Reflexiones entre amigos
Revista semanal elaborada por:
MOVIMIENTO DE ADORACION PERPETUA A.R.P.U.
PARROQUIA DE SANTA MARIA LA REAL DE LA CORTE
OVIEDO
3 de Julio de 2005
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DOMINGO XIV 2005
ADORADO SEA EL SANTÍSIMO SACRAMENTO DEL ALTAR

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ANUNCIO DEL CONGRESO EUCARÍSTICO NACIONAL

PRINCIPADO DE ASTURIAS

SEPTIEMBRE 2005


"Soy manso y humilde de corazón."


Lectura del santo evangelio según san Mateo. (Mt. 11,25-30)


    En aquel tiempo, Jesús exclamó: Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor.

Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.
                                                                Palabra del Señor
Sugerencias pastorales

1. Dar a conocer a los hombres el Dios del amor y la misericordia. Al hombre contemporáneo frecuentemente atormentado entre la angustia y la esperanza, postrado por la sensación de su limitación y asaltado por aspiraciones sin confín, turbado en el ánimo y dividido en el corazón, la mente suspendida por el enigma de la muerte, oprimido por la soledad mientras tiende a la comunión, presa de sentimientos de náusea y hastío, le es necesario encontrarse con el rostro misericordioso de Dios. La Iglesia, como afirma Juan Pablo II, debe dar testimonio de la misericordia de Dios revelada en Cristo en su misión como Mesías, profesándola en primer lugar como verdad salvífica de fe necesaria a una vida coherente con la fe, después buscando introducirla y de encarnarla en la vida, ya sea de sus fieles, ya sea, en cuanto sea posible, en la vida de todos los hombres de buena voluntad (Dives in misericordia 12).

2. Formar un corazón manso y humilde de corazón. Todo cristiano, pero de modo especial el sacerdote, ha de hacer suyo esta invitación de Cristo: aprended de mí que soy manso y humilde de corazón. La mansedumbre y humildad de corazón es un arma poderosa con que cuenta el sacerdote para abrir el corazón de los hombres para ganarlos para Dios. San Juan Bosco alentaba así a sus sacerdotes: ¡Cuantas veces, hijos míos, durante mi vida, ya bastante prolongada, he tenido ocasión de convencerme de esta gran verdad! Es más fácil enojarse que aguantar, amenazar que persuadir; añadiré incluso que, para nuestra impaciencia y soberbia, resulta más cómodo castigar a los rebeldes que corregirlos, sopor tándolos con firmeza y suavidad a la vez. [...] Mantengamos sereno nuestro espíritu, evitemos el desprecio en la mirada, las palabras hirientes; tengamos comprensión en el presente y esperanza en el futuro, como conviene a unos padres de verdad que se preocupan sinceramente de la corrección y enmienda de sus hijos (Epistolario, Turín 1959, 4, 201-203).

La mansedumbre es la virtud que tiene por objeto moderar la ira según la recta razón. Santo Tomás, citando a Aristóteles, distingue en la II-II, q. 157, a 1 y q.158, a1,2 y a 8 dedicadas al estudios de la mansedumbre y de la ira, tres tipos de ira en el hombre: la de los violentos (acuti) que se irritan en seguida y por el más leve motivo; la de los rencorosos (amari) que recuerdan mucho tiempo el recuerdo de las injurias recibidas; y la de los obstinados (difficiles sive graves) que no descansan hasta que logran vengarse. Todas estas formas de ira tan ajenas a la mansedumbre de corazón están totalmente ausentes en el modo en que Dios trata a su pueblo y que viene confirmado por el Hijo en su modo de tratar y dirigirse a los hombres.

¡Cuánto bien podemos hacer a nuestros fieles dirigiéndonos siempre a ellos con bondad, sin mostrar impaciencia ante sus deficiencias y limitaciones personales, indignación ante sus miserias! ¡Cuánto bien podemos hacer evitando disputas, voces destempladas, palabras, gestos o acciones bruscas que puedan herir la sensibilidad de nuestros hermanos, acogiendo con benevolencia a los pobres, a los afligidos, a los enfermos, a los pecadores, y también, suavizando con buen tacto las justas reprensiones que sean convenientes al bien de las almas!

Por otra parte, el sacerdote debe enseñar a los fieles a vivir esta faceta del amor con todos los miembros de la comunidad parroquial. Enseñarles a no devolver mal por mal, a no hablar mal de los demás, a saber dominar las reacciones de enojo y de ira hacia los demás, a tratar con buenas maneras a sus hermanos.
DESCANSO/QUÉ-ES:

Venid a mí todos los que estáis cansados...

Somos algo mucho más importante que nuestro trabajo, oficio, cargo o profesión. Somos seres humanos hechos para vivir, amar, reir, ser.

Por eso, en contra de lo que muchos puedan pensar, «descansar» no es tan fácil. Porque no es divertirse dando rienda suelta al consumo, ni «hacer vacaciones» para alardear o alimentar la propia vanidad.

Descansar es reconciliarse con la vida. Disfrutar de manera sencilla, cordial y entrañable del regalo de la existencia. Hacer la paz en nuestro corazón. Limpiar nuestra alma. Reencontrarnos con lo mejor de nosotros mismos.

Por eso, no hay que recorrer largas distancias para encontrar descanso. Basta recorrer la que nos lleva a encontrar la paz en nuestro corazón. Si ahí no la hallamos, inútil buscarla en ninguna parte del mundo.

Necesitamos salir al aire libre y encontrarnos con la naturaleza. Pero necesitamos también salir de nuestros egoísmos y mezquindades, y abrirnos a la vida y a las personas. Descansar es descubrir que uno está vivo, que puede mirar con ojos más limpios y desinteresados a la gente, que es capaz de enamorarse de las cosas sencillas y buenas, que hasta se puede tomar uno tiempo para ser feliz.

Pero sólo descansamos cuando liberamos nuestro corazón de angustias egoístas y de mil complicaciones insensatas que nos creamos mutuamente sin necesidad alguna. No basta salvarnos de la asfixia que el nerviosismo, el ruido, la agitación o el trabajo producen en nosotros. No se puede descansar cuando la insatisfacción, la tristeza, el miedo, el remordimiento o la culpabilidad nos atenazan.

¿Cómo transformar todo esto en paz? ¿Cómo dejarnos iluminar en lo más hondo de nuestro ser? ¿Cómo acoger de nuevo la energía de la vida?

Los creyentes sabemos que un Dios acogido en nuestra vida, no como un ser vago e impersonal sino como amigo querido y cercano, es camino de pacificación, iluminación interior, unificación de todo nuestro ser, perdón y liberación de nuestras contradicciones, errores y pecados.

Acertar a abrirnos a Dios es encontrar descanso verdadero. Ojalá, al organizar nuestras vacaciones, sepamos escuchar en las palabras de Jesús la llamada de ese Dios amigo: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré».
Hermosísima misa en un precioso Oviedo

Acabo de presenciar la misa que TVE ha retransmitido desde la iglesia de Santa María de la Corte de la capital del Principado. De las más hermosas que he visto últimamente.

Primero asistimos a una visita de la ciudad que está verdaderamente preciosa. Y en la que, pese a quien pese, son evidentes las raíces cristianas. Y no las raíces como si de una museo arqueológico se tratara. La presencia cristiana en una ciudad que durante siglos fue cristiana y que esperemos en Dios lo siga siendo.

El oficiante principal fue el recientísimamente nombrado obispo auxiliar Cecilio Raúl Berzosa.(.........) Su celebración fue impecable. Su homilía, excelente. Breve, clara, pastoral, bien dicha. Los mártires de Asturias, tanto tiempo olvidados(...........), fueron evocados como debían serlo. Sin estridencias, sin revanchas pero también sin olvido de un testimonio glorioso. Muy bien, señor obispo.

La oraciones absolutamente eclesiales. Y perfectas. Con alusión a los problemas sociales que los católicos somos los primeros en reconocer y en contribuir a su alivio. Pero en su lugar.

En las ofrendas tuvieron los mártires una presencia destacada en un cuadro de nueve seminaristas asesinados y hoy en proceso de canonización. La Iglesia de Asturias parece que por fin agradece y reconoce aquel testimonio de amor y fidelidad verdaderamente admirable.

El himno asturiano, con gaita y tambor, emocionante tras la consagración. Qué bien sonaba. Y qué propio en aquel momento.

Concluyó la celebración con el himno a la Santina. Nunca lo había oído. Qué hermoso, qué verdadero y qué español. Ya sabemos que los asturianos son grandones, y yo tal vez lo sea por mi sangre avilesina de Fernández de la Cigoña. Pero no pude dejar de recordar aquello de que España somos nosotros y el resto hubimos de reconquistarla.
No me duelen prendas en reconocer que en el obispo Berzosa hay madera de un buen obispo. Lo hago encantado. Gracias monseñor.

26/Jun/2005 12:01 GMT+1 8
Nota de la R. Hemos suprimido dos o tres líneas donde está (......)Esperamos que el autor, a quien de veras le agradecemos su comunicación tan llena de elogios, nos disculpe.

RE: Hermosísima misa en un precioso Oviedo

Muy bien la homilía, muy bien la referencia a esos MÁRTIRES con mayúsculas, me gustó mucho que en la ofrendas llevasen el retrato de los seminaristas mártires, muy presentes gracias al párroco Don Laurentino Gómez, que incluso en el oracional eucarístico que escribió les da cabida, además de una excelente liturgia muy bien preparada. Ha sido la primera homilía del nuevo obispo auxiliar que he escuchado, espero no tener que cambiar la primera impresión.

"Buscad leyendo y halláreis meditando". San Juan de la Cruz.

La misa de la Corte fue retransmitida en directo par TVE e Internet
La emisión comenzó con doce minutos de imágenes de la ciudad
E. F.-P.


Televisión Española emitió ayer por su segunda cadena la misa dominical desde la iglesia parroquial de Santa Maria La Real de la Corte. La retransmisión comenzó a las 10.30 de la mañana, con un reportaje sobre la ciudad, y continuó con la misa, en directo. La celebración fue presidida por el obispo auxiliar, Raúl Berzosa, y estuvo concelebrada por cinco sacerdotes, entre ellos el párroco de la Corte, Laurentino Gómez.

La misa pudo seguirse a través de Internet, un servicio que el párroco estaba muy interesado en ofrecer pensando en los españoles que residen en países donde no llega el canal internacional de TVE. El sacerdote manifestó su satisfacción por el resultado de la emisión, a pesar de lo fatigoso que habían resultado los preparativos. «Todo estaba muy calculado», comentó.

Todo transcurrió según lo previsto. Los técnicos de la televisión publica colocaron los focos, las cámaras y las conexiones necesarias para la emisión.

Desde el sábado, la plaza Feijoo y la calle San Vicente estuvieron ocupadas por los camiones de TVE.

Dos gaiteros, los hermanos Iñaki y Jonathan Sánchez, y el coro interparroquial «Schola Cantorum» pusieron música a la celebración eucarística.

Uno de los momentos de los que mas orgulloso se siente el párroco de la Corte es el de la procesión de ofrendas. Participaron en ella varios niños de primera comunión, un inmigrante, jóvenes de confirmaci6n, dos parejas de recién casados y dos jóvenes que estudian en el Seminario y que depositaron ante el altar un cuadro de los seminaristas mártires de Oviedo. También estuvieron representados en la ofrenda Caritas y la Pastoral Sanitaria.

La Adoración Perpetua al Santísimo Sacramento por Internet se reanudó ayer por la tarde. Para conectarse basta buscar el enlace «adoración virtual» en la página de la parroquia: www.arpucorte.com

EI interior de la Iglesia de Santa Maria La Real de la Corte, ayer por la mañana, durante la retransmisi6n por TVE de la misa dominical.

Nota de la R.

Gracias Elena por tus hermosas y competentes publicaciones sobre nuestra parroquia.

DOMINGO XIV Tiempo Ordinario
Evangelio

Mt 11,25-30.-Soy manso y humilde de corazón

Lectura del santo evangelio según san Mateo:

En aquel tiempo, exclamó Jesús: “Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra por­que has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.”
 
De este Jesús mío, hay muchísimas cosas en su Evangelio que me gustan. Las que no son aún capaz de comprender bien, soy muy limitado, me impiden afirmar que todas.
Pero esta oración ...

Leo este trozo de Evangelio en muchos funerales, para intentar transmitir a muchas familias mi seguridad en la confianza. Dios, nunca nos abandona. Ni siquiera en los momentos en que parece que estamos más solos, más olvidados de la mano de Dios.
Y ese es el gran secreto.

Esa es la gran verdad.
Por eso, hay que volver continuamente a Jesús:
Él ora con nosotros,
Ríe con nosotros,
Llora con nosotros,
Está con nosotros.
Por eso, su yugo es llevadero y su carga ligera: LA LLEVA ÉL, con nosotros.
¿Cómo no amarle?  

Casimiro
GENTE SENCILLA
“Las has revelado a gente sencilla”



Mt 11,25-30
Fue hace muchos años en L´Ecole Biblique de Jerusalén. Un maestro de exégesis nos iniciaba en el difícil arte de desen­trañar el evangelio de Mateo. Todo parecía poco para captar el sentido último del texto: crítica textual, análisis literario, estructura del pasaje. Un día, llegamos a esos versículos en los que Jesús exclama: “Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tie­rra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a la gente sencilla” (Mt11,25). El profesor hizo un largo silencio.

Después, nos dijo muy despacio: “No olviden nunca estas palabras. Todo lo demás pueden olvidar.” Fue probablemente la mejor lección de exégesis que he reci­bido nunca.
Luego, a lo largo de los años, he podido ver que es así. Siempre que he tenido la impresión de estar junto a una per­sona cercana a Dios, ha sido alguien de corazón sencillo. A veces, una persona sin grandes conocimientos, otras alguien de notable cultura, pero siempre un hombre o mujer de alma humilde y limpia.

En más de una ocasión, he podido comprobar que no basta hablar de Dios para que se despierte la fe. Para mucha gente, ciertos conceptos religiosos están muy gastados, y aunque uno trate de sacarles todo el vigor y sabor que tuvieron en su ori­gen, Dios sigue como “fosilizado” en sus conciencias. Al mismo tiempo, me he encontrado con gentes sencillas que no parecen necesitar grandes ideas ni razonamientos. Intuyen en seguida que Dios es “un Dios oculto”, y de su corazón nace espontánea una invocación: “Señor, muéstrame tu rostro.”

Me he encontrado también con personas que se mueven siempre en el círculo de la utilidad. Algunas abandonan a Dios -porque les resulta perfectamente inútil; otras le retienen y dan culto porque les sirve. Sin embargo, he podido conocer a gentes sencillas que viven dando gracias a Dios. Disfrutan de lo bueno de la vida, soportan con paciencia los males, saben vivir y hacer vivir. No sé cómo lo logran, pero de su corazón parece estar siempre brotando la alabanza al Creador. Su vida es un acierto.

He expuesto muchas veces temas religiosos y he hablado de Dios ante gentes muy diversas. En ocasiones me he encontrado con personas que planteaban preguntas y más pregun­tas sobre toda clase de cuestiones teológicas sin mostrar el menor interés por encontrarse con Dios. Pero he visto también gente sencilla ,los ojos brillaban de forma especial cuando yo leía textos como éste del profeta Isaías: “Yo soy el Señor, tu Dios .. Tú eres de gran precio a mis ojos, eres valioso y yo te quiero... No temas que esto contigo” (ls 43, 4); o pronunciaba el salmo 103: “Como un padre siente ternura para con sus hijos, así siente ternura el Señor para quienes le temen. Pues él sabe de qué estamos plasmados, se acuerda de que somos barro” (Sal 103, 13-14). Sí, Dios se revela a gente sencilla.


VERANO
Venid a mí todos los que estáis cansados
Mt 11, 25-30


Ya estamos en verano. Y todos nos disponemos a buscar, de alguna manera, ese descanso que nos reponga de las tensiones y desgastes que hemos ido acumulando a lo largo del año. Sin embargo, no todas las personas saben descansar. Hay quienes terminan las vacaciones con el ánimo crispado y el cuerpo mal­trecho. Descansar es un arte que hay que aprender.

Antes que nada, hemos de valorar el descanso y el ocio por sí mismos. Configurados por ,la sociedad del rendimiento, podemos llegar a pensar que la vida pierde todo su sentido en el momento en que deja de ser rentable. Hay personas que siempre tienen que estar haciendo algo útil. Sólo “descansan”para volver a trabajar, pues el trabajo es lo único importante en sus vidas. Por eso, incluso en vacaciones, tienden a seguir haciendo lo que hacen durante el resto del año.

Sin embargo, las vacaciones son para vivirlas a pleno pulmón, gozando del hecho de poder disfrutarlas y no sólo como un merecido descanso, sino como apertura a nuevos valores y recreación de nuestra vida.

El descanso vivido plenamente nos permite recuperar la paz y armonía interior. Volver a ser más dueños de nosotros mismos, liberarnos de preocupaciones y prisas que ahogan nuestro ser. Se trata de experimentar ese puro vivir del que habla Laín Entralgo, en el que “el cuidado ha sido enteramente sustituido por el gozo”.

Ese descanso liberador nos hace más receptivos y contemplativos. En el ocio nos conocemos a nosotros mismos de otra manera. Podemos escuchar mejor lo que hay dentro de nosotros; tomar conciencia más viva de lo que somos y de lo que la vida nos pide; poner las bases para una vida más equilibrada y digna.

El ocio ayuda también a entrar en comunión más profunda con las cosas y con la naturaleza, al sustituir el punto de vista de la utilidad por el disfrute. Cuando uno olvida la prisa, disfruta del silencio, recorre a pie los caminos, contempla plácidamente la puesta del sol o se recrea en las aguas del mar, experimenta la vida como un regalo precioso que nunca sabremos agradecer lo suficiente.

No es difícil entonces percibir la presencia misteriosa de ese Dios cuyo amor atento y solícito vela por esta creación y por esta humanidad que sólo busca descanso y vida eterna. Se entienden las palabras de Jesús: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré.” ¿Puede de verdad descansar el corazón del ser humano sin reconciliarse con Dios, su Amigo?

TESTIGO

Fui testigo presencial de su beatificación. Estudiante en Roma, a mis 19 años, era todo ojos abiertos al mundo y, sobre todo, al eco que la Ciudad eterna iba dejando en mi vida joven. Uno de los acontecimientos que más impactaron fue la beatificación de la jovencita María Goretti. Regía la Iglesia la sazón Pío XII. Asistió a la beatificación la madre de la Beata y también asesino de la joven, cumplida la pena y convertido de su crimen.

Pero no fue aquella masa de gente que acudió a su beatificación lo que verdad más me impresionó, cuanto la masa silenciosa de jóvenes que acudí a contemplar el cuerpo virginal de aquella jovencita de 12 años, cuyos restos mortales fueron llevados a Roma con motivo de su beatificación. ¿Qué pensaban aquellos jóvenes, arrodillados y meditativos, ante aquella heroína? Goretti para muchos, era un reproche a su vida licenciosa; una meta inalcanzable para otros, pero para no pocos, un ejemplo a seguir, como aquella joven de Fiobbio (Italia) de nombre Pierina, que asistió a la beatificación de Goretti y, ante s restos mortales, prometió “antes morir que pecar”. Diez años más tarde moría esta joven, mártir también de la pureza como María Goretti, y hoy igualmente propuesta como modelo a la juventud.

“Santa María Goretti a los 12 años, soportó la muerte antes que ofender al Señor: 'Dios no lo quiere; es pecado'”.

“Su santa madre asistió a la canonización de su hija”.
“El asesino, Alejandro Serenelli, convertido, entregó su vida al Señor en un convento”.

¿Quién fue Maria Goretti?

Nace en Corinaldo (Ancona, Italia), el 16 de octubre de 1890. Bautizada el mismo día de su nacimiento, recibe el sacramento de la confirmación a los seis años. El Espíritu Santo la llenó de su fuerza para dar testimonio de Cristo, y Jesús, en su primera comunión, que recibió el día del Corpus, a sus 12 años, la hizo suya.

La pobreza obligó a la familia Goretti a cambiar de residencia, instalándose en Nettuno, también en Italia. El heroísmo martirial de María Goretti no se improvisa: “es un don del Padre que da a aquellos que ya eran santos antes de derramar su sangre” (Antonio Montero).

Educación Cristiana

Efectivamente, sus padres procuraron educar a la niña en los principios de la fe cristiana, siendo Goretti receptiva y de buena índole, siempre dispuesta a ayudar en el hogar en todo lo necesario. En Ferriere tuvo la pena de perder a su padre. Marietta se puso incondicionalmente al servicio de su madre, a la que animaba a confiar en Dios en medio de las penurias económicas a las que se vieron sometidos. Era cariñosa con sus hermanos menores, de los que cuidaba con todo afecto, y estaba pendiente de la salud y necesidades de su madre. Ayudaba cuanto podía en las faenas de la casa y era un "ángel de paz" para la familia. Rezaba devotamente el Rosario, el cual, según sus palabras, "lo ofrecía por el alma de su padre".

El martirio

La tragedia que acabaría con la vida de Marietta se originó por la presencia en la casa de los Goretti, de otra familia, lo Serenelli. Vivían con la viuda Goretti sus hijos, el Sr. Serenelli y su hijo Alejandro, de 18 años. Alejandro comenzó a ver con ojos libidinosos a la jovencita Marietta, con la que se codeaba a diario por la convivencia en la misma finca. En varias ocasiones Alejandro se atrevió a manifestar sus intenciones libidinosas a Marietta, encontrando siempre e la jovencita un rechazo sin paliativos, alegando que lo que le proponía era una ofensa al Señor. Un buen día -el 5 de julio de 1902- estando María Goretti sola, cosiendo en el porche de la casa Alejandro volvió a la carga y se atrevió una vez más a proponerle lo mismo. Ante el rechazo de la jovencita, la arrastró interior de la casa y le propuso sus torpes propósitos. La jovencita se resistió diciendo: “no puedo hacer eso; es pecado; es pecado. Tú irás al infierno". Verse rechazado y ante el temor de ser descubierto por la madre de Marietta Alejandro perdió los estribos; cogió un punzón y le asestó catorce puñaladas e el vientre, dejándola medio muerta. María Goretti, recatada y pudorosa, trataba de recomponer sus vestidos desgarrados por las puñaladas.

El agresor huyó dejando a su víctima desangrándose hasta que llegó su madre la encontró moribunda. Trasladada con urgencia al Hospital más cercano, sobrevivió unas horas, en las que todavía consciente, pudo ella misma testificar lo ocurrido y perdonar al agresor. Próxima ya a morir, en sus delirios, repetía incesantemente: "Dios no lo quiere; es pecado...; irás al Infierno".

Poquedad y grandeza

(Entorno al Evangelio) Laurentino Gómez Montes (Pbro)

La pequeñez o grandeza
no es ya cuestión de estatura
hay cosas pequeñas, grandes
y grandes, de miniatura.

El envase de la esencia
suele ser siempre pequeño,
pero es también chiquito
el envase del veneno.
La grandeza de los hombres
no puede medirse en metros,
los hay grandes como Judas
y bajos como Zaqueo

Quienes se crean mayores
deben hacerse pequeños,
que pequeñas y bajitas
son las puertas de los cielos.

XIV domingo del tiempo ordinario
7 de julio de 2002


Comentarios a las lecturas del teólogo José Cristo Rey García-Paredes
¿De dónde nos vendrá la solución?

Estamos en un mundo caracterizados por múltiples "preocupaciones". El filósofo García Morente definía la preocupación, como preocupación, es decir "ocuparse anticipadamente" de algo. Cuando hacemos que nuestro espíritu se ocupe de algo que acontecerá en el futuro. Él decía que la vida es, por ello, preocupación.

Así somos los seres humanos en nuestro tiempo, en nuestra iglesia. Muchas realidades nos preocupan y queremos preparar la respuesta, la solución. Esto es digno del ser humano. Nos preocupa la injusticia -tan cruel con los derechos de la persona, la pobreza -tan discriminatoria y tan creciente-, el desprecio a la vida -tan diabólico-. Por eso, pensamos en la globalización, en la economía, en la violencia.

Lo dramático es que tales preocupaciones sirven de poco. Mucho nos esforzamos por resolver problemas, pero pasa el tiempo y las cosas siguen igual o peor. Nunca, como en este tiempo, nos hemos reunido para "preocuparnos", para resolver problemas. Sin embargo, ¿qué resultados han producido tantos Congresos, tantas iniciativas diplomáticas, todo ese trasiego de expertos y entendidos? A veces, uno tiene la impresión de que gastamos muchísimas energías y dinero en diagnosticar los males, pero se trata de diagnósticos sin solución. Hay expertos en diagnósticos, pero no expertos en soluciones. ¡Ese es nuestro drama!

El mensaje de este domingo es pertinente. Puede hacernos comprender por dónde viene la alternativa. Tal vez sea preciso poner un freno a esta feria de las vanidades, en la que se piensa que por decir las cosas, se solucionan. ¿De dónde nos vendrá el auxilio?

"Mesías" que trae la paz: humilde y justo (Za 9,9-10)


Si algo echamos en falta dentro de la humanidad es "la paz". Nuestro planeta azul se caracteriza actualmente por una red inexplicable de tensiones violentas. En la tierra nos sentimos inseguros. En cualquier lugar nos puede acechar la violencia: sea o no institucionalizada. ¡Cuántas muertes produce cada año, cada mes, cada día, esta guerra sórdida de la que no acabamos de salir!

Entre las naciones, entre las mismas regiones, existe una sórdida hostilidad, que no cede ante el enfrentamiento, la muerte, la extorsión.

¿Cuándo llegará la paz? ¿Cuándo llegará la paz que trae consigo la justicia? No nos resignamos a cualquier tipo de paz. Esperamos la paz que restablece los derechos inalienables de cada persona. No existen, hasta ahora, políticas satisfactorias.

El profeta Zacarías anunció hace siglos al pequeño resto de Jerusalén, al grupo de los humildes y humillados la llegada de una alternativa: un rey humilde, justo y victorioso, montado en un pollino -cría de asna-. Él acabará con la violencia, con la guerra, con las armas de muerte. Él desbordará los límites de Israel y anunciará la paz a todas las naciones. Su dominio llegará a todo el mundo.

¿Será posible este sueño profético? ¿Por dónde llegará o está llegando el rey humilde victorioso, justo, que anuncia a todos la paz? En todo caso, se nos da una clave: sólo la humildad, la justicia y el amor, son el Mesías que trae la paz a las naciones.

El Espíritu "nos es entregado" sin medida (ROM 8,9.11-13)

¿Qué hacer para tener un espíritu alegre, emprendedor, creativo, esperanzado? No pocas veces nos vemos habitados por un espíritu lánguido, apesadumbrado, taciturno, desanimado. No es fácil vivir en un mundo tan complejo y tan enfrentado. Cada situación perversa, deja en nuestro espíritu su huella.

Vivir en esta condición deprimida es "vivir en la carne", como Pablo lo llama. No creamos que la "vida en la carne" es diversión, felicidad, desbordar los límites, creatividad... No. La vida en la carne es vida en la corrupción, es vida amenazada de muerte. Es vida sin salvación, sin perspectivas.

En cambio, vivir en el Espíritu de Jesús es felicidad, es resurrección, animo imbatible, constante capacidad creadora.

El Abbá es la fuente del Espíritu. Él nos entrega el Espíritu sin medida. ¿Qué hacer para recibir este Santo Don? ¿Qué hacer para no cerrarnos a su efusión constante? Por doquier, en cualquier momento, el Espíritu -que resucitó a Jesús de entre los muertos- nos es donado. ¿Qué hacer para que no caiga en saco roto tanta gracia?
¡No confiar en nosotros mismos! Ser conscientes de que una Gracia Misericordiosa nos envuelve. No apenarnos por nuestras limitaciones. Poner la confianza en el Señor y esperar sin dudar.

Por dónde llega la alternativa Mt 11,25-30

Es llamativo ver hacia adónde apunta Jesús en su oración al Abbá. Lo que le agradece podría parecernos sin importancia. O mejor, Jesús le agradece al Abbá lo que para nosotros tiene poca importancia: el haber revelado su Misterio a los pequeños y no a los sabios e inteligentes. ¿De qué nos sirve -dirían muchos- que los pequeños, los últimos, los desplazados, conozcan el Misterio, tengan las claves de la solución de los problemas, si nada de eso le es revelado a los poderosos, a los que rigen los destinos de los pueblos?

Jesús insiste en que esa es la buena voluntad del Abbá. Más todavía. Jesús se identifica con los pequeños, los últimos, los que no son considerados sabios. Por eso, nadie hacía caso a su mensaje, como tampoco hace caso al mensaje que viene de los humildes. Se busca a los expertos, a los inteligentes. Ellos -pensamos- nos darán las claves, la solución. Al fin de cuentas, todo queda igual y sin resolver. Cuántas "mesas de paz", cuántas "consultas a expertos" para resolver los problemas del hambre, de la violencia, de la pobreza. Al fin... ¡nada! ¡casi nada!

A quien debiéramos consultar es a quienes han recibido la "revelación".  Hoy mismo, Jesús quedaría fuera de las mesas de consulta, porque nos parecería "poco preparado", demasiado "simple" o "sencillo". Sin embargo, ahí está la solución. Jesús es el Maestro humilde que trae consigo la solución a todos nuestros problemas. Sólo en Él encontraremos el auténtico descanso. Su yugo es suave y su carga ligera. Él es el Príncipe de la Paz.

¿Cuándo entenderemos esto?

Quis potest capere, capiat (Quien la pille “ye pa él”)

Hoy no quiero pensar mal,
me asaltan mil tentaciones,
de ver fatuas intenciones:
si acierto, siento descarga;
si yerro, pido perdones.

Quiero apuntar al pecado,
más que al de tal o cual nombre,
llamando al pan, pan de trigo,
vino al fruto del racimo
y “el que se pique, ajos come”.

Hay quien víctima cerroide
de la megalomanía
propicia un crecer salvaje
no exento de cobardía,
ni de atropello y ultraje.

No tiene una sola pizca
de honor ni de valentía
quien se ceba y arremete
contra quien deja patente
su perdón y su hidalguía.

Quien cae en la tentación
de pescar a río revuelto,
tal vez le suceda aquello
del tiro por la culata
coceando al aguijón.

Se dice de este país
que, con vela o con garrote,
se marcha detrás del clero
haciendo el gran monigote.
Hoy se quiere abrir la veda
del palo y del estrambote.

Perdonadme estas “rimetas”
pobres en categoría,
pero sin pizca de miedo
de decir lo que se sienta
ni sentir lo que se diga.

Entre La Corte y San Juan


Diario la Nueva España –Sábado 25 de Junio de 2005

En su edición especial semanal “La Ciudad y los días” por Esteban Greciet
Si hubiera que elegir un lugar entre los innumerables rincones de interés en la ciudad para empezar a presentar su historia y, con ella, esbozar la sustancia misma de su modo de ser, este no podía ser otro que aquel en el que Máximo y Fromestano plantaron sus reales va para trece siglos.

Fue allí donde la tropilla foramontana decidi6 haber hallado lo que en su rastreo perseguía, tal que, sin duda, el sitio que brindara condiciones naturales para la indispensable intendencia del cuerpo y el propicio ambiente para el cuidado del espíritu. Y de paso, escapar del tan molesto y continuo guerrear con los moros desde Pelayo en adelante y de la cordillera abajo.

Nacía la ciudad en ese mismo punto, hoy lleno de encanto antañón y rodeado de reliquias seculares: el monasterio de las Pelayas, la muralla. el arco de San Vicente, la Corrada del Obispo, el transito de Santa Bárbara, San Tirso, los museos arqueol6gi­co y de Bellas Artes, el Fontan, el casco viejo y sus vetustos palacios, la Cámara Santa. la Catedral y su profanada plaza. los nostálgicos escenarios de «La Regenta», «Tigre Juan», «EI Maestrante», «Nosotros los Rivero»...

Es, como se sabe, la calle San Vicente, nombre del diácono mártir a cuya advoca­ci6n dedicaron enseguida los expedición­ un modesto templo, depositando en el ara sus reliquias, y un no menos sobrio monasterio benedictino para poner en prac­tica su indiscutible lema «ora et labora». Con estos que pudiéramos llamar «los 27 de la fama» empezó todo, Máximo al frente, y así, sin soluci6n de continuidad, siglos y siglos a la espera de Gabino de Lorenzo.

Oviedo, en TVE

Pues señor, Televisi6n Española ha teni­do el acierto de poner sus miras en el tem­plo que, mediada la calle, preside la plaza de Feijoo, levantado aproximadamente sobre los sagrados terrenos fundacionales, para emitir mañana «a la ciudad y al mundo» la habitual ceremonia cat6lica dominical. Estamos de enhorabuena. Vamos, digo yo, aunque tal vez discrepe el señor Cuesta y compañeros del laicismo galopante. Para su tranquilidad, diré que la importancia que yo le atribuyo no es sólo para creyentes, sino también turística.

Si, porque desde la iglesia de Santa Maria La Real de la Corte, que data del siglo XVI y es templo parroquial desde el XIX, será transmitida la misa dentro del programa de «EI día del Señor», a las 10.30 de la mañana, presidida por el flamante obispo auxiliar don Raúl Berzosa, con otros concelebrantes de relieve. Ceremonia que el cura don Laurentino y sus huestes preparan (músicas, coro, lecturas, ofrendas...) desde hace días con todo detalle -incluso para la difusión por Internet- y en la que espero suene su extraordinario órgano de concierto.

A pesar de que las misas no están de moda mas que para los cat6licos «de carné» -aun quedamos muchos y correosos, para desesperación del Gobierno-, Oviedo ganara prestigio en este caso porque el acontecimiento será ilustrado con las imágenes más representativas de la ciudad.

Puedo decir que el templo elegido no será muy conocido como monumento, y de hecho no figura en algunas guías, pero merece ser visitado, por su merito arquitectónico, su diafanidad, su acústica, sus obras de arte y su conservaci6n. Bajo el crucero, alberga el sepulcro de fray Benito Jerónimo Feijoo, aquel benedictino ilustrado, audaz y precursor que vivi6 sus mas fertiles anos de pensador y ensayista en el monasterio ovetense de su orden.

EI retablo mayor, entre columnas corintias, exhibe tres grandes lienzos de Diego Valentín Díaz (1640), en los que se representa como figura central la de San Vicente en su martirio. Todo un marco esplendoroso, en el que habitualmente suena una suave música clásica. Ambiente propicio, en todo caso, para quienes quieran rezar, que todavía queda alguno.

Tuvo La Corte párrocos que hicieron historia. Aun viven ovetenses que llegaron a conocer a don Román Cossio, sacerdote ejemplar, que sufri6 con el temple de los primeros cristianos un cruel martirio en la revoluci6n de octubre de 1934, con su particular vía dolorosa incluida. y que subirá sin duda a los altares. Otro futuro santo vinculado a la parroquia fue el valeroso Isaac Díaz, presidente de la Acci6n Católica, a quien tuve el privilegio de tratar.

Muchos mas ovetenses recordaran a don Argimiro Llamas, un cura bien plantado y pico de oro, que llegó a tener muchísimos niños catecúmenos, y que organizaba una bullanguera fiesta anual en la que se elegía en plena calle al rey o la reina del catecismo.

Yo pienso echar una ojeada al programa, tanto por el escenario como por comprobar su tratamiento y, de paso, ver cómo se produce nuestro joven obispo auxiliar recién estrenado.

Señor San Juan

La ya aludida plaza de la Catedral ha sido de nuevo escenario de la tradicional hoguera y consiguiente festejo propio de la mágica noche de San Juan. Estoy muy a favor de una celebraci6n llena de sentido en la que he participado mas de una vez, pero siempre me manifestare igualmente por el respeto debido a los espacios nobles de la ciudad.
Juan el Bautista es santo de gran predicamento popular y patronazgos múltiples que abren las expansiones veraniegas. En Oviedo, como titular de la parroquia de San Juan el Real y de su sede, la llamada «catedral del ensanche» celebra estas jornadas con bollos, músicas, chocolatada y solemnidades religiosas.

EI viajero que recale estos días por la ciudad, sea cristiano, judío, musulmán, budista. agn6stico o ateo, no conviene que pierda la ocasi6n de añadir a sus visitas turísticas de manual las del templo de Santa Maria La Real de la Corte, mencionado al principio, y la preciosa y muy diferente iglesia, ahora aludida. de San Juan el Real, digna de ser contemplada por dentro (sus frescos, sus mosaicos, sus vidrieras, sus imágenes, sus capillas y por fuera (sus formas, sus torres, su piedra rosa, sus cúpulas bizantinas).

Cumple el templo de San Juan 90 anos, que no son muchos para un monumento, casi
la mitad de ellos, 44, regido por un notable barroco, don Fernando Rubio, que sigue al pie del cañon, sucesor de don Demetrio Cabo (y antes, don Hermógenes Lorenzo) y que alcanzó a contar con curas tan conocidos tiempo atrás en Oviedo como don Marcelino Ramos y don Luis Arrojo, entre otros muchos.

Mas de uno ha dejado escrito que Oviedo es una ciudad levítica. Lo fue.
Nota de la Redacción: Agradecemos esta preciosa e encomiable publicación a D. Esteban Greciet

Eucaristía y apostolado


Fuente: Catholic.net
Autor: P. Antonio Rivero LC
¿Cómo iban creciendo los primeros cristianos? A través de la fracción del pan y la predicación.


No sé si todos nosotros sentimos el mismo aguijón de San Pablo: “Ay de mí, si no evangelizo . . .” (1 Cor. 9,16). Urge el apostolado. El papa en la encíclica sobre “La misión del Redentor” nos dice: “La misión de Cristo Redentor, confiada a la Iglesia, está aún lejos de cumplirse. A finales del segundo milenio después de su venida, una mirada global a la humanidad demuestra que esta misión se halla todavía en los comienzos y que debemos comprometernos con todas nuestras energías en su servicio” (n.1).
¿Qué es el apostolado?

El apostolado es precisamente ese comprometernos con todas nuestras energías a llevar el mensaje de Cristo por todos los continentes. Jesús al irse al cielo no nos dijo: “Id y rezad”; sino que dijo clarísimamente: “Id y anunciad”.

Esto es el apostolado: anunciar a Cristo.

Para san Juan , el apostolado es dar a los demás lo contemplado, escuchado, vivido, comido, experimentado con Jesús. Eso es el apostolado. Apostolado es llevar el buen olor de Cristo (2 Cor. 2,15). Es llevar la sangre de Cristo, y esa sangre se derrama en cada eucaristía. Es llevar el mensaje de Cristo, y ese mensaje se proclama en cada eucaristía. Es salvar las almas, y esas almas son redimidas en cada eucaristía.

¿Para qué hacemos apostolado? Para que Cristo sea anunciado, conocido, amado, imitado y predicado. En la eucaristía hemos escuchado, comido y contemplado a Jesús.
¿Dónde hacer apostolado? En la familia, la calle, la profesión, los medios de comunicación social, la facultad. En todas partes encontramos púlpitos, auditorios, escenarios, estrados y areópagos desde donde predicar a Cristo, con valentía y sin miedo.
¿Cómo hacer apostolado? Con humildad, ilusión, alegría, voluntad, ánimo, caridad. La caridad es el alma de todo apostolado y nos urge. No imponemos con la fuerza, sólo proponemos con el bálsamo del amor y del respeto.

El apostolado es, pues, llevar el mensaje de Cristo a nuestro alrededor, dando razón de nuestra fe. En cada eucaristía Jesús nos entrega su mensaje, vivo en la Liturgia de la Palabra y en la Comunión. Es el derramamiento al exterior de nuestra vida espiritual e interior. En cada eucaristía Jesús nos llena de su gracia y amor y vamos al apostolado a dar de beber esas gracias a todos los sedientos. Es poner a las personas delante de Jesús para que él las ilumine, las cure, las consuele, como hicieron aquellos con el paralítico que llevaron en una camilla. El encuentro con Jesús en la eucaristía nos debería comprometer a ir trayendo a las personas a este encuentro con Jesús.
La misa acaba con este imperativo latino: “ite, missa est”. Es una invitación al apostolado. Missus quiere decir “enviado”. El apostolado debe ser el fruto de la eucaristía, el fruto de la liturgia. Es como si se dijera: “id, sois enviados, vuestra misión comienza”.

El apostolado debe brotar de la misa y a ella debe retornar. Es decir, debemos salir de cada eucaristía con ansias de proclamar lo que hemos visto, oído, sentido, experimentado, para que quienes nos vean y escuchen estén en comunión con nosotros y ellos se acerquen a la eucaristía. Y al mismo tiempo debemos volver después a la eucaristía para hablar a Dios, traer aquí todas las alegrías y gozos, angustias, problemas y preocupaciones de todas aquellas gentes que hemos misionado.

Todos sabemos que el fin último del apostolado es la glorificación de Dios y la santificación de los hombres. Este fin es el mismo que el fin de la liturgia y de la eucaristía o misa, que es el sol y el corazón de la liturgia.

Si esto es así, la misa nunca termina, sino que se prolonga ininterrumpidamente. El apostolado hace que la misa se prolongue. Porque en todas partes, durante las 24 horas del día se está celebrando una misa. Ese Sol de la eucaristía nunca experimenta el ocaso. Ese Corazón de la eucaristía nunca duerme, siempre está vigilando y palpita de amor por todos nosotros.

¿Cómo vivir entonces cada eucaristía?


Con muchas ansias de alimentarnos para tener fuerza para el camino de nuestro apostolado; con mucha atención para escuchar el mensaje de Dios a través de la lectura, para después comunicarlo en el apostolado; con espíritu apostólico, pues cada misa debe traernos, si no en persona, al menos espiritualmente a nuestro lado, a todos aquellos que vamos encontrando en nuestro camino.

Por tanto, ya en cada misa estamos haciendo apostolado. Colocamos a esas personas en la patena del sacerdote, las encomendamos en la Consagración y pedimos por ellas en la Comunión. A ellas, Cristo les hará llegar los frutos de su Redención eterna.

Pidamos la misma pasión por la almas de san Pablo, de san Francisco Javier, que no nos deje tranquilos hasta ver a todos los hombres conquistados para Cristo, y valoremos la misa como medio para salvar almas y prepararnos para el apostolado e incendiar este mundo. ¡Incendiemos no sólo el Oriente, sino también el Occidente, el Norte y el Sur, el Este y el Oeste!

P. Antonio Rivero LC

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