Reflexiones
entre amigos Revista semanal elaborada por: MOVIMIENTO DE ADORACION PERPETUA A.R.P.U. PARROQUIA DE SANTA MARIA LA REAL DE LA CORTE OVIEDO |
DÍA
DE LA IGLESIA DIOCESANA |
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DOMINGO
7 DE MAYO DE 2005 |
ASCENCIÓN DEL SEÑOR |
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LA ASCENSIÓN |
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Jesús a la derecha de DIOS.......y nosotros quedamos buscando la madurez de nuestra FE con los medios y las limitaciones de cada día. El día de nuestro BAUTISMO, como cristianos y en cristiano, iniciamos nuestra personal ascensión al cielo. ¿Llevamos lo necesario para llegar a la cima de nuestros ideales? Como grupo y como Iglesia caminamos por mil senderos que nos llevan a ese horizonte de paz y de felicidad que es el cielo. ¿Trabajamos como comunidad para que no nos falte en ese itinerario la alegría de creer y de esperar en DIOS? En la escalada a esa cumbre, que es la ciudad de la eternidad, encontramos cruces, luces y sombras. ¿Somos conscientes que todo esfuerzo siempre exige un riesgo y nos regala alguna que otra espina? |
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Unos lo vieron marcharse.....y fue motivo más que suficiente para seguir dando razón de su estilo de vida, de su presencia, de sus milagros y de sus signos. Otros ahora y aquí, son los que se marchan, no al cielo, y sí a los pozos de la incredulidad o de la apatía religiosa, de la crítica sistemática a todo lo eclesial o al acoso fácil e intolerante. Unos se quedaron parados, contemplando la elevación de Cristo al podium del cielo, otros –aquí y ahora- se quedan embelesados ante una sociedad que hace triunfar la soberbia y el pragmatismo, el sensacionalismo y la mediocridad. Unos, a pesar de los temores y de los miedos, marcharon imparables dando testimonio de la Resurrección de Cristo. Otros –aquí y ahora- permanecemos impasibles ante lo que debiera ser una experiencia pascual que transformase toda estructura y corazón de los hombres y mujeres de nuestro tiempo. ¿Con el corazón tembloroso y cobarde?....puede que sí; nunca es tarde para volver a intentarlo. Unos miraban al cielo, sobrecogidos y emocionados, tal vez si entender pero comprendiendo que Jesús –en cabeza y cómo cabeza- les enseñaba el final de la meta de la vida cristiana: hay que terminar lo que se comienza. Otros....se empeñan en orientar sus retinas exclusivamente hacia lo que acontece en la tierra. Creen que su vida no es efímera...que sus días no están contados...viven como reyes y hasta como dioses. ¿Qué será de estas personas y de sus vidas cuando la fragilidad y la caducidad de sus tesoros llamen a sus puertas? Unos, aun disparándose Jesús al encuentro del Padre, sienten que el Espíritu sigue hablando y dando vitalidad siempre nueva a su FE, a su iglesia, a su pueblo, a su ciudad….. Otros....embotellados y abotargados por el ruido y la imagen, son incapaces de vivir el Misterio, de escuchar la voz suave de Dios, de disfrutar con el alimento de la Eucaristía, de recuperar el brillo perdido de sus vidas con la fortaleza y la brújula de la Palabra de DIOS. Aún recuerdo la respuesta de un niño en los comienzos de mi ministerio sacerdotal ante la pregunta de: “cómo sería el cielo”... ”tiene que ser la bomba¡¡¡¡” me respondió. Ciertamente. La Ascensión del Señor y la que a nosotros nos espera, en lenguaje actual e inteligible, ¡es la bomba!. Es el despegue hacia ese lugar donde los rostros se iluminan con la claridad de la Gloria del Señor. Donde el atleta en la Fe se da por satisfecho del camino recorrido. Donde el Padre quita la mochila y su peso de nuestros hombros. Es la realidad donde el cristiano ve cumplidos sus sueños. El oasis de paz y de esperanza que el mundo nos ha negado. El pupitre donde Dios pone al fondo a los aventajados en la tierra y en primera fila a los que parecían necios y tontos. Precisamente, porque el cielo “es la bomba”... merece la pena creer y luchar por los valores que JESÚS nos trajo. Por su Iglesia y por su Reino, por su Evangelio que es fuego que abrasa la injusticia, la tristeza, el desamor, la violencia ... Jesús, se va, pero nos envía pronto –mucho más pronto de lo que imaginamos– la fuerza de su Espíritu Santo. Mientras exista ese soplo... los cristianos no tenemos derecho ni al pesimismo y, mucho menos, al desencanto FELIZ DIA DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR¡¡¡¡¡ Javier Leoz |
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| DIA
DE LA IGLESIA DIOCESANA 8 de mayo de 2005 DOMINGO DE LA ASCENSION DE NTRO. SR. JESUCRISTO |
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Lema: "... en todo momento somos la Iglesia" Querido hermano en el Señor: Me dirijo a ti para presentarte el material de la primer a Colecta Diocesana en este ano 2005. Cada vez mas hemos de ser conscientes que la financiación de nuestra Iglesia depende de nosotros los que confesamos a Jesús como nuestro Dios y Señor. Nuestra pertenencia a la Comunidad de fe engloba todos los aspectos y tiempos de nuestra vida. Por ello te pido que animes a los fieles con los que vives tu fe y tu ministerio para que tomen conciencia del necesario apoyo económico que la Iglesia necesita. Un abrazo en Cristo Jesús.
Andrés Pérez Díaz |
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| YO
CANTO A LA MADRE IGLESIA(Laurentino) |
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La Iglesia fue la matriz donde yo me bauticé, donde comencé mis pasos, en donde fui tan feliz y donde yo me crié. En
ella, pueblo de Dios, tengo
amigos y parientes Santa
Iglesia, Madre Santa, Cuántas
veces me animaste |
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| REFLEXIÓN |
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![]() Sagrada Escritura: Primera: Hch 1-1-11 Salmo 46 Segunda: Ef 1,17-23 Evangelio: Mt 28, 16-20 |
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| FELICITACIÓN |
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Enhorabuena, Señor, por tu triunfo. Has ascendido y eres lo más alto que existe. Has batido el record absoluto de amor a la humanidad. También a mí me gusta el triunfo, el hacer carrera y el éxito, pero soy muy diferente a Ti. Cuando yo gano, otros pierden. Cuando ganas Tú, ganamos todos. Lo mío suele ser un éxito frente a otros hombres. Lo tuyo es una victoria para todos los hombres. Enséñame, Señor, a no subir a costa de los demás. Enséñame a servir a todos deportivamente. |
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| LA
CASA DEL PADRE.-MEDITACIÓN ( JOSE ANTONIO PAGOLA ) |
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Ascendió al cielo El hombre actual ya no sabe morir de forma religiosa, como en otros tiempos, con la confianza puesta en Dios, pero todavía no ha descubierto una actitud nueva para enfrentarse a la muerte. Los intentos que se hacen por desdramatizarla como un «hecho natural» que hemos de asumir sin problemas, no parecen suscitar mucho entusiasmo. Son conocidos los versos del poeta portugués Fernando Pessoa: «Aunque yo haya muerto, la primavera llegará, las flores florecerán como siempre, y los árboles reverdecerán como en años anteriores. La realidad no tiene necesidad de mí. Y yo siento una alegría inmensa al pensar que mi muerte es del todo insignificante.» El poeta parece sentir una alegría grande porque el mundo sigue y «la realidad no siente necesidad de él», pero su poesía, ¿es una poesía alegre? Ciertamente, podemos pensar que, en el fondo, no somos tan importantes. ¿Por qué vamos a pretender la inmortalidad? La muerte es parte de la vida y deberíamos aceptarla como un proceso biológico natural. Un día yo no estaré y todo seguirá como siempre. Así escribía hace unos años Erns Jünger: «Pronto sucederá que nadie sabrá ni hablará de ti o de mí. Otros vivirán en estos lugares, y nadie nos echará en falta.» Todo esto puede ser así. Pero, entonces, ¿por qué el ser humano no se acostumbra a algo tan «natural»? ¿Por qué no ha aprendido, después de miles y miles de años, a no sentir tristeza ante la muerte? Hay algo que no se puede olvidar. La muerte no es solo una extinción biológica. En la muerte se produce una «separación» irrevocable y definitiva, incluso entre las personas más entrañablemente unidas por el amor o la amistad. Cuando alguien muere, lo perdemos para siempre. Nos quedamos sin él, y él sin nosotros. El cristianismo no niega la muerte ni la extinción biológica de cada vida. Pero en el núcleo de la esperanza cristiana permanece firme una convicción: la muerte no puede producir la separación entre Dios y sus amigos. La amistad con Dios es una amistad eterna. Quien muere en amistad con Dios, no queda separado de él, pues su amor es más fuerte que la muerte. Por eso, la liturgia cristiana habla de «la casa del Padre». La muerte destruye «la tienda» que habitamos ahora. Pero el amor de Dios construye «la casa eterna» en que habitaremos para siempre. Es ese amor de Dios Padre el que nos unirá de nuevo a quienes el poder de la muerte nos separa y destruye. La fiesta de la Ascensión es una invitación a recordar «la casa del Padre» y a escuchar con fe las palabras de Jesús: «En la casa de mi Padre hay lugar para todos... Ahora yo me voy a preparamos ese lugar) (Jn 14, 2). |
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| «En
todo momento somos la Iglesia» Carta pastoral en el Día de la Iglesia Diocesana 8 de mayo de 2005 |
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El domingo día 8 de mayo celebramos el Día de la Iglesia Diocesana. Y lo hacemos con un slogan que tiene unas llamadas especiales a nuestra vida: “En todo momento somos la Iglesia”. El Día de la Iglesia Diocesana, celebrado en domingo, sirve para que todos los cristianos tomemos conciencia de nuestra pertenencia a la Iglesia y a la misión que desempeña, prestándole la ayuda necesaria, también la económica, para que pueda llevar a cabo eficazmente su tarea evangelizadora en el anuncio de Jesucristo. Somos Iglesia, hemos sido llamados a su pertenencia y, por tanto, a su misión. |
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Para
poder entender a la Iglesia en lo que es, es decir, en su misterio y en
la misión que ejerce, es bueno recordar cómo el cristianismo
es un mensaje de salvación para el hombre tal como es. Un mensaje
que ha de ser presentado y entregado como servicio a la persona y a la
humanidad entera. Recordemos, aunque sólo sea por unos momentos,
los rasgos de todo ser humano: es una persona, es fruto de una familia
en la que ha sido engendrado, es miembro de grupos en medio de los que
se abre a la vida social y cultural, es ciudadano con una responsabilidad
histórica y convocado a un destino eterno. Pues bien, a ese hombre,
a ese ser humano concreto, Dios quiere hacerle llegar su proyecto de salvación,
que no es otro que el mismo Jesucristo que se nos presenta como el Camino,
la Verdad y la Vida. Es a la Iglesia a quien el Señor ha encargado
de entregar su proyecto de salvación a todos los hombres. Es muy
importante que descubramos a la Iglesia como el instrumento mediador del
proyecto salvífico de Dios para el hombre así constituido
y situado. En una situación cultural como la que estamos viviendo,
¡qué alegría produce el sentirnos miembros de la Iglesia!
¡Qué responsabilidad se asume cuando nos sabemos llamados
a protagonizar tal alta misión!
¡Qué bueno es poder contemplar a la Iglesia entrando en relación con toda la historia, con todos los hombres, con todas las situaciones, con todo lo existente! La Iglesia, la comunidad cristiana, tiene que entrar en relación con cada persona, con los grupos menores, con la sociedad civil, con el Estado, respetando las leyes y las exigencias que estos ámbitos poseen. En todas estas relaciones, cada uno de esos órdenes, tiene sus normas, sus concretas exigencias, a las que la acción de la Iglesia debe acompañar. La Iglesia debe descubrir en todo momento su lugar propio y llevar a cabo su aportación específica. Para eso los cristianos debemos hacer memoria de que en todo momento somos la Iglesia. Una Iglesia que en todo su ser y obrar remite a Jesús, como Jesús remite a Dios mismo. Así, lo que la Iglesia aporte al mundo resulta de la revelación de Dios, que ilumina la entraña del ser humano y de la comunidad. Podemos decir que la Iglesia es humanamente fecunda cuando provoca, remite y confronta a los hombres con la realidad de Dios, que se nos ha revelado en la faz del Crucificado y del Señor glorificado. Nuestra Iglesia Diocesana, en la que se hace realidad toda la Iglesia Universal, se comprende a sí misma desde la memoria, el mensaje y la persona de Jesús. Ella alberga en sí, desde la acción permanente del Espíritu Santo y de los Sacramentos, la fuerza de salvación para todo el que cree. A través de nuestra Iglesia Diocesana y entregando a Jesucristo, se tiene que regalar a los hombres una innovación antropológica basada en un principio nuevo de existencia que otorga al ser humano un contenido, unas posibilidades personales y un fin renovado. La originalidad de lo nuevo está en la persona misma de Jesús, el hombre nuevo. Por otra parte, la Iglesia Diocesana, tiene que vivir la misión cariñosa y acariciadora de todas las realidades que surgen en el mundo; es el mismo Jesús que se acerca a ellas y las acaricia, las acompaña, las acoge, las impulsa, las transforma, las cambia. También la Iglesia Diocesana tiene la misión de hacer ver, desde la luz del Evangelio, todas las medidas negadoras o amenazadoras de lo humano, al igual que ha de estar dispuesta a asumir una función martirial por defender y experimentar en su propia existencia la soberanía de Dios. Os pido ayuda para que la Iglesia Diocesana pueda cumplir su misión. Ayuda que procede de vuestra oración, de vuestro compromiso en la tarea evangelizadora y de vuestra aportación económica. Recordad que “En todo momento somos la Iglesia”. La Iglesia fundada por Jesucristo, a la cual pertenecemos por una llamada llena de gracia que el Señor nos hizo. La Iglesia, a través de todos los tiempos, ha tenido que realizar aportaciones sagradas y urgentes. Hoy tiene que hacerlas igualmente y para eso pido vuestra ayuda. Estoy seguro que los creyentes, y hombres de buena voluntad, entenderán los medios que deben proporcionar la Iglesia en su misión y la apoyarán en su noble tarea. Para afrontar los retos que se le presentan en nuestro tiempo, la Iglesia tiene que fortalecer la vida personal, entregando desde Jesucristo los valores y razones que proporcionan verdadera identidad. Asimismo la Iglesia tiene que vigorizar el orden moral, proporcionando los fundamentos que basan el hacer humano. Por último, la Iglesia tiene que robustecer la realización comunitaria, es decir, tiene que ofrecer las razones básicas para armonizar la convivencia humana. Igualmente, y en esta en esta línea de ayuda a la Iglesia, permitidme que os invite a que marquéis en vuestra declaración de la renta la casilla que destina un porcentaje del “Impuesto sobre las Personas Físicas” a favor de la Iglesia católica. Será una ayuda muy importante para que pueda seguir haciendo el bien. Estoy seguro de que todos vosotros sabéis discernir perfectamente quien hace el bien y qué es el bien. Con gran afecto, os bendice Carlos, Arzobispo de Oviedo |
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| AYUDAR
A LA IGLESIA EN SU NECESIDADES |
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Y así seguiríamos detallando las demás actuaciones de la Iglesia, sacramentales, caritativas y sociales etc |
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| Canto
a la Iglesia de Martín Descalzo: |
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¿Queréis saber por qué amo apasionadamente a la Iglesia? Por cuatro razones: |
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Detalles
eclesiales postpascuales de Jesús: |
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| PARA
EL DIA DE LA IGLESIA DIOCESANA (Laurentino) |
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No valgo”, “no tengo”, “no puedo”... De
quienes, vagos, prefieren Acusan
un mal de fondo, |
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| ALGUNAS
IMÁGENES DE LA IGLESIA |
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| Del
testamento del teólogo Juan Luis Ruiz de la Peña, feligrés
durante tanto tiempo de esta parroquia. |
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Doy gracias a Dios por todos sus beneficios; espero, con su gracia, perseverar hasta el fin en la fe católica que siempre he profesado con cordial y sincero asentimiento, y morir como hijo fiel de la Iglesia, a la que he querido más que a nada en el mundo y a la que traté de servir tan imperfecta como amorosamente. |
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REVISIÓN
CARA A LA IGLESIA |
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Durante los distintos domingos de Pascua, que viene a ser la primavera de la Iglesia, vamos sometiendo a la revitalización de la savia pascual las verdades más fundamentales de nuestra fe, como son la fe, la pastoral etc. Cada Pascua supone para la Iglesia algo así como la primavera para la floresta, es decir, una inyección de sabia vital que tendrá su desenlace exitoso en flor , “Pascua de flores” y en frutos, “Pascua granada” |
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Hoy lo hacemos en el amor y fidelidad a la Iglesia, pueblo de Dios, la familia de los hijos de Dios, mi familia. Sería oportuno revisar nuestra condición de hijos de la Iglesia, nuestro compromiso, nuestro amor y nuestra entrega a la misma . ¿Cuál es mi sentido de Iglesia? ¿Sus problemas y sus alegrías, son mis problemas y mis alegrías? ¿Me dejo llevar de nostalgias en lo eclesial o me esfuerzo en serle fiel y en desarrollar su misión en la parte que a mí me corresponde ? Los discípulos se aferran al pasado y tratan de retener a Jesús, a toda costa, y de impedir su retorno al Padre. En el relato de la Ascensión oímos: “Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo” ( Hch 1,11). El autor quiere, sin duda, alertar a los cristianos de vivir la fe soñando en el cielo sin comprometerse día a día en la tierra. Hoy probablemente necesitamos animarnos escuchando lo contrario: “Creyentes del siglo XXI ¿qué hacéis ahí en la tierra sin mirar nunca al cielo?. Sin duda tendríamos más dinamismo y más moral de victoria. Y no olvidemos que Jesús ascendió, descendiendo: a la tierra, al vientre de una mujer judía, no de entre los potentados de palacios, sencilla y aldeana, humilde para más señas. Su vida fue de bajar y servir, de lavar los pies, descendió hasta lo más bajo, el sheol o lugar de los muertos en una muerte infame... Y así subió bajando. Que contraste con nosotros que queremos escalar, teniendo, pudiendo, figurando.... Breve oración para la Ascensión: Señor: Tú has vencido al mundo definitivamente. Danos una moral de victoria. No de derrotados ni de tristes abatidos, porque nuestra victoria se apoya en tu victoria. Amen |
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| Distintas
reflexiones sobre la Iglesia |
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“Vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, descender del cielo por la mano de Dios, compuesta como una novia engalanada para su esposo. Y oí una voz grande que venía del trono y decía: Ved aquí el tabernáculo de Dios entre los hombres, y el Señor morará con ellos. Y ellos serán su pueblo y el mismo Dios, habitando en medio de ellos, será su Dios. Y Dios enjugará de sus ojos todas las lágrimas. Vino después un ángel y habló conmigo, diciendo: Ven, y te mostraré la esposa novia del Cordero Con. eso me llevó en espíritu a un monte grande y encumbrado, y me mostró la ciudad santa de Jerusalén que descendía del cielo y venía de Dios, la cual tenía la claridad de Dios; cuya luz era semejante a una piedra preciosa, a piedra de jaspe, transparente como cristal. Y tenía un muro grande y alto con doce puertas, y en las puertas doce ángeles... Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y en ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero... Y la ciudad no necesita sol ni luna que alumbren en ella, porque la claridad de Dios la tiene iluminada y su lumbrera es el Cordero. Y a la luz de ella andarán las gentes y los reyes de la tierra llevarán a ella su gloria y su majestad. Y sus puertas no se cerrarán al fin de cada día; porque no habrá allí noche. Y en ella se introducirá la gloria y la honra de las naciones ...”. |
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| CATEQUESIS
FESTIVAS POPULARES PARA DOMINGOS Y FIESTAS |
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Ciclo A.'N. 28.- 8 de mayo de 2005- ASCENSION DEL SENOR (P. Domingo Muñoz S.J.) Letrero 1: ASCENSION DEL SEÑOR Letrero 2: SUBIR (1ª Lectura) Pregunta: EI mismo Jesús que os ha deja do para subir al cielo, volverá como Ie habéis visto marcharse. ¿.Qué mensaje de fe se quiere expresar con la narraci6n de la ascensi6n del Señor al cielo? Respuesta:
Jesús, que pas6 por la vida haciendo el bien, muri6, resucit6,
ascendi6 al cielo, es el Señor de todo y de todos, que nos encarga
a todos continuar su tarea de salvaci6n, con la ayuda del Espíritu
y su presencia hasta el fin del mundo. CANTO
SEMITONADO 0 DANZA FESTIVA POPULAR: |
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| La
revista de los jesuitas SAL TERRAE pide que se valore “la aportación
de la Iglesia a la sociedad” |
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Denuncia los ataques a la clase de la religión, el divorcio rápido, los anuncios de ampliación del aborto, el matrimonio homosexual, las amenazas contra la financiación de la Iglesia y la del derecho de los obispos a pronunciarse. La revista de teología pastoral SAL TERRAE, dirigida por la Compañía de Jesús, dedica su último número a las relaciones entre la Iglesia católica y la sociedad española. “Minusvalorar la aportación de la Iglesia a la sociedad puede representar un grave empobrecimiento de su desarrollo plural”, explica tras admitir que ve esas relaciones “con dolor y preocupación”. En la misma línea, la publicación lamenta que, “en este clima de confrontación entre los poderes públicos y los responsables eclesiales, entre quienes defienden algunas de las posiciones más tradicionales de la Iglesia y quienes las denostan, se hace prácticamente imposible el anuncio natural del Evangelio a la sociedad”. Entre las cuestiones motivo de “controversias, crecientes tensiones, recelos, prejuicios e incomprensiones”, SAL TERRAE destaca explícitamente, y en forma de denuncia, la situación de la enseñanza de religión en la escuela, el estatuto académico y laboral de los profesores que imparten esta materia, la simplificación de los trámites de divorcio, los anuncios de ampliación de la despenalización del aborto, la legalización del matrimonio homosexual, los avisos sobre la financiación de la Iglesia, los límites éticos a la investigación genética y a la reproducción artificial, el hecho de que se niegue a los obispos el derecho a manifestarse sobre cuestiones de interés público y los supuestos escándalos relacionados con el comportamiento sexual de algún sacerdote o religioso. “La vida de las comunidades cristianas se ve alterada por estas polémicas, y el potencial interés de quienes desearían acercarse a ellas puede quedar muy mermado por la imagen pública de la Iglesia, que no refleja la gran abundancia de fe, de amor y de esperanza que en ella habita, sino sólo sus aspectos más conflictivos”, explica. La edición recoge, por otro lado, los comentarios de quienes perciben en la sociedad “una tendencia a desprestigiar todo lo relacionado con la Iglesia, que tiene su manifestación más clara en el tratamiento que los medios de comunicación dan a la institución y a las creencias religiosas (ignoradas, ridiculizadas, caricaturizadas e identificadas casi siempre con el conservadurismo o con el mundo de lo irracional, lo emotivo, lo trasnochado o esotérico)”. Y se queja, asimismo, de que “pocas veces se destaca el enorme potencial humanizador del cristianismo”, así como “su aportación intelectual y ética o el ingente servicio que tantas instituciones de inspiración cristiana prestan a nuestra sociedad”. Una situación que perjudica a todos Con este contexto de desprestigio y, por tanto, de distanciamiento, SAL TERRAE considera que “también la sociedad pierde, ya que se priva de reconocer, valorar y disfrutar de la riqueza de la que la Iglesia es depositaria y que ofrece a todos”. También comenta que la contribución de la Iglesia “es religiosa y espiritual, pero también intelectual, artística, pedagógica, crítica, moral y, sobre todo, de servicio”. Los cristianos, ante esta falta de reconocimiento a sus referentes, viven según la revista “una lamentable ruptura interior, ya que son y se sienten al mismo tiempo creyentes y ciudadanos, por lo que viven en su propia carne la tensión entre la Iglesia y la sociedad”. Tras el análisis, la publicación de los jesuitas formula “múltiples preguntas” que intenta iluminar con la colaboración de Imanol Zubero, profesor de Sociología en la Universidad del País Vasco (UPV); Carlos García de Andoni, coordinador de Cristianos Socialistas del PSOE; José Ramón Busto, rector de la Universidad Pontificia de Comillas de Madrid; y Joaquín García Roca, profesor de la Universidad de Valencia. José Ramón Busto, también jesuita, explica que “estamos asistiendo al interés no disimulado de la sociedad secular por relegar al ámbito del sentimiento lo cristiano y, en último término, todo lo religioso, intentando sacarlo del ámbito de la razón y confinarlo en el mundo de lo privado, sin dejarlo asomar en lo público y en lo social”. En la misma línea, asegura que la comunidad política debe reconocer “la pretensión de la religión de decir una palabra en el campo público”, y se refiere como pautas a los “valores evangélicos que reconocen la igualdad de derechos, aunque no desempeñen la misma función eclesial, y la dignidad de todos los hombres”. Nota
de la R: Y se queda aún corto. |
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| EN
HONOR DEL SANTO PADRE BENEDICTO DIECISEIS solidaridad.net |
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![]() Este hombre crecido en una familia bávara normal, trabajadora, cristiana, arraigada en la historia, cultura, con las características de alegría, naturalidad y apertura al mundo que caracteriza a Baviera, se ha convertido en el exponente teórico más cualificado del catolicismo actual, ya con anterioridad a ser elegido Papa. Cuando la Sorbona programa un ciclo para analizar los dos mil últimos anos de historia, reclama la presencia de Ratzinger; cuando los llamados filósofos laicos italianos, y en su nombre d`Arcais, quieren dialogar con el pensamiento católico reclaman a Ratzinger, y cuando en Alemania se quiere tener un diálogo público con el filósofo actual de más notoriedad, Habermas, se reclama la presencia de Ratzinger. Ratzinger es el universitario fiel al riguroso quehacer de pensar. Hay que leer directamente sus libros. Ha cumplido una misión esencial a la fe: proponerla, clarificarla y defenderla. La apología es una misión esencial de la Iglesia desde los orígenes. Ahí están los grandes de todos los siglos, desde San Ireneo Contra los herejes a Newmann Contra los liberales (=los que negaban la revelación divina) y Rahner en su postura frente a Küng. El cristianismo tiene pretensión de verdad; una verdad débil, nacida de un hombre humillado y crucificado que, por tanto, nunca se afirmará desde el poder vulgar, sino desde la potencia que el servicio, el testimonio, la proclamación y la discusión llevan consigo. El Crucificado es el Resucitado y el que, traicionado por los poderes de este mundo, nos dio el Espíritu Santo. Ratzinger ha hecho mucho por clarificar las riquezas y desafíos fundamentales de la sociedad y cultura contemporánea a la fe. Esa tarea es de todos y sigue abierta. Enumero sólo cuatro de sus aportaciones. Su tratamiento de la teología de la liberación ha rescatado las mejores intuiciones y fermentos, declarando su validez para toda la Iglesia más allá de su lugar de origen, justamente al mostrar las tentaciones y peligros de algunas teologías de la liberación. Frente a las nuevas comunidades y movimientos en la Iglesia ha explicitado su estatuto eclesial para llegar a ser fermento de verdad, y no quedar en fragmentos de ideología o derivar en sectas vulgares. Frente a la cultura de la insolidaridad y de la negación del prójimo, ha defendido la cultura de la vida. "¿Qué pensarán los cristianos de las próximas generaciones y épocas de la aquiescencia de la Iglesia de nuestros días al aborto, la eutanasia, las manipulaciones genéticas? No tenemos derecho a callar". El último punto crucial es la relación con las demás religiones. El diálogo verdadero supone la identificación clara del que habla con el reconocimiento de la identidad del otro y se comprende como un camino hacia una verdad más completa que nos englobe a los dos sin cercenarnos. Y en ese sentido Ratzinger ha mantenido la necesidad de pensar, hacer y colaborar juntos en lo que es posible ya, preparándonos pensativa a la vez que esperanzadamente para lo por venir. No en vano uno de sus libros se titula: La fe como camino. Junto a esa real grandeza están los límites y silencios inherentes a la suya, igual que a toda trayectoria humana. ¿Cómo
será Ratzinger Papa? No lo sabemos por dos razones. Una antropológica:
una nueva misión configura al hombre que la asume y se deja guiar
por ella hasta el final. Otra teológico-religiosa: para el católico
están en juego este hombre, toda la Iglesia, el resto del mundo
y el Espíritu Santo. El juego que lleven a cabo estos cuatro jugadores
no podemos predecirlo. Lo que sí debemos decir ya es qué
estamos dispuestos cada uno a hacer por la verdad del hombre, del evangelio
y de la Iglesia, para que aquél descubra su sentido y misión
en el mundo, adivine su último destino y se abra confiado a Dios
al que invocamos como nuestro Futuro Absoluto. |
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| Ascensión
del Señor 8 de Mayo de 2005 Discreta investidura de Jesús: |
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¡Una nube lo oculta! Llama la atención la sencillez con la que se relata la investidura de Jesús como Señor del universo: su ascensión e introducción en el Cielo. No son concitadas para el acto las autoridades de la tierra y del cielo, no hay representaciones diplomáticas, ni grandes rituales apocalípticos, o liturgias asombrosas, no se emiten declaraciones discursos.... Todo acontece dentro de la más llamativa discreción. ¡Todo muy acorde con la discreción y humildad manifestadas por el Hijo durante su vida terrena! La investidura de Jesús como Señor del universo acontece después de un tiempo dedicado por Jesús a la enseñanza y preparación de sus discípulos. Aunque Jesús enseña a sus discípulos durante cuarenta días -apareciéndoseles muchas veces- ellos apenas entienden, o si entienden, es de una manera demasiado rastrera: si Jesús les hablaba del Reinado de Dios, ellos entendían que se trataba del Reino político de Israel; lo cual podría hoy traducirse así: Jesús nos habla del reino de Dios y nosotros lo entendemos como si nos hablara del reino de la Iglesia y le preguntáramos: ¿cuándo, Señor, vas a establecer el reino de la Iglesia en todas las sociedades y naciones? ¿para cuándo que todas las autoridades de la tierra escuchen y sigan las enseñanzas del Papa y de los Obispos? ¿para cuando que nuestras iglesias estén llenas y todos sientan necesidad de tu Iglesia? Sin embargo, Jesús nos habla del Reino de Dios, del cuál Él es el mediador y el Espíritu Santo el que lo hace llegar y nos prepara para él. Jesús nos quiere “testigos” y no “dueños” y “señores” del mundo. No nos promete “baños de multitudes”, sino el “baño del Espíritu” que nos llevará a ser sus testigos ante el mundo... La investidura de Jesús acontece dentro de la máxima discreción. Es una investidura arropada por una nube que lo oculta. Jesús es investido “yéndose”, desapareciendo, no viniendo en gloria y esplendor. Jesús es investido entrando -arropado por la Nube- en la Casa del Abbá, en la intimidad del mayor Amor. Jesús es investido como Hijo y Heredero universal. El Abbá le concede todo el poder en el cielo y en la tierra. Ya lo había resucitado. Ahora lo sienta a su derecha por encima de todo principado y señorío. A Jesús le es dado todo el poder, en el cielo y en la tierra. El “¡hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo!” tiene ya que ver con Jesús, Señor de cielo y tierra. ¡Todo bajo los pies de Jesús, cabeza suprema de la Iglesia, que es su cuerpo! Jesús llena totalmente el universo. Jesús es investido para “ser enviado a nosotros” de forma humilde, discreta, casi imperceptible: ¡he aquí que estaré con vosotros todos los días... hasta el confín del mundo! La venida de Jesús a la tierra es tan discreta y humilde como su elevación al cielo. Por eso, lo que hacemos a uno de los más humildes a Él se lo hacemos. Esta investidura de Jesús como Señor de cielo y tierra se manifiesta en su cuerpo que es la Iglesia. Ella , consciente de que su Señor es Señor de cielo y tierra, sabe también que su Señor la envía a dar testimonio, a transmitir a toda creatura la noticia que más le concierne e interesa: que está en las manos poderosas del Liberador, del que nos ama y ha dado la vida por nosotros. Quienes hemos recibido esta sabiduría de lo alto no podemos guardarnos la buena noticia, hemos de expandirla por todo el mundo. El misionero y la misionera saben muy bien que cuando llegan al lugar de la Evangelización allí está ya el Señor. El mandato misionero no es un mandato de conquista. Es, más bien, un envío para ser testigos. A Jesús no le vamos a conquistar alma, ni nuevos territorios, ni nada. El Señorío se lo da el Abbá que lo ha resucitado. No nosotros. Muchas enseñanzas se deducen del mensaje de este domingo de la Ascensión o de la Investidura de Jesús como Hijo y Señor. Pero una de ellas, tal vez la más importante, es que aprendamos como Iglesia a no confundirnos con el reino de Dios, que seamos menos espectaculares y más modestos, más testigos y menos protagonistas. Necesitamos un serio cambio de rumbo para evitar cualquier forma de eclesio-latría. ¿Cuándo comprenderemos que el camino de Dios es siempre el camino de la modestia, la discreción, la humildad, la pobreza? (José Cristo Rey García Paredes, cmf. 6 de mayo 2005) |
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| AÑO
EUCARÍSTICO |
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1.
ADORANDO AL SEÑOR
Señor Jesús:
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| 4.
NUESTRO CANTO |
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DO Lam Mim Suenen cantos de alegría, FA SOL este día DO Lam Mim hoy Jesús al cielo sube FA SOL en la nube. DO FA SOL Cristo lleva hacia la gloria FA SOL DO su victoria. DO FA SOL Cristo lleva hacia los cielos FA SOL DO nuestro anhelo. DO Mim Aleluia, FA SOL aleluia, FA SOL DO aleluia. Ya completa desde el cielo nuestro suelo. Avivemos con confianza la esperanza. Reina en Dios, cual soberano nuestro hermano. En la gloria donde impera nos espera. Aleluia, aleluia, aleluia. ![]() |
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|
El euro dispara los precios en España, mientras el ahorro
familiar roza su mínimo histórico. Isabel Ordóñez
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Los españoles pagan el doble que hace tres años por una barra de pan, los productos de primera necesidad han aumentado más que la media europea y, al mismo tiempo, la capacidad de financiación de las familias españolas cae otra décima y llega al nivel más bajo desde 1995. Una barra de pan costaba 36 céntimos de euro a finales de 2001 y actualmente los españoles pagan por la misma barra 70 céntimos de media. Este exagerado aumento del coste del más básico de los productos de primera necesidad ejemplifica la evolución que han seguido los precios en España desde que se instauró el euro. De hecho, los españoles pagan un 10,2 por ciento más, frente al 6,3 por ciento de aumento de la media europea. Al mismo tiempo, la euforia consumista de los hogares provoca un nuevo descenso del ahorro familiar en España, cuya tasa cae otra décima y se sitúa en el nivel más bajo desde 1995, según los datos hechos públicos el pasado 27 de abril por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Un tópico que se cumple Ese tópico que se suele utilizar en las colas de los supermercados o en las barras de los bares de que “con el euro, todo cuesta más” parece cumplirse sobradamente, si nos atenemos a un reciente informe de la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU). Según este estudio, España es el país de la Unión Europea donde más han subido los precios en los tres últimos años. Los principales culpables de esta estadística inflacionista española con respecto a Europa son los precios de la hostelería y alojamientos. Situándonos de nuevo en 2001, un café costaba alrededor de 60 céntimos y actualmente es difícil saborearlo por menos de un euro. En general, las cafeterías y hoteles se han incrementado en un 14,6 por ciento en este período. Incrementos ineludibles Mientras productos como las bebidas alcohólicas y el tabaco, con un 13,4 por ciento de aumento entre 2002 y 2004, son más o menos eludibles por parte de los consumidores, la mayoría de los productos de primera necesidad se han visto incrementados de forma abusiva. Así, la enseñanza se ha encarecido un 13,8 por ciento en el mismo período de tiempo; los arrendamientos de vivienda un 13,2 por ciento; el transporte un 12,5 por ciento (si el Metro de Madrid costaba 65 céntimos hace 4 años, ahora está en un euro); la alimentación y bebidas un 12,2 por ciento; la vivienda nueva un 10,2 por ciento; y el vestido y el calzado un 10,1 por ciento. Otros aumentos se han producido en los sectores de el menaje y las comunicaciones, con un 6 por ciento y en los gastos sanitarios, con un 4,9 por ciento de aumento, siempre según el informe de la CECU. Euforia consumista, caída del ahorro El aumento de precios, como consecuencia de la llegada del euro a los bolsillos de los españoles, coincide este año con un más que notable descenso del ahorro familiar. El fuerte incremento del consumo privado en el último año ha provocado que la capacidad de financiación de las familias caiga a su nivel más bajo en los últimos 10 años. La tasa de ahorro de los hogares españoles se ha situado en el 10,5 por ciento de su renta disponible, sólo 2 décimas por encima del mínimo histórico de 2001. Este descenso se produjo porque la renta disponible de las familias creció un 6,5 por ciento, mientras que el ritmo del gasto de consumo final se situó en el 6,6 por ciento. Los datos están también directamente relacionados con el alza del endeudamiento con el que, en definitiva, las familias españolas gastan más de lo que ingresan, pese a que su riqueza aumenta. |
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| BREVE
COMENTARIO ANTE LA ASCENSIÓN- LAURENTINO |
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La
Ascensión es la fiesta de la superación transformadora.
El camino de Jesús es “exitoso” conduce al “éxito”.
Éxito entre comillas, el éxito de los éxitos. “Vita
brevis”- y “al fin de la jornada aquel que se salva, sabe
y el que no, no sabe nada”. |
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