Reflexiones
entre amigos Revista semanal elaborada por: MOVIMIENTO DE ADORACION PERPETUA A.R.P.U. PARROQUIA DE SANTA MARIA LA REAL DE LA CORTE OVIEDO |
CORPUS
CHRISTI |
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DOMINGO
29 DE MAYO 2005 |
ADOREMOS
AL SEÑOR |
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BENDITO
Y ALABADO SEA EL SANTÍSIMO SACRAMENTO DE LA EUCARISTÍA |
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LA
EUCARISTÍA ES: |
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• Corazón de la vida cristiana. • Riqueza que contiene la gracia de todos los sacramentos. • Presencia íntima de la Iglesia • Presencia real, por antonomasia, de Jesucristo. • Prenda y anticipo de la futura gloria. • Gracia de gracias. • Misterio de la fe. • Representación del Resucitado. • Sacrificio incruento de la muerte del Señor. • Alimento imprescindible del cristiano. • Tesoro inagotable e inenarrable. |
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| LA
EUCARISTÍA COMO PRESENCIA REAL |
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Laurentino, párroco de Santa María la Real de la Corte en Oviedo es el Consiliario General y Nacional de este Movimiento parroquial y diocesano, por nombramiento de la Conferencia Episcopal Española.
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XIII Encuentro – Congreso Eucarístico Nacional
Principado de Asturias
2005 Año de la Eucaristía y de la Inmaculada
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| QUÉ
ES LA ADORACIÓN PERPETUA A.R.P.U.? |
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Es un movimiento de Iglesia, Católico, parroquial y diocesano, de ámbito universal, con personalidad jurídica propia, que, bajo la vigilancia y régimen de la Conferencia Episcopal Española, tiene por finalidad promover con la mayor intensidad la fe en la presencia real y permanente de Jesús en la Eucaristía y la adoración al Santísimo Sacramento en las parroquias (donde tiene su lugar de preferencia), templos, catedrales y otras comunidades eclesiales (colegios, seminarios, comunidades religiosas....). ¿QUÉ PERSIGUEN LOS CONGRESOS DE
ARPU? |
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| REFLEXIONES
DE LAURENTINO |
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La
adoración eucarística se convierte en momento de intensa relación
personal con el Señor. Es una experiencia privilegiada de profunda
comunión con Cristo, de encuentro personal con El, a través
de los signos del pan y del vino”. “De ese encuentro con Cristo en el Sagrario nacieron y nacerán vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras. En ese crisol 'del amor de los amores' se forjará el temple apostólico de los laicos cristianos testigos de Cristo en medio de las realidades temporales; en la intimidad del tabernáculo recibirán nuevo vigor los valores que han de reinar en los hogares para hacer de la familia lugar de encuentro con Dios, centro de irradiación de la fe, escuela de vida cristiana. En el pan del cielo, podrá hallar la familia el sustento que la mantenga unida al peligro del presente y la preserve como baluarte de la vida frente a la cultura de la muerte." |
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El ir descubriendo a la persona de Jesús en mi adolescencia, el calor de su amistad, sobre todo en ratos de compañía eucarística en las capillas del Seminario, la realidad de su presencia, la majestad de su divinidad y la simpatía humana de su trato, formaron una realidad enorme en mi vida sobre la que ha venido todo lo que había de venir después. Sería una actitud todo lo antropomórfica que se quiera, inocente, acrítica, elemental; pero la fuerza y el calor que el sentimiento de amistad personal con Jesús trajo a mis años jóvenes es una experiencia tan intensa y real que sin ella no podría entender mi vida. Aquellas lecturas saboreadas de los evangelios al pie del sagrario, aquellos ratos, unos más cortos y otros más largos, me hacían muy feliz y muy capaz de llevar problemas, tentaciones y dificultades. La amistad de Jesús salida del evangelio y del sagrario era tan grande y tan nueva, que no podía menos que compartirla con otros compañeros para que me cupiera en el alma. |
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| Dos
reflexiones del teólogo José Cristo Rey |
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| UNA SONRISA SANA | |||
Que tu paso por estas páginas de humor te deje una sonrisa limpia y una dulce sensación de alegría. ¡¡¡Dios te bendiga!!! "Estad alegres en el Señor..." (San Pablo ) |
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|
AMABILIDAD |
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| VOCABULARIO
EUCARÍSTICO REALIDADES EUCARISTICAS. ¿SABIA VD? |
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| LA
EUCARISTIA ES |
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La Eucaristía es, ante todo, revelación y realización del amor de Dios, de su voluntad de alianza con el hombre de hoy, en este momento; esta revelación se produce a través de la entrega total de Jesús, que crea y consolida en nosotros la voluntad de despojarnos de nosotros mismos para pertenecer plenamente al Padre. En cada Eucaristía se nos invita a preguntarnos: -¿Qué me revela hoy el Padre de si mismo, de su amor ilimitado por mí en este momento? -¿Qué me revela de mi mismo, de mi propio ser hecho para amar y para entregarme con Cristo y como Cristo? -¿Qué me revela de los demás hombres que esperan ese amor y esa entrega?. Es en la Eucaristía donde comprendemos todas estas cosas, que Cristo presente hace presentes a nuestra vida. Es en la Eucaristía donde somos formados para las grandes decisiones, en la vida y en la historia, hechas según la voluntad del Padre, ya que al revelarnos el rostro del Padre nos inunda de un manantial de vida que está en la voluntad del Padre |
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| UNA
EXISTENCIA EUCARÍSTICA |
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Una existencia eucarística es una vida abierta a la responsabilidad que se proyecta más allá de mi propio yo y cuyo centro no sea mi propio yo. Isaías lo describe con: “..para dar la buena noticia a los pobres; para vendar los corazones desgarrados; para proclamar la amnistía a los cautivos, Y a los prisioneros las libertad”. Son cuatro “para” que describen una vida dedicada al anuncio. En la segunda parte del texto profético se habla
de una vida:
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| Los
nombres de la Eucaristía |
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1.- EUCARISTÍA, porque es acción de gracias. Los términos hebreos con que se alude a ella evocan las bendiciones judías que proclaman -sobre todo durante la comida- las grandes obras de Dios: la creación, la redención y la santificación. 2.- LA CENA DEL SEÑOR, porque es memoria y celebración de la última y memorable Cena del Señor con sus apóstoles, donde instituyó la Eucaristía, significada en el trozo de pan, que será su cuerpo entregado por nosotros, y la copa de vino, que será su sangre derramada para nuestra salvación.3.- EL BANQUETE DEL SEÑOR, porque se trata, como queda dicho, de la Cena última que el Señor celebró con sus apóstoles en la víspera de su pasión, y porque es anticipación del banquete de las Bodas del Cordero en la Jerusalén celestial. 4.- FRACCIÓN DEL PAN, porque este rito, propio del banquete judío, fue utilizado por Jesús cuando bendecía y distribuía en pan como cabeza de familia, sobre todo en la última Cena. En este gesto, le reconocerán los discípulos tras la resurrección y El les invitará también a ellos a partir el pan en su nombre. 5.- ASAMBLEA (Synaxis) porque la Eucaristía es celebrada en la Asamblea de los fieles, expresión visible de la Iglesia. 6.- SANTO SACRIFICIO porque actualiza el único sacrificio de Cristo Salvador e incluye la ofrenda de la Iglesia. Este santo sacrificio eucarístico es también llamado santo sacrificio de la Misa, sacrificio de alabanza, sacrificio espiritual, sacrificio puro y santo porque supera todos los sacrificios de la Antigua Alianza. 7.- SANTA Y DIVINA LITURGIA, porque toda la liturgia de la Iglesia encuentra su centro y su expresión más densa y plena en la celebración de este sacramento. En el mismo sentido se llama también "Santos Misterios". 8.- EL SANTÍSIMO SACRAMENTO, porque es el sacramento de los sacramentos. Con este nombre se designan las designan las especies eucarísticas guardadas en el sagrario. 9.- COMUNIÓN, porque en este sacramento nos unimos a Cristo que nos hace partícipes de su Cuerpo y de su Sangre para formar un solo cuerpo. 10.- SANTA MISA, porque la liturgia en la que se realiza el misterio de salvación se termina con el envío de los fieles ("missio") a fin de que cumplan la voluntad de Dios en la vida cotidiana. ** La Eucaristía es también llamada "pan de los ángeles", "pan del cielo", medicina de inmortalidad", "viático para el camino"... |
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Las definiciones de la Eucaristía | ||
| 1.- Es Jesucristo
mismo, "pan vivo bajado del cielo". 2.- Es el sacramento de la unidad, el vínculo de la caridad y la prenda de la inmortalidad. 3.- Es el corazón, la fuente y la cumbre de la vida de la Iglesia. 4.- Es memorial de la Pascua del Señor, rememoración y actualización de su sacrificio redentor. "Haced esto en memoria mía". |
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| Los
frutos de la Eucaristía |
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1.- La Eucaristía acrecienta nuestra unión con Cristo. Recibir la Eucaristía en la comunión da como fruto la unión íntima con El: "Quien come mi carne y bebe mi sangre permanece en mi y yo en él". 2.- La Eucaristía conserva, acrecienta y renueva la vida de la gracia dada en el Bautismo. Este crecimiento de la vida cristiana necesita ser alimentado por la comunión eucarística, pan de nuestra peregrinación. 3.- La Eucaristía nos separa del pecado. El Cuerpo de Cristo que recibimos en la comunión es "entregado por nosotros" y la Sangre que bebemos es "derramada por muchos para el perdón de los pecados". 4.- La Eucaristía nos une a Cristo y, al mismo tiempo, nos purifica de los pecados cometidos y preservarnos de futuros pecados. Borra los pecados veniales y por la misma caridad que enciende en nosotros, nos preserva de futuros pecados mortales. 5.- La Eucaristía fortalece la caridad, reaviva nuestro amor y nos hace capaces de romper los lazos desordenados. Nos llena de vitalidad y de energía espiritual, al igual que el alimento sirve para restaurar la pérdida de fuerzas. 6.- La Eucaristía hace la Iglesia y consolida la unidad del Cuerpo Místico de Cristo, que es precisamente su Iglesia. Los que recibe la Eucaristía se unen más estrechamente a Cristo. Por ello mismo, Cristo une a todos los fieles en un sólo cuerpo: la Iglesia. La Eucaristía renueva, fortifica, profundiza la incorporación a la Iglesia realizada ya por el Bautismo. |
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| ACTITUDES
ANTE LA EUCARISTIA |
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Recordando la profecía de Simeón a María. Lo más importante es que dejemos actuar en nosotros a la Eucaristía. Adoptar la postura de quien recibe, de quien escucha. Dejarse formar por el sublime conocimiento de Jesucristo que supera todo otro conocimiento (Fil 3,8). Embarcarse no es estar horas y horas ante un sagrario, ni leer muchos libros, ni saber mucho...En realidad la Eucaristía es una fuerza dinámica, y quien no se vincula al cuerpo vivo de la Iglesia recorriendo el mismo camino que recorre su Iglesia local no podrá comprender toda la virtualidad de la Eucaristía. Hay grupos, pequeños o grandes, que quizás tengan un conocimiento de la Eucaristía desde el punto de vista bíblico o ascético-contemplativo; pero, mientras no se decidan a caminar en serio en la Iglesia local en su conjunto, no podrán percibir que la Eucaristía es la que forma a la comunidad. Y entonces se la apropian de forma particularista. Es preciso embarcarse humildemente en un camino eclesial, pues la Eucaristía es un camino en el que hay que implicarse. Ej. De las limpiadoras del templo. La tercera actitud consiste en dar espacio a la escucha y a la meditación de la Palabra. La liturgia de la Palabra debe extenderse al ámbito de la vida personal y comunitaria. La Eucaristía es la Pascua actualizada y ello nos lleva a conocer el camino de las bienaventuranzas y del resto de la Palabra sobretodo del Evangelio Es decir, prolongar la celebración del Misterio. No es algo aislado de la celebración eucarística. Cristo lo realiza todo como adoración al Padre, va destruyendo ídolos, es fuente de comunión de los hombre entre sí y con el Padre. Finalmente debemos tomar muy en serio esta última actitud. Se trata de una mentalidad eucarística “pro-existente”, es decir, que no existe para sí, sino para los demás. Esto nos identifica como personas eucarísticas, como Iglesia. Ahí entran los aspectos de atención a todo el que nos necesita: pobres, enfermos etc. El dar a los últimos un trato preferencial. |
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| ACTITUDES
EUCARÍSTICAS PARA EL AÑO 2005 |
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ENERO
ENCUENTRO |
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Corpus
Christi es vivir la riqueza de Dios |
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Cuenta la leyenda que una mujer pobre con un niño en los brazos, pasando delante de una gruta escuchó una voz misteriosa que desde dentro le decía: "Entra y toma todo lo que desees, pero no te olvides de lo importante. Pero recuerda algo: después que salgas, la puerta se cerrará para siempre. Por lo tanto, aprovecha la oportunidad, y no te olvides de lo principal....." La mujer entró en la gruta y encontró muchas riquezas. Fascinada por el oro y por las joyas, puso a su hijo en el suelo y empezó a juntar, ansiosamente, todo lo que podía en su delantal. La voz misteriosa habló nuevamente. " Tienes solo ocho minutos " Agotados los ocho minutos, la mujer cargada de oro y piedras preciosas, corrió hacia fuera de la cueva y la puerta se cerró... Recordó, entonces, que el niño quedó adentro y la puerta estaba cerrada para siempre. La riqueza duró poco y la desesperación... para el resto de su vida! Lo mismo ocurre, a veces, con nosotros. Tenemos unos años para vivir, y una voz siempre nos advierte: "Y No te olvides de lo principal!" Y lo principal son los valores espirituales, la eucaristía, el compromiso cristiano, la oración, la vigilancia, la familia, los amigos, la vida. Pero la ganancia, la riqueza, los placeres materiales nos fascinan tanto que lo principal – a veces -queda en un plano secundario.... Así agotamos nuestro tiempo aquí, y dejamos a un lado lo esencial " Los tesoros del alma!". |
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También nosotros, en este día del CORPUS
CHRISTI, estamos llamados a entrar en un lugar donde el pan y el vino
dejan de serlo para convertirse en permanente presencia de Cristo en la
Eucaristía Es tan firme nuestra devoción hacia la Eucaristía......que
lo manifestamos públicamente, sin temor ni vergüenza, ante
un mundo que ensucia y empapela las paredes no precisamente con palabras
de verdad que llamen y empujen al amor verdadero. CORPUS... la caridad es causa de felicidad personal y comunitaria. El dar supone enriquecerse a sí mismo. Con la caridad todos somos beneficiados CORPUS... es centralizar el Misterio
de la Eucaristía en aquel acto de supremo servicio donde Jesús
da pruebas del señorío del amor de Dios en su corazón. CORPUS... es manifestar públi-
camente la convicción de todo cristiano católico que siente
y vive en la Eucaristía el AMOR que Dios nos tiene. Que sabe que
siempre hay un Misterio escondido detrás de las especies del pan
y del vino. |
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| Feliz
solemnidad del Corpus Christi |
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| Javier Leoz Sacerdote | |||
![]() SÚPLICA AL JESÚS DE LA CUSTODIA Sales señor de tu templo, levantado por cuatro paredes, a nuestras calles que no conocen techo, cota ni altura para hacernos entender que la fe hay que llevarla y clavarla en la vida y que, la vida, se hace mas santa cuando se apura el cáliz de tu sangre, que, el día a día, se hace más fuerte cuando se come el pan que deja de serlo por uno de los mayores sagrados misterios Saltas, hoy señor, a nuestras plazas y te seguimos de cerca... como lo hicieron tus amigos de entonces: al tocar tu túnica el enfermo su salud se restablece al estrechar tus manos, el ciego recobra la vista al sentir tu aliento, el moribundo vuelve a la vida y, al escuchar tus palabras, los demás caemos rodilla a tierra. Sales, señor, por pueblos y ciudades para recordarnos que no todo, aquí y ahora, es justicia ni verdad para proclamar tu reino aun a sabiendas de las dificultades que conlleva el anunciarlo para observar, muy de cerca, las heridas y curarlas y palpar los corazones rotos para restañarlos Sales, señor, en medio de lluvia de petalos y aroma de incienso porque, durante un momento, las plazas se convierten en altares gigantescos que despuntan hacia el infinito y las calles son escaleras que nos ascienden hasta el mismo cielo y las ventanas, los balcones, son, en esta mañana del corpus, anteojos para contemplar la gloria de dios en la tierra: la custodia destella luz eterna deshaciéndose en amor la hostia infunde esperanza y a todo un pueblo que se encamina, detrás de jesús maestro y sacramentado a la ciudad que a todos nos espera Sales, señor, a nuestra vida ordinaria y nos señalas la doble vertiente de tu cuerpo: yo me entrego por vosotros... ¡haced también lo mismo! Sales, señor, en custodia para que nosotros entendamos que la fe, una vez celebrada y comulgada, se ha de expresar en un recio compromiso. ¡gracias, señor, por salir! ¡déjanos a nosotros entrar! amén J.Leoz |
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| ¡SOIS
MI CUERPO! |
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Solemnidad del Corpus Christi 2005 Festividad del Corpus Christi: si Dios baja, hasta la mesa del altar, es para que nosotros luego descendamos –junto con El y por El- a los innumerables altares del mundo donde se sacrifican ilusiones y esperanzas, sueños e inquietudes. 1.El Cuerpo y la Sangre del Señor, no pueden quedarse en la invisibilidad de las cosas y de los acontecimientos. Sus amigos (y esos amigos somos nosotros) tendremos que dar el “cuerpo” y ofrecer la “sangre” a un evangelio que siendo conocido por muchos no es vivido por tantos como pensamos ni creemos. Tampoco, en toda su perfección, por nosotros mismos. ¿Quién no recuerda aquella famosa historia del Cristo sin brazos? No podemos olvidarnos de las personas que no tienen rostro porque les ha sido arrebatado su honra o de aquellos otros que no tienen brazos porque los han dejado mutilados sin derecho a réplica ni defensa. El Cristo sin brazos, en esta festividad del Corpus, es un Cristo que, cuando lo comulgamos, se sumerge en nuestras entrañas para que formemos parte se su cuerpo. Es entonces, cuando automáticamente, nos convertimos en nuevos cristos para un viejo mundo que necesita, aunque no se de cuenta, de un alimento que lo aleje de la extenuación física y psíquica a la que está sometido. ¿Somos de verdad el cuerpo del Señor allá donde estamos? ¿Dicen de nosotros, por nuestros modos y maneras, actitudes y palabras, éste se nota que es cuerpo de Jesús? ¿Preferimos el anonimato y el camino fácil, el aplauso de los medios, la falsa discreción antes que dar la cara en aquellas situaciones que requieren nuestro anuncio o denuncia? 2.La Solemnidad del Corpus Christi nos trae a la memoria la comunión con Jesús y la comunión con los hermanos. No podemos contentarnos exclusivamente con unas carantoñas y besos, miradas perdidas o halagos ante un Cristo bonito. No podemos caer en la tentación, en este día del Corpus, de reverenciar al Señor que sale a la calle en histórica custodia o acariciarle con una lluvia de pétalos. A continuación, y después de eso (que está muy bien) hemos de dar el siguiente paso de rescatar y recuperar el cuerpo de su mensaje y de su acción evangelizadora: que todos los hombres, especialmente los más pobres, descubran la presencia de un Dios que ama con locura. Y los pobres, sobre todo en la situación que nos preocupa, son ciudadanos que viven como si Dios no existiera, cristianos que han sido bautizados y viven como si no lo estuvieran, creyentes que formaron parte de la gran familia de la Iglesia y que se han vuelto en su contra, representantes que, en su torpeza e intolerante progresismo, se mofan injustamente a los pies del Santo Sepulcro de Jerusalén de los símbolos de la Pasión de Jesús. Éstos ¿ acaso no son pobres? Solemnidad del Cuerpo Christi. Es el día de los que formamos esa gran familia de los hijos de Dios. Estamos llamados a manifestar públicamente (la procesión del Corpus es una manifestación de fe, pero manifestación) la gran riqueza que muchos se pierden todos los domingos, el gran memorial que Jesús nos dejó en Jueves Santo, el gran milagro que –todos los días- tiene lugar en miles de altares, la gran fuerza que expulsa toda debilidad, el gran misterio que nos va abriendo puertas para un entrar cara a cara y hablar de tú a tú con el Dios que nos salva. 3.Fiesta del Corpus Christi. Con este pan, hoy sobre todo, nos crecemos, nos hacemos los valientes, para no cejar en nuestro empeño evangelizador. En este día, mirando a Jesús Sacramentado, desaparece el egoísmo (que es la ausencia de Dios) y reaparece la caridad (que es el latir del corazón de Dios a favor del hombre). Si "no comprometerse" ha sido siempre algo inaceptable, el tiempo presente lo hace aún más culpable. A nadie le es lícito permanecer ocioso (Juan Pablo II, Christifideles Laici 3). No es que Cristo esté oculto en el mundo. Es más bien al contrario: muchos cristianos permanecen tan ocultos en la política y en la familia, en la empresa, en la cultura, en los organismos donde se toman ciertas decisiones etc., que, es entonces, cuando Cristo enmudece, se paraliza y se hace invisible, no por El, sino por aquellos que somos su cuerpo y nos resistimos a movernos y presentarnos en su nombre. La custodia labrada en oro o de plata, volverá al museo sumida en un letargo que durará todo un año. Los cristianos, por el contrario, como “custodias de carne y hueso”, lejos de dormir, seguiremos llevando a Cristo y pregonándolo a los cuatro vientos todos y cada uno de los días del año. Aunque que no nos echen pétalos. Javier Leoz |
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| ORACION,
ANTE EL SANTISIMO, EN EL AÑO DE LA EUCARISTIA |
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No te quedes, Señor, en la soledad de un templo vacío y, en esta hora, más que nunca desciende a los áridos y complicados caminos donde se debate el presente y el futuro del hombre. Baja, Señor, y comparte la existencia de aquellos que buscan, en la vida y con su vida, una razón para nunca perderte. No te quedes, Señor, en el silencio que algunos pretenden imponerte: ¡Habla! ¡Bendice! ¡Camina junto a nosotros! Nunca, como hoy, el mundo vacío necesita llenarse de algo. No permitas, Señor, que tu Cuerpo se haga invisible después de haberte multiplicado en la gran mesa de tus invitados. No permitas, Señor, que tu Sangre quede paralizada por la vergüenza y la falta de valentía, de aquellos que decimos creer y seguirte. No permitas, Señor, que tu Palabra quede enmudecida por otras que son falsas y que no conducen a nada. ¡Quédate, Señor, con nosotros! Sin tu Eucaristía, el corazón se enfría Sin tu Palabra, el pensamiento se racionaliza y endurece Sin tu presencia, se hace menos fraterno y más egoísta el caminar de cada jornada ¡Quédate, Señor, con nosotros! Bendícenos en esta mañana radiante y jubilosa Penétranos con un nuevo afán evangelizador Llénanos de vitalidad evangélica Danos y auméntanos el gusto por la Eucaristía ¡Quédate, Señor, con nosotros! Haz que, cada plaza y cada calle, por donde Tú hoy caminas sean una llamada a no dormir el mensaje de salvación que nos traes. Hoy, prometemos ante tu custodia, Rey de reyes: ser tu cuerpo allá donde alguien necesite tu mano ser tu Palabra, allá donde brote el desaliento ser tu rostro, donde exista el absurdo y el sin sentido Hoy, ante tu altar, Señor, déjanos prometer aquello que nos falta para ser auténticos miembros de tu pueblo; déjanos convencernos que, con la Eucaristía, es como más y mejor se viven los ideales de una nueva humanidad. Pues bien sabemos, Señor, que la Eucaristía es mirada hacia el cielo para desbordarse luego, amando, hacia la tierra. Haz, Señor, que nuestros corazones queden, ante la grandeza de tu presencia, tocados por tu gracia, iluminados por tu luz, fortalecidos por tu pan, ilusionados con tu Palabra, y dispuestos a abrirse ante aquellos hermanos y situaciones que nos reclaman. Hace un momento, Señor, nos has recordado: “esto es mi cuerpo” “ésta es mi sangre” haz, que nunca olvidemos, que también nosotros estamos llamados a ser tu cuerpo y también tu sangre, en esta realidad que nos toca vivir. Quédate con nosotros, Señor. Amén. J.Leoz |
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| SALES,
SEÑOR, DE TU TEMPLO Y NOSOTROS CONTIGO |
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Sales, Señor, de tu templo limitado por cuatro paredes, a nuestras calles que no conocen techo, cota ni altura para hacernos entender que la fe hay que llevarla y clavarla en la vida y que, la existencia del hombre, se hace mas santa cuando se apura el cáliz de tu sangre; que, el día a día, se hace más fuerte cuando se come el pan que deja de serlo en uno de los mayores sagrados misterios Saltas, hoy señor, a nuestras plazas y te seguimos tan de cerca, como lo hicieron tus amigos de entonces: al tocar tu túnica el enfermo su salud se restablece al estrechar tus manos, el ciego recobra la vista al sentir tu aliento, el moribundo vuelve a la vida y, al escuchar tus palabras, los demás caemos rodilla a tierra. ¡Qué bien se está aquí, Señor! Sales, señor, por pueblos y ciudades para recordarnos que no todo, aquí y ahora, es justicia ni verdad para proclamar tu reino, aun a sabiendas de las dificultades que conlleva el anunciarlo para observar, muy de cerca, las heridas y curarlas palpar los corazones rotos y restañarlos Sales, señor, en medio de lluvia de pétalos y aroma de incienso porque, durante un momento, las plazas se convierten en altares gigantescos que despuntan hacia el infinito, y las calles son escaleras que nos ascienden hasta el mismo cielo y las ventanas, los balcones, son, en esta mañana del corpus, anteojos para contemplar la gloria de dios en la tierra: la custodia destella luz eterna deshaciéndose en amor la hostia infunde esperanza y a todo un pueblo que se encamina, detrás de Jesús maestro y sacramentado a la ciudad que a todos nos espera Sales, señor, a nuestra vida ordinaria y nos señalas la doble vertiente de tu cuerpo: yo me entrego por vosotros... ¡haced también lo mismo! Sales, señor, en custodia para que nosotros entendamos que la fe, una vez celebrada y comulgada, se ha de expresar en un recio compromiso. ¡Gracias, Señor, por salir hasta nosotros! ¡Déjanos a nosotros entrar hasta Ti! Amén J.Leoz
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| CORPUS
CHRISTI 29 de Mayo de 2005 |
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Hoy es la fiesta del Cuerpo. Hoy es el día en el que la Iglesia, extendida por todo el mundo, rinde homenaje a la realidad corporal que nos constituye. Nada tiene que ver esta fiesta con esos festivales en los que el cuerpo humano asume un gran protagonismo, pero no es reconocido en todo su admirable misterio. Son carnavales en los que el cuerpo humano se exhibe a rienda suelta y se expresa en sus dimensiones más exteriores, superficiales y esteticistas. Para nosotros, el cuerpo no es una mera exterioridad. No es pura materia biológica. El cuerpo es, ante todo, la expresión simbólica y encarnada de nuestra persona, de nuestro espíritu. Somos un espíritu encarnado y nuestro cuerpo lo manifiesta. Cada uno de nuestros miembros expresa y exterioriza el espíritu que nos constituye. Nuestro cuerpo no es degradación del espíritu, sino expresión, símbolo real, encarnación. Es la "cifra" del espíritu que hay que saber descifrar. Formamos parte de una tradición –la religión revelada- en la que el cuerpo es comprendido como acontecimiento de comunión, de relación, de síntesis. Gracias a nuestro cuerpo, el espíritu entreteje un maravilloso haz de relaciones con otros seres o desteje relaciones que no le convienen o rechaza. El cuerpo es el espacio de nuestras memorias. En él todo queda grabado y casi cicatrizado. El cuerpo es la mediación a través de la cual nos hacemos amor, verdad, bondad, entrega. El cuerpo es punto de encuentro y de desencuentro. Punto de fecundidad y de muerte. Hoy celebramos la fiesta del Cuerpo de Jesús. Antes de identificarlo sin más con el Pan eucarístico, es bueno fijar nuestra atención contemplativa en el mismo Cuerpo del Señor. Del cuerpo de Jesús nos dicen varias cosas los Evangelios. Es un cuerpo generado “de María virgen” por obra del Espíritu Santo. “Ave verum Corpus natum ex Maria virgine” (Salve, cuerpo verdadero nacido de María virgen) cantamos. Este cuerpo no es una creación “única”, desligada de nuestra corporeidad. Es un cuerpo generado por toda la trama biológica de la humanidad, a través de la mediación última de la “madre virgen” María. El cuerpo de Jesús es el resultado de miles de generaciones previas a partir de los primeros seres humanos. Es un cuerpo individual, que ha tenido su origen en su preciosa Madre, la cual a su vez tuvo origen en sus padres y así hasta llegar a Adán. Es un cuerpo que expresa y encarna a la persona del Hijo de Dios. En el cuerpo de Jesús acontece la encarnación del Hijo eterno del Abbá. Todos sus miembros, todo su acontecer, es sacramento de Dios, manifestación y actuación de Dios entre nosotros. El fuego de la divinidad lo enciende, lo vitaliza. El misterio de Dios lo torna sumamente fascinante y seductor. Es un cuerpo que sana, que da vida, que resucita a quien está muriéndose. Todos querían tocar el cuerpo de Jesús porque desprendía una energía que lo curaba todo. Quien escuchaba con fe las palabras de aquel cuerpo, quien veía en profundidad sus ojos y acogía su energía se curaba, se transformaba. Es un cuerpo que ama, hasta el extremo. Si Dios es Amor, el cuerpo de Dios es también Amor. Nunca un cuerpo humano albergó tanto amor. Nosotros le cantamos “Amor de los Amores”. En ese cuerpo decir ojos, manos, pies, corazón, pulmones, es decir... “amor”. Por eso, el cuerpo del Crucificado es gesto permanente de amor que inspiró y sigue inspirando en nosotros amor. Es un cuerpo ya resucitado y omnipresente. La tumba no tuvo dominio sobre Él. El cuerpo fue rescatado de la muerte por la fuerza del Padre y del Espíritu. Está eternizado en la Gloria. Es un cuerpo totalmente pneumatizado. Y como el Espíritu es Amor y Omnipresencia, en el Espíritu el cuerpo de Jesús es ya la absoluta Presencia y el absoluto Amor. No está ya lejos. No está ya delimitado por su piel. El Cuerpo “espiritual” del Señor es la suma tangencia y cercanía. Y es Amor. Y por eso, es un Cuerpo que incorpora, que quiere incorporarnos a todos a Él. El Cuerpo de Jesús no es ya un mero cuerpo individual, no es un cuerpo blindado e inaccesible. Es Cuerpo que se hace Iglesia, Comunidad. En el Cuerpo de Jesús estamos todos nosotros. En el Cuerpo de Jesús todos hemos de estar en comunión. El Cuerpo Eucarístico es el gran Regalo de este Jesús-Cuerpo. Dios Padre ha querido entregarnos el Cuerpo de su Hijo y su Vida-Sangre a través de los símbolos del Pan y Vino eucarísticos. Es la forma mejor de expresar y realizar todo lo que el Cuerpo de Jesús es y hace. El pan y el vino, en su sencillez, son el “modo de expresión” del Cuerpo Resucitado del Señor, el “modo de comunicación”, el modo de realizar la incorporación de todos. Comulgar es hacerse humanidad, hacerse divinidad, es entrar en el Amor infinito, en la Vida sin límites. Por eso, exclamamos: “Danos hoy el pan nuestro de cada día”. (José Cristo Rey García Paredes, cmf. 26 de mayo 2005) |
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