|
| |
OBISPO
DE CÓRDOBA. - Juan José Asenjo |
Rezo especialmente por vosotros,
queridos jóvenes, para que seáis valientes y
generosos. Lo hago con la misma oración del Santo Padre Juan
Pablo II en la
Exhortación Apostólica Pastores dabo vobis:
Madre de Jesucristo,
que estuviste con Él al comienzo de su vida
y de su misión,
lo buscaste como Maestro entre la muchedumbre,
lo acompañaste en la Cruz,
exhausto por el sacrificio único y eterno,
y tuviste a tu lado a Juan como hijo tuyo:
acoge desde el principio
a los llamados al sacerdocio,
protégelos en su formación
y acompaña a tus hijos
en su vida y en su ministerio
oh Madre de los sacerdotes. Amén.
| |
Arzobispo
de Zaragoza + Mons. Elías Yanes |
Es fácil que muchos
cristianos se dejen impresionar por las críticas que con
frecuencia
se hacen, alimentadas por los defectos reales o imaginados que los
sacerdotes pueden
tener. Pero estos defectos no son toda la verdad de la vida de los
sacerdotes. ¿No
tienen nada de positivo? Hagámonos un pregunta más
radical: ¿Cómo ve Jesucristo a los sacerdotes? ¿
Cómo valora Jesús el ministerio de cada sacerdote?
El Señor conocía las
debilidades y limitaciones de cada uno, y, sin embargo quiso llamarles.
De un modo o de
otro, cada sacerdote percibió un día, en el fondo
de su corazón, la llamada de Jesús:
“¡Sígueme!”. Cada uno de ellos dio una
respuesta afirmativa que ha perdurado durante
toda su vida, si ha sido fiel.
También los sacerdotes tenemos que dar gracias a Dios por
los dones de gracia que
hemos recibido de otros hermanos sacerdotes: la palabra de Dios,
el perdón de los
pecados, el consejo espiritual, el consuelo y el aliento en los
momentos de fatiga,
la corrección fraterna, la colaboración cordial y
muchos veces sacrificada, la paciencia
que han tenido con nosotros, y tantas cosas más que sólo
el Señor conoce.
+ Mons. Elías Yanes
Arzobispo de Zaragoza
|
Obispo
de Sigüenza-Guadalajara+ Mons. José Sánchez
González |
El mismo Señor nos
dice que "hay más alegría en dar que en recibir".
Efectivamente,
así sucedió en él, que vivió siempre
y sólo para Dios y para el servicio de las salvación
del mundo y, de este modo, vivió una vida plena y bienaventurada,
aunque no estuviera
libre del sufrimiento y de la cruz. Pero fue una cruz con sentido
y como camino de gloria.
La innumerable e ininterrumpida cadena de testigos, a lo largo de
la historia de la Iglesia,
nos demuestra la verdad de esta afirmación del Señor.
Santos como San Francisco de
Asís, Santa Teresa, San Francisco Javier o en nuestros tiempos
el Beato Juan XXIII o la Beata Teresa de Calcuta, por citar sólo
algunos, han vivido entregados sin reserva al servicio a Dios y
a los hermanos y han sido personas felices y de una alegría
contagiosa.
Lo mismo podemos decir de los mártires, como podemos comprobar
siguiendo los relatos
de los propuestos en nuestra diócesis para estudiar su proceso
y ser presentados al
Santo Padre para la declaración solemne de su santidad y
martirio. Vivieron entregados
al servicio, más aún, entregaron su vida, y en la
entrega encontraron la plenitud.
Pidamos a Dios que nuestros niños y jóvenes descubran
también hoy, inspirados y
animados por el testimonio de los santos que nos han precedido y
de los testigos vivos
de Jesucristo entre los seminaristas y los sacerdotes que "hay
más alegría en dar
que en recibir" y que muchos de ellos se sientan llamados a
seguir este camino, el
camino del Seminario, el camino del sacerdocio.
Yo estoy convencido de que Dios sigue llamando a niños y
jóvenes de nuestra
diócesis al Seminario en mayor cantidad que el número
de seminaristas con que hoy contamos. Creo que nos falta un mayor
compromiso de todos por el Seminario, por
los seminaristas, por los sacerdotes, por las vocaciones, sobre
todo en nuestro interés,
en nuestro testimonio, en nuestra ayuda y en nuestra oración.
Os saluda y bendice vuestro Obispo
+ Mons. José Sánchez González
Obispo de Sigüenza-Guadalajara
|
Arzobispo
de Pamplona y Obispo de Tudela+ Mons. Fernando Sebastián
Aguilar |
Es mejor dar que recibir
Nadie
sabe la felicidad interior que se siente cuando uno sabe que su
trabajo, sus horas
de estudio y de atención a las personas, las energías
enteras de la vida, están puestas
en manos de Jesucristo, por medio de la Iglesia, para que El, por
medio de nosotros,
pueda seguir anunciando su evangelio, consolando a los enfermos,
perdonando los pecados, ayudando a las personas concretas, con amor
y paciencia, a renovar y salvar
su vida por el conocimiento y la aceptación del amor salvador
de Dios.
Los cristianos tenemos que pedir a Dios con toda nuestra alma que
nos bendiga con
nuevas vocaciones para el ministerio sacerdotal, que se multipliquen
las familias santas
en las que puedan nacer y crecer estas vocaciones, que las comunidades
cristianas,
con sus sacerdotes al frente, sientan esta necesidad y hagan posible
con una vida
santa este aumento de vocaciones sacerdotales en nuestra Iglesia
de Navarra.
Confiamos en la misericordia de Dios y en la fecundidad de su gracia.
Colaboremos
nosotros con nuestra oración y la ejemplaridad de nuestra
vida.
+ Mons. Fernando Sebastián Aguilar
Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela
|
Obispo
de León+ Mons. Julián López Martín |
Confieso que no sé
qué es más preocupante, si la escasez de seminaristas
y de
aspirantes al ministerio ordenado o esa falta de compromiso en la
pastoral de las vocaciones. El primer paso ha de ser éste,
necesariamente: despertar (cf. Rm 13.11:
"Es hora de espabilarse...")
y cambiar de actitud (cf. Mc 1.15: "Convertíos y creed...").
El segundo, no menos
importante, es tomarse más en serio la oración por
las vocaciones: "La fuerza para
suscitar y formar vocaciones está ante todo en la oración.
Las vocaciones necesitan
una amplia red de intercesores ante el "Dueño de la
mies". Cuanto más se afronte el problema de la vocación
en el contexto de la oración, tanto más la oración
ayudará al elegido a escuchar la voz de Aquél que
lo llama" (Juan Pablo II). Sugiero y pido que se actualice
o se recupere la oración por las vocaciones, en el ámbito
de la liturgia (misa
por las vocaciones, petición en la oración de los
Fieles en todas las misas, y en las
preces de laudes y de vísperas). Una oración confiada
y perseverante, que compromete.
Y, ciertamente. en línea con el objetivo especifico del Plan
pastoral: trabajar con los
niños y los jóvenes ofreciéndoles la cercanía
de Cristo como experiencia espiritual,
porque sólo "cuando a los jóvenes se les presenta
sin recortes la persona de Jesucristo, prende en ellos una esperanza
que les impulsa a dejarlo todo para seguirle, atendiendo
su llamada, y para dar testimonio de él ante sus coetáneos"
(Card. Rouco en el II
Sínodo sobre Europa).
Todos estamos convencidos de que la pastoral vocacional es vital,
para el presente y el
futuro de la misión evangelizadora de nuestra Iglesia diocesana.
Pero es preciso pasar a
la acción, con una esperanza renovada en el Señor
que es siempre fiel. Nos va en ello
nuestra propia ilusión sacerdotal y religiosa. También
en esto es verdad el lema del Día
del Seminario de este año: "Hay más alegría
en dar que en recibir".
Con mi saludo y bendición:
+ Mons. Julián López Martín
Obispo de León
|
Cardenal
Arzobispo de Madrid+ Cardenal Arzobispo de Madrid |
Si como antes aludía,
es verdad que “no se puede pasar por alto la preocupante
escasez de seminaristas y de aspirantes a la vida religiosa, sobre
toso en Europa occidental” (EE,39), también lo es el
que la Provincia eclesiástica de Madrid sigue
siendo agraciada con más de trescientos seminaristas diocesanos.
Contemplaros
ensancha el corazón, renueva la esperanza en la fuerza eficaz
del Evangelio y, en
medio de las dificultades de los tiempos presentes, actualiza la
palabra poderosa
del Señor: “¡Ánimo!, soy yo; no temáis”
(Mt 14,27)
Lejos de instalarnos en la autocomplacencia, esta realidad nos invita
a dar las gracias
a Dios, a proseguir la siembra vocacional, y a cuidar con todo afecto
y generosidad
a los futuros sacerdotes. En el “Día del Seminario”
se harán presentes entre vosotros:
orad con ellos y por ellos y ofrecedles vuestra aportación
económica para los múltiples gastos que, hoy, conlleva
una buena formación.
Encomendad a la intercesión poderosa de la Madre de Cristo
Sacerdote, Nuestra Señora
de la Almudena, a nuestros seminaristas, a sus formadores, y a cuantos
su Hijo se digne
llamar al seguimiento apostólico.
Con mi gratitud por todas las atenciones que brindáis a los
futuros sacerdotes, os
bendigo con todo afecto,
+ Mons. Antonio Mª Rouco Varela,
Cardenal Arzobispo de Madrid
|
Arzobispo
de Toledo, Primado de España+ Mons. Antonio Cañizares
Llovera |
NECESITAMOS
SACERDOTES
Queridos hermanos y hermanas en el Señor:
El mundo actual, lo sabemos bien, está necesitado de esperanza,
está necesitado de
fe, está necesitado de Dios. Hay que decirlo con fuerza:
el mundo que vivimos de nada está tan necesitado como de
Dios. Esta hora histórica concreta nuestra está
necesitando hombres que entreguen su vida a Dios, que quieran ser
testigos gozosos y valientes del Evangelio en el ministerio sacerdotal.
Digámoslo con toda claridad y sin
ningún complejo ni tampoco arrogancia: sin sacerdotes auténticamente
identificados
con Cristo no puede haber renovación profunda de la sociedad
y del mundo.
Faltan sacerdotes. Faltan muchos sacerdotes. Hoy es una tarea apasionante
ser testigo
de Dios en el mundo, entregando la vida entera con alegría
y esperanza a esta tarea.
Es hermoso que podamos hacer presente a Dios, la realidad más
primordialmente
necesaria. Sin Él las cosas pierden sentido, y la totalidad
de la vida y de la existencia
se quedan sin luz.
Los sacerdotes introducen en cada momento de la historia la fuerza
renovadora del
misterio pascual de Jesucristo, la vida y el amor de Dios, y el
fuego del Espíritu Santo. Colocados al frente del Pueblo
de Dios, como siervos autorizados, lo conducen, a
través de la historia hacia Cristo, Camino, Verdad y Vida.
+
Mons. Antonio Cañizares Llovera
Arzobispo de Toledo, Primado de Esp
|
Obispo de Zamora+ Mons. Casimiro López Llorente |
La alegría de darse por amor
Queridos diocesanos:
“Hay más alegría en dar que en recibir.”
(Hch 20,35). Esta hermosa frase de San Pablo
a los presbíteros de Éfeso es el lema elegido para
el Día del Seminario de este año, que celebraremos
el 21 de marzo. Con estas palabras de Jesús, Pablo se despide
de los
presbíteros de Éfeso y les anima a trabajar sin descanso.
Como el apóstol, también ellos
han de entregar su vida con generosidad y alegría a la causa
del Evangelio siguiendo los
pasos.
Jesús sigue eligiendo y llamando a muchachos y a jóvenes
al sacerdocio ordenado para
participar de su misma misión y, configurados con Él
con ayuda de su gracia, entregar la
vida por Él y por la salvación de los hermanos. Los
seminaristas están llamados a crecer
en sus años de formación en el gozo de la donación
de la propia vida al servicio generoso
del Reino.
Quien experimenta el amor de Cristo en la llamada al sacerdocio
ordenado, la acoge con
gratitud y entrega su propia vida por amor al servicio del Evangelio
y de los hombres.
Y en todo momento recuerda sus palabras: "dichosos seréis
si lo cumplís" (Jn 13.17).
La alegría plena viene no de la búsqueda de sí,
sino de la donación generosa de la propia
persona al ministerio. Este es el manantial de una vida sacerdotal
plena, gozosa y feliz.
El ejercicio del ministerio sacerdotal como donación de la
propia persona se convierte así
en fuente de verdadero gozo y felicidad.
+ Mons. Casimiro López Llorente
|