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“Benedicto XVI afirmó que el diagnóstico sobre la
amoralidad del siglo XXI sigue en pie. Pero en lugar de anatemizar la
falta de valores, apeló al amor de Cristo para llenar ese vacío”.
Lectura del santo Evangelio según San Juan 14,15-21.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Yo le pediré
al Padre que os dé otro Defensor que esté siempre con vosotros,
el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo porque no
lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis porque vive
con vosotros y está con vosotros.
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 |
No os dejaré desamparados, volveré. Dentro de poco el mundo
no me verá, pero vosotros me veréis, y viviréis, porque
yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy con mi Padre, vosotros
conmigo y yo con vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda,
ése me ama; al que me ama, lo amará mi Padre, y yo también
lo amaré y me revelaré a él. |
| No
los dejaré huérfanos |
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Nos encontramos en el final del tiempo de Pascua. No obstante, el texto
que hoy leemos, en el evangelio, pertenece al discurso de despedida que
Jesús pronuncia durante la Última Cena. En ese momento íntimo,
promete a sus discípulos no dejarlos huérfanos.
Pero la promesa de quedarse con ellos está supeditada a una prueba
de fidelidad: que cumplan sus mandamientos libremente y por amor.
Con ese pacto compromete la presencia del Espíritu Santo y la permanencia
del Dios de la vida entre los hombres, otorgándoles, así,
a sus discípulos, el don de la vida plena.
La presencia de Cristo hoy, en la Iglesia, se manifiesta por medio del
Espíritu Santo. Por eso, podemos preguntarnos en qué medida
el espíritu de Jesús habita en nuestra comunidad y en nuestra
vida personal, porque puede suceder que a pesar de los sacramentos, especialmente
el de la confirmación, el Espíritu Santo siga siendo un
ilustre ausente en la vida de los cristianos.
De todos modos, Cristo, hoy, se instala en la comunidad por medio de signos
visibles: cuando la Eucaristía es el centro de la actividad litúrgica
y de la devoción; cuando Jesús, presente en la Eucaristía,
recibe la visita de los fieles; cuando, en la comunidad, reinan la alegría
y la comunión; cuando las obras de caridad abundan más que
la organización; y cuando, fundamentalmente, nos queremos y nos
respetamos como hermanos.
El Señor se quedó con nosotros; sin embargo, nosotros solemos
elegir, tanto personal como comunitariamente, vivir alejados de su presencia.
El Señor no nos dejó huérfanos, pero, para nuestra
desgracia, podemos vivir como tales.
P.
Aderico Dolzani, ssp.
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| EL
ARTE DE VIVIR |
JOSE ANTONIO PAGOLA-BUENAS NOTICIAS
El Espíritu de la verdad.
Nunca los cristianos se han sentido huérfanos. El vacío
dejado por la muerte de Jesús ha sido llenado por la presencia
viva del Espíritu del resucitado. Este Espíritu del Señor
llena la vida del creyente. El Espíritu de la verdad que vive con
nosotros, está en nosotros y nos enseña el arte de vivir
en la verdad. Lo que configura la vida de un verdadero creyente no es
el ansia de placer ni la lucha por el éxito ni siquiera la obediencia
estricta a una ley, sino la búsqueda gozosa de la verdad de Dios
bajo el impulso del Espíritu.
El verdadero creyente no cae ni en el legalismo ni en la anarquía,
sino que busca con el corazón limpio la verdad. Su vida no está
programada por prohibiciones sino que viene animada e impulsada positivamente
por el Espíritu.
Cuando vive esta experiencia del Espíritu, el creyente descubre
que ser cristiano no es un peso que oprime y atormenta la conciencia,
sino que es dejarse guiar por el amor creador del Espíritu que
vive en nosotros y nos hace vivir con una espontaneidad que nace no de
nuestro egoísmo sino del amor.
Una espontaneidad en la que uno renuncia a sus intereses egoístas
y se confía al gozo del Espíritu. Una espontaneidad que
exige regeneración, renacimiento y reorientación continua
hacia la verdad de Dios.
Esta vida nueva en el Espíritu no significa únicamente vida
interior de piedad y oración. Es la verdad de Dios que genera en
nosotros un estilo de vida nuevo enfrentado al estilo de vida que surge
de la mentira y el egoísmo.
Vivimos en una sociedad donde a la mentira se la llama diplomacia, a la
explotación negocio, a la irresponsabilidad tolerancia, a la injusticia
orden establecido, a la sensualidad amor, a la arbitrariedad libertad,
a la falta de respeto sinceridad.
Esta sociedad difícilmente puede entender o aceptar una vida acuñada
por el Espíritu. Pero es este Espíritu el que defiende al
creyente y le hace caminar hacia la verdad, liberándose de la mentira
social, la farsa de nuestra convivencia y la intolerancia de nuestros
egoísmos diarios.
Se ha dicho que el cristiano es un soldado sometido a la ley cristiana.
Es más exacto decir que el cristiano es un «artista».
Un hombre que bajo el impulso creador y gozoso del Espíritu aprende
el arte de vivir con Dios y para Dios.
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 |
| A
- Domingo VI de Pascua |
Fuente: Catholic.net -Autor: P. Octavio Ortíz
Sagrada Escritura:
Primera: Hc 8,5-8.14-17
Salmo 65
Segunda: 1Pe 3,15-18
Evangelio: Jn 14,15-21
Nexo
entre las lecturas
"Yo rogaré al Padre y Él les enviará otro Consolador
que esté siempre con ustedes". Esta frase del Evangelio unifica
la liturgia de la Palabra de este Domingo previo a Pentecostés.
La Iglesia primitiva -como nosotros ahora- ha vivido una larga experiencia
de Cristo Resucitado y hoy se le anuncia su partida del Señor.
Pero Cristo no la deja sola. Desvela el misterio Trinitario y promete
la presencia de un defensor y consolador: el Espíritu Santo. (EV)
Este discurso de despedida del Señor nos hace crecer en la esperanza
cristiana y exclamar, junto con el salmista, que el evento de Pentecostés
es una "obra admirable" y que toda la tierra ha de aclamar al
Señor pues ha hecho prodigios por los hombres. Así los samaritanos,
apóstatas del judaísmo, serán admitidos por la acción
del Espíritu Santo en la nueva comunidad obrando su Pentecostés
sin acepción de personas, bastando sólo su conversión
y aceptación de la Palabra de Dios . (1L) También este abogado
defensor hará que los perseguidos veneren a su Señor desde
su corazón y den testimonio cumpliendo el mandamiento del Señor,
amando a sus verdugos como Cristo los ha amado, padeciendo con sencillez,
respeto y paz de conciencia.(2L)
|
| Mensaje
doctrinal |
1. El Paráclito.
La liturgia quiere, al igual que Cristo en la última Cena, preparar
el evento de Pentecostés desvelando la identidad y misión
del Espíritu Santo. En el contexto de su partida, Cristo promete
la presencia del Paráclito. Profundicemos en la persona del Espíritu
Santo, el gran desconocido como decía H.U. von Balthasar.
La
teología nos enseña que el Espíritu Santo es el amor
absoluto de Dios, es la comunión de amor ente el Padre y el Hijo,
lo más íntimo que hay en Dios (Patrística latina).También
es la manifestación externa de Dios (Patrística griega),
viento impetuoso y luz fulgurante, invisible. Es quien nos hace conocer
el misterio de Dios y nos introduce en la comprensión de la revelación
del Padre, dada por Jesús, Hijo de Dios hecho hombre.
Cristo
en este Evangelio expresa al Espíritu Santo con la palabra Paráclito,
que viene del griego parakletos. Ella contiene varias acepciones que explican
mejor la función de la Tercera Persona de la Trinidad. La traducción
literal sería "uno llamado de cerca", por tanto alguien
que es llamado a ayudar y de ahí se tradujo al latín en
advocatus, abogado. Otra acepción que nos ilumina es la de "interceder,
apelar, suplicar". Por tanto, El Espíritu Santo es un intercesor,
un portavoz, un protector amigo. La acepción más conocida
es "Consolador" Por último tiene la acepción de
designar la acción de exhortación y enardecimiento que se
encuentra en la predicación de los primeros cristianos.
El
contexto forense de la época era diferente al actual. No era sólo
la persona que aducía pruebas a favor de la parte defendida, sino
sobre todo, es una persona de gran categoría y ascendiente ante
el juez. Una persona influyente en la sociedad por su autoridad moral
y por su poder.
|
| Apliquemos
estas acepciones a nuestra homilía. |
El
Paráclito es un testimonio en defensa de Jesús y su portavoz
frente a sus enemigos. Lo vemos reflejado en la experiencia de la comunidad
primitiva a la cual escribe San Pedro. Les aconseja para dar razón
de su esperanza: su fe en Cristo que murió y resucitó para
llevar a todo hombre hacia Dios. Todo ello con actitudes contrarias a
los comportamientos paganos. Con sencillez, respeto a su enemigo, y en
paz con su conciencia, es decir en la autenticidad, si es necesario sufriendo
pero haciendo el bien. Los primeros cristianos fueron capaces de defender
la causa de Cristo, la presencia de Cristo en sus corazones gracias a
la acción del Espíritu testimonio y defensor.
El
Paráclito es un maestro y un guía de los discípulos.
Así se entiende cómo Felipe va a un pueblo semipagano, odiado
por los judíos por ser apóstatas, y les predica el Evangelio.
La fuerza del Espíritu será confirmada con la imposición
de manos de Juan y Pedro. Desde entonces existe solidaridad y participación
en la misma gracia, excluidos de la comunidad judía entran a formar
parte de la comunidad cristiana por iniciativa del Espíritu Santo.
El
Paráclito es un Consolador para los discípulos. Podemos
ver reflejado esto en la experiencia del salmista que invita a cuantos
temen y aman al Señor a venir y a escuchar cuanto ha hecho el Señor.
La alegría de la consolación invita a exultar, a celebrar
la gloria de Dios y de su poder. No cabe duda que recibir al "Consolador"
es una obra admirable y misteriosa, pues nos adentra en el amor de Dios
al hombre.
2.
El Espíritu de Verdad y Cristo Resucitado.
Cristo promete y presenta a sus discípulos a la tercera persona
de la Trinidad para que hagan amistad y alianza con Él, para ser
adoradores del Padre en espíritu y en verdad, para ser fortalecidos
con su gracia divina. Cabe preguntarnos cuál es la finalidad de
reflexionar en este tiempo pascual sobre la relación íntima
entre Cristo y el Espíritu Santo. La respuesta nos la da el Papa
en su encíclica dedicada al Espíritu Santo: "Nos encontramos
en el umbral de los acontecimientos pascuales. La revelación nueva
y definitiva del Espíritu Santo como Persona, que es el don, se
realiza precisamente en este momento.
Los
acontecimientos pascuales -pasión, muerte y resurrección
de Cristo- son también el tiempo de la nueva venida del Espíritu
Santo, como Paráclito y Espíritu de la verdad. Son el tiempo
del « nuevo inicio » de la comunicación de Dios uno
y trino a la humanidad en el Espíritu Santo, por obra de Cristo
Redentor. Este nuevo inicio es la redención del mundo: «
Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único ».(81)
Ya en el « dar » el Hijo, en este don del Hijo, se expresa
la esencia más profunda de Dios, el cual, como Amor, es la fuente
inagotable de esta dádiva. En el don hecho por el Hijo se completan
la revelación y la dádiva del amor eterno: el Espíritu
Santo, que en la inescrutable profundidad de la divinidad es una Persona_don,
por obra del Hijo, es decir, mediante el misterio pascual es dado de un
modo nuevo a los apóstoles y a la Iglesia y, por medio de ellos,
a la humanidad y al mundo entero". (Juan Pablo II, Dominum et vivificantem
No 23).
Ante
todo sorprende el paralelismo de la misión de Cristo y de la misión
del Espíritu Santo: El Espíritu Santo vendrá al mundo
y es enviado en nombre de Jesús, mientras que Cristo vino al mundo
y es enviado en nombre del Padre. Es el Espíritu de verdad, el
Espíritu Santo, mientras que Jesús es la verdad, el Santo
de Dios. Debe guiar a los discípulos en el camino a la verdad entera,
mientras que Cristo es el camino y la verdad misma. El Paráclito
glorifica a Jesús, como Éste glorifica al Padre. No es aceptado
por el mundo como tampoco Cristo.
El
Espíritu Santo es el Espíritu de verdad porque es el mismo
Espíritu de Cristo, que es la verdad del Padre revelada a los hombres.
Él no revela nada de nuevo, no aporta ninguna nueva revelación.
Espíritu de verdad porque se relaciona con ella, revelación
visible de Dios que es Jesús. Por eso introduce a los creyentes
en la comprensión siempre más profunda de Jesucristo. Enseñará
tomando de lo que predicó Jesucristo y lo anuncia a los discípulos
(Jn16,13-15).
Después
de la partida de Jesús y en la espera de su regreso, el Espíritu
Santo sustituye a Cristo, enseñándoles el misterio de Jesucristo,
les hace testimonios auténticos del Evangelio y de la fe que profesan.
Así también hoy asegura a la Iglesia el camino de la Verdad
en su Magisterio y en sus determinaciones.
|
| Sugerencias
pastorales |
El
sacerdote buscará acrecentar en sus fieles el amor al Espíritu
Santo, artífice de la santidad y conductor de la Iglesia. Ayudará
mucho unas conferencias que despierten este amor, pues nadie ama lo que
no se conoce. La explicación de los dones del Espíritu Santo
suele ser de mucho fruto para las almas.
Es
interesante también promover un círculo de testimonios donde
se ve la mano silenciosa pero eficaz del Espíritu Santo en las
más diversas circunstancias de la vida. Viéndole bajo el
aspecto de Paráclito. La vida de los mártires, testimonios
cualificados de Cristo, es muy instructiva sobre la obra del Espíritu
Santo en el corazón de los fieles.
Cuanto
ayuda para la vida espiritual anotar las luces y mociones que este divino
Amigo nos regala, para discernir el camino de la Voluntad de Dios en lo
concreto de la vida ordinaria y constatar los frutos que el Divino Huésped
nos otorga en orden a la propia santificación y a la edificación
de la Iglesia.
|
| MAYO:
MES DE MARÍA |
|
Autor:
Tere Fernández | Fuente: Catholic.net
La Iglesia otorga este mes a María para conocerla y amarla
más
Mayo:
Mes de María
Mayo es el mes de las flores, de la primavera. Muchas familias esperan
este mes para celebrar la fiesta por la recepción de algún
sacramento de un familiar. También, Mayo es el mes en el que todos
recuerdan a su mamá (el famoso 10 de Mayo) y las flores son el
regalo más frecuente de los hijos para agasajar a quien les dio
la vida.
Por
otro lado, todos saben que este mes es el ideal para estar al aire libre,
rodeado de la belleza natural de nuestros campos. Precisamente por esto,
porque todo lo que nos rodea nos debe recordar a nuestro Creador, este
mes se lo dedicamos a la más delicada de todas sus creaturas: la
santísima Virgen María, alma delicada que ofreció
su vida al cuidado y servicio de Jesucristo, nuestro redentor. |
|
Celebremos,
invitando a nuestras fiestas a María, nuestra dulce madre del Cielo.
¿Qué
se acostumbra hacer este mes?
Ofrecimiento de flores
a la Virgen.
Reflexionar en los
principales misterios de la vida de María.
Reflexionar implica hacer un esfuerzo con la mente, la imaginación
y, también, con el corazón, para profundizar en las virtudes
que la Virgen vivió a lo largo de su vida. Podemos meditar en cómo
María se comportó, por ejemplo, durante:
-la
Anunciación
-la Visita a su prima Isabel
-el Nacimiento de Cristo
-la Presentación del Niño Jesús en el templo
-el Niño Jesús perdido y hallado en el templo
-las Bodas de Caná
-María al pie de la cruz.
Recordar las apariciones
de la Virgen.
Meditar en los cuatro dogmas acerca de la Virgen María que son:
1.
Su inmaculada concepción: A la única mujer que Dios le permitió
ser concebida y nacer sin pecado original fue a la Virgen María
porque iba a ser madre de Cristo.
2.
Su maternidad divina: La Virgen María es verdadera madre humana
de Jesucristo, el hijo de Dios.
3.
Su perpetua virginidad: María concibió por obra del Espíritu
Santo, por lo que siempre permaneció virgen.
4.
Su asunción a los cielos: La Virgen María, al final de su
vida, fue subida en cuerpo y alma al Cielo.
Recordar y honrar a
María como Madre de todos los hombres.
María nos cuida siempre y nos ayuda en todo lo que necesitemos.
Ella nos ayuda a vencer la tentación y conservar el estado de gracia
y la amistad con Dios para poder llegar al Cielo. María es la Madre
de la Iglesia.
Reflexionar en las
principales virtudes de la Virgen María.
María era una mujer de profunda vida de oración, vivía
siempre cerca de Dios. Era una mujer humilde, es decir, sencilla; era
generosa, se olvidaba de sí misma para darse a los demás;
tenía gran caridad, amaba y ayudaba a todos por igual; era servicial,
atendía a José y a Jesús con amor; vivía con
alegría; era paciente con su familia; sabía aceptar la voluntad
de Dios en su vida.
Vivir una devoción
real y verdadera a María.
Se trata de que nos esforcemos por vivir como hijos suyos. Esto significa:
a. Mirar a María como a una madre: Platicarle todo lo que nos pasa:
lo bueno y lo malo. Saber acudir a ella en todo momento.
b. Demostrarle nuestro cariño: Hacer lo que ella espera de nosotros
y recordarla a lo largo del día.
c. Confiar plenamente en ella: Todas las gracias que Jesús nos
da, pasan por las manos de María, y es ella quien intercede ante
su Hijo por nuestras dificultades.
d. Imitar sus virtudes: Esta es la mejor manera de demostrarle nuestro
amor.
Rezar en familia las
oraciones especialmente dedicadas a María.
Cantar las canciones
dedicadas a María
Que nos ayudan a recordar el inmenso amor de nuestra madre a nosotros,
sus hijos
Treinta días
de oración a la Reina del Cielo
La Iglesia nos ofrece bellas oraciones como la del Ángelus (que
se acostumbra a rezar a mediodía), el Regina Caeli, la Consagración
a María y el Rosario.
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| CATEQUESIS
FESTIVAS POPULARES PARA DOMINGOS Y FIESTAS Cicio A. N. 27 1 de mayo de
2005- SEXTO DOMINGO DE PASCUA P. Diego Muñoz S.J. |
Letrero 1: VI DOMINGO DE PASCUA
Letrero 2: ALEGRÍA (1ª Lectura)
Pregunta: La ciudad se llenó de alegría.
¿,Por qué predicar a Cristo lIeno de alegría a la
ciudad de Samaria?
Respuesta:
La gran noticia de la predicación es que Dios es Amor, que Cristo
es Corazón compasivo y misericordioso. EI niño pequeño
deja de llorar cuando recibe de su madre cariño y alimento. Nosotros,
necesitados de Dios, como un niño de su madre, nos llenamos de
alegría cuando vemos la presencia, cercanía y amor de Dios
nuestro Padre que nos ha enviado a su Hijo, para que seamos lIenos del
Espíritu Santo. Y el primer fruto del Espíritu Santo es
la alegría.
Letrero
3: VIDA (2ª Lectura)
Pregunta: Murió en la carne, pero volvió
a la vida por el Espíritu. ¿Qué vida nos da a nosotros
el Espíritu?
Respuesta:
La persona humana no es dios, pero cuando tiene el Espíritu se
transforma en una imagen de Jesús. Y como Cristo Jesús,
el cristiano pasa por la vida haciendo el bien, padeciendo el mal y dando
razón de nuestra esperanza, con mansedumbre y respeto, al que nos
pide explicación de nuestra conducta.
Letrero
4: AMÁIS
Pregunta: Si me amáis, guardareis mis mandamientos.
¿,Cuál es el resumen de los mandamientos?
Respuesta:
Nosotros creemos en el amor que Dios nos tiene. La manera de amar nosotros
a Dios es guardar los mandamientos. Y los mandamientos se resumen en amar
a Dios y al prójimo. EI amor a Dios se ha de poner en las obras;
y la obra principal es amar a Dios sobre todas las cosas y hacer que ese
amor se extienda a los hermanos.
Letrero
5: DEFENSOR
Pregunta: Yo Ie pediré al Padre que os de otro
Defensor, que este siempre con vosotros, el Espíritu de la
verdad. ¿,De qué nos defiende el Espíritu Santo?
Respuesta:
EI Espíritu de la verdad nos libra de la ignorancia sobre Dios
y las verdades que debemos creer; nos da fuerza para no caer en las tentaciones
y pruebas de la vida; y nos libra de la tristeza de estar solos, pues
siempre vive con nosotros y esta con nosotros.
Letrero
6: YO
Pregunta:
AI que me ama, 10 amara mi Padre y yo también 10 amare y me revelare
a él ¿Qué nueva imagen de Dios contienen estas palabras
de Jesús a nosotros hoy?
Respuesta:
Dios es mas Padre que Juez; infunde mas el amor que el temor; su relación
con cada uno es personal y libre: si no ponemos obstáculo al amor,
el Padre y el Hijo nos amaran; y el Hijo se nos revelara a cada uno.
ORACION
COMUNITARIA: Después de cada invocaci6n, se puede hacer
esta oraci6n:
JESUS, QUIERO AMARTE MAS Y MEJOR
Señor
Jesús, que te has hecho hombre para hacemos a todos hijos de Dios,
hoy te digo: Señor Jesús, que a todos nos buscas con cariño
de Padre y Pastor, hoy te digo: Señor Jesús, que quieres
estar siempre con nosotros y en nosotros, hoy te digo:
CANTO SEMITONADO 0 DANZA FESTIVA POPULAR:
Dios
Padre, tus manos y el corazón de tu Hijo, son signos de tu amor;
en ti mis ojos fijo.
|
EL
CRUCIFIJO DE MI MADRE |
Leyendo esta hermosa poesía me di cuenta que el crucifijo que llevo
colgado al cuello es un regalo de mi madre junto con la cadena. Ella,
desde pequeñitos, quiso que sus hijos llevásemos “algo
santo con nosotros”. Ahora que se cumple el 14 aniversario de su
fallecimiento y es el “día de la madre”, le dedico
esta poesía que aunque no es de mi autoría, sí la
hago mía. ¡Que Dios la bendiga! Laurentino
El Crucifijo de Mi Madre
Fotocopia exacta del Crucifijo que llevo al cuello

Le cubrió de besos,
le contó sus males,
que adornan su imagen;
puso en esa frente,
cubierta de sangre,
transida de pena,
sus labios amantes.
Juntó en ramillete
las rosas del valle,
y cubrió con ellas
las plantas del Mártir.
Le colgó a mi cuello
y con voz de ángel;
"Guárdalo!" me dijo,
llorando mi madre.
El limpio sudario
que envuelve sus carnes;
las negras espinas,
los clavos punzantes:
la lámpara triste
que a intervalos arde,
al muro prestando
reflejos fugaces;
la cruz silenciosa
y el santo cadáver
en ella clavado
por raza culpable...
¡Oh cuanta ternura
me inspira al mirarle
el Cristo que un día
guardara mi madre!
El sol en el cielo
se inflama radiante;
violetas y lirios
perfuman el aire;
ya tienen mas música
las fuentes del valle;
vestidos de flores
se alegra mi aldea,
se ven los altares,
se alegra mi aldea;
y allí por las tardes
al son de la esquila
se reza la salve.
Feliz primavera!
Bendita la imagen
del Cristo a quien rezo
pensando en mi madre!
Yo siento a mis olas
hervir tempestades;
me acecha del mundo
la envidia cobarde;
el vicio asqueroso
con faz repugnante
su abismo me abre
su baba me arroja
mas no la serpiente
con lucha implacable
podrá de sus furias
del dardo arrojarme;
la Cruz de mi escudo,
y allí del combate
¡el Cristo me salva
que adoro mi madre!
Por eso a sus plantas
les rezo constante
por eso en Él busco
remedio a mis males;
por eso arrancando
violetas del valle,
perfumo con ellas
las plantas del Mártir;
por eso a mi cuello
llevando su imagen
de mi cuerpo mismo
forma el suyo parte:
por eso una noche,
cual siempre al besarme.
"Guárdalo!" me dijo
llorando mi madre.
Antonio F. Grillo
|
MÁS
RECUERDOS DE INFANCIA (Laurentino)
A LAS MADRES PARA EL “DÍA DE LA MADRE” |
Recuerdo unos evangelios
en unas cartucheritas
que en medio de sus desvelos
nos colgaban nuestras madres
en medio de las ropitas
¡Que
detalle de ocurrencia
que costumbres tan bonitas
poner la carta de ruta
al comienzo de andadura
en edades tiernecitas!
Para
así gustar ya pronto
en medio de las caricias
el gusto por lo importante
las verdaderas delicias,
las protecciones divinas.
|
Cerquita del corazón,
pendiente de unas cintitas,
llevábamos de Jesús
sus andanzas, sus noticias.
Gracias,
muchísimas gracias
por aquellos evangelios
esencia tan trascendente
metidos en las entrañas
en horas tan primerizas.
Gracias
por las enseñanzas,
singulares catequistas,
gracias por todo el ingenio,
por darlas y trasmitirlas,
Gracias, mil gracias a Dios
Y a vosotras mamaítas |
| UNA
EXPERIENCIA INTERESANTE Y DIGNA DE ENCOMIO |
| 
Todos los meses y con un día de duración se reúnen
un grupo de niños en nuestro Seminario de Oviedo para una convivencia
adecuada a su edad.
Pueden
asistir y de hecho asisten los niños que lo deseen.
Juegan, reflexionan, comen... conviven y, por supuesto, tienen una Eucaristía
adaptada a su edad y muy participada.
Asisten
algunos niños de mi parroquia y me dicen que lo pasan bomba.
¿Surgirá
alguna vocación sacerdotal fruto de ello? No lo sé, pero
el hecho de situarles en el ángulo correcto para poder escuchar
a Dios ya es positivo, en una sociedad de tantos ruidos y que brinda tan
pocas facilidades al respecto. Desde luego que Dios sigue llamando y lo
sigue haciendo en todas las edades y tal vez el problema vocacional esté
en no escucharle.
Y,
a lo sumo, nunca perdemos el tiempo, de ello somos conscientes, porque,
en todo caso, se ayuda a estos niños a promocionar como cristianos.
A estas reuniones se les llama encuentros de Samuel.
El
Seminario tiene otras convivencias para jóvenes, de ambos sexos,
de posible vocación sacerdotal o de especial consagración,
que se llaman encuentros de Mambré.
También cada año tiene una convivencia especial para monaguillos
como puede apreciarse en el cártel.
|
| JORNADA
DE MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOCIAL |
|
Volviendo a la cuestión de los marginados del sistema informático,
deseo agregar el llamado analfabetismo tecnológico. Nuestro aporte
para reducir esta «brecha digital» es una solidaria educación
en el uso y consumo de las nuevas tecnologías, con la oportuna
creación de centros de formación y capacitación (Red
Informática de la Iglesia en América Latina [RIIAL]).
Evangelizar al hombre significa evangelizar la cultura, proponer modelos
de sociedad inspirados en el mensaje de Jesús, criterios y juicios
de valor acordes con la dignidad humana.
Internet se ha convertido en una vidriera en la cual todos los mensajes
pueden expresarse. El Evangelio está y debe seguir estando en el
corazón de la comunicación y de sus medios.
El encuentro personal con Cristo, «perfecto comunicador»,
será el criterio para una programación pastoral que conducirá
a las personas del ciberespacio hacia una auténtica comunidad.
La comunicación no es sólo un apéndice o apartado
en nuestras programaciones pastorales; es el principal elemento «configurador»
de la cultura con la que, ineludiblemente, debe dialogar la fe. Porque
una fe que «no se traduce en una cultura es una fe que no ha sido
plenamente acogida, totalmente pensada y fielmente vivida».
Juan Carlos Pisano
jcpisano@fibertel.com.ar
|
| LO
INDISPENSABLE |
“El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo
amará….” (Jn 14,23-29)
Recuerdo
que, al conseguir el permiso de conducir, un monitor después de
enseñarnos y de presentarnos en sucesivas clases teóricas
el código de circulación, concluía con lo siguiente:
quedaos con lo más importante. No os fijéis en el colorido
de la señal y vayáis a olvidar lo que ella indica.
Uno, si olvida las lecturas de este VI DOMINGO DE PASCUA, puede llegar
a pensar que aquella primitiva comunidad cristiana cumplía y vivía
a la perfección y al milímetro todo aquel estilo de vida
que Jesús les había marcado. Es un poco la visión
idílica que, con el corazón más que con la razón,
nos hemos formado de aquellos hombres y mujeres.
Lo cierto es que los contrastes y las primeras discusiones pronto comenzaron
a vislumbrarse en el horizonte de la fe de aquellas gentes. No todos interpretaban
de la misma manera “aquellas señales” del “nuevo
código” que Jesús les había dejado para entender,
comprender y vivir el amor de Dios y que Dios les tenía.
De igual manera para nosotros, cristianos en este recién estrenado
siglo XXI, nos puede resultar peligroso confundir señalización
con verdad de fe, normas con salvación, leyes con seguridad, lo
secundario….con lo indispensable.
Aún recuerdo cómo en cierta ocasión iba de viaje
con un compañero sacerdote, y entrando en una bonita ciudad de
España. El respetaba exhaustiva y meticulosamente el ceda el paso
y el stop, el giro a la derecha o el giro a la izquierda. ¡No había
señal de tráfico que le resultase indiferente!. En un momento
dado le dije: “oye…relájate un poco..disfruta de la
ciudad”.
Lo indispensable nos lo reseña Jesús: vivir según
la vocación a la que hemos sido llamados. Dar la talla como creyentes
nos exige, además de una autocrítica, un pedir la fuerza
del Espíritu para que no nos quedemos enganchados y petrificados
en lo insignificante dejando pasar de largo lo que es vida y garantía
de la solidez y pureza de nuestra fe.
¿Quién nos hace de chivato de esos nuevos caminos? ¿Quién
nos sugiere el dónde y el cómo?: EL ESPÍRITU SANTO
-El
es en definitiva la mejor almohada donde puede descansar ese alma que
todos llevamos dentro y que necesita ser contrastada con una fuerza superior
que nos viene de lo alto.
-El es, en definitiva, el mejor consejero que nos hace desempolvar aquello
que merece la pena conservar y tirar por la ventana aquello que malogra
o distrae nuestro caminar con Jesús.
-El es, en definitiva, el que inspira y empuja los derroteros de nuestro
viaje en la tierra y en la iglesia misma para que sepamos dar el crédito,
el valor justo y necesario a lo que es trigo o paja, simple continente
o rico contenido, sabiduría divina o conocimiento científico,
mandamiento divino o falsas seguridades humanas.
Me gusta la opción que hacían aquellos primeros cristianos
de recurrir al mejor consejero y a un necesario ministerio que Dios consolidó
para su iglesia y su cometido: MINISTERIO DE ASUNTOS INTERIORES DE LA
IGLESIA PRESIDIDO POR EL ESPIRITU SANTO
Hacia El se dirigen nuestras quejas y nuestros fracasos cuando nos sentimos
abatidos por mil circunstancias.
En El se nos recibe con nuevo soplo y se nos confiere nuevos bríos
cuando las fuerzas nos fallan
En El se nos escucha cuando vamos con mil ideas pero con los corazones
partidos
En El se nos alecciona para saber por dónde hemos de caminar y
de dónde hemos de volver
En El se nos nombra de nuevo, no funcionarios, y sí administradores
de la Gracia de Dios.
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| TE
VAS A IR , SEÑOR, PERO…..¡VUELVE! |
-Vuelve
e infunde claridad al corazón del que te busca y no te alcanza.
-Regresa y fortalece al que te acogió por el Bautismo pero dejó
languidecer su fe.
-Vuelve y recupera la mente del que pensó en Ti y luego olvidó
tu nombre.
-Regresa y haz fructificar los esfuerzos apostólicos en los que
hacen falta cada vez más manos.
-Vuelve y reina sobre la sensación de orfandad en la que viven
muchos cristianos.
-Regresa y tritura las dudas que asoman frente al horizonte de la fe.
-Vuelve y cura el alhzeimer de tantos seguidores tuyos que olvidaron tu
mandamiento del amor.
-Regresa y sensibiliza a las personas que dicen quererte y les cuesta
verte en los hermanos.
-Vuelve y dinamiza el silencio y las pruebas que nos asolan en tantos
momentos.
-Regresa y vivifica la memoria donde un día sonó la voz
del Espíritu Santo.
- Vuelve y que te encontremos en los trabajos que realizamos en cada hora
y en cada jornada.
- Regresa por el envío de tu Espíritu Santo y trae, de nuevo,
a nuestro pensamiento la intensidad de aquellas horas vividas contigo.
Porque tenemos miedo a perderte, porque tememos que no vuelvas….no
te vayas Señor.
TE VAS A IR , SEÑOR, PERO…..¡VUELVE!
Porque
tenemos miedo a perderte...
porque tememos que no vuelvas...
¡no te vayas Señor!
Javier Leoz
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| 1
DE MAYO, SAN JOSÉ OBRERO |
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Hoy es el día de los trabajadores y san José obrero los
acompaña: “El título de ‘carpintero’ abarca
toda la vida de José. El trabajo es un modo diario en que expresa
su amor a la Familia de Nazaret. Jesús da ejemplo de obediencia,
participando en el trabajo de José y llegando a ser conocido como
el ‘hijo del carpintero’. El primero de mayo se celebra la
fiesta de san José Obrero. Jesús ha redimido el trabajo.
La laboriosidad es una virtud por la cual el ser humano puede participar
en la obra de Dios, Creador y Redentor, puede hacerse en cierto sentido
más humano y puede profundizar en la amistad con Cristo. San José
nos enseña a santificar la vida diaria, elevando a Cristo las obras
comunes, humildes y sencillas” (Juan Pablo II, Redemptoris Custos,
Documento sobre san José).
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SAN
JOSÉ
CANCIÓN: "JOSÉ, FERVIENTE ESPOSO"
Canto de entrada para celebraciones del Santo, especialmente para el 19
de marzo y el 1 de mayo. Recoge la grandeza de José en su humildad,
su patrocinio sobre la Iglesia y su protección sobre las familias
y las vocaciones. Puede servir también como himno de Laudes o de
Vísperas.


2. Es tu vida una entrega continua,
un misterio de amor y de fe.
Haz que en nuestras vidas se viva
el milagro de tu Nazaret.
3. Hoy, José, te proclama la Iglesia
su patrono y custodio de bien;
y te pide suscites en ella
"otros cristos" que anuncien la fe
DEVOCIÓN A SAN JOSE. (Juan Ezquerda Bifet)

ACTOS DEL CRISTIANO AL LEVANTARSE.
ORACIÓN
Oh Dios Omnipotente, en compañía del glorioso Patriarca
San José quiero hacer los actos de fe, de esperanza y de caridad.
Con esa luz que brilló sobre la frente del Santísimo Patriarca
creo firmemente en Ti, Dios mío y en cuanto me has revelado por
medio de la Santa Iglesia.
Espero que por mediación del Padre Nutricio de tu Hijo Unigénito
me concederás las gracias que necesito para mi eterna salvación.
Te adoro y te amo con todo el corazón uniendo mis sentimientos
a los de aquel Serafín en carne, el glorioso Patriarca San José,
quien se entregó en cuerpo y alma a tu divino servicio.
Finalmente quiero cantarte mis himnos de gratitud por haberme conservado
este nuevo día que dedicaré fervoroso a tu santa esclavitud,
devoción y culto de San José, tu santo predilecto. Así
sea.
ORACION A SAN JOSE
Oh benignísimo Padre mío Señor San José, al
abrir los ojos a este nuevo día yo alabo y bendigo al Dios Omnipotente
por haberte elegido desde toda la eternidad para ser dignísimo
esposo de María y Padre Virginal de Jesús.
Por el amor que tienes a su bondad infinita, alcánzame del cielo,
oh Santo mío, las gracias que necesito en este día para
comportarme como un cristiano modelo, un hijo y devoto tuyo, a fin de
que todos mis pasos se encaminen hacia la meta de la virtud y santidad.
Así sea.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria
- San José protector nuestro.
- Ruega por nosotros.
AL ACOSTARSE
ACTO DE CONTRICION.
Oh Dios Omnipotente, arrepentido por las muchas culpas que he cometido
contra tu divina majestad en este día, vengo a solicitar de tu
misericordia infinita tu generoso perdón.
Por la valiosa intercesión del Santísimo Patriarca San José
te suplico humildemente que me concedas nuevas gracias para servirte y
amarte, a fin de que después de haber combatido denodadamente en
esta vida, tenga la dicha de alcanzar el galardón eterno a la hora
de la muerte. Así sea.
ORACION A SAN JOSE
¡Oh glorioso Patriarca San José!, antes de ir al lecho, te
suplico que no te apartes de mí. En tus horas de reposo tuviste
la dicha de conversar con los ángeles del cielo y de recibir la
comunicación de los misterios de Dios.
Aleja de mí los malos sueños y haz que, aún dormido,
siga amando más y más a mi Dios y a ti, dulcísimo
Padre y Protector.
Padre nuestro, Avemaría y Gloria
- San José protector nuestro.
- Ruega por nosotros.

ORACIONES VARIAS
PARA LAS HORAS DE PRUEBA Y DE SUFRIMIENTO.
¡Oh benditísimo Padre mío Señor San José!,
al meditar en tus innumerables angustias no puedo menos que reconfortar
mi espíritu en medio de la prueba y del dolor.
En estas circunstancias aflictivas te suplico encarecidamente que me alcances
del cielo la gracia de aceptar, si no con alegría al menos con
resignación cristiana, este sufrimiento y esta pena que el Señor
se ha dignado enviarme.
Hazme comprender que las tribulaciones de esta vida me ayudarán
a purificar mi alma y a merecer un día, mediante la paciencia,
la beatitud eterna. Así sea.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria
- Para alcanzar el cielo, Oh dulce Protector.
- Sé mi eficaz modelo en la prueba y el dolor.
ORACION PARA PEDIR UNA BUENA MUERTE.
¡Oh benignísimo José, protector de los enfermos y
patrón de la buena muerte! Por el valioso conducto de tus santas
manos, quiero poner mi vida en las manos del Padre Celestial.
Acepta de buena gana las circunstancias y la hora de mi muerte y solamente
pido la gracia de exhalar mi último suspiro dentro de la iglesia
católica después de recibir los Santos Sacramentos.
Espero, Santísimo Patriarca, que para esa hora postrera te dignes
estar cerca de mí, con Jesús y María, para consuelo
de mi alma y para darme alientos en el último combate de mi vida.
Así sea.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria
- Jesús, José y María
- Os doy el corazón y el alma mía.
- Jesús, José y María
- Asistidme en mi última agonía.
- Jesús, José y María
- Con vos descanse en paz el alma mía.
ORACION POR LOS AGONIZANTES.
¡Oh Eterno Padre!, por aquella dignación inmensa que tuviste
con San José al hacer que muriera plácidamente en los brazos
de Jesús y de María, concede a todos los cristianos moribundos,
que se vean acompañados de San José, Patrono de los agonizantes,
en los últimos momentos de su vida, para que, libres de la acechanzas
del demonio y fortificados con los Santos Sacramentos, vayan a gozar de
tu cielo por toda una eternidad dichosa. Así sea.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
JACULATORIA
- En la postrera agonía cuando mi muerte llegara.
- Tu patrocinio me ampare, el de Jesús y María.
ORACION POR LA NIÑEZ.
Oh glorioso Patriarca San José, solícito guardián
del divino Niño Jesús, por aquella amorosa vigilancia que
tuviste en la conservación, educación y desarrollo del pequeño
que te fue encomendado, te suplico ardientemente que libres a la niñez
cristiana de los nuevos Herodes que quieren ahogarla en la sangre.
Coloca bajo tu manto paternal a todos los niños, a fin de que conserven
su santa pureza, su inocencia y su candor. Así sea.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria
- Tenía Jesús cerca de treinta años
- Cuando era tenido como hijo de José.
Oración A San José para después del Rosario
Compuesta y prescrita por Su Santidad León XIII
A ti recurrimos en nuestra tribulación, oh Bienaventurado José,
y después de implorar el socorro de tu Santísima Esposa,
pedimos también confiadamente tu patrocinio. Por el afecto que
te unió con la inmaculada Virgen, Madre de Dios, y por el amor
paternal con que trataste al Niño Jesús, te rogamos que
nos auxilies para llegar a la posesión de la herencia que Jesucristo
nos conquistó con su sangre y nos asistas con tu poder y nos socorras
en nuestras necesidades.
Protege, oh prudentísimo guardián de la Sagrada Familia,
a la raza elegida de Jesucristo; presérvanos, ¡oh Padre amantísimo!,
de toda mancha de error y corrupción. Muéstranos propicio
y asístenos desde lo alto del cielo, ¡oh poderosísimo
Libertador nuestro! en la batalla que estamos librando contra el poder
de las tinieblas y así como libraste al niño Jesús
del peligro de la muerte, defiende ahora a la Santa Iglesia de Dios contra
las asechanzas del enemigo y contra toda adversidad. Concédenos
tu perpetua protección, a fin de que, animados por tu ejemplo y
tu asistencia, podamos vivir santamente y sobre todo, piadosamente morir
para alcanzar la eterna beatitud del cielo. Amén.

LETANÍAS DEL SEÑOR SAN JOSE
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Trinidad Santa que eres un solo Dios,ten piedad de nosotros.
Santa María, ruega por nosotros.
Señor San José, ruega por nosotros.
Insigne descendiente de David, ruega por nosotros.
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.
Casto guardián de la Virgen, ruega por nosotros.
Nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Solícito defensor de Cristo, ruega por nosotros.
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
José justísimo, ruega por nosotros.
José prudentísimo, ruega por nosotros.
José fortísimo, ruega por nosotros.
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.
Modelo de los pobres, ruega por nosotros.
Honor de la vida doméstica, ruega por nosotros.
Custodio de las Vírgenes, ruega por nosotros.
Sostén de las familias, ruega por nosotros.
Consuelo de los atribulados, ruega por nosotros.
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.
Patrón de los moribundos, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Protector de la Santa Iglesia, ruega por nosotros.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, óyenos Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de
nosotros.
V. Le constituye señor de su casa
R. Y príncipe de toda su posesión
OREMOS
¡Oh Dios, que en tu inefable providencia te has dignado elegir al
Señor San José, esposo de la santísima Madre de tu
Hijo y padre putativo de Jesús! Concédenos, te suplicamos,
que al que veneramos como protector en la tierra, merezcamos tenerlo por
intercesor en los cielos. Tú que vives y reinas por los siglos
de los siglos. Amén.
Oración para cada Miércoles.
Oh Padre mío, Señor San José, en este miércoles
consagrado por tus devotos a tu culto, quiero manifestarte mi alegría
por tu grandeza y mi confianza en tu poder.
Bendigo de corazón a la Santísima Trinidad por haberse dignado
elegirte desde toda la eternidad como representante del Padre en la tierra,
como custodio del verbo hecho carne y como esposo dignísimo de
la Reina del cielo. Esta predestinación divina te elevó
maravillosamente sobre todos los ángeles y santos del cielo y ella
es la que infunde en mi corazón una confianza ilimitada.
Alcánzame del cielo la gracia santificante, el dolor de mis pecados
y las cosas necesarias para mi conservación y mi sustento. Haz,
oh santo mío, que crezca más y más mi cariño
hacia ti ya que siéndote profundamente devoto, lograré un
día, contemplarte en el cielo, en compañía de Jesús
y de María. Así sea.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
- Dulce protector de la Iglesia Universal.
- Bendice paternalmente a todos tus devotos.
ORACION PARA EL DIA 19 DE CADA MES
Oh San José, Padre amantísimo de mi alma y dueño
de mi corazón, en este día 19 consagrado a contemplar tu
grandeza y tu poder, te miro con los ojos de la fe en el sitial de gloria
en que quiso colocarte la Trinidad Beatísima.
Al verte tan lleno de luz y resplandor, me animo a sobrellevar con resignación
mis sufrimientos, ya que veo que los tuyos te dieron tal recompensa. Hazme
comprender, Santo mío, que tu exhaltación sobre los ángeles
y querubines se debió a tu profunda humildad y anonadamiento, a
fin de que no busquen ni las glorias ni las vanidades del mundo.
Si te veo coronado como un Rey en el Palacio de la gloria, no sólo
me admiro de tu poder, sino que también abro mi corazón
a la confianza; porque sé que eres bueno y comprensivo con todos
tus devotos.
Dirige, oh Padre mío, una mirada de predilección a la pobre
alma, alcánzame del cielo tus santas virtudes, especialmente la
humildad, la sencillez, la pureza y la caridad, a fin de que un día
como amartelado devoto tuyo, pueda participar de tu gloria y bienaventuranza
en el cielo. Así sea.
Padrenuestro, Ave María y Gloria.
- Haz, oh José, que nuestra vida se vea libre del pecado y que
siempre esté bajo tu patrocinio.
DOLORES Y GOZOS DE SAN JOSE
Primer dolor y gozo.
¡Qué dolor tan grande experimentó tu corazón,
oh Padre mío Señor San José, ante las dudas de abandonar
a tu esposa encinta!
Pero qué gozo tan inmenso al comunicarte el Angel el misterio del
Verbo divino hecho carne.
Por este dolor y gozo te pedimos nos des firmeza en la fe y gran amor
a tu divina Esposa.
Padre nuestro, Avemaría y Gloria.
- San José protector nuestro.
- Ruega por nosotros.
Segundo dolor y gozo.
¡Qué dolor tan grande sufrió tu corazón al
contemplar la extrema pobreza en que nacía el Hijo de Dios!
Pero qué gozo tan inmenso experimentaste al mirar convertida en
un cielo la gruta de Belén.
Por este dolor y gozo alcánzanos del cielo el nacimiento de las
cosas de la tierra y una gran ternura hacia el niño Jesús
recién nacido.
Padrenuestro, Ave María y Gloria.
- San José protector nuestro.
- Ruega por nosotros.
Tercer dolor y gozo.
¡Qué dolor tan profundo agobió tu alma al tomar el
cuchillo de la circuncisión para derramar la primera Sangre Preciosísima
de Cristo!
Pero qué gozo tuviste al imponer al divino niño el dulcísimo
nombre de Jesús.
Por este dolor y gozo enséñanos a extirpar de nosotros todo
vicio y afición desordenada y a invocar con frecuencia el nombre
Santísimo de tu Jesús.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
- San José protector nuestro.
- Ruega por nosotros.
Cuarto dolor y gozo.
¡Qué angustia sobresaltó tu espíritu al oír
de los labios de Simeón las profecías del dolor de Cristo
y de María!
Pero qué alegría inundó tu corazón al contemplar
la florescencia de santidad que traería consigo el Calvario.
Por este dolor y gozo ayúdanos a comprender el significado que
tiene para nosotros el sufrimiento y únenos con Cristo por medio
del dolor.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
- San José protector nuestro.
- Ruega por nosotros.
Quinto dolor y gozo.
¡Grande pena ocasionó a tu espíritu el abandono de
tu patria y la huida a Egipto con Jesús y María!
Pero satisfacción inmensa se albergó en tu corazón
al huir al destierro con Jesús y ser el primer Misionero del Salvador
del mundo.
Por este dolor y gozo enséñanos a abandonar todas las cosas
de la tierra con tal de conservar en nuestro corazón a Cristo y
danos el privilegio de ser, en alguna forma, apóstoles de Cristo.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
- San José protector nuestro.
- Ruega por nosotros.
Sexto dolor y gozo.
¡Qué temor tan sin medida experimentó tu corazón
de Padre, al tener que volver a Nazaret sabiendo que reinaba ahí
el cruel Arquelao!
Pero qué alegría sintió tu alma al regresar con Jesús
y María a la patria bienamada, con la seguridad dada por el ángel
de que a Jesús nada adverso le sucedería.
Por este dolor y gozo te suplicamos nos hagas cautelosos y prudentes en
el servicio de Dios y nos alcances un día la dicha de ir al cielo,
nuestra verdadera Patria.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
- San José protector nuestro.
- Ruega por nosotros.
Séptimo dolor y gozo.
¡Oh cuán grande fue tu dolor al perder, sin culpa tuya al
divino niño Jesús!
Pero cuán inmenso fue tu gozo al encontrarlo sano y salvo, en el
templo de Jerusalén, instruyendo a los Doctores.
Por este dolor y gozo, te pedimos una infatigable solicitud por buscar
a Cristo cuando lo hayamos perdido por el pecado y también de instruirnos
con sus ejemplos y enseñanzas evangélicas.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
- San José protector nuestro.
- Ruega por nosotros.
OREMOS
Dios todopoderoso, que confiaste los primeros misterios de la salvación
de los hombres a la fiel custodia de San José; haz que, por su
intercesión, la Iglesia los conserve fielmente y los lleve a plenitud
en su misión salvadora. Por Jesucristo nuestro Señor.
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| VI
domingo de PASCUA : 1 de Mayo de 2005 |
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Evangelizar
rebasando las fronteras... y aprovechando las oportunidades!
La
figura del diácono Felipe me ha resultado -cuando la he comprendido
un poco- impactante. Felipe nos habla de cómo se expresa la fuerza
de Dios en la debilidad, en lo no esperado, en lo que está fuera
de control, en la capacidad de saber aprovechar las oportunidades.
Imaginémonos
que en la iglesia particular de Madrid -en la que me encuentro y a la
que pertenezco-, o en cualquier otra iglesia particular del mundo (según
el texto de los Hechos de los Apóstoles era la Iglesia-madre de
Jerusalén), además de la comunidad cristiana que pertenece
a esa ciudad, se fuera creando poco a poco otra comunidad de inmigrantes,
que hablan otra lengua, que tienen otras costumbres y cultura, que viven
en una situación de seria menesterosidad (los helenistas). Supongamos
que esa comunidad va creciendo hasta pedirle a la Iglesia madre que instituya
para ella ministerios propios (¡los siete diáconos!). |
Supongamos que, por razones políticas o religiosas, comienzan a
perseguir a los que forman parte de esa comunidad; al primero de sus líderes
lo condenan a muerte y lo matan (Esteban); los otros tienen que huir.
En la huida, el que sustituye al condenado a muerte, entra en una zona
donde hasta el momento no había sido posible anunciar el Evangelio
(Felipe). Anuncia el Evangelio con tal credibilidad y atractivo, con tales
palabras y gestos transformadores, con tal poder de curación y
simpatía, que la gente "en avalancha" decide bautizarse
en el nombre de Jesús y formar parte de su comunidad. Cuando se
enteran quienes forman parte de la iglesia central, no dan crédito
a lo que oyen: ¡los samaritanos se bautizan! ¡Imposible! Representantes
oficiales de la iglesia-madre se desplazan (Pedro y Juan). Ven la obra
de Dios.
Reconocen que fue posible lo que parecía imposible, que fue de
Dios la evangelización que se había realizado sin su control,
que Jesús resucitado actúa "más allá"
de los cauces establecidos. Cuando dan por válido todo lo que allí
ha acontecido, el Espíritu Santo se derrama sobre la nueva comunidad
cristiana (Samaría).
Cuando
en la Iglesia se acoge la pluralidad, la diversidad, entonces nacen nuevas
posibilidades, se hace posible lo imposible. Una diócesis, una
parroquia, no son mejores por el hecho de que todo esté bajo control.
La sociedad del control nos incita a ser nosotros lo mismo. Le resulta
muy difícil dar acogida a lo imprevisible.
En una iglesia particular donde todo está controlado, ¿qué
espacio se concede a la acción imprevisible del Espíritu?
También en la iglesia-madre de Jerusalén había quienes
querían controlarlo todo. Pero, gracias a la libertad cristiana,
surgió la comunidad de Antioquía, la comunidad cristiana
de Samaría, los paganos fueron bautizados por Pedro.
Por eso, una de las tareas urgentes de la Iglesia actual, liderada por
nuestro nuevo Papa Benedicto XVI es la de crear mayores espacios aún
para la pluralidad carismática, para lo imprevisible, para las
nuevas posibilidades que el Espíritu nos concede. ¡Hay todavía
mucho que hacer!
Llegarán
tiempos, y están cerca, en que veremos que la evangelización
que a nosotros nos parecía imposible, la hacen posible cristianos
inmigrantes, que la carencia de vocaciones que nos alarmaba, otros con
facilidad la resuelven. Descubriremos que Dios no cuenta solo con nosotros:
él no hace discriminación.
La figura de Felipe es un canto a lo imprevisible, al éxito de
una evangelización que sabe aprovechar las oportunidades y deja
para "después" los trámites más oficiales.
Los italianos dicen "peccato!" cuando se ha perdido una gran
oportunidad. Tantas veces, el régimen del control, de la obediencia
institucional ciega, nuestras burocracias internas, impiden que aprovechemos
grandes oportunidades para anunciar el Evangelio. Eso sucede cuando estamos
de tal manera metidos en la rutina institucional que se nos apaga el fuego
misionero, la pasión evangelizadora, la fe en la capacidad sanadora
de Jesús resucitado, la urgencia inaplazable de las situaciones
que nos encontramos. Esos son los grandes pecados, que nos hacen pasar
junto al necesitado de evangelización, sin hacer nada. Peccato!
Perdemos oportunidades, grandes oportunidades, con mucha facilidad. A
veces, porque ponemos la mano en el arado pero "estamos mirando hacia
atrás". Está bien aplaudir lo que ya pasó...
pero sin excederse. Porque lo que ya pasó no puede, ni debe cerrar
las puertas a las nuevas posibilidades, al nuevo programa que hay que
inaugurar. Llegan oportunidades que no podemos desperdiciar, aunque se
trastruequen todos nuestros programas pre-programados. Hay todavía
"una gran historia que construir" y el Espíritu está
en acción. Por eso, la política no puede ser "que siga
todo igual", porque en este camino, no avanzar es retroceder.
Jesús,
en el evangelio de hoy, se muestra especialmente deseoso de que cumplamos
su voluntad, sus preceptos. Ya sabemos lo que quiere decir en el cuarto
evangelio "preceptos": ¡amar! ¡amar hasta dar la
vida!, lavarse los pies unos a otros, estar unidos a la vid y dar mucho
fruto, estar unidos entre nosotros... Jesús quiere que aceptemos
su programa, que lo pongamos en práctica. Le amamos a Él,
cuando de verdad amamos. A partir de ahí comienza el "círculo
trinitario del amor", que Jesús tan bellamente nos revela:
Quien ama a Jesús es amado por el Abbá. Pero el gran premio
a quien ama es doble.
Primero: Jesús lo amará y se manifestará a él.
El amor de Jesús va unido a la manifestación, a la bella
revelación interior, a la comunicación de la belleza de
Jesús a aquel que lo ama. Quien cumple la voluntad de Jesús
se convierte en un lugar de revelación.
Segundo: Jesús intercerá por él ante el Abbá
para que le concede, como regalo permanente -no solo ocasional- el Paráclito,
el Espíritu de la verdad. Las palabras con las que Jesús
describe al Espíritu son dignas de mención: "vive en
nosotros", "está en nosotros", "lo conocemos".
Cuando Jesús nos deja sin su presencia visible -¡así
estamos ahora!- no quedamos huérfanos. El Espíritu del Abbá
y deel Hijo suple esa ausencia visible. Abbá y Jesús están
en nosotros "en el Espíritu". En el Espíritu Santo
todos tenemos la casa común, el espacio de la comunión plural,
la Morada de todas las moradas.
El diácono Felipe, movido por su entusiasmo evangelizador, por
su pasión misionera, aprovechó la oportunidad y "cumplió
los mandamientos de Jesús": amó a la gente, la curó,
pasó haciendo el bien, se convirtió en un sacramento vivo
de Jesús... Por eso, a todos se les concedió la venida del
Espíritu, por medio de Pedro y Juan que reconocieron generosa y
desprendidamente la acción de Dios.
Hay
mucho que evangelizar. El Buen Pastor tiene muchas ovejas que no están
en el redil. La Iglesia tiene que salir. Si en un lugar no la aceptan,
la persiguen, que no pare sus jugadas lamentándose, ofendiendo
con disimulada diplomacia a quienes la ofenden; que salga hacia nuevos
campos, que se traslade allí donde el Evangelio es deseado con
toda el alma. "Si no os reciben en una ciudad.... id a otra".
Pero nuestro masoquismo nos impide dejar lo que hay que dejar para entrar
en los nuevos territorios de misión. Hay lugares donde todo es
obstinadamente repetitivo, donde llueve siempre sobre mojado. ¿Cuándo
comprenderemos, como el diácono Felipe, que hay que salir y aprovechar
las oportunidades que el Espíritu nos concede, aunque al principio
parezcan poco ortodoxas?
La pasión misionera y evangelizadora debe arder en todos los cristianos.
No nos reservemos el don recibido. ¡Demos razón de nuestra
esperanza! porque ese testimonio sana nuestra sociedad. ¡No quedemos
paralizados en nuestras iglesias e instituciones! Aprovechemos las oportunidades
entrando en espacios nunca visitados, incluso en campos enemigos. Somos
portadores de la Gracia. Al evangelizar no olvidemos los consejos de la
primera y bella carta de Pedro: ¡Da razón de vuestra esperanza!
¡Hacedlo con dulzura, respeto! ¡Tened limpia la conciencia!
Y si os maltratan, aprended de Jesús y no perdáis la inocencia.
(José Cristo Rey García Paredes, cmf. 29 de abril
2005)
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Benedicto
XVI repasa la simbología del palio que le fue colgado al pontífice
y el anillo de Pescador como signo “de la voluntad de la Iglesia
de adentrarse en el mar de la historia y echar las redes para rescatar
al hombre de las aguas saladas del sufrimiento y de la muerte”.
El Papa lanzó un mensaje en doble clave: una particular, para los
católicos, y otra universal, para todas las gentes de buena voluntad”.
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