Reflexiones entre amigos
Revista semanal elaborada por:
MOVIMIENTO DE ADORACIÓN PERPETUA A.R.P.U.
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DOMINGO 5 CUARESMA 2005
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V DOMINGO de CUARESMA
13 de marzo de 2005
¡Sombras diabólicas... enemigos de la vida!

Escribo este comentario desde Madrid, el día 11M; es el día, en que nuestra ciudad evoca la barbarie terrorista del año pasado. A las 7.39 de la mañana comenzaron a estallar bombas en los trenes de cercanías y a segar y herir vidas humanas. Había en aquellos días seres humanos dedicados a preparar la muerte indiscriminada. Sabían muy bien que atentaban contra obreros, estudiantes, trabajadores, empleados, mujeres y hombres de todas las edades.... Algo diabólico se había apoderado de ellos. Quien sabe si en su ceguera hasta invocaban a Dios... ¡pero no ciertamente al Dios de la Vida!

Aquellos hechos terribles nos evocan otros hechos semejantes, cotidianos, que van construyendo la crónica negra de la humanidad. Hay demasiada gente, ¡demasiada!, dispuesta y preparada para matar. Hacen de las armas de muerte su prolongación hasta convertirse ellos mismos en armas de muerte. Sus planes son destructivos, su presencia una amenaza. ¡Qué difícil se nos hace confiar, ver en el otro una imagen del Dios bueno y no un demonio disfrazado de ser humano! Por eso, nos sentimos inseguros, amenazados de muerte. Y en nosotros emergen sentimientos de defensa y rechazo que emergen a veces como maldición y anatema.

Los gestores de la muerte -sean quienes sean- son "demonios redivivos". Les quedará ciertamente un pequeño germen de buena voluntad, un rastro minúsculo de presencia divina. ¿Qué hacer para encenderlos y convertirlos en llamada de amor y respeto a la vida?

 El mensaje de este domingo quinto de Cuaresma tiene mucho que ver con esta situación. Lázaro fue víctima de la muerte natural, pero después de resucitado, "algunos pensaban en eliminarlo" violentamente y junto con Él a Jesús, a quien sí lograron eliminar y matar.

Jesús emerge en todas las situaciones de muerte como "la Resurrección" y "la Vida". Muestra, con un gesto insólito y tras encomendarse a Dios, cómo Él es capaz de liberar de la muerte a un amigo. Ese mismo gesto se convertiría más tarde en objección contra su identidad: "si a otros salvó de la muerte, que se salve a sí mismo". Y es que Jesús es poderoso ante el Mal y la Muerte, pero después de ser, él mismo, víctima de los enemigos de la vida.

El gesto poderoso de resurrección que realiza con Lázaro es, algo así, como la transfiguración: una anticipación propedéutica y pedagógica de aquello que será después de la muerte: la fuente de la Vida, la Resurrección de todos. Su palabra poderosa traerá a todos a la vida.

Jesús no nos promete "para ahora", que nos veremos libres de los embites de la muerte. Tampoco nos pide resignación. Nos anima a luchar contra las fuerzas de la muerte, pero "sin armas de muerte". Jesús sabe que la oración es arma poderosa, y también la Palabra pronunciada en nombre de Dios, y también en el Amor que nos habita. Pero... ¡en el peor de los casos! Jesús nos anima a confiar y a creer que la muerte no tiene la última palabra.

 (José Cristo Rey García Paredes, cmf. Madrid, 11 marzo 2005)

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