PARROQUIA SANTA MARÍA LA REAL DE LA CORTE
OVIEDO
REALIDADES PASTORALES
Atentos a los necesitados)
Nuestra Parroquia es una de las de la ciudad con mayor índice de pobreza; por eso nos urge dar una serie de respuestas:
- Vale mensual para adquirir alimentos.
- Orientación y asesoramiento en tema de pensiones, seguridad social, etc.
- Distribución periódica de ayudas de una Fundación para vergonzantes.
- Distribución de alimentos en colaboración con la Cruz Roja y el Banco de Alimentos.
Los ingresos de los fieles se realizan a través de la colecta de los primeros domingos de mes, del cepillo y de otras aportaciones espontáneas.
Nuestra parroquia desarrolla una especial labor con el colectivo de emigrantes, que debido a la situación mundial a sufrido un gran incremento en nuestra zona.
Reproducimos aquí un os articulo s aparecido s en diversos diarios de la región:
"EL COMERCIO" (Gijón)
" Más de medio centenar de inmigrantes, la mayoría ecuatorianos, encuentran ayuda y apoyo moral en la parroquia de San María _ la Real de la Corte, que organiza el programa La unión hace la fuerza, cuyo fin es la promoción de las personas..
PAZIDE ALVEAR • OVIEDO
Partiendo de la idea de que los españoles también fueron inmigrantes, los ovetenses no deben cerrar los ojos ante el número de personas que vienen de otros países en búsqueda de trabajo. En la parroquia de Santa María la Real de la Corte se ha puesto en marcha el programa La unión hace la fuerza, propuesto por el delegado diocesano de emigrantes, Miguel Angel Cuervo Arango, para ayudar al colectivo tanto en su formación, como moralmente. El objetivo prioritario es la promoción de las personas. Cada uno de los inmigrantes de Oviedo podrá solicitar apoyo en la parroquia a la que pertenezca su vivienda.
La Corte celebró esta semana la tercera reunión de inmigrantes. Más de medio centenar de personas acudieron al encuentro, la mayoría ecuatorianos, llamados por el buen propósito del programa.
Se acerca la Navidad y muchos de los inmigrantes se encuentran en Oviedo sin familia. El próximo 23 de diciembre organizarán una barbacoa en los salones que dispone La Corte junto a un huerto. Ya tienen calculado lo que les va a costar la cena. Con mil pesetas podrán participar en el ágape. Los niños, para liberar de la carga económica a las madres, cenarán gratis.
El colectivo de inmigrantes que ha entrado en contacto con la parroquia es variado. Entre ellos, hay profesionales de los más diversos sectores: desde abogados, enfermeros, contables, secretarias ejecutivas hasta albañiles, fontaneros o agricultores.
Buenas intenciones
Son gente preparada que tiene las ideas muy claras: «No queremos limosnas, sino trabajo. No hemos venido a España ni a robar, ni a quitar puestos laborales a nadie. Muchos de los españoles no quieren trabajar en d
eterminados sectores. Nosotros estamos dispuestos a hacerlo; siempre que sea algo digno», dijo una de las ecuatorianas que participa en el programa.
Una de sus compañeras, entre sollozos, relató que «si las condiciones económicas de nuestro país fueran buenas no hubiéramos venido. Hemos dejado mucho atrás, como maridos e hijos. Para una madre es duro separarse de sus hijos, pero es preferible a que se mueran de hambre. Estoy dispuesta a barrer calles, incluso», dijo con emoción.
Otra de las actividades que se llevarán a cabo es el reparto de ciento veinte bolsas de comida, las cuales se han podido reunir gracias a la solidaridad de muchos particulares y a La Cruz Roja. Durante estos días, un grupo de inmigrantes se ha ocupado de hacer las citadas. bolsas que se repartirán entre el jueves y el viernes de ésta semana.
El párroco de La Corte agradeció la ayuda del hotel Regente que «nos ha dado veinte mantas nuevas. Se las rifan, ya que muchos de ellos no disponen de calefacción en sus casas».
Por otra parte, los inmigrantes han transmitido al sacerdote su interés por adentrarse en el mundo de la informática. Para que este deseo se haga realidad, el colegio de Los Robles ha regalado cuatro ordenadores, que se instalarán en los salones parroquiales, donde podrán practicar.
El párroco de La Corte dijo que «todos son personas educadísimas, algunas muy formadas, a las que hay que promocionar. No quieren paternalismos, sino valerse por sí mismos». Los ovetenses que deseen ayudarles a buscar trabajo o apoyarles en cualquier otro sentido podrán acercarse por La Corte para entablar relación con ellos."
"LA NUEVA ESPAÑA" (Oviedo, 22/12/01)
Gonzalo DÍAZ RUBÍN
«Esta gente es educadísima, no son mendigos; lo que quieren es trabajar», afirma Laurentino Gómez Montes, párroco de Santa María La Real de la Corte, en referencia a los ochenta inmigrantes sudamericanos que se reúnen en los salones de su parroquia dentro del programa «La unión hace la fuerza».
El párroco pretende con estas reuniones que «se conozcan entre ellos, que no es poco, y lo que venga detrás bienvenido sea». Laurentino ha estado toda su vida vinculado, sin proponérselo, a los inmigrantes: «Como chaval en Turón, a donde llegaban de todas partes, como párroco en Las Vegas (Corvera), con los últimos “coreanos” y como capellán de emigrantes en Alemania durante seis veranos», rememora el sacerdote.
De los ochenta, la mayoría son ecuatorianos procedentes de las distintas partes del país: la sierra ("serranos"), la costa ("costeños"), la selva fronteriza con Perú ("orientales") o las Galápagos ("insulares"). «Entre estos distintos orígenes hay algo de piquilla», afirma uno de los ecuatorianos. El resto de los inmigrantes proceden de Colombia y Paraguay.
En algunos casos, se trata de familias completas, como la que encabeza el abogado Eduardo Tintín. En otros casos, se trata de jóvenes como Luis, quien lleva en España 11 meses, y que dice que esta será «la primera Navidad que pase sin la familia». A Luis le impulsó a venir «la mala situación de allá, donde en un mes se gana la sexta parte que aquí». Este joven de 23 años dejó a su familia tras «ahorrar durante muchos meses», aunque «otros», afirma, «han hipotecado su vivienda en Ecuador para pagarse el pasaje y una bolsa de gastos y si al llegar acá se enferman o no encuentran trabajo y se vuelven al Ecuador pierden lo poco que tenían». Luis Acevedo es jardinero de primera, aunque afirma que trabajaría en cualquier cosa, porque también he trabajado en la construcción y en el campo».
«Muchos de éstos chavales tienen experiencia en el campo y podrían trabajar con el ganado o limpiando los montes», afirma Laurentino Gómez, quien añade «que son trabajos que, no nos engañemos, la mayoría de los españoles no quieren hacer».
La Navidad sin la familia
Eduardo Tintín llegó a España hace un mes, pero el resto de su familia lleva establecida aquí más tiempo: «Perder los lazos familiares fue lo más duro», afirma Tintín; «mi hija fue la primera en venir y mi mujer ya lleva tres años acá; así que podremos celebrar la Nochebuena, que para nosotros es una fiesta muy familiar, todos reunidos».
Sin embargo, los jóvenes inmigrantes, que han dejado a sus familias en su país de origen, «no tenemos con quién pasar estas fiestas», afirma Andrés, otro ecuatoriano, «por eso queremos reunirnos para hacer una pequeña barbacoa de confraternización».
La manera de encontrar una solución a sus problemas pasa por reunirse y ponerlos en común, para que con la ayuda «que humildemente les podamos prestar», afirma Gómez, «salgan adelante».
La asamblea para organizar la comida de confraternidad la presiden el propio párroco junto a Tintín, Jaidiver un colombiano, que llegó, con su pareja Yamili, hace un mes y Emperatriz, otra mujer, de origen ecuatoriano, que muestra notables dotes organizativas.
Aunque la idea original era hacer un barbacoa, una chica repara en que la «gente es mucha y la barbacoa muy chica y se nos va a enfriar la comida». La solución la propone otra mujer: «hagamos una "fritada" con papas, "encebollada" y paletilla». Este menú cuenta con una ventaja económica: «el otro día compré una de tres kilos por poco más de 1.300 pesetas, con grasilla como debe ser para la fritada», dice una de las mujeres presentes en la asamblea.
La idea es aprobada por la mayoría, ya que, además de tratarse de un plato tradicional de sus países, resulta bastante más barata que la parrillada. Algo importante si se tiene en cuenta que «muchos de ellos no tienen trabajo todavía o ganan menos de 40.000 pesetas, a lo que hay que restar el dinero que envían a sus familias y las 12.000 pesetas que pagan por la habitación», observa el párroco. Por ello, tras un pequeño debate, se acuerda reducir la cuota de 1.000 a 500 pesetas por persona. En el transcurso de la reunión también se acuerda quienes se encargarán de la música, de lavar los platos o de comprar la comida.
Estas reuniones sirven también para informarse de los trámites necesarios para la obtención de la residencia o del permiso de trabajo: «Para aquellos que tengan visado de turista va estar muy difícil», advierte el sacerdote, quien ya ha hecho las consultas oportunas en la Policía, y recomienda que se delegue en una persona los tratos con las autoridades. Son los propios inmigrantes los que designan a Eduardo Tintín para que vaya a la Policía a informarse, «dado que es el más indicado para el caso por ser doctor en leyes», señala Jaidiver.
El sacerdote les explica la posibilidad de que «aquellos que tengan papeles puedan inscribirse en el Inern» , aunque, otro ecuatoriano, Andrés, más escéptico, denuncia que «si no tienes papeles no puedes trabajar legalmente pero si los tienes no te contratan para no pagarte el seguro».
Unas fiestas familiares .
En Ecuador, «estas fiestas son días muy familiares, de hecho vamos a celebrarla fiesta el 23 para que la Nochebuena la puedan pasar en familia», dice el párroco de Santa María. Por ejemplo, nueve días antes de Navidad en Ecuador comienzan las «novenas del Niño Jesús, con la bendición de los belenes, y, en estas fechas, hay padres que no comen para poder dar regalos a sus hijos, porque la Navidad en mi país se centra sobre todo en los niños», afirma Tintín.
Un programa solidario que busca la integración
Particulares y empresas han comenzado a aportar su ayuda al colectivo
La parroquia de la Corte sirve de punto de reunión y de apoyo para este colectivo de inmigrantes, aunque el párroco, Laurentino Gómez, matiza que « el principal apoyo se lo dan ellos mismos; lo único que podemos hacer es ayudar modestamente en lo que podamos».
El programa, que bautizó el propio sacerdote como « La unión hace la fuerza», ha contado desde el principio con la colaboración desinteresada de diversas personas e instituciones.
Una de las prioridades es la distribución de alimentos, que el párroco intenta ordenar mediante la elaboración de un listado de inmigrantes acogidos al programa. Estas bolsas de alimentos se elaboran «gracias a las donaciones de Cruz Roja, el Banco de Alimentos y de algunos particulares», afirma Laurentino Gómez.
Otro de los problemas es «el frío de estos días, tan insano para gente de clima cálido, que en muchos casos no disponen de calefacción». Por ello, el párroco se dirigió a la dirección del hotel Regente «para pedirles algunas mantas viejas», pero en cambio «nos regalaron 20 mantas nuevas». Además, añade el sacerdote «nos darán los platos para usarlos en la cena del día 23» .
Desde hace poco la parroquia cuenta con 5 «computers», como los llama el sacerdote en lo que él denomina como «ecuatoriano», que son una donación del director del Colegio Los Robles. Estos «computers» servirán para que los inmigrantes practiquen y aprendan informática. Laurentino Gómez espera que «toda la sociedad pierda el miedo al inmigrante y contrate a esta gente para trabajar».
Otra realidad pastoral de la parroquia es la "Pastoral de enfermos", una labor así mismo muy importante desarrollada por un grupo de personas dentro de la parroqui a
"El Cariño y la Atención son la mejor medicina de un enfermo"
Reproducimos aquí un articulo a parecido en el periódico asturiano "La Voz de Asturias".
El grupo de asistencia domiciliaria a enfermos de la parroquia de La Corte lo creó hace treinta años el sacerdote Isidoro. Hoy está alentado por el actual párroco, Laurentino, que echa de menos la presencia de chicos jóvenes. El grupo tiene un cometido muy varado, desde el acompañamiento de las personas mayores que necesitan ayuda de forma temporal a llevarles la comunión los domingos y días de fiesta.
Este cometido está reservado a algunas personas del grupo: Los elegidos son Isaac González, de 74 años, natural de Tiñana, que se quedó ciego hace unos tres años y que mantiene vivo el espíritu del grupo, no en vano pertenece a la organización desde hace 25 años.
Ellos saben que los enfermos no tienen vacaciones, así que el grupo siempre tiene algún retén, tanto en días laborables, como en fines de semana Antonio también está encargado de llevar la comunión, "es una responsabilidad muy grande, pero también un honor. Nosotros recibimos las partículas consagradas y las entregamos a los enfermos que nos lo piden. De paso les entregamos un resumen de la homilía y algunas oraciones que cada semana prepara Don laurentino. En cierta medida nos adelantamos a lo que ahora hacen los laicos en algunas parroquias donde no tienen sacerdote",
Delfina, de 73 años, es una de las asiduas del grupo, que se reúne una vez por semana en la parroquia de La Corte, encuentro al que asiste el párroco y en el que se ponen en común las experiencias de cada semana. "Yo lo tomé como una obligación y doy gracias a Dios d
e ser yo la que visito, que no tengan que venir a mi casa por enfermedad", afirma Delfina.
Sus límites de actuación se ajustan a la parroquia de La Corte, desde las calles Víctor Chávarri, Postigo Bajo y General Elorza a Gascona y Jovellanos.
Otro de los cometidos es llevar a los más necesitados el vale de comida. Un donativo que realiza la parroquia en colaboración con algunos establecimientos comerciales y que tiene un valor que oscila entre las 5.000 y las 10.000 pesetas. En este proyecto colabora la Fundación Herrero para pobres vergonzantes. que en las fechas de Navidad entrega medio millón de pesetas para ropa y paquetes que reparten entre los más necesitados.
El programa de visitas a enfermos llega también a los hospitales y residencias en los que se encuentren los vecinos de la parroquia de La Corte, una de las que sufre mayores índices de pobreza, debido a la media de edad de la población, dependiente de pensiones bajas.
Juana Rosales es una jienense de 74 años que centra su trabajo en el área de la Residencia y el Hospital, "yo me entero que hay personas ingresadas y no dudo en ir a visitarlas. La familia no siempre puede estar a su lado y una mano amiga siempre se aprecia".
Bernardo González tiene 81 años, pertene ce a un grupo neocatecumenal y le dieron l a idea de ayudar a enfermos y no lo pensó dos veces. Fue minero durante 37 años. Después de jubilado vino a Oviedo y ahora también tiene la responsabilidad de repartir la comunión, "es una responsabilidad. Hay que darse cuenta de lo que llevas".
Nucha Viescas, de 77 años, natural de Ujo, es otra de las entusiastas junto a Carmina Rodríguez, Alicia López y las más jóvenes Isabel García, Patricia García y Ana Delgado, que tratan de compaginar su trabajo y estudio con el voluntariado.


eterminados sectores. Nosotros estamos dispuestos a hacerlo; siempre que sea algo digno», dijo una de las ecuatorianas que participa en el programa. 
e ser yo la que visito, que no tengan que venir a mi casa por enfermedad", afirma Delfina.