PARROQUIA SANTA MARÍA LA REAL DE LA CORTE

 

ARPU

ADORACIÓN REAL PERPETUA Y UNIVERSAL AL SANTÍSIMO SACRAMENTO

 

VIVENCIAS Y
COMPROMISOS
(Manifiestos de Congresos Eucarísticos de ARPU)

 POR QUÉ ADORAR AL SANTÍSIMO SACRAMENTO

(Padre Lino, Sacramentino en el Congreso de ARPU en Madrid)    

* Como la Eucaristía es sacramento permanente, termina la Celebración, se convierte en lugar donde el hombre puede experimentar el amor sin vuelta atrás de Dios, su oferta de salvación sin condiciones, su insistente invitación y gratuidad.

* Su presencia real es garantía del «Yo estaré con vosotros...» y esta presencia visibiliza, a través del signo, la verdadera humanidad del Salvador ya en su condición pascual y no como simple recuerdo sino de modo operante en el «aquí y ahora» de la historia humana.

* La adoración es un verdadero encuentro dialogal por el que, en la contemplación y admiración silenciosa, nos abrimos a la experiencia de Dios, al gozo y la alegría de la fe, de donde dimana la fuerza para una acción más consciente, consecuente y evangelizadora.

* La adoración eucarística es una voluntaria prolongación del tiempo precioso de las realidades divinas vividas durante la Celebración. La Hostia consagrada se conserva y expone «para prolongar la gracia del sacrificio». Es un fuerte apoyo para hacer de la celebración eucarística el centro de la propia existencia.

* La exposición de la Santísima Eucaristía, sea en el copón, sea en la custodia, lleva a los fieles a reconocer en ella la maravillosa presencia de Cristo y los invita a la comunión de corazón con él y fomenta así el culto en espíritu y verdad que le es debido.

* Para gozar plenamente de esta gracia de oración, la Iglesia ha apelado a sus derechos de esposa y ha decidido conservar el cuerpo del Señor delante de ella, incluso fuera de la Misa, para prolongar la comunión orante.

* La adoración eucarística se convierte en momento de intensa relación personal con el Señor. Es una experiencia privilegiada de profunda comunión con Cristo, de encuentro personal con El, a través de los signos del pan y del vino.

* La adoración eucarística ha de vivirse en solidaridad con todos los hombres, así la adoración se hace gesto que, conscientes y responsables de los problemas y angustias de los hombres, nos compromete a un mayor amor y justicia con todos.

* Con la adoración se manifiesta que, tras la Encarnación, Dios y el hombre son ya inseparables prologando relacionalmente su historia de esponsales.

* La liturgia eucarística y la liturgia de la vida están íntimamente unidas. El término «leitouvgia» indica primordialmente el culto espiritual, existencial y vital de los cristianos que, ejerciendo su sacerdocio, ofrecen sus cuerpos como «hostia viva».

* Adorando la Eucaristía, no sólo somos conducidos a reconocer la presencia singular del Señor en el Pan consagrado, sino que somos constantemente invitados a reconocerlo y «adorarlo» también en cada uno de nuestros hermanos, y el momento contemplativo ante las especies eucarísticas se traduce en vida haciéndonos «particularmente sensibles a todo sufrimiento y miseria humana, a toda injusticia y ofensa, buscando el modo de repararlos de manera eficaz».

* El tiempo eucarístico fuera de la Misa es como el anticipo de aquellos tiempos definitivos en los que no habrá ni símbolos, ni palabras, sino la contemplación del Cordero. La presencia divina sólo puede ser reconocida en la calma y el silencio de la contemplación.

* Ante la Eucaristía, la presencia pide la presencia, y el buscar «estar con» resulta instintivo. La presencia eucarística asume el máximo grado de presencia interpersonal y permite la máxima realización de comunicación y de presencia que el hombre puede imaginar: es la presencia de Dios que continúa su historia de amor y de autodonación con el hombre, el Enmanuel.

* Lo esencial en la adoración eucarística es no olvidar que Cristo está presente no sólo para la santificación personal sino, sobre todo, para la edificación de la Iglesia, su Cuerpo místico. Las necesidades de la Iglesia y del mundo han de encontrar su lugar en la adoración.

* La permanencia de esta presencia de Cristo en su Iglesia, exige de nosotros una respuesta igualmente permanente. La adoración eucarística no es una forma cualquiera de oración, sino que es la actitud de oración que mejor responde a la presencia del Señor bajo las especies eucarísticas.

INQUIETUDES

La Eucaristía es banquete («Copa de Bodas») en donde el cristiano actual puede beber el vino nuevo del Reino y a la vez la mayor fuente de ilusión y de esperanza en donde el desencanto actual encontrará el más óptimo remedio.

«Quiero una ilusión de «marca registrada», sin sucedáneos ni adulteraciones; una ilusión que me haga resistir los momentos difíciles de la vida, el desencanto que pueda acecharme a la vuelta de cualquier esquina, el ataque vil de cualquier «hermano», o la angustia que se cuela inevitablemente por tanta rendija como la vida ofrece. Esta ilusión es la que yo quiero. Y la que quiero para darla, contagiarla y compartirla, para gritarla al mundo». (D. Manuel González Ruiz, Canónigo de Málaga).

Después de la Comunión, cuando las especies sacramentales dejen de ser tales, queda en nosotros el Espíritu Santo vivificándonos con sus dones y carismas generando la ilusión indispensable para el compromiso.

Convenzámonos, pues, cómo la Eucaristía engendra esperanza. No una esperanza abstracta, sino una esperanza generadora de compromiso y que es a la vez la mejor impulsora para una nueva evangelización.

Es necesario y nos comprometemos a:

‑ Incentivar la devoción Eucarística y Mariana, y en concreto la Adoración y acompañamiento a Jesús Sacramentado, en todos los ámbitos formativos: seminarios, parroquias, familias, escuelas...

‑ Promocionar, apoyar y dar a conocer el Movimiento Eucarístico ARPU para que esté presente y sea un servicio a todas las diócesis.

‑ Diálogo y esfuerzos para dar a conocer e interesar a los sacerdotes y obispos sobre la trascendencia de la Adoración para la pastoral parroquial y diocesana, ofreciendo con humildad y convencimiento el carisma y servicios del Movimiento de Adoración Perpetua ARPU.

 

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 A.M.G.D.