Reflexiones entre amigos
Revista semanal elaborada por:
MOVIMIENTO DE ADORACION PERPETUA A.R.P.U.
PARROQUIA DE SANTA MARIA LA REAL DE LA CORTE
OVIEDO
20-27 DE MARZO

SEMANA SANTA
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SEMANA SANTA 2005
POR UNA VIVENCIA AUTÉNTICAMENTE CRISTINA DEL SIGNIFICADO DE ESTOS DÍAS
 
DOMINGO DE RAMOS: 20 de marzo de 2005
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La fuente de su energía


A
través de la figura del Siervo de Yahweh iremos durante esta Semana Santa penetrando en la intimidad de Jesús. ¿Qué sentía Jesús al entrar en Jerusalén? ¿Cuál era su actitud espiritual? En esta lectura de Isaías encontramos la respuesta:

• deseo de confortar a los abatidos con palabras de aliento; el Abbá le ha dado una palabra capaz de llevar el máximo consuelo;

• mañana tras mañana, el Abbá le despierta a Jesús el oído para que sepa aquello que ha de hacer; Jesús es obediente y sumamente atento a la Palabra de su Abbá;

 

Pablo dijo que Dios lo exaltó, precisamente por eso, y le dioel nombre sobre todo nombre, "de modo que ante Jesús se arrodille toda persona en el cielo y en la tierra". Jesús es ya lo que nosotros todavía no vemos; acontece ya, lo que nosotros todavía no percibimos. Vivimos en la fe. Pero un día todo será evidente.

• por eso, es capaz de resistir la violencia sin violencia; por eso, no se arredra ante tantas dificultades y malas actitudes que va a encontrar;

• Jesús tiene una confianza sin límites en su Abbá; sabe que no quedará avergonzado ante nadie.

El "misterio" de Jesús

Para comprender lo que Jesús hizo por nosotros, es necesario conocer quién fue Jesús. Pablo se extasía ante su "misterio". En su apasionada carta a los Filipenses revela -a partir de la experiencia de la Resurrección del Señor- quién era Jesús y cómo se comportó:

• Jesús era de "condición divina";

• No quiso mantenerse igual a Dios y se hizo uno de tantos al venir a esta tierra;

• Más todavía: se hizo ser humano pero de esa forma en que nosotros no queremos serlo: entró en estado de sometimiento, de esclavitud, de servidumbre.

• Jesús se sometió a nuestra "condición humana", asumiendo los últimos puestos, el último lugar.

Por eso, no es extraño que Jesús no obtenga un éxito inmediato. Al parecer todos sus sueños se ven contradichos por la realidad: Él quería la Salvación del mundo, Él venía como Rey de Paz, y sin embargo, el mundo continúa condenado, la paz brilla por su ausencia.

¡Jesús es el Hijo del hombre, juez de jueces!

Nos propone este año la madre Iglesia el relato de la Pasión de San Mateo. Este evangelista sigue el relato fundamental que encontramos en Marcos, de forma más escueta.

Mateo añade al relato tradicional ciertos retoques, con la intención de hacerlo más comprensible para los cristianos y de implicarnos a todos en el dramático acontecimiento de la captura, la condena y la muerte del Señor Jesús.

Me parece clave en el relato el motivo por el que Jesús es condenado:

"Como Jesús callaba, el sumo sacerdote le dijo:

B. «Te conjuro por el Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios».
A. Jesús le respondió:
†. «Tú lo has dicho. Además, yo les declaro que pronto verán al Hijo del hombre, sentado a la derecha de Dios, venir sobre las nubes del cielo».
A. Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras y exclamó:
B. «¡Ha blasfemado! ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Ustedes mismos han oído la blasfemia. ¿Qué les parece?»
A. Ellos respondieron:
B. «Es reo de muerte».

Jesús "calla" ante el Sumo Sacerdote por que no lo acepta como juez legítimo. El Sumo Sacerdote no tiene autoridad para juzgar a Jesús. Por eso, su actitud es la del silencio respetuoso, que -sin embargo, exaspera a quienes quieren juzgarlo.

Entonces Caifás, lo interpela en nombre de Dios y le pregunta por su identidad. Más todavía, le pregunta si él es el Mesías, el Hijo de Dios. Jesús le responde sagazmente: ¡Tú lo has dicho!

Pero lo que Jesús dice es más importante aún. Parece que les habla de un personaje misterioso -¡el Hijo del Hombre!-.

Evoca al Hijo del hombre del que habló el profeta Daniel, aquel que vendría a juzgar a todas las naciones. Jesús le dice, por tanto, al Sumo Sacerdote y al Sanedrín que verán venir al Hijo del Hombre para juzgarlos a ellos y que vendrá del lado de Dios. Jesús desvela de esta forma humilde su propia identidad.

El Juez que viene de Dios es condenado por los jueces de la tierra que se creen nombrados por Dios, el Hijo del hombre -hijo amado de Dios- es condenado por blasfemo por los hombres. Esta es la clave que nos permite entender el drama que hoy no es proclamado.

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