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PARA
EL DIA DEL BUEN PASTOR (Laurentino)
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La
oveja ya acostumbrada
al trato con el Señor
no encuentra dificultades
en reconocer su voz ,
el Señor es buen Pastor.
En apriscos
o majadas,
ante el lobo y el terror,
en necesidad de pastos,
en lo próspero y lo atroz,
el Señor es buen Pastor.
Somos su
pueblo elegido,
y buen Padre es nuestro Dios
nosotros somos su hijos,
los dechados de su amor,
el Señor es buen Pastor.
Servid al
Señor con júbilo,
dad a conocer su voz,
es la vida y se hace vida,
se hace pan, vino y calor,
el Señor es buen Pastor.
El Señor
es el pastor
que conoce a sus ovejas,
que las defiende, las mima
y las cura en el dolor,
el Señor es buen Pastor.
¡Que
maravilla, que honor!
la Iglesia, nuestra familia,
es el rebaño de Dios,
los cristianos las ovejas
y el Señor, el buen Pastor.
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| LA
PARROQUIA Y EL MOVIMIENTO ARPU AGRADECE DE CORAZÓN AL SANTO PADRE
TANTO COMO DE ÉL RECIBIERON Y LE ENCOMIENDAN AL SEÑOR CON
EL SIGUIENTE CANTO ORACIÓN
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“Sacerdos
et Pontifex
et virtutum opifex, pastor bone in populo, Sic placuisti Domino”
¡QUE
JESÚS , BUEN PASTOR AYUDE AL OBISPO CARLOS Y AL
PÁRROCO LAURENTINO PARA QUE SEAN LOS PASTORES QUE HOY NECESTA NUESTRA
DIÓCESIS Y NUESTRA PARROQUIA, QUE CONCEDA EL DESCANSO ETERNO AL
PAPA JUAN PABLO II Y QUE CONCEDA A SU IGLESIA, YA EN COCLAVE, EL PASTOR
QUE REQUIEREN LOS MOMENTOS ACTUALES ! |
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| "Yo
soy la puerta de las ovejas" |
Lectura del santo Evangelio según San Juan. (Jn 10,1-10)
En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
-Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas,
sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero
el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre
el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el
nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina
delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz: a un extraño
no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen
la voz de los extraños. |
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Jesús, les puso esta comparación, pero ellos no entendieron
de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
-Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido
antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.
Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá
entrar y salir, y encontrará pastos.
El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he
venido para que tengan vida y la tengan abundante. |
| LIBRES
PERO NO LIBERADOS |
Yo
soy la Puerta.
Pocas veces se habrá hablado de la libertad con tanta ambigüedad
y confusión como en nuestros días. Hay una «liberación»
impuesta por el nuevo contexto social que lejos de ser un camino de crecimiento
personal es represión y anulación de una verdadera personalidad
humana. «¿Todavía no te has liberado?» Esta
es la llamada que se nos hace hoy desde diversos ámbitos de la
sociedad, invitándonos a romper con tradiciones, costumbres o fidelidades
pasadas, para entrar en otra esclavitud impuesta por nuevas modas y presiones
sociales.
Hay quienes se creen más libres por el hecho de romper con todo
lo prohibido anulando toda conciencia de culpabilidad. Olvidan que éste
es el camino mejor para caer en la irresponsabilidad, el narcisismo autocomplaciente
y la esterilidad.
Otros quieren ser «libres como pájaros» y rehuyen todo
aquello que puede exigirles compromiso y entrega. Olvidan que estamos
hechos para ser libres no como pájaros sino como hombres.
Ser libre es una ilusión si no nos conduce a ser más humanos.
¿Qué es la libertad si no nos lleva a una mayor fidelidad
a nosotros mismos, una coherencia mayor con nuestras convicciones más
profundas, una búsqueda sincera y sacrificada de lo que puede dar
un sentido más digno y noble a nuestra vida?
¿Puede decirse que un hombre «se ha liberado» por el
simple hecho de haber superado escrúpulos tradicionales en el campo
religioso, moral y social, si vive aburrido, sin proyecto ni horizonte
alguno, incapaz de dar sentido a su vivir diario? ¿Puede decirse
que «se ha liberado» quien actúa movido únicamente
por espíritu de competencia, eficacia y éxito, utilizando
su poder para imponerse, lleno de horror ante el fracaso, incapaz de nada
que signifique entrega generosa y gratuita al otro? Son muchos los contagiados
por eso que alguien ha llamado «el mal de la libertad», es
decir, la búsqueda obsesiva de una libertad vacía de contenido,
que no quiere saber nada de entrega, fidelidad, solidaridad, crecimiento
personal y comunitario. Ser creyente es vivir vinculado a Cristo. Pero
precisamente, esa vinculación y adhesión a Cristo es lo
que permite al cristiano dar contenido humano a su libertad. El es la
puerta que da acceso a la auténtica liberación.
Esta es la promesa de Jesús: «Yo soy la puerta. Quien entre
por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará
pastos». Responder a su llamada, orientar la vida en la dirección
que señala su mensaje, comprometerse en construir «el reino
de Dios», es lo que puede ayudarnos a conocer la verdadera liberación.
JOSE ANTONIO PAGOLA
BUENAS NOTICIAS
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| JESÚS
PROTOTIPO DE BUEN PASTOR |
IV DOMINGO DE LA PASCUA
“Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco” (Jn 10,27-30)
-Ser menos jefes y más pastores de la Iglesia.
-Pedir a DIOS que necesitamos más pastores en su Iglesia y menos
jefes en la iglesia.
-A no poner excesivo peso en los hombros de los demás y a cargar,
cuando haga falta, con aquel que –tal vez- está un poco cansado.
-A no conformarnos con aquellos que están alrededor y sí a
salir de nuestro círculo con valentía, para recuperar a los
que hace tiempo se perdieron, los perdimos o los dejamos escapar.
-No ser funcionarios eclesiales y sí personas que quieren ser felices
llevando el mensaje de Jesús.
-Mirar a los ojos a los que, tal vez, hemos olvidado o marginado porque
nos resultaban incómodos o proféticos para nuestra vida.
-Realizar un esfuerzo mayor en el conocimiento, y menos en los juicios,
sobre aquellos a los que desde nuestra posición privilegiada castigamos
con el látigo de la indiferencia.
-Preguntar por aquellos que, tal vez, se encuentran inmersos en mil soledades
y al borde del “crac” personal y de una “ruptura existencial”.
-Interesarnos por aquel al que le pusimos veto en nuestro redil.
-Curar las heridas producidas por la excesiva dureza del cayado con unos
o...por la blandura y el consentimiento del mismo cayado con otros.
-Salvar a personas, con nombres y apellidos concretos, que viven circunstancias
de orfandad y de decepción, de pasotismo o indiferencia.
-A comprender y liberar (no indagar) en las historias personales de aquellos
que viven bajo el peso de ellas. Si Dios perdona…¿nosotros
no?.
-A dar la vida (en gestos y palabras, en decisiones y cercanía) no
a los pocos que tal vez eclipsan la realidad donde vivo sino, también,
por aquellos otros que han visto para siempre algunas puertas.
-Poner menos empeño y tiempo en dinámicas, en reuniones y
delegaciones....y a interesarnos más por aquellos pastores que dando
el todo de su vida se encuentran al borde de muchos precipicios.
-Cerrar el paraguas de tantas ideas que gastan a las personas y que se quedan
sobre la mesa y...a recorrer muchos caminos que nos llevan a las personas,
a sus circunstancias y a su realidad concreta.
-Construir una Iglesia donde, de verdad, sintamos la presencia del Pastor
(Jesús) por el testimonio, la palabra, el interés, la cercanía,
la comprensión, etc., a través de aquellos pastores que hablan
y actúan en su nombre.
Javier Leoz Sacerdote |
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| A
PROPÓSITO DE LA ELECCIÓN DE PAPA
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Cualidades de un pastor en la actualidad según D. Carlos,
nuestro Arzobispo.
Profetas de esperanza
El mundo está necesitado de profetas de esperanza. ¿Hay
algún profeta de esperanza mayor que Jesucristo? ¿Hay alguien
con más capacidad para seguir alentando ese profetismo de esperanza
-que tiene siempre salidas para toda situación- que aquellos que
son presencia viva de la cercanía y acción de Jesucristo
como son los sacerdotes? Necesitamos hombres desinstalados y contemplativos
que saben vivir la fortaleza y el amor del Espíritu Santo, y así
se conviertan en pastores serenos y ardientes testigos de la Pascua. Los
tiempos pueden ser estériles si abundan y llegan a nuestra propia
vida el miedo, la tristeza, el desaliento o el espíritu derrotista.
Es la hora de los fuertes y audaces en el Espíritu. Es la hora
de los profetas de la esperanza. Es la hora de los testigos y de los mártires.
El talante del pastor ¿Qué manifestaciones tiene que tener
este vivir y ser pastores, profetas de la esperanza, siendo protagonistas
del "arte de las artes?” Hay unas características y
acentos esenciales que configuran, así, el rostro al pastor:
Un
pastor cordial, impulsado a vivir un diálogo abierto con los hombres
de hoy. Cordialidad que no es ficción, menos aún
cálculo interesado, y menos aún táctica que busque
la dominación. Es la cordialidad y cercanía de quien sabe
que no se habla a la inteligencia del ser humano si, a la vez, no se llega
a su corazón. La palabra clave de la cordialidad del pastor la
encontramos en Jesús mismo en su diálogo con Nicodemo: «Dios
no ha enviado a su Hijo al mundo para condenar el mundo, sino para que
el mundo se salve por él» (Jn 3, 17).
Un
pastor espiritual, que fomenta el diálogo abierto con Dios delante
de los hombres y que es maestro de esta relación única entre
Dios y el hombre. Por tanto, un hombre con la espiritualidad
de comunión (cf. NMI 43, 44, 45). Un hombre que tiene necesidad
de experimentar el misterio de la Trinidad y que vive en sí mismo
de la experiencia de Cristo. Que siente en su propia carne aquellas palabras
del Señor «sin mi no podéis hacer nada».
Un
pastor con un amor entrañable a la Iglesia, que tiene y se detiene
en pensamientos amorosos y reverentes hacia la santa Iglesia.
Ella tiene un rostro, una organización, una jerarquía, un
presbiterio, una catolicidad. Ama a la Iglesia como amas a tú propia
madre, no hagas distingos, te ha dado todo lo que eres y te entrega todo
lo necesario para que seas lo que tienes que Ser. Mira y ama a la Iglesia
desde su misterio. Ella es la madre benigna y dispensadora de salvación
a todas las personas y tiene que ser amada con ternura y dedicación
por sus hijos. Es Cristo quien fundó la Iglesia. Te entrego una
experiencia: El amor a la Iglesia es cada día mayor cuanta más
estima y vinculación tengamos con lo que es el corazón mismo
de la Iglesia, la Eucaristía. El pastor que ama a la Iglesia busca
por todos los medios que los cristianos tengan una experiencia eclesial
profunda y facilita con su testimonio estos medios. Así es capaz
de afrontar nuevos retos en la configuración de las comunidades
cristianas.
Un
pastor que trabaja incansablemente por las vocaciones al ministerio sacerdotal
y tiene un cariño especial por las instituciones que forman a los
futuros sacerdotes. Cree en que Dios puede llamar cuando quiere
y, por eso, apoya los modos en que la Iglesia del Vaticano 11 ha querido
guardar, cultivar y promover las vocaciones al ministerio sacerdotal a
través de los Seminarios. Hemos de vivir convencidamente lo que
nos dice el Papa Juan Pablo li: «Las vocaciones, este es un Problema
muy Importante para la vida de la Iglesia en todas Partes del mundo»
(NMI 46). Hermanos, trabajad por las vocaciones al ministerio sacerdotal,
de este modo también los nacéis por las demás vocaciones
de especial consagración. ,audaces y humildes para presentar la
vocación, para dirigir el corazón de un joven, para despertarlo
a la llamada: «Tú, ven y sígueme».
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Un
pastor cuyo estilo de vivir y de ser viene dado por la "caridad pastoral",
que es el mismo amor de Jesucristo expresado y contenido en nuestra vida.
«Nadie puede ser excluido de nuestro amor, desde el momento que con
la encarnación el Hijo de Dios se ha unido en cierto modo a cada
hombre» (NMI 49). En la caridad pastoral hay que imitar en estos tiempos
la intrepidez de los primeros discípulos: ir hacia nuestros hermanos
y con el testimonio de la vida decirles -¡Hemos visto al Señor!»
(Lc 2, 51).
(De la homilía en la misa crismal. 15.04.03)
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| PASCUA,
PRIMAVERA DE LA IGLESIA |
Sigamos en el empeño de someter a la savia pascual en esta primavera
de la Iglesia las realidades mas fundamentales de la fe, hoy en concreto,
la pastoral.
Recibe
el nombre de pastoral la misión encomendada por Cristo a todos
los bautizados, que es su misma misión.
Reseño tres rebeldías de nuestros años mozos, a partir
del Vat.II , inspiradas por el mismo Concilio.
La 1ª rebeldía:
El desconocimiento de nuestro Pastor Cristo y las falsas imágenes
de Dios, que tan poco parecido tienen con Jesús buen pastor. No
le conocemos y el Señor dice que sus ovejas le conocen . No lo
conocemos por falta de trato y familiaridad con Él.
La 2ª rebeldía:
Frente a una concepción clericalista de la Iglesia. Todos los bautizados
somos consagrados. Los sacerdotes, religiosos y religiosas somos consagrados
como los demás y, además, tenemos una especial consagración
sobreañadida.
La 3ª rebeldía:
Frente a un concepto individualista de la religión cristiana ya
que Cristo nos quiso rebaño, cuerpo de Cristo de distintos miembros,
familia de los hijos de Dios. Familia de intimidad. En este año
destaca se acentúa: “me conocen y las conozco”, lo
que en sentido bíblico es gran intimidad. Esto conlleva trato y
convivencia.
En consecuencia
la labor pastoral es de la incumbencia de todos los bautizados. Señalamos
en nuestra página Web:
“Concebimos la Parroquia como lugar ordinario en el que los fieles
se reúnen para secundar la acción de Dios, crecer en santidad,
participar en la misión de la Iglesia y vivir en comunión
con nuestra fe en Cristo Jesús. La Parroquia es comunidad de comunidades;
comunidad de fe, de culto y de caridad”.
Tres facetas de lo
pastoral:
a) La santificadora: Misa, Sacramentos, Culto... En todo ello tiene su
quehacer todo el pueblo de Dios. El sacerdote preside la Eucaristía
en representación de Cristo-cabeza, pero todos los miembros, todo
el pueblo de Dios la ofrece al Padre con la mayor participación
posible.
b) La profética
o evangelizadora: Homilías, Catequesis, Formación cristiana
,difusión del evangelio por diversos medios (hojas, revistas, internet
etc etc). Cada cristiano debe participar según sus posibilidades
y carismas.
c) La de
la caridad: Caritas, diversas obras sociales, atención a enfermos,
a ancianos, a emigrantes etc.
Nadie está exento de esta responsabilidad, como es lógico.
Domingo de Oración por las vocaciones de especial consagración.
(El día de hoy era tradicionalmente el día del Párroco
y de la parroquia.)
Pablo VI
decidió que esta jornada se dedique universalmente a oración
por las vocaciones de especial consagración, que escasean.
Si cada vocación en la Iglesia está al servicio de la santidad,
algunas, sobre todo, como la vocación al ministerio sacerdotal
y a la vida consagrada lo son de modo especialísimo. Es a estas
vocaciones a las que invito a mirar hoy con particular atención,
intensificando su oración por ellas.
¡El Dueño de la mies haga que no falten en su Iglesia numerosas
y santas vocaciones sacerdotales y religiosas! |
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| ORACION
DEL PAPA POR LAS VOCACIONES |
Padre Santo:
mira nuestra humanidad,
que da los primeros pasos
en el camino del tercer milenio.
Su vida sigue marcada fuertemente todavía
por el odio, la violencia, la opresión,
pero el hambre de justicia, de verdad y de gracia,
encuentra espacio en el corazón de tantos,
que esperan la salvación,
llevada a cabo por Ti, por medio de tu Hijo Jesús.
Necesitamos mensajeros animosos del Evangelio,
siervos generosos de la humanidad sufriente.
Envía a tu Iglesia, te rogamos,
presbíteros santos, que santifiquen a tu pueblo
con los instrumentos de tu gracia.
Envía numerosos consagrados
que muestren tu santidad en medio del mundo.
Envía a tu viña, santos operarios
que trabajen con el ardor de la caridad
y, movidos por tu Espíritu Santo,
lleven la salvación de Cristo
hasta los últimos confines de la tierra. Amén.
IOANNES
PAULUS II |
Consecuencias
prácticas:
-Revisar la misión pastoral que le corresponda a cada uno.
-Ofrecerse de cara a una mayor participación en la labor pastoral
de la Iglesia, esta es de la incumbencia de todo bautizado.
-Orar por las vocaciones y apoyarlas con todo empeño y corazón.
No sólo hoy sino de modo continuo.
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 |
| En
la fiesta del Buen Pastor. Algunas ideas de nuestro Padre y Pastor el
Obispo Carlos Osoro en su libro: “A la Iglesia que amo”
LA ALEGRÍA DE LA PASCUA EN LA IGLESIA |
Discípulos de Cristo.-Pues bien, el signo de una existencia pascuales
cristiana verdadera es la alegría. Y la alegría es el mejor
testimonio de la autenticidad de una vida. En el cristianismo, no se trata
de ser individualmente alegres. Se trata fundamentalmente de formar que
irradien cotidianamente la alegría comunidades. Urge recuperar
la alegría de la Pascua, que es distinta a otras alegrías
superficiales y pasajeras. El signo de descomposición de una comunidad
cristiana es la tristeza, la amargura, el pensar mal de los demás,
los miedos diversos que podemos sentir y que parece que se instauran a
perpetuidad en nuestra vida.
Novedad
y alegría de la Pascua.- La Pascua nos pone ante la inevitable
y gozosa exigencia de lo nuevo en el mundo, en la historia y en nosotros
mismos. En la Pascua celebramos la vida. Esa vida que no acaba, que alienta
en el camino, que da seguridad absoluta en la inseguridad, que da valor
en el miedo, que da fortaleza en la debilidad, que da alegría en
la cruz y el sufrimiento.
Hace falta que recuperemos la alegría en el mundo y en la Iglesia
o mejor, recuperar la alegría en la Iglesia para el mundo.
Hablar de la alegría no es ignorar el dolor, el sufrimiento, la
muerte. Todo lo contrario. Es descubrir el sentido de la cruz desde la
fecundidad del misterio de la Pascua.
Vivir la alegría de la Pascua nos hace:
Mirar la vida desde
la hondura de Dios.
Ayudar a los hombres
con la misma mano de Dios .
Oír con los
oídos de Dios mismo . La alegría nace cuando sabemos oír
las necesidades de los demás. Para ello hay que tener unos oídos
limpios, capaces de estar atentos a los demás y de escuchar.
no sólo lo que nos conviene, sino también lo que nos complica,
lo que nos deja sin tener tiempo para nosotros ya que tenemos que responder
a lo que oímos.
Amar con el mismo amor
de Dios. Lo cual supone dar la vida como Dios mismo la dio. No solamente
dar cosas o dar saberes, sino dar la vida misma, la vida física.
Servir con los mismos
sentimientos de Dios. Sin discriminar a nadie, sabiendo que lo que hacemos
es lo que tenemos que hacer. Nuestra tentación consiste en vivir
en muchos momentos de nuestra vida sirviendo a los que son como nosotros,
a los que piensan como nosotros, a los que viven como nosotros pensamos
que hay que vivir.
A un hombre con novedad pascual no tiene que asustarle la muerte porque
sabe que tiene la vida y que para él la muerte es un paso a la
vida. Al hombre pascual le tiene que asustar la vejez, es decir, no descubrir
cada día rasgos nuevos de Cristo en todos y en todo.
La alegría de vernos hombres nuevos y habitantes de tierras nuevas.
Para descubrir esta alegría es necesario ser contemplativo.
A los cristianos se nos pide en primer lugar nuestro tiempo, que no nos
angustiemos por lo que está pasando, ni soñemos superficialmente
en una paz que no nazca de la cruz. Se nos pide que sepamos leernos con
la novedad que trae Cristo y que sepamos leer nuestro mundo desde esa
novedad.
La alegría de
ser conscientes de que somos de Dios
La novedad pascual es la verdadera alegría nacida de la Pascua
y de esta realidad que nos ilumina, Cristo: ser hombres de Dios hace que
tengamos la urgencia de incorporar a nuestra vida los sentimientos de
Cristo: “tened entre vosotros los mismos sentimientos que tuvo Cristo”.
Sentimientos nuevos de amor, servicio, perdón, darlo todo sin esperar
nada.
Los cristianos estamos seguros de que el mundo se arreglará en
la medida en que haya hombres y mujeres con estos sentimientos. Esta seguridad
nos la da el mismo Cristo.
La novedad de la Pascua
está en haberse puesto el hombre en manos de Dios.
Desde la luz pascual, un hombre es hombre en la mediada en que dice a
Dios en todas las circunstancias de la vida: aquí me tienes. Ponerse
radicalmente en Dios es una fuente de alegría: ¿Cómo
vamos a estar fuera de Dios? ¿Cómo vamos a estar contentos
en manos distintas a las que nos hicieron?. ¿Cómo sentiremos
ponernos en otras manos?
Desde la resurrección del Señor todas las cosas y sucesos
tienen un sentido diferente, nuevo, distinto.
La novedad de la pascua
está en sentirse del grupo del Señor y vivir como miembro
de su Iglesia
El mundo en el que estamos viviendo siente la urgencia de una iglesia
comunidad evangélica, de comunidades nutridas en la palabra de
Dios y en la Eucaristía.
A esta Iglesia, en este grupo del Señor, es donde pongo mi vida
en manos de Dios, desde donde leo y percibo la acción de Dios en
la historia, en donde encuentro la salvación. A esta Iglesia es
a
la que amo y entrego mi vida, pues en ella está el tesoro más
grande que un hombre pueda tener: Cristo, el Señor, el Resucitado,
el que es camino, verdad y vida.
La alegría pascual vivida desde la aceptación de María
como Madre.
También nosotros la queremos acoger como madre, tal como tu has
querido que fuese para nosotros. Una madre cercana que sin dar explicaciones
de nada, con su silencio nos hace entenderlo todo. Una madre paciente,
que siempre sabe decir si, que no se cansa de ver lo mejor que tiene la
vida y los hombres.
Necesitamos de ti, María, para vivir la Pascua. Para vivir la Pascua,
también necesitamos de tu presencia, de tu cercanía, de
tu aliento, de tu paz.
A ti María, cercana a Cristo en la vida, en la muerte y en la resurrección,
te pedimos que nos ayudes a entender la novedad de la Pascua. Queremos
estar junto a ti como los primeros cristianos.
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Sabemos que
junto a ti viviremos la cercanía y la presencia de tu Hijo Jesucristo:
“Todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu
en compañía de algunas mujeres, de María la madre de
Jesús y de sus hermanos” (Act 1,14). |
| Homilía
del cardenal Ratzinger en la misa de exequias de Juan Pablo II
«Está ahora en la ventana de la casa del Padre, nos ve y
nos bendice» |
CIUDAD
DEL VATICANO, viernes, 8 abril 2005 (ZENIT.org).- Publicamos la homilía
que pronunció el cardenal Joseph Ratzinger, decano del Colegio
Cardenalicio, durante la misa de exequias por Juan Pablo II que presidió
este viernes en la plaza de San Pedro del Vaticano.
* * *
«Sígueme», dice el Señor resucitado
a Pedro, como última palabra a este discípulo elegido para
apacentar a sus ovejas. «Sígueme»,
esta palabra lapidaria de Cristo puede considerarse como la clave para
comprender el mensaje que deja la vida de nuestro difunto y amado Papa
Juan Pablo II, cuyos restos depositamos hoy en la tierra como semilla
de inmortalidad, con el corazón lleno de tristeza pero también
de gozosa esperanza y de profunda gratitud.
Con estos
sentimientos y este espíritu, hermanos y hermanas en Cristo, nos
encontramos en la plaza de San Pedro, en las calles adyacentes y en otros
diferentes lugares de la ciudad de Roma, poblada en estos días
por una inmensa multitud silenciosa y orante. Saludo a todos cordialmente.
En nombre del Colegio de los cardenales saludo con deferencia a los jefes
de Estado, de gobierno y a las delegaciones de los diferentes países.
Saludo a las autoridades y a los representantes de las Iglesias y comunidades
cristianas, al igual que a los de las diferentes religiones. Saludo a
los arzobispos, a los obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles,
llegados de todos los continentes; de forma especial a los jóvenes
a los que Juan Pablo II definía como el futuro y la esperanza de
la Iglesia. Mi saludo alcanza también a todos los que en cualquier
lugar del mundo están unidos a nosotros a través de la radio
y la televisión, en esta participación conjunta en el solemne
rito de despedida del querido pontífice.
«Sígueme».
Cuando era joven estudiante, Karol Wojtyla era un apasionado
de la literatura, del teatro, de la poesía. Mientras trabajaba
en una fábrica química, rodeado y amenazado por el terror
nazi, escuchó la voz del Señor: ¡Sígueme! En
este contexto tan particular comenzó a leer libros de filosofía
y de teología, entró después en el seminario clandestino
creado por el cardenal Sapieha y después de la guerra pudo completar
sus estudios en la Facultad de Teología de la Universidad Jagellónica
de Cracovia. Muchas veces en sus cartas a los sacerdotes y en sus libros
autobiográficos nos habló de su sacerdocio, en el que fue
ordenado el 1 de noviembre de 1946. En esos textos interpreta su sacerdocio
a partir de tres frases del Señor. Ante todo ésta: «No
me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido
a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que
vuestro fruto permanezca» (Juan 15, 16). La segunda palabra es:
«El buen pastor da su vida por las ovejas» (Juan 10, 11).
Y por último: «Como el Padre me amó, yo también
os he amado a vosotros; permaneced en mi amor» (Juan 15, 9).
En estas
tres frases podemos ver el alma entera de nuestro Santo Padre. Realmente
ha ido a todos los lugares sin descanso para llevar fruto, un fruto que
permanece. «Levantaos, vamos», es el título
de su penúltimo libro. «Levantaos, vamos».
Con esas palabras nos ha despertado de una fe cansada, del sueño
de los discípulos de ayer y hoy. «Levantaos, vamos»,
nos dice hoy también a nosotros. El Santo Padre fue además
sacerdote hasta el final porque ofreció su vida a Dios por sus
ovejas y por toda la familia humana, en una entrega cotidiana al servicio
de la Iglesia y sobre todo en las duras pruebas de los últimos
meses. Así se ha convertido en una sola cosa con Cristo, el buen
pastor que ama sus ovejas. Y finalmente «permaneced en mi amor»:
el Papa, que buscó el encuentro con todos, que tuvo una capacidad
de perdón y de apertura de corazón para todos, nos dice
hoy también con estas palabras del Señor: «Permaneciendo
en el amor de Cristo, aprendemos, en la escuela de Cristo, el arte del
verdadero amor».
«Sígueme».
En julio de 1958 comienza para el joven sacerdote Karol Wojtyla una nueva
etapa en el camino con el Señor y tras el Señor. Karol fue,
como era habitual, con un grupo de jóvenes apasionados de canoa
a los lagos Masuri para pasar unos días de vacaciones juntos. Pero
llevaba consigo una carta que le invitaba a presentarse ante el primado
de Polonia, el cardenal Wyszynski, y podía adivinar el motivo del
encuentro: su nombramiento como obispo auxiliar de Cracovia. Dejar la
docencia universitaria, dejar esta comunión estimulante con los
jóvenes, dejar la gran liza intelectual para conocer e interpretar
el misterio de la criatura humana, para hacer presente en el mundo de
hoy la interpretación cristiana de nuestro ser, todo aquello debía
parecerle como un perderse a sí mismo, perder aquello que constituía
la identidad humana de ese joven sacerdote. Sígueme, Karol Wojtyla
aceptó, escuchando en la llamada de la Iglesia la voz de Cristo.
De este modo, se dio cuenta de que es verdadera la palabra del Señor:
«Quien intente guardar su vida, la perderá; y quien la pierda,
la conservará» (Lucas 17, 33). Nuestro Papa, todos lo sabemos,
nunca quiso salvar su propia vida, guardársela; se entregó
sin reservas, hasta el último momento, por Cristo y por nosotros.
De esa forma experimentó que todo lo que había puesto en
manos del Señor se lo devolvía de una nueva manera: el amor
a la palabra, a la poesía, a las letras fue una parte esencial
de su misión pastoral y dio nueva frescura, actualidad nueva, atracción
nueva al anuncio del Evangelio, precisamente cuando éste es signo
de contradicción.
«Sígueme».
En octubre de 1978 el cardenal Wojtyla escucha de nuevo la voz del Señor.
Se renueva el diálogo con Pedro narrado en el Evangelio de esta
ceremonia: «Simón de Juan, ¿me quieres?...
Apacienta mis ovejas». A la pregunta del Señor:
Karol ¿me quieres?, el arzobispo de Cracovia respondió desde
lo profundo de su corazón: « Señor, tú lo sabes
todo; tú sabes que te quiero». El amor de Cristo fue la fuerza
dominante en nuestro querido Santo Padre; quien lo ha visto rezar, quien
lo ha oído predicar, lo sabe. Y así, gracias a su profundo
arraigamiento en Cristo pudo llevar un peso, que supera las fuerzas puramente
humanas: ser pastor del rebaño de Cristo, de su Iglesia universal.
Éste no es el momento de hablar de los diferentes aspectos de un
pontificado tan rico.
Quisiera leer solamente dos pasajes de la liturgia de hoy, en los que
aparecen elementos centrales de su anuncio. En la primera lectura dice
San Pedro --y el Papa nos dice con San Pedro--: «Verdaderamente
comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en cualquier
nación el que le teme y practica la justicia le es grato. Él
ha enviado su Palabra a los hijos de Israel, anunciándoles la Buena
Nueva de la paz por medio de Jesucristo que es el Señor de todos»
(Hechos 10, 34-36). Y en la segunda lectura, San Pablo --con San Pablo
nuestro Papa difunto-- nos exhorta intensamente: «Por tanto, hermanos
míos queridos y añorados, mi gozo y mi corona, manteneos
así firmes en el Señor» (Filipenses 4, 1).
¡Sígueme!
Junto al mandato de apacentar su rebaño, Cristo anunció
a Pedro su martirio. Con esta palabra conclusiva, que resume el diálogo
sobre el amor y sobre el mandato de pastor universal, el Señor
recuerda otro diálogo, que tuvo lugar en la Última Cena.
Esa vez, Jesús dijo: «Adonde yo voy, vosotros no podéis
venir». Pedro dijo: «Señor, ¿a dónde
vas?». Le respondió Jesús: «Adonde yo voy no
puedes seguirme ahora; me seguirás más tarde.» (Juan
13, 33.36). Jesús va de la Cena a la Cruz y a la Resurrección
y entra en el misterio pascual; Pedro, sin embargo, todavía no
le puede seguir. Ahora, tras la Resurrección, llegó este
momento, este «más tarde». Apacentando el rebaño
de Cristo, Pedro entra en el misterio pascual, se dirige hacia la Cruz
y la Resurrección. El Señor lo dice con estas palabras,
«cuando eras joven…, e ibas adonde querías; pero cuando
llegues a viejo, extenderás tus manos y otro te ceñirá
y te llevará adonde tú no quieras» (Juan 21, 18).
En el primer período de su pontificado el Santo Padre, todavía
joven y repleto de fuerzas, bajo la guía de Cristo fue hasta los
confines del mundo. Pero después compartió cada vez más
los sufrimientos de Cristo, comprendió cada vez mejor la verdad
de las palabras: «Otro te ceñirá...». Y precisamente
en esta comunión con el Señor que sufre anunció el
Evangelio infatigablemente y con renovada intensidad el misterio del amor
hasta el fin.
Él
nos ha interpretado el misterio pascual como misterio de la divina misericordia.
Escribe en su último libro: El límite impuesto al mal «es
en definitiva la divina misericordia» («Memoria e identidad»,
página 70). Y reflexionando sobre el atentado dice: «Cristo,
sufriendo por todos nosotros, ha conferido un nuevo sentido al sufrimiento;
lo ha introducido en una nueva dimensión, en un nuevo orden: el
del amor... Es el sufrimiento que quema y consume el mal con la llama
del amor y obtiene también del pecado un multiforme florecimiento
de bien» (página 199). Alentado por esta visión, el
Papa ha sufrido y amado en comunión con Cristo, y por eso, el mensaje
de su sufrimiento y de su silencio ha sido tan elocuente y fecundo.
Divina
Misericordia: El Santo Padre encontró el reflejo más
puro de la misericordia de Dios en la Madre de Dios. El, que había
perdido a su madre cuando era muy joven, amó todavía más
a la Madre de Dios. Escuchó las palabras del Señor crucificado
como si estuvieran dirigidas a él personalmente: «¡Aquí
tienes a tu madre!». E hizo como el discípulo predilecto:
la acogió en lo íntimo de su ser («eis ta idia»:
Juan 19,27) -- Tous tuus. Y de la madre aprendió a conformarse
con Cristo.
Ninguno
de nosotros podrá olvidar que en el último domingo de Pascua
de su vida, el Santo Padre, marcado por el sufrimiento, se asomó
una vez más a la ventana del Palacio Apostólico Vaticano
e impartió la bendición «Urbi et Orbi» por última
vez. Podemos estar seguros de que nuestro amado Papa está ahora
en la ventana de la casa del Padre, nos ve y nos bendice. Sí, bendíganos,
Santo Padre. Confiamos tu querida alma a la Madre de Dios, tu Madre, que
te ha guiado cada día y te guiará ahora a la gloria eterna
de su Hijo, Jesucristo Señor nuestro. Amén.
[Traducción del original italiano realizada por Zenit]

|
| TESTAMENTO
DE JUAN PABLO II |
«Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá
vuestro Señor» (Cf Mateo 24, 42). Estas palabras me recuerdan
la última llamada que llegará en el momento en el que quiera
el Señor. Deseo seguirle y deseo que todo lo que forma parte de mi
vida terrena me prepare para este momento. No sé cuándo llegará,
pero al igual que todo, pongo también este momento en las manos de
la Madre de mi Maestro: «Totus Tuus». En estas mismas manos
maternales dejo todo y a todos aquellos con los que me ha unido mi vida
y mi vocación. En estas manos dejo sobre todo a la Iglesia, así
como a mi nación y a toda la humanidad. Doy las gracias a todos.
A todos les pido perdón. Pido también oraciones para que la
Misericordia de Dios se muestre más grande que mi debilidad e indignidad.
No dejo tras de mí ninguna propiedad de la que sea necesario tomar
disposiciones. Por lo que se refiere a las cosas de uso cotidiano que me
servían, pido que se distribuyan como se considere oportuno. Que
los apuntes personales sean quemados. Pido que vele sobre esto don Stanislaw,
a quien agradezco su colaboración y ayuda tan larga a través
de los años y por haber sido tan comprensivo. Todos los demás
agradecimientos los dejo en el corazón ante Dios, pues es difícil
expresarlos. |
 |
|
Con
los jóvenes de Asturias«Yo estoy con vosotros todos los días»
22ª Catequesis en los encuentros de oración
4 de abril de 2005 Texto a meditar: Jn 6, 51-58
|
| Voy
a contarte algo que me sucedió siendo joven sacerdote. Un día
un grupo de personas llegó a visitar la iglesia más antigua
de la ciudad de Torrelavega, una parroquia a la que me habían destinado
y donde desempeñaba mi ministerio sacerdotal. Me encontraba en
el pórtico del templo y una persona del grupo de visitantes me
preguntó: “¿Qué es lo que hay de más
valor en esta iglesia? ¿Algo que sea digno de visitar?” Sin
dudarlo un instante y con todo el entusiasmo de mis primeros meses de
ministerio sacerdotal, respondí inmediatamente: “Venid conmigo”.
Quise hacer de buen cicerone y los llevé hasta el altar mayor.
Se hizo un silencio grande. Hice la genuflexión, me arrodillé
por un instante y dije: “Aquí está lo más importante
y lo que más valor tiene en esta iglesia. ¡Aquí está
el Señor! Podéis hablarle que Él os escucha”.
Tardaron unos segundos en reaccionar, pero todos se mantuvieron en silencio
mirando el Sagrario durante un tiempo prudencial. Estoy seguro que algo
le dirían al Señor y también seguro que Él
algo les sugeriría. Después les expliqué los valores
artísticos que posee aquella iglesia, pero les añadí
con toda intención que el valor más grande al que daba cabida
aquel templo, era Jesucristo que estaba realmente presente en el misterio
de la Eucaristía. |
|
| IV
Domingo de Pascuapor José Cristo Rey García-Paredes
Una sola piedra, un solo Nombre, un solo Pastor |
Nuestra
historia es como una asombrosa catedral. En ella la clave de la bóveda
es al mismo tiempo la piedra fundamental. Todo se sostiene en ella y desde
ella. Si esa piedra se cae, todo se derrumba. Esa piedra permite la estabilidad;
desde ella se despliega la belleza.
Jesús dijo a los Sumos Sacerdotes: "Destruid este templo y
en tres días lo reconstruiré" (Jn 2,19). Ellos destruyeron
el templo. El velo del templo, que se rasgó, era el anuncio de
esa destrucción. Pero Jesús lo reconstruyó -sin tardar-
en tres días. Jesús resucitado es la morada de Dios en medio
de su pueblo. Su cuerpo es el nuevo Templo, lugar de reunión y
de encuentro, lugar de sacrificio y alabanza.
El nuevo templo es el cuerpo de Cristo, es decir, la Iglesia, la Eucaristía.
"Vosotros sois el Cuerpo de Cristo y cada uno por su parte, miembros"
(1 Cor 12,12). Los cristianos son las piedras vivas de este Templo. Jesús
es la clave de la bóveda o la piedra fundamental.
Se va reconstruyendo constantemente el Cuerpo-Templo en la Eucaristía:
"El cáliz que bendecimos, ¿no es la comunión
de la sangre de Cristo y entre los fieles? Y el pan que partimos ¿no
es la participación del cuerpo del Señor? Porque si hay
un solo pan, somos todos un mismo cuerpo: el de Cristo" (1 Cor 10,16-17).
Es destruido el templo individual del cuerpo de Jesús y resucita
como Cuerpo-Templo colectivo donde todos nos integramos como piedras vivas.
Jesús Resucitado es la piedra central, fundamental.
Pues bien, ¡esa piedra ha sido desechada, marginada, eludida...
Sin embargo, Dios ha contado con ella para construir su templo.¡
En este templo todos somos "hijos de Dios". La filiación
divina de Jesús es compartida, sin distinción. El Hijo se
ha convertido en lugar de encuentro, de identificación, de salvación.
Por eso decía Juan, lleno de admiración: "Mirad qué
amor nos ha tenido el Abbá para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo
somos!".
Esta realidad contrasta con nuestra experiencia. Mientras se va construyendo
esta Catedral del cuerpo de Cristo, no parece que tengamos condición
de "hijos de Dios". La gente no se cree que estas piedras -que
somos nosotros- puedan formar parte de un magnífico templo. Pero
es así. Un día todos lo verán. Nosotros nos veremos
formando parte del Cuerpo, del Templo bellísimo. ¡Seremos
semejantes a Él.
Nuestra relación con el Señor Resucitado es muy estrecha.
Es casi nada lo que nosotros podemos hacer por Él. Él muchísimo
lo que él puede hacer por nosotros. Muere solo, como el grano de
trigo. Resucita comunidad, como la espiga. En su muerte, Dios Padre nos
engendra a todos como hijos e hijas suyos, como Cuerpo de su Hijo, como
Templo Santo del Espíritu. En todo este proceso Jesús es
el Buen Pastor, el Bello Pastor, porque -resucitado- está envuelto
en la Gloria de Dios. Así es enormemente atractivo. Las ovejas
le siguen, le aman, se enamoran de Él, se sienten felices con él.
Además, el buen-bello Pastor defiende a sus ovejas: su vara y su
cayado les traen sosiego, paz, seguridad. El buen Pastor da la vida por
las ovejas.
Hay también
"malos pastores", asalariados: se buscan a sí mismos,
se protegen a sí mismos. Colaboran con el mal. Ven venir al lobo
y abandonan las ovejas y huyen. No las defienden. Así se produce
la dispersión, los cismas. Al asalariado no le importan las ovejas.
Este domingo es una buena oportunidad para pensar en la Iglesia, en quién
es la Iglesia. Y nos respondemos que es "de" Jesús y
de nadie más. La iglesia no pertenece a ningún ser humano.
Jesús es el "Único Pastor", Jesús es el
"único Nombre". La Iglesia no es de sí misma,
sino de Dios, de Jesús. Podemos con nuestros gestos y actitudes
negar la quintaesencia de la Iglesia, buscándola por sí
misma. Centrándonos en su poderío social. Vanagloriándonos
de nuestro poder y de nuestro prestigio. Nadie suplanta al Buen Pastor,
al bellísimo Pastor al que siguen las ovejas. Sólo hay una
piedra angular, sólo un nombre, sólo un pastor. A los asalariados
no les importan las ovejas... no les importa el Buen Pastor. Pero ese
buen Pastor, es el Pastor humilde, que se abaja, que busca la oveja perdida,
que no discrimina entre las ovejas, que no busca los primeros puestos.
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El
cardenal Marchisano revela su curación después de que le tocara
el Papa.
En la misa celebrada en sufragio del Papa al día siguiente de sus
exequias, el cardenal Francesco Marchisano, reveló que quedó
curado de un grave problema en la garganta después de que Juan Pablo
II rezara por él y la tocara.
10/04/2005: |
CIUDAD
DEL VATICANO, domingo, 10 abril 2005 (ZENIT.org).- En la misa celebrada
en sufragio del Papa al día siguiente de sus exequias, el cardenal
Francesco Marchisano, reveló que quedó curado de un grave
problema en la garganta después de que Juan Pablo II rezara por
él y la tocara.
El purpurado
italiano, arcipreste de la Basílica de San Pedro del Vaticano,
amigo personal de Karol Wojtyla desde 1962, reveló este detalle
hasta ahora desconocido en la eucaristía que concelebró
en ese mismo templo junto al arzobispo Stanislaw Dziwisz, secretario personal
del Papa.
En el segundo
día de los «novendiali», los nueve días de misas
en sufragio por el Papa, tras sus exequias, el cardenal recordó
que hace cinco años «me habían operado de la carótida
y por un error de los médicos se paralizó la cuerda vocal
derecha, obligándome a hablar casi imperceptiblemente».
«Como
un padre me salió al encuentro y comenzó a acariciarme durante
dos o tres minutos donde me habían operado», añadió
con lágrimas en los ojos.
«Yo
me quedé sin palabras --reconoció--. Mientras, me decía:
"No tenga miedo, verá, vera… El Señor le devolverá
la voz. Verá. Yo rezaré por usted. Verá…"».
«Poco
después quedé curado», recordó monseñor
Marchisano, quien en la homilía afirmó: «demos gracias
también al Señor por haber dado a su Iglesia un Papa como
éste, y pidamos al Señor la gracia de querer dar a su Iglesia
otros Papas que sigan este camino».
Solidaridad.net |
CULTURA
• Nuevo proyecto de Mel Gibson: La vida de Juan Pablo II
El mundo de la cultura con Karol Wojtyla: Mientras el realizador de La Pasión
de Cristo, que ya envió un equipo de filmación a los funerales
del Papa, ultima los detalles para su película, se presenta en Roma
otra cinta sobre la vida del Pontífice y Plácido Domingo cantará
sus versos |
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| Y,
como remate... UNA SONRISA SANA |
|
Que tu paso por estas páginas de humor te deje una sonrisa limpia
y una dulce sensación de alegría.
¡¡¡Dios te bendiga!!!
"Estad alegres en el Señor..." (San Pablo)
Ten presente que:UN SANTO TRISTE... ES UN TRISTE SANTO
LECHE
-¿Me vende un kilo de leche? -La leche no se pesa, se mide! -Entonces
deme un metro!
EN LA SELVA
¿Qué le dijo un jaguar a otro jaguar? - Jaguar you.
PARADOJAS
En los aviones el tiempo se pasa volando.
Tengo que ir al oculista, pero nunca veo el momento.
El que ríe el ultimo piensa más despacio.
Yo sí sé lo que es trabajar duro, porque lo he visto.
¿Cuál es la mitad de uno? -El ombligo.
Hay tres tipos de personas: los que saben contar y los que no.
La advertencia consiste en amenazar por las buenas.
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Buen
pastor- Mal pastor- Lobo |
| 
Buen Pastor es:
-El sacerdote que predica todo el Evangelio y se esfuerza por cumplirlo.
-El padre de familia, que no considera a sus hijos como una carga.
-El buen catequista, el buen militante cristiano, el miembro del voluntariado
social...
-El patrono o empresario que cumple con la justicia social.
-El comerciante que no pasa ni pesa gato por liebre.
-El periodista o representante de medios de comunicación social,
consciente de su gravísima responsabilidad.
-El católico comprometido hasta los dientes con su parroquia o
con otros cargos eclesiales.
-El que se la juega por los demás y está siempre en disposición
de ayuda.
Mal pastor
es:
- El mercenario, es decir, los que sólo se mueve por dinero.
- El hombre de autoridad que considera su cargo como un privilegio y no
como un servicio.
- El que utiliza su posición para que le reporte provechos inconfesables.
- El intelectual que lanza ideas irresponsables por afán de brillo.
- El político que no obedece a Dios, e incluso se apodera de Él
para incluirlo en su receta.
- El que por sistema ve siempre, y sólo, la parte mala de las personas
y destruye, destroza, amarga, y emponzoña a todos y todo.
- El que siente temor por dar la cara por el más débil.
- El que se deja llevar por la corriente de la sociedad de consumo y por
el placer, enemigos que por otra parte, tanto criticamos.
- El cristiano que se limita a la práctica religiosa, o el que
reduce el mensaje de Cristo bien al terreno de lo social, o bien al espiritual.
Lobos son: (También esta figura la encontramos en el Evangelio
y en la vida, además muchas veces, vestido de piel de oveja.) Son:
- Los padres que en aras de un egoísmo criminal, evitan los hijos
o los destruyen.
- El amigo o la compañera que ayuda a pecar o a hundirse a los
demás.
- El obrero que sabotea su trabajo.
- El que emplea su posición privilegiada en la sociedad para explotar
al pueblo y engordar a costa de él.
La lista puede ser interminable en cada uno de los tres personajes. |
| CUARTO
DOMINGO DE PASCUA. EL BUEN PASTOR
LA FUERZA DEL AMOR PASTORAL |
(Tenemos palpitante y al rojo el amor pastoral de Juan Pablo II. Esto
está escrito mucho antes de su fallecimiento)
EI amor es lo mas fuerte, mas que el odio y que la muerte. Cristo,
modelo de pastor, am6 hasta dar la vida. Para salvar alas ovejas, se enfrento
a todos los lobos, porque le importaban las ovejas (cf. In 10, 11-13).
Los lobos se ensañaron con el, pero sigue viviendo y guardando
a su rebaño.
El amor es valiente: camina delante de ellas, abriendo
senderos, y las ovejas lo siguen.
El amor es generoso: no descansa, vigila, da su tiempo
y todo lo que tiene para cuidar el rebaño, y no pide nada a cambio,
se da gratuito.
El amor es misericordioso: perdona, regala, cura, vuelca
toda su ternura Sobre las ovejas mas pequeñas, mas débiles,
mas necesitadas.
Como resumen de este amor podemos leer las breves pinceladas que nos ofrece
S.Pedro, que se adentra en el misterio del pastor herido.
No cometió pecado: Era santo, autentico, limpio
de corazón.
No devolvía el insultos: Por cada insulto devolvía
una buena palabra, una bendición, un perdón.
No profería amenazas: «No gritará,
no clamará, no voceará por las calles» (Is 42, 2).
Respondía mas bien con el silencio: callaba. «Maltratado,
voluntariamente se humillaba y no abría la boca» (Is 53,
7).
Se ponía en manos del que juzga justamente: En
las manos del Padre, que es el mas fuerte. «Juzgame, oh Dios, segun
mi justicia» (Sal 7, 9). Mi justicia y tu justicia son el amor.
Cargado con nuestros pecados subía al leño:
Como el cordero que carga
con el pecado del mundo, «como un cordero llevado al matadero»
(Is 53, 7).
Sus heridas os han curado: Las heridas se convirtieron
en fuentes de gracia y salvaci6n, y no dejan de manar. Si miramos y nos
acercamos a esas fuentes seremos santificados.
Andabais descarriados como ovejas, pero ahora habéis vuelto al
pastor:
Nos atrajo con sus «silbos amorosos» desde lo alto de la cruz.
Quedémonos contemplando devotamente a este pastor crucificado.
«Y a cabo de un gran rato se ha encumbrado sobre un árbol,
do abrió sus brazos bellos, y muerto se ha quedado asido de ellos,
el pecho del amor muy lastimado».
(S. JUAN DE LA CRUZ).
|
| YO
SOY LA PUERTA |
Es una
imagen menos desarrollada que la del pastor, pero es también muy
sugerente. Cristo es la puerta para entra en el rebaño, es la puerta
para entrar en el Reino, es la puerta para llegar al Padre.
«Por esta puerta hemos de entrar», afirmaba Santa. Teresa.
Entrar por esta puerta quiere decir adaptarse alas medidas de Cristo,
asumir el espíritu de Cristo, vivir según el estilo de Cristo.
Entrar por la puerta-Cristo significa cristificarse, tener los mismos
pensamientos y los mismos sentimientos que Cristo.
Para a1canzar a Dios tienes que pasar por Cristo. Para pastorear el rebaño
de Dios tienes que pasar por Cristo. Cuando Cristo te de su aprobado,
su diplomatura, cuando ponga en ti su firma y su sello, entonces estarás
capacitado para ser un buen pastor. De lo contrario serás un mercenario
y un impostor.
La puerta tiene varias tablas, como la paciencia, la fortaleza, la generosidad,
la misericordia. Todas esas tablas, bien integradas suelen tener forma
de cruz. Anímate a pasar. |
 |
| PARA
ESTO HABEIS SIDO LLAMADOS |
(Jornada mundial de oración por las vocaciones)
Todos hemos sido llamados, todos somos vocacionados, tenemos una vocación.
Por eso, en estas jornadas vocacionales lo primero que tenemos que hacer
es agradecer la llamada del Señor.
Es un don gran de que Dios se haya fijado en ti y te haya llamado por
tu nombre. ¡El vocativo! jQué pena si nadie te llamara. No
sabrías quién eras ni para qué que vales. Cuando
alguien te llama es porque te quiere o por que te necesita. Fíjate
si un hombre es llamado por una mujer; o si te llama el presidente, el
rey, el Papa... Pues es Dios el que te llama, por eso, por que te quiere
y porque te necesita.
Todos vocacionados por Dios para esto: para que lo conozcas, para que
abras tu puerta a su amor, para que le ofrezcas tus manos y tu coraz6n.
Toda vocación conlleva una misión. Como el Padre me ha enviado,
así también os envío yo. Cristo nos envía
a trabajar en su mies. Nos envía a continuar su misi6n: «dar
buenas noticias a los pobres, proclamar la liberación de los cautivos
y la vista a los ciegos» (Lc 4, 18). Nos envía a prolongar
su misericordia, a luchar contra el mal, a construir el Reino de Dios.
Vocaciones
de especial consagración
Hay carismas distintos y hay vocaciones variadas. Hoy se pide por las
vocaciones de aquellos que quieren seguir a Cristo de manera, no digo
radical, porque toda vocaci6n cristiana lo es, sino total y especialmente
entregada. Es la vocaci6n de los que quieren estar mas cerca de Cristo
y más tiempo con Cristo, de los que hacen de su vida entera una
ofrenda a Dios y a los hermanos, de los que ya no quieren vivir para sí,
sino para los demás. Es la vocaci6n de los que lo dejan todo y
se hacen pobres, para evangelizar a los pobres; de los que entregan todo
su coraz6n a los hermanos, especialmente a los más necesitados.
Es la vocaci6n de los que quieren vivir las Bienaventuranzas y seguir
el Evangelio, sin glosa ni comentarios. Es la vocación de los que
quieren hacer de sus vidas perenne oración de alabanza a Dios.
Es la vocación de los que quieren «encabezar la marcha del
pueblo peregrino».
«Y las saca fuera». Jesús quiere que salgamos de nuestra
inmadurez y de todo lo que nos impide ser nosotros mismos. Por ello, su
misión de pastor enviado por Dios consistirá en sacar de
la institución judía a los que respondan a su llamada, para
crear con ellos su nueva comunidad. Su misión es incompatible con
la institución judía. Una vez fuera, «camina delante
de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz». El verdadero
pastor camina delante, abriendo horizontes a los suyos, dando ejemplo.
Es el primero en enfrentarse con el peligro, el primero en dar la vida
cuando se trata del bien de los demás. Jesús nos marca el
camino; él mismo es el camino (Jn 14,6) que debemos recorrer. Su
voz anima al seguimiento porque comunica vida verdadera. ¿Cómo
no seguir al que vamos experimentando como plenitud de todo lo humano
|
ULTIMA
HORA: LA ELECCION DEL NUEVO PAPA.- DEL PERIODICO DIARIO OVIEDO (16 de
Abril de 2005)
A la espera de la 'fumata blanca' |
|
El próximo lunes el Mundo volverá a mirar a Roma. En la
capilla Sixtina comenzarán las reuniones de los 115 cardenales
que tienen en sus manos, "junto al Espíritu Santo" elegir
al sucesor de Juan Pablo ll. Hasta que la fumata blanca anuncie en el
Vaticano el fin de las deliberaciones, los cristianos y no cristianos
continuarán haciendo sus cábalas sobre la personalidad,
los rasgos y el carácter del nuevo pontífice. Seis sacerdotes
asturianos, que ejercen su ministerio en cuatro parroquias ovetenses y
también en el Seminario Metropolitano, hacen cábalas sobre
quien será el nuevo Sumo Pontífice. La mayoría prefiere
no apostar por candidatos concretos y apelan a la inspiración del
Espíritu Santo y al buen criterio del conclave que deberá
elegir al nuevo Papa.
LAURENTINO
GOMEZ PÁRROCO DE SANTA MARÍA LA REAL DE LA CORTE.-
EI nuevo Pontífice debería tener unas características
muy parecidas a las de Juan Pablo II, porque por ejemplo, era un hombre
de mucha fe que se daba cuenta de que Cristo es al que necesita la sociedad
actual, incluso para tener valores humanos y realizar a la persona como
persona, también para valores sociales y políticos Cristo
es fundamental, es la autentica libertad. Yo creo que el nuevo Papa debería
tener carisma juvenil, pero eso es mucho pedir, porque el carisma es una
gracia que da Dios a las personas. La juventud necesita hoy una mano que
les ayude a caminar. A mi me alegraría si surge un Papa latinoamericano,
como Madariaga, que a lo mejor lo haría bien. Nosotros creemos
en el Espíritu Santo y en los últimos tiempos nos ha regalado
unos Papas de mejor en mejor. Son una maravilla. Es difícil hacer
quinielas por una razón muy sencilla. Cuando salió elegido
Juan Pablo II nadie le apuntaba a él y me acuerdo perfectamente
que cuando hubo fumata blanca, pocos eran los que conocían su nacionalidad.
En aquel momento se dijo que tenía fama de Santo.
LAURENTINO GÓMEZ PÁRROCO DE LA CORTE
"Yo me alegraría si surge un Papa latinoamericano como Madariaga,
que a lo mejor lo haría bien. Es difícil hacer quinielas"

EZEQUIEL
FERNANDEZ. DIRECTOR ESPIRITUAL DEL SEMINARIO
Los cardenales
estudiaran lo que más necesita hoy la Iglesia y como hay gente
de mucha talla irán buscando el que más les parezca. Eso
es muy indescifrable. Yo creo que debería ser un hombre que sint9nizase
con la corriente juvenil que empieza a despertarse. El Evangelio esta
renovándose continuamente si se vive. Hay un mundo muy interesante
que empieza a brotar. La nacionalidad no creo que sea determinante a la
hora de elegir un Papa, mas bien será determinante las corrientes
culturales que se den. Los cardenales que están allí tampoco
son mancos. Otro factor a tener en cuenta ala hora de elegir podría
ser el peso de la Iglesia en América Latina. Hay muchos factores
que ellos evaluarán y verán.
EZEQUIEL FERNANDEZ DIRECTOR
ESPIRITUAL DEL SEMINARIO
"Las nacionalidades no son determinantes a la hora de elegir Papa.
El nuevo pontífice debería sintonizar con la juventud".

PEDRO RIERA.
PARROQUIA DE SAN PABLO. LA ARGANOSA.- No sé las características
que debería tener, pero seguramente que fuese un buen Pastor, a
imagen de Jesucristo. Evidentemente el Papa Juan Pablo puso el listón
muy alto en este sentido. Nosotros confiamos en que los cardenales movidos
por el Espíritu Santo sepan dar" a la Iglesia lo que requiere
para los tiempos de comienzo del tercer milenio. Se requiere fidelidad
al Evangelio, al magisterio de la Iglesia, seguramente una gran apertura
y vida interior, gran confianza en Jesucristo. Ser Papa es una cosa muy
complicada. Después de este Papa, que encandiló a los jóvenes,
a ver que pasa en las jornadas que hay en Colonia. Ser sensible a los
jóvenes es importante, porque son la esperanza de la Iglesia y
del mundo. Yo tengo mi propio candidato. Yo creo que el cardenal Ratzinger
es uno de los favoritos, pero también creo que esto desborda y
no olvidemos que quien entra Papa en el conclave sale cardenal.
PEDRO RIERA PARROCO DE SAN PABLO
"Yo creo que el cardenal Ratzinger es uno de los favoritos pero no
olvidemos que quien entra Papa en el conclave sale cardenal".

CELESTINO CASTANÓN.
PARROCO DE SAN LÁZARO. Yo creo que Juan Pablo II marcó
unas directrices evangélicas que son las propias de todo pastor
de la Iglesia. De todos modos los tiempos pueden estar exigiendo, lo mismo
que hizo Juan Pablo II, una visión global de los acontecimientos
y sobre todo con un estilo social abierto. Las normas morales, que son
las que a veces mas preocupan al publico, son las que son. Eso permanece,
aunque el estilo deba ser abierto a los jóvenes, a los problemas
sociales, como lo hizo Juan Pablo II. Después cada sumo pontífice
va a tener su estilo, aunque todos sean muy evangélicos. Vamos
a dejar que el Espíritu Santo, junto al buen criterio de los electores,
saquen a un buen Pastor, que siguiendo la línea de Juan Pablo II
nos ayude a todos a trabajar porque en la Iglesia no es un "líder",
sino toda la Iglesia la que trabaja. Todos hemos de responsabilizamos
con unas líneas trazadas.
CELESTINO CASTANON PARROCO DE SAN LAZARO
"Los tiempos exigen una visión global de los acontecimientos
y un estilo social abierto. Cada pontífice debe tener su estilo"
JAIME
DÍAZ PIEGA RECTOR DEL SEMINARIO
"Creo que el nuevo Papa debería continuar la línea
de Juan Pablo II. La nacionalidad será la que el Espíritu
Santo quiera".

JAIME
DIAZ PIEGA. RECTOR DEL SEMINARIO DE OVIEDO.- Yo creo que el nuevo
Papa debería continuar en la línea de Juan Pablo II, siendo
un Papa apóstol, un Papa que continúe guiando a la Iglesia
en las directrices del Concilio Vaticano II y del Evangelio, principalmente.
La nacionalidad y otras características deben ser las que el Espíritu
quiera para la Iglesia y las que más convengan. Hablar de que el
Papa sea más conservador, más progresista o más liberal
es condicionar al Espíritu Santo. A veces se barajan candidatos
y tenemos momentos en la historia en que los Papas han sido una sorpresa,
por ejemplo el mismo Juan XXIII cuando se decía que quien iba a
sustituir a Pío XII, y eso es signo de que es el Espíritu
el que guía a la Iglesia y no las artimañas humanas que
pueda haber o el pensamiento de los hombres.

FERNANDO
RUBIO. PARROCO DE SAN JUAN EL REAL. Creo que el sucesor de Juan
Pablo II ante todo debe ser el gran promotor de la Paz y de la Justicia.
Sin duda debe seguir el camino trazado por Juan Pablo II. El camino de
acercar a Dios-Padre a los hombres y de acercar a estos al Padre común.
En eso fue verdadero maestro Juan Pablo II, que en sus innumerables viajes
sembró paz y pidió justicia. Ahora bien, cada persona es
única e irrepetible y el Papa, que el Espíritu Santo nos
envíe, podrá continuar ese camino poniendo el acento en
otros aspectos del mismo. Creo que en el cónclave dominara, sin
duda, la corriente conservadora bien entendida, pero no la cerrada a toda
innovación. En la elección lleva la batuta el Espíritu
Santo que sopla donde y cómo quiere y es especialista en dar sustos
hasta a los propios jerarcas. Me gustara que el nuevo Papa viniera de
fuera de Europa, de América Latina o de África. Me encanta
cambiar el color del Papa, que no tiene por que ser blanco. Porque creo
en el Espíritu Santo tendremos el mejor Papa.
FERNANDO
RUBIO PÁRROCO SAN JUAN EL REAL
“Quiero que el nuevo Papa venga de fuera de Europa, de América
latina o de África. El sucesor de Juan Pablo II tiene que promover
la paz” |
|
| Meditación
ante el cadáver de Juan Pablo II
La Nueva España, 15 de Abril de 2005 |
Cambiaste
el nombre de pila por el de «Juan Pablo» como tu inmediato
predecesor tratando de seguir las huellas del beato Juan XXIII Y de Pablo
VI. Pero tu nuevo nombre ya tiene un significado de mayor trascendencia
histórica, cuyo sentido se revela desde que Cristo llamo Pedro
(Piedra) a Simón.
Si siempre el vicario de Cristo es piedra angular desechada por los arquitectos
mundanos en plan Sanedrín, lo cierto es que fue martirizado en
la colina del Vaticano y tu fuiste fusilado en esa misma colina, sobreviviendo
milagrosamente como piedra escogida y preciosa ante Dios.
Conocemos la mano que te disparo a bocajarro, pero el día de hoy
ignoramos la inteligencia diabólica responsable del crimen. Sabemos
también que, mientras ibas muriendo desangrado hacia el hospital,
ya ibas perdonando, como Cristo, al terrorista que, a su vez, no salía
de su asombro de que no hubieras muerto en el acto, dada su experimentada
puntería. Y, caso único en la historia de la Iglesia, consumaste
el perdón visitando a Alí Agca en la cárcel con el
mismo amor sobrenatural con que Cristo nos perdono desde el árbol
de la cruz y consolaste a su madre las tres veces que te visito.
La voz del pueblo, que es la voz de Dios, dice que tu has sido el ultimo
fusilado por el comunismo que, irritado por su derrota padecida en Polonia,
te la tenía jurada, porque tu defensa valiente de la fe supuso
el principio del derrumbamiento de su esclavitud imperial, dejando una
estela de hambre, sudor y lágrimas. Un comunismo que no te perdona
ni tu triunfo ni tu perdón porque jamás entendió
de misericordia y porque su aliento siempre fue de odio a la Iglesia que
tu presidías.
Siendo cierto que has entendido al pie de la letra la tarea de Cristo
y de Pedro, no es menos cierto que has encamado a la perfección
el talante apostólico de Juan y de Pablo.
Tu has sido el joven Juan, amigo de los jóvenes, fiel a Cristo
hasta el fin. Tu has huido del miedo de los apóstoles que abandonaron
a Jesús y seguiste a Juan hasta el pie de la cruz. Tu has vivido
a la sombra de la Virgen como Juan, sabiendo estar en segundo plano, detrás
de Ella y protegido siempre por Ella.
Tu la has tenido por madre en tu larga orfandad sin madre desde los 9
años. Y te consagraste a Ella llevando su nombre en el corazón
y en tu escudo papal. Tu sentimiento de «Totus tuus» te ha
confortado desde tu juventud hasta tu agonía, gozando del gran
legado de Cristo a Juan des de la cruz: «Ahí tienes a tu
madre».
Y no le vas a la zaga a Pablo en tu entrega incondicional a Cristo. Tu
vida ha sido una pregunta fija en cada uno de tus pasos, la misma de Saulo
de Tarso a Cristo: «Señor, ¿qué quieres que
haga?». Y cuando te contemplábamos agotado en tu caminar,
apoyado con las dos manos en la cruz de tu báculo, nos parecía
que oíamos aquellos silbidos amorosos de San Pablo: «Quién
me apartara del amor a Jesucristo?».
Alma viajera como San Pablo, estabas convencido de que el mundo era pequeño
para llevar hasta el ultimo rincón del planeta el mensaje de Jesús,
corriendo 1.200.000 kilómetros. Tal ha sido la fortaleza de tu
fe, que por todas partes has demostrado como San Pablo escribió
a los romanos: «Porque no me avergüenzo del evangelio de Dios».
Y nos dijiste convencido con voz potente desde la logia de San Pedro:
«No tengáis miedo». Repitiendo este mismo saludo al
Episcopado español en Barajas en tu primer viaje a España,
con tu fe arrolladora, la misma que aprendiste en San Juan de la Cruz
en tu tesis doctoral.
Gracias, Juan Pablo II. Has conservado la fe, has llegado a la meta. Ahora
solo te queda recibir la corona de la justicia divina.
Porque tu eres Pedro, San Pedro te abre las puertas del paraíso.
Porque tú eres Juan, la Virgen, que te quiere como a su hijo, te
da la bienvenida en el vestíbulo del cielo y te corresponde con
su afecto maternal diciéndote: ¿ Te acuerdas de cuando te
salve aquel miércoles 13 de mayo de 1981? Porque tú eres
Pablo, el apóstol de los gentiles te explicara aquel arrebato místico
que tuvo en su vida cuando, asomado al cielo, dijo: «Ni el ojo vio,
ni el oído oyó, ni entendimiento humano puede comprender
lo que es el cielo». Y porque a todo hay quien gane, te ceñirá
con la «corona inmarcesible» pues le ganaste en kilometraje.
Permite también que se acerque el patrono de las misiones San Francisco
Javier, que te dice: tampoco yo pude entrar en China, con la diferencia
de que yo era el nuncio del Papa en Oriente y vos el mismo vicario de
Cristo; te agradezco tu visita a mi castillo de Javier y a la pila bautismal
que me vió nacer como hijo de Dios, y a Goa, donde yacen mis restos.
Adiós, Juan Pablo II: has sido fiel testigo de Jesús siguiendo
con pasión su camino real de la Santa Cruz. Yo te agradezco de
un modo singular tu fe en los mártires, testigos de Jesucristo,
por lo que el soplo de tu espíritu liberó a la Iglesia española
del pecado del olvido y del miedo apelmazado por la desidia sobre las
actas martiriales de los testigos de la persecución religiosa más
sañuda de la historia; la qque sufrió la Iglesia española
a manos de los mismos que te persiguieron a ti en Polonia y en la colina
del Vaticano en el ano 1981.
Creyeron que acababan con la Iglesia si acababan contigo, como creyeron
que acababan con la Iglesia cuando crucificaron a Pedro; como creyeron
que acababan con Cristo aquel primer Viernes Santo en el Gólgota.
Pero olvidaban que tu sabías que Jesús es la Verdad que
disipa las tinieblas, el Camino que lleva a la meta y la Vida que no acaba
con la muerte.
Angel Garralda,
párroco de San Nicolás de Bari Avilés

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| Pedro
y los Once: "al servicio del Buen Pastor" |
¡Qué providencial es el mensaje que la Palabra de Dios nos
dirige en este domingo, un día antes de iniciarse el Cónclave!
Una lectura superficial podría dejarnos un tanto indiferentes. Ya
todo es sabido y ha sido archicomentado. Pero a todos, a nuestros hermanos
cardenales y a nosotros, nos es necesario escuchar la Palabra, que en este
día es tan nítida y pertinente. Dos aspectos vamos a elegir:
la comunidad de Pedro y los Once, la certeza de que Jesús es nuestro
Pastor y la advertencia contra los salteadores y ladrones del rebaño. |
|
"Pedro
y los Once": no desconecta a Pedro de su comunidad apostólica
el autor de los Hechos de los Apóstoles. Actúan en comunión
y comunidad. ¡No Pedro sin los Once, no los Once sin Pedro! La comunión
entre ellos no se establece porque todos obedezcan a Pedro, sino porque
hay entre ellos "mutuas relaciones", porque se obedecen mutuamente,
porque forman un cuerpo. No hay culto a la personalidad. Lo más importante
no son cada uno de ellos, o uno sobre otros, sino el mensaje que conjuntamente
transmiten y testifican; y también el respeto que muestran a su portavoz,
aquel que habla en nombre de todos y proclama el Mensaje que a todos concierne
y del que todos se responsabilizan.
Es, además, oportuno, resaltar que ellos hablan de Jesús. |
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Quieren ser mensajeros de Jesús y no de sí mismos. Quizá
la iglesia católica tenga el peligro, que no se ve tan palmario en
otras iglesias, de fijarse demasiado en algunos de sus personajes, de dar
culto demasiado precipitadamente a seres humanos, dando demasiado pronto
por supuesto que dan un culto mayor a su Dios. |
El sucesor de Pedro no puede olvidar que todos los aplausos que le lleguen
son y deben ser para el Señor. Que su persona ha de convertirse
en pura referencia del "Dios Mayor", del único Pastor
y Guardián. El sucesor de Pedro también se sentirá
llamado a ser "hermano", a sentirse hermano de los fieles ("¿Qué
hemos de hacer, hermanos?") y también de los sucesores de
los Once. ¡No al estrellato y sí a la constelación!
La certeza de que Jesús es nuestro Pastor y la advertencia contra
los ladrones y salteadores: El evangelio nos alerta contra la intrusión
de ladrones y salteadores. La figura del Judas ladrón, de aquel
que quería arrebatar aquello que era de los pobres, de los demás,
y que incluso convirtió a Jesús en pieza de cambio y de
ganancia, no debe ser considerada figura del pasado, sino advertencia
para el presente.
Confiamos en que la elección del sucesor de Pedro no será
contraventa, ni negociación entre partidos. Confiamos en que todos
entrarán por la puerta. El amor a Jesús lo traducirán
en amor a los hermanos, en conocerlos por su nombre, en ir delante de
ellos, en ser capaces de cargar con la oveja perdida. Anhelamos pastores
que conjuntamente pastoreen a la comunidad y no la abandonen, atareados
en mil ocupaciones burocráticas o excesivamente institucionales,
y no reduzcan su presencia a momentos solemnes en los cuales presiden,
hablan, pero no escuchan ni conviven.
Queremos
que el buen Pastor consuele, traiga la paz, evite las divisiones que nacen
de la sospecha, la imposición de unos sobre otros. El buen Pastor
quiere que sus imágenes e iconos vivientes pronuncien de verdad
la palabra: "La Paz esté con vosotros". Queremos que
el nuevo Papa nos traiga a todos la paz y que unos no aplaudan "en
contra de otros". Necesitamos la paz de la Pascua, que la tienda
se dilate para que todos, hermanas y hermanos, quepamos en la mesa de
la comunión.
José Cristo Rey García Paredes, cmf. 14 de abril
2005).

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Para
dar vida…y no quitarla |
Tal vez, en
una realidad urbana sembrada de rascacielos, semáforos, automóviles,
etc., la figura del Buen Pastor que nos presenta este domingo IV de la Pascua,
no resulte la más actual para captar la hondura de la persona y del
mensaje de Jesús.
Tal vez, por ello mismo, habría que concluir (sin olvidar la imagen
clásica que el evangelio de hoy nos presenta) que Jesús es
un HILO CONDUCTOR que nos ofrece la luz necesaria para ver los acontecimientos
de la vida, con el fondo de Dios, y es aquel HILO CONDUCTOR que, cuando
se vive conectado a El, produce inmediatamente la VIDA. |
| Jesús,
el Buen Pastor, es Aquel que sitúa delante de nosotros todo un
mar de posibilidades:
-Es una puerta que se abre. Cuando uno se atreve a cruzarla sabe, que
a la corta o a la larga, conduce a una antesala donde siempre espera Dios.
Muchos hermanos nuestros, cuando se acercan al “fenómeno”
de Jesús de Nazaret se conforman con quedarse en su persona. Jesús,
y esa es la gran novedad, es una referencia encarnada de Dios. Es un ascensor
por el que, los cristianos, subimos para disfrutar un día definitivamente
en la felicidad del cielo.
-Es un buen psicólogo. Nos conoce. Por muchos recovecos y rincones
que tengamos. Por otras tantas circunstancias que nos sacudan, Jesús,
sabe de qué hechura está conformada nuestra vida interior
y exterior. En el día de nuestro Bautismo, entró en lo más
hondo de nuestras entrañas y, desde entonces, se ha convertido
en el gran confidente de nuestras vidas, en un compañero leal de
nuestros caminos, en un cayado firme cuando asoman los cansancios.
Uno de los aspectos, que más vértigo producen las grandes
urbes (y también de vez en cuando comprobamos incluso dentro de
nuestra propia iglesia) es lo impersonal en nuestras relaciones. A nadie
nos gusta ser un mero o simple número. Todos tenemos, detrás
de nosotros, una historia (mejor o peor, positiva o negativa, brillante
o pobre) que –ante Jesús- siempre merece un respeto y con
un margen de confianza.
¡Quiere y déjate querer! ¡Conócete y déjate
conocer! Con Jesús, estos viejos adagios, nos interpelan a ser
agradecidos con ese amor y conocimiento inmenso que, Cristo, tiene de
y por cada uno de nosotros.
|
En cierta ocasión un paciente se acercó a un médico
y, después de reconocerle, el facultativo le dijo: “ahora
es necesario que, Vd., confíe en mí”.
En la iglesia de Dios hemos de ser conscientes de lo qué somos
y de a quién seguimos. Si el Señor viniese en este momento
y nos preguntase sobre ciertas prescripciones evangélicas. ¿Podríamos
responderle con exactitud sobre ellas? ¿Se percataría, Jesús,
de nuestra ignorancia en algunos aspectos? ¿Podríamos demostrarle
que somos alumnos aventajados y conocedores de la gran lección
evangélica?
Si no escucháis nunca llegaréis a ser nada (decía
un profesor a sus alumnos). Jesús, como Buen Pastor, siempre tiene
una palabra oportuna y mágica para aquellos que confían
y se deciden seguirle. Ciertamente que, con tanto ruido ensordecedor de
los “modernos pastores” que nos presenta la sociedad, es fácil
confundir el bien con el mal, la verdad con la mentira, la moral auténtica
con las ideas dominantes, las ovejas con los borregos o, incluso, al auténtico
pastor con el perverso lobo revestido de poder.
Precisamente por eso, todos los domingos, la Eucaristía es un buen
altavoz por el que escuchamos el latir del corazón de Cristo. Una
buena mesa, donde el Señor, nos va reconociendo y conociendo uno
a uno con nuestras grandezas y miserias. Una puerta, por la que ya desde
ahora, empezamos a contemplar la gran fiesta de la vida que nos espera
allá en el cielo.
Ha venido Jesús para que tengamos vida y en abundancia. Cuando
uno aprieta el pulsador de “Jesús” automáticamente
nos lleva al encuentro con Dios.
Para ello, como todo, hay que saber leer el manual de instrucciones evangélicas.
Javier Leoz
Nota: En estos días nos sorprendía la noticia,
aquí en España, de cómo en cierta clínica,
varios pacientes morían en menos de 24 horas por ser sedados excesivamente.
Uno, cuando se encuentra con el horror de ciertas actuaciones profesionales
(¿buenos?), comprende más y mejor el mensaje del Buen Pastor.
El es quien de verdad garantiza la vida desde el principio hasta el final.
Nadie tiene la potestad, sino Dios, para quitarla. Frente a la sedación,
el Buen Pastor, se multiplica en gestos y desvelos para que, a nosotros,
nunca nos falte las ganas de vivir, de luchar y de seguir adelante.
Jesús, como Buen Pastor, nos indica que el camino para una muerte
digna no es precisamente el acortar la vida, sino buscar y dar un sentido
profundo a la agonía. Me venía a la memoria el Papa Juan
Pablo II. Como Pastor, hasta el mismo final y con el último suspiro,
ha sabido encarnar perfectamente la figura del Buen Pastor dando (con
esfuerzo, sacrificio y sufrimiento) su vida al servicio de Dios, de Cristo,
de su Iglesia, de nosotros y del mundo entero.
¡ALELUYA! ¡ALELUYA!

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