo vemos reflejado en la experiencia de la comunidad primitiva a la cual escribe San Pedro. Les aconseja para dar razón de su esperanza: su fe en Cristo que murió y resucitó para llevar a todo hombre hacia Dios. Todo ello con actitudes contrarias a los comportamientos paganos. Con sencillez, respeto a su enemigo, y en paz con su conciencia, es decir en la autenticidad, si es necesario sufriendo pero haciendo el bien. Los primeros cristianos fueron capaces de defender la causa de Cristo, la presencia de Cristo en sus corazones gracias a la acción del Espíritu testimonio y defensor.

El Paráclito es un maestro y un guía de los discípulos. Así se entiende cómo Felipe va a un pueblo semipagano, odiado por los judíos por ser apóstatas, y les predica el Evangelio. La fuerza del Espíritu será confirmada con la imposición de manos de Juan y Pedro. Desde entonces existe solidaridad y participación en la misma gracia, excluidos de la comunidad judía entran a formar parte de la comunidad cristiana por iniciativa del Espíritu Santo.

El Paráclito es un Consolador para los discípulos. Podemos ver reflejado esto en la experiencia del salmista que invita a cuantos temen y aman al Señor a venir y a escuchar cuanto ha hecho el Señor. La alegría de la consolación invita a exultar, a celebrar la gloria de Dios y de su poder. No cabe duda que recibir al "Consolador" es una obra admirable y misteriosa, pues nos adentra en el amor de Dios al hombre.

2. El Espíritu de Verdad y Cristo Resucitado.
Cristo promete y presenta a sus discípulos a la tercera persona de la Trinidad para que hagan amistad y alianza con Él, para ser adoradores del Padre en espíritu y en verdad, para ser fortalecidos con su gracia divina. Cabe preguntarnos cuál es la finalidad de reflexionar en este tiempo pascual sobre la relación íntima entre Cristo y el Espíritu Santo. La respuesta nos la da el Papa en su encíclica dedicada al Espíritu Santo: "Nos encontramos en el umbral de los acontecimientos pascuales. La revelación nueva y definitiva del Espíritu Santo como Persona, que es el don, se realiza precisamente en este momento.

Los acontecimientos pascuales -pasión, muerte y resurrección de Cristo- son también el tiempo de la nueva venida del Espíritu Santo, como Paráclito y Espíritu de la verdad. Son el tiempo del « nuevo inicio » de la comunicación de Dios uno y trino a la humanidad en el Espíritu Santo, por obra de Cristo Redentor. Este nuevo inicio es la redención del mundo: « Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único ».(81) Ya en el « dar » el Hijo, en este don del Hijo, se expresa la esencia más profunda de Dios, el cual, como Amor, es la fuente inagotable de esta dádiva. En el don hecho por el Hijo se completan la revelación y la dádiva del amor eterno: el Espíritu Santo, que en la inescrutable profundidad de la divinidad es una Persona_don, por obra del Hijo, es decir, mediante el misterio pascual es dado de un modo nuevo a los apóstoles y a la Iglesia y, por medio de ellos, a la humanidad y al mundo entero". (Juan Pablo II, Dominum et vivificantem No 23).

Ante todo sorprende el paralelismo de la misión de Cristo y de la misión del Espíritu Santo: El Espíritu Santo vendrá al mundo y es enviado en nombre de Jesús, mientras que Cristo vino al mundo y es enviado en nombre del Padre. Es el Espíritu de verdad, el Espíritu Santo, mientras que Jesús es la verdad, el Santo de Dios. Debe guiar a los discípulos en el camino a la verdad entera, mientras que Cristo es el camino y la verdad misma. El Paráclito glorifica a Jesús, como Éste glorifica al Padre. No es aceptado por el mundo como tampoco Cristo.

El Espíritu Santo es el Espíritu de verdad porque es el mismo Espíritu de Cristo, que es la verdad del Padre revelada a los hombres. Él no revela nada de nuevo, no aporta ninguna nueva revelación. Espíritu de verdad porque se relaciona con ella, revelación visible de Dios que es Jesús. Por eso introduce a los creyentes en la comprensión siempre más profunda de Jesucristo. Enseñará tomando de lo que predicó Jesucristo y lo anuncia a los discípulos (Jn16,13-15).

Después de la partida de Jesús y en la espera de su regreso, el Espíritu Santo sustituye a Cristo, enseñándoles el misterio de Jesucristo, les hace testimonios auténticos del Evangelio y de la fe que profesan. Así también hoy asegura a la Iglesia el camino de la Verdad en su Magisterio y en sus determinaciones.

Sugerencias pastorales

El sacerdote buscará acrecentar en sus fieles el amor al Espíritu Santo, artífice de la santidad y conductor de la Iglesia. Ayudará mucho unas conferencias que despierten este amor, pues nadie ama lo que no se conoce. La explicación de los dones del Espíritu Santo suele ser de mucho fruto para las almas.

Es interesante también promover un círculo de testimonios donde se ve la mano silenciosa pero eficaz del Espíritu Santo en las más diversas circunstancias de la vida. Viéndole bajo el aspecto de Paráclito. La vida de los mártires, testimonios cualificados de Cristo, es muy instructiva sobre la obra del Espíritu Santo en el corazón de los fieles.

Cuanto ayuda para la vida espiritual anotar las luces y mociones que este divino Amigo nos regala, para discernir el camino de la Voluntad de Dios en lo concreto de la vida ordinaria y constatar los frutos que el Divino Huésped nos otorga en orden a la propia santificación y a la edificación de la Iglesia.

MAYO: MES DE MARÍA
Autor: Tere Fernández | Fuente: Catholic.net

La Iglesia otorga este mes a María para conocerla y amarla más

Mayo: Mes de María

Mayo es el mes de las flores, de la primavera. Muchas familias esperan este mes para celebrar la fiesta por la recepción de algún sacramento de un familiar. También, Mayo es el mes en el que todos recuerdan a su mamá (el famoso 10 de Mayo) y las flores son el regalo más frecuente de los hijos para agasajar a quien les dio la vida.

Por otro lado, todos saben que este mes es el ideal para estar al aire libre, rodeado de la belleza natural de nuestros campos. Precisamente por esto, porque todo lo que nos rodea nos debe recordar a nuestro Creador, este mes se lo dedicamos a la más delicada de todas sus creaturas: la santísima Virgen María, alma delicada que ofreció su vida al cuidado y servicio de Jesucristo, nuestro redentor.

Celebremos, invitando a nuestras fiestas a María, nuestra dulce madre del Cielo.

¿Qué se acostumbra hacer este mes?

Ofrecimiento de flores a la Virgen.

Reflexionar en los principales misterios de la vida de María.
Reflexionar implica hacer un esfuerzo con la mente, la imaginación y, también, con el corazón, para profundizar en las virtudes que la Virgen vivió a lo largo de su vida. Podemos meditar en cómo María se comportó, por ejemplo, durante:

-la Anunciación
-la Visita a su prima Isabel
-el Nacimiento de Cristo
-la Presentación del Niño Jesús en el templo
-el Niño Jesús perdido y hallado en el templo
-las Bodas de Caná
-María al pie de la cruz.

Recordar las apariciones de la Virgen.

Meditar en los cuatro dogmas acerca de la Virgen María que son:

1. Su inmaculada concepción: A la única mujer que Dios le permitió ser concebida y nacer sin pecado original fue a la Virgen María porque iba a ser madre de Cristo.

2. Su maternidad divina: La Virgen María es verdadera madre humana de Jesucristo, el hijo de Dios.

3. Su perpetua virginidad: María concibió por obra del Espíritu Santo, por lo que siempre permaneció virgen.

4. Su asunción a los cielos: La Virgen María, al final de su vida, fue subida en cuerpo y alma al Cielo.

Recordar y honrar a María como Madre de todos los hombres.
María nos cuida siempre y nos ayuda en todo lo que necesitemos. Ella nos ayuda a vencer la tentación y conservar el estado de gracia y la amistad con Dios para poder llegar al Cielo. María es la Madre de la Iglesia.

Reflexionar en las principales virtudes de la Virgen María.
María era una mujer de profunda vida de oración, vivía siempre cerca de Dios. Era una mujer humilde, es decir, sencilla; era generosa, se olvidaba de sí misma para darse a los demás; tenía gran caridad, amaba y ayudaba a todos por igual; era servicial, atendía a José y a Jesús con amor; vivía con alegría; era paciente con su familia; sabía aceptar la voluntad de Dios en su vida.

Vivir una devoción real y verdadera a María.
Se trata de que nos esforcemos por vivir como hijos suyos. Esto significa:
a. Mirar a María como a una madre: Platicarle todo lo que nos pasa: lo bueno y lo malo. Saber acudir a ella en todo momento.
b. Demostrarle nuestro cariño: Hacer lo que ella espera de nosotros y recordarla a lo largo del día.
c. Confiar plenamente en ella: Todas las gracias que Jesús nos da, pasan por las manos de María, y es ella quien intercede ante su Hijo por nuestras dificultades.
d. Imitar sus virtudes: Esta es la mejor manera de demostrarle nuestro amor.

Rezar en familia las oraciones especialmente dedicadas a María.

Cantar las canciones dedicadas a María
Que nos ayudan a recordar el inmenso amor de nuestra madre a nosotros, sus hijos

Treinta días de oración a la Reina del Cielo

La Iglesia nos ofrece bellas oraciones como la del Ángelus (que se acostumbra a rezar a mediodía), el Regina Caeli, la Consagración a María y el Rosario.



CATEQUESIS FESTIVAS POPULARES PARA DOMINGOS Y FIESTAS Cicio A. N. 27 1 de mayo de 2005- SEXTO DOMINGO DE PASCUA P. Diego Muñoz S.J.

Letrero 1: VI DOMINGO DE PASCUA

Letrero 2: ALEGRÍA (1ª Lectura)

Pregunta: La ciudad se llenó de alegría. ¿,Por qué predicar a Cristo lIeno de alegría a la ciudad de Samaria?

Respuesta: La gran noticia de la predicación es que Dios es Amor, que Cristo es Corazón compasivo y misericordioso. EI niño pequeño deja de llorar cuando recibe de su madre cariño y alimento. Nosotros, necesitados de Dios, como un niño de su madre, nos llenamos de alegría cuando vemos la presencia, cercanía y amor de Dios nuestro Padre que nos ha enviado a su Hijo, para que seamos lIenos del Espíritu Santo. Y el primer fruto del Espíritu Santo es la alegría.

Letrero 3: VIDA (2ª Lectura)

Pregunta: Murió en la carne, pero volvió a la vida por el Espíritu. ¿Qué vida nos da a nosotros el Espíritu?

Respuesta: La persona humana no es dios, pero cuando tiene el Espíritu se transforma en una imagen de Jesús. Y como Cristo Jesús, el cristiano pasa por la vida haciendo el bien, padeciendo el mal y dando razón de nuestra esperanza, con mansedumbre y respeto, al que nos pide explicación de nuestra conducta.

Letrero 4: AMÁIS

Pregunta: Si me amáis, guardareis mis mandamientos. ¿,Cuál es el resumen de los mandamientos?

Respuesta: Nosotros creemos en el amor que Dios nos tiene. La manera de amar nosotros a Dios es guardar los mandamientos. Y los mandamientos se resumen en amar a Dios y al prójimo. EI amor a Dios se ha de poner en las obras; y la obra principal es amar a Dios sobre todas las cosas y hacer que ese amor se extienda a los hermanos.

Letrero 5: DEFENSOR

Pregunta: Yo Ie pediré al Padre que os de otro Defensor, que este siempre con vosotros, el Espíritu de la
verdad. ¿,De qué nos defiende el Espíritu Santo?

Respuesta: EI Espíritu de la verdad nos libra de la ignorancia sobre Dios y las verdades que debemos creer; nos da fuerza para no caer en las tentaciones y pruebas de la vida; y nos libra de la tristeza de estar solos, pues siempre vive con nosotros y esta con nosotros.

Letrero 6: YO

Pregunta: AI que me ama, 10 amara mi Padre y yo también 10 amare y me revelare a él ¿Qué nueva imagen de Dios contienen estas palabras de Jesús a nosotros hoy?

Respuesta: Dios es mas Padre que Juez; infunde mas el amor que el temor; su relación con cada uno es personal y libre: si no ponemos obstáculo al amor, el Padre y el Hijo nos amaran; y el Hijo se nos revelara a cada uno.

ORACION COMUNITARIA: Después de cada invocaci6n, se puede hacer esta oraci6n:
JESUS, QUIERO AMARTE MAS Y MEJOR

Señor Jesús, que te has hecho hombre para hacemos a todos hijos de Dios, hoy te digo: Señor Jesús, que a todos nos buscas con cariño de Padre y Pastor, hoy te digo: Señor Jesús, que quieres estar siempre con nosotros y en nosotros, hoy te digo:


CANTO SEMITONADO 0 DANZA FESTIVA POPULAR:

Dios Padre, tus manos y el corazón de tu Hijo, son signos de tu amor; en ti mis ojos fijo.

EL CRUCIFIJO DE MI MADRE

Leyendo esta hermosa poesía me di cuenta que el crucifijo que llevo colgado al cuello es un regalo de mi madre junto con la cadena. Ella, desde pequeñitos, quiso que sus hijos llevásemos “algo santo con nosotros”. Ahora que se cumple el 14 aniversario de su fallecimiento y es el “día de la madre”, le dedico esta poesía que aunque no es de mi autoría, sí la hago mía. ¡Que Dios la bendiga! Laurentino

El Crucifijo de Mi Madre


Fotocopia exacta del Crucifijo que llevo al cuello



Le cubrió de besos,
le contó sus males,
que adornan su imagen;
puso en esa frente,
cubierta de sangre,
transida de pena,
sus labios amantes.
Juntó en ramillete
las rosas del valle,
y cubrió con ellas
las plantas del Mártir.
Le colgó a mi cuello
y con voz de ángel;
"Guárdalo!" me dijo,
llorando mi madre.
El limpio sudario
que envuelve sus carnes;
las negras espinas,
los clavos punzantes:
la lámpara triste
que a intervalos arde,
al muro prestando
reflejos fugaces;
la cruz silenciosa
y el santo cadáver
en ella clavado
por raza culpable...
¡Oh cuanta ternura
me inspira al mirarle
el Cristo que un día
guardara mi madre!
El sol en el cielo
se inflama radiante;
violetas y lirios
perfuman el aire;
ya tienen mas música
las fuentes del valle;
vestidos de flores
se alegra mi aldea,
se ven los altares,
se alegra mi aldea;
y allí por las tardes
al son de la esquila
se reza la salve.
Feliz primavera!
Bendita la imagen
del Cristo a quien rezo
pensando en mi madre!
Yo siento a mis olas
hervir tempestades;
me acecha del mundo
la envidia cobarde;
el vicio asqueroso
con faz repugnante
su abismo me abre
su baba me arroja
mas no la serpiente
con lucha implacable
podrá de sus furias
del dardo arrojarme;
la Cruz de mi escudo,
y allí del combate
¡el Cristo me salva
que adoro mi madre!
Por eso a sus plantas
les rezo constante
por eso en Él busco
remedio a mis males;
por eso arrancando
violetas del valle,
perfumo con ellas
las plantas del Mártir;
por eso a mi cuello
llevando su imagen
de mi cuerpo mismo
forma el suyo parte:
por eso una noche,
cual siempre al besarme.
"Guárdalo!" me dijo
llorando mi madre.

Antonio F. Grillo


MÁS RECUERDOS DE INFANCIA (Laurentino)
A LAS MADRES PARA EL “DÍA DE LA MADRE”



Recuerdo unos evangelios
en unas cartucheritas
que en medio de sus desvelos
nos colgaban nuestras madres
en medio de las ropitas

¡Que detalle de ocurrencia
que costumbres tan bonitas
poner la carta de ruta
al comienzo de andadura
en edades tiernecitas!

Para así gustar ya pronto
en medio de las caricias
el gusto por lo importante
las verdaderas delicias,
las protecciones divinas.



Cerquita del corazón,
pendiente de unas cintitas,
llevábamos de Jesús
sus andanzas, sus noticias.

Gracias, muchísimas gracias
por aquellos evangelios
esencia tan trascendente
metidos en las entrañas
en horas tan primerizas.

Gracias por las enseñanzas,
singulares catequistas,
gracias por todo el ingenio,
por darlas y trasmitirlas,
Gracias, mil gracias a Dios
Y a vosotras mamaítas

UNA EXPERIENCIA INTERESANTE Y DIGNA DE ENCOMIO


Todos los meses y con un día de duración se reúnen un grupo de niños en nuestro Seminario de Oviedo para una convivencia adecuada a su edad.

Pueden asistir y de hecho asisten los niños que lo deseen.
Juegan, reflexionan, comen... conviven y, por supuesto, tienen una Eucaristía adaptada a su edad y muy participada.

Asisten algunos niños de mi parroquia y me dicen que lo pasan bomba.

¿Surgirá alguna vocación sacerdotal fruto de ello? No lo sé, pero el hecho de situarles en el ángulo correcto para poder escuchar a Dios ya es positivo, en una sociedad de tantos ruidos y que brinda tan pocas facilidades al respecto. Desde luego que Dios sigue llamando y lo sigue haciendo en todas las edades y tal vez el problema vocacional esté en no escucharle.

Y, a lo sumo, nunca perdemos el tiempo, de ello somos conscientes, porque, en todo caso, se ayuda a estos niños a promocionar como cristianos. A estas reuniones se les llama encuentros de Samuel.

El Seminario tiene otras convivencias para jóvenes, de ambos sexos, de posible vocación sacerdotal o de especial consagración, que se llaman encuentros de Mambré.
También cada año tiene una convivencia especial para monaguillos como puede apreciarse en el cártel.

JORNADA DE MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOCIAL


Volviendo a la cuestión de los marginados del sistema informático, deseo agregar el llamado analfabetismo tecnológico. Nuestro aporte para reducir esta «brecha digital» es una solidaria educación en el uso y consumo de las nuevas tecnologías, con la oportuna creación de centros de formación y capacitación (Red Informática de la Iglesia en América Latina [RIIAL]).

Evangelizar al hombre significa evangelizar la cultura, proponer modelos de sociedad inspirados en el mensaje de Jesús, criterios y juicios de valor acordes con la dignidad humana.

Internet se ha convertido en una vidriera en la cual todos los mensajes pueden expresarse. El Evangelio está y debe seguir estando en el corazón de la comunicación y de sus medios.

El encuentro personal con Cristo, «perfecto comunicador», será el criterio para una programación pastoral que conducirá a las personas del ciberespacio hacia una auténtica comunidad. La comunicación no es sólo un apéndice o apartado en nuestras programaciones pastorales; es el principal elemento «configurador» de la cultura con la que, ineludiblemente, debe dialogar la fe. Porque una fe que «no se traduce en una cultura es una fe que no ha sido plenamente acogida, totalmente pensada y fielmente vivida».

Juan Carlos Pisano
jcpisano@fibertel.com.ar

LO INDISPENSABLE

“El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará….” (Jn 14,23-29)

Recuerdo que, al conseguir el permiso de conducir, un monitor después de enseñarnos y de presentarnos en sucesivas clases teóricas el código de circulación, concluía con lo siguiente: quedaos con lo más importante. No os fijéis en el colorido de la señal y vayáis a olvidar lo que ella indica.

Uno, si olvida las lecturas de este VI DOMINGO DE PASCUA, puede llegar a pensar que aquella primitiva comunidad cristiana cumplía y vivía a la perfección y al milímetro todo aquel estilo de vida que Jesús les había marcado. Es un poco la visión idílica que, con el corazón más que con la razón, nos hemos formado de aquellos hombres y mujeres.
Lo cierto es que los contrastes y las primeras discusiones pronto comenzaron a vislumbrarse en el horizonte de la fe de aquellas gentes. No todos interpretaban de la misma manera “aquellas señales” del “nuevo código” que Jesús les había dejado para entender, comprender y vivir el amor de Dios y que Dios les tenía.

De igual manera para nosotros, cristianos en este recién estrenado siglo XXI, nos puede resultar peligroso confundir señalización con verdad de fe, normas con salvación, leyes con seguridad, lo secundario….con lo indispensable.

Aún recuerdo cómo en cierta ocasión iba de viaje con un compañero sacerdote, y entrando en una bonita ciudad de España. El respetaba exhaustiva y meticulosamente el ceda el paso y el stop, el giro a la derecha o el giro a la izquierda. ¡No había señal de tráfico que le resultase indiferente!. En un momento dado le dije: “oye…relájate un poco..disfruta de la ciudad”.

Lo indispensable nos lo reseña Jesús: vivir según la vocación a la que hemos sido llamados. Dar la talla como creyentes nos exige, además de una autocrítica, un pedir la fuerza del Espíritu para que no nos quedemos enganchados y petrificados en lo insignificante dejando pasar de largo lo que es vida y garantía de la solidez y pureza de nuestra fe.

¿Quién nos hace de chivato de esos nuevos caminos? ¿Quién nos sugiere el dónde y el cómo?: EL ESPÍRITU SANTO

-El es en definitiva la mejor almohada donde puede descansar ese alma que todos llevamos dentro y que necesita ser contrastada con una fuerza superior que nos viene de lo alto.

-El es, en definitiva, el mejor consejero que nos hace desempolvar aquello que merece la pena conservar y tirar por la ventana aquello que malogra o distrae nuestro caminar con Jesús.

-El es, en definitiva, el que inspira y empuja los derroteros de nuestro viaje en la tierra y en la iglesia misma para que sepamos dar el crédito, el valor justo y necesario a lo que es trigo o paja, simple continente o rico contenido, sabiduría divina o conocimiento científico, mandamiento divino o falsas seguridades humanas.

Me gusta la opción que hacían aquellos primeros cristianos de recurrir al mejor consejero y a un necesario ministerio que Dios consolidó para su iglesia y su cometido: MINISTERIO DE ASUNTOS INTERIORES DE LA IGLESIA PRESIDIDO POR EL ESPIRITU SANTO

Hacia El se dirigen nuestras quejas y nuestros fracasos cuando nos sentimos abatidos por mil circunstancias.

En El se nos recibe con nuevo soplo y se nos confiere nuevos bríos cuando las fuerzas nos fallan

En El se nos escucha cuando vamos con mil ideas pero con los corazones partidos

En El se nos alecciona para saber por dónde hemos de caminar y de dónde hemos de volver

En El se nos nombra de nuevo, no funcionarios, y sí administradores de la Gracia de Dios.

TE VAS A IR , SEÑOR, PERO…..¡VUELVE!

-Vuelve e infunde claridad al corazón del que te busca y no te alcanza.

-Regresa y fortalece al que te acogió por el Bautismo pero dejó languidecer su fe.

-Vuelve y recupera la mente del que pensó en Ti y luego olvidó tu nombre.

-Regresa y haz fructificar los esfuerzos apostólicos en los que hacen falta cada vez más manos.

-Vuelve y reina sobre la sensación de orfandad en la que viven muchos cristianos.

-Regresa y tritura las dudas que asoman frente al horizonte de la fe.

-Vuelve y cura el alhzeimer de tantos seguidores tuyos que olvidaron tu mandamiento del amor.

-Regresa y sensibiliza a las personas que dicen quererte y les cuesta verte en los hermanos.

-Vuelve y dinamiza el silencio y las pruebas que nos asolan en tantos momentos.

-Regresa y vivifica la memoria donde un día sonó la voz del Espíritu Santo.

- Vuelve y que te encontremos en los trabajos que realizamos en cada hora y en cada jornada.

- Regresa por el envío de tu Espíritu Santo y trae, de nuevo, a nuestro pensamiento la intensidad de aquellas horas vividas contigo.

Porque tenemos miedo a perderte, porque tememos que no vuelvas….no te vayas Señor.

TE VAS A IR , SEÑOR, PERO…..¡VUELVE!

Porque tenemos miedo a perderte...

porque tememos que no vuelvas...

¡no te vayas Señor!

Javier Leoz

1 DE MAYO, SAN JOSÉ OBRERO

Hoy es el día de los trabajadores y san José obrero los acompaña: “El título de ‘carpintero’ abarca toda la vida de José. El trabajo es un modo diario en que expresa su amor a la Familia de Nazaret. Jesús da ejemplo de obediencia, participando en el trabajo de José y llegando a ser conocido como el ‘hijo del carpintero’. El primero de mayo se celebra la fiesta de san José Obrero. Jesús ha redimido el trabajo. La laboriosidad es una virtud por la cual el ser humano puede participar en la obra de Dios, Creador y Redentor, puede hacerse en cierto sentido más humano y puede profundizar en la amistad con Cristo. San José nos enseña a santificar la vida diaria, elevando a Cristo las obras comunes, humildes y sencillas” (Juan Pablo II, Redemptoris Custos, Documento sobre san José).

SAN JOSÉ

CANCIÓN: "JOSÉ, FERVIENTE ESPOSO"

Canto de entrada para celebraciones del Santo, especialmente para el 19 de marzo y el 1 de mayo. Recoge la grandeza de José en su humildad, su patrocinio sobre la Iglesia y su protección sobre las familias y las vocaciones. Puede servir también como himno de Laudes o de Vísperas.



2. Es tu vida una entrega continua,
un misterio de amor y de fe.
Haz que en nuestras vidas se viva
el milagro de tu Nazaret.

3. Hoy, José, te proclama la Iglesia
su patrono y custodio de bien;
y te pide suscites en ella
"otros cristos" que anuncien la fe


DEVOCIÓN A SAN JOSE. (Juan Ezquerda Bifet)



ACTOS DEL CRISTIANO AL LEVANTARSE.

ORACIÓN

Oh Dios Omnipotente, en compañía del glorioso Patriarca San José quiero hacer los actos de fe, de esperanza y de caridad.
Con esa luz que brilló sobre la frente del Santísimo Patriarca creo firmemente en Ti, Dios mío y en cuanto me has revelado por medio de la Santa Iglesia.
Espero que por mediación del Padre Nutricio de tu Hijo Unigénito me concederás las gracias que necesito para mi eterna salvación.
Te adoro y te amo con todo el corazón uniendo mis sentimientos a los de aquel Serafín en carne, el glorioso Patriarca San José, quien se entregó en cuerpo y alma a tu divino servicio.
Finalmente quiero cantarte mis himnos de gratitud por haberme conservado este nuevo día que dedicaré fervoroso a tu santa esclavitud, devoción y culto de San José, tu santo predilecto. Así sea.

ORACION A SAN JOSE


Oh benignísimo Padre mío Señor San José, al abrir los ojos a este nuevo día yo alabo y bendigo al Dios Omnipotente por haberte elegido desde toda la eternidad para ser dignísimo esposo de María y Padre Virginal de Jesús.
Por el amor que tienes a su bondad infinita, alcánzame del cielo, oh Santo mío, las gracias que necesito en este día para comportarme como un cristiano modelo, un hijo y devoto tuyo, a fin de que todos mis pasos se encaminen hacia la meta de la virtud y santidad. Así sea.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria
- San José protector nuestro.
- Ruega por nosotros.

AL ACOSTARSE

ACTO DE CONTRICION.

Oh Dios Omnipotente, arrepentido por las muchas culpas que he cometido contra tu divina majestad en este día, vengo a solicitar de tu misericordia infinita tu generoso perdón.
Por la valiosa intercesión del Santísimo Patriarca San José te suplico humildemente que me concedas nuevas gracias para servirte y amarte, a fin de que después de haber combatido denodadamente en esta vida, tenga la dicha de alcanzar el galardón eterno a la hora de la muerte. Así sea.

ORACION A SAN JOSE

¡Oh glorioso Patriarca San José!, antes de ir al lecho, te suplico que no te apartes de mí. En tus horas de reposo tuviste la dicha de conversar con los ángeles del cielo y de recibir la comunicación de los misterios de Dios.
Aleja de mí los malos sueños y haz que, aún dormido, siga amando más y más a mi Dios y a ti, dulcísimo Padre y Protector.
Padre nuestro, Avemaría y Gloria
- San José protector nuestro.
- Ruega por nosotros.


ORACIONES VARIAS

PARA LAS HORAS DE PRUEBA Y DE SUFRIMIENTO.

¡Oh benditísimo Padre mío Señor San José!, al meditar en tus innumerables angustias no puedo menos que reconfortar mi espíritu en medio de la prueba y del dolor.
En estas circunstancias aflictivas te suplico encarecidamente que me alcances del cielo la gracia de aceptar, si no con alegría al menos con resignación cristiana, este sufrimiento y esta pena que el Señor se ha dignado enviarme.
Hazme comprender que las tribulaciones de esta vida me ayudarán a purificar mi alma y a merecer un día, mediante la paciencia, la beatitud eterna. Así sea.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria
- Para alcanzar el cielo, Oh dulce Protector.
- Sé mi eficaz modelo en la prueba y el dolor.

ORACION PARA PEDIR UNA BUENA MUERTE.

¡Oh benignísimo José, protector de los enfermos y patrón de la buena muerte! Por el valioso conducto de tus santas manos, quiero poner mi vida en las manos del Padre Celestial.
Acepta de buena gana las circunstancias y la hora de mi muerte y solamente pido la gracia de exhalar mi último suspiro dentro de la iglesia católica después de recibir los Santos Sacramentos.
Espero, Santísimo Patriarca, que para esa hora postrera te dignes estar cerca de mí, con Jesús y María, para consuelo de mi alma y para darme alientos en el último combate de mi vida. Así sea.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria
- Jesús, José y María
- Os doy el corazón y el alma mía.
- Jesús, José y María
- Asistidme en mi última agonía.
- Jesús, José y María
- Con vos descanse en paz el alma mía.

ORACION POR LOS AGONIZANTES.

¡Oh Eterno Padre!, por aquella dignación inmensa que tuviste con San José al hacer que muriera plácidamente en los brazos de Jesús y de María, concede a todos los cristianos moribundos, que se vean acompañados de San José, Patrono de los agonizantes, en los últimos momentos de su vida, para que, libres de la acechanzas del demonio y fortificados con los Santos Sacramentos, vayan a gozar de tu cielo por toda una eternidad dichosa. Así sea.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

JACULATORIA
- En la postrera agonía cuando mi muerte llegara.
- Tu patrocinio me ampare, el de Jesús y María.

ORACION POR LA NIÑEZ.

Oh glorioso Patriarca San José, solícito guardián del divino Niño Jesús, por aquella amorosa vigilancia que tuviste en la conservación, educación y desarrollo del pequeño que te fue encomendado, te suplico ardientemente que libres a la niñez cristiana de los nuevos Herodes que quieren ahogarla en la sangre.
Coloca bajo tu manto paternal a todos los niños, a fin de que conserven su santa pureza, su inocencia y su candor. Así sea.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria
- Tenía Jesús cerca de treinta años
- Cuando era tenido como hijo de José.

Oración A San José para después del Rosario

Compuesta y prescrita por Su Santidad León XIII

A ti recurrimos en nuestra tribulación, oh Bienaventurado José, y después de implorar el socorro de tu Santísima Esposa, pedimos también confiadamente tu patrocinio. Por el afecto que te unió con la inmaculada Virgen, Madre de Dios, y por el amor paternal con que trataste al Niño Jesús, te rogamos que nos auxilies para llegar a la posesión de la herencia que Jesucristo nos conquistó con su sangre y nos asistas con tu poder y nos socorras en nuestras necesidades.

Protege, oh prudentísimo guardián de la Sagrada Familia, a la raza elegida de Jesucristo; presérvanos, ¡oh Padre amantísimo!, de toda mancha de error y corrupción. Muéstranos propicio y asístenos desde lo alto del cielo, ¡oh poderosísimo Libertador nuestro! en la batalla que estamos librando contra el poder de las tinieblas y así como libraste al niño Jesús del peligro de la muerte, defiende ahora a la Santa Iglesia de Dios contra las asechanzas del enemigo y contra toda adversidad. Concédenos tu perpetua protección, a fin de que, animados por tu ejemplo y tu asistencia, podamos vivir santamente y sobre todo, piadosamente morir para alcanzar la eterna beatitud del cielo. Amén.


LETANÍAS DEL SEÑOR SAN JOSE

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Trinidad Santa que eres un solo Dios,ten piedad de nosotros.
Santa María, ruega por nosotros.
Señor San José, ruega por nosotros.
Insigne descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Casto guardián de la Virgen, ruega por nosotros.
Nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Solícito defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José justísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José fortísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de los pobres, ruega por nosotros.
Honor de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de las Vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los atribulados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrón de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la Santa Iglesia, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, óyenos Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros.
V. Le constituye señor de su casa
R. Y príncipe de toda su posesión

OREMOS

¡Oh Dios, que en tu inefable providencia te has dignado elegir al Señor San José, esposo de la santísima Madre de tu Hijo y padre putativo de Jesús! Concédenos, te suplicamos, que al que veneramos como protector en la tierra, merezcamos tenerlo por intercesor en los cielos. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Oración para cada Miércoles.

Oh Padre mío, Señor San José, en este miércoles consagrado por tus devotos a tu culto, quiero manifestarte mi alegría por tu grandeza y mi confianza en tu poder.
Bendigo de corazón a la Santísima Trinidad por haberse dignado elegirte desde toda la eternidad como representante del Padre en la tierra, como custodio del verbo hecho carne y como esposo dignísimo de la Reina del cielo. Esta predestinación divina te elevó maravillosamente sobre todos los ángeles y santos del cielo y ella es la que infunde en mi corazón una confianza ilimitada.

Alcánzame del cielo la gracia santificante, el dolor de mis pecados y las cosas necesarias para mi conservación y mi sustento. Haz, oh santo mío, que crezca más y más mi cariño hacia ti ya que siéndote profundamente devoto, lograré un día, contemplarte en el cielo, en compañía de Jesús y de María. Así sea.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

- Dulce protector de la Iglesia Universal.
- Bendice paternalmente a todos tus devotos.

ORACION PARA EL DIA 19 DE CADA MES

Oh San José, Padre amantísimo de mi alma y dueño de mi corazón, en este día 19 consagrado a contemplar tu grandeza y tu poder, te miro con los ojos de la fe en el sitial de gloria en que quiso colocarte la Trinidad Beatísima.

Al verte tan lleno de luz y resplandor, me animo a sobrellevar con resignación mis sufrimientos, ya que veo que los tuyos te dieron tal recompensa. Hazme comprender, Santo mío, que tu exhaltación sobre los ángeles y querubines se debió a tu profunda humildad y anonadamiento, a fin de que no busquen ni las glorias ni las vanidades del mundo.

Si te veo coronado como un Rey en el Palacio de la gloria, no sólo me admiro de tu poder, sino que también abro mi corazón a la confianza; porque sé que eres bueno y comprensivo con todos tus devotos.

Dirige, oh Padre mío, una mirada de predilección a la pobre alma, alcánzame del cielo tus santas virtudes, especialmente la humildad, la sencillez, la pureza y la caridad, a fin de que un día como amartelado devoto tuyo, pueda participar de tu gloria y bienaventuranza en el cielo. Así sea.

Padrenuestro, Ave María y Gloria.
- Haz, oh José, que nuestra vida se vea libre del pecado y que siempre esté bajo tu patrocinio.

DOLORES Y GOZOS DE SAN JOSE

Primer dolor y gozo.

¡Qué dolor tan grande experimentó tu corazón, oh Padre mío Señor San José, ante las dudas de abandonar a tu esposa encinta!
Pero qué gozo tan inmenso al comunicarte el Angel el misterio del Verbo divino hecho carne.
Por este dolor y gozo te pedimos nos des firmeza en la fe y gran amor a tu divina Esposa.

Padre nuestro, Avemaría y Gloria.
- San José protector nuestro.
- Ruega por nosotros.

Segundo dolor y gozo.
¡Qué dolor tan grande sufrió tu corazón al contemplar la extrema pobreza en que nacía el Hijo de Dios!
Pero qué gozo tan inmenso experimentaste al mirar convertida en un cielo la gruta de Belén.
Por este dolor y gozo alcánzanos del cielo el nacimiento de las cosas de la tierra y una gran ternura hacia el niño Jesús recién nacido.

Padrenuestro, Ave María y Gloria.
- San José protector nuestro.
- Ruega por nosotros.

Tercer dolor y gozo.
¡Qué dolor tan profundo agobió tu alma al tomar el cuchillo de la circuncisión para derramar la primera Sangre Preciosísima de Cristo!
Pero qué gozo tuviste al imponer al divino niño el dulcísimo nombre de Jesús.
Por este dolor y gozo enséñanos a extirpar de nosotros todo vicio y afición desordenada y a invocar con frecuencia el nombre Santísimo de tu Jesús.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

- San José protector nuestro.
- Ruega por nosotros.

Cuarto dolor y gozo.
¡Qué angustia sobresaltó tu espíritu al oír de los labios de Simeón las profecías del dolor de Cristo y de María!
Pero qué alegría inundó tu corazón al contemplar la florescencia de santidad que traería consigo el Calvario.
Por este dolor y gozo ayúdanos a comprender el significado que tiene para nosotros el sufrimiento y únenos con Cristo por medio del dolor.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
- San José protector nuestro.
- Ruega por nosotros.

Quinto dolor y gozo.
¡Grande pena ocasionó a tu espíritu el abandono de tu patria y la huida a Egipto con Jesús y María!
Pero satisfacción inmensa se albergó en tu corazón al huir al destierro con Jesús y ser el primer Misionero del Salvador del mundo.
Por este dolor y gozo enséñanos a abandonar todas las cosas de la tierra con tal de conservar en nuestro corazón a Cristo y danos el privilegio de ser, en alguna forma, apóstoles de Cristo.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
- San José protector nuestro.
- Ruega por nosotros.

Sexto dolor y gozo.


¡Qué temor tan sin medida experimentó tu corazón de Padre, al tener que volver a Nazaret sabiendo que reinaba ahí el cruel Arquelao!
Pero qué alegría sintió tu alma al regresar con Jesús y María a la patria bienamada, con la seguridad dada por el ángel de que a Jesús nada adverso le sucedería.
Por este dolor y gozo te suplicamos nos hagas cautelosos y prudentes en el servicio de Dios y nos alcances un día la dicha de ir al cielo, nuestra verdadera Patria.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
- San José protector nuestro.
- Ruega por nosotros.

Séptimo dolor y gozo.


¡Oh cuán grande fue tu dolor al perder, sin culpa tuya al divino niño Jesús!
Pero cuán inmenso fue tu gozo al encontrarlo sano y salvo, en el templo de Jerusalén, instruyendo a los Doctores.
Por este dolor y gozo, te pedimos una infatigable solicitud por buscar a Cristo cuando lo hayamos perdido por el pecado y también de instruirnos con sus ejemplos y enseñanzas evangélicas.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
- San José protector nuestro.
- Ruega por nosotros.

OREMOS
Dios todopoderoso, que confiaste los primeros misterios de la salvación de los hombres a la fiel custodia de San José; haz que, por su intercesión, la Iglesia los conserve fielmente y los lleve a plenitud en su misión salvadora. Por Jesucristo nuestro Señor.

VI domingo de PASCUA : 1 de Mayo de 2005
Evangelizar rebasando las fronteras... y aprovechando las oportunidades!

La figura del diácono Felipe me ha resultado -cuando la he comprendido un poco- impactante. Felipe nos habla de cómo se expresa la fuerza de Dios en la debilidad, en lo no esperado, en lo que está fuera de control, en la capacidad de saber aprovechar las oportunidades.

Imaginémonos que en la iglesia particular de Madrid -en la que me encuentro y a la que pertenezco-, o en cualquier otra iglesia particular del mundo (según el texto de los Hechos de los Apóstoles era la Iglesia-madre de Jerusalén), además de la comunidad cristiana que pertenece a esa ciudad, se fuera creando poco a poco otra comunidad de inmigrantes, que hablan otra lengua, que tienen otras costumbres y cultura, que viven en una situación de seria menesterosidad (los helenistas). Supongamos que esa comunidad va creciendo hasta pedirle a la Iglesia madre que instituya para ella ministerios propios (¡los siete diáconos!).

Supongamos que, por razones políticas o religiosas, comienzan a perseguir a los que forman parte de esa comunidad; al primero de sus líderes lo condenan a muerte y lo matan (Esteban); los otros tienen que huir. En la huida, el que sustituye al condenado a muerte, entra en una zona donde hasta el momento no había sido posible anunciar el Evangelio (Felipe). Anuncia el Evangelio con tal credibilidad y atractivo, con tales palabras y gestos transformadores, con tal poder de curación y simpatía, que la gente "en avalancha" decide bautizarse en el nombre de Jesús y formar parte de su comunidad. Cuando se enteran quienes forman parte de la iglesia central, no dan crédito a lo que oyen: ¡los samaritanos se bautizan! ¡Imposible! Representantes oficiales de la iglesia-madre se desplazan (Pedro y Juan). Ven la obra de Dios.

Reconocen que fue posible lo que parecía imposible, que fue de Dios la evangelización que se había realizado sin su control, que Jesús resucitado actúa "más allá" de los cauces establecidos. Cuando dan por válido todo lo que allí ha acontecido, el Espíritu Santo se derrama sobre la nueva comunidad cristiana (Samaría).

Cuando en la Iglesia se acoge la pluralidad, la diversidad, entonces nacen nuevas posibilidades, se hace posible lo imposible. Una diócesis, una parroquia, no son mejores por el hecho de que todo esté bajo control. La sociedad del control nos incita a ser nosotros lo mismo. Le resulta muy difícil dar acogida a lo imprevisible.

En una iglesia particular donde todo está controlado, ¿qué espacio se concede a la acción imprevisible del Espíritu? También en la iglesia-madre de Jerusalén había quienes querían controlarlo todo. Pero, gracias a la libertad cristiana, surgió la comunidad de Antioquía, la comunidad cristiana de Samaría, los paganos fueron bautizados por Pedro.
Por eso, una de las tareas urgentes de la Iglesia actual, liderada por nuestro nuevo Papa Benedicto XVI es la de crear mayores espacios aún para la pluralidad carismática, para lo imprevisible, para las nuevas posibilidades que el Espíritu nos concede. ¡Hay todavía mucho que hacer!

Llegarán tiempos, y están cerca, en que veremos que la evangelización que a nosotros nos parecía imposible, la hacen posible cristianos inmigrantes, que la carencia de vocaciones que nos alarmaba, otros con facilidad la resuelven. Descubriremos que Dios no cuenta solo con nosotros: él no hace discriminación.

La figura de Felipe es un canto a lo imprevisible, al éxito de una evangelización que sabe aprovechar las oportunidades y deja para "después" los trámites más oficiales.
Los italianos dicen "peccato!" cuando se ha perdido una gran oportunidad. Tantas veces, el régimen del control, de la obediencia institucional ciega, nuestras burocracias internas, impiden que aprovechemos grandes oportunidades para anunciar el Evangelio. Eso sucede cuando estamos de tal manera metidos en la rutina institucional que se nos apaga el fuego misionero, la pasión evangelizadora, la fe en la capacidad sanadora de Jesús resucitado, la urgencia inaplazable de las situaciones que nos encontramos. Esos son los grandes pecados, que nos hacen pasar junto al necesitado de evangelización, sin hacer nada. Peccato!

Perdemos oportunidades, grandes oportunidades, con mucha facilidad. A veces, porque ponemos la mano en el arado pero "estamos mirando hacia atrás". Está bien aplaudir lo que ya pasó... pero sin excederse. Porque lo que ya pasó no puede, ni debe cerrar las puertas a las nuevas posibilidades, al nuevo programa que hay que inaugurar. Llegan oportunidades que no podemos desperdiciar, aunque se trastruequen todos nuestros programas pre-programados. Hay todavía "una gran historia que construir" y el Espíritu está en acción. Por eso, la política no puede ser "que siga todo igual", porque en este camino, no avanzar es retroceder.

Jesús, en el evangelio de hoy, se muestra especialmente deseoso de que cumplamos su voluntad, sus preceptos. Ya sabemos lo que quiere decir en el cuarto evangelio "preceptos": ¡amar! ¡amar hasta dar la vida!, lavarse los pies unos a otros, estar unidos a la vid y dar mucho fruto, estar unidos entre nosotros... Jesús quiere que aceptemos su programa, que lo pongamos en práctica. Le amamos a Él, cuando de verdad amamos. A partir de ahí comienza el "círculo trinitario del amor", que Jesús tan bellamente nos revela: Quien ama a Jesús es amado por el Abbá. Pero el gran premio a quien ama es doble.

Primero: Jesús lo amará y se manifestará a él. El amor de Jesús va unido a la manifestación, a la bella revelación interior, a la comunicación de la belleza de Jesús a aquel que lo ama. Quien cumple la voluntad de Jesús se convierte en un lugar de revelación.

Segundo: Jesús intercerá por él ante el Abbá para que le concede, como regalo permanente -no solo ocasional- el Paráclito, el Espíritu de la verdad. Las palabras con las que Jesús describe al Espíritu son dignas de mención: "vive en nosotros", "está en nosotros", "lo conocemos".

Cuando Jesús nos deja sin su presencia visible -¡así estamos ahora!- no quedamos huérfanos. El Espíritu del Abbá y deel Hijo suple esa ausencia visible. Abbá y Jesús están en nosotros "en el Espíritu". En el Espíritu Santo todos tenemos la casa común, el espacio de la comunión plural, la Morada de todas las moradas.

El diácono Felipe, movido por su entusiasmo evangelizador, por su pasión misionera, aprovechó la oportunidad y "cumplió los mandamientos de Jesús": amó a la gente, la curó, pasó haciendo el bien, se convirtió en un sacramento vivo de Jesús... Por eso, a todos se les concedió la venida del Espíritu, por medio de Pedro y Juan que reconocieron generosa y desprendidamente la acción de Dios.

Hay mucho que evangelizar. El Buen Pastor tiene muchas ovejas que no están en el redil. La Iglesia tiene que salir. Si en un lugar no la aceptan, la persiguen, que no pare sus jugadas lamentándose, ofendiendo con disimulada diplomacia a quienes la ofenden; que salga hacia nuevos campos, que se traslade allí donde el Evangelio es deseado con toda el alma. "Si no os reciben en una ciudad.... id a otra". Pero nuestro masoquismo nos impide dejar lo que hay que dejar para entrar en los nuevos territorios de misión. Hay lugares donde todo es obstinadamente repetitivo, donde llueve siempre sobre mojado. ¿Cuándo comprenderemos, como el diácono Felipe, que hay que salir y aprovechar las oportunidades que el Espíritu nos concede, aunque al principio parezcan poco ortodoxas?

La pasión misionera y evangelizadora debe arder en todos los cristianos. No nos reservemos el don recibido. ¡Demos razón de nuestra esperanza! porque ese testimonio sana nuestra sociedad. ¡No quedemos paralizados en nuestras iglesias e instituciones! Aprovechemos las oportunidades entrando en espacios nunca visitados, incluso en campos enemigos. Somos portadores de la Gracia. Al evangelizar no olvidemos los consejos de la primera y bella carta de Pedro: ¡Da razón de vuestra esperanza! ¡Hacedlo con dulzura, respeto! ¡Tened limpia la conciencia! Y si os maltratan, aprended de Jesús y no perdáis la inocencia.

(José Cristo Rey García Paredes, cmf. 29 de abril 2005)

Benedicto XVI repasa la simbología del palio que le fue colgado al pontífice y el anillo de Pescador como signo “de la voluntad de la Iglesia de adentrarse en el mar de la historia y echar las redes para rescatar al hombre de las aguas saladas del sufrimiento y de la muerte”.

El Papa lanzó un mensaje en doble clave: una particular, para los católicos, y otra universal, para todas las gentes de buena voluntad”.

VOLVER